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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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El Evangelio que lleva el nombre de MATEO –un
recaudador de impuestos que abandonó su trabajo para seguir a Jesús (9. 9)–
fue escrito hacia el 80d.C. y está dirigido principalmente a los cristianos
de origen judío. Dado el carácter de los destinatarios, Mateo cita
con frecuencia textos del Antiguo Testamento y se apoya en ellos para mostrar
que el designio de Dios anunciado por los Profetas alcanza su pleno
cumplimiento en la persona y la obra de Jesús. Él es el "Hijo de
David", el "Enviado" para salvar a su Pueblo, el "Hijo
del hombre" que habrá de manifestarse como Juez universal, el "Rey
de Israel" y el "Hijo de Dios" por excelencia. Mateo también
aplica a Jesús en forma explícita los oráculos de Isaías sobre el
"Servidor sufriente", que carga sobre sí nuestras debilidades y
dolencias. Y al darle el título de "Señor", reservado sólo a Dios
en el Antiguo Testamento, afirma implícitamente su condición divina. Este evangelista atribuye una especial importancia a
las enseñanzas de Jesús y las agrupa en cinco discursos, que forman como la
trama de su Evangelio y están encuadrados por otras tantas secciones
narrativas. El tema central de estos discursos es el Reino de Dios. En ellos,
Cristo aparece como "el nuevo Moisés", que lleva a su plenitud El Evangelio de Mateo ha sido llamado con razón
"el Evangelio de EL EVANGELIO DE Ya en el Evangelio de la
infancia, Mateo nos anticipa quién es Jesús de Nazaret. Su
"genealogía" se ha ido gestando a lo largo de toda la historia de
Israel, que en él llega a su plenitud. Como "hijo de David", él es
el Mesías anunciado por los Profetas y esperado por el Pueblo judío. Como
"hijo de Abraham", es fuente de bendición para todos los hombres.
Pero él es mucho más todavía: es "Dios
con nosotros" (1. 23). María lo concibió en su seno por obra del
Espíritu Santo, y José, al darle el nombre de "Jesús" (1.
25), asumió sobre él la función paterna y lo incorporó legalmente a su linaje
davídico. Todos los relatos de la
infancia tienen un estilo literario propio del Antiguo Testamento, en el que
abundan las apariciones, los sueños y las repetidas intervenciones del
"Ángel del Señor". De esa manera, se quiere destacar la
trascendencia de los acontecimientos narrados. Por eso, mucho más importante
que el aspecto anecdótico es el sentido religioso de aquellos relatos. Así,
por ejemplo, la adoración de los "magos", que representan a los
pueblos paganos, significa que Genealogía de JesúsLc.3.23-38 1 1
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:2 Abraham fue padre
de Isaac;Isaac, padre de Jacob;Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. 3 Judá fue padre de Fares y de Zará,y la madre de
estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; 4 Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. 5 Salmón fue padre de Booz,y la madre de este fue
Rahab. Booz fue padre de Obed,y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; 6 Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue
la que había sido mujer de Urías. 7 Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asaf; 8 Asaf, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. 9 Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; 10 Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amós; Amós, padre de Josías; 11 Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos,durante
el destierro en Babilonia. 12 Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; 13 Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. 14 Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; 15 Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. 16 Jacob fue padre de José,el esposo de María,de la
cual nació Jesús, que es llamado Cristo. 17 El total de las generaciones es, por lo tanto:
desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el
destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia
hasta Cristo, catorce generaciones. La concepción virginal y el nacimiento de JesúsLc. 2. 1-7 18 Este fue el origen de Jesucristo: María, su
madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido
juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. 19 José, su esposo, que
era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla
en secreto. 20 Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en
sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu
esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
21 Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él
salvará a su Pueblo de todos sus pecados". 22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el
Señor había anunciado por el Profeta: 23 y dará a luz un hijo a
quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: "Dios con
nosotros". 24 Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor
le había ordenado: llevó a María a su casa, 25 y sin que hubieran hecho vida
en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús. La visita de los magos 2 1 Cuando
nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de
Oriente se presentaron en Jerusalén 2 y preguntaron: "¿Dónde está el rey
de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos
venido a adorarlo". 3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y
con él toda Jerusalén. 4 Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los
escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. 5
"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el
Profeta: 6 Y tú, Belén, tierra
de Judá, ciertamente no eres la
menor entre las principales
ciudades de Judá, porque de ti surgirá un
jefe que será el Pastor de
mi pueblo, Israel". 7 Herodes mandó llamar secretamente a los magos y
después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la
estrella, 8 los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense
cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para
que yo también vaya a rendirle homenaje". 9 Después de oír al rey, ellos
partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se
detuvo en el lugar donde estaba el niño. 10 Cuando vieron la estrella se
llenaron de alegría, 11 y al entrar en la casa, encontraron al niño con
María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus
cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. 12 Y como recibieron en
sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su
tierra por otro camino. El exilio de Jesús en Egipto 13 Después de la partida de los magos, el Ángel del
Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y
a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque
Herodes va a buscar al niño para matarlo". 14 José se levantó, tomó de
noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. 15 Allí permaneció hasta la
muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por
medio del Profeta: Desde Egipto llamé a mi
hijo. La matanza de los inocentes 16 Al verse engañado por los magos, Herodes se
enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños
menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían
indicado. 17 Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta
Jeremías: 18 En Ramá se oyó una
voz, hubo lágrimas y
gemidos: es Raquel, que llora a
sus hijos y no quiere que la
consuelen, porque ya no existen. El regreso de Egipto. 19 Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se
apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, 20 y le dijo:
"Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel,
porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño". 21 José se
levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. 22 Pero
al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo
miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, 23
donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que
había sido anunciado por los profetas: Será llamado Nazareno. PARTE NARRATIVA Antes de comenzar su
misión, Jesús recibe el bautismo de Juan. Aunque él no tiene necesidad de ser
bautizado, quiere hacerse plenamente solidario de sus hermanos. Juan se
opone, pero Jesús insiste para que se cumpla "todo lo que es justo" (3. 15). La
"justicia", en el lenguaje de Mateo, es el perfecto cumplimiento de
la voluntad de Dios, la total sumisión a sus designios. La entrada en el
Reino depende de esta "justicia" (5. 20), y Cristo quiere
realizarla en sí mismo antes de exigirla a sus discípulos. En respuesta a
esta actitud de fidelidad, el Padre proclama la filiación divina de Jesús y
lo acredita como su Enviado, revistiéndolo de su Espíritu. Después del bautismo en
el Jordán, Jesús es tentado por el espíritu del mal, que intenta apartarlo
del verdadero camino mesiánico. Así él revive las "pruebas" que
había experimentado Israel en el desierto, durante los cuarenta años de su
marcha hacia La predicación de Juan el BautistaMc. 1. 2-8 Lc. 3. 3-9,
15-17 Jn. 1. 23, 26-27 3 1 En
aquel tiempo se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de
Judea: 2 "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del
Señor, allanen sus senderos. 4 Juan tenía una túnica de pelos de camello y un
cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. 5 La gente
de Jerusalén, de toda 7 Al ver que muchos fariseos y saduceos se acercaban
a recibir su bautismo, Juan les dijo: "Raza de víboras, ¿quién les
enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca? 8 Produzcan el fruto de una
sincera conversión, 9 y no se contenten con decir: "Tenemos por padre a
Abraham". Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer
surgir hijos de Abraham. 10 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles:
el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego. 11 Yo
los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de
mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las
sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. 12 Tiene en
su mano la horquilla y limpiará su era: recogerá su trigo en el granero y
quemará la paja en un fuego inextinguible". El bautismo de JesúsMc. 1. 9-11 Lc. 3. 21-22. 13 Entonces Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán
y se presentó a Juan para ser bautizado por él. 14 Juan se resistía,
diciéndole: "Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y
eres tú el que viene a mi encuentro!". 15 Pero Jesús le respondió:
"Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que
es justo". Y Juan se lo permitió. 16 Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En
ese momento se le abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender
como una paloma y dirigirse hacia él. 17 Y se oyó una voz del cielo que
decía: "Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi
predilección". Las tentaciones de Jesús en el desiertoMc. 1. 12-13 Lc. 4. 1-13 4 1
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por
el demonio. 2 Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió
hambre. 3 Y el tentador, acercándose, le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios,
manda que estas piedras se conviertan en panes". 4 Jesús le respondió:
"Está escrito: El hombre no vive
solamente de pan, sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios". 5 Luego el demonio llevó a Jesús a Dios dará órdenes a sus
ángeles, y ellos te llevarán en
sus manos para que tu pie no
tropiece con ninguna piedra". 7 Jesús le respondió: "También está escrito: No tentarás al Señor,
tu Dios". 8 El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta;
desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, 9 y
le dijo: "Te daré todo esto, si te postras para adorarme". 10 Jesús
le respondió: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu
Dios, y a él solo rendirás
culto". 11 Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron
para servirlo. El comienzo de la predicación de JesúsMc. 1. 14-15 Lc. 4. 14-15 12 Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido
arrestado, se retiró a Galilea. 13 Y, dejando Nazaret, se estableció en
Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, 14 para
que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de Galilea de las naciones! 16 El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la
muerte, se levantó una luz. Los primeros discípulosMc. 1. 16-20 Lc. 5. 1-11 18 Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea,
Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que
echaban las redes al mar porque eran pescadores. 19 Entonces les dijo:
"Síganme, y yo los haré pescadores de hombres". 20 Inmediatamente,
ellos dejaron las redes y lo siguieron. 21 Continuando su camino, vio a otros dos hermanos:
a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con
Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. 22
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron. La actividad de Jesús en Galilea9. 35 Lc. 4. 44 Mc. 1. 39; 3.
7-8 Lc. 6. 17-18 23 Jesús recorría toda EL SERMÓN DE "El Reino de los
Cielos está cerca" (4. 17). Dios se ha hecho presente en la persona
de Jesús para renovar todas las cosas. ¿Cuál debe ser el comportamiento de
los que quieren entrar en su Reino? A esta pregunta responde el primero de
los discursos de Jesús –el célebre Sermón de El Sermón de Las BienaventuranzasLc. 6. 20-23 5 1 Al ver
a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se
acercaron a él. 2 Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: 3 "Felices los que tienen alma de pobres,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 4 Felices los afligidos, porque serán consolados. 5 Felices los pacientes, porque recibirán
la tierra en herencia. 6 Felices los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados. 7 Felices los misericordiosos, porque obtendrán
misericordia. 8 Felices los que tienen el corazón puro, porque
verán a Dios. 9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán
llamados hijos de Dios. 10 Felices los que son perseguidos por practicar la
justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 11 Felices ustedes, cuando sean insultados y
perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 12 Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes
tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a
los profetas que los precedieron. La sal de la tierra y la luz del mundoMc. 9. 50 Lc. 14. 34-35 Mc. 4.
21 Lc. 8. 16; 11. 33 13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal
pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino
para ser tirada y pisada por los hombres. 14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar
una ciudad situada en la cima de una montaña. 15 Y no se enciende una lámpara
para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para
que ilumine a todos los que están en la casa. 16 Así debe brillar ante los
ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus
buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo. Jesús y 17 No piensen que vine para abolir 20 Les aseguro que si la justicia de ustedes no es
superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los
Cielos. El homicidioLc.
12. 58-59 21 Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No
matarás, y el que mata, será condenado por el tribunal. 22 Pero yo les
digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, será condenado por el
tribunal. Y todo aquel que lo insulta, será castigado por el Sanedrín. Y el
que lo maldice, será condenado a El adulterio 18. 8-9 Mc. 9. 43-47 27 Ustedes han oído que se dijo: No cometerás
adulterio. 28 Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya
cometió adulterio con ella en su corazón. 29 Si tu ojo derecho es para ti una
ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se
pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a El divorcio19.
9 Mc. 10. 11-12 Lc. 16. 18 31 También se dijo: El que se divorcia de su
mujer, debe darle una declaración de divorcio. 32 Pero yo les digo: El que
se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer
adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete
adulterio. El juramento 33 Ustedes han oído también que se dijo a los
antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al
Señor. 34 Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el
cielo, porque es el trono de Dios; 35 ni por la tierra, porque
es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es La ley del talión Lc. 6. 29-30 38 Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y
diente por diente. 39 Pero yo les digo que no hagan frente al que les
hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha,
preséntale también la otra. 40 Al que quiere hacerte un juicio para quitarte
la túnica, déjale también el manto; 41 y si te exige que lo acompañes un
kilómetro, camina dos con él. 42 Da al que te pide, y no le vuelvas la
espalda al que quiere pedirte algo prestado. El amor a los enemigos Lc. 6. 27-28, 32-36 43 Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu
prójimo y odiarás a tu enemigo. 44 Pero yo les digo: Amen a sus enemigos,
rueguen por sus perseguidores; 45 así serán hijos del Padre que está en el
cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia
sobre justos e injustos.46 Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué
recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? 47 Y si saludan
solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo
los paganos? 48 Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que
está en el cielo. La limosna 6 1 Tengan
cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos
por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que
está en el cielo. 2 Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando
delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles,
para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su
recompensa. 3 Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace
la derecha, 4 para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo
secreto, te recompensará. La oración 5 Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas:
a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las
calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 6 Tú,
en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a
tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te
recompensará. 7 Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos
creen que por mucho hablar serán escuchados. 8 No hagan como ellos, porque el
Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de
que se lo pidan. El Padrenuestro Lc. 11. 1-4 Mc. 11. 25 9 Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, 10 que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. 11 Danos hoy nuestro pan de cada día. 12 Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. 13 No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. 14 Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que
está en el cielo también los perdonará a ustedes. 15 Pero si no perdonan a
los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes. El ayuno 16 Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste,
como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que
ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. 17 Tú, en
cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, 18 para que tu
ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo
secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. El verdadero tesoro Lc. 12. 33-34 19 No acumulen tesoros en la tierra, donde la
polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y
los roban. 20 Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla
ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. 21 Allí donde
esté tu tesoro, estará también tu corazón. La luz interior Lc. 11. 34-36 22 La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está
sano, todo el cuerpo estará iluminado. 23 Pero si el ojo está enfermo, todo el
cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta
oscuridad habrá! Dios y las riquezas Lc. 16. 13 24 Nadie puede servir a dos señores, porque
aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y
menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero. La confianza en Lc. 12. 22-31 25 Por eso les digo: No se inquieten por su vida,
pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir.
¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? 26
Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en
graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No
valen ustedes acaso más que ellos? 27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se
inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? 28 ¿Y por qué
se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo
sin fatigarse ni tejer. 29 Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de
su gloria, se vistió como uno de ellos. 30 Si Dios viste así la hierba de los
campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por
ustedes, hombres de poca fe! 31 No se inquieten entonces, diciendo:
"¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?". 32 Son
los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo
sabe bien que ustedes las necesitan. 33 Busquen primero el Reino y su
justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. 34 No se inquieten por
el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta
su aflicción. La benevolencia para juzgar Lc. 6. 37-38, 41-42 Mc. 4. 24 7 1 No
juzguen, para no ser juzgados. 2 Porque con el criterio con que ustedes
juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. 3
¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes
la viga que está en el tuyo? 4 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Deja
que te saque la paja de tu ojo", si hay una viga en el tuyo? 5 Hipócrita,
saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del
ojo de tu hermano. El respeto por las cosas sagradas 6 No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen
sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes
para destrozarlos. La eficacia de la oración Lc. 11. 9-13 7 Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen
y se les abrirá. 8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra;
y al que llama, se le abrirá. 9 ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide
pan, le da una piedra? 10 ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? 11 Si
ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el
Padre de ustedes que está en el cielo dará cosas buenas a aquellos que se las
pidan! El resumen de Lc. 6. 31 12 Todo lo que deseen que los demás hagan por
ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste El camino de Lc. 13. 24 13 Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la
puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que
van por allí. 14 Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a Los falsos profetas 12. 33 Lc. 6. 43-44 15 Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan
cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus
frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los
cardos? 17 Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo
produce frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un
árbol malo, producir frutos buenos. 19 Al árbol que no produce frutos buenos
se lo corta y se lo arroja al fuego. 20 Por sus frutos, entonces, ustedes los
reconocerán. Los auténticos discípulos de Jesús Lc. 6. 46; 13. 26-27 21 No son los que me dicen: "Señor,
Señor", los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen
la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 Muchos me dirán en aquel
día: "Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos
a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?". 23 Entonces yo
les manifestaré: "Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que
hacen el mal". Necesidad de practicar Lc. 6. 47-49 24 Así, todo el que escucha las palabras que acabo
de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que
edificó su casa sobre roca. 25 Cayeron las lluvias, se precipitaron los
torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se
derrumbó porque estaba construida sobre roca. 26 Al contrario, el que escucha
mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que
edificó su casa sobre arena. 27 Cayeron las lluvias, se precipitaron los
torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su
ruina fue grande". Conclusión Mc. 1. 21-22 Lc. 4. 31-32 28 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la
multitud estaba asombrada de su enseñanza, 29 porque él les enseñaba como
quien tiene autoridad y no como sus escribas. LOS SIGNOS Y PARTE NARRATIVA Los Profetas habían
anunciado que el Reino de Dios traería paz y alegría a los afligidos, haría
ver a los ciegos, devolvería la salud a los enfermos y acabaría para siempre
con el sufrimiento y la opresión. Con la llegada de Jesús, todos aquellos
anuncios proféticos comienzan a hacerse realidad. Mateo quiere ponerlo bien
de manifiesto, y para ello reúne en los dos capítulos siguientes más de la
mitad de los milagros relatados en su Evangelio. Ha llegado la era mesiánica,
el Reino de Dios ya se ha hecho presente en el mundo, y los milagros de Jesús
son las "señales" de esa presencia. Son las primicias de la nueva
creación, el anticipo de la victoria definitiva de Dios sobre el pecado,
sobre la muerte y todas las fuerzas del mal. Curación de un leproso Mc. 1. 40-44 Lc. 5. 12-14 8 1 Cuando
Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. 2 Entonces un leproso
fue a postrarse ante él y le dijo: "Señor, si quieres, puedes
purificarme". 3 Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo
quiero, queda purificado". Y al instante quedó purificado de su lepra. 4
Jesús le dijo: "No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al
sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de
testimonio". Curación del sirviente de un centurión Lc. 7. 1-10; 13. 28-29 Jn. 4. 46-53 5 Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión,
rogándole: 6 "Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y
sufre terriblemente". 7 Jesús le dijo: "Yo mismo iré a
curarlo". 8 Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de
que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
9 Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de
los soldados que están a mis órdenes: "Ve", él va, y a otro:
"Ven", él viene; y cuando digo a mi sirviente: "Tienes que
hacer esto", él lo hace". 10 Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que
lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que
tenga tanta fe. 11 Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de
Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de
los Cielos; 12 en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a
las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes". 13 Y Jesús
dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el
sirviente se curó en ese mismo momento. Curación de la suegra de Pedro Mc. 1. 29-31 Lc. 4. 38-39 14 Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a
la suegra de este en cama con fiebre. 15 Le tocó la mano y se le pasó la
fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Diversas curaciones Mc. 1. 32-34 Lc. 4. 40-41 16 Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y
él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban
enfermos, 17 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta
Isaías: Él tomó nuestras
debilidades y cargó sobre sí
nuestras enfermedades. Exigencias de la vocación apostólica Lc. 9. 57-60 18 Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó a
sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. 19 Entonces se aproximó un
escriba y le dijo: "Maestro, te seguiré adonde vayas". 20 Jesús le
respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos;
pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza". 21 Otro de sus discípulos le dijo: "Señor,
permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre". 22 Pero Jesús le
respondió: "Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus
muertos". La tempestad calmada Mc. 4. 35-41 Lc. 8. 22-25 23 Después Jesús subió a la barca y sus discípulos
lo siguieron. 24 De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las
olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. 25 Acercándose a él, sus
discípulos lo despertaron, diciéndole: "¡Sálvanos, Señor, nos
hundimos!". 26 Él les respondió: "¿Por qué tienen miedo, hombres de
poca fe?". Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una
gran calma. 27 Los hombres se decían entonces, llenos de admiración:
"¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?". Curación de los dos endemoniados de Gadara Mc. 5.1-20 Lc. 8. 26-39 28 Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región
de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los
sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. 29 Y
comenzaron a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has
venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?". 33 Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para
llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. 34 Toda
la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de
su territorio. Curación de un paralítico Mc. 2. 1-12 Lc. 5. 17-26 9 1 Jesús
subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. 2 Entonces le
presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos
hombres, Jesús dijo al paralítico: "Ten confianza, hijo, tus pecados te
son perdonados". 3 Algunos escribas pensaron: "Este hombre
blasfema". 4 Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: "¿Por qué
piensan mal? 5 ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son
perdonados", o "Levántate y camina"? 6 Para que ustedes sepan
que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados
–dijo al paralítico– levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". 7 Él
se levantó y se fue a su casa. 8 Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y
glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres. El llamado de Mateo Mc. 2. 13-14 Lc. 5. 27-28 9 Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado
Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo:
"Sígueme". Él se levantó y lo siguió. La actitud de Jesús hacia los pecadores Mc. 2. 15-17 Lc. 5. 29-32 10 Mientras Jesús estaba comiendo en la casa,
acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus
discípulos. 11 Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por
qué su Maestro come con publicanos y pecadores?". 12 Jesús, que había
oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico,
sino los enfermos. 13 Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero
misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los
justos, sino a los pecadores". Discusión sobre el ayuno Mc. 2. 18-22 Lc. 5. 33-39 14 Entonces se acercaron los discípulos de Juan y le
dijeron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y
los fariseos?". 15 Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del
esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el
momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. 16 Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar
un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se
hace más grande. 17 Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los
odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino
nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!". Curación de una mujer y resurrección de una niña Mc. 5. 21-43 Lc. 8. 40-56 18 Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas,
se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: "Señor, mi hija
acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá". 19 Jesús se
levantó y lo siguió con sus discípulos. 20 Entonces se le acercó por detrás una mujer que
padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su
manto, 21 pensando: "Con sólo tocar su manto, quedaré curada". 22
Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: "Ten confianza, hija, tu fe te
ha salvado". Y desde ese instante la mujer quedó curada. 23 Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que
tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: 24 "Retírense,
la niña no está muerta, sino que duerme". Y se reían de él. 25 Cuando
hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó.
26 Y esta noticia se divulgó por aquella región. Curación de dos ciegos 27 Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos,
gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David". 28 Al llegar a
la casa, los ciegos se le acercaron, y él les preguntó: "¿Creen que yo
puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor".
29 Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han
creído". 30 Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó:
"¡Cuidado! Que nadie lo sepa". 31 Pero ellos, apenas salieron,
difundieron su fama por toda aquella región. Curación de un mudo 12. 22-24 Lc. 11. 14-15 Mc. 3.
22 32 En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a
un mudo que estaba endemoniado. 33 El demonio fue expulsado y el mudo comenzó
a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás se vio nada igual en
Israel". 34 Pero los fariseos decían: "Él expulsa a los demonios
por obra del Príncipe de los demonios". Compasión de Jesús por la multitud 4. 23 Mc. 6. 34 Lc. 10. 2 35 Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos,
enseñando en sus sinagogas, proclamando INSTRUCCIÓN A LOS
MISIONEROS Los milagros de Jesús
son el comienzo de una obra que debe continuar. Institución de los Doce Mc. 3. 13-19 Lc. 6. 13-16; 9. 1 10 1 Jesús
convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus
impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia. 2 Los nombres de los doce
Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano
Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; 3 Felipe y
Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; 4
Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. Misión de los Doce Mc. 6. 7-11 Lc. 9. 2-5 11 Cuando entren en una ciudad o en un pueblo,
busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento
de partir. 12 Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. 13
Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna,
que esa paz vuelva a ustedes. 14 Y si no los reciben ni quieren escuchar sus
palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus
pies. 15 Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán
tratadas menos rigurosamente que esa ciudad. La persecución a los Apóstoles Mc. 13. 9-13 Lc. 21. 12-19; 12. 11-12 16 Yo los envío como a ovejas en medio de lobos:
sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas. 17 Cuídense de los hombres, porque los entregarán a
los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. 21 El hermano entregará a su hermano para que sea
condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus
padres y los harán morir. 22 Ustedes serán odiados por todos a causa de mi
Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará. 23 Cuando los
persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una
tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel,
antes de que llegue el Hijo del hombre. La valentía de los Apóstoles Lc. 6. 40 Jn. 13. 16; 15. 20 Mc. 4.
22 Lc. 8. 17; 12. 2-7 Mc. 8.
38 Lc. 9. 26; 12. 8-9 24 El discípulo no es más que el maestro ni el
servidor más que su dueño. 25 Al discípulo le basta ser como su maestro y al
servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más
a los de su casa! 26 No les teman. No hay nada oculto que no deba ser
revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. 27 Lo que yo les digo en
la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo
desde lo alto de las casas. 28 No teman a los que matan el cuerpo, pero no
pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el
cuerpo a Jesús, signo de contradicción Lc. 12. 51-53; 14. 26-27; 9. 23-24; 17 .33 Mt. 16. 24-25 Mc. 8. 34-35 34 No piensen que he venido a traer la paz sobre la
tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. 35 Porque he venido a
enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su
suegra; 36 y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia
casa. 37 El que ama a su padre o a su madre más que a mí,
no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es
digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. 39 El
que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la
encontrará. La manera de recibir a los Apóstoles 18. 5 Mc. 9. 37, 41 Lc. 9. 48;
10. 16 Jn. 13. 20 40 El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el
que me recibe, recibe a aquel que me envió. 41 El que recibe a un profeta por
ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo
por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. 42 Les aseguro que
cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de
estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa". EL MISTERIO DEL
REINO DE LOS CIELOS PARTE NARRATIVA El Reino de Dios ya
está presente entre los hombres como la levadura en la masa. Los milagros y
las palabras del Señor lo atestiguan, y él mismo lo confirma al disipar las
dudas que podían abrigar Juan el Bautista y todos los que esperaban ver en el
Mesías a un juez implacable o a un rey victorioso (11. 2-6). A través de sus
obras, él se manifiesta como el "Servidor del Señor" anunciado por
Isaías (12. 15-21), hasta que un día se cumpla el gran "signo" del
profeta Jonás, mediante su Resurrección de entre los muertos (12. 40). Pero la actitud de
Jesús no sólo provoca dudas y extrañeza, sino también una abierta oposición.
Él exige un cambio de vida tan radical, que muchos se resisten a romper con
los viejos moldes, especialmente los escribas y fariseos, encerrados en una
fidelidad a Los signos mesiánicos Lc. 7. 18-23 11 1
Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió
de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región. 2 Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las
obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle: 3
"¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?". 4 Jesús
les respondió: "Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: 5 los
ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los
sordos oyen; los muertos resucitan y Testimonio de Jesús sobre Juan el Bautista Lc. 7. 24-30; 16. 16 7 Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jesús
empezó a hablar de él a la multitud, diciendo: "¿Qué fueron a ver al
desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 8 ¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre
vestido con refinamiento? Los que se visten de esa manera viven en los
palacios de los reyes. 9 ¿Qué fueron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro
que sí, y más que un profeta. 10 Él es aquel de quien está escrito: Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino. 11 Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más
grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los
Cielos es más grande que él. 12 Desde la época de Juan el Bautista hasta
ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos
intentan arrebatarlo. 13 Porque todos los Profetas, lo mismo que Reproche de Jesús a sus compatriotas Lc. 7. 31-35 16 ¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se
parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros: 17 "¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!". 18 Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes
dicen: "¡Ha perdido la cabeza!". 19 Llegó el Hijo del hombre, que
come y bebe, y dicen: "Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y
pecadores". Pero Lamentación por las ciudades de Galilea Lc. 10. 12-15 20 Entonces Jesús comenzó a recriminar a aquellas
ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido.
21 "¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros
realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo
que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. 22 Yo
les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos
rigurosamente que ustedes. 23 Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás
elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque
si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún
existiría. 24 Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma
será tratada menos rigurosamente que tú". La revelación del Evangelio a los humildes Lc. 10. 21-22 25 En aquel tiempo, Jesús dijo: "Te alabo,
Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los
sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. 26 Sí, Padre,
porque así lo has querido. 27 Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie
conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y
aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 28 Vengan a mí todos los que están afligidos y
agobiados, y yo los aliviaré. 29 Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de
mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. 30
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". Discusión sobre el sábado Mc. 2. 23-28 Lc. 6. 1-5 12 1 En
aquel tiempo, Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus
discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas. 2
Al ver esto, los fariseos le dijeron: "Mira que tus discípulos hacen lo
que no está permitido en sábado". 3 Pero él les respondió: "¿No han
leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, 4 cómo
entró en Curación de un hombre en sábado Mc. 3. 1-6 Lc. 6. 6-11 9 De allí, Jesús fue a la sinagoga de los fariseos,
10 donde se encontraba un hombre que tenía una mano paralizada. Para poder
acusarlo, ellos le preguntaron: "¿Está permitido curar en sábado?".
11 Él les dijo: "¿Quién de ustedes, si tiene una sola oveja y esta cae a
un pozo en sábado, no la va a sacar? 12 ¡Cuánto más vale un hombre que una
oveja! Por lo tanto, está permitido hacer una buena acción en sábado".
13 Entonces dijo al hombre: "Extiende tu mano". Él la extendió, y
la mano enferma quedó tan sana como la otra. 14 En seguida los fariseos
salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él. Jesús, el "Servidor del Señor" 15 Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí.
Muchos lo siguieron, y los curó a todos. 16 Pero él les ordenó severamente
que no lo dieran a conocer, 17 para que se cumpliera lo anunciado por el
profeta Isaías: 18 Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi
predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. 19 No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. 20 No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; 21 y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre. Discusión sobre el poder de Jesús Lc. 11. 14-15, 17-23 Mt. 9.
34 Mc. 3. 22-27 22 Entonces, le llevaron a un endemoniado ciego y
mudo, y Jesús lo curó, devolviéndole el habla y la vista. 23 La multitud,
asombrada, decía: "¿No será este el Hijo de David?". 24 Los
fariseos, oyendo esto, dijeron: "Este expulsa a los demonios por el
poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios". 25 Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo:
"Un reino donde hay luchas internas va a la ruina; y una ciudad o una
familia dividida no puede subsistir. 26 Ahora bien, si Satanás expulsa a
Satanás, lucha contra sí mismo; entonces, ¿cómo podrá subsistir su reino? 27
Y si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los
expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como
jueces. 28 Pero si expulso a los demonios con el poder del Espíritu de Dios,
quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. 29 ¿Acaso alguien
puede entrar en la casa de un hombre fuerte y robar sus cosas, si primero no
lo ata? Sólo así podrá saquear la casa. La blasfemia contra el Espíritu Santo Mc. 3. 28-30 Lc. 12. 10 30 El que no está conmigo, está contra mí; y el que
no recoge conmigo, desparrama. 31 Por eso les digo que todo pecado o
blasfemia se les perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el
Espíritu no será perdonada. 32 Al que diga una palabra contra el Hijo del
hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le
perdonará ni en este mundo ni en el futuro. La raíz de las buenas y de las malas obras 7. 16-20 Lc. 6. 43-45 33 Supongan que el árbol es bueno: el fruto también
será bueno. Supongan que el árbol es malo: el fruto también será malo. Porque
el árbol se conoce por su fruto. 34 Raza de víboras, ¿cómo pueden ustedes decir
cosas buenas, siendo malos? Porque la boca habla de la abundancia del
corazón. 35 El hombre bueno saca cosas buenas de su tesoro de bondad; y el
hombre malo saca cosas malas de su tesoro de maldad. 36 Pero les aseguro que
en el día del Juicio, los hombres rendirán cuenta de toda palabra vana que
hayan pronunciado. 37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus
palabras serás condenado". El signo de Jonás 16. 1, 4 Mc. 8. 11-12 Lc. 11.
16, 29-32 38 Entonces algunos escribas y fariseos le dijeron:
"Maestro, queremos que nos hagas ver un signo". 39 Él les
respondió: "Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no
se le dará otro que el del profeta Jonás. 40 Porque así como Jonás estuvo
tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del
hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches. 41 El día del Juicio, los hombres de Nínive se
levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se
convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que
Jonás. 42 El día del Juicio, La ofensiva de Satanás Lc. 11. 24-26 43 Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga
por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, 44 piensa:
"Volveré a mi casa, de donde salí". Cuando llega, la encuentra
vacía, barrida y ordenada. 45 Entonces va a buscar a otros siete espíritus
peores que él; vienen y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra
peor que al principio. Así sucederá con esta generación malvada". La verdadera familia de Jesús Mc. 3. 31-35 Lc. 8. 19-21 46 Todavía estaba hablando a la multitud, cuando su
madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. 47
Alguien le dijo: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren
hablarte". 48 Jesús le respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son
mis hermanos?". 49 Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó:
"Estos son mi madre y mis hermanos. 50 Porque todo el que hace la
voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi
madre". LAS PARÁBOLAS DEL
REINO A pesar de la oposición
cada vez más abierta, Jesús no se deja intimidar. Él nos enseña qué es el
Reino de los Cielos en forma de siete parábolas, agrupadas por san Mateo en
el tercer discurso de su Evangelio. Por medio de estas breves comparaciones,
tomadas de la vida cotidiana, el Señor llama a la reflexión y busca la manera
de entrar en diálogo con sus oyentes. Las parábolas descorren un poco, aunque
no del todo, el misterio del Reino de Dios. Ese Reino escapa a toda
definición: es como...; se parece a...; se puede comparar con... De estas parábolas se
desprende que el Reino de los Cielos es una "nueva situación", un
"nuevo estado de cosas" que viene de Dios y se inicia con Jesús,
pero reclama la respuesta de los hombres. Sus comienzos son muy modestos y
apenas perceptibles. Inaugurado por el "sembrador" que sale a
sembrar, debe fructificar hasta la cosecha definitiva, de manera misteriosa y
más allá de las contradicciones y los fracasos aparentes. Nada puede impedir
que siga adelante, y sin duda terminará por transformarlo todo. Por él vale
la pena sacrificar incluso los bienes más preciosos. Ya se ha hecho visible,
pero sólo al fin se manifestará plenamente. Introducción Mc. 4. 1-2 Lc. 8. 4 13 1 Aquel
día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. 2 Una gran multitud
se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en
ella, mientras la multitud permanecía en la costa. 3 Entonces él les habló
extensamente por medio de parábolas. La parábola del sembrador Mc. 4. 3-9 Lc. 8. 5-8 Les decía: "El sembrador salió a sembrar. 4 Al
esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las
comieron. 5 Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra,
y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; 6 pero cuando salió
el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. 7 Otras cayeron entre
espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. 8 Otras cayeron en tierra buena y
dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. 9 ¡El que tenga oídos,
que oiga!". Finalidad de las parábolas Mc. 4. 10-12 Lc. 8. 9-10 Mt.
25. 29 Mc. 4. 25 Lc. 8. 18; 10. 23-24 10 Los discípulos se acercaron y le dijeron:
"¿Por qué les hablas por medio de parábolas?". 11 Él les respondió:
"A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los
Cielos, pero a ellos no. 12 Porque a quien tiene, se le dará más todavía y
tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.
13 Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no
escuchan ni entienden. 14 Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que
dice: Por más que oigan, no
comprenderán, por más que vean, no
conocerán. 15 Porque el corazón de
este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus
oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no
vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no
comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure. 16 Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque
ven; felices sus oídos, porque oyen. 17 Les aseguro que muchos profetas y
justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; oír lo que ustedes
oyen, y no lo oyeron. Explicación de la parábola del sembrador Mc. 4. 14-20 Lc. 8. 11-15 18 Escuchen, entonces, lo que significa la parábola
del sembrador. 19 Cuando alguien oye La parábola de la cizaña 24 Y les propuso otra parábola: "El Reino de
los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25
pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo
y se fue. 26 Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también
apareció la cizaña. 27 Los peones fueron a ver entonces al propietario y le
dijeron: "Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es
que ahora hay cizaña en él?". 28 Él les respondió: "Esto lo ha
hecho algún enemigo". Los peones replicaron: "¿Quieres que vayamos
a arrancarla?". 29 "No, les dijo el dueño, porque al arrancar la
cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. 30 Dejen que crezcan
juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen
primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo
en mi granero"". La parábola del grano de mostaza Mc. 4. 30-32 Lc. 13. 18-19 31 También les propuso otra parábola: "El Reino
de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su
campo. 32 En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando
crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal
manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas". La parábola de la levadura Lc. 13. 20-21 33 Después les dijo esta otra parábola: "El
Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con
gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa". La enseñanza por medio de parábolas Mc. 4. 33-34 34 Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por
medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, 35 para que se cumpliera
lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que
estaban ocultas desde la creación del
mundo. Explicación de la parábola de la cizaña 36 Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a
la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Explícanos la
parábola de la cizaña en el campo". 37 Él les respondió: "El que
siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; 38 el campo es el mundo; la
buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que
pertenecen al Maligno, 39 y el enemigo que la siembra es el demonio; la
cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. 40 Así como se
arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al
fin del mundo. 41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán
de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, 42 y los
arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. 43
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El
que tenga oídos, que oiga! La parábola del tesoro 44 El Reino de los Cielos se parece a un tesoro
escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno
de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. La parábola de la perla 45 El Reino de los Cielos se parece también a un
negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; 46 y al encontrar una de gran
valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró. La parábola de la red 47 El Reino de los Cielos se parece también a una
red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. 48 Cuando está llena,
los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en
canastas y tiran lo que no sirve. 49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán
los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, 50 para arrojarlos
en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. Conclusión 51 ¿Comprendieron todo esto?". "Sí",
le respondieron. 52 Entonces agregó: "Todo escriba convertido en
discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de
sus reservas lo nuevo y lo viejo". LAS PRIMICIAS DEL
REINO DE LOS CIELOS PARTE NARRATIVA En los capítulos
siguientes, Mateo agrupa una serie de episodios, donde se destacan las
distintas reacciones frente a la persona y al mensaje de Jesús. Sus
conciudadanos lo subestiman. Los dirigentes religiosos del Pueblo judío lo
censuran severamente. Una mujer pagana le "arranca" un milagro con
su gran fe. La gente del pueblo lo admira. Finalmente, Pedro hace una
magnífica profesión de fe en su mesianidad, y Jesús lo establece como el
cimiento sólido y firme sobre el que se asentará su "Iglesia", la
comunidad visible de los creyentes en él. A partir de este momento, Jesús
comienza a manifestar a sus discípulos que el Mesías debe padecer y morir, y
que ellos tendrán que seguirlo por el mismo camino. Pero simultáneamente deja
entrever la gloria de su Resurrección, transfigurándose en presencia de
algunos de ellos. Visita de Jesús a
Nazaret Mc. 6. 1-6 Lc. 4. 16-24 53 Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de
allí 54 y, al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en su
sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. "¿De dónde le
vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? 55 ¿No es este
el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son
hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? 56 ¿Y acaso no viven entre
nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?". 57 Y Jesús
era para ellos un motivo de tropiezo. Entonces les dijo: "Un profeta es
despreciado solamente en su pueblo y en su familia". 58 Y no hizo allí
muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente. Juicio de Herodes sobre Jesús Mc. 6. 14-16 Lc. 9. 7-9 14 1 En
aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, 2 y él
dijo a sus allegados: "Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre
los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos". La muerte de Juan el Bautista Mc. 6. 17-29 Lc. 3. 19-20 3 Herodes, en efecto, había hecho arrestar,
encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano
Felipe, 4 porque Juan le decía: "No te es lícito tenerla". 5
Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan
un profeta. 6 El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de
Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes 7 que prometió bajo juramento
darle lo que pidiera. 8 Instigada por su madre, ella dijo: "Tráeme aquí
sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista". 9 El rey se
entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se
la dieran 10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Su cabeza fue llevada
sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre. 12
Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron
a informar a Jesús. La primera multiplicación de los panes Mc. 6. 31-44 Lc. 9. 10-17 Jn.
6. 1-13 13 Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca
a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las
ciudades y lo siguió a pie. 14 Cuando desembarcó, Jesús vio una gran
muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos. 15 Al atardecer,
los discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto y
ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a
comprarse alimentos". 16 Pero Jesús les dijo: "No es necesario que
se vayan, denles de comer ustedes mismos". 17 Ellos respondieron:
"Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados". 18
"Tráiganmelos aquí", les dijo. 19 Y después de ordenar a la
multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados,
y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los
dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. 20 Todos
comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce
canastas. 21 Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las
mujeres y los niños. Jesús camina sobre el agua Mc. 6. 45-52 Jn. 6. 16-21 22 En seguida, obligó a los discípulos que subieran
a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la
multitud. 23 Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer,
todavía estaba allí, solo. 24 La barca ya estaba muy lejos de la costa,
sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. Curaciones en la región de Genesaret Mc. 6. 53-56 34 Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.
35 Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los
alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, 36 rogándole que los dejara
tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron
curados. Jesús y las tradiciones de los antepasados Mc. 7. 1-13 15 1
Entonces, unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús y le
dijeron: 2 "¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros
antepasados y no se lavan las manos antes de comer?". 3 Él les
respondió: "¿Y por qué ustedes, por seguir su tradición, no cumplen el
mandamiento de Dios? 4 En efecto, Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre
y: El que maldice a su padre o a su madre, será condenado a muerte. 5
Pero ustedes afirman: El que diga a su padre o a su madre: "He ofrecido
al Templo los bienes que tenía para ayudarte", 6 está libre de los
deberes hacia ellos. Así ustedes, en nombre de su tradición, han anulado 8 Este pueblo me honra
con los labios, pero su corazón está
lejos de mí. 9 En vano me rinden
culto: las doctrinas que
enseñan no son sino preceptos humanos". La enseñanza sobre lo puro y lo impuro Mc. 7. 14-23 Lc. 6. 39 10 Jesús llamó a la multitud y le dijo:
"Escuchen y comprendan. 11 Lo que mancha al hombre no es lo que entra
por la boca, sino lo que sale de ella". 12 Entonces se acercaron los
discípulos y le dijeron: "¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al
oírte hablar así?". 13 Él les respondió: "Toda planta que no haya
plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. 14 Déjenlos: son ciegos
que guían a otros ciegos. Pero si un ciego guía a otro, los dos caerán en un
pozo". 15 Pedro, tomando la palabra, le dijo:
"Explícanos esta parábola". 16 Jesús le respondió: "¿Ni
siquiera ustedes son capaces de comprender? 17 ¿No saben que lo que entra por
la boca pasa al vientre y se elimina en lugares retirados? 18 En cambio, lo
que sale de la boca procede del corazón, y eso es lo que mancha al hombre. 19
Del corazón proceden las malas intenciones, los homicidios, los adulterios,
las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las difamaciones. 20
Estas son las cosas que hacen impuro al hombre, no el comer sin haberse
lavado las manos". Curación de la hija de una cananea Mc. 7. 24-30 21 Jesús se dirigió hacia el país de Tiro y de
Sidón. 22 Entonces una mujer cananea, que salió de aquella región, comenzó a
gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está
terriblemente atormentada por un demonio". 23 Pero él no le respondió
nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela,
porque nos persigue con sus gritos". 24 Jesús respondió: "Yo he
sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel". 25
Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor,
socórreme!". 26 Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los
hijos, para tirárselo a los cachorros". 27 Ella respondió: "¡Y sin
embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus
dueños!". 28 Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe!
¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó curada. Curaciones junto al lago 29 Desde allí, Jesús llegó a orillas del mar de
Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. 30 Una gran multitud acudió a él,
llevando paralíticos, ciegos, lisiados, mudos y muchos otros enfermos. Los
pusieron a sus pies y él los curó. 31 La multitud se admiraba al ver que los
mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y
los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel. La segunda multiplicación de los panes Mc. 8. 1-10 32 Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
"Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no
tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer
en el camino". 33 Los discípulos le dijeron: "¿Y dónde podríamos
conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a
tanta gente?". 34 Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tienen?".
Ellos respondieron: "Siete y unos pocos pescados". 35 Él ordenó a
la multitud que se sentara en el suelo; 36 después, tomó los panes y los
pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los
distribuyeron entre la multitud. 37 Todos comieron hasta saciarse, y con los
pedazos que sobraron se llenaron siete canastas. 38 Los que comieron eran
cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Después que
despidió a la multitud, Jesús subió a la barca y se dirigió al país de
Magadán. La interpretación de los signos de los tiempos 12. 38-40 Mc. 8. 11-13 Lc. 11.
16, 29; 12. 54-56 16 1 Los
fariseos y los saduceos se acercaron a él y, para ponerlo a prueba, le
pidieron que les hiciera ver un signo del cielo. 2 Él les respondió: "Al
atardecer, ustedes dicen: "Va a hacer buen tiempo, porque el cielo está
rojo como el fuego". 3 Y de madrugada, dicen: "Hoy habrá tormenta,
porque el cielo está rojo oscuro". ¡De manera que saben interpretar el
aspecto del cielo, pero no los signos de los tiempos! 4 Esta generación
malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro signo que el de
Jonás". Y en seguida los dejó y se fue. Advertencia contra la doctrina de los fariseos y los
saduceos Mc. 8. 14-21 Lc. 12. 1 5 Al pasar a la otra orilla, los discípulos se
olvidaron de llevar pan. 6 Jesús les dijo: "Estén atentos y cuídense de
la levadura de los fariseos y de los saduceos". 7 Ellos pensaban:
"Lo dice porque no hemos traído pan". 8 Jesús se dio cuenta y les
dijo: "Hombres de poca fe, ¿cómo están pensando que no tienen pan? 9
¿Todavía no comprenden? ¿No se acuerdan de los cinco panes para cinco mil
personas y del número de canastas que juntaron? 10 ¿Y tampoco recuerdan los
siete panes para cuatro mil personas, y cuántas canastas recogieron? 11 ¿Cómo
no comprenden que no me refería al pan? ¡Cuídense de la levadura de los
fariseos y de los saduceos!". 12 Entonces entendieron que les había
dicho que se cuidaran, no de la levadura del pan, sino de la doctrina de los
fariseos y de los saduceos. La profesión de fe de Pedro Mc. 8. 27-30 Lc. 9. 18-21 13 Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús
preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre?
¿Quién dicen que es?". 14 Ellos le respondieron: "Unos dicen que es
Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los
profetas". 15 "Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que
soy?". 16 Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el
Mesías, el Hijo de Dios vivo". 17 Y Jesús le dijo: "Feliz de ti,
Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la
sangre, sino mi Padre que está en el cielo. 18 Y yo te digo: Tú eres Pedro, y
sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de El primer anuncio de Mc. 8. 31-33 Lc. 9. 22 21 Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus
discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos,
de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y
resucitar al tercer día. 22 Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo,
diciendo: "Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá". 23 Pero él,
dándose vuelta, dijo a Pedro: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú
eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino
los de los hombres". Condiciones para seguir a Jesús Mc. 8. 34 - 9. 1 Lc. 9.
23-27 Mt. 10. 38-39 Lc. 14. 27; 17. 33 Jn. 12. 25-26 24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "El
que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su
cruz y me siga. 25 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que
pierda su vida a causa de mí, la encontrará. 26 ¿De qué le servirá al hombre
ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio
de su vida? 27 Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de
su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con
sus obras. 28 Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no
morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino". La transfiguración de Jesús Mc. 9. 2-9 Lc. 9. 28-36 17 1 Seis
días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó
aparte a un monte elevado. 2 Allí se transfiguró en presencia de ellos: su
rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la
luz. 3 De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. 4
Pedro dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres,
levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para
Elías". 5 Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió
con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: "Este es mi Hijo
muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo". 6 Al
oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. 7
Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: "Levántense, no tengan
miedo". 8 Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús
solo. 9 Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No hablen a nadie
de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los
muertos". Elías, figura de Juan el Bautista Mc. 9. 11-13 10 Entonces los discípulos le preguntaron:
"¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?". 11 Él
respondió: "Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas; 12
pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que
hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del
hombre". 13 Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a
Juan el Bautista. Curación de un endemoniado epiléptico Mc. 9. 14-29 Lc. 9. 37-42 Mt.
21. 21 Mc. 11. 22-33 Lc. 17. 6 14 Cuando se reunieron con la multitud, se le acercó
un hombre y, cayendo de rodillas, 15 le dijo: "Señor, ten piedad de mi
hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y
también en el agua. 16 Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron
curar". 17 Jesús respondió: "¡Generación incrédula y perversa!
¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos?
Tráiganmelo aquí". 18 Jesús increpó al demonio, y este salió del niño,
que desde aquel momento quedó curado. 19 Los discípulos se acercaron entonces
a Jesús y le preguntaron en privado: "¿Por qué nosotros no pudimos
expulsarlo?". 20 "Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les
aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta
montaña: "Trasládate de aquí a allá", y la montaña se trasladaría;
y nada sería imposible para ustedes". 21 . El segundo anuncio de Mc. 9. 30-32 Lc. 9. 44-45 22 Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les
dijo: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres: 23
lo matarán y al tercer día resucitará". Y ellos quedaron muy apenados. La contribución debida al Templo 24 Al llegar a Cafarnaún, los cobradores del
impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿El Maestro
de ustedes no paga el impuesto?". 25 "Sí, lo paga", respondió.
Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te
parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la
tierra, de sus hijos o de los extraños?". 26 Y como Pedro respondió:
"De los extraños", Jesús le dijo: "Eso quiere decir que los
hijos están exentos. 27 Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al
lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás
en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti". INSTRUCCIÓN A LOS
DISCÍPULOS En el trasfondo del
Evangelio según san Mateo, se percibe claramente la vida de una comunidad ya
establecida y estructurada en medio del mundo. Esto se advierte, sobre todo,
en el cuarto discurso de Jesús, que es al mismo tiempo una instrucción
pastoral y una regla de disciplina para todos los miembros de El tema central de esta
instrucción es el espíritu fraterno que debe animar a la comunidad creada por
Jesús como las primicias del Reino. "Todos
ustedes son hermanos", nos advierte él en otro pasaje (23. 8). Y no
puede caber un título más característico para designar a los que son hijos de
un mismo "Padre" y discípulos del único "Maestro".
En el Reino, el más grande es el que se hace pequeño como "un
niño", y el que no acepta esa condición no puede entrar en él. Por eso
los "pequeños", es decir, los pobres, los débiles, los marginados,
y también los pecadores, merecen una atención preferencial dentro de la comunidad.
Esa atención se debe manifestar, sobre todo, a través de la corrección
fraterna y del perdón otorgado sin medida. La infancia espiritual Mc. 9. 33-37 Lc. 9. 46-48 Mc. 10.
15 Lc. 18. 17 18 1 En
aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle:
"¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?". 2 Jesús llamó
a un niño, lo puso en medio de ellos 3 y dijo: "Les aseguro que si
ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los
Cielos. 4 Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más
grande en el Reino de los Cielos. 5 El que recibe a uno de estos pequeños en
mi Nombre, me recibe a mí mismo. La gravedad del escándalo Mc. 9. 42 Lc. 17. 1-2 Mc. 9.
43-47 Mt. 5. 29-30 6 Pero si alguien escandaliza a uno de estos
pequeños que creen en mí, sería preferible para él que le ataran al cuello
una piedra de moler y lo hundieran en el fondo del mar. 7 ¡Ay del mundo a
causa de los escándalos! Es inevitable que existan, pero ¡ay de aquel que los
causa! 8 Si tu mano o tu pie son para ti ocasión de pecado,
córtalos y arrójalos lejos de ti, porque más te vale entrar en La oveja perdida Lc. 15. 3-7 12 ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas,
y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la
montaña, para ir a buscar la que se extravió? 13 Y si llega a encontrarla,
les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no
se extraviaron. 14 De la misma manera, el Padre que está en el cielo no
quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños. La corrección fraterna Lc. 17. 3 15 Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si
te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16 Si no te escucha, busca una o dos
personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o
tres testigos. 17 Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si
tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
18 Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el
cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. La oración en común 19 También les aseguro que si dos de ustedes se unen
en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.
20 Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en
medio de ellos". El perdón de las ofensas Lc. 17. 4 21 Entonces se adelantó Pedro y le dijo:
"Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que
me haga? ¿Hasta siete veces?". 22 Jesús le respondió: "No te digo
hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. La parábola del servidor despiadado 23 Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un
rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. 24 Comenzada la tarea,
le presentaron a uno que debía diez mil talentos. 25 Como no podía pagar, el
rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que
tenía, para saldar la deuda. 26 El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole:
"Señor, dame un plazo y te pagaré todo". 27 El rey se compadeció,
lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. 28 Al salir, este servidor encontró a uno de sus
compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo,
le dijo: "Págame lo que me debes". 29 El otro se arrojó a sus pies
y le suplicó: "Dame un plazo y te pagaré la deuda". 30 Pero él no
quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. 31
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y
fueron a contarlo a su señor. 32 Este lo mandó llamar y le dijo:
"¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. 33 ¿No debías también
tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?". 34 E
indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo
lo que debía. 35 Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no
perdonan de corazón a sus hermanos". PARTE NARRATIVA En esta última sección
narrativa, Mateo relata el viaje del Señor a Jerusalén y lo que sucedió en El matrimonio y el divorcio Mc. 10. 1-12 Mt. 5. 31-32 Lc. 16. 18 19 1
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó 7 Le replicaron: "Entonces, ¿por qué Moisés
prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?".
8 Él les dijo: "Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la
dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así. 9 Por lo tanto,
yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión
ilegal, y se casa con otra, comete adulterio". La continencia voluntaria 10 Los discípulos le dijeron: "Si esta es la
situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse". 11 Y
él les respondió: "No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos
a quienes se les ha concedido. 12 En efecto, algunos no se casan, porque
nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por
los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los
Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!". Jesús y los niños Mc. 10. 13-16 Lc. 18. 15-17 13 Le trajeron entonces a unos niños para que les
impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, 14
pero Jesús les dijo: "Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a
mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos".
15 Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí. El joven rico Mc. 10. 17-22 Lc. 18. 18-23 16 Luego se le acercó un hombre y le preguntó:
"Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir El peligro de las riquezas Mc. 10. 23-27 Lc. 18. 24-27 23 Jesús dijo entonces a sus discípulos: "Les
aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. 24 Sí,
les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un
rico entre en el Reino de los Cielos". 25 Los discípulos quedaron muy
sorprendidos al oír esto y dijeron: "Entonces, ¿quién podrá
salvarse?". 26 Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para
los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible". La recompensa prometida a los discípulos Mc. 10. 28-31 Lc. 18. 28-30; 22. 30; 13.
30 27 Pedro, tomando la palabra, dijo: "Tú sabes
que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a
nosotros?". 28 Jesús les respondió: "Les aseguro que en la
regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de
gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para
juzgar a las doce tribus de Israel. 29 Y el que a causa de mi Nombre deje
casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces
más y obtendrá como herencia La parábola de los obreros de la última hora 20 1
Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de
madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. 2 Trató con ellos un
denario por día y los envió a su viña. 3 Volvió a salir a media mañana y, al
ver a otros desocupados en la plaza, 4 les dijo: "Vayan ustedes también
a mi viña y les pagaré lo que sea justo". 5 Y ellos fueron. Volvió a
salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. 6 Al caer la tarde salió
de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: "¿Cómo se han quedado
todo el día aquí, sin hacer nada?". 7 Ellos le respondieron: "Nadie
nos ha contratado". Entonces les dijo: "Vayan también ustedes a mi
viña". 8 Al terminar el día, el propietario llamó a su
mayordomo y le dijo: "Llama a los obreros y págales el jornal,
comenzando por los últimos y terminando por los primeros". 9 Fueron
entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un
denario. 10 Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo
más, pero recibieron igualmente un denario. 11 Y al recibirlo, protestaban contra
el propietario, 12 diciendo: "Estos últimos trabajaron nada más que una
hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del
trabajo y el calor durante toda la jornada". 13 El propietario respondió
a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos
tratado en un denario? 14 Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que
llega último lo mismo que a ti. 15 ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes
como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?". 16 Así, los últimos
serán los primeros y los primeros serán los últimos". El tercer anuncio de Mc. 10. 32-34 Lc. 18. 31-33 17 Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén,
llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo: 18 "Ahora subimos
a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos
sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte 19 y lo entregarán
a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer
día resucitará". La petición de la madre de Santiago y Juan Mc. 10. 35-40 20 Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se
acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
21 "¿Qué quieres?", le preguntó Jesús. Ella le dijo: "Manda
que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu
izquierda". 22 "No saben lo que piden", respondió Jesús.
"¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le
respondieron. 23 "Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz.
En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí
concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi
Padre". El carácter servicial de la autoridad Mc. 10. 42-45 Lc. 22. 25-27 24 Al oír esto, los otros diez se indignaron contra
los dos hermanos. 25 Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que
los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen
sentir su autoridad. 26 Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el
que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; 27 y el que quiera
ser el primero que se haga su esclavo: 28 como el Hijo del hombre, que no
vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una
multitud". Curación de los dos ciegos de Jericó Mc. 10. 46-52 Lc. 18. 35-43 29 Cuando salieron de Jericó, mucha gente siguió a
Jesús. 30 Había dos ciegos sentados al borde del camino y, al enterarse de
que pasaba Jesús, comenzaron a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten
piedad de nosotros!". 31 La multitud los reprendía para que se callaran,
pero ellos gritaban más: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de
nosotros!". 32 Jesús se detuvo, los llamó y les preguntó: "¿Qué
quieren que haga por ustedes?". 33 Ellos le respondieron: "Señor,
que se abran nuestros ojos". 34 Jesús se compadeció de ellos y tocó sus
ojos. Inmediatamente, recobraron la vista y lo siguieron. La entrada mesiánica en Jerusalén Mc. 11. 1-10 Lc. 19. 28-38 Jn.
12. 12-15 21 1
Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos,
Jesús envió a dos discípulos, 2 diciéndoles: "Vayan al pueblo que está
enfrente, e inmediatamente encontrarán un asna atada, junto con su cría.
Desátenla y tráiganmelos. 3 Y si alguien les dice algo, respondan: "El
Señor los necesita y los va a devolver en seguida"". 4 Esto sucedió
para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: 5 Digan a la hija de
Sión: Mira que tu rey viene
hacia ti, humilde y montado sobre
un asna, sobre la cría de un
animal de carga. 6 Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les
había mandado; 7 trajeron el asna y su cría, pusieron sus mantos sobre ellos
y Jesús se montó. 8 Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender
sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo
cubrían con ellas. 9 La multitud que iba delante de Jesús y la que lo seguía
gritaba: "¡Hosana al Hijo de David! ¡Bendito el que viene
en nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!". 10 Cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se
conmovió, y preguntaban: "¿Quién es este?". 11 Y la gente
respondía: "Es Jesús, el profeta de Nazaret en Galilea". La expulsión de los vendedores del Templo Mc. 11. 15-17 Lc. 19.
45-46 Jn. 2. 13-16 12 Después Jesús entró en el Templo y echó a todos
los que vendían y compraban allí, derribando las mesas de los cambistas y los
asientos de los vendedores de palomas. 13 Y les decía: "Está escrito: Mi
casa será llamada casa de oración, pero ustedes la han convertido en una
cueva de ladrones". 14 En el Templo se le acercaron varios ciegos y
paralíticos, y él los curó. 15 Al ver los prodigios que acababa de hacer y a
los niños que gritaban en el Templo: "¡Hosana al Hijo de David!",
los sumos sacerdotes y los escribas se indignaron 16 y le dijeron:
"¿Oyes lo que dicen estos?". "Sí, respondió Jesús, ¿pero nunca
han leído este pasaje: De la boca de las
criaturas y de los niños de pecho, has hecho brotar una
alabanza?". 17 En seguida los dejó y salió de la ciudad para ir
a Betania, donde pasó la noche. Maldición de la higuera estéril Mc. 11. 12-14, 20-24 Mt. 17.
20 Lc. 17. 6 Discusión sobre la autoridad de Jesús Mc. 11. 27-33 Lc. 20. 1-8 23 Jesús entró en el Templo y, mientras enseñaba, se
le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, para decirle:
"¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te ha dado esa
autoridad?". 24 Jesús les respondió: "Yo también quiero hacerles
una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas.
25 ¿De dónde venía el bautismo de Juan? ¿Del cielo o de los hombres?".
Ellos se hacían este razonamiento: "Si respondemos: "Del
cielo", él nos dirá: "Entonces, ¿por qué no creyeron en él?".
26 Y si decimos: "De los hombres", debemos temer a la multitud,
porque todos consideran a Juan un profeta". 27 Por eso respondieron a
Jesús: "No sabemos". Él, por su parte, les respondió:
"Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto". La parábola de los dos hijos Lc. 7. 29-30 28 "¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos
y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a
trabajar a mi viña". 29 Él respondió: "No quiero". Pero
después se arrepintió y fue. 30 Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y
este le respondió: "Voy, Señor", pero no fue. 31 ¿Cuál de los dos
cumplió la voluntad de su padre?". "El primero", le
respondieron. Jesús les dijo: "Les aseguro que los publicanos
y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. 32 En efecto,
Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en
cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni
siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él. La parábola de los viñadores homicidas Mc. 12. 1-12 Lc. 20. 9-19 33 Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una
tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una
torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al
extranjero. 34 Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores
para percibir los frutos. 35 Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a
uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. 36 El
propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los
primeros, pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente, les envió a su
propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo". 38 Pero, al verlo,
los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para
quedarnos con su herencia". 39 Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de
la viña y lo mataron. 40 Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con
aquellos viñadores?". 41 Le respondieron: "Acabará con esos
miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su
debido tiempo". 42 Jesús agregó: "¿No han leído nunca en las
Escrituras: La piedra que los
constructores rechazaron ha llegado a ser la
piedra angular: esta es la obra del
Señor, admirable a nuestros
ojos? 43 Por eso les digo que el Reino de Dios les será
quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus
frutos". 44 . 45 Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas
parábolas, comprendieron que se refería a ellos. 46 Entonces buscaron el modo
de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta. La parábola del banquete nupcial Lc. 14. 16-24 22 1 Jesús
les habló otra vez en parábolas, diciendo: 2 "El Reino de los Cielos se
parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. 3 Envió entonces a sus
servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. 4 De
nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados:
"Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis
mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas". 5 Pero ellos
no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su
negocio; 6 y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los
mataron. 7 Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus
tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. 8
Luego dijo a sus servidores: "El banquete nupcial está preparado, pero
los invitados no eran dignos de él. 9 Salgan a los cruces de los caminos e
inviten a todos los que encuentren". 10 Los servidores salieron a los
caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala
nupcial se llenó de convidados. 11 Cuando el rey entró para ver a los comensales,
encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. 12 "Amigo, le
dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?". El otro permaneció
en silencio. 13 Entonces el rey dijo a los guardias: "Atenlo de pies y
manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de
dientes". 14 Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos". El impuesto debido a la autoridad Mc. 12. 13-17 Lc. 20. 20-26 15 Los fariseos se reunieron entonces para
sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. 16 Y le enviaron a varios
discípulos con unos herodianos, para decirle: "Maestro, sabemos que eres
sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en
cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de
nadie. 17 Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o
no?". 18 Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: "Hipócritas,
¿por qué me tienden una trampa? 19 Muéstrenme la moneda con que pagan el
impuesto". Ellos le presentaron un denario. 20 Y él les preguntó:
"¿De quién es esta figura y esta inscripción?". 21 Le respondieron:
"Del César". Jesús les dijo: "Den al César lo que es del
César, y a Dios, lo que es de Dios". 22 Al oír esto, quedaron admirados
y, dejando a Jesús, se fueron. Discusión sobre la resurrección de los muertos Mc. 12. 18-27 Lc. 20. 27-40 23 Aquel mismo día se le acercaron unos saduceos,
que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso: 24
"Maestro, Moisés dijo: "Si alguien muere sin tener hijos, que su
hermano, para darle descendencia, se case con la viuda". 25 Ahora
bien, había entre nosotros siete hermanos. El primero se casó y como murió
sin tener hijos, dejó su esposa al hermano. 26 Lo mismo ocurrió con el
segundo, después con el tercero, y así sucesivamente hasta el séptimo. 27
Finalmente, murió la mujer. 28 Respóndenos: cuando resuciten los muertos, ¿de
cuál de los siete será esposa, ya que lo fue de todos?". 29 Jesús les
dijo: "Están equivocados, porque desconocen las Escrituras y el poder de
Dios. 30 En la resurrección ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino
que todos serán como ángeles en el cielo. 31 Y con respecto a la resurrección
de los muertos, ¿no han leído la palabra de Dios, que dice: 32 Yo soy el
Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? ¡Él no es un Dios
de muertos, sino de vivientes!". 33 La multitud, que había oído esto,
quedó asombrada de su enseñanza. El mandamiento principal Mc. 12. 28-31 Lc. 10. 25-28 34 Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús
había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, 35 y uno de
ellos, que era doctor de El Mesías, hijo y Señor de David Mc. 12. 35-37 Lc. 20. 41-44 41 Mientras los fariseos estaban reunidos, Jesús les
hizo esta pregunta: 42 "¿Qué piensan acerca del Mesías? ¿De quién es
hijo?". Ellos le respondieron: "De David". 43 Jesús les dijo:
"¿Por qué entonces, David, movido por el Espíritu, lo llama
"Señor", cuando dice: 44 Dijo el Señor a mi
Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus
enemigos debajo de tus pies? 45 Si David lo llama "Señor", ¿cómo puede
ser hijo suyo?". 46 Ninguno fue capaz de responderle una sola
palabra, y desde aquel día nadie se atrevió a hacerle más preguntas. La hipocresía y la vanidad de los escribas y
fariseos Lc. 11. 46 Mc. 12. 38-39 Lc.
20. 46 Mt. 20. 26 Lc. 14. 11 23 1
Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: 2 "Los escribas y
fariseos ocupan la cátedra de Moisés; 3 ustedes hagan y cumplan todo lo que
ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que
dicen. 4 Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás,
mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. 5 Todo lo
hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus
mantos; 6 les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los
primeros asientos en las sinagogas, 7 ser saludados en las plazas y oírse
llamar "mi maestro" por la gente. 8 En cuanto a ustedes, no se hagan llamar
"maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son
hermanos. Invectivas contra los escribas y los fariseos Lc. 11. 39-48, 52, 49-51 13 "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos
hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran
ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran. 14 . 15 ¡Ay de ustedes,
escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un
prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de 16 ¡Ay de ustedes, guías ciegos, que dicen: "Si
se jura por el santuario, el juramento no vale; pero si se jura por el oro
del santuario, entonces sí que vale"! 17 ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es
más importante: el oro o el santuario que hace sagrado el oro? 18 Ustedes
dicen también: "Si se jura por el altar, el juramento no vale, pero vale
si se jura por la ofrenda que está sobre el altar". 19 ¡Ciegos! ¿Qué es
más importante, la ofrenda o el altar que hace sagrada esa ofrenda? 20 Ahora
bien, jurar por el altar, es jurar por él y por todo lo que está sobre él. 21
Jurar por el santuario, es jurar por él y por aquel que lo habita. 22 Jurar
por el cielo, es jurar por el trono de Dios y por aquel que está sentado en
él. 23 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas,
que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo
esencial de 25 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas,
que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están
llenos de codicia y desenfreno! 26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero la copa por
dentro, y así también quedará limpia por fuera. 27 ¡Ay de ustedes, escribas y
fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera,
pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! 28 Así también
son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro
están llenos de hipocresía y de iniquidad. 29 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas,
que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los
justos, 30 diciendo: "Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros
padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los
profetas"! 31 De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son
hijos de los que mataron a los profetas. 32 ¡Colmen entonces la medida de sus
padres! 33 ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo podrán
escapar a la condenación de Reproche de Jesús a Jerusalén Lc. 13. 34-35 37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y
apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos,
como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! 38 Por
eso, a ustedes la casa les quedará desierta. 39 Les aseguro que ya no me
verán más, hasta que digan: ¡Bendito el que viene
en nombre del Señor!". DISCURSO SOBRE EL
FINAL DE LOS TIEMPOS El quinto resumen de
las enseñanzas de Jesús se refiere al final de los tiempos, cuando el Reino
de Dios alcanzará su plenitud. El fin del mundo está descrito con expresiones
simbólicas, propias del estilo "apocalíptico", que no deben tomarse
al pie de la letra. Y este anuncio se mezcla con la descripción de la ruina
de Jerusalén, acaecida en el año 70. Pero nadie sabe cuándo va a llegar el
fin. Por eso, el Señor nos exhorta con otras tres parábolas a estar siempre
prevenidos. Y la manera por excelencia de prepararnos para el Juicio es
reconocerlo y servirlo a él en "el
más pequeño" de sus hermanos (25. 34-40). Anuncio de la destrucción del Templo Mc. 13. 1-4 Lc. 21. 5-7 24 1 Jesús
salió del Templo y, mientras iba caminando, sus discípulos se acercaron a él
para hacerle notar las construcciones del Templo. 2 Pero él les dijo:
"¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará aquí piedra sobre piedra:
todo será destruido". 3 Cuando llegó al monte de los Olivos, Jesús se
sentó y sus discípulos le preguntaron en privado: "¿Cuándo sucederá esto
y cuál será la señal de tu Venida y del fin del mundo?". El comienzo de las tribulaciones Mc. 13. 5-13 Lc. 21. 8-19 4 Él les respondió: "Tengan cuidado de que no
los engañen, 5 porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: "Yo
soy el Mesías", y engañarán a mucha gente. 6 Ustedes oirán hablar de
guerras y de rumores de guerras; no se alarmen: todo esto debe suceder, pero
todavía no será el fin. 7 En efecto, se levantará nación contra nación y
reino contra reino. En muchas partes habrá hambre y terremotos. 8 Todo esto
no será más que el comienzo de los dolores del parto. 9 Ustedes serán entregados a la tribulación y a la
muerte, y serán odiados por todas las naciones a causa de mi Nombre. 10
Entonces muchos sucumbirán; se traicionarán y se odiarán los unos a los
otros. 11 Aparecerá una multitud de falsos profetas, que engañarán a mucha
gente. 12 Al aumentar la maldad se enfriará el amor de muchos, 13 pero el que
persevere hasta el fin, se salvará. 14 Esta Buena Noticia del Reino será
proclamada en el mundo entero como testimonio delante de todos los pueblos, y
entonces llegará el fin. La gran tribulación de Jerusalén Mc. 13. 14-23 Lc. 21. 20-24; 17. 23 15 Cuando vean en el Lugar santo 23 Si alguien les dice entonces: "El Mesías
está aquí o está allí", no lo crean. 24 Porque aparecerán falsos mesías
y falsos profetas que harán milagros y prodigios asombrosos, capaces de engañar,
si fuera posible, a los mismos elegidos. 25 Por eso los prevengo. La manifestación gloriosa del Hijo del hombre Lc. 17. 24, 37 Mc. 13.
24-27 Lc. 21. 25-27 26 Si les dicen: "El Mesías está en el
desierto", no vayan; o bien: "Está escondido en tal lugar", no
lo crean. 27 Como el relámpago que sale del oriente y brilla hasta el
occidente, así será 29 Inmediatamente después de la tribulación de aquellos
días, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán
del cielo y los astros se conmoverán. 30 Entonces aparecerá en el cielo la
señal del Hijo del hombre. Todas las razas de la tierra se golpearán el pecho
y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, lleno de poder y
de gloria. 31 Y él enviará a sus ángeles para que, al sonido de la trompeta,
congreguen a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo al
otro del horizonte. La parábola de la higuera Mc. 13. 28-32 Lc. 21. 29-33 32 Aprendan esta comparación, tomada de la higuera:
cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta
de que se acerca el verano. 33 Así también, cuando vean todas estas cosas,
sepan que el fin está cerca, a la puerta. 34 Les aseguro que no pasará esta
generación, sin que suceda todo esto. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero
mis palabras no pasarán. 36 En cuanto a ese día y esa hora, nadie los conoce,
ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. Exhortación a la vigilancia y a la fidelidad Mc. 13. 35 Lc. 17. 26-27, 34-35 37 Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en
tiempos de Noé. 38 En los días que precedieron al diluvio, la gente comía,
bebía y se casaba, hasta que Noé entró en el arca; 39 y no sospechaban nada,
hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. Los mismo sucederá cuando
venga el Hijo del hombre. 40 De dos hombres que estén en el campo, uno será
llevado y el otro dejado. 41 De dos mujeres que estén moliendo, una será
llevada y la otra dejada. 42 Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día
vendrá su Señor. 43 Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora
de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes
de su casa. 44 Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre
vendrá a la hora menos pensada. La parábola del servidor fiel Lc. 12. 42-46 45 ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor,
a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el
alimento en el momento oportuno? 46 Feliz aquel servidor a quien su señor, al
llegar, encuentre ocupado en este trabajo. 47 Les aseguro que lo hará
administrador de todos sus bienes. 48 Pero si es un mal servidor, que piensa:
"Mi señor tardará", 49 y se dedica a golpear a sus compañeros, a
comer y a beber con los borrachos, 50 su señor llegará el día y la hora menos
pensada, 51 y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los
hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. La parábola de las diez jóvenes del cortejo 25 1 Por
eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus
lámparas al encuentro del esposo. 2 Cinco de ellas eran necias y cinco,
prudentes. 3 Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, 4
mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite
sus frascos. 5 Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se
quedaron dormidas. 6 Pero a medianoche se oyó un grito: "Ya viene el
esposo, salgan a su encuentro". 7 Entonces las jóvenes se despertaron y
prepararon sus lámparas. 8 Las necias dijeron a las prudentes: "¿Podrían
darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?". 9 Pero
estas les respondieron: "No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan
a comprarlo al mercado". 10 Mientras tanto, llegó el esposo: las que
estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.
11 Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: "Señor, señor,
ábrenos", 12 pero él respondió: "Les aseguro que no las
conozco". 13 Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora. La parábola de los talentos Lc. 19. 12-27 14 El Reino de los Cielos es también como un hombre
que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. 19 Después de un largo tiempo, llegó el señor y
arregló las cuentas con sus servidores. 20 El que había recibido los cinco
talentos se adelantó y le presentó otros cinco. "Señor, le dijo, me has
confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado". 21
"Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste
fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo
de tu señor". 22 Llegó luego el que había recibido dos talentos y le
dijo: "Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que
he ganado". 23 "Está bien, servidor bueno y fiel, ya que
respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a
participar del gozo de tu señor". 24 Llegó luego el que había recibido un solo
talento. "Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde
no has sembrado y recoges donde no has esparcido. 25 Por eso tuve miedo y fui
a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!". 26 Pero el señor le
respondió: "Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he
sembrado y recojo donde no he esparcido, 27 tendrías que haber colocado el
dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses.
28 Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, 29 porque a quien
tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo
que tiene. 30 Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí
habrá llanto y rechinar de dientes". El Juicio final 31 Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria
rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. 32 Todas las
naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como
el pastor separa las ovejas de los cabritos, 33 y pondrá a aquellas a su
derecha y a estos a la izquierda. 34 Entonces el Rey dirá a los que tenga a su
derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino
que les fue preparado desde el comienzo del mundo, 35 porque tuve hambre, y
ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y
me alojaron; 36 desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me
vinieron a ver". 37 Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te
vimos habriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 38
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo
te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?". 40 Y el Rey les
responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño
de mis hermanos, lo hicieron conmigo". 41 Luego dirá a los de la izquierda: "Aléjense
de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y
sus ángeles, 42 porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed,
y no me dieron de beber; 43 estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no
me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron". 44 Estos, a su vez,
le preguntarán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso
o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?". 45 Y él les
responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más
pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo". 46 Estos irán al
castigo eterno, y los justos a Después de haber
relatado todo lo referente a la llegada y a las características del Reino de
Dios, san Mateo –como los otros
evangelistas– nos presenta el acontecimiento capital de ese Reino: De una manera
particular, Mateo ve en Jesús al "Hijo del hombre", del que nos
habla el profeta Daniel, al "Servidor sufriente", descrito por el profeta
Isaías y al "Justo perseguido", del libro de La conspiración contra Jesús Mc. 14. 1-2 Lc. 22. 1-2 26 1
Cuando Jesús terminó de decir todas estas palabras, dijo a sus discípulos: 2
"Ya saben que dentro de dos días se celebrará La unción de Jesús en Betania Mc. 14. 3-9 Jn. 12. 1-8 6 Cuando Jesús se encontraba en Betania, en casa de
Simón el leproso, 7 se acercó una mujer con un frasco de alabastro, que
contenía un perfume valioso, y lo derramó sobre su cabeza, mientras él estaba
comiendo. 8 Al ver esto, sus discípulos, indignados, dijeron: "¿Para qué
este derroche? 9 Se hubiera podido vender el perfume a buen precio para
repartir el dinero entre los pobres". 10 Jesús se dio cuenta y les dijo:
"¿Por qué molestan a esta mujer? Ha hecho una buena obra conmigo. La traición de Judas Mc. 14. 10-11 Lc. 22. 3-6 14 Entonces uno de los Doce, llamado Judas
Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes 15 y les dijo: "¿Cuánto me
darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de
plata. 16 Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para
entregarlo. Los preparativos para la comida pascual Mc. 14. 12-16 Lc. 22. 7-13 17 El primer día de los Ácimos, los discípulos
fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida
pascual?". 18 Él respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal
persona, y díganle: "El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar El anuncio de la traición de Judas Mc. 14. 17-21 Lc. 22. 14,
21-23 Jn. 13. 21-30 20 Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce 21 y,
mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me
entregará". 22 Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno
por uno: "¿Seré yo, Señor?". 23 Él respondió: "El que acaba de
servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. 24 El Hijo del
hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo
del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!". 25 Judas,
el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?".
"Tú lo has dicho", le respondió Jesús. La institución de Mc. 14. 22-25 Lc. 22. 19-20 1
Cor. 11. 23-25 26 Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la
bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y
coman, esto es mi Cuerpo". 27 Después tomó una copa, dio gracias y se la
entregó, diciendo: "Beban todos de ella, 28 porque esta es mi Sangre, El anuncio de las negaciones de Pedro Mc. 14. 26-31 Lc. 22. 39,
31-34 Jn. 13. 37-38 30 Después del canto de los Salmos, salieron hacia
el monte de los Olivos. 31 Entonces Jesús les dijo: "Esta misma noche,
ustedes se van a escandalizar a causa de mí. Porque dice La oración de Jesús en Getsemaní Mc. 14. 26, 32-42 Lc. 22.
40-46 Jn. 18. 1 36 Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una
propiedad llamada Getsemaní, les dijo: "Quédense aquí, mientras yo voy
allí a orar". 37 Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo,
comenzó a entristecerse y a angustiarse. 38 Entonces les dijo: "Mi alma
siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo". 39 Y
adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: "Padre
mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi
voluntad, sino la tuya". 40 Después volvió junto a sus discípulos y los
encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro: "¿Es posible que no hayan podido
quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora? 41 Estén prevenidos y oren
para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la
carne es débil". 42 Se alejó por segunda vez y suplicó: "Padre mío,
si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu
voluntad". 43 Al regresar los encontró otra vez durmiendo,
porque sus ojos se cerraban de sueño. 44 Nuevamente se alejó de ellos y oró
por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. 45 Luego volvió junto a sus discípulos
y les dijo: "Ahora pueden dormir y descansar: ha llegado la hora en que
el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. 46
¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar". El arresto de Jesús Mc. 14. 43-52 Lc. 22. 47-53 Jn.
18. 2-11 47 Jesús estaba hablando todavía, cuando llegó
Judas, uno de los Doce, acompañado de una multitud con espadas y palos,
enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. 48 El traidor les
había dado esta señal: "Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo".
49 Inmediatamente se acercó a Jesús, diciéndole: "Salud, Maestro",
y lo besó. 50 Jesús le dijo: "Amigo, ¡cumple tu cometido!".
Entonces se abalanzaron sobre él y lo detuvieron. 51 Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e
hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja. 52 Jesús le dijo:
"Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere. 53 ¿O
piensas que no puedo recurrir a mi Padre? Él pondría inmediatamente a mi
disposición más de doce legiones de ángeles. 54 Pero entonces, ¿cómo se
cumplirían las Escrituras, según las cuales debe suceder así?". 55 Y en
ese momento dijo Jesús a la multitud: "¿Soy acaso un bandido, para que
salgan a arrestarme con espadas y palos? Todos los días me sentaba a enseñar
en el Templo, y ustedes no me detuvieron". 56 Todo esto sucedió para que
se cumpliera lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos
lo abandonaron y huyeron. Jesús ante el Sanedrín Mc. 14. 53-65 Lc. 22. 54-55,
63-71 Jn. 18. 24, 15-16 57 Los que habían arrestado a Jesús lo condujeron a
la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los
ancianos. 58 Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote;
entró y se sentó con los servidores, para ver cómo terminaba todo. 59 Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban
un falso testimonio contra Jesús para poder condenarlo a muerte; 60 pero no
lo encontraron, a pesar de haberse presentado numerosos testigos falsos.
Finalmente, se presentaron dos 61 que declararon: "Este hombre dijo:
"Yo puedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres
días"". 62 El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie, dijo a
Jesús: "¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos declaran contra
ti?". 63 Pero Jesús callaba. El Sumo Sacerdote insistió: "Te
conjuro por el Dios vivo a que me digas si tú eres el Mesías, el Hijo de
Dios". 64 Jesús le respondió: "Tú lo has dicho. Además, les aseguro
que de ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha
del Todopoderoso y venir sobre las nubes del cielo". 65 Entonces el
Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: "Ha blasfemado. ¿Qué
necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes acaban de oír la blasfemia. 66 ¿Qué
les parece?". Ellos respondieron: "Merece la muerte". 67 Luego lo escupieron en la cara y lo abofetearon.
Otros lo golpeaban, 68 diciéndole: "Tú, que eres el Mesías, profetiza,
dinos quién te golpeó". Las negaciones de Pedro Mc. 14. 66-72 Lc. 22.
56-62 Jn. 18. 17, 25-27 69 Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en
el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: "Tú también estabas con
Jesús, el Galileo". 70 Pero él lo negó delante de todos, diciendo:
"No sé lo que quieres decir". 71 Al retirarse hacia la puerta, lo
vio otra sirvienta y dijo a los que estaban allí: "Este es uno de los
que acompañaban a Jesús, el Nazareno". 72 Y nuevamente Pedro negó con
juramento: "Yo no conozco a ese hombre". 73 Un poco más tarde, los
que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: "Seguro que tú
también eres uno de ellos; hasta tu acento te traiciona". 74 Entonces
Pedro se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre. En seguida
cantó el gallo, 75 y Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho:
"Antes que cante el gallo, me negarás tres veces". Y saliendo, lloró
amargamente. Jesús conducido ante Pilato Mc. 15. 1 Lc. 23. 1 Jn. 18. 28 27 1
Cuando amaneció, todos los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo deliberaron
sobre la manera de hacer ejecutar a Jesús. 2 Después de haberlo atado, lo
llevaron ante Pilato, el gobernador, y se lo entregaron. La muerte de Judas 3 Judas, el que lo entregó, viendo que Jesús había
sido condenado, lleno de remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata
a los sumos sacerdotes y a los ancianos, 4 diciendo: "He pecado,
entregando sangre inocente". Ellos respondieron: "¿Qué nos importa?
Es asunto tuyo". 5 Entonces él, arrojando las monedas en el Templo,
salió y se ahorcó. 6 Los sumos sacerdotes, juntando el dinero, dijeron:
"No está permitido ponerlo en el tesoro, porque es precio de
sangre". 7 Después de deliberar, compraron con él un campo, llamado
"del alfarero", para sepultar a los extranjeros. 8 Por esta razón
se lo llama hasta el día de hoy "Campo de sangre". 9 Así se cumplió
lo anunciado por el profeta Jeremías: Y ellos recogieron las treinta
monedas de plata, cantidad en que fue tasado aquel a quien pusieron precio
los israelitas. 10 Con el dinero se compró el "Campo del
alfarero", como el Señor me lo había ordenado. Jesús ante Pilato Mc. 15. 2-5 Lc. 23. 2-5,
13-16 Jn. 18. 33-38 11 Jesús compareció ante el gobernador, y este le
preguntó: "¿Tú eres el rey de los judíos?". Él respondió: "Tú
lo dices". 12 Al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, no
respondió nada. 13 Pilato le dijo: "¿No oyes todo lo que declaran contra
ti?". 14 Jesús no respondió a ninguna de sus preguntas, y esto dejó muy
admirado al gobernador. Jesús y Barrabás Mc. 15. 6-15 Lc. 23. 18-25 Jn. 18. 39-40;
19. 1, 4-16 15 En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a
poner en libertad a un preso, a elección del pueblo. 16 Había entonces uno
famoso, llamado Barrabás. 17 Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido:
"¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado
el Mesías?". 18 Él sabía bien que lo habían entregado por envidia. 19
Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: "No te
mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño
que me hizo sufrir mucho". 20 Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los
ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la
muerte de Jesús. 21 Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó:
"¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?". Ellos
respondieron: "A Barrabás". 22 Pilato continuó: "¿Y qué haré con
Jesús, llamado el Mesías?". Todos respondieron: "¡Que sea
crucificado!". 23 Él insistió: "¿Qué mal ha hecho?". Pero
ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Que sea crucificado!". 24 Al ver que no se llegaba a nada, sino que
aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de
la multitud, diciendo: "Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de
ustedes". 25 Y todo el pueblo respondió: "Que su sangre caiga sobre
nosotros y sobre nuestros hijos". 26 Entonces, Pilato puso en libertad a
Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que
fuera crucificado. La coronación de espinas Mc. 15. 16-20 Jn. 19. 2-3 27 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al
pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él. 28 Entonces lo desvistieron
y le pusieron un manto rojo. 29 Luego tejieron una corona de espinas y la
colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando
la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: "Salud, rey de los
judíos". 30 Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban
la cabeza. 31 Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le
pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar. La crucifixión de Jesús Mc. 15. 21-27 Lc. 23. 26, 33,
38 Jn. 19. 17-24 32 Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene,
llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. 33 Cuando llegaron al lugar
llamado Gólgota, que significa "lugar del Cráneo", 34 le dieron de
beber vino con hiel. Él lo probó, pero no quiso tomarlo. 35 Después de
crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron; 36
y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo. 37 Colocaron sobre su cabeza
una inscripción con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el rey de
los judíos". 38 Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos
bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Injurias a Jesús crucificado Mc. 15. 29-32 Lc. 23. 35-37, 39 39 Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la
cabeza, 40 decían: "Tú, que destruyes el Templo y en tres días lo
vuelves a edificar, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la
cruz!". 41 De la misma manera, los sumos sacerdotes, junto con los
escribas y los ancianos, se burlaban, diciendo: 42 "¡Ha salvado a otros
y no puede salvarse a sí mismo! Es rey de Israel: que baje ahora de la cruz y
creeremos en él. La muerte de Jesús Mc. 15. 33-39 Lc. 23.
44-48 Jn. 19. 29-30 45 Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las
tinieblas cubrieron toda la región. 46 Hacia las tres de la tarde, Jesús
exclamó en alta voz: "Elí, Elí, lemá sabactani", que
significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". 47
Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está
llamando a Elías". 48 En seguida, uno de ellos corrió a tomar una
esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio
de beber. 49 Pero los otros le decían: "Espera, veamos si Elías viene a
salvarlo". 50 Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó
su espíritu. 51 Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en
dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron 52 y las tumbas
se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron 53 y,
saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en Las mujeres que siguieron a Jesús Mc. 15. 40-41 Lc. 23. 49 Jn.
19. 25 55 Había allí muchas mujeres que miraban de lejos:
eran las mismas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo. 56
Entre ellas estaban María Magdalena, María –la madre de Santiago y de José– y
la madre de los hijos de Zebedeo. La sepultura de Jesús Mc. 15. 42-47 Lc. 23. 50-55 Jn. 19.
38-42 57 Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea,
llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús, 58 y fue a ver a
Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran.
59 Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 60 y lo
depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después
hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue. 61 María
Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro. El anuncio de la resurrección Mc. 16. 1-8 Lc. 24. 1-10 Jn.
20. 1-2 28 1
Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y
la otra María fueron a visitar el sepulcro. 2 De pronto, se produjo un gran
temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra
del sepulcro y se sentó sobre ella. 3 Su aspecto era como el de un relámpago
y sus vestiduras eran blancas como la nieve. 4 Al verlo, los guardias
temblaron de espanto y quedaron como muertos. 5 El Ángel dijo a las mujeres:
"No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. 6 No está
aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde
estaba, 7 y vayan en seguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de
entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán".
Esto es lo que tenía que decirles". 8 Las mujeres, atemorizadas pero
llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la
noticia a los discípulos. La aparición de Jesús a las mujeres 9 De pronto, Jesús salió a su encuentro y las
saludó, diciendo: "Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole
los pies, se postraron delante de él. 10 Y Jesús les dijo: "No teman;
avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán". El soborno a los soldados 11 Mientras ellas se alejaban, algunos guardias
fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había
sucedido. 12 Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron
a los soldados una gran cantidad de dinero, 13 con esta consigna: "Digan
así: "Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo,
mientras dormíamos". 14 Si el asunto llega a oídos del gobernador,
nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier
contratiempo". 15 Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna.
Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy. La misión universal de los Apóstoles Mc. 16. 14-18 Lc. 24.
36-49 Jn. 20. 21 Hech. 1. 8 16 Los once discípulos fueron a Galilea, a la
montaña donde Jesús los había citado. 17 Al verlo, se postraron delante de él;
sin embargo, algunos todavía dudaron. 18 Acercándose, Jesús les dijo:
"Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Vayan,
entonces, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en
el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a
cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes hasta el fin
del mundo". 1 La
finalidad de esta genealogía es demostrar que en Jesús se cumple la promesa
hecha por Dios a Abraham, y que él es el Mesías, descendiente de David. Ver
nota 1. 16. La genealogía de Mateo llega solamente hasta
Abraham, padre del Pueblo judío, y va de padres a hijos, mientras que la de
Lucas es más universal –ya que se remonta hasta Adán, cabeza de toda la
humanidad– y va de hijos a padres. El cómputo de tres series de catorce
generaciones está fundado sobre la cifra 7, que tiene un carácter simbólico. 1. "Hijo
de David": este es el título por excelencia que los judíos daban al
futuro Mesías, de quien se esperaba la restauración del reino de David. Por
eso 16. "Cristo"
significa "Ungido", o sea, "consagrado por la unción", y
es la traducción griega de la palabra hebrea "Mesías". 18. Los
prometidos no cohabitaban, pero el vínculo que los unía era tan estrecho que
se los llamaba con el nombre de "esposo" y "esposa", y
para romper ese vínculo era necesaria un acta de divorcio (Deut. 22. 23-24).
El matrimonio se hacía efectivo el día en que la prometida era conducida con
una gran ceremonia a la casa del esposo. Ver nota 25. 1. 21. "Jesús"
significa en hebreo "Dios salva". 23. Is.
7. 14. 2 1. Los
"magos" a que se hace referencia en este texto eran sabios
orientales, versados en astronomía y astrología. Las tierras de Oriente de
donde llegaron son, probablemente, las regiones de Arabia que se extienden al
este del Jordán y del Mar Muerto. El relato no dice nada sobre su número o
sobre su condición de reyes. 4. Se
daba el nombre de "escribas" a los maestros de 6. Miq.
5. 1. 11. Los
dones de los magos consistían en objetos preciosos y perfumes de Arabia. Ver
Sal. 72. 15; Is. 60. 6; Jer. 6. 20. 15. Os.
11. 1. Este texto del profeta Oseas se refiere al llamado que Dios dirige al
pueblo de Israel, para hacerlo salir de Egipto. Como Israel es figura del
Mesías, el evangelista aplica este pasaje a la vuelta de Jesús de Egipto. 18. Jer.
31. 15. Este texto del profeta Jeremías se refiere al dolor de Raquel frente
a la muerte y al destierro de los miembros de las tribus de Efraím, Manasés y
Benjamín. Mateo lo aplica a la muerte de los inocentes, fundándose, tal vez,
en una tradición según la cual la tumba de Raquel se encontraba en territorio
de Belén. 23. No
se sabe con exactitud a qué texto profético se refiere Mateo. Se usaba el
término "Nazareno" para denominar a los habitantes de Nazaret, que
era una ciudad despreciada. Más tarde se aplicó este nombre a los discípulos
de Jesús. 3 2. Las
expresiones "Reino de los Cielos" y "Reino de Dios" son
equivalentes. Mateo suele emplear la primera, adaptándose así a la práctica
judía de no pronunciar el nombre de Dios. 3. Is.
40. 3. Este texto del profeta Isaías describe el retorno de los judíos
después del destierro en Babilonia: el Señor avanza a la cabeza de su Pueblo
y lo precede un heraldo –figura de Juan el Bautista– para anunciar su paso y
preparar sus caminos. 6. Las
prácticas bautismales eran frecuentes en algunas sectas judías, pero el
bautismo de Juan no tenía un valor puramente ritual, sino que suponía y
significaba la purificación moral, a la vez que disponía para recibir al
Mesías, que iba a bautizar "en el Espíritu Santo" (v. 11). 7. Los
"fariseos" formaban un grupo religioso que se caracterizaba por la
observancia rigurosa de Los "saduceos" formaban un grupo integrado
principalmente por la aristocracia sacerdotal. A diferencia de los fariseos,
sus creencias religiosas se limitaban a las verdades que encontraban en La "ira de Dios", que debía manifestarse
en la era mesiánica según el anuncio de los profetas (Am. 5. 18; Sof. 1. 15),
es la imagen del Juicio. Esa era comenzó con Jesús y se consumará al fin del
mundo. 8. "Convertirse"
significa "cambiar de vida" y equivale a arrepentirse. 11. En
el Antiguo Testamento, el "fuego" simboliza la purificación de Dios
de una manera más eficaz que el agua (Zac. 13. 9; Mal. 3. 2-3). Ver 1 Ped. 1.
7. 16. El
Espíritu Santo es representado "como una paloma", probablemente, a
causa del primer versículo del Génesis, donde el Espíritu de Dios, según la
tradición rabínica, planeaba sobre las aguas "como una paloma".
Este símbolo evocaría entonces la nueva creación inaugurada en el bautismo de
Jesús. 17. Ver
Sal. 2. 7; Is. 42. 1. 4 1. En
4. Deut.
8. 3. 5. "La
parte más alta del Templo": probablemente se trata de la cornisa de uno de
los grandes pórticos por los que se accedía a la explanada del Templo. 6. Sal.
91. 11-12. 7. Deut.
6. 16. 10. Deut.
6. 13. 15-16. Is. 8. 23 - 9. 1. Los cinco nombres geográficos que cita el
profeta Isaías, señalan las regiones del norte de Galilea y de 23. Las
"sinagogas" son los edificios donde los judíos se reúnen para leer
y explicar 25. La
"Decápolis" –palabra de origen griego que significa "diez
ciudades"– era una confederación de ciudades independientes, la mayoría
de las cuales estaban situadas al este del Jordán. 5 El
lenguaje de las Bienaventuranzas contiene numerosas reminiscencias del
Antiguo Testamento, especialmente de los Salmos y los Profetas. Ver Sal. 11.
7; 12. 6; 24. 3-4; 37. 11; 41. 2; 126. 5; Is. 61. 1-3; Zac. 7. 9-10. "Pobre" en el Antiguo Testamento es el
hombre de condición social inferior, sin fortuna, frecuentemente humillado y
que, por eso mismo, lo espera todo del auxilio de Dios. Su pobreza es más
bien interior y espiritual que exterior y material, aunque generalmente
incluye esta última. Ver nota Lc. 6. 20. 4. Gn.
13. 15. 13. La
sal da sabor a los alimentos (Jb. 6. 6), y como también los preserva de la
corrupción (C. Jer. v. 27), se suele hablar simbólicamente de una
"alianza de sal", es decir, de una alianza indestructible (Núm. 18.
19; 2 Crón. 13. 5). Los discípulos de Jesús son llamados "sal de la
tierra", porque a ellos de una manera especial les corresponde sazonar y
conservar al mundo, haciéndolo entrar en alianza con Dios. Ver Lev. 2. 13. 21. Éx.
20. 13. 22. Las
penas aquí señaladas guardan relación con la gravedad de la ofensa. El
"Sanedrín" era el Tribunal Supremo de los judíos. Ver nota 16. 21.
La "Gehena" era un valle situado al sur de Jerusalén, en el cual
los israelitas habían sacrificado antiguamente víctimas humanas al dios Moloc
(Lev. 18. 21; 2 Rey. 23. 10) y por este motivo, simbolizaba el lugar del
castigo más grave. 27. Éx.
20. 14. 31. Deut.
24. 1. 32. "Unión
ilegal": probablemente, se trata de ciertos matrimonios entre parientes,
declarados ilegales en Lev. 18, y que eran frecuentes entre los paganos.
Fuera de estos casos queda excluido el divorcio. Ver Hech. 15. 20, 29. 33. Núm.
30. 3. Jesús afirma la inutilidad del juramento, supuesto el ideal evangélico
de la sinceridad del corazón. 34-35. Is. 66. 1; Sal. 48. 3. 38. Éx.
21. 24. Esta es la ley del talión, escrita en la legislación de Moisés. Entre
los judíos, sólo los jueces la aplicaban y con frecuencia se contentaban con
satisfacciones pecuniarias. 43. Sólo
la primera parte del precepto: "Amarás a tu prójimo" se halla en
Lev. 19. 18. La segunda parte: "Odiarás a tu enemigo" no se
encuentra textualmente en el Antiguo Testamento. 46. Los
"publicanos" eran los judíos que recaudaban los impuestos
destinados al gobierno de Roma. Por este motivo y por la avaricia con que
generalmente ejercían su profesión, eran despreciados por el pueblo. Ver 9.
10-13. 6 5. A
determinadas horas, los judíos debían hacer sus plegarias en el sitio donde
se encontraban. Esto era motivo para fomentar la vanidad de los fariseos, que
trataban de estar en esos momentos en los lugares más frecuentados. Ver 23.
5-7; Mc. 12. 38-40. 6. 2
Rey. 4. 33. 9. Muchas
de las expresiones del Padrenuestro se encuentran en fórmulas de piedad judía
profundamente enraizadas en el Antiguo Testamento. La expresión "santificar el nombre de
Dios" equivale a la manifestación y al reconocimiento de la gloria y la
santidad de Dios. Ver Lev. 22. 32; Is. 29. 23; Ez. 36. 20-23. 11. "De
cada día": también puede traducirse "necesario para la
subsistencia", o bien, "de mañana". 16. No
se trata aquí de ayunos obligatorios sino voluntarios. Los que hacían esos ayunos
procuraban que la gente se diera cuenta de ello. 22. El
"ojo sano" es, en este contexto, una imagen de la claridad de
visión con que hay que buscar el verdadero tesoro. 24. El
"Dinero" es presentado aquí como un poder personificado que domina al
mundo. 7 1. Jesús
no prohíbe formarse un juicio objetivo sobre los demás, sino condenarlos
inapelablemente, usurpando así el lugar de Dios, que es el único Juez. 6. Esta
expresión significa probablemente que no debe anunciarse el Evangelio a
quienes se obstinan en rechazarlo. 22. "Aquel
día" se refiere al día del Juicio final. 23. Sal.
6. 9. 29. La
diferencia entre la enseñanza de Jesús y la de los maestros judíos era que
Jesús enseñaba apoyándose en su propia autoridad, mientras que los escribas
apelaban continuamente a sus tradiciones. 8 4. Jesús
no quería que su fama se extendiera, para no fomentar en el pueblo la idea de
un Mesías lleno de gloria y de poder. Los requisitos que debía cumplir el leproso curado
están descritos en Lev. 14. 1-32. Los sacerdotes garantizaban legalmente la
purificación, de modo que el enfermo ya restablecido podía reintegrarse a la
sociedad, de la que había quedado separado por la enfermedad. 5. El
"centurión" era un oficial de las tropas romanas que estaba al
frente de cien hombres. Este centurión era simpatizante de la religión judía. 11. En
12. "Rechinar
de dientes" es una imagen bíblica que expresa el remordimiento y la
desesperación de los impíos frente a la felicidad de los que están con Dios
en el cielo. 17. Is.
53. 4. 20. "Hijo
del hombre" es un semitismo que, literalmente, significa
"hombre". Jesús, para referirse a sí mismo, emplea frecuentemente
este título, que era el menos comprometido con la idea de un mesianismo
terrestre. Con esta expresión un tanto misteriosa, él se refiere a su
condición humana. Pero a la vez, la emplea para anunciar su Venida gloriosa
como Juez universal (24. 30; 26. 64), aludiendo al "Hijo de hombre"
que viene sobre las nubes, del que se habla en Dn. 7. 13. Ver Apoc. 1. 13;
14. 14. 22. "Deja
que los muertos entierren a sus muertos": esta es una expresión
paradójica, con la que Jesús quiere decir que para ser su discípulo hay que
preferirlo a él antes que a nadie. 26. El
dominio de Jesús sobre el "mar" simboliza su triunfo sobre el mal,
porque el mar era considerado antiguamente como la sede del caos y de las
fuerzas demoníacas. 28. "La
región de los gadarenos", era la región situada en las cercanías de
Gadara, una ciudad helenística de Este extraño relato presenta a Jesús en dramática
lucha contra el poder del mal. La narración contiene numerosos detalles
pintorescos, y está cargada de elementos simbólicos. Así, por ejemplo, los
demonios están asociados a la muerte, simbolizada en los
"sepulcros". La idea central del relato es clara: en la persona de
Jesús, el Reino de Dios irrumpe poderosamente, para destruir todas las
fuerzas del mal, que oprimen y afligen a los hombres. 29. "Para
atormentarnos antes de tiempo": esta expresión nos introduce en las
ideas corrientes de la época acerca de los demonios y su actividad, según las
cuales, estos tenían el poder de afligir a la humanidad hasta el día del
Juicio, y sólo entonces serían castigados. 30. El
hecho de que hubiera allí una "piara de cerdos" indica que esa
región estaba poblada en su mayor parte por paganos. 9 1. "Su
ciudad" era Cafarnaún, y desde allí, Jesús recorría Galilea. 5. Jesús
demuestra que él posee un poder invisible –el de perdonar los pecados– por
medio de la manifestación de un poder visible, el de hacer milagros. 8. "La
multitud quedó atemorizada": esta expresión significa respeto y
admiración. "Glorificaba a Dios" significa adorar y
dar gracias. 11. Se
daba el nombre de "pecadores" a las personas que, por sus
costumbres o su profesión poco digna, eran consideradas impuras, y cuyo
trato, por lo tanto, era evitado por los estrictos observantes de 13. Os.
6. 6. 15. Los
"amigos del esposo", en el rito matrimonial judío, eran los que
formaban el cortejo que lo acompañaba cuando salía al encuentro de su esposa.
Ver nota 25. 1. El "esposo" representa a Jesús, y los integrantes
del cortejo a sus discípulos, que no debían ayunar mientras él estuviera con
ellos. 16-17. Lo "nuevo" en estas comparaciones simboliza el Reino de
Dios inaugurado por Jesús. Ese Reino exige hombres completamente nuevos. Ver
nota Lc. 5. 37-39. 18. Según
Marcos y Lucas, este hombre era un jefe de la sinagoga, llamado Jairo. 20. Los
israelitas llevaban unos "flecos" en cada uno de los extremos de su
"manto", como memorial de 23. Entre
los orientales, se acostumbraba a contratar para las ceremonias fúnebres los
servicios de gente profesional, que con gritos, cantos y música apropiada
expresaban el dolor de ese momento. 10 2. "Apóstol"
quiere decir "Enviado". 8. La
expulsión de los demonios y la curación de enfermedades significan que el
poder del mal comenzaba a ser vencido, y que ya habían llegado los tiempos
mesiánicos. 14. "Sacudan
hasta el polvo de sus pies": este gesto simbólico expresaba que no se
tenía nada en común con los habitantes de esa casa o ciudad. Ver Hech. 13.
51. 16. Los
consejos siguientes no se limitan a esta primera misión, sino que también
tienen en cuenta la actividad de los Apóstoles después de 23. "Y
si los persiguen en esta, huyan a una tercera": este texto está omitido
en algunos manuscritos antiguos. 25. "Belzebul"
es el nombre de un dios pagano, con que los judíos designaban al jefe de los
demonios. Ver 2 Rey. 1. 2. 26. Jesús
anuncia a sus discípulos que el mensaje revelado por él privadamente, debería
ser manifestado más tarde por ellos a todo el mundo. 34. Jesús
no quiere las discordias, pero indirectamente las provoca, porque la adhesión
a su Persona exige decisiones radicales, y en ese sentido, él es un
"signo de contradicción" (Lc. 2. 34). 35-36. Miq. 7. 6. 37. Sólo
el que es capaz de posponer todos los afectos humanos al amor de Jesús, se
puede gloriar de ser su verdadero discípulo. 39. Jesús
toma una expresión corriente entre los judíos, dándole un sentido nuevo: el
que no teme perder su vida o los bienes que ella ofrece, alcanza la verdadera
vida, es decir, el Reino de Dios. 11 4-5. Jesús
responde aduciendo el testimonio de sus obras, que los anuncios proféticos de
Isaías (26. 19; 29. 18-19; 35. 5-6; 61. 1) presentan como signos
característicos de los tiempos mesiánicos. 10. Mal.
3. 1. 12. Texto
difícil, que es interpretado de distintas maneras. Según la interpretación
más probable, significa que el Reino de Dios es objeto de violencia, y
"los violentos" que "intentan arrebatarlo", son aquellos
que impiden la entrada de los hombres en el Reino. Ver 23. 13. 14. Algunas
corrientes mesiánicas del Judaísmo –según la profecía de Malaquías (3.
23-24)– esperaban la venida de Elías como precursor del Mesías. Conforme a la
tradición basada en 16-17. Jesús alude a unos juegos de la época, para reprochar la actitud
de algunos de sus compatriotas que, como niños caprichosos, no aceptaban a
Juan el Bautista, porque era demasiado penitente, y tampoco lo aceptaban a
él, porque era demasiado tolerante. 18-19. La "Sabiduría" de Dios, de la que procede el designio
divino de salvación queda "justificada" –es decir, reconocida como
justa– a través de la predicación y las obras de Juan el Bautista y de Jesús,
a pesar del rechazo y la incomprensión de muchos. 21. "Corozaín"
y "Betsaida" eran dos ciudades judías situadas cerca de Cafarnaún.
"Tiro" y "Sidón" eran, en cambio, ciudades paganas
ubicadas en Fenicia. 23. Is.
14. 13, 15. La destrucción de "Sodoma" (Gn. 19. 24) quedó como
modelo arquetípico del Juicio de Dios sobre el pecado (Is. 1. 9; Jer. 49. 18;
Am. 4. 11). 12 2. De
acuerdo con 3-4. Ver
1 Sam. 21. 2-7. "Los panes de la ofrenda" eran doce panes –ofrenda
permanente de las doce tribus de Israel– que se colocaban sobre una mesa en
el Templo y se renovaban todos los sábados (Lev. 24. 5-9). 5. Para
los sacerdotes, el sábado era el día de mayor actividad, porque los oficios
del culto y los sacrificios eran muy numerosos e importantes. 7. Os.
6. 6. 18-21. Is. 42. 1-4. 27. Entre
los judíos había exorcistas, es decir, personas que trataban de liberar a los
poseídos por el demonio, por medio de oraciones e imprecaciones. Ver Hech.
19. 13. 29. El
"hombre fuerte" representa a Satanás. Jesús lo derrota expulsando a
los demonios, no por complicidad con él, sino porque es más poderoso. 31-32. "La blasfemia contra el Espíritu" consiste en atribuir
al poder de Satanás las señales con que ese Espíritu confirma la obra de
Cristo. Sin poner límites a la misericordia de Dios, Jesús declara que el que
comete ese pecado se hace a sí mismo incapaz de recibir el perdón. En cambio,
puede ser perdonado el que no logra reconocer la condición divina de Jesús
oculta en su humildad de "Hijo del hombre". 39. Jesús
llama "adúltera" a la gente que no quiso recibirlo, conservando el
lenguaje del Antiguo Testamento, donde cada vez que Israel adoraba a otros
dioses, se lo comparaba con una esposa infiel (Jer. 2. 20-29; Ez. 16; Os. 2.
4-15). Ver Sant. 4. 4. 40. Jon.
2. 1. 42. " 46. "Hermanos":
en la lengua hebrea y aramea, se emplea este término para designar también a
los primos y parientes. 13 12.
Esta expresión paradójica significa que el pleno conocimiento del Reino de
Dios será concedido a quienes reciben la palabra de Jesús con un corazón bien
dispuesto. Los que rechazan esa palabra, en cambio, perderán incluso aquel
conocimiento que tenían del designio de Dios revelado en el Antiguo
Testamento. La misma sentencia se vuelve a encontrar en Mc. 4.
25 y Lc. 8. 13. Las
parábolas velaban la predicación de Jesús y exigían un esfuerzo para penetrar
en su contenido. La mala voluntad de algunos los hacía incapaces de realizar
ese esfuerzo y, por lo tanto, de descubrir el secreto del Reino de Dios. 14-15. Is. 6. 9-10. 20. " 25. La
"cizaña" es una planta nociva que crece en los sembrados. Es muy
semejante al "trigo", de manera que cuando están juntos no se los
puede distinguir fácilmente hasta que el trigo no produce espigas. 32. Ez.
17. 23; 31. 6; Dn. 4. 9, 18. La semilla de mostaza no es absolutamente la más
pequeña, pero sí lo bastante como para dar lugar a la comparación de Jesús.
Ver 17. 20. 33. La
parábola del "grano de mostaza" expresa el poder de expansión que
tiene el Reino de Dios. La de la "levadura" se refiere, sobre todo,
a su poder para transformar interiormente a los hombres. En ambos casos, se
pone de relieve el contraste entre la pequeñez de los comienzos y la magnitud
del final. 35. Sal.
78. 2. 52. "Lo
nuevo" y "lo viejo" son todas las riquezas espirituales
contenidas en 14 1. Este
"Herodes", llamado Antipas, era hijo de Herodes el Grande que, al
morir, le dejó en herencia los territorios de Galilea y Perea con el título
de "tetrarca", o sea, gobernante de la cuarta parte del reino. Ver
Lc. 3. 1; 23. 7. 19. Este
pan evoca el recuerdo del maná con que Dios alimentó a su Pueblo en el desierto
(Éx. 16. 4-15), pero es también un anuncio del Pan eucarístico que Jesús dará
a su Iglesia para alimentarla en su peregrinación por el mundo (Jn. 6.
53-58). 34. "Genesaret"
era una localidad situada al noroeste del lago del mismo nombre. 36. Ver
nota 9. 20. 15 2. Se
trata de una de las tantas tradiciones religiosas que los escribas y fariseos
observaban escrupulosamente, atribuyéndoles la misma importancia que a 4. Éx.
20. 12; Deut. 5. 16; Éx. 21. 17; Lev. 20. 9. 5-6. Cuando
alguien consagraba una cosa al Templo, nadie tenía derecho a reclamarla. Los
fariseos se valían de esto para librarse del deber de ayudar a sus padres,
haciendo voto de consagrar al Templo los bienes con que debían sostenerlos, y
luego dilataban indefinidamente la entrega de los mismos. 8-9. Is.
29. 13. 21-22. Los habitantes de Fenicia, donde se encontraban "Tiro"
y "Sidón", eran llamados "cananeos". 26. Los
"hijos" son los israelitas y los "cachorros", los
paganos. El anuncio de la salvación estaba dirigido, en primer lugar, a los
judíos, que eran depositarios de las promesas de Dios. Pero después de la
venida del Espíritu Santo, 39. "Magadán"
era una localidad próxima al mar de Galilea. En Mc. 8. 10 se la llama
Dalmanuta. 16 4. Ver
nota 12. 39. 13."Cesarea
de Filipo" estaba situada al norte de Palestina. 17. "La
carne" y "la sangre" designan al hombre completo en la
debilidad de su condición terrena. 18. Simón
recibe el nombre de "Pedro" ("Cefas"), que significa
"piedra", o mejor, "roca", y este cambio de nombre
simboliza la misión que Jesús le confía. "Iglesia" proviene de una palabra griega
que significa "asamblea". La palabra hebrea equivalente designaba,
en el Antiguo Testamento, la comunidad del Pueblo judío. "El poder de 19. "Atar"
y "desatar", en el lenguaje de los rabinos, significaba declarar
autoritariamente lo que estaba prohibido o permitido. Esto implicaba el poder
de excluir y reincorporar en la comunidad religiosa. 21. Estos
tres grupos eran los que componían el Sanedrín o Tribunal Supremo de los
judíos. Los "ancianos" eran los principales jefes
de familias no sacerdotales. El "Sumo Sacerdote" era el Jefe supremo de
los judíos y reunía en su persona la máxima autoridad religiosa y civil,
aunque en la práctica su poder era menor. Se lo elegía para toda la vida y
sólo en casos excepcionales podía ser depuesto. Esta excepción se había hecho
común en el tiempo de Jesús, por lo cual en el Evangelio se habla
frecuentemente de los "sumos sacerdotes", es decir, del que lo era
en ese momento y de los que lo habían sido anteriormente. En cuanto a los
"escribas", ver nota 2. 4. 23. Jesús
llama a Pedro "Satanás" –en hebreo, "Satán", que
significa "Adversario"– porque al querer alejarlo de 28. En
este versículo, el evangelista se refiere probablemente a los tres discípulos
que "seis días después" (17.1) serían los testigos de la
transfiguración de Jesús, en la que él deja traslucir su gloriosa Venida al
fin de los tiempos y anticipa la llegada del Reino de Dios "con
poder" (Mc. 9. 1). 17 3. "Moisés
y Elías" representan 5. Según
el Antiguo Testamento, la "nube luminosa" acompañaba muchas veces
las apariciones de Dios y representa su majestad y su poder. Ver nota Éx. 13.
22. 10. Ver
nota 11.14. 12. Jesús
identifica implícitamente a Elías con Juan el Bautista, de quien aquel era
figura. Elías sufrió persecución de parte de la reina Jezabel (1 Rey. 19.
1-3), y el Bautista tuvo su Jezabel en Herodías, la mujer de Herodes
(14.3-11). 21. "En
cuanto a esta clase de demonios, no se los puede expulsar sino por medio de
la oración y del ayuno". Algunos manuscritos añaden este versículo, que
seguramente no pertenece al original y parece estar tomado de Mc. 9.29. 24. Todos
los judíos, aun los que vivían en el extranjero, estaban obligados a sostener
el culto con una contribución anual. 26. "Los
hijos están exentos": en las antiguas monarquías orientales los
impuestos constituían los ingresos de la casa real, cuyos miembros (los
"hijos" del rey) estaban exentos de tal contribución. El sentido de
la breve parábola de Jesús es claro: el tributo al Templo era un tributo a
Dios; Jesús estaba libre del mismo porque era Hijo de Dios, como Pedro lo
acababa de proclamar. Ver 16.16. 18 3. "Hacerse
como niños" significa tener espíritu de simplicidad y sencillez delante
de Dios, y equivale a tener "alma de pobre" (5. 3). 5. "Pequeños"
se usa aquí para designar a los discípulos de Jesús que han realizado el
ideal de la infancia espiritual. 11. "Porque
el Hijo del hombre ha venido a salvar lo que estaba perdido". Este
versículo está omitido en la mayor parte de los manuscritos antiguos y está
tomado de Lc. 19. 10. 16. Deut.
19. 15. 22. "Setenta
veces siete" es una cifra convencional que indica un número ilimitado de
veces. 24. El
"talento" era una moneda de plata de mucho valor. "Diez mil
talentos" era una suma fabulosa. 28. "Cien
denarios" era una suma insignificante comparada con la anterior. El "denario" era una moneda romana de
plata con la imagen e inscripción del Emperador (22. 19-21), y podía
constituir el jornal de un día de trabajo (20. 1-2). Un talento equivalía a
seis mil denarios. 19 3. Esta
era una cuestión candente y muy controvertida entre los doctores judíos que
aceptaban la legitimidad del divorcio (Deut. 24. 1-4), pero discrepaban
acerca de las causas que lo justificaban. Para unos, sólo se podía recurrir
al divorcio por infidelidad, mientras que para otros, bastaban motivos de
menor importancia. 4. Gn.
1. 27. 5. Gn.
2. 24. 12. Los discípulos
sacan como conclusión que los que no se casan están en mejores condiciones
que los casados, debido a que no tienen que afrontar las dificultades
familiares. Pero la alabanza que hace Jesús del celibato no se debe a esas
razones egoístas, sino a otra de carácter muy superior, que es la
consagración al Reino de Dios. Ver 1 Cor. 7. 25-35. 14. Ver
18. 3. 18-19. Éx.
20. 12-16; Deut. 5. 16-20; Lev. 19. 18. 28. "En
la regeneración del mundo": esta expresión se refiere a la restauración
mesiánica comenzada por Jesucristo, que alcanzará su plenitud al fin de los
tiempos. Ver 1 Cor. 6. 3. 20 15. Al
destacar la gratuidad del llamado y la igualdad de la recompensa, Jesús
muestra que el amor misericordioso de Dios trasciende el concepto humano de
justicia. La escala de valores del Reino de Dios es completamente diferente a
la del mundo. El pueblo de Israel, a pesar de haber sido llamado en primer
término, no debe sentirse celoso de la generosidad de Dios hacia los paganos.
Ver nota Lc. 15. 25. 16. Algunos
manuscritos griegos y la versión latina añaden: "Porque muchos son
llamados, pero pocos son elegidos", texto tomado de 22. 14. 22. "Beber
el cáliz" del sufrimiento o de la alegría era una metáfora muy usada en
la literatura judía para referirse a los dolores o alegrías que debía
experimentar una persona. Aquí se refiere a 28. "Multitud",
no significa aquí una limitación en el número de los redimidos, sino
solamente destaca que son muchos los salvados por un solo Redentor. 21 5. Is.
62. 11; Zac. 9. 9. "La hija de Sión" es Jerusalén. 9. Sal.
118. 25-26. "Hosana" es una palabra hebrea que significa:
"¡Sálvanos!", pero tenía un valor y un uso análogos a nuestro
"¡Viva!" de las aclamaciones. 12. Los
"cambistas" y los animales eran necesarios para el funcionamiento
del culto judío. Lo que provocó la reacción de Jesús fue el espíritu
mercantil que se había infiltrado en el Templo. 13. Is.
56. 7; Jer. 7. 11. 16. Sal.
8. 3. 19. En
realidad "no era la época de los higos" (Mc. 11. 13). Pero Jesús realiza
una acción simbólica: Israel es la higuera que, al rechazar a Jesús, no
produjo los frutos esperados, y por eso recibió su castigo. En Marcos la
higuera representa directamente al Templo de Jerusalén, centro religioso de
Israel. 33. Is.
5. 2. 42. Sal.
118. 22-23. La "piedra angular" es la piedra que une entre sí dos
paredes, afirmando y sosteniendo el edificio (Is. 28. 16). Cristo se aplica a
sí mismo esta imagen, porque él es el fundamento sobre el que se afianza y
sostiene el nuevo Pueblo de Dios. Ver Hech. 4. 11; Ef. 2. 20; 1 Ped. 2. 7. 44. "El
que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien ella
caiga será aplastado". Este texto, que falta en algunos manuscritos,
está tomado de Lc. 20. 18. 22 11. Probablemente,
Mateo unió aquí dos parábolas de contenido semejante. La parte que se refiere
al "traje de fiesta" sería la conclusión de otra parábola, en la
cual los invitados no venían de la calle, sino de su casa: así se explica la
culpabilidad del invitado que no tenía dicho traje. 14. Este
enunciado general, se refiere a la primera parte de la parábola. Los
"elegidos" son aquí, como en otros pasajes del Nuevo Testamento
(24. 22), los que han sido incorporados a 16. Los
"herodianos" eran los judíos adictos a la familia de Herodes y
partidarios de los romanos. 23. Ver
nota 3. 7. 24. Deut.
25. 5-6. Esta era la ley llamada del "levirato", según la cual,
cuando moría el esposo sin haber dejado descendencia, el hermano debía
casarse con la viuda. El primer hijo de este matrimonio se consideraba como
hijo del primer marido, de quien heredaba todos los derechos. 30. Los
resucitados, sin dejar de ser seres humanos, vivirán como los
"ángeles" una vida indestructible que hace innecesaria la
propagación de la especie humana por medio del matrimonio. 32. Éx.
3. 6. Jesús afirma que Dios no hubiera podido llamarse "el Dios" de
los Patriarcas que ya no existían, si estos no siguieran viviendo de alguna
manera. 37. Deut.
6. 5. 39. Lev.
19. 18. Ver Rom. 13. 8-10; Gál. 5. 14; Sant. 2. 8. 44. Sal.
110. 1. 45. La
pregunta de Jesús tiende a hacer reflexionar a los oyentes sobre el origen
divino del Mesías. Aunque por su origen humano desciende de David, por su
origen divino es superior a él. 23 La
violencia de las invectivas contra los fariseos se debe principalmente a que
cuando fue redactado este Evangelio, ellos se habían convertido en los más
intransigentes opositores de 5. Las
"filacterias" son unas cápsulas o estuches que los judíos llevaban
en la frente o en el brazo izquierdo, sujetas con cordones de cuero. En ellas
guardaban unas cintas de pergamino, prolijamente plegadas, donde escribían
algunos textos importantes de Jesús condena a los escribas y fariseos, no porque
llevaran los "flecos", ya que él mismo los usó (9. 20), sino porque
los alargaban para aparentar que cumplían más exactamente 9. La
palabra "padre" se usaba como título honorífico para designar a los
maestros judíos. 14. "¡Ay
de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que devoran los bienes de las
viudas y fingen hacer largas oraciones! Por eso serán juzgados con más
severidad". Este versículo falta en la mayor parte de los manuscritos y
está tomado de Mc. 12. 40. 23. La
"menta", el "hinojo" y el "comino" eran plantas
que los judíos cultivaban en sus jardines, y sin embargo, pagaban por ellas
el impuesto que 32. La
muerte de Jesús, que es el Mesías enviado por Dios a su Pueblo, "colma
la medida" de las infidelidades de Israel hacia su Dios. 35. Probablemente
se refiere al profeta Zacarías de 2 Crón. 24. 20-22. Jesús menciona la
primera y la última víctima de la injusticia, a que se hace alusión en 38. Jesús
alude a la destrucción del Templo. Ver 1 Rey. 9. 7-8; Jer. 12. 7; 22. 5. 39. Sal.
118. 26. 24 2.
La destrucción del Templo de Jerusalén consuma el fin de 15. Dn.
9. 27; 11. 31; 12. 11. " 21. Dn.
12. 1. 28. Este
es un proverbio que alude probablemente al gran combate de los últimos
tiempos y a la incitación dirigida a las aves de rapiña, para que devoren los
cadáveres de los enemigos de Dios caídos en la batalla (Ez. 39. 17-20). Ver
Jb. 39. 30. 29. Ver
Jl. 2. 10. 36. Jesús,
como hombre, recibió del Padre un cabal conocimiento de lo que concierne a su
misión; pero podía ignorar –y aquí él mismo lo afirma– ciertos detalles del
plan de Dios. "Conocer", en la mentalidad hebrea, no se limita al
conocimiento especulativo, sino que a veces equivale también a
"disponer" o "tomar iniciativa". Las decisiones
referentes al Reino de Dios aparecen en el Evangelio como reservadas al
Padre. Ver Hech. 1. 7. 42-44. Ver 1 Tes. 5. 2; 2 Ped. 3. 10. 25 1. El
matrimonio judío se celebraba con grandes festejos, que duraban varios días y
se realizaban por separado en casa de ambos esposos. Al llegar la noche del
último día, el esposo, rodeado de sus amigos que llevaban antorchas, se
dirigía a la casa de la esposa, donde esta lo esperaba junto con sus amigas,
que tenían lámparas de aceite encendidas. Después, todos se encaminaban a la
casa del esposo donde se realizaba la gran cena de bodas. Ver notas 1. 18; 9.
15. Las jóvenes del cortejo simbolizan a cada cristiano
y a toda 14. El
sentido de esta parábola es que todo cristiano deberá rendir cuentas a Dios
de la manera cómo hizo fructificar los dones que él le dio para la extensión
de su Reino. 29. Esta
sentencia, que ya se encuentra en 13. 12, pone de relieve de manera
paradójica que quien no hace fructificar los dones recibidos de Dios, aunque
sea con el pretexto de asegurarlos, al fin pierde esos mismos dones. 26 3. "Sumo
Sacerdote": ver nota 16.
21. 7. En
Jn. 12. 1-3, se identifica a esta mujer con María, la hermana de Lázaro y de
Marta. 15. Zac.
11. 12. "Treinta monedas de plata", llamadas también
"siclos", era el precio legal que debía pagarse por un esclavo (Éx.
21. 32). Ver 27. 9. 17. "El
primer día de los Acimos" es el primer día de una semana que comienza
con 28. Así
como 29. Jesús
concluye las palabras de la institución eucarística, despidiéndose de sus
discípulos hasta el banquete que tendrá lugar en el futuro Reino de Dios. Ver
nota 8. 11. 30. La
comida pascual concluía con los Salmos de acción de gracias, que comprendían
desde Sal. 113-118. 31. Zac.
13. 7. 39. "Cáliz":
ver nota 20. 22. 64. Dn.
7. 13. Ver nota 8. 20. 27 2. Poncio
"Pilato" era el representante de Roma en la provincia de Judea. Los
judíos tuvieron que recurrir a él para conseguir que Jesús fuera ejecutado,
porque en las provincias del Imperio, la pena de muerte estaba reservada a la
autoridad romana. 3-8. Ver
Hech. 1. 16-19. 9-10. Se
trata de una cita libre de Zac. 11. 12-13, combinada con la idea de la compra
de un campo, sugerida por Jer. 32. 6-15. 11. Por
la pregunta de Pilato se intuye que la acusación formulada por los judíos al
procurador romano era de orden político, dejando a un lado la acusación de
blasfemia por la que dictó sentencia el Sanedrín. 24. Ver
Deut. 21. 6-8; Sal. 26. 6; 73. 13. 26. Entre
los romanos, la flagelación solía preceder a toda crucifixión, para debilitar
al reo y abreviar así sus tormentos. Ver nota Lc. 23. 16. 27. El
"pretorio" era la residencia habitual del gobernador romano. La
"guardia" era un destacamento romano formado por unos seiscientos
soldados. 33. "Lugar
del Cráneo" en latín se dice "Calvaria", de donde proviene el término
Calvario. 34. El
"vino con hiel" era una bebida calmante que se ofrecía a los
ajusticiados para atenuar su dolor. 35. Sal.
22. 19. 43. Sal.
22. 9. 46. Sal.
22. 2. Al recitar este Salmo mesiánico –de confianza y no de desesperación–
Jesús expresaba el cumplimiento de dicho Salmo en su Persona. 48. El
"vinagre" era una bebida refrescante que usaban los soldados
romanos. 51. El
"velo" ocultaba la parte más importante del Templo, llamada el
Santo de los santos. 62. El
"día de 28 1. El
"primer día de la semana" fue llamado por los cristianos "Día
del Señor" –de donde deriva la palabra "Domingo"– en memoria
de 3. El
resplandor del Ángel evoca la gloria de Cristo resucitado, ya manifestada en
la transfiguración. |
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Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org
edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant |
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