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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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El Evangelio que lleva el nombre de MATEO –un
recaudador de impuestos que abandonó su trabajo para seguir a Jesús (9. 9)–
fue escrito hacia el 80d.C. y está dirigido principalmente a los cristianos
de origen judío. Dado el carácter de los destinatarios, Mateo cita
con frecuencia textos del Antiguo Testamento y se apoya en ellos para mostrar
que el designio de Dios anunciado por los Profetas alcanza su pleno
cumplimiento en la persona y la obra de Jesús. Él es el "Hijo de
David", el "Enviado" para salvar a su Pueblo, el "Hijo
del hombre" que habrá de manifestarse como Juez universal, el "Rey
de Israel" y el "Hijo de Dios" por excelencia. Mateo también
aplica a Jesús en forma explícita los oráculos de Isaías sobre el
"Servidor sufriente", que carga sobre sí nuestras debilidades y
dolencias. Y al darle el título de "Señor", reservado sólo a Dios
en el Antiguo Testamento, afirma implícitamente su condición divina. Este evangelista atribuye una especial importancia a
las enseñanzas de Jesús y las agrupa en cinco discursos, que forman como la
trama de su Evangelio y están encuadrados por otras tantas secciones
narrativas. El tema central de estos discursos es el Reino de Dios. En ellos,
Cristo aparece como "el nuevo Moisés", que lleva a su plenitud El Evangelio de Mateo ha sido llamado con razón
"el Evangelio de EL EVANGELIO DE Ya en el Evangelio de la
infancia, Mateo nos anticipa quién es Jesús de Nazaret. Su
"genealogía" se ha ido gestando a lo largo de toda la historia de
Israel, que en él llega a su plenitud. Como "hijo de David", él es
el Mesías anunciado por los Profetas y esperado por el Pueblo judío. Como
"hijo de Abraham", es fuente de bendición para todos los hombres.
Pero él es mucho más todavía: es "Dios
con nosotros" (1. 23). María lo concibió en su seno por obra del
Espíritu Santo, y José, al darle el nombre de "Jesús" (1.
25), asumió sobre él la función paterna y lo incorporó legalmente a su linaje
davídico. Todos los relatos de la
infancia tienen un estilo literario propio del Antiguo Testamento, en el que
abundan las apariciones, los sueños y las repetidas intervenciones del
"Ángel del Señor". De esa manera, se quiere destacar la
trascendencia de los acontecimientos narrados. Por eso, mucho más importante
que el aspecto anecdótico es el sentido religioso de aquellos relatos. Así,
por ejemplo, la adoración de los "magos", que representan a los
pueblos paganos, significa que Genealogía de JesúsLc.3.23-38 1 1
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:2 Abraham fue padre
de Isaac;Isaac, padre de Jacob;Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. 3 Judá fue padre de Fares y de Zará,y la madre de
estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; 4 Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. 5 Salmón fue padre de Booz,y la madre de este fue
Rahab. Booz fue padre de Obed,y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; 6 Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue
la que había sido mujer de Urías. 7 Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asaf; 8 Asaf, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. 9 Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; 10 Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amós; Amós, padre de Josías; 11 Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos,durante
el destierro en Babilonia. 12 Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; 13 Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. 14 Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; 15 Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. 16 Jacob fue padre de José,el esposo de María,de la
cual nació Jesús, que es llamado Cristo. 17 El total de las generaciones es, por lo tanto:
desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el
destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia
hasta Cristo, catorce generaciones. La concepción virginal y el nacimiento de JesúsLc. 2. 1-7 18 Este fue el origen de Jesucristo: María, su
madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido
juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. 19 José, su esposo, que
era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla
en secreto. 20 Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en
sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu
esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
21 Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él
salvará a su Pueblo de todos sus pecados". 22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el
Señor había anunciado por el Profeta: 23 y dará a luz un hijo a
quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: "Dios con
nosotros". 24 Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor
le había ordenado: llevó a María a su casa, 25 y sin que hubieran hecho vida
en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús. La visita de los magos 2 1 Cuando
nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de
Oriente se presentaron en Jerusalén 2 y preguntaron: "¿Dónde está el rey
de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos
venido a adorarlo". 3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y
con él toda Jerusalén. 4 Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los
escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. 5
"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el
Profeta: 6 Y tú, Belén, tierra
de Judá, ciertamente no eres la
menor entre las principales
ciudades de Judá, porque de ti surgirá un
jefe que será el Pastor de
mi pueblo, Israel". 7 Herodes mandó llamar secretamente a los magos y
después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la
estrella, 8 los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense
cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para
que yo también vaya a rendirle homenaje". 9 Después de oír al rey, ellos
partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se
detuvo en el lugar donde estaba el niño. 10 Cuando vieron la estrella se
llenaron de alegría, 11 y al entrar en la casa, encontraron al niño con
María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus
cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. 12 Y como recibieron en
sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su
tierra por otro camino. El exilio de Jesús en Egipto 13 Después de la partida de los magos, el Ángel del
Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y
a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque
Herodes va a buscar al niño para matarlo". 14 José se levantó, tomó de
noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. 15 Allí permaneció hasta la
muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por
medio del Profeta: Desde Egipto llamé a mi
hijo. La matanza de los inocentes 16 Al verse engañado por los magos, Herodes se
enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños
menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían
indicado. 17 Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta
Jeremías: 18 En Ramá se oyó una
voz, hubo lágrimas y
gemidos: es Raquel, que llora a
sus hijos y no quiere que la
consuelen, porque ya no existen. El regreso de Egipto. 19 Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se
apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, 20 y le dijo:
"Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel,
porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño". 21 José se
levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. 22 Pero
al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo
miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, 23
donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que
había sido anunciado por los profetas: Será llamado Nazareno. PARTE NARRATIVA Antes de comenzar su
misión, Jesús recibe el bautismo de Juan. Aunque él no tiene necesidad de ser
bautizado, quiere hacerse plenamente solidario de sus hermanos. Juan se
opone, pero Jesús insiste para que se cumpla "todo lo que es justo" (3. 15). La
"justicia", en el lenguaje de Mateo, es el perfecto cumplimiento de
la voluntad de Dios, la total sumisión a sus designios. La entrada en el
Reino depende de esta "justicia" (5. 20), y Cristo quiere
realizarla en sí mismo antes de exigirla a sus discípulos. En respuesta a
esta actitud de fidelidad, el Padre proclama la filiación divina de Jesús y
lo acredita como su Enviado, revistiéndolo de su Espíritu. Después del bautismo en
el Jordán, Jesús es tentado por el espíritu del mal, que intenta apartarlo
del verdadero camino mesiánico. Así él revive las "pruebas" que
había experimentado Israel en el desierto, durante los cuarenta años de su
marcha hacia La predicación de Juan el BautistaMc. 1. 2-8 Lc. 3. 3-9,
15-17 Jn. 1. 23, 26-27 3 1 En
aquel tiempo se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de
Judea: 2 "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del
Señor, allanen sus senderos. 4 Juan tenía una túnica de pelos de camello y un
cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. 5 La gente
de Jerusalén, de toda 7 Al ver que muchos fariseos y saduceos se acercaban
a recibir su bautismo, Juan les dijo: "Raza de víboras, ¿quién les
enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca? 8 Produzcan el fruto de una
sincera conversión, 9 y no se contenten con decir: "Tenemos por padre a
Abraham". Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer
surgir hijos de Abraham. 10 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles:
el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego. 11 Yo
los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de
mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las
sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. 12 Tiene en
su mano la horquilla y limpiará su era: recogerá su trigo en el granero y
quemará la paja en un fuego inextinguible". El bautismo de JesúsMc. 1. 9-11 Lc. 3. 21-22. 13 Entonces Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán
y se presentó a Juan para ser bautizado por él. 14 Juan se resistía,
diciéndole: "Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y
eres tú el que viene a mi encuentro!". 15 Pero Jesús le respondió:
"Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que
es justo". Y Juan se lo permitió. 16 Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En
ese momento se le abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender
como una paloma y dirigirse hacia él. 17 Y se oyó una voz del cielo que
decía: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi
predilección". Las tentaciones de Jesús en el desiertoMc. 1. 12-13 Lc. 4. 1-13 4 1
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por
el demonio. 2 Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió
hambre. 3 Y el tentador, acercándose, le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios,
manda que estas piedras se conviertan en panes". 4 Jesús le respondió:
"Está escrito: El hombre no vive
solamente de pan, sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios". 5 Luego el demonio llevó a Jesús a Dios dará órdenes a sus
ángeles, y ellos te llevarán en
sus manos para que tu pie no
tropiece con ninguna piedra". 7 Jesús le respondió: "También está escrito: No tentarás al Señor,
tu Dios". 8 El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta;
desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, 9 y
le dijo: "Te daré todo esto, si te postras para adorarme". 10 Jesús
le respondió: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu
Dios, y a él solo rendirás
culto". 11 Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron
para servirlo. El comienzo de la predicación de JesúsMc. 1. 14-15 Lc. 4. 14-15 12 Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido
arrestado, se retiró a Galilea. 13 Y, dejando Nazaret, se estableció en
Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, 14 para
que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de Galilea de las naciones! 16 El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la
muerte, se levantó una luz. Los primeros discípulosMc. 1. 16-20 Lc. 5. 1-11 18 Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea,
Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que
echaban las redes al mar porque eran pescadores. 19 Entonces les dijo:
"Síganme, y yo los haré pescadores de hombres". 20 Inmediatamente,
ellos dejaron las redes y lo siguieron. 21 Continuando su camino, vio a otros dos hermanos:
a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con
Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. 22
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron. La actividad de Jesús en Galilea9. 35 Lc. 4. 44 Mc. 1. 39; 3.
7-8 Lc. 6. 17-18 23 Jesús recorría toda EL SERMÓN DE "El Reino de los
Cielos está cerca" (4. 17). Dios se ha hecho presente en la persona
de Jesús para renovar todas las cosas. ¿Cuál debe ser el comportamiento de
los que quieren entrar en su Reino? A esta pregunta responde el primero de
los discursos de Jesús –el célebre Sermón de El Sermón de Las BienaventuranzasLc. 6. 20-23 5 1 Al ver
a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se
acercaron a él. 2 Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: 3 "Felices los que tienen alma de pobres,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 4 Felices los afligidos, porque serán consolados. 5 Felices los pacientes, porque recibirán
la tierra en herencia. 6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados. 7 Felices los misericordiosos, porque obtendrán
misericordia. 8 Felices los que tienen el corazón puro, porque
verán a Dios. 9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán
llamados hijos de Dios. 10 Felices los que son perseguidos por practicar la
justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 11 Felices ustedes, cuando sean insultados y
perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 12 Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes
tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a
los profetas que los precedieron. La sal de la tierra y la luz del mundoMc. 9. 50 Lc. 14. 34-35 Mc. 4.
21 Lc. 8. 16; 11. 33 13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal
pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino
para ser tirada y pisada por los hombres. 14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar
una ciudad situada en la cima de una montaña. 15 Y no se enciende una lámpara
para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para
que ilumine a todos los que están en la casa. 16 Así debe brillar ante los
ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus
buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo. Jesús y 17 No piensen que vine para abolir 20 Les aseguro que si la justicia de ustedes no es
superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los
Cielos. El homicidioLc.
12. 58-59 21 Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No
matarás, y el que mata, será condenado por el tribunal. 22 Pero yo les
digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, será condenado por el
tribunal. Y todo aquel que lo insulta, será castigado por el Sanedrín. Y el
que lo maldice, será condenado a El adulterio 18. 8-9 Mc. 9. 43-47 27 Ustedes han oído que se dijo: No cometerás
adulterio. 28 Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya
cometió adulterio con ella en su corazón. 29 Si tu ojo derecho es para ti una
ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se
pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a El divorcio19.
9 Mc. 10. 11-12 Lc. 16. 18 31 También se dijo: El que se divorcia de su
mujer, debe darle una declaración de divorcio. 32 Pero yo les digo: El que
se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer
adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete
adulterio. El juramento 33 Ustedes han oído también que se dijo a los
antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al
Señor. 34 Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el
cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque
es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es La ley del talión Lc. 6. 29-30 38 Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y
diente por diente. 39 Pero yo les digo que no hagan frente al que les
hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha,
preséntale también la otra. 40 Al que quiere hacerte un juicio para quitarte
la túnica, déjale también el manto; 41 y si te exige que lo acompañes un
kilómetro, camina dos con él. 42 Da al que te pide, y no le vuelvas la
espalda al que quiere pedirte algo prestado. El amor a los enemigos Lc. 6. 27-28, 32-36 43 Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu
prójimo y odiarás a tu enemigo. 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos,
rueguen por sus perseguidores; 45 así serán hijos del Padre que está en el
cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia
sobre justos e injustos.46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué
recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? 47 Y si saludan
solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo
los paganos? 48 Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que
está en el cielo. La limosna 6 1 Tengan
cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos
por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que
está en el cielo. 2 Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando
delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles,
para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su
recompensa. 3 Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace
la derecha, 4 para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo
secreto, te recompensará. La oración 5 Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 6 Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 7 Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho habl |