|
volver |
Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
|
|
Nº |
Libros |
|
|
Génesis Éxodo Levítico Números Deuteronomio Josué Jueces Ruth Samuel I Samuel II Reyes I Reyes II Crónicas I Cronicas II Esdras Nehemías Tobías Judit Ester Macabeos I Macabeos II Job Salmos Proverbios Eclesiástes Cantares Sabiduria Eclesiástico Isaias Jeremías Lamentaciones Baruc Ezequiel Daniel Oseas Joel Amós Abdías Jonás Miqueas Nahum Habacuc Sofonías Ageo Zacarías Malaquías Mateo Marcos Lucas Juan Hechos Romanos I Corintios II Corintios Galátas Efesios Filipenses Colosenses TesalonicensesI TesalonicensesII I Timoteo II Timoteo Tito Filemon Hebreos Santiago I Pedro II Pedro I Juan II Juan III Juan Judas Apocalipsis |
PRIMERA CARTA A LOS TESALONICENSES Tesalónica, la capital de la provincia romana de
Macedonia, era un puerto importante del mar Egeo. Pablo llegó a esa ciudad en
el año 50, durante su segundo viaje misionero. Allí fundó una comunidad
cristiana, compuesta en su mayor parte de paganos convertidos a la fe. Pero
su permanencia en Tesalónica fue muy breve, ya que debido a la oposición de
los judíos debió abandonar la ciudad precipitadamente (Hech. 17. 1-15). A su
salida, la comunidad quedó sola en medio de la persecución y con una
insuficiente formación religiosa. Preocupado por la suerte de los cristianos, Pablo
les envió a Timoteo, desde Atenas (3. 1-5). A su regreso, este trajo al
Apóstol noticias muy alentadoras: la comunidad se había mantenido firme en la
fe y recordaba a Pablo con afecto. Sin embargo, algunos esperaban con
impaciencia Para responder a estas inquietudes, Pablo escribió
poco después de su llegada a Corinto, a comienzos del año 51, su PRIMERA
CARTA A LOS TESALONICENSES: la lectura de esta Carta, como también la de la
segunda a los Tesalonicenses, supone una cierta familiaridad con el estilo
"apocalíptico", cargado de imágenes y símbolos, que los Profetas y
los Escritores judíos solían emplear para anunciar la llegada del
"Día del Señor" (5. 2). Saludo inicial 1 1 Pablo,
Silvano y Timoteo saludan a ACCIÓN DE GRACIAS
POR Resulta conmovedor leer
el comienzo de esta primera Carta a los cristianos de Tesalónica, que es el
primer documento escrito del Nuevo Testamento. En él palpita todo el afecto
paternal de Pablo hacia esa comunidad, que había recibido tan alegre y
decididamente Al mismo tiempo, él
quiere dejar bien en claro la sinceridad y el desinterés con que les anunció Elogios y felicitaciones 2 Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes,
cuando los recordamos en nuestras oraciones, 3 y sin cesar tenemos presente
delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras,
su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme
constancia. 4 Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han
sido elegidos. 5 Porque La actividad de Pablo en Tesalónica 2 1
Ustedes saben muy bien, hermanos, que la visita que les hicimos no fue
inútil. 2 Después de ser maltratados e insultados en Filipos, como ya saben,
Dios nos dio la audacia necesaria para anunciarles su Buena Noticia en medio
de un penoso combate. 3 Nuestra predicación no se inspira en el error, ni en
la impureza, ni en el engaño. 4 Al contrario, Dios nos encontró dignos de
confiarnos La actitud paternal de Pablo Al contrario, fuimos tan condescendientes con
ustedes, como una madre que alimenta y cuida a sus hijos. 8 Sentíamos por
ustedes tanto afecto, que deseábamos entregarles, no solamente La fe y la paciencia de los tesalonicenses 13 Nosotros, por nuestra parte, no cesamos de dar
gracias a Dios, porque cuando recibieron Las inquietudes de Pablo 17 En cuanto a nosotros, hermanos –físicamente
separados de ustedes por un tiempo, aunque no de corazón– sentimos un
ardiente y vivísimo deseo de volver a verlos. 18 Por eso quisimos ir hasta
allí; yo mismo, Pablo, lo intenté varias veces, pero Satanás me lo impidió.
19 ¿Quién sino ustedes, son nuestra esperanza, nuestro gozo y la corona
de la que estaremos orgullosos delante de nuestro Señor Jesús, el Día
de su Venida? 20 ¡Sí, ustedes son nuestra gloria y nuestro gozo! El viaje de Timoteo a Tesalónica 3 1 Por
eso, no pudiendo soportar más, resolvimos quedarnos en Atenas 2 y enviarles a
Timoteo, hermano nuestro y colaborador de Dios en el anuncio de La alegría de Pablo por las noticias recibidas 6 Pero ahora Timoteo acaba de regresar de allí con
buenas noticias sobre la fe y el amor de ustedes, y él nos cuenta cómo nos
recuerdan siempre con cariño y tienen el mismo deseo que nosotros de volver a
vernos. 7 Por eso, hermanos, a pesar de las angustias y contrariedades, nos sentimos
reconfortados por ustedes, al comprobar su fe. 8 Sí, ahora volvemos a vivir,
sabiendo que ustedes permanecen firmes en el Señor. 9 ¿Cómo podremos dar
gracias a Dios por ustedes, por todo el gozo que nos hacen sentir en la
presencia de nuestro Dios? 10 Día y noche, le pedimos con insistencia que
podamos verlos de nuevo personalmente, para completar lo que todavía falta a
su fe. El deseo y la súplica de Pablo 11 Que el mismo Dios, nuestro Padre, y nuestro Señor
Jesucristo, nos allanen el camino para ir allí. 12 Que el Señor los haga
crecer cada vez más en el amor mutuo y hacia todos los demás, semejante al
que nosotros tenemos por ustedes. 13 Que él fortalezca sus corazones en la
santidad y los haga irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el Día de DIRECTIVAS A Convertirse al
verdadero Dios y creer en Jesucristo implica una exigencia de santidad. Si
bien los cristianos ya hemos sido "santificados" por el Espíritu,
sin embargo debemos santificarnos cada vez más. Al hacer esta exhortación, el
Apóstol insiste especialmente en la moralidad sexual, frente a las costumbres
tan corrompidas de la sociedad pagana. Pero había una cuestión
que preocupaba seriamente a los cristianos de Tesalónica: ¿qué sucederá con
los que hayan muerto antes de Exhortación a la santidad y a la pureza de vida 4 1 Por lo
demás, hermanos, les rogamos y les exhortamos en el Señor Jesús, que vivan
conforme a lo que han aprendido de nosotros sobre la manera de comportarse
para agradar a Dios. De hecho, ustedes ya viven así: hagan mayores progresos
todavía. 2 Ya conocen las instrucciones que les he dado en nombre del Señor
Jesús. 3 La voluntad de Dios es que sean santos, que se
abstengan del pecado carnal, 4 que cada uno sepa usar de su cuerpo con
santidad y respeto, 5 sin dejarse arrastrar por los malos deseos, como hacen los
paganos que no conocen a Dios. 6 Que nadie se atreva a perjudicar ni a
dañar en esto a su hermano, porque el Señor hará justicia por todas
estas cosas, como ya se lo hemos dicho y atestiguado. 7 Dios, en efecto, no
nos llamó a la impureza, sino a la santidad. 8 Por eso, el que desprecia
estas normas, no desprecia a un hombre, sino a Dios, a ese Dios que les ha
dado su Espíritu Santo. Exhortación al amor y al trabajo 9 Acerca del amor fraterno, no es necesario que les
escriba, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse los unos a los otros, 10
y así lo están haciendo con todos los hermanos de Macedonia. Pero yo los
exhorto, hermanos, a hacer mayores progresos todavía. 11 Que sea cuestión de
honor para ustedes vivir en paz, cumpliendo cada uno sus obligaciones y
trabajando con sus manos, de acuerdo con mis directivas. 12 Así llevarán una
vida digna a la vista de los paganos y no les faltará nada. 13 No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia
acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros,
que no tienen esperanza. 14 Porque nosotros creemos que Jesús murió y
resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con
él. 15 Queremos decirles algo, fundados en La vigilancia cristiana 5 1
Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba.
2 Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en
plena noche. 3 Cuando la gente afirme que hay paz y seguridad, la destrucción
caerá sobre ellos repentinamente, como los dolores del parto sobre una mujer
embarazada, y nadie podrá escapar. 4 Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas
para que ese Día los sorprenda como un ladrón: 5 todos ustedes son hijos de
la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las
tinieblas. 6 No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos
despiertos y seamos sobrios. 7 Los que duermen lo hacen de noche, y también
los que se emborrachan. 8 Nosotros, por el contrario, seamos sobrios, ya que
pertenecemos al día: revistámonos con la coraza de la fe y del amor, y
cubrámonos con el casco de la esperanza de la salvación. 9
Porque Dios no nos destinó para la ira, sino para adquirir la salvación por
nuestro Señor Jesucristo, 10 que murió por nosotros, a fin de que, velando o
durmiendo, vivamos unidos a él. 11 Anímense, entonces, y estimúlense
mutuamente, como ya lo están haciendo. Exhortaciones referentes a la vida comunitaria 12 Les rogamos, hermanos, que sean considerados con
los que trabajan entre ustedes, es decir, con aquellos que los presiden en
nombre del Señor y los aconsejan. 13 Estímenlos profundamente, y ámenlos a
causa de sus desvelos. Vivan en paz unos con otros. 14 Los exhortamos
también a que reprendan a los indisciplinados, animen a los tímidos,
sostengan a los débiles, y sean pacientes con todos. 15 Procuren que nadie
devuelva mal por mal. Por el contrario, esfuércense por hacer siempre el bien
entre ustedes y con todo el mundo. 16 Estén siempre alegres. 17 Oren sin
cesar. 18 Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de
todos ustedes, en Cristo Jesús. 19 No extingan la acción del Espíritu; 20 no
desprecien las profecías; 21 examínenlo todo y quédense con lo bueno. 22 Cuídense
del mal en todas sus formas. Despedida 23 Que el Dios de la paz los santifique plenamente,
para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser –espíritu, alma y
cuerpo– hasta 25 Hermanos, rueguen también por nosotros. 26
Saluden a todos los hermanos con un beso santo. 27 Les recomiendo en nombre
del Señor que hagan leer esta carta a todos los hermanos. 28 La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con
ustedes. 1 1. "Silvano":
ver nota 2 Cor. 1. 19. Sobre "Timoteo", ver nota Hech. 16. 1. 3. Esta es
la más antigua mención de las virtudes "teologales". Ver 1 Cor. 13.
13. 6. " 10. Al
librarnos del pecado, Cristo nos salva de la "ira" de Dios que se
manifestará en el Juicio. Ver nota Rom. 1. 18. 2 4. Jer.
11. 20; Sal. 17. 3. 9. Ver
nota 1 Cor. 9. 12-15. 16. Gn.
15. 16. 19. Prov.
16. 31. 3 1. Sobre
la estadía de Pablo en Atenas, ver Hech. 17. 15-34. 7. Las
"angustias y contrariedades" de que habla Pablo, son, además de su
fracaso en Atenas, las dificultades que encontró en Corinto. Ver Hech. 18. 6,
12-17. 13. Zac.
14. 5. 4 3-5. Jer.
10. 25; Sal. 79. 6. "Su cuerpo" puede referirse al propio cuerpo, o
bien, al de la esposa de cada uno, como en 1 Ped. 3. 7. 6. Deut.
32. 35. 8. Ez. 36.
27; 37. 14. Ver Hech. 2. 33; Rom. 5. 5; 1 Cor. 2. 12. 17.
"Nosotros, los que aún vivamos": Pablo no afirma categóricamente
que él estará vivo cuando el Señor se manifieste, ya que, con toda la
tradición de 5 2. Ver
Mt. 24. 42-44; 2 Ped. 3. 10. 5. Ver Jn.
12. 36; Ef. 5. 8. 8. Is. 59.
17. Ver Ef. 6. 16-17. 22. Jb. 1.
1. 23. La
división del hombre en "espíritu, alma y cuerpo" no tiene un
carácter científico. El "espíritu" puede designar el principio
divino de la vida en Cristo, o más bien, la parte más elevada del hombre, que
está abierta a la influencia del Espíritu Santo. 26.
"Beso santo": ver nota Rom. 16. 16. |
|
|
Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org
edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant |
||