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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Corinto, capital de la provincia romana de Acaya, era
la ciudad más grande de Grecia. Su condición de puerto cosmopolita y su
prosperidad económica la habían convertido en un lugar proverbial por la
inmoralidad de sus costumbres. Durante su segundo viaje misionero, Pablo
permaneció allí más de un año y medio, y logró establecer una comunidad
entusiasta y fervorosa (Hech. 18. 1-18). Pero fue precisamente en Corinto
donde alcanzó su punto más crítico la confrontación del Cristianismo naciente
con el pensamiento y las costumbres paganas, y apenas Pablo se alejó
comenzaron a surgir graves conflictos. La llegada de Apolo (Hech. 18. 24) y de otros
predicadores cristianos que se presentaban como emisarios de Pedro, dividió
profundamente a la comunidad, provocando la formación de bandos rivales (1.
11-13). Muchos cristianos no se habían despojado suficientemente de las
costumbres paganas, y caían en el libertinaje moral (5. 1). Las asambleas
litúrgicas estaban perturbadas por una escandalosa división entre ricos y
pobres (11. 18-22), o por formas de exaltación teñidas de paganismo (14.
1-5). Algunos confundían el Evangelio con una sabiduría puramente humana (1.
22) y otros negaban la resurrección de los muertos (15. 12). Advertido de estos abusos, Pablo envió Saludo inicial 1 1 Pablo,
llamado a ser Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano
Sóstenes, 2 saludan a Acción de gracias 4 No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la
gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús. 5 En efecto, ustedes han sido
colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del
conocimiento, 6 en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en
ustedes. 7 Por eso, mientras esperan LAS DIVISIONES EN En " A primera vista, estas
rivalidades podían parecer normales o inevitables, como lo son en cualquier
grupo social. Pero, dentro de Esta reflexión podría
haber bastado para poner punto final a los "celos y discordias" (3. 3). Pero Pablo va al fondo
de la cuestión. Al comportarse de esa manera, los diversos grupos, incluidos
sus propios adeptos, habían abandonado de hecho el mensaje de Cristo crucificado
y lo habían sustituido por una sabiduría puramente humana. Por eso no se pone
a discutir sus puntos de vista o sus tendencias, ni da la razón a unos contra
otros, sino que contrapone vigorosamente el mensaje de Reprobación de las
discordias 10 Hermanos, en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones
entre ustedes y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar
y de sentir. 11 Porque los de la familia de Cloe me han contado que hay
discordias entre ustedes. 12 Me refiero a que cada uno afirma: "Yo soy
de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo". 13 ¿Acaso Cristo está
dividido? ¿O es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O será que ustedes
fueron bautizados en el nombre de Pablo? 14 Felizmente yo no he bautizado a
ninguno de ustedes, excepto a Crispo y a Gayo. 15 Así nadie puede decir que
ha sido bautizado en mi nombre. 16 Sí, también he bautizado a la familia de
Estéfanas, pero no recuerdo haber bautizado a nadie más. 17 Porque Cristo no
me envió a bautizar, sino a anunciar La sabiduría del mundo y la sabiduría cristiana 18 El mensaje de la cruz es una locura para los que
se pierden, pero para los que se salvan –para nosotros– es fuerza de Dios. 19
Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la
ciencia de los inteligentes. 20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el hombre
culto? ¿Dónde el razonador sutil de este mundo? ¿Acaso Dios no ha
demostrado que la sabiduría del mundo es una necedad? 21 En efecto, ya que el
mundo, con su sabiduría, no reconoció a Dios en las obras que manifiestan su
sabiduría, Dios quiso salvar a los que creen por la locura de la predicación.
22 Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de
sabiduría, 23 nosotros, en cambio, predicamos a un Cristo crucificado,
escándalo para los judíos y locura para los paganos, 24 pero fuerza y
sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos.
25 Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y
la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres. El llamado de Dios a los pobres 26 Hermanos, tengan en cuenta quiénes son los que
han sido llamados: no hay entre ustedes muchos sabios, hablando humanamente,
ni son muchos los poderosos ni los nobles. 27 Al contrario, Dios eligió lo
que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo
tiene por débil, para confundir a los fuertes; 28 lo que es vil y
despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale. 29 Así,
nadie podrá gloriarse delante de Dios. 30 Por él, ustedes están unidos a
Cristo Jesús, que por disposición de Dios, se convirtió para nosotros en
sabiduría y justicia, en santificación y redención, La predicación de Pablo 2 1 Por mi
parte, hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no
llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. 2 Al contrario, no
quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado. 3 Por eso,
me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante. 6 Es verdad que anunciamos una sabiduría entre
aquellos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de
este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la
destrucción. 7 Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y
secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo; 8
aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer,
porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria.
9 Nosotros anunciamos, como dice El poder del Espíritu 10 Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu,
porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios. 11 ¿Quién
puede conocer lo más íntimo del hombre, sino el espíritu del mismo hombre? De
la misma manera, nadie conoce los secretos de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que
viene de Dios, para que reconozcamos los dones gratuitos que Dios nos ha
dado. 13 Nosotros no hablamos de estas cosas con palabras aprendidas de la
sabiduría humana, sino con el lenguaje que el Espíritu de Dios nos ha
enseñado, expresando en términos espirituales las realidades del Espíritu. 14
El hombre puramente natural no valora lo que viene del Espíritu de Dios: es
una locura para él y no lo puede entender, porque para juzgarlo necesita del
Espíritu. 15 El hombre espiritual, en cambio, todo lo juzga, y no puede ser
juzgado por nadie. 16 Porque ¿quién penetró en el pensamiento del Señor,
para poder enseñarle? Pero nosotros tenemos el pensamiento de Cristo. La inmadurez de los corintios 3 1 Por mi
parte, no pude hablarles como a hombres espirituales, sino como a hombres
carnales, como a quienes todavía son niños en Cristo. 2 Los alimenté con
leche y no con alimento sólido, porque aún no podían tolerarlo, como tampoco
ahora, 3 ya que siguen siendo carnales. Los celos y discordias que hay entre
ustedes, ¿no prueban acaso, que todavía son carnales y se comportan de una
manera puramente humana? 4 Cuando uno dice: "Yo soy de Pablo", y el
otro: "Yo de Apolo", ¿acaso no están procediendo como lo haría
cualquier hombre? El ministerio apostólico 5 Después de todo, ¿quién es Apolo, quién es Pablo?
Simples servidores, por medio de los cuales ustedes han creído, y cada uno de
ellos lo es según lo que ha recibido del Señor. 6 Yo planté y Apolo regó,
pero el que ha hecho crecer es Dios. 7 Ni el que planta ni el que riega valen
algo, sino Dios, que hace crecer. 8 No hay ninguna diferencia entre el que
planta y el que riega; sin embargo, cada uno recibirá su salario de acuerdo
con el trabajo que haya realizado. 9 Porque nosotros somos cooperadores de
Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios. La edificación del templo de Dios 10 Según la gracia que Dios me ha dado, yo puse los
cimientos como lo hace un buen arquitecto, y otro edifica encima. Que cada
cual se fije bien de qué manera construye. 11 El fundamento ya está puesto y
nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo. 12 Sobre él se
puede edificar con oro, plata, piedras preciosas, madera, pasto o paja: 13 la
obra de cada uno aparecerá tal como es, porque el día del Juicio, que se
revelará por medio del fuego, la pondrá de manifiesto; y el fuego probará la
calidad de la obra de cada uno. 14 Si la obra construida sobre el fundamento
resiste la prueba, el que la hizo recibirá la recompensa; 15 si la obra es
consumida, se perderá. Sin embargo, su autor se salvará, como quien se libra
del fuego. 16 ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el
Espíritu de Dios habita en ustedes? 17 Si alguno destruye el templo de Dios,
Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son
ese templo. La verdadera sabiduría 18 ¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se
tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente
sabio. 19 Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En
efecto, dice El juicio reservado a Cristo 4 1 Los hombres deben considerarnos simplemente como
servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. 2 Ahora
bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel. 3 En cuanto a mí,
poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo
mismo me juzgo. 4 Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por
eso estoy justificado: mi juez es el Señor. 5 Por eso, no hagan juicios
prematuros. Dejen que venga el Señor: él sacará a la luz lo que está oculto
en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones.
Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda. Situación de los ministros de Cristo 6 En todo esto, hermanos, les puse mi ejemplo y el
de Apolo, a fin de que aprendan de nosotros el refrán: "No vayamos más
allá de lo que está escrito", y así nadie tome partido orgullosamente en
favor de uno contra otro. 7 En efecto, ¿con qué derecho te distingues de los
demás? ¿Y qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te
glorías como si no lo hubieras recibido? 8 ¡Será que ustedes ya están
satisfechos! ¡Será que se han enriquecido o que se han convertido en reyes,
sin necesidad de nosotros! ¡Ojalá que así fuera, para que nosotros pudiéramos
reinar con ustedes! 9 Pienso que a nosotros, los Apóstoles, Dios nos ha
puesto en el último lugar, como condenados a muerte, ya que hemos llegado a
ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y los hombres. 10 Nosotros
somos tenidos por necios, a causa de Cristo, y en cambio, ustedes son
sensatos en Cristo. Nosotros somos débiles, y ustedes, fuertes. Ustedes gozan
de prestigio, y nosotros somos despreciados. 11 Hasta ahora sufrimos hambre,
sed y frío. Somos maltratados y vivimos errantes. 12 Nos agotamos, trabajando
con nuestras manos. 13 Nos insultan y deseamos el bien. Padecemos persecución
y la soportamos. Nos calumnian y consolamos a los demás. Hemos llegado a ser
como la basura del mundo, objeto de desprecio para todos hasta el día de hoy. Amonestación paternal 14 No les escribo estas cosas para avergonzarlos,
sino para reprenderlos como a hijos muy queridos. 15 Porque, aunque tengan
diez mil preceptores en Cristo, no tienen muchos padres: soy yo el que los ha
engendrado en Cristo Jesús, mediante la predicación de 18 Algunos de ustedes, pensando que yo no
regresaría, se han llenado de orgullo. 19 Pero pronto iré a verlos –si así lo
quiere el Señor– y entonces los juzgaré, no por sus palabras, sino por el
poder que tienen. 20 ¡Porque el Reino de Dios no es cuestión de palabras sino
de poder! 21 ¿Qué prefieren? ¿Que vaya a verlos con la vara en la mano, o con
amor y espíritu de mansedumbre? ABUSOS Y DESÓRDENES
EN Después de la partida
de Pablo, la comunidad de Corinto había crecido en forma sorprendente. Pero
la conversión a la fe cristiana no había transformado repentinamente a los
creyentes, y algunos llevaban una conducta indigna, sobre todo en el terreno
sexual. Pablo los denuncia enérgicamente: una cosa es "la gloriosa libertad de los hijos de
Dios" (Rom. 8. 21) y otra muy distinta el libertinaje. Su exhortación
se funda en la condición del cristiano y en las exigencias de Al mismo tiempo, y no
sin cierto sarcasmo, el Apóstol reprocha a los corintios su incapacidad para
resolver los conflictos surgidos dentro de la comunidad entre los que "han sido purificados, santificados y
justificados en el nombre de nuestro Señor Jesucristo" (6. 11). La
mera existencia de estos conflictos es ya de por sí un escándalo. Mucho más
lo es el hecho de recurrir a los tribunales paganos, en lugar de encontrar la
manera de solucionarlos fraternalmente. Un caso de incesto 5 1 Es
cosa pública que se cometen entre ustedes actos deshonestos, como no se
encuentran ni siquiera entre los paganos, ¡a tal extremo que uno convive con
la mujer de su padre! 2 ¡Y todavía se enorgullecen, en lugar de estar de
duelo para que se expulse al que cometió esa acción! 3 En lo que a mí
respecta, estando ausente con el cuerpo pero presente con el espíritu, ya lo
he juzgado, como si yo mismo estuviera allí. 4 Es necesario que ustedes y yo
nos reunamos espiritualmente, en el nombre y con el poder de nuestro Señor
Jesús, 5 para que este hombre sea entregado a Satanás: así se perderá su
carne, pero se salvará su espíritu en el Día del Señor. El pan ácimo de la santidad 6 ¡No es como para gloriarse! ¿No saben que "un
poco de levadura hace fermentar toda la masa"? 7 Despójense de la vieja
levadura, para ser una nueva masa, ya que ustedes mismos son como el pan sin
levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. 8 Celebremos,
entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la
perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad. La actitud frente a los hermanos deshonestos 9 En una carta anterior, les advertí que no se
mezclaran con los deshonestos. 10 No quiero decir que se aparten por completo
de los deshonestos de este mundo, de los avaros, de los ladrones y de los
idólatras: de ser así, tendrían que abandonar este mundo. 11 Lo que quise
decirles es que no se mezclen con aquellos que, diciéndose hermanos, son
deshonestos, avaros, idólatras, difamadores, bebedores o ladrones: les
aconsejo que ni siquiera coman con ellos. 12 No es asunto mío juzgar a los
que están fuera de Expulsen al perverso de en medio de ustedes. El recurso a los tribunales paganos 6 1 ¿Cómo
es posible que cuando uno de ustedes tiene algún conflicto con otro, se
atreve a reclamar justicia a los injustos, en lugar de someterse al juicio de
los santos? 2 ¿No saben ustedes que los santos juzgarán al mundo? Y si el
mundo va a ser juzgado por ustedes, ¿cómo no van a ser capaces de juzgar
asuntos de mínima importancia? 3 ¿Ignoran que vamos a juzgar a los mismos
ángeles? Con mayor razón entonces, los asuntos de esta vida. 4 ¡Y pensar que
cuando ustedes tienen litigios, buscan como jueces a los que no son nadie
para La fornicación 12 "Todo me está permitido", pero no todo
es conveniente. "Todo me está permitido", pero no me dejaré dominar
por nada. 13 Los alimentos son para el estómago y el estómago para los
alimentos, y Dios destruirá a ambos. Pero el cuerpo no es para la
fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. 14 Y Dios que
resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros con su poder. 15 ¿No saben acaso que sus cuerpos son miembros de Cristo?
¿Cómo voy a tomar los miembros de Cristo para convertirlos en miembros de una
prostituta? De ninguna manera. 16 ¿No saben que el que se une a una
prostituta, se hace un solo cuerpo con ella? Porque dice 18 Eviten la fornicación. Cualquier otro pecado
cometido por el hombre es exterior a su cuerpo, pero el que fornica peca
contra su propio cuerpo. 19 ¿O no saben que sus cuerpos son templo del
Espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios? Por lo
tanto, ustedes no se pertenecen, 20 sino que han sido comprados, ¡y a qué
precio! Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos RESPUESTA A
DIVERSAS CUESTIONES En toda esta sección,
el Apóstol responde a diversas cuestiones planteadas por EL MATRIMONIO Y EL
CELIBATO Algunos fieles de
Corinto propugnaban el celibato como "única" forma de vida
evangélica. Pablo, en cambio, defiende el matrimonio como el estado más común
de los seres humanos, y lo hace con la misma firmeza con que antes se había
opuesto al desenfreno sexual. Al mismo tiempo, elogia la virginidad como el
camino más adecuado para consagrarse plenamente al servicio de Dios. Pero en
último término, lo mejor es que cada uno viva en conformidad con el don
recibido de Dios (7. 17). El mismo Pablo advierte
a sus destinatarios que no todas sus directivas tienen el mismo valor y la
misma autoridad. Cuando se trata de un "mandamiento
del Señor" (7. 10), la orden es absoluta. Por el contrario, siempre
que el Apóstol habla en su propio nombre, lo hace "como quien, por
la misericordia del Señor, es digno de confianza" (7. 25), y aclara
que su consejo deja a los cristianos un margen de libertad. Los deberes conyugales 7 1 Ahora
responderé a lo que ustedes me han preguntado por escrito: Es bueno para el
hombre abstenerse de la mujer. 2 Sin embargo, por el peligro de
incontinencia, que cada hombre tenga su propia esposa, y cada mujer, su
propio marido. 3 Que el marido cumpla los deberes conyugales con su esposa;
de la misma manera, la esposa con su marido. 4 La mujer no es dueña de su
cuerpo, sino el marido; tampoco el marido es dueño de su cuerpo, sino la
mujer. 5 No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo y por algún
tiempo, a fin de poder dedicarse con más intensidad a la oración; después
vuelvan a vivir como antes, para que Satanás no se aproveche de la
incontinencia de ustedes y los tiente. 6 Esto que les digo es una concesión y
no una orden. Los matrimonios entre cristianos y paganos 12 En cuanto a las otras preguntas, les digo yo, no
el Señor: Si un hombre creyente tiene una esposa que no cree, pero ella está
dispuesta a convivir con él, que no la abandone. 13 Y si una mujer se
encuentra en la misma condición, que tampoco se separe de su esposo. 14
Porque el marido que no tiene fe es santificado por su mujer, y la mujer que
no tiene fe es santificada por el marido creyente. Si no fuera así, los hijos
de ustedes serían impuros; en cambio, están santificados. 15 Pero si el
cónyuge que no cree desea separarse, que lo haga, y en ese caso, el cónyuge
creyente no permanece ligado al otro, porque Dios nos ha llamado a vivir en
paz. 16 Después de todo, ¿qué sabes tú, que eres la esposa, si podrás o no
salvar a tu marido, y tú, marido, si podrás salvar a tu mujer? La condición social del cristiano 17 Fuera de este caso, que cada uno siga viviendo en
la condición que el Señor le asignó y en la que se encontraba cuando fue llamado.
Esto es lo que prescribo en todas las Iglesias. 18 Si un hombre estaba
circuncidado antes que Dios lo llamara, que no oculte la señal de la
circuncisión; si el llamado lo encontró incircunciso, que no se circuncide.
19 Lo que vale no es la circuncisión, sino cumplir los mandamientos de Dios.
20 Que cada uno permanezca en el estado en que se encontraba cuando Dios lo
llamó. 21 ¿Eras esclavo al escuchar el llamado de Dios? No te preocupes por
ello, y aunque puedas llegar a ser un hombre libre, aprovecha más bien tu
condición de esclavo. 22 Porque el que era esclavo cuando el Señor lo llamó,
ahora es un hombre libre en el Señor; de la misma manera, el que era libre
cuando el Señor lo llamó, ahora es un esclavo de Cristo. 23 ¡Ustedes han sido
redimidos y a qué precio! No se hagan esclavos de los hombres. 24 Hermanos,
que cada uno permanezca delante de Dios en el estado en que se encontraba
cuando fue llamado. La excelencia de la virginidad 25 Acerca de la virginidad, no tengo ningún precepto
del Señor. Pero hago una advertencia, como quien, por la misericordia del
Señor, es digno de confianza. 26 Considero que, por las dificultades del
tiempo presente, lo mejor para el hombre es vivir sin casarse. 27 ¿Estás
unido a una mujer? No te separes de ella. ¿No tienes mujer? No la busques. 28
Si te casas, no pecas. Y si una joven se casa, tampoco peca. Pero los que lo
hagan, sufrirán tribulaciones en su carne que yo quisiera evitarles. La brevedad del tiempo presente 29 Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco
tiempo. Mientras tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; 30
los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se
alegraran; los que compran, como si no poseyeran nada; 31 los que disfrutan
del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo es
pasajera. La consagración a Dios 32 Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El
que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando cómo agradar
al Señor. 33 En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este
mundo, buscando cómo agradar a su mujer, 34 y así su corazón está dividido.
También la mujer soltera, lo mismo que la virgen, se preocupa de las cosas
del Señor, tratando de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. La mujer casada,
en cambio, se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su
marido. 35 Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles
un obstáculo, sino para que ustedes hagan lo que es más conveniente y se
entreguen totalmente al Señor. 36 Si un hombre, encontrándose en plena vitalidad,
cree que no podrá comportarse correctamente con la mujer que ama, y que debe
casarse, que haga lo que le parezca: si se casan, no comete ningún pecado. 37
En cambio, el que decide no casarse con ella, porque se siente interiormente
seguro y puede contenerse con pleno dominio de su voluntad, también obra
correctamente. 38 Por lo tanto, el que se casa con la mujer que ama, hace
bien; pero el que no se casa, obra mejor todavía. 39 La mujer permanece ligada a su marido mientras
este vive; en cambio, si muere el marido, queda en libertad para casarse con
el que quiera. Pero en esto, debe ser guiada por el Señor. 40 Sin embargo,
será más feliz si no vuelve a casarse, de acuerdo con mi consejo. Ahora bien,
yo creo tener el Espíritu de Dios. Todos los temas que
aborda Pablo en esta Carta tienen una raíz común: ¿cómo mantener la fidelidad
al mensaje evangélico y a las exigencias de la vida cristiana en medio de un ambiente
adverso? Un caso práctico de esto era el de la carne sacrificada a los
ídolos. En la sociedad antigua, no había fiestas ni ceremonias sin
sacrificios ofrecidos a los dioses, y esas fiestas eran frecuentes. Tanto los
dioses como los sacerdotes y los oferentes recibían su parte, y el resto de
la carne era consumido en banquetes sagrados o vendido en el mercado. De allí
el problema de conciencia que se presentaba a los cristianos: ¿se podía
comprar la carne inmolada a los ídolos? ¿les estaba permitido comerla cuando
eran invitados por los paganos? La respuesta de Pablo
es clara. El creyente es libre de comerla, con tal que su comportamiento no
sea ocasión de caída para los débiles en la fe. ""Todo está permitido", pero no todo
es conveniente" (10.23), vuelve a repetir el Apóstol, como lo había
hecho a propósito del tema sexual (6.12). Este fue el ejemplo que dio el
mismo Pablo. Él se hizo "todo para todos" (9.22),
renunciando incluso a sus derechos de vivir del Evangelio, a fin de no poner
obstáculos a la evangelización (9.13-15). La cuestión aquí
planteada responde a una situación que actualmente ha perdido vigencia. Sin
embargo, siempre es actual el criterio con que Pablo trató de solucionarla.
Lo importante es descubrir ese criterio y aplicarlo a otras situaciones más o
menos semejantes. Los cristianos hemos sido "llamados para vivir en libertad", pero
esa libertad no es un fin en sí misma, sino que debe estar al servicio del
amor (Gál. 5.13). El aspecto teórico de la cuestión 8 1 Con
respecto a la carne sacrificada a los ídolos, todos tenemos el conocimiento
debido, ya lo sabemos, pero el conocimiento llena de orgullo, mientras que el
amor edifica. 2 Si alguien se imagina que conoce algo, no ha llegado todavía
a conocer como es debido; 3 en cambio, el que ama a Dios es reconocido por
Dios. 4 En cuanto a comer la carne sacrificada a los ídolos, sabemos bien que
los ídolos no son nada y que no hay más que un solo Dios. 5 Es verdad que
algunos son considerados dioses, sea en el cielo o en la tierra: de hecho,
hay una cantidad de dioses y una cantidad de señores. 6 Pero para nosotros,
no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y a quien
nosotros estamos destinados, y un solo Señor, Jesucristo, por quien todo
existe y por quien nosotros existimos. El punto de vista del amor fraternal 7 Sin embargo, no todos tienen este conocimiento.
Algunos, habituados hasta hace poco a la idolatría, comen la carne
sacrificada a los ídolos como si fuera sagrada, y su conciencia, que es
débil, queda manchada. 8 Ciertamente, no es un alimento lo que nos acerca a
Dios: ni por dejar de comer somos menos, ni por comer somos más. 9 Pero
tengan cuidado que el uso de esta libertad no sea ocasión de caída para el
débil. 10 Si alguien te ve a ti, que sabes cómo se debe obrar, sentado a la
mesa en un templo pagano, ¿no se sentirá autorizado, a causa de la debilidad
de su conciencia, a comer lo que ha sido sacrificado a los ídolos? 11 Y así,
tú, que tienes el debido conocimiento, haces perecer al débil, ¡ese hermano
por el que murió Cristo! 12 Pecando de esa manera contra sus hermanos e
hiriendo su conciencia, que es débil, ustedes pecan contra Cristo. 13 Por lo
tanto, si un alimento es ocasión de caída para mi hermano, nunca probaré
carne, a fin de evitar su caída. El ejemplo de Pablo: los derechos del Apóstol 9 1 ¿Acaso
yo no soy libre? ¿No soy Apóstol? ¿No he visto a Jesús, nuestro Señor? ¿No
son ustedes mi obra en el Señor? 2 Si para otros yo no soy Apóstol, lo soy al
menos para ustedes, porque ustedes son el sello de mi apostolado en el Señor.
3 ¡Esta es mi defensa contra los que me acusan! 4 ¿Acaso no tenemos derecho a
comer y a beber, 8 Aunque parezca que hablo en términos demasiado
humanos, El desprendimiento de Pablo 12 Si otros tienen este derecho sobre ustedes, ¿no
lo tenemos nosotros con más razón? Sin embargo, nunca hemos hecho uso de él;
por el contrario, lo hemos soportado todo para no poner obstáculo a El celo apostólico de Pablo 19 En efecto, siendo libre, me hice esclavo de
todos, para ganar al mayor número posible. 20 Me hice judío con los judíos
para ganar a los judíos; me sometí a |