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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Con AGEO comienza el último período profético, el de
la época posterior al exilio en Babilonia. Durante este período, el gran tema
de los Profetas fue la restauración de Judá, así como el anuncio
del castigo divino había sido el tema predominante de los Profetas
anteriores al exilio y la consolación de los deportados el de los que
ejercieron su actividad profética durante el destierro. Es probable que Ageo,
cuyo nombre se menciona junto con el de Zacarías en Esd. 5. 1; 6. 14,
perteneciera al grupo de los profetas "cultuales", es decir,
vinculados al servicio litúrgico. Su ministerio comenzó unos quince años
después de la colocación de los cimientos del Templo y sin duda no duró mucho
tiempo. Todos sus oráculos llevan la fecha correspondiente, y estas fechas
van desde agosto a diciembre del El libro de Ageo, lo mismo que el de Malaquías, nos
ofrece valiosas informaciones sobre la penuria material y espiritual de la
comunidad judía a la vuelta del exilio. Pero su mensaje está centrado en la
reconstrucción de Los oráculos de Ageo concluyen con una promesa hecha
a Zorobabel, el alto comisionado del gobierno persa para la provincia de Judá
(2. 20-23). Esta promesa, de claro contenido mesiánico, pone bien en
evidencia las esperanzas que había suscitado entre sus compatriotas la
presencia de aquel descendiente de David, gran promotor de la restauración
civil de la comunidad judía, junto con el sacerdote Josué, el animador de la
restauración religiosa. Título 1 1 En el
segundo año del rey Darío, el primer día del sexto mes, la palabra del Señor
fue dirigida, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador
de Judá, y a Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, en estos términos: El reproche del Señor a su Pueblo 2 Así habla el Señor de los ejércitos: Este pueblo
dice: "Todavía no ha llegado el momento de reconstruir 7a Así habla el Señor de los ejércitos: 8 Suban a la
montaña traigan madera y reconstruyan 7b ¡Consideren la situación en que se encuentran! 9
Ustedes esperaban mucho y la cosecha fue escasa. Y yo aventé lo que ustedes
habían llevado a su casa. ¿Por qué? –oráculo del Señor de los ejércitos–. A
causa de mi Casa, que está en ruinas, mientras cada uno de ustedes se
preocupa por la suya propia. 10 Por eso, por culpa de ustedes, el cielo ha retenido
el rocío y la tierra ha rehusado sus frutos. 11 Yo he llamado a la sequía
sobre la tierra y sobre las montañas, sobre el trigo, el vino nuevo, el
aceite fresco y sobre todo lo que produce el suelo, sobre los hombres y los
animales, y sobre todo el trabajo de sus manos. La reconstrucción del Templo 12 Entonces Zorobabel, hijo de Sealtiel, Josué, hijo
de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, y todo el resto del pueblo escucharon la voz
del Señor, su Dios, y las palabras del profeta Ageo, según la misión que el
Señor, su Dios, le había encomendado. Y el pueblo sintió temor en la
presencia del Señor. 13 Ageo, el mensajero del Señor, habló al pueblo
conforme al mensaje del Señor, diciendo: "Yo estoy con ustedes –oráculo
del Señor–". 14 Entonces el Señor despertó el espíritu de Zorobabel,
hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, el de Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo
Sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo: ellos fueron y se
pusieron a trabajar en el Templo de su Dios, el Señor de los ejércitos. 15
Era el día veinticuatro del sexto mes, del segundo año del rey Darío. La gloria del nuevo Templo 2 1 El día
veintiuno del séptimo mes, la palabra del Señor llegó, por medio del profeta Ageo,
en estos términos: 2 Di a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, a
Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, y al resto del pueblo: 3 ¿Queda
alguien entre ustedes que haya visto esta Casa en su antiguo esplendor? ¿Y
qué es lo que ven ahora? ¿No es como nada ante sus ojos? 4 ¡Ánimo, Zorobabel!
–oráculo del Señor–. ¡Ánimo, Josué, hijo de Iehosadac, Sumo Sacerdote!
¡Ánimo, todo el pueblo del país! –oráculo del Señor–. ¡Manos a la obra!
Porque yo estoy con ustedes –oráculo del Señor de los ejércitos– 5 según el
compromiso que contraje con ustedes cuando salieron de Egipto, y mi espíritu
permanece en medio de ustedes. ¡No teman! 6 Porque así habla el Señor de los
ejércitos: Dentro de poco tiempo, yo haré estremecer el cielo y la tierra, el
mar y el suelo firme. 7 Haré estremecer a todas las naciones: entonces
afluirán los tesoros de todas las naciones y llenaré de gloria esta Casa,
dice el Señor de los ejércitos. 8 ¡Son míos el oro y la plata! –oráculo del Señor de
los ejércitos–. 9 La gloria última de esta Casa será más grande que la
primera, dice el Señor de los ejércitos, y en este lugar yo daré la paz
–oráculo del Señor de los ejércitos–. Consulta a los sacerdotes 10 El día veinticuatro del noveno mes, el segundo
año de Darío, la palabra del Señor llegó al profeta Ageo, en estos términos:
11 Así habla el Señor de los ejércitos: Consulta a los sacerdotes sobre el
caso siguiente: 12 "Si alguien lleva en los pliegues de su ropa carne
ofrecida en sacrificio y toca con ellos pan, caldo, vino, aceite o cualquier
clase de alimentos, ¿todo esto quedará consagrado?". Los sacerdotes
respondieron: "¡No!". 13 Ageo prosiguió: "Si alguien,
contaminado por un cadáver, toca alguna de estas cosas, ¿quedarán
impuras?". Los sacerdotes respondieron: "¡Si, quedarán
impuras!". 14 Entonces Ageo tomó la palabra y dijo: "¡Así es este
pueblo! ¡Así es esta nación delante de mí! –oráculo del Señor–. ¡Así es toda
la obra de sus manos! ¡Y lo que ellos ofrecen aquí es impuro!". Promesa de prosperidad 15 Y ahora, reflexionen desde hoy en adelante. Antes
de poner piedra sobre piedra en el Templo del Señor, 16 ¿qué les pasaba a
ustedes? Alguien iba a pesar un montón de grano estimado en veinte medidas, y
no había más que diez; iba al lagar para sacar cincuenta medidas, y no había
más que veinte. 17 Yo los castigué con la sequía, el pulgón y el granizo en
toda la obra de sus manos, ¡pero ustedes no han vuelto a mi! –oráculo del
Señor–. 18 Reflexionen desde hoy en adelante, desde el día
veinticuatro del noveno mes, en que se pusieron los cimientos del Templo del
Señor. Reflexionen: 19 ¿Queda aún semilla en el granero? ¿Todavía no han dado
nada la vid, la higuera, el granado y el olivo? A partir de este día, yo daré
mi bendición. Promesa a Zorobabel 20 La palabra del Señor llegó por segunda vez a
Ageo, el día veinticuatro del mismo mes, en estos términos: 21 Habla a
Zorobabel, gobernador de Judá, y dile: Yo haré estremecer el cielo y la
tierra, 22 derribaré el trono de los reinos y destruiré el poder de los
reinos de las naciones; derribaré los carros y sus conductores, los caballos
y sus jinetes caerán abatidos, cada uno bajo la espada de su hermano. 23
Aquel día –oráculo del Señor de los ejércitos– yo te tomaré a ti, Zorobabel,
hijo de Sealtiel, mi servidor –oráculo del Señor– y haré de ti un anillo para
sellar, porque yo te he elegido –oráculo del Señor de los ejércitos–. 1 1.
Según esta indicación cronológica, Ageo comenzó a profetizar a fines de
agosto de 2.
"No ha llegado el momento": la reconstrucción del Templo comenzó
poco después que los primeros repatriados regresaron a Jerusalén (Esd. 5.
14-16). Pero las penurias materiales y la hostilidad de los samaritanos
obligaron a la comunidad a interrumpir los trabajos (Esd. 4 - 5). 14.
"Despertó el espírítu": esta misma expresión se vuelve a encontrar
en varios otros textos bíblicos más o menos contemporáneos de Ageo (Esd. 1.
1; 2 Crón. 36. 22; Jer. 51. 11). Siempre se refiere a un impulso casi
irresistible del Señor, que mueve a los hombres a ponerse al servicio de los
planes divinos. 2 1. El
"día veintiuno del séptimo mes" concluía la celebración de la
fiesta de las Chozas (Lev. 23. 34-36; Deut. 16. 13-15). Esta fecha
corresponde a mediados de octubre del 3. Ver
Esd. 3. 12-13. 4. Ver
Zac. 8. 9. 5. Para
hacer más apremiante su exhortación, el profeta apela al
"compromiso" que el Señor contrajo con su Pueblo desde los tiempos
del Éxodo y del Sinaí. El Señor no sólo liberó a Israel de la esclavitud,
sino que se ligó a él personalmente, comprometiendo en ello su fidelidad
(Deut. 7. 7-8; 10. 14-15). En virtud de ese "compromiso", su
"espíritu" está presente en la comunidad de los repatriados, como
antes la presencia divina se había manifestado en la nube que guió a los
israelitas por el desierto (Éx. 13. 21-22; 14. 19). 6- 9. El
profeta Ezequiel ya había establecido una estrecha vinculación entre el nuevo
Templo y la instauración de los tiempos mesiánicos (Ez. 47. 1 - 12). Ageo
retoma esta idea y le añade una nota universalista. El nuevo Templo será el
centro cultual y el polo de atracción de todos los pueblos (Is. 2. 2-5; 60.
7-11; Miq. 4. 1-4). El cúmulo de las bendiciones mesiánicas se resume en la
palabra "paz" (Is. 11. 6-9). 10. La
fecha corresponde a mediados de diciembre del 11.
"Consulta a los sacerdotes": cuando surgía una duda relativa a la
aplicación de 12-14.
Para Ageo, el Templo en ruinas era una especia de "cadáver" que
contaminaba toda la vida del pueblo, inlcuidos sus sacrificios. 20-23.
Este pasaje final tine un contenido eminenetemente mesiánico. Ageo saluda a
Zorobabel como el elegido del Señor. Las promesas hechas a la dinastía
davídica se concentran ahora en él (2 Sam. 7. 12-16). La comparación con el
"anillo" grabado con un sello que servía para autenticar los
documentos escritos (1 Rey. 21. 8) y era custodiado celosamente por su
propietario (Gn. 38. 18, describe a Zorobabel como el representante del
Señor, investido de una autoridad divina. |
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Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org edición
para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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