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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant La Biblia – El Libro del Pueblo de Dios Edición especial comentada para ayudar a
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SEGUNDA CARTA A LOS
TESALONICENSES La primera Carta a los cristianos de Tesalónica fue
muy bien recibida, pero no produjo todos los frutos deseados. La preocupación
por el retorno de Cristo se hacía más intensa, y algunos anunciaban, en
nombre del Espíritu, la inminencia del acontecimiento. En apoyo de estas
afirmaciones, se citaba la autoridad de Pablo. Para contener la agitación, el Apóstol intervino
otra vez. El tema central de Saludo inicial 1 1 Pablo,
Silvano y Timoteo saludan a Acción de gracias y felicitaciones 3 Hermanos, siempre debemos dar gracias a Dios a
causa de ustedes, y es justo que lo hagamos, porque la fe de ustedes progresa
constantemente y se acrecienta el amor de cada uno hacia los demás. 4 Tanto
es así que, ante las Iglesias de Dios, nosotros nos sentimos orgullosos de
ustedes, por la constancia y la fe con que soportan las persecuciones y
contrariedades. 5 En esto se manifiesta el justo Juicio de Dios, para que
ustedes sean encontrados dignos del Reino de Dios por el cual tienen que
sufrir. La primera será la
aparición del "Hombre
impío" (2. 3) –el "Anticristo", según la expresión usual–
que pretenderá ocupar el lugar de Dios y ya trabaja en el mundo, oculta o
abiertamente, para perder a los creyentes. La otra señal será la apostasía
provocada por aquel y ya insinuada por Jesús (Mt. 24. 12; Lc. 18. 8), que
consistirá en el rechazo de la verdad del Evangelio. A este anuncio tan
sombrío, Pablo contrapone una certeza luminosa: el Señor Jesús aplastará esa
última ofensiva del espíritu del mal. La retribución final 6 Es justo que Dios retribuya con sufrimientos a
quienes los hacen sufrir a ustedes. 7 En cambio, a ustedes, los que sufren,
les dará el descanso junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús,
que vendrá desde el cielo, con los ángeles de su poder, 8 en medio de un
fuego ardiente. Entonces él hará justicia con aquellos que no
reconocen a Dios y no obedecen al Evangelio de nuestro Señor
Jesús. 9 Estos sufrirán como castigo la perdición eterna, alejados de la
presencia del Señor y de la gloria de su poder, 10 cuando él venga
aquel Día para ser glorificado en sus santos y admirado por todos los que
hayan creído. ¡Y ustedes han creído en nuestro testimonio! 11 Pensando en esto, rogamos constantemente por
ustedes a fin de que Dios los haga dignos de su llamado, y lleve a término en
ustedes, con su poder, todo buen propósito y toda acción inspirada en la fe.
12 Así el nombre del Señor Jesús será glorificado en ustedes, y
ustedes en él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo. Advertencia sobre los falsos anuncios 2 1 Acerca
de Las señales precursoras del Día del Señor Porque antes tiene que venir la apostasía y
manifestarse el hombre impío, el Ser condenado a la perdición, 4 el
Adversario, el que se alza con soberbia contra todo lo que lleva el
nombre de Dios o es objeto de culto, hasta llegar a instalarse
en el Templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. 5 ¿No
recuerdan que cuando estuve con ustedes les decía estas cosas? 6 Ya saben qué
es lo que ahora lo retiene, para que no se manifieste sino a su debido
tiempo. 7 El misterio de la iniquidad ya está actuando. Sólo falta que
desaparezca el que lo retiene, 8 y entonces se manifestará el Impío, a quien
el Señor Jesús destruirá con el aliento de su boca y aniquilará con el
resplandor de su Venida. 9 La venida del Impío será provocada por la acción
de Satanás y estará acompañada de toda clase de demostraciones de poder, de
signos y falsos milagros, 10 y de toda clase de engaños perversos, destinados
a los que se pierden por no haber amado la verdad que los podía salvar. 11
Por eso, Dios les envía un poder engañoso que les hace creer en la mentira, INSTRUCCIONES A Exhortación a la perseverancia 13 Nosotros, por nuestra parte, siempre debemos dar
gracias a Dios, a causa de ustedes, hermanos amados por el Señor. En efecto,
Dios los eligió desde el principio para que alcanzaran la salvación mediante
la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad. 14 Él los llamó,
por medio de nuestro Evangelio, para que posean la gloria de nuestro Señor
Jesucristo. 15 Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven
fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por
carta. 16 Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y
nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, 17 los
reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena. Exhortación a la fidelidad 3 1
Finalmente, hermanos, rueguen por nosotros, para que Exhortación al trabajo 6 Les ordenamos, hermanos, en nombre de nuestro
Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que lleve una vida ociosa,
contrariamente a la enseñanza que recibieron de nosotros. 7 Porque ustedes ya
saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Cuando estábamos entre ustedes, no
vivíamos como holgazanes 8 y nadie nos regalaba el pan que comíamos. Al
contrario, trabajábamos duramente, día y noche, hasta cansarnos, con tal de
no ser una carga para ninguno de ustedes. 9 Aunque teníamos el derecho de
proceder de otra manera, queríamos darles un ejemplo para imitar. 10 En aquella ocasión les impusimos esta regla: el
que no quiera trabajar, que no coma. 11 Ahora, sin embargo, nos enteramos de
que algunos de ustedes viven ociosamente, no haciendo nada y entrometiéndose
en todo. 13 En cuanto a ustedes, hermanos, no se cansen de
hacer el bien. 14 Si alguno no obedece a las indicaciones de esta carta,
señálenlo, y que nadie trate con él para que se avergüence. 15 Pero no lo
consideren como a un enemigo, sino repréndanlo como a un hermano. Despedida 16 Que el Señor de la paz les conceda la paz,
siempre y en toda forma. El Señor esté con todos ustedes. 17 El saludo es de mi puño y letra. Esta es la señal
característica de todas mis cartas: así escribo yo, Pablo. 18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con
todos ustedes. 1 8. Éx. 3. 2; Is. 66.
15; Jer. 10. 25. 9-10. Is. 2. 10-11;
Sal. 89. 8. 12. Is. 66. 5. 2 2-4. Dn. 11. 36; Ez.
28. 2; Is. 14. 13. Ver Apoc. 13. 1-8.
El "Adversario" –es decir, el gran "enemigo" de Dios,
convertido en el "rival" de Cristo– aparece como un ser
"personal". Ver notas Jb. 1. 6; 1 Jn. 2. 18-19. 6-7.
"Lo que" o "el que" todavía "retiene" la
manifestación del "Adversario" o "Anticristo", obligando
a "Satanás" (v. 9) –del que es su instrumento– a obrar en secreto,
es una causa desconocida para nosotros. "El misterio de la iniquidad" es el plan
de Satanás, que intenta frustrar en la medida de lo posible la obra redentora
de Cristo. 8. Is. 11.
4. 9. Ver 1
Tes. 2. 18. 3 7-9. Ver
nota 1 Cor. 9. 12-15. 17. Ver
Gál. 6. 11. |
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Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org
edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant |
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