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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Saludo inicial 1 1 Pablo,
Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de
Vida que está en Cristo Jesús, 2 saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te
deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de
nuestro Señor Jesucristo. Acción de gracias 3 Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una
conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de
día y de noche, en mis oraciones. 4 Al acordarme de tus lágrimas, siento un
gran deseo de verte, para que mi felicidad sea completa. 5 Porque tengo
presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu
madre Eunice, y estoy convencido de que tú también tienes. El ministerio de Timoteo 6 Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios
que has recibido por la imposición de mis manos. 7 Porque el Espíritu que
Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de
sobriedad. 8 No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de
mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos
que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.
9 Él nos salvó y nos eligió con su santo llamado, no por nuestras obras, sino
por su propia iniciativa y por la gracia: esa gracia que nos concedió en
Cristo Jesús, desde toda la eternidad, 10 y que ahora se ha revelado en La prisión de Pablo 12 Por eso soporto esta prueba. Pero no me
avergüenzo, porque sé en quién he puesto mi confianza, y estoy convencido de
que él es capaz de conservar hasta aquel Día el bien que me ha encomendado. 13 Toma como norma las saludables lecciones de fe y
de amor a Cristo Jesús que has escuchado de mí. 14 Conserva lo que se te ha
confiado, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros. 15 Ya sabes que todos los de Asia se apartaron de
mí, entre ellos Figelo y Hermógenes. 16 Que el Señor tenga misericordia de la
familia de Onesíforo, porque él muchas veces me ha reconfortado y no se
avergonzó de que yo estuviera preso. 17 Por el contrario, desde que llegó a
Roma, no dejó de buscarme hasta que me encontró. 18 Que Dios, en aquel Día,
le permita alcanzar misericordia delante del Señor. Tú conoces mejor que
nadie los servicios que él me prestó en Éfeso. Las fatigas del apóstol de Cristo 2 1 Tú,
que eres mi hijo, fortalécete con la gracia de Cristo Jesús. 2 Lo que oíste
de mí y está corroborado por numerosos testigos, confíalo a hombres
responsables que sean capaces de enseñar a otros. 3 Comparte mis fatigas, como buen soldado de
Jesucristo. 4 El que está bajo las armas no se mezcla en los asuntos de la vida
civil, para poder cumplir las órdenes de aquel que lo enroló. 5 El atleta no
recibe el premio si no lucha de acuerdo con las reglas. 6 Y el labrador que
trabaja duramente es el primero que tiene derecho a recoger los frutos. 7
Piensa en lo que te digo, y el Señor, por su parte, te ayudará a comprenderlo
todo. El sufrimiento a ejemplo de Cristo 8 Acuérdate de Jesucristo, que resucitó de entre los
muertos y es descendiente de David. Esta es 11 Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él. 12 Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. 13 Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo. Los falsos maestros 14 No dejes de enseñar estas cosas, ni de exhortar
delante de Dios a que se eviten las discusiones inútiles, que sólo sirven
para perdición de quienes las escuchan. 15 Esfuérzate en ser digno de la
aprobación de Dios, presentándote ante él como un obrero que no tiene de qué
avergonzarse y como un fiel dispensador de 19 Pero el sólido fundamento que Dios ha establecido
permanece inconmovible, y la inscripción que le sirve de sello dice: El
Señor conoce a los suyos, y: El que invoca el nombre del Señor,
que se aparte de la iniquidad. 20 En una casa grande, no todos los recipientes son
de oro o de plata, sino que también hay recipientes de madera y de barro.
Unos se destinan a usos nobles, y otros, a usos comunes. 21 Si alguien se mantiene
libre de esos errores será como un recipiente noble y santificado, que presta
utilidad a su dueño para toda clase de obras buenas. La bondad del servidor de Cristo 22 No cedas a los impulsos propios de la juventud y
busca la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con todos los que invocan
al Señor con un corazón puro. 23 Evita las cuestiones estúpidas y carentes de
sentido: ya sabes que provocan serios altercados. 24 El que sirve al Señor no
debe tomar parte en querellas. Por el contrario, tiene que ser amable con
todos, apto para enseñar y paciente en las pruebas. 25 Debe reprender con
dulzura a los adversarios, teniendo en cuenta que Dios puede concederles la
conversión y llevarlos al conocimiento de la verdad, 26 haciéndolos
reaccionar y librándolos de la trampa del demonio que los tiene cautivos al
servicio de su voluntad. La impiedad de los últimos tiempos 3 1 Quiero
que sepas que en los últimos tiempos sobrevendrán momentos difíciles. 2
Porque los hombres serán egoístas, amigos del dinero, jactanciosos,
soberbios, difamadores, rebeldes con sus padres, desagradecidos, impíos, 3
incapaces de amar, implacables, calumniadores, desenfrenados, crueles,
enemigos del bien, 4 traidores, aventureros, obcecados, más amantes de los
placeres que de Dios; 5 y aunque harán ostentación de piedad, carecerán
realmente de ella. ¡Apártate de esa gente! 6 Así son los que se introducen en los hogares,
seduciendo a mujeres frívolas y llenas de pecados, que se dejan arrastrar por
toda clase de pasiones, 7 esas que siempre están aprendiendo, pero nunca
llegan a conocer la verdad. 8 Así como Janés y Jambrés se opusieron a Moisés,
ellos también se opondrán a la verdad: son hombres de mentalidad corrompida,
descalificados en lo que refiere a la fe. 9 Pero no irán lejos, porque su
insensatez se pondrá de manifiesto como la de aquellos. Las persecuciones a causa de la fe 10 Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza,
mi modo de vida y mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi amor y mi
constancia, 11 así como también, las persecuciones y sufrimientos que debí
soportar en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones no he tenido que
padecer! Pero de todas me libró el Señor. 12 Por lo demás, los que quieran
ser fieles a Dios en Cristo Jesús, tendrán que sufrir persecución. 13 Los
pecadores y los impostores, en cambio, irán de mal en peor, y engañando a los
demás, se engañarán a sí mismos. El valor de 14 Pero tú permanece fiel a la doctrina que
aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la
has recibido. 15 Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras:
ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en
Cristo Jesús. 16 Toda Exhortación a proclamar 4 1 Yo te conjuro
delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los
muertos, y en nombre de su Manifestación y de su Reino: 2 proclama La esperanza cristiana 6 Yo ya estoy a punto de ser derramado como una
libación, y el momento de mi partida se aproxima: 7 he peleado hasta el fin
el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. 8 Y ya está preparada
para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese
Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su
Manifestación. Últimas informaciones y recomendaciones 9 Ven a verme lo más pronto posible, 10 porque Demas
me ha abandonado por amor a este mundo. Él se fue a Tesalónica, Crescente
emprendió viaje a Galacia, y Tito, a Dalmacia. 11 Solamente Lucas se ha
quedado conmigo. Trae contigo a Marcos, porque me prestará buenos servicios. 16 Cuando hice mi primera defensa, nadie me
acompañó, sino que todos me abandonaron. ¡Ojalá que no les sea tenido en
cuenta! 17 Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el
mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los
paganos. Así fui librado de la boca del león. 18 El Señor me librará
de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea
la gloria por los siglos de los siglos! Amén. Saludos y despedida 19 Saludos a Prisca y a Aquila, y a la familia de
Onesíforo. 20 Erasto se quedó en Corinto, y a Trófimo lo dejé enfermo en
Mileto. Apresúrate a venir antes del invierno. 21 Te saludan Eubulo, Pudente,
Lino, Claudia y todos los hermanos. 22 El Señor esté contigo. La gracia esté con
ustedes. 1 4. "Al
acordarme de tus lágrimas": probable alusión a la pena que experimentó
Timoteo cuando Pablo se separó de él para ir a Macedonia (1 Tim. 1. 3), o
cuando el Apóstol fue llevado prisionero a Roma. 5.
"Tu madre Eunice": ver Hech. 16. 1. 6.
"La imposición de mis manos": ver nota 1 Tim. 4. 14. 9.
"No por nuestras obras": ver nota Rom. 3. 30. 10. " 12.
"Esta prueba": se refiere a la prisión que Pablo sufría por segunda
vez en Roma. "Aquel Día" es el Día de "El bien que me ha encomendado": ver nota
1 Tim. 6. 20. 2 4-6. Estas
tres imágenes tomadas de la vida ordinaria, significan que la corona de la
gloria está reservada a los que perseveran en la lucha propia de la vida
cristiana. 8. Ver
nota Mt. 1. 1. 11. Ver
nota 1 Tim. 1. 15; Rom. 6. 5-11. 17-18.
"Himeneo y Fileto" consideraban la resurrección como un hecho
puramente espiritual, ya realizado en el bautismo. Ver Hech. 17. 32; 1 Cor.
15. 12. 19. Núm.
16. 5; Is. 26. 13. 3 1. Ver 2
Tes. 2. 3-12. 8. Una
tradición rabínica ponía a "Janés y Jambrés", considerados
discípulos o hijos de Balaam, como jefes de los magos egipcios que se
opusieron a Moisés. Ver Éx. 7. 11-13, 22; 8. 3-15. 14-15.
Timoteo recibió la doctrina de Loide y de Eunice (1. 5), y más tarde, del
mismo Pablo, quienes lo iniciaron en el conocimiento de los Libros sagrados
del Judaísmo. 4 6. Ver
nota Flp. 2. 17. 11. Los
evangelistas "Lucas" y "Marcos" ya habían estado junto a
Pablo cuando estuvo prisionero en Roma. 14. Prov.
24. 12; Sal. 28. 4; 62. 13. 17. Sal.
22. 22; Dn. 6. 17. 19.
"Prisca" y "Aquila": ver nota Hech. 18. 2. |
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