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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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En el transcurso de su segundo viaje misionero,
hacia el año 50, Pablo fundó en Filipos una comunidad cristiana, que siempre
se mantuvo unida al Apóstol por un lazo de íntima amistad (Hech. 16. 11-40).
La ayuda económica que Pablo, contrariamente a su costumbre, recibió de ella
en varias ocasiones, es una prueba de la confianza que el Apóstol tenía en la
sinceridad de sus sentimientos (4. 14-16). Cuando los filipenses se enteraron de que Pablo
estaba prisionero –probablemente en Éfeso– se apresuraron a enviarle un nuevo
subsidio por medio de un discípulo llamado Epafrodito (4. 18). A su regreso,
este llevó consigo una Carta, donde Pablo agradece a sus amigos la ayuda
recibida, aprovecha para comunicarles algunas noticias personales, y los
exhorta a practicar las virtudes cristianas a ejemplo de Cristo. Además, los
previene contra cualquier clase de desunión y les pide que se mantengan
firmes en la fe, a pesar de la hostilidad de sus enemigos. El tono de Saludo inicial 1 1 Pablo
y Timoteo, servidores de Cristo Jesús, saludan a todos los santos en Cristo
Jesús, que se encuentran en Filipos, así como también a los que presiden la
comunidad y a los diáconos. 2 Llegue a ustedes la gracia y la paz que
proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Acción de gracias y súplica 3 Yo doy gracias a Dios cada vez que los recuerdo. 4
Siempre y en todas mis oraciones pido con alegría por todos ustedes, 5
pensando en la colaboración que prestaron a la difusión del Evangelio, desde
el comienzo hasta ahora. 6 Estoy firmemente convencido de que aquel que
comenzó en ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo
Jesús. 7 Y es justo que tenga estos sentimientos hacia todos ustedes, porque
los llevo en mi corazón, ya que ustedes, sea cuando estoy prisionero, sea
cuando trabajo en la defensa y en la confirmación del Evangelio, participan
de la gracia que he recibido. 8 Dios es testigo de que los quiero tiernamente
a todos en el corazón de Cristo Jesús. 9 Y en mi oración pido que el amor de
ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión, Situación personal de Pablo 12 Quiero que ustedes sepan, hermanos, que lo que me
ha sucedido más bien ha contribuido al progreso del Evangelio. 13 En efecto,
en el pretorio y en todas partes, se ha hecho evidente que es por Cristo que
llevo las cadenas, 14 y la mayor parte de los hermanos, a quienes mis cadenas
han devuelto el coraje en el Señor, se han animado a proclamar sin temor La generosidad apostólica de Pablo 21 Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte,
una ganancia. 22 Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando
fructuosamente, ya no sé qué elegir. 23 Me siento urgido de ambas partes:
deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, 24 pero por el bien
de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo. 25 Tengo la plena
convicción de que me quedaré y permaneceré junto a todos ustedes, para que
progresen y se alegren en la fe. 26 De este modo, mi regreso y mi presencia
entre ustedes les proporcionarán un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús. Exhortación a luchar por la fe 27 Solamente les pido que se comporten como dignos
seguidores del Evangelio de Cristo. De esa manera, sea que yo vaya a verlos o
que oiga hablar de ustedes estando ausente, sabré que perseveran en un mismo
espíritu, luchando de común acuerdo y con un solo corazón por la fe del
Evangelio, 28 y sin dejarse intimidar para nada por los adversarios. Este es
un signo cierto de que ellos van a la ruina, y ustedes a la salvación. Esto
procede de Dios, 29 que les ha concedido a ustedes la gracia, no solamente de
creer en Cristo, sino también de sufrir por él, 30 sosteniendo la misma lucha
en la que ustedes me han visto empeñado y ahora saben que sigo sosteniendo. La unidad en el amor 2 1 Si la
exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo
que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión,
2 les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tengan
un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. 3 No hagan nada por
rivalidad o vanagloria, y que la humildad los lleve a estimar a los otros
como superiores a ustedes mismos. 4 Que cada uno busque no solamente su
propio interés, sino también el de los demás. La humillación y la
glorificación de Cristo 5 Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de
Cristo Jesús. 6 Él, que era de
condición divina, no consideró esta
igualdad con Dios como algo que debía
guardar celosamente: 7 al contrario, se anonadó
a sí mismo, tomando la condición de
servidor y haciéndose semejante a
los hombres. Y presentándose con
aspecto humano, 8 se humilló hasta
aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. 9 Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que
está sobre todo nombre, 10 para que al nombre de
Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra
y en los abismos, 11 y toda lengua
proclame para gloria de Dios Padre: "Jesucristo es el
Señor". La obra de la salvación 12 Por eso, queridos míos, ustedes que siempre me
han obedecido, trabajen por su salvación con temor y temblor, no solamente
cuando estoy entre ustedes, sino mucho más ahora que estoy ausente. 13 Porque
Dios es el que produce en ustedes el querer y el hacer, conforme a su
designio de amor. 14 Procedan en todo sin murmuraciones ni discusiones: 15
así serán irreprochables y puros, hijos de Dios sin mancha, en medio de
una generación extraviada y pervertida, dentro de la cual ustedes brillan
como haces de luz en el mundo, 16 mostrándole Misión de Timoteo y de Epafrodito 19 Espero, con la ayuda del Señor Jesús, enviarles
muy pronto a Timoteo para tener noticias de ustedes y experimentar yo mismo
un alivio. 20 Porque no encuentro a otro, que tome tan a pecho como él los
asuntos de ustedes. 21 Todos los demás buscan sus propios intereses y no los
de Cristo Jesús. 22 Ya saben que él ha dado pruebas de su virtud, porque
sirvió conmigo a la causa del Evangelio, como un hijo junto a su padre. 23
Por eso espero enviarlo, apenas se aclare mi situación. 24 Por otra parte,
tengo confianza en el Señor de que pronto podré ir personalmente. 25 He creído que era necesario enviarles de nuevo a
Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de lucha, a quien ustedes
enviaron para que me asistiera en mis necesidades. 26 Él tenía un gran deseo
de volver a verlos a todos, y estaba muy preocupado porque ustedes se habían
enterado de su enfermedad. 27 En efecto, estuvo enfermo y a punto de morir,
pero Dios se compadeció de él, y no sólo de él, sino también de mí, para que
yo no tuviera otro dolor, además de los que ya tengo. 28 Ahora me apresuro a
enviárselo, a fin de que su presencia los llene de gozo, y yo, por mi parte,
quede menos triste. 29 Recíbanlo en el Señor, con mucha alegría, y tengan en
gran estima a personas como él. 30 Porque él estuvo al borde de la muerte por
la obra de Cristo, exponiendo su vida para suplirlos a ustedes en el servicio
que no podían prestarme directamente. Advertencia contra los judaizantes 3 1
Mientras tanto, hermanos míos, alégrense en el Señor. A mí no me cuesta nada
escribir las mismas cosas, y para ustedes es una seguridad. 2 ¡Cuídense de
los perros, de los malos obreros y de los falsos circuncisos! 3 Porque los
verdaderos circuncisos somos nosotros, los que ofrecemos un culto inspirado
en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, en lugar de poner
nuestra confianza en la carne, aunque yo también tengo motivos para poner mi
confianza en ella. 4 Si alguien cree que puede confiar en la carne, yo puedo
hacerlo con mayor razón: 5 circuncidado al octavo día; de la raza de Israel y
de la tribu de Benjamín; hebreo, hijo de hebreos; en cuanto a La justificación por la fe en Jesucristo 7 Pero todo lo que hasta ahora consideraba una
ganancia, lo tengo por pérdida, a causa de Cristo. 8 Más aún, todo me parece
una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi
Señor. Por él, he sacrificado todas las cosas, a las que considero como
desperdicio, con tal de ganar a Cristo 9 y estar unido a él, no con mi propia
justicia –la que procede de La carrera del cristiano 12 Esto no quiere decir que haya alcanzado la meta
ni logrado la perfección, pero sigo mi carrera con la esperanza de alcanzarla,
habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo no
pretendo haberlo alcanzado. Digo solamente esto: olvidándome del camino
recorrido, me lanzo hacia adelante 14 y corro en dirección a la meta, para
alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo
Jesús. 15 Así debemos pensar los que somos maduros; y si en
alguna cosa ustedes piensan lo contrario, Dios los iluminará. 16 De todas
maneras, cualquiera sea el punto adonde hayamos llegado, sigamos por el mismo
camino. La ciudadanía celestial 17 Sigan mi ejemplo, hermanos, y observen
atentamente a los que siguen el ejemplo que yo les he dado. 18 Porque ya les
advertí frecuentemente y ahora les repito llorando: hay muchos que se portan
como enemigos de la cruz de Cristo. 19 Su fin es la perdición, su dios es el
vientre, su gloria está en aquello que debería avergonzarlos, y sólo aprecian
las cosas de la tierra. 20 Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, y
esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo.
21 Él transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su
cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su
dominio. Exhortación al amor 4 1 Por
eso, hermanos míos muy queridos, a quienes tanto deseo ver, ustedes que son
mi alegría y mi corona, amados míos, perseveren firmemente en el Señor. 2 Exhorto a Evodia y a Síntique que se pongan de
acuerdo en el Señor. 3 Y a ti, mi fiel compañero, te pido que las ayudes,
porque ellas lucharon conmigo en la predicación del Evangelio, junto con
Clemente y mis demás colaboradores, cuyos nombres están escritos en el Libro
de La alegría espiritual 4 Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir,
alégrense. 5 Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El
Señor está cerca. 6 No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia,
recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para
presentar sus peticiones a Dios. 7 Entonces la paz de Dios, que supera todo
lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los
pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. La santidad cristiana 8 En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y
noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra,
todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de
sus pensamientos. 9 Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo
que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes. Agradecimiento de Pablo por la ayuda recibida 10 Yo tuve una gran alegría en el Señor cuando vi
florecer los buenos sentimientos de ustedes con respecto a mí; ciertamente
los tenían, pero les faltaba la ocasión de demostrarlos. 11 No es la
necesidad la que me hace hablar, porque he aprendido a hacer frente a
cualquier situación. 12 Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la
abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a
tener de sobra como a no tener nada. 13 Yo lo puedo todo en aquel que me
conforta. 14 Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis
necesidades. 15 Y ya saben, filipenses, que al comienzo de la evangelización,
cuando dejé Macedonia, ninguna otra Iglesia me ayudó pecuniariamente. Ustedes
fueron los únicos 16 que cuando estaba en Tesalónica, en dos ocasiones me
enviaron medios para asistirme en mis necesidades. 17 No es que yo busque
regalos; solamente quiero darles la ocasión de que ustedes se enriquezcan
cada vez más delante de Dios. 18 Por el momento, tengo todo lo necesario y más
todavía. Vivo en la abundancia desde que Epafrodito me entregó la ofrenda de
ustedes, como perfume de aroma agradable, como sacrificio aceptable y
grato a Dios. 19 Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de
ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús. Saludos y despedida 21 Saluden a cada uno de los santos en Cristo Jesús.
Los hermanos que están conmigo los saludan a ustedes. 22 Reciban el saludo de
todos los santos, especialmente los de la casa imperial. 23 La gracia del Señor Jesucristo esté con ustedes. 1 1. "Los
que presiden la comunidad": literalmente, "guardianes" o
"inspectores". Ver nota Hech. 20. 17. "Diácono" significa "servidor" y
designa una categoría especial de ministros que servían a la comunidad,
cumpliendo funciones administrativas y ocupándose de los pobres. Ver 1 Tim.
3. 8-13. 6.
"El Día de Cristo Jesús" es el día de su retorno glorioso al final
de los tiempos. Ver 1 Cor. 1. 8; nota Hech. 2. 17-21. La "buena obra" que Dios
"comenzó" e "irá completando" significa en este caso la
entrega incondicional de cada uno al Padre, como la que hizo Jesús de sí
mismo. 12.
"Lo que me ha sucedido": alusión al arresto de Pablo y al
consiguiente proceso. 13.
"Pretorio": ver nota Mt. 27. 27. 19. Jb.
13. 16 (texto griego). 30. La
"lucha" en que Pablo se vio empeñado son las persecuciones
padecidas en Filipos (Hech. 16. 16-24; 1 Tes. 2. 2), y la lucha que todavía
sostenía en su prisión. 2 6-11. Is.
45. 23. Es muy probable que Pablo reproduzca aquí, retocándolo ligeramente,
un himno litúrgico de 15. Deut.
32. 5. Ver Mt. 5. 14-16. 17. Tanto
los paganos como los judíos acostumbraban a derramar "libaciones"
de vino, agua o aceite sobre las víctimas ofrecidas en sacrificio (Éx. 29.
38-42; Núm. 15. 5). Ver 2 Tim. 4. 6; nota Rom. 12. 1. 19. Ver
nota Hech. 16. 1. 3 2. "Los
perros" es un epíteto con que los judíos expresaban su desprecio por los
paganos. Pablo lo aplica irónicamente a los predicadores cristianos que
hacían de la obediencia a las prescripciones legales del Judaísmo una
condición necesaria para alcanzar la justificación. 3. Ver
nota Col. 2. 11; Rom. 2. 25-29. 4-6. Ver
nota 2 Cor. 11. 22. 12. "Alcanzado
por Cristo Jesús": el Apóstol se refiere a su conversión en el camino de
Damasco. Ver Hech. 9. 1-9. 19.
"Su dios es el vientre": esta expresión contiene probablemente una
alusión irónica a las prescripciones relativas a los alimentos, que tenían tanta
importancia en el Judaísmo. Ver Lev. 11; Deut. 14. 3-21; Mc. 7. 18-19; 10.
12-15; Gál. 2. 12. 4 3. "Mi
fiel compañero": en griego, "sísigo", que podría ser un nombre
propio. 14-16. Ver
nota 1 Cor. 9. 12-15. 18. Gn. 8.
21. Ver nota Rom. 12. 1. 22.
"Casa imperial": esta expresión no designa necesariamente la corte
del César en la capital del Imperio, sino que también se aplica a todos los
que de una u otra manera estaban al servicio del Emperador. |
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Texto Biblico suministrado desde la
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edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant |
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