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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Colosas era una ciudad de Asia Menor, situada a unos
doscientos kilómetros al este de Éfeso. Pablo no la evangelizó personalmente,
sino que confió esa misión a Epafras, uno de sus discípulos, que era natural
de allí (1. 7; 4. 12). Cuando este colaborador fue a visitarlo, mientras el
Apóstol se encontraba prisionero en Roma, le hizo saber el grave peligro que
amenazaba a aquella comunidad. Bajo pretexto de "filosofía",
algunos trataban de difundir una doctrina que asignaba a Cristo un lugar
subordinado en la jerarquía de los seres espirituales que rigen el universo,
los así llamados "elementos del mundo" (2. 8), cuyo culto
recomendaban. Además, querían imponer el rito de la circuncisión, como también
algunas prácticas ascéticas y determinadas prescripciones sobre fiestas y
alimentos, que supuestamente debían completar la salvación comenzada por
Jesús. Para combatir estos errores, Pablo escribió su CARTA
A LOS COLOSENSES, entre los años 61 y 63. En ella destaca claramente la
supremacía absoluta de Cristo sobre todas las cosas y, en particular, sobre
las jerarquías angélicas. Nadie puede compararse con él, que es "la
esperanza de la gloria" (1. 27), y todos los poderes, sin excepción,
le están sometidos. Esta Carta tiene muchos puntos de contacto con la que un
tiempo después el Apóstol dirigió a los Efesios. Saludo inicial 1 1 Pablo,
Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo 2 saludan
a los santos de Colosas, sus fieles hermanos en Cristo. Llegue a ustedes la
gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre. Acción de gracias 3 Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor
Jesucristo, orando sin cesar por ustedes, 4 desde que nos hemos enterado de
la fe que tienen en Cristo Jesús y del amor que demuestran a todos los
santos, Súplica 9 Por eso, desde que nos enteramos de esto, oramos y
pedimos sin cesar por ustedes, para que Dios les haga conocer perfectamente
su voluntad, y les dé con abundancia la sabiduría y el sentido de las cosas
espirituales. 10 Así podrán comportarse de una manera digna del Señor,
agradándolo en todo, fructificando en toda clase de obras buenas y
progresando en el conocimiento de Dios. 11 Fortalecidos plenamente con el
poder de su gloria, adquirirán una verdadera firmeza y constancia de ánimo,
12 y darán gracias con alegría al Padre, que nos ha hecho dignos de
participar de la herencia luminosa de los santos. 13 Porque él nos libró del
poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido,
14 en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados. También esta Carta
comienza con un solemne himno, que tiene ciertos rasgos comunes con el de A pesar de sus padecimientos,
el Apóstol se siente feliz de haber sido constituido ministro de Cristo, Imagen de
Dios y Cabeza de 15 Él es el Primogénito de toda la
creación, 16 porque en él fueron
creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en
la tierra, los seres visibles y los
invisibles, Tronos, Dominaciones,
Principados y Potestades: todo fue creado por medio
de él y para él. 17 Él existe antes que
todas las cosas y todo subsiste en él. 18 Él es también es decir, de Él es el Principio, el Primero que resucitó
de entre los muertos, a fin de que él tuviera
la primacía en todo, 19 porque Dios quiso que
en él residiera toda 20 Por él quiso
reconciliar consigo todo lo que existe en la
tierra y en el cielo, restableciendo la paz por
la sangre de su cruz. La salvación por medio de Cristo 21 Antes, a causa de sus pensamientos y sus malas
obras, ustedes eran extraños y enemigos de Dios. 22 Pero ahora, él los ha
reconciliado en el cuerpo carnal de su Hijo, entregándolo a la muerte, a fin
de que ustedes pudieran presentarse delante de él como una ofrenda santa,
inmaculada e irreprochable. 23 Para esto es necesario que ustedes permanezcan
firmes y bien fundados en la fe, sin apartarse de la esperanza transmitida por
El ministerio apostólico de Pablo 24 Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y
completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de
su Cuerpo, que es Preocupación de Pablo por sus Iglesias 2 1 Sí,
quiero que sepan qué dura es la lucha que sostengo por ustedes, por los de
Laodicea y por tantos otros que no me conocen personalmente. Advertencia contra los errores 4 Los pongo sobre aviso para que nadie los engañe
con sofismas. 5 Aunque ausente con el cuerpo, estoy presente en espíritu, y
me alegro al ver el orden que reina entre ustedes y la firmeza de la fe que
tienen en Cristo. 6 Vivan en Cristo Jesús, el Señor, tal como ustedes lo han
recibido, 7 arraigados y edificados en él, apoyándose en la fe que les fue
enseñada y dando gracias constantemente. 8 No se dejen esclavizar por nadie
con la vacuidad de una engañosa filosofía, inspirada en tradiciones puramente
humanas y en los elementos del mundo, y no en Cristo. Cristo, Cabeza, Salvador y Mediador 9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud
de la divinidad, 10 y ustedes participan de esa plenitud de Cristo, que es Rechazo del falso ascetismo 16 Por eso, que nadie los critique por cuestiones de
alimento y de bebida, o de días festivos, de novilunios y de sábados. 17
Todas esas cosas no son más que la sombra de una realidad futura, que es el
Cuerpo de Cristo. 18 Que nadie los prive del premio, bajo pretexto de
"humildad" y de un "culto de los ángeles". Esa gente
tiene en cuenta solamente las cosas que ha visto y se vanagloria en el
orgullo de su mentalidad carnal, 19 pero no se mantiene unida a 20 Ya que ustedes han muerto con Cristo a los
elementos del mundo, ¿por qué se someten a las prohibiciones de 21 "no
tomar", "no comer" y "no tocar", como si todavía
vivieran en el mundo? 22 Todo esto se refiere a cosas destinadas a ser
destruidas por su mismo uso y no son más que preceptos y doctrinas de
hombres. 23 Estas doctrinas tienen una cierta apariencia de sabiduría por
su "religiosidad", su "humildad" y su "desprecio del
cuerpo", pero carecen de valor y sólo satisfacen los deseos de la carne. Como en Ser un "hombre
nuevo" significa, sobre todo, "revestirse del amor". En él se
resume la perfección, a la que estamos llamados los hijos del Padre celestial
(3. 14). De manera parecida a la de Cristo resucitado, principio de 3 1 Ya que
ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo
está sentado a la derecha de Dios. 2 Tengan el pensamiento puesto en las cosas
celestiales y no en las de la tierra. 3 Porque ustedes están muertos, y su
vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. 4 Cuando se manifieste
Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él,
llenos de gloria. El hombre viejo y el hombre nuevo 5 Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo
que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos
deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. 6 Estas cosas
provocan la ira de Dios sobre los rebeldes. 7 Ustedes mismos se comportaban
así en otro tiempo, viviendo desordenadamente. 8 Pero ahora es necesario que
acaben con la ira, el rencor, la maldad, las injurias y las conversaciones
groseras. 9 Tampoco se engañen los unos a los otros. Porque ustedes se
despojaron del hombre viejo y de sus obras, 10 y se revistieron del hombre
nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose
constantemente según la imagen de su Creador. 11 Por eso, ya no hay pagano ni
judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre
libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos. Exhortación al amor 12 Como elegidos de Dios, sus santos y amados,
revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia,
la humildad, la dulzura, la paciencia. 13 Sopórtense los unos a los otros, y
perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro.
El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. 14 Sobre todo, revístanse
del amor, que es el vínculo de la perfección. 15 Que la paz de Cristo reine
en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo
Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias. 16 Que Los deberes familiares 18 Mujeres, sean dóciles a su marido, como
corresponde a los discípulos del Señor. 19 Maridos, amen a su mujer, y no le
amarguen la vida. 20 Hijos, obedezcan siempre a sus padres, porque esto es
agradable al Señor. 21 Padres, no exasperen a sus hijos, para que ellos no se
desanimen. Los deberes de los esclavos y de los patrones 22 Esclavos, obedezcan en todo a sus dueños
temporales, pero no con una obediencia fingida, como quien trata de agradar a
los hombres, sino con sencillez de corazón, por consideración al Señor. 23
Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en
cuenta que es para el Señor y no para los hombres. 24 Sepan que el Señor los
recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor:
25 el que obra injustamente recibirá el pago que corresponde, cualquiera sea
su condición. 4 1 En
cuanto a ustedes, patrones, concedan a sus servidores lo que es justo y
razonable, recordando que también ustedes tienen un Señor en el cielo. Ultimas exhortaciones 2 Perseveren en la oración, velando siempre en ella
con acción de gracias. 3 Rueguen también por nosotros, a fin de que Dios nos
allane el camino para anunciar el misterio de Cristo, por el cual estoy
preso, 4 y para que yo sepa pregonarlo en la debida forma. 5 Compórtense con sensatez en sus relaciones con los
que no creen, aprovechando bien el tiempo presente. 6 Que sus conversaciones
sean siempre agradables y oportunas, a fin de que sepan responder a cada uno
como es debido. Noticias personales 7 En lo que a mí se refiere, nuestro querido hermano
Tíquico, mi fiel ayudante y compañero en el servicio del Señor, los informará
de todo. 8 Yo lo envío expresamente para que él les dé noticias mías y los
anime. 9 Lo acompañará Onésimo, nuestro fiel y querido hermano, que es uno de
ustedes. Ellos los pondrán al tanto de todo lo que pasa por aquí. Saludos 10 Aristarco, mi compañero de prisión, los saluda;
lo mismo que Marcos, el primo de Bernabé, acerca del cual ya recibieron
instrucciones: si él va a verlos, recíbanlo bien. 11 Igualmente los saluda
Jesús, el que es llamado Justo. De los que provienen del Judaísmo, estos son
los únicos que trabajan conmigo por el Reino de Dios: por eso han sido un
consuelo para mí. 12 También los saluda Epafras, su compatriota, este
servidor de Cristo Jesús que ora incansablemente por ustedes, para que se
mantengan firmes en la perfección, cumpliendo plenamente la voluntad de Dios.
13 Yo doy testimonio de lo mucho que él hace por ustedes y por los de
Laodicea y de Hierápolis. 14 Finalmente, los saludan Lucas, el querido
médico, y Demas. 15 Saluden a los hermanos de Laodicea, especialmente
a Ninfas y a Despedida 18 El saludo es de mi puño y letra, Pablo.
Acuérdense de mis cadenas. La gracia esté con ustedes. 1 12.
"La herencia luminosa" es la salvación reservada a los cristianos,
que por su unión con Cristo han recibido la filiación divina (Rom. 8. 14-17).
Es probable que los "santos" sean aquí los ángeles, y no los
cristianos como es habitual en el lenguaje del Nuevo Testamento. Ver nota
Hech. 9. 13. 18-19. Ver
Ef. 1. 22-23. 22. Ver
Ef. 2. 14-18. 23.
"Todas las criaturas que están bajo el cielo": esta expresión es
evidentemente hiperbólica. 24. "Completo
en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo": si bien no se
puede añadir nada a la eficacia redentora del Sacrificio de Cristo, Dios ha
elegido colaboradores humanos para distribuir los bienes de la redención. En
el plan divino está prevista la medida de los sufrimientos y fatigas
necesarios para la difusión del Evangelio, y Pablo, en su condición de
Apóstol de los paganos, se siente particularmente llamado a llenar esa
medida. Ver Flp. 1. 20; 2 Cor. 4. 10-11. 27. La
"esperanza de la gloria" son los bienes celestiales, con los que
hemos sido colmados por medio de Jesucristo. Ver Ef. 1. 3. 2 1. "Laodicea"
era una importante ciudad de Asia Menor, que se encontraba cerca de Colosas. 8.
"Elementos del mundo": ver nota Gál. 4. 3. 11.
"La circuncisión de Cristo": Pablo contrapone a la circuncisión
practicada en la carne, la circuncisión espiritual instituida por Cristo, que
es el bautismo. Ver Flp. 3. 3. 12. Ver
Rom. 6. 3-5; 1 Ped. 3. 21. 14.
"El acta de condenación" es 15.
"Su cortejo triunfal": esta imagen se inspira en la costumbre
romana de hacer desfilar a los príncipes cautivos en el cortejo del general
vencedor. Ver 1 Cor. 15. 24; 1 Ped. 3. 22. 18.
"Humildad" y "culto de los ángeles": alusión a ciertas
prácticas ascéticas y cultuales que se habían difundido entre los cristianos
de Colosas. 20-22. Is.
29. 13. Estas prohibiciones versaban sobre alimentos y objetos considerados
impuros. Ver Mt. 15. 1-20; Tit. 1. 15. 3 5. Ver
Ef. 5. 5. 8. Ver Ef.
5. 4. 9-10. Ver
Ef. 4. 22-25. 11. Ver
Gál. 3. 28. 18-21. Ver
Ef. 5. 22 - 6. 4; 1 Ped. 3. 1-7. 22 - 4. 1.
Ver Ef. 6. 5-9; 1 Tim. 6. 1-2; Tit. 2. 9-10; Flm. v. 16; 1 Ped. 2. 18; nota 1 Cor. 7. 20-22. 4 9. "Onésimo"
es el esclavo fugitivo de quien se habla en 14.
"Lucas" es el autor del tercer Evangelio. 16. Las
Cartas de Pablo debían ser leídas públicamente (1 Tes. 5. 27), y luego
comunicadas a las regiones vecinas. La carta a los cristianos de Loadicea se
identifica, sin duda, con la que ahora se denomina "a los Efesios". |
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Texto Biblico suministrado desde la
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edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant |
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