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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Fue por medio de una revelación como se me dio a
conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al
leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo,
que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido
revelado por medio del Espiritual sus santos apóstoles y profetas. Ef. 3. 3-5 La paciencia del Señor es para nuestra
salvación, como les ha escrito nuestro hermano Pablo, conforme a la sabiduría
que le ha sido dada ,y lo repite en todas las cartas donde trata este tema.
En ellas hay pasajes difíciles de entender que algunas personas ignorantes e
inestables interpretan torcidamente,–como, por otra parte, lo hacen con el
resto de 2 Ped. 3. 15-16 CARTAS PAULINAS Las Cartas de Pablo
difieren unas de otras por su extensión y su contenido, pero todas tienen una
capacidad común: la de ser escritos circunstanciales. Fueron enviadas para suplir
una acción directa, que la ausencia del Apóstol hacía imposible, y están
dirigidas a una comunidad o a una persona determinada. Sólamente dos de ellas
–las Cartas a los Romanos y a los Efesios– intentan presentar de manera más
sistemática una síntesis doctrinal. Si bien son verdaderas cartas, pocas
veces tienen un caracter íntimo y familiar, porque generalmente tratan
asuntos de interés común y se dirigen a toda la comunidad o a personas
constituidas en autoridad. La breve nota que Pablo envía a su amigo Filemón
presenta características algo diversas y constituye una excepción a esa regla
general. Estas Cartas no
contienen toda la enseñanza de Pablo. Detrás de ellas, está su palabra
viviente: el "kerygma", o sea, el primer anuncio del Evangelio
destinado a suscitar la fe en Cristo, y la siguiente catequesis oral del
Apóstol (1 Cor. 11. 23; 15. 1-11; 2 Tes. 2. 5). Esto hace particularmente
difícil la interpretación de algunos pasajes de sus Cartas, porque en ellas
se alude muchas veces a hechos desconocidos para nosotros. Las Cartas paulinas
tienen el valor de un testimonio inmediato sobre la vida, las dificultades y
el crecimiento de las comunidades cristianas en el mundo pagano. En ellas se
encuentra vívidamente reflejada la excepcional personalidad de Pablo: su fe
ardiente, su rica sensibilidad, su temperamento apasionado y combativo, su
voluntad siempre tensa, aunque sujeta a desalientos pasajeros y,
especialmente, su condición de Apóstol, con toda la fuerza que el lenguaje
cristiano ha conferido a esta palabra. Ellas atestiguan también la progresión
de su pensamiento, que no alcanzó de inmediato su forma definitiva, sino que
se fue desarrollando gradualmente bajo el impulso del Espíritu. A pesar del carácter
ocasional de sus escritos, Pablo arroja en cada página una nueva luz sobre el
misterio de Cristo y de CARTA A LOS ROMANOS Pablo escribió Para preparar su visita a los cristianos de Roma, el
Apóstol les envió una Carta, donde les exponía más detalladamente los mismos
temas que ya había tratado en su Carta a los Gálatas. Pero aquí el tono es
diferente. El ardor de la polémica se ha suavizado, y Pablo ha podido
completar y matizar su pensamiento y sus expresiones. En una admirable
síntesis doctrinal, describe la universalidad del pecado y la obra redentora
de Cristo; la función de La riqueza y la profundidad de su doctrina y la
variedad de los temas tratados, han conferido a esta Carta una excepcional
importancia dentro del Cristianismo. Saludo inicial 1 1 Carta de Pablo, servidor de Jesucristo, llamado
para ser Apóstol, y elegido para anunciar nacido de la estirpe de David según la carne, 4 y constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador, por su resurrección de entre los muertos. 5 Por él hemos recibido la gracia y la misión
apostólica, a fin de conducir a la obediencia de la fe, para gloria de su Nombre, a todos los pueblos paganos, 6 entre los cuales se encuentran también ustedes, que han sido llamados por Jesucristo. amados de Dios, llamados a ser santos, llegue la gracia y la paz, que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Acción de gracias y súplica 8 En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio
de Jesucristo, a causa de todos ustedes, porque su fe es alabada en el mundo
entero. 9 Dios, a quien tributo un culto espiritual anunciando Pablo resume en pocas
palabras el tema central de su Carta a los Romanos: el Evangelio anuncia y
hace presente la obra que Dios ha realizado en Jesucristo para la salvación
del mundo (1. 16-17). Pero antes de entrar de lleno en este tema, y con el
fin de poner de manifiesto la absoluta impotencia del hombre para salvarse
por sus propias fuerzas, él traza un cuadro pesimista de la sociedad,
sometida a la esclavitud del pecado. Fuera de Cristo, la humanidad entera
–judíos y paganos– se debate en un callejón sin salida. "Todos han pecado y están privados de la gloria
de Dios" (3. 23). Nadie es justo delante del Señor. Ni siquiera La única salida es
Jesucristo, el nuevo Adán. Lo que no podían lograr ni El tema de 16 Yo no me avergüenzo del Evangelio, porque es el
poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos en
primer lugar, y después de los que no lo son. 17 En el Evangelio se revela la
justicia de Dios, por la fe y para la fe, conforme a lo que dice Los paganos, objeto de la ira divina 18 En efecto, la ira de Dios se revela desde el
cielo contra la impiedad y la injusticia de los hombres, que por su
injusticia retienen prisionera la verdad. 19 Porque todo cuanto se puede
conocer acerca de Dios está patente ante ellos: Dios mismo se lo dio a
conocer, 20 ya que sus atributos invisibles –su poder eterno y su divinidad–
se hacen visibles a los ojos de la inteligencia, desde la creación del mundo,
por medio de sus obras. Por lo tanto, aquellos no tienen ninguna excusa: 21
en efecto, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias
como corresponde. Por el contrario, se extraviaron en vanos razonamientos y
su mente insensata quedó en la oscuridad. 22 Haciendo alarde de sabios se
convirtieron en necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios
incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles,
aves, cuadrúpedos y reptiles. La corrupción y el castigo de los paganos 24 Por eso, dejándolos abandonados a los deseos de
su corazón, Dios los entregó a una impureza que deshonraba sus propios
cuerpos, 25 ya que han sustituido la verdad de Dios por la mentira, adorando
y sirviendo a las criaturas en lugar del Creador, que es bendito eternamente.
Amén. 26 Por eso, Dios los entregó también a pasiones
vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras
contrarias a la naturaleza. 27 Del mismo modo, los hombres, dejando la
relación natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros,
teniendo relaciones deshonestas entre ellos y recibiendo en sí mismos la
retribución merecida por su extravío. 28 Y como no se preocuparon por reconocer a Dios, él
los entregó a su mente depravada para que hicieran lo que no se debe. 29
Están llenos de toda clase de injusticia, iniquidad, ambición y maldad;
colmados de envidia, crímenes, peleas, engaños, depravación, difamaciones. 30
Son detractores, enemigos de Dios, insolentes, arrogantes, vanidosos, hábiles
para el mal, rebeldes con sus padres, 31 insensatos, desleales, insensibles,
despiadados. 32 Y a pesar de que conocen el decreto de Dios, que declara
dignos de muerte a los que hacen estas cosas, no sólo las practican, sino que
también aprueban a los que las hacen. Los judíos, objeto de la ira divina 2 1 Por
eso, tú que pretendes ser juez de los demás –no importa quién seas– no tienes
excusa, porque al juzgar a otros, te condenas a ti mismo, ya que haces lo
mismo que condenas. 2 Sabemos que Dios juzga de acuerdo con la verdad a los
que se comportan así. 3 Tú que juzgas a los que hacen esas cosas e incurres
en lo mismo, ¿acaso piensas librarte del Juicio de Dios? 4 ¿O desprecias la
riqueza de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, sin
reconocer que esa bondad te debe llevar a la conversión? 5 Por tu obstinación
en no querer arrepentirte, vas acumulando ira para el día de la ira, cuando se
manifiesten los justos juicios de Dios, 6 que retribuirá a cada uno según
sus obras. 7 Él dará 12 En efecto, todos los que hayan pecado sin tener 17 Pero tú, que te precias de ser judío; tú que te
apoyas en La verdadera circuncisión 25 La circuncisión es útil si practicas La situación de los judíos 3 1 ¿Cuál es
entonces la superioridad del judío, y qué utilidad tiene la circuncisión? 2
Las ventajas son muchas desde todo punto de vista. Ante todo, Dios confió su
Palabra a los judíos. 3 ¿Y qué importa que algunos no hayan creído? ¿Acaso su
incredulidad anulará la fidelidad de Dios? 4 De ninguna manera: Dios es
veraz, y todo hombre, mentiroso, porque como dice La universalidad del pecado 9 En definitiva, entonces, ¿somos o no superiores a
los paganos? De ninguna manera. 10 Porque acabamos de probar que todos están
sometidos al pecado, tanto los judíos como los que no lo son. Así lo afirma No hay ningún justo, ni siquiera uno; 11 no hay nadie que comprenda, nadie que busque a Dios. 12 Todos están extraviados, igualmente corrompidos; nadie practica el bien, ni siquiera uno solo. 13 Su garganta es un sepulcro abierto; engañan con su lengua, sus labios destilan veneno de víboras, 14 su boca está llena de maldición y amargura. 15 Sus pies son rápidos para derramar sangre, 16 en sus caminos hay ruina y miseria, 17 no conocen la senda de la paz. 18 El temor de Dios no está ante sus ojos. 19 Ahora bien, nosotros sabemos que todo lo que dice
La revelación de la justicia de Dios 21 Pero ahora, sin La justificación por la fe 27 ¿Qué derecho hay entonces para gloriarse?
Ninguno. Pero, ¿en virtud de qué ley se excluye ese derecho? ¿Por la ley de
las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Porque nosotros estimamos que el
hombre es justificado por la fe, sin las obras de La justificación de Abraham 4 1 ¿Y qué
diremos de Abraham, nuestro padre según la carne? 2 Si él hubiera sido
justificado por las obras tendría de qué gloriarse, pero no delante de Dios.
3 Porque, ¿qué dice 7 Felices aquellos a quienes fueron perdonadas
sus faltas y cuyos pecados han
sido cubiertos. 8 Feliz el hombre a quien Dios no le
tiene en cuenta su pecado. Abraham, padre de los creyentes 9 Pero esta felicidad, ¿es únicamente para los que
han sido circuncidados, o también para los que no lo han sido? Consideremos
lo que ya dijimos: A Abraham le fue tenida en cuenta la fe para su
justificación. 10 ¿Cuándo le fue tenida en cuenta? ¿Antes o después de la
circuncisión? Evidentemente antes y no después. 11 Y él recibió el signo
de la circuncisión, como sello de la justicia que alcanzó por medio de la
fe, antes de ser circuncidado. Así llegó a ser padre de aquellos que, a pesar
de no estar circuncidados, tienen la fe que les es tenida en cuenta para su
justificación. 12 Y es también padre de los que se circuncidan pero no se
contentan con esto, sino que siguen el mismo camino de la fe que tuvo nuestro
padre Abraham, antes de ser circuncidado. La promesa hecha a Abraham 13 En efecto, la promesa de recibir el mundo en
herencia, hecha a Abraham y a su posteridad, no le fue concedida en virtud de
La fe de Abraham y la fe del cristiano 18 Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y
llegó a ser padre de muchas naciones, como se le había anunciado: Así
será tu descendencia. 19 Su fe no flaqueó, al considerar que su cuerpo
estaba como muerto –era casi centenario– y que también lo estaba el seno de
Sara. 20 Él no dudó de la promesa de Dios, por falta de fe, sino al
contrario, fortalecido por esa fe, glorificó a Dios, 21 plenamente convencido
de que Dios tiene poder para cumplir lo que promete. 22 Por eso, la fe le
fue tenida en cuenta para su justificación. 23 Pero cuando dice El fruto de la justificación 5 1
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de
nuestro Señor Jesucristo. 2 Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia
en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la
gloria de Dios. 3 Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones,
porque sabemos que la tribulación produce la constancia; 4 la constancia, la
virtud probada; la virtud probada, la esperanza. 5 Y la esperanza no quedará
defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. 6 En efecto, cuando todavía
éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores. 7
Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez
alguno sea capaz de morir por un bienhechor. 8 Pero la prueba de que Dios nos
ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. 9 Y
ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos
librados por él de la ira de Dios. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos
reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que estamos
reconciliados, seremos salvados por su vida. 11 Y esto no es todo: nosotros
nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien desde
ahora hemos recibido la reconciliación. Adán y Jesucristo 12 Por lo tanto, por un solo hombre entró el
pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a
todos los hombres, porque todos pecaron. 13 En efecto, el pecado ya estaba en
el mundo, antes de 15 Pero no hay proporción entre el don y la falta.
Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios
y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron
derramados mucho más abundantemente sobre todos. 16 Tampoco se puede comparar
ese don con las consecuencias del pecado cometido por un solo hombre, ya que
el juicio de condenación vino por una sola falta, mientras que el don de la
gracia lleva a la justificación después de muchas faltas. 17 En efecto, si
por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y
reinarán por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido
abundantemente la gracia y el don de la justicia. 18 Por consiguiente, así como la falta de uno solo
causó la condenación de todos, también el acto de justicia de uno solo
producirá para todos los hombres la justificación que conduce a 20 Es verdad que La identificación con Cristo por el Bautismo 6 1 ¿Qué
diremos entonces? ¿Que debemos seguir pecando para que abunde la gracia? 2
¡Ni pensarlo! ¿Cómo es posible que los que hemos muerto al pecado sigamos
viviendo en él? 3 ¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo
Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? 4 Por el bautismo fuimos sepultados
con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del
Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva. 5 Porque si nos hemos identificado con Cristo por una
muerte semejante a la suya, también nos identificaremos con él en la
resurrección. 6 Comprendámoslo: nuestro hombre viejo ha sido crucificado con
él, para que fuera destruido este cuerpo de pecado, y así dejáramos de ser
esclavos del pecado. 7 Porque el que está muerto, no debe nada al pecado. 8 Pero si hemos muerto con Cristo, creemos que
también viviremos con él. 9 Sabemos que Cristo, después de resucitar, no
muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre él. 10 Al morir, él murió
al pecado, una vez por todas; y ahora que vive, vive para Dios. 11 Así
también ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo
Jesús. La liberación del pecado y el servicio de Dios 12 No permitan que el pecado reine en sus cuerpos
mortales, obedeciendo a sus malos deseos. 13 Ni hagan de sus miembros
instrumentos de injusticia al servicio del pecado, sino ofrézcanse ustedes
mismos a Dios, como quienes han pasado de la muerte a 15 ¿Entonces qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos
sometidos a Los frutos del pecado y de la justicia 20 Cuando eran esclavos del pecado, ustedes estaban libres
con respecto de la justicia. 21 Pero, ¿qué provecho sacaron entonces de las
obras que ahora los avergüenzan? El resultado de esas obras es la muerte. 22
Ahora, en cambio, ustedes están libres del pecado y sometidos a Dios: el
fruto de esto es la santidad y su resultado, La liberación de 7 1 ¿Acaso
ustedes ignoran, hermanos –hablo a gente que entiende de leyes– que el hombre
está sujeto a la ley únicamente mientras vive? 2 Así, una mujer casada
permanece ligada por la ley a su esposo mientras él viva; pero al morir el
esposo, queda desligada de la ley que la unía a él. 3 Por lo tanto, será
tenida por adúltera si en vida de su marido, se une a otro hombre. En cambio,
si su esposo muere, quedará desligada de la ley, y no será considerada
adúltera si se casa con otro hombre. 4 De igual manera, hermanos, por la
unión con el cuerpo de Cristo, ustedes han muerto a 7 ¿Diremos entonces que 9 Hubo un tiempo en que yo vivía sin Ley, pero al
llegar el precepto, tomó vida el pecado, 10 y yo, en cambio, morí. Así
resultó que el mandamiento que debía darme la vida, me llevó a la muerte. 11
Porque el pecado, aprovechando la oportunidad que le daba el precepto, me
sedujo y, por medio del precepto, me causó la muerte. 12 De manera que La oposición entre la carney el espíritu 14 Porque sabemos que 21 De esa manera, vengo a descubrir esta ley:
queriendo hacer el bien, se me presenta el mal. 22 Porque de acuerdo con el
hombre interior, me complazco en 24 ¡Ay de mí! ¿Quién podrá librarme de este cuerpo
que me lleva a la muerte? 25 ¡Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor!
En una palabra, con mi razón sirvo a La ley del Espíritu 8 1 Por lo
tanto, ya no hay condenación para aquellos que viven unidos a Cristo Jesús. 2
Porque la ley del Espíritu, que da Los deseos de la carne y del espíritu 5 En efecto, los que viven según la carne desean lo
que es carnal; en cambio, los que viven según el espíritu, desean lo que es
espiritual. 6 Ahora bien, los deseos de la carne conducen a la muerte, pero
los deseos del espíritu conducen a la vida y a la paz, 7 porque los deseos de
la carne se oponen a Dios, ya que no se someten a su Ley, ni pueden hacerlo.
8 Por eso, los que viven de acuerdo con la carne no pueden agradar a Dios. 9 Pero ustedes no están animados por la carne sino
por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no
tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo. 10 Pero si Cristo vive en
ustedes, aunque el cuerpo esté sometido a la muerte a causa del pecado, el
espíritu vive a causa de la justicia. 11 Y si el Espíritu de aquel que
resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también
dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en
ustedes. 12 Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne,
para vivir de una manera carnal. 13 Si ustedes viven según la carne, morirán.
Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu,
entonces vivirán. La filiación divina 14 Todos los que son conducidos por el Espíritu de
Dios son hijos de Dios. 15 Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos
para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos
hace llamar a Dios ¡Abba!, es decir, ¡Padre! 16 El mismo Espíritu se une a
nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. 17 Y si somos
hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo,
porque sufrimos con él para ser glorificados con él. La esperanza de la creación 18 Yo considero que los sufrimientos del tiempo
presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en
nosotros. 19 En efecto, toda la creación espera ansiosamente esta revelación
de los hijos de Dios. 20 Ella quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente,
sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza. 21 Porque
también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para
participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios. 22 Sabemos que la
creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto. 23 Y no
sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos
interiormente anhelando que se realice la plena filiación adoptiva, la
redención de nuestro cuerpo. 24 Porque solamente en esperanza estamos
salvados. Ahora bien, cuando se ve lo que se espera, ya no se espera más: ¿acaso
se puede esperar lo que se ve? 25 En cambio, si esperamos lo que no vemos, lo
esperamos con constancia. La oración del Espíritu 26 Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de
nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu
intercede por nosotros con gemidos inefables. 27 Y el que sondea los
corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de
los santos está de acuerdo con la voluntad divina. El plan de salvación 28 Sabemos, además, que Dios dispone todas las cosas
para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.
29 En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir
la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos;
30 y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los
justificó; y a los que justificó, también los glorificó. Himno del amor de Dios 31 ¿Qué diremos después de todo esto? Si Dios está
con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32 El que no escatimó a su
propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él
toda clase de favores? 33 ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios
es el que justifica. 34 ¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será
acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha
de Dios e intercede por nosotros? 35 ¿Quién podrá entonces separarnos del amor de
Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la
desnudez, los peligros, la espada? 36 Como dice 38 Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la
vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los
poderes espirituales, 39 ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura
podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro
Señor. ISRAEL EN EL PLAN
DE DIOS Si "el término de En su respuesta a este
interrogante, el Apóstol reafirma los privilegios otorgados por Dios a
Israel, al mismo tiempo que insiste en la gratuidad de la elección divina:
Dios no ha rechazado a su Pueblo, "porque
los dones y el llamado de Dios son irrevocables" (11. 29). En el
tiempo presente, la elección divina ha recaído sólo en un
"resto" (11. 5) del Pueblo elegido, que representa a todo Israel
y es la prenda de la salvación final de los descendientes de Abraham según la
carne (11. 25-32). Esta parte concluye con un himno a la insondable sabiduría
de Dios, cuyos designios sobre el mundo superan toda comprensión humana (11.
33-36). Los privilegios de Israel 9 1 Digo
la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me lo atestigua en el
Espíritu Santo. 2 Siento una gran tristeza y un dolor constante en mi
corazón. 3 Yo mismo desearía ser maldito, separado de Cristo, en favor de mis
hermanos, los de mi propia raza. 4 Ellos son israelitas: a ellos pertenecen
la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto y las
promesas. La fidelidad de Dios a sus promesas 6 No es cierto que la palabra de Dios haya caído en
el vacío. Porque no todos los que descienden de Israel son realmente
israelitas. 7 Como tampoco todos los descendientes de Abraham son hijos
suyos, sino que como dice La libertad de la elección divina 14 ¿Diremos por eso que Dios es injusto? ¡De ninguna
manera! 15 Porque él dijo a Moisés: Seré misericordioso con el que yo
quiera, y me compadeceré del que quiera compadecerme. 16 En consecuencia,
todo depende no del querer o del esfuerzo del hombre, sino de la misericordia
de Dios. 17 Porque 19 Tú me podrás objetar: Entonces, ¿qué puede
reprocharnos Dios? ¿Acaso alguien puede resistir a su voluntad? 20 Pero tú,
¿quién eres para discutir con Dios? ¿Puede el objeto modelado decir al que
lo modela: Por qué me haces así? 21 ¿No es el alfarero dueño de su
arcilla, para hacer de un mismo material una vasija fina o una ordinaria? 22
¿Qué podemos reprochar a Dios, si queriendo manifestar su ira y dar a conocer
su poder, soportó con gran paciencia a quienes atrajeron su ira y merecieron
la perdición? 23 Y si él quiso manifestar la riqueza de su gloria en los que
recibieron su misericordia, en los que él predestinó para la gloria, 24 en
nosotros, que fuimos llamados por él, no sólo de entre los judíos, sino
también de entre los paganos, ¿qué podemos reprocharle? La infidelidad de Israel y el llamado a los paganos 25 Esto es lo que dice Dios por medio de Oseas: Al
que no era mi pueblo, lo llamaré "Mi pueblo", y a la que no era mi
amada la llamaré "Mi amada". 26 Y en el mismo lugar donde se les
dijo: "Ustedes no son mi pueblo", allí mismo serán llamados
"Hijos del Dios viviente". 30 ¿Qué conclusión sacaremos de todo esto? Que los
paganos que no buscaban la justicia, alcanzaron la justicia, la que proviene
de la fe; 31 mientras que Israel, que buscaba una ley de justicia, no llegó a
cumplir esa ley. 32 ¿Por qué razón? Porque no recurrieron a la fe sino a las
obras. De este modo chocaron contra la piedra de tropiezo, 33 como
dice Israel y la justicia de Dios 10 1
Hermanos, mi mayor deseo y lo que pido en mi oración a Dios es que ellos se
salven. 2 Yo atestiguo en favor de ellos que tienen celo por Dios, pero un
celo mal entendido. 3 Porque desconociendo la justicia de Dios y tratando de
afirmar la suya propia, rehusaron someterse a la justicia de Dios, 4 ya que
el término de 5 Moisés, en efecto, escribe acerca de la justicia
que proviene de El misterio de la incredulidad de Israel 14 Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo
creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo
predica? 15 ¿Y quiénes predicarán, si no se los envía? Como dice 18 Yo me pregunto: ¿Acaso no la han oído? Sí, por
supuesto: Por toda la tierra se extiende su voz y sus palabras llegan
hasta los confines del mundo. 19 Pero vuelvo a preguntarme: ¿Es posible
que Israel no haya comprendido? Ya lo dijo Moisés: Yo los pondré celosos
con algo que no es un pueblo, los irritaré con una nación insensata. 20 E
Isaías se atreve a decir: Me encontraron los que no me buscaban y me
manifesté a aquellos que no preguntaban por mí. 21 De Israel, en cambio,
afirma: Durante todo el día tendí mis manos a un pueblo infiel y rebelde. El resto de Israel 11 1
Entonces me pregunto: ¿Dios habrá rechazado a su Pueblo? ¡Nada de eso! Yo
mismo soy israelita, descendiente de Abraham y miembro de la tribu de
Benjamín. 2 Dios no ha rechazado a su Pueblo, al que eligió de
antemano. ¿Ustedes no saben acaso lo que dice 7 ¿Qué conclusión sacaremos de esto? Que Israel no
alcanzó lo que buscaba, sino que lo consiguieron los elegidos; en cuanto a
los demás, se endurecieron, 8 según la palabra de La esperanza en la salvación de Israel 11 Yo me pregunto entonces: ¿El tropiezo de Israel
significará su caída definitiva? De ninguna manera. Por el contrario, a raíz de
su caída, la salvación llegó a los paganos, a fin de provocar los celos de
Israel. 12 Ahora bien, si su caída enriqueció al mundo y su disminución a los
paganos, ¿qué no conseguirá su conversión total? El Pueblo de Dios y los paganos 16 Si las primicias son santas, también lo es toda
la masa; si la raíz es santa, también lo son las ramas. 17 Si algunas de las
ramas fueron cortadas, y tú, que eres un olivo silvestre, fuiste injertado en
lugar de ellas, haciéndote partícipe de la raíz y de la savia del olivo, 18
no te enorgullezcas frente a las ramas. Y si lo haces, recuerda que no eres
tú quien mantiene a la raíz, sino la raíz a ti. 19 Me dirás: Estas ramas han sido
cortadas para que yo fuera injertado. 20 De acuerdo, pero ellas fueron
cortadas por su falta de fe; tú, en cambio, estás firme gracias a la fe. No
te enorgullezcas por eso; más bien, teme. 21 Porque si Dios no perdonó a las
ramas naturales, tampoco te perdonará a ti. 22 Considera tanto la bondad
cuanto la severidad de Dios: él es severo para con los que cayeron y es bueno
contigo, siempre y cuando seas fiel a su bondad; de lo contrario, también tú
serás arrancado. 23 Y si ellos no persisten en su incredulidad, también serán
injertados, porque Dios es suficientemente poderoso para injertarlos de
nuevo. 24 En efecto, si tú fuiste cortado de un olivo silvestre, al que
pertenecías naturalmente, y fuiste injertado contra tu condición natural en
el olivo bueno, ¡cuánto más ellos podrán ser injertados en su propio olivo,
al que pertenecen por naturaleza! La salvación final de Israel 25 Hermanos, no quiero que ignoren este misterio, a
fin de que no presuman de ustedes mismos: el endurecimiento de una
parte de Israel durará hasta que haya entrado la totalidad de los paganos. 26
Y entonces todo Israel será salvado, según lo que dice 28 Ahora bien, en lo que se refiere a 30 En efecto, ustedes antes desobedecieron a Dios,
pero ahora, a causa de la desobediencia de ellos, han alcanzado misericordia.
31 De la misma manera, ahora que ustedes han alcanzado misericordia, ellos se
niegan a obedecer a Dios. Pero esto es para que ellos también alcancen
misericordia. 32 Porque Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener
misericordia de todos. La insondable sabiduría de Dios 33 ¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría
y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué
incomprensibles sus caminos! 34 ¿Quién penetró en el pensamiento del
Señor? ¿Quién fue su consejero? 35 ¿Quién le dio algo, para que tenga
derecho a ser retribuido? 36 Porque todo viene de él, ha sido hecho por
él, y es para él. ¡A él sea la gloria eternamente! Amén. LAS EXIGENCIAS
PRÁCTICAS DE La fe no consiste en
una actitud meramente intelectual, sino que entraña un compromiso de vida. Es
necesario encarnarla en la realidad cotidiana. En otras palabras, debemos
vivir de acuerdo con lo que creemos. Si creemos que hemos sido salvados por " El Apóstol enumera una
serie de exigencias prácticas de la fe. La primera de todas es el amor, en el
que se resume toda El culto espiritual 12 1 Por
lo tanto, hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse
ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el
culto espiritual que deben ofrecer. 2 No tomen como modelo a este mundo. Por
el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de
que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le
agrada, lo perfecto. Los carismas al servicio de la comunidad 3 En virtud de la gracia que me fue dada, le digo a
cada uno de ustedes: no se estimen más de lo que conviene; pero tengan por
ustedes una estima razonable, según la medida de la fe que Dios repartió a
cada uno. 4 Porque así como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros con
diversas funciones, 5 también todos nosotros formamos un solo Cuerpo en
Cristo, y en lo que respecta a cada uno, somos miembros los unos de los
otros. 6 Conforme a la gracia que Dios nos ha dado, todos tenemos aptitudes
diferentes. El que tiene el don de la profecía, que lo ejerza según la medida
de la fe. 7 El que tiene el don del ministerio, que sirva. El que tiene el
don de enseñar, que enseñe. 8 El que tiene el don de exhortación, que
exhorte. El que comparte sus bienes, que dé con sencillez. El que preside la
comunidad, que lo haga con solicitud. El que practica misericordia, que lo
haga con alegría. El amor fraterno 9 Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión
por el bien. 10 Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros
como más dignos. 11 Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al
Señor. 12 Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y
perseverantes en la oración. 13 Consideren como propias las necesidades de
los santos y practiquen generosamente la hospitalidad. El amor a los enemigos 14 Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no
maldigan nunca. 15 Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que
lloran. 16 Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a
la altura de los más humildes. No presuman de sabios. 17 No devuelvan
a nadie mal por mal. Procuren hacer el bien delante de todos los hombres.
18 En cuanto dependa de ustedes, traten de vivir en paz con todos. 19
Queridos míos, no hagan justicia por sus propias manos, antes bien, den lugar
a la ira de Dios. Porque está escrito: Yo castigaré. Yo daré la
retribución, dice el Señor. 20 Y en otra parte está escrito: Si tu
enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Haciendo
esto, amontonarás carbones encendidos sobre su cabeza. 21 No te dejes
vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien. El respeto a las autoridades 13 1 Todos
deben someterse a las autoridades constituidas, porque no hay autoridad que
no provenga de Dios y las que existen han sido establecidas por él. 2 En
consecuencia, el que resiste a la autoridad se opone al orden establecido por
Dios, atrayendo sobre sí la condenación. 3 Los que hacen el bien no tienen
nada que temer de los gobernantes, pero sí los que obran mal. Si no quieres
sentir temor de la autoridad, obra bien y recibirás su elogio. 4 Porque la
autoridad es un instrumento de Dios para tu bien. Pero teme si haces el mal,
porque ella no ejerce en vano su poder, sino que está al servicio de Dios
para hacer justicia y castigar al que obra mal. 5 Por eso es necesario
someterse a la autoridad, no sólo por temor al castigo sino por deber de
conciencia. 6 Y por eso también, ustedes deben pagar los impuestos: los
gobernantes, en efecto, son funcionarios al servicio de Dios encargados de
cumplir este oficio. 7 Den a cada uno lo que le corresponde: al que se debe
impuesto, impuesto; al que se debe contribución, contribución; al que se debe
respeto, respeto; y honor, a quien le es debido. El amor, resumen de 8 Que la única deuda con los demás sea la del amor
mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda Las obras de los hijos de la luz 11 Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es
hora de despertarse, porque la salvación está ahora más cerca de nosotros que
cuando abrazamos la fe. 12 La noche está muy avanzada y se acerca el día.
Abandonemos las obras propias de la noche y vistámonos con la armadura de la
luz. 13 Como en pleno día, procedamos dignamente: basta de excesos en la
comida y en la bebida, basta de lujuria y libertinaje, no más peleas ni
envidias. 14 Por el contrario, revístanse del Señor Jesucristo, y no se
preocupen por satisfacer los deseos de la carne. La comprensión hacia los débiles en la fe 14 1 Sean
comprensivos con el que es débil en la fe, sin entrar en discusiones. 2
Mientras algunos creen que les está permitido comer de todo, los débiles sólo
comen verduras. 3 Aquel que come de todo no debe despreciar al que se
abstiene, y este a su vez, no debe criticar al que come de todo, porque Dios
ha recibido también a este. 4 ¿Quién eres tú para criticar al servidor de
otro? Si él se mantiene firme o cae, es cosa que incumbe a su dueño, pero se
mantendrá firme porque el Señor es poderoso para sostenerlo. 5 Unos tienen
preferencia por algunos días, mientras que para otros, todos los días son
iguales. Que cada uno se atenga a su propio juicio. 6 El que distingue un día
de otro lo hace en honor del Señor; y el que come, también lo hace en honor
del Señor, puesto que da gracias a Dios; del mismo modo, el que se abstiene
lo hace en honor del Señor, y también da gracias a Dios. La conciencia y el Juicio de Dios 7 Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere
para sí. 8 Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el
Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor. 9 Porque
Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos.
10 Entonces, ¿con qué derecho juzgas a tu hermano? ¿Por qué lo desprecias?
Todos, en efecto, tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios, 11
porque está escrito: Juro que toda rodilla se doblará ante mí y toda
lengua dará gloria a Dios, dice el Señor. 12 Por lo tanto, cada uno de
nosotros tendrá que rendir cuenta de sí mismo a Dios. 13 Dejemos entonces de juzgarnos mutuamente; traten
más bien de no poner delante de su hermano nada que lo haga tropezar o caer.
14 Estoy plenamente convencido en el Señor Jesús de que nada es impuro por sí
mismo; pero si alguien estima que una cosa es impura, para él sí es impura.
15 Si por un alimento, afliges a tu hermano, ya no obras de acuerdo con el
amor. ¡No permitas que por una cuestión de alimentos se pierda aquel por
quien murió Cristo! La verdadera libertad cristiana 16 No expongan a la maledicencia el buen uso de su
libertad. 17 Después de todo, el Reino de Dios no es cuestión de comida o de
bebida, sino de justicia, de paz y de gozo en el Espíritu Santo. 18 El que
sirve a Cristo de esta manera es agradable a Dios y goza de la aprobación de
los hombres. 19 Busquemos, por lo tanto, lo que contribuye a la paz y a la
mutua edificación. 20 No arruines la obra de Dios por un alimento. En
realidad, todo es puro, pero se hace malo para el que come provocando
escándalo. 21 Lo mejor es no comer carne ni beber vino ni hacer nada que
pueda escandalizar a tu hermano. 22 Guarda para ti, delante de Dios, lo que te dicta
tu propia convicción. ¡Feliz el que no tiene nada que reprocharse por aquello
que elige! 23 Pero el que come a pesar de sus dudas, es culpable porque obra
de mala fe. Y todo lo que no se hace de buena fe es pecado. La mutua tolerancia a ejemplo de Cristo 15 1
Nosotros, los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los
débiles y no complacernos a nosotros mismos. 2 Que cada uno trate de agradar
a su prójimo para el bien y la edificación común. 3 Porque tampoco Cristo
buscó su propia complacencia, como dice La fidelidad y la misericordia de Dios 7 Sean mutuamente acogedores, como Cristo los acogió
a ustedes para la gloria de Dios. 8 Porque les aseguro que Cristo se hizo
servidor de los judíos para confirmar la fidelidad de Dios, cumpliendo las
promesas que él había hecho a nuestros padres, 9 y para que los paganos
glorifiquen a Dios por su misericordia. Así lo enseña 13 Que el Dios de la esperanza los llene de alegría
y de paz en la fe, para que la esperanza sobreabunde en ustedes por obra del
Espíritu Santo. EPÍLOGO En la parte final de El ministerio de Pablo entre los paganos 14 Por mi parte, hermanos, estoy convencido de que
ustedes están llenos de buenas disposiciones y colmados del don de la
ciencia, y también de que son capaces de aconsejarse mutuamente. 15 Sin
embargo, les he escrito, en algunos pasajes con una cierta audacia, para
recordarles lo que ya saben, correspondiendo así a la gracia que Dios me ha
dado: 16 la de ser ministro de Jesucristo entre los paganos, ejerciendo el
oficio sagrado de anunciar 17 ¡Yo tengo de qué gloriarme en Cristo Jesús, en lo
que se refiere al servicio de Dios! 18 Porque no me atrevería a hablar sino
de aquello que hizo Cristo por mi intermedio, para conducir a los paganos a
la obediencia, mediante la palabra y la acción, 19 por el poder de signos y
prodigios y por la fuerza del Espíritu de Dios. Desde Jerusalén y sus
alrededores hasta Iliria, he llevado a su pleno cumplimiento Proyectos de viaje de Pablo 22 Por eso en todo este tiempo no he podido ir a
verlos. 23 Pero como ya he terminado mi trabajo en esas regiones y desde hace
varios años tengo un gran deseo de visitarlos, 24 espero verlos de paso
cuando vaya a España, y que me ayuden a proseguir mi viaje a ese país, una
vez que haya disfrutado, aunque sea un poco, de la compañía de ustedes. 25
Pero ahora, voy a Jerusalén para llevar una ayuda a los santos de allí. 26
Porque Macedonia y Acaya resolvieron hacer una colecta en favor de los santos
de Jerusalén que están necesitados. 27 Lo hicieron espontáneamente, aunque en
realidad, estaban en deuda con ellos. Porque si los paganos participaron de
sus bienes espirituales, deben a su vez retribuirles con bienes materiales.
28 Y una vez que haya terminado esa misión y entregado oficialmente la
ofrenda recogida, iré a España, pasando por allí. 29 Y estoy seguro de que
llegaré hasta ustedes con la plenitud de las bendiciones de Cristo. 30 Les ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor
Jesucristo y por el amor del Espíritu Santo, que luchen junto conmigo,
intercediendo ante Dios por mí, 33 Que el Dios de la paz esté con todos ustedes.
Amén. APÉNDICE Este Apéndice comienza
con unas palabras de recomendación en favor de una "diaconisa" de
Cencreas, el puerto oriental de Corinto. Luego el Apóstol saluda especialmente
a varios miembros de la comunidad cristiana de Roma. La extensa lista de
nombres muestra la gran diversidad de origen y de condición social que
caracterizaba a los integrantes de dicha Iglesia. Algunos eran de origen
romano, otros de procedencia griega o judía. También había entre ellos
personas de una cierta posición económica, como los esposos Prisca y Aquila,
que tanto colaboraron con Pablo en la difusión del Evangelio, primero en
Corinto y luego en Éfeso. Por último, un magnífico himno litúrgico de acción
de gracias por el misterio de la salvación es el broche de oro de esta Carta
a los Romanos, llamada tan justamente "la catedral de la fe". Saludos 16 1 Les
recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de 3 Saluden a Prisca y a Aquila, mis colaboradores en
Cristo Jesús. 4 Ellos arriesgaron su vida para salvarme, y no sólo yo, sino
también todas las Iglesias de origen pagano, tienen con ellos una deuda de
gratitud. 5 Saluden, igualmente, a No se olviden de saludar a mi amigo Epéneto, el
primero que se convirtió a Cristo en Asia Menor. 6 Saluden a María, que tanto
ha trabajado por ustedes; 12 Saluden a Trifena y a Trifosa, que tanto se
esfuerzan por el Señor; a la querida Persis, que también ha trabajado mucho
por el Señor. 13 Saluden a Rufo, el elegido del Señor, y a su madre, que lo
es también mía; Recomendaciones finales 17 Les ruego, hermanos, que se cuiden de los que
provocan disensiones y escándalos, contrariamente a la enseñanza que ustedes
han recibido. Eviten su trato, 18 porque ellos no sirven a nuestro Señor
Jesucristo, sino a su propio interés, seduciendo a los simples con palabras
suaves y aduladoras. 19 En todas partes se conoce la obediencia de ustedes, y
esto me alegra; pero quiero que sean hábiles para el bien y sencillos para el
mal. 20 El Dios de la paz aplastará muy pronto a Satanás, dándoles la
victoria sobre él. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con ustedes. 21 Timoteo, mi colaborador, les envía saludos, así
como también mis parientes Lucio, Jasón y Sosípatro. 22 Yo, Tercio, que he
servido de amanuense, los saludo en el Señor. 23 También los saluda Gayo, que
me brinda hospedaje a mí y a toda Doxología final 25 ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad 26 y que ahora se ha manifestado! Este es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe. 27 ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén. 1 1. "Apóstol":
ver nota Mt. 10. 2. Muchas veces Pablo se vio precisado a defender su
condición de verdadero Apóstol. Ver 1 Cor. 9. 1; Gál. 1. 1. 3-4. Pablo
retoma aquí una antigua confesión de fe cristiana, que contrapone la
condición humana de Cristo en su estadio terreno y en su vida gloriosa. Antes
de 7.
"Santos": ver nota Hech. 9. 13. 14.
"Tanto a los griegos como a los que no lo son", literalmente,
"a griegos y bárbaros". En conformidad con la manera de hablar de
los griegos, Pablo divide a los hombres en dos categorías: los "griegos",
que son los pueblos tributarios de la civilización helénica, incluidos los
romanos, y los llamados "bárbaros", que han permanecido al margen
de esa civilización. 17. Hab.
2. 4. "Justicia de Dios": apoyándose en algunos pasajes del Antiguo
Testamento (Sal. 36. 6-7; 98. 2-3; 143. 1-2; Is. 56. 1), Pablo designa con
esta expresión toda la actividad de Dios ordenada a la salvación de los
hombres y a la redención del universo. Esta "justicia salvífica",
que se funda exclusivamente en el amor de Dios y en la fidelidad a sus
promesas, difiere de la justicia "distributiva", en virtud de la
cual el hombre es recompensado de acuerdo con sus obras. Ver Gál. 3. 11; Heb.
10. 38. 18. La
"ira" de Dios, descrita en el Antiguo Testamento con gran profusión
de imágenes (Is. 30. 27-33), no es más que la actitud de Dios frente al
pecado: la santidad de Dios y el pecado son incompatibles, y Dios no puede
menos de pronunciar un juicio de condenación sobre los que conocen la verdad
y no obran conforme a ella. 23. Sal.
106. 20. 2 1. Pablo
se dirige a los judíos, primero en forma velada (vs. 1-16) y luego,
abiertamente (2. 17 - 3. 20). 5.
"El día de la ira", es el día del Juicio. 6. Sal.
62. 13. Se trata de una fórmula bíblica de la retribución personal. Ver 1
Cor. 3. 8; 2 Cor. 5. 10; 1 Ped. 1. 17; Apoc. 2. 23; 20. 12; 22. 12. 22. Los
templos paganos, que solían contener tesoros muy valiosos, eran
frecuentemente saqueados, y a veces los judíos intervenían en el saqueo. 24. Is.
52. 5; Ez. 36. 20-22. 3 4. Sal. 116.
11; 51. 6 (texto griego). 10-12. Sal. 14. 1-3;
53. 2-4. 13. Sal. 5. 10. 14-18. Sal. 10. 7; Is.
59. 7-8; Prov. 1. 16; Sal. 36. 2. 20. Sal.
143. 2. 23. La
"gloria", en sentido bíblico, es la "presencia"
misteriosa del Dios santo, que se manifiesta al hombre de una manera cada vez
más íntima como el bien por excelencia de los tiempos mesiánicos. Ver Éx. 24.
16; Sal. 85. 10. 27-30. Ver
9. 30-32; Gál. 2. 16; 3. 24-26; 5. 6; Ef. 2. 8-9; Tit. 3. 4-7. 4 3. Gn.
15. 6. Ver Gál. 3. 6.
7-8. Sal. 32. 1-2. 11. Gn. 17. 11. 17. Gn. 17. 5. 18. Gn. 15. 5. 25. Is. 53. 5. 5 12. Sab.
2. 24. El texto dice literalmente: "Por lo tanto, así como por un solo
hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte
pasó a todos los hombres, porque todos pecaron...". Pablo deja la frase
en suspenso, porque no introduce el segundo término de la comparación, pero
la idea se completa en los versículos siguientes, mediante la antítesis entre
Adán y Cristo. "Porque todos pecaron": según la
interpretación más probable, Pablo se refiere aquí, lo mismo que en 3. 6 3. "Fuimos
bautizados... nos hemos sumergido": estas dos expresiones traducen el
mismo verbo "bautizar", que en este pasaje conserva su significado
primitivo de "sumergirse". Pablo alude al bautismo por
"inmersión", que se practicaba habitualmente en 7 En este
capítulo, Pablo considera a la "ley" como una norma de conducta
impuesta al hombre desde afuera, que le da a conocer el pecado, pero no le
confiere la fuerza interior necesaria para someterse a sus exigencias. Su
tipo por excelencia es 7. Éx. 20.
17; Deut. 5. 21. Pablo emplea el pronombre "yo" para describir más
dramáticamente la impotencia del hombre no redimido por Cristo frente a las
exigencias de 9.
"Sin Ley": esta expresión se refiere a la situación de la humanidad
antes de ser promulgada 11. Ver
Gn. 3. 13. 14. Para
Pablo lo "carnal" es todo lo que se opone al Espíritu de Dios. Ver
nota Jn. 1. 14. 22. La
expresión "hombre interior" designa la parte racional del hombre,
que lo impulsa a hacer el bien. Ver 2 Cor. 4. 16. 8 19. En
el pensamiento bíblico, "toda la creación" aparece íntimamente
ligada al destino del hombre, y así como es solidaria de él en su caída (Gn.
3. 17-18), lo es también en su redención. 23. Sobre
las "primicias del Espíritu", ver nota 2 Cor. 1. 22. 24.
"En esperanza estamos salvados": la salvación es, al mismo tiempo,
una realidad presente y futura, es decir, un acontecimiento ya iniciado por
la fe en Jesucristo y el Bautismo, pero que todavía "espera" su
plena realización. Flp. 3. 12-14, 20-21. 33-34. Is.
50. 8. 36. Sal.
44. 23. 9 4.
Las "alianzas" son las diversas etapas de la gran Alianza de Dios
con su Pueblo. 5.
"Dios bendito eternamente. Amén": esta doxología se dirige a Cristo
y es una afirmación explícita de su divinidad. Ver Tit. 2. 13. 7. Gn. 21.
12. 9. Gn. 18.
10. 12. Gn.
25. 23. 13. Mal.
1. 2-3. 15. Éx.
33. 19. 17. Éx. 9.
16. 20. Is.
29. 16. 23. Aun la
incredulidad del Pueblo judío sirve para que Dios manifieste su misericordia
y lleve a término su designio de gracia. 25. Os. 2.
25. 26. Os. 2.
1. 27-28. Is.
10. 22-23. 29. Is. 1.
9. Ver nota Mt. 11. 23. 32-33. Is.
28. 16. Ver nota Mt. 21. 42. 10 5. Lev.
18. 5. 6-8. Deut.
30. 12-14. "Abismo" en el lenguaje bíblico es la morada de los
muertos. Ver Sal. 6. 6. 11. Is.
28. 16. 13. Jl. 3.
5. Ver Hech. 2. 21. 15. Is.
52. 7. 16. Is.
53. 1. 18. Sal.
19. 5. Pablo aplica este Salmo a los que anuncian 19. Deut. 32. 21. 20-21. Is. 65. 1-2. 11 2. Sal.
94. 14. 3. 1 Rey. 19. 10,
14. 4. 1 Rey. 19. 18. 8. Deut. 29. 3; Is.
6. 9; 29. 10. Ver Mt. 13. 13-15. 9-10. Sal. 69. 23-24. 11. Según
el plan de Dios, el reconocimiento de que los antiguos privilegios de Israel
(9. 4-5) han pasado ahora a 25. Prov. 3. 7. 26-27. Is. 59. 20-21;
Jer. 31. 33-34. 34. Is. 40. 13. Ver
1 Cor. 2. 16. 35. Esta
expresión se inspira en Jb. 41. 3. 12 1.
Pablo pone de relieve que el "culto" por excelencia del cristiano
es toda su vida, convertida en ofrenda "agradable" a Dios. De una
manera especial, el apostolado (1.9; 15. 16), la fe (Flp. 2. 17) y la ayuda a
los necesitados (2 Cor. 9. 11-15; Flp. 4. 18; Heb. 13. 16). 4-5. Ver 1
Cor. 12. 12. 6-8. El
tema de los "dones" o "carismas" se encuentra ampliamente
desarrollado en 1 Cor. 12; 14. Ver Ef. 4. 11-12. 16. Prov.
3. 7. 17. Prov.
3. 4 (texto griego). 19. Deut.
32. 35. "Den lugar a la ira de Dios": esta expresión significa que
Dios es el único que puede hacer justicia y castigar debidamente al pecador.
Ver nota 1. 18; Heb. 10. 29-31. 20. Prov.
25. 21-22. Los "carbones encendidos" simbolizan probablemente el
remordimiento y la vergüenza. La bondad hacia el enemigo es la mejor manera
de llevarlo a un cambio de actitud y de hacerle deponer su enemistad. 13 1-7.
Ver 1 Tim. 2. 1-2; Tit. 3. 1; 1 Ped. 2. 13-17. Pablo afirma el origen divino
del poder, siempre que sea legítimo y se ejerza para el bien. 9. Éx. 20.
13-17; Deut. 5. 17-21; Lev. 19. 18. Ver Mt. 22. 34-40; Gál. 5. 14; Sant. 2.
8. 12. Ver 2
Cor. 6. 7; Ef. 6. 11. 14 1. "Débil
en la fe" es el creyente que todavía no ha alcanzado un grado suficiente
de instrucción y madurez cristiana. Ver 1 Cor. 8. 7-13; 10. 23-33. 11. Is.
45. 23. Ver Flp. 2. 10-11. 15 3.
Sal. 69. 10. 9. Sal.
18. 50. Al anunciar 10. Deut.
32. 43 (texto griego). 11. Sal.
117. 1. 12. Is.
11. 10. 16. Ver
nota 12. 1. 19.
"Jerusalén" e "Iliria", esta última situada junto a la
provincia de Macedonia, son los dos puntos extremos del territorio donde
Pablo ejerció su ministerio apostólico. 21. Is.
52. 15. 16 1. En 3.
"Prisca" y "Aquila": ver nota Hech. 18. 2. 16.
"El beso de paz" es el beso litúrgico, símbolo de la fraternidad
cristiana. Ver 1 Tes. 5. 26; 1 Cor. 16. 20; 2 Cor. 13. 12; 1 Ped. 5. 14. 17-18. Se
trata de los predicadores judaizantes. Ver Gál. 5. 7-12. 24.
Algunos manuscritos añaden: "La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté
con todos ustedes, Amén". Esta es una repetición del final del v. 20. |
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Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org
edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant |
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