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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Las Cartas dirigidas a Timoteo y a Tito forman un
grupo homogéneo dentro de la colección de los escritos paulinos. Sus
destinatarios eran dos íntimos colaboradores de Pablo, que necesitaban
directivas concretas sobre la organización y el gobierno de las comunidades
que él les había confiado, por lo cual reciben el título de "Cartas
pastorales". Además, las tres están redactadas en un mismo tenor,
combaten los mismos errores y reflejan una etapa más evolucionada en la
organización interna de las comunidades cristianas. Pero, por su vocabulario
y su estilo, estas Cartas difieren notablemente de las otras atribuidas al
Apóstol. Esto hace presumir que no fue él mismo quien les dio su forma
literaria, sino que fueron redactadas por alguno de sus discípulos. Saludo inicial 1 1 Pablo,
Apóstol de Jesucristo por mandato de Dios, nuestro Salvador, y de Cristo
Jesús, nuestra esperanza, 2 saluda a Timoteo, su verdadero hijo en la fe. Te
deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de
Cristo Jesús, nuestro Señor. Los falsos maestros 3 Al partir para Macedonia, te pedí que
permanecieras en Éfeso, para impedir que cierta gente enseñara doctrinas
extrañas 4 y prestara atención a mitos y genealogías interminables. Estas
cosas no hacen más que provocar discusiones inútiles, en lugar de servir al
designio de Dios fundado sobre la fe. 5 Te hice este pedido con el fin de
suscitar el amor que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de
una fe sincera. 6 Por haberse apartado de esto, algunos terminaron en pura
palabrería 7 y, pretendiendo ser maestros de El verdadero alcance de 8 Ya sabemos que La vocación de Pablo 12 Doy gracias a nuestro Señor Jesucristo, porque me
ha fortalecido y me ha considerado digno de confianza, llamándome a su
servicio 15 Es doctrina cierta y digna de fe que Jesucristo
vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el peor de ellos. 16 Si
encontré misericordia, fue para que Jesucristo demostrara en mí toda su
paciencia, poniéndome como ejemplo de los que van a creer en él para alcanzar
17 ¡Al Rey eterno y universal, al Dios
incorruptible, invisible y único, honor y gloria por los siglos de los
siglos! Amén. Recomendación a Timoteo 18 Hijo mío, te hago esta recomendación, conforme a
lo que se dijo de ti por inspiración de Dios, a fin de que luches
valientemente, 19 conservando la fe y la buena conciencia. Por no haber
tenido una buena conciencia algunos fracasaron en la fe, 20 entre otros,
Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendieran a no
blasfemar. La oración litúrgica 2 1 Ante
todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones
de gracias por todos los hombres, 2 por los soberanos y por todas las
autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar
una vida piadosa y digna. 3 Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro
Salvador, 4 porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de
la verdad. 5 Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres:
Jesucristo, hombre él también, 6 que se entregó a sí mismo para rescatar a
todos. Este es el testimonio que él dio a su debido tiempo, 7 y del cual fui
constituido heraldo y Apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe.
Digo la verdad, y no miento. El modo de orar 8 Por lo tanto, quiero que los hombres oren
constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin
arrebatos ni discusiones. 9 Que las mujeres, por su parte, se arreglen
decentemente, con recato y modestia, sin usar peinados rebuscados, ni oro, ni
perlas, ni vestidos costosos. 10 Que se adornen más bien con buenas obras,
como conviene a personas que practican la piedad. 11 Que las mujeres escuchen
la instrucción en silencio, con todo respeto. 12 No permito que ellas
enseñen, ni que pretendan imponer su autoridad sobre el marido: al contrario,
que permanezcan calladas. 13 Porque primero fue creado Adán, y después Eva.
14 Y no fue Adán el que se dejó seducir, sino que Eva fue engañada y cayó en
el pecado. 15 Pero la mujer se salvará, cumpliendo sus deberes de madre, a
condición de que persevere en la fe, en el amor y en la santidad, con la
debida discreción. El jefe de la comunidad 3 1 Es muy
cierta esta afirmación: "El que aspira a presidir la comunidad, desea
ejercer una noble función". 2 Por eso, el que preside debe ser un hombre
irreprochable, que se haya casado una sola vez, sobrio, equilibrado,
ordenado, hospitalario y apto para la enseñanza. 3 Que no sea afecto a la
bebida ni pendenciero, sino indulgente, enemigo de las querellas y
desinteresado. 4 Que sepa gobernar su propia casa y mantener a sus hijos en
la obediencia con toda dignidad. 5 Porque si no sabe gobernar su propia casa,
¿cómo podrá cuidar Los diáconos 8 De la misma manera, los diáconos deben ser hombres
respetables, de una sola palabra, moderados en el uso del vino y enemigos de
ganancias deshonestas. 9 Que conserven el misterio de la fe con una
conciencia pura. 10 Primero se los pondrá a prueba, y luego, si no hay nada
que reprocharles, se los admitirá al diaconado. 11 Que las mujeres sean
igualmente dignas, discretas para hablar de los demás, sobrias y fieles en
todo. 12 Los diáconos deberán ser hombres casados una sola vez, que gobiernen
bien a sus hijos y su propia casa. 13 Los que desempeñan bien su ministerio se
hacen merecedores de honra y alcanzan una gran firmeza en la fe de
Jesucristo. El misterio de Cristo 14 Aunque espero ir a verte pronto, te escribo estas
cosas 15 por si me atraso. Así sabrás cómo comportarte en la casa de Dios, es
decir, en Él se manifestó en la
carne, fue justificado en el
Espíritu, contemplado por los
ángeles, proclamado a los paganos, creído en el mundo y elevado a la gloria. El falso ascetismo 4 1 El
Espíritu afirma claramente que en los últimos tiempos habrá algunos que
renegarán de su fe, para entregarse a espíritus seductores y doctrinas
demoníacas, 2 seducidos por gente mentirosa e hipócrita, cuya conciencia está
marcada a fuego. 3 Esa gente proscribe el matrimonio y prohíbe el consumo de
determinados alimentos que Dios creó para que los creyentes y los conocedores
de la verdad los comieran dando gracias. 4 Todo lo que Dios ha creado es
bueno, y nada es despreciable, si se lo recibe con acción de gracias, 5
porque Exhortación a la piedad 6 Si explicas todo esto a los hermanos, serás un
buen servidor de Cristo Jesús, alimentado por las enseñanzas de la fe y de la
buena doctrina que siempre seguiste fielmente. 7 Rechaza esos mitos
ridículos, esos cuentos de viejas, y ejercítate en la piedad. 8 Los
ejercicios físicos son de poca utilidad; la piedad, en cambio, es útil para
todo, porque encierra una promesa de Vida para el presente y para el futuro.
9 Esta es doctrina cierta y absolutamente digna de fe. 10 Nosotros nos
fatigamos y luchamos porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios
viviente, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los que
creen. 11 Predica esto y enséñalo. Comportamiento pastoral 12 Que nadie menosprecie tu juventud: por el
contrario, trata de ser un modelo para los que creen, en la conversación, en
la conducta, en el amor, en la fe, en la pureza de vida. 13 Hasta que yo
llegue, dedícate a la proclamación de las Escrituras, a la exhortación y a la
enseñanza. 14 No malogres el don espiritual que hay en ti y que te fue
conferido mediante una intervención profética, por la imposición de las manos
del presbiterio. 15 Reflexiona sobre estas cosas y dedícate enteramente a
ellas, para que todos vean tus progresos. 16 Vigila tu conducta y tu
doctrina, y persevera en esta actitud. Si obras así, te salvarás a ti mismo y
salvarás a los que te escuchen. El amor fraterno 5 1 No
reprendas a un anciano, sino exhórtalo como a un padre. Trata a los jóvenes
como a hermanos, Las viudas 3 Honra y atiende a las viudas que realmente están
necesitadas. 4 Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, estos deben
aprender primero a cumplir con sus deberes familiares y a ser agradecidos con
sus padres, porque eso es lo que agrada a Dios. 5 Hay viudas que lo son
realmente, porque se han quedado solas y tienen puesta su confianza en Dios,
consagrando sus días y sus noches a la súplica y a la oración. 6 Pero la que
lleva una vida disipada, aunque viva, está muerta. 7 Incúlcales esto para que
sean irreprochables: 8 el que no se ocupa de los suyos, sobre todo si
conviven con él, ha renegado de su fe y es peor que un infiel. 9 Para estar inscrita en el grupo de las viudas, una
mujer debe tener por lo menos sesenta años y haberse casado una sola vez. 10
Que sus buenas obras den testimonio de ella; tiene que haber educado a sus
hijos, ejercitado la hospitalidad, haber lavado los pies a los hermanos,
socorrido a los necesitados y practicado el bien en todas sus formas. 11 No
inscribas, en cambio, a las viudas más jóvenes, porque cuando los deseos
puramente humanos prevalecen sobre su entrega a Cristo, quieren casarse otra
vez, 12 y se hacen culpables por faltar a su compromiso. 13 Además, si no
tienen nada que hacer, acaban yendo de casa en casa y se dedican a charlar y
a curiosear, ocupándose en lo que no les importa. 14 Por eso quiero que las
viudas jóvenes se casen, que tengan hijos y atiendan a sus obligaciones
domésticas, para no dar lugar a la maledicencia de los enemigos. 15 Algunas
de ellas ya han abandonado el buen camino y siguen a Satanás. 16 Si una mujer
creyente tiene viudas en la familia, que se ocupe de ellas. De esta manera, Los presbíteros 17 Los presbíteros que ejercen su cargo debidamente
merecen un doble reconocimiento, sobre todo, los que dedican todo su esfuerzo
a la predicación y a la enseñanza. 18 Porque dice Advertencias personales 24 Los pecados de algunas personas son tan notorios
que no necesitan ser llevados a juicio; los de otras, en cambio, sólo se
descubren después. 25 De la misma manera, las buenas obras están a la vista,
y las que no lo son, ya se pondrán de manifiesto. Los esclavos 6 1 Que
los esclavos consideren a sus dueños dignos de todo respeto, para que el
nombre de Dios y su doctrina no sean objeto de blasfemia. 2 Y si sus dueños
son creyentes, que no los respeten menos por el hecho de ser hermanos. Al
contrario, que pongan mayor empeño en servirlos, porque así benefician a
hermanos queridos en la fe. Desinterés pastoral Enseña todo esto, e insiste en ello. 3 Si alguien
enseña otra cosa y no se atiene a los preceptos saludables de nuestro Señor
Jesucristo, ni a la doctrina que es conforme a la piedad, 4 es un ignorante y
un orgulloso, ávido de discusiones y de vanas polémicas. De allí nacen la
envidia, la discordia, los insultos, las sospechas malignas 5 y los
conflictos interminables, propios de hombres mentalmente corrompidos y
apartados de la verdad, que pretenden hacer de la piedad una fuente de
ganancias. 6 Sí, es verdad que la piedad reporta grandes ganancias, pero
solamente si va unida al desinterés. 7 Porque nada trajimos cuando vinimos al
mundo, y al irnos, nada podremos llevar. 8 Contentémonos con el alimento y el
abrigo. 9 Los que desean ser ricos se exponen a la tentación, caen en la
trampa de innumerables ambiciones, y cometen desatinos funestos que los
precipitan a la ruina y a la perdición. 10 Porque la avaricia es la raíz de
todos los males, y al dejarse llevar por ella, algunos perdieron la fe y se
ocasionaron innumerables sufrimientos. Exhortación a Timoteo 11 En lo que a ti concierne, hombre de Dios, huye de
todo esto. Practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la
bondad. 12 Pelea el buen combate de la fe, conquista el bienaventurado y único
Soberano, el Rey de los reyes y
Señor de los señores, 16 el único que posee la
inmortalidad y habita en una luz
inaccesible, a quien ningún hombre vio
ni puede ver. ¡A él sea el honor y el
poderpara siempre! Amén. Los ricos Recomendaciones y despedida 20 Querido Timoteo, conserva el bien que te ha sido
confiado. Evita la impiedad de una vana palabrería y las objeciones de una
pretendida ciencia, 21 ya que por haberla profesado, algunos se han apartado
de la fe. Que la gracia de Dios esté con ustedes. 1 2. Ver
Hech. 16. 1. 9. 15.
"Es doctrina cierta y digna de fe": expresión característica de las
Cartas pastorales, que sirve para llamar la atención sobre fórmulas
catequéticas o litúrgicas que deben ser retenidas cuidadosamente, porque
expresan con precisión algún tema importante de la fe cristiana. 20.
"A quienes entregué a Satanás": ver nota 1 Cor. 5. 5. 2 1-2. Ver
Rom. 13. 1-7; Tit. 3. 1; 1 Ped. 2. 13-17.
11-15. Ver
nota 1 Cor. 14. 34. 3 1. Ver
nota Hech. 20. 17. 2-7. Ver
Tit. 1. 6-9. 8.
"Diáconos": ver nota Flp. 1. 1. 11.
"Las mujeres", probablemente, no son las esposas de los diáconos,
sino las diaconisas. Ver nota Rom. 16. 1. 16.
"El misterio que veneramos" –literalmente, "el misterio de la
piedad"– es la obra salvadora de Cristo, objeto central de la fe
cristiana, que se revive y celebra en el culto litúrgico. Dicho misterio
aparece resumido en este fragmento de un himno empleado en la liturgia de "Justificado en el Espíritu": esta
expresión significa que la justicia y la gloria de Cristo se revelaron
plenamente en su Resurrección por la acción vivificadora del Espíritu. Ver
Rom. 1. 4. 4 1. Ver 2
Tes. 2. 3-12. 3. Algunos,
fundándose en un falso ascetismo, consideraban el matrimonio como
incompatible con la vida cristiana. 8. Pablo
no reprueba los "ejercicios físicos": solamente afirma que la
"utilidad" de estos es relativa y transitoria. En efecto, el vigor
y la destreza del cuerpo pasan con la vida presente; la "piedad",
en cambio, sirve no sólo para esta vida, sino también para la futura. 14. La
"imposición de las manos" puede ser un gesto de bendición (Mt. 19.
15), un medio para devolver la salud a un enfermo (Mt. 9. 18; Hech. 9. 17) o
para conferir a los bautizados la plenitud del Espíritu Santo (Hech. 8. 17),
o también el rito de ordenación para el ejercicio de un ministerio. El
significado del gesto se expresa en las palabras que lo acompañan. Tanto en
este pasaje, como en 2 Tim. 1. 6, se trata del rito de ordenación. El
"don espiritual" conferido mediante la imposición de las manos es
un don permanente, que capacita para desempeñar dignamente el ministerio.
Sobre el "presbiterio", ver nota Hech. 14. 23. 5 3. La
honra debida a las "viudas" no implicaba solamente respeto y
estima, sino también la ayuda material que les era necesaria. 9. Las
"viudas" inscritas en el catálogo oficial de 10. La
costumbre de "lavar los pies" a los huéspedes era un signo de
"hospitalidad", pero ese gesto designa aquí el hecho de haber
acogido generosamente a "los hermanos" que estaban de paso. 17.
"Presbíteros": ver notas Hech. 11. 30; 14. 23. En este "doble
reconocimiento" parecen estar incluidos dos aspectos: por una parte, el
respeto que merecen los "presbíteros" en razón de su ministerio, y
por otra, la retribución que les es debida, para que puedan vivir dignamente. 18. Deut.
25. 4. Ver Lc. 10. 7; 1 Cor. 9. 9. 19. Deut.
19. 15. 22.
Algunos interpretan que en este caso el gesto de "imponer las
manos" es un rito de absolución de los pecados, pero es más probable que
se refiera a la transmisión de los poderes apostólicos. Ver nota 4. 14. 6 1-2. Ver
Ef. 6. 5-9; Col. 3. 22 - 4. 1; Tit. 2. 9-10; Flm. v. 16; 1 Ped. 2. 18; nota 1
Cor. 7. 20-22. 12.
"En presencia de numerosos testigos": se refiere a la solemne
profesión de fe cristiana en el bautismo o en la ordenación para el
ministerio, aunque la mención de 14. " 15-16. Ver
2 Mac. 13. 4; Deut. 10. 17; Sal. 136. 3; Apoc. 17. 14; Éx. 33. 20; Jn. 1. 18.
Esta doxología se inspira probablemente en un himno litúrgico. Ver 1. 17. 20.
"El bien que te ha sido confiado" es la doctrina apostólica, norma
de toda enseñanza, que |
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edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
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