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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Lo que existía desde el
principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con
nuestros ojos, lo que hemos
contemplado y lo que hemos tocado
con nuestras manos acerca de es lo que les
anunciamos. Lo que hemos visto y
oído, se lo anunciamos
también a ustedes, para que vivan en
comunión con nosotros. Y nuestra comunión es
con el Padre y con su Hijo
Jesucristo. 1 Jn. 1. 1, 3 Ustedes son una raza
elegida, un sacerdocio real, una
nación santa, un pueblo adquirido
para anunciar las maravillas de aquel
que los llamó de las tinieblas a su
admirable luz. 1 Ped. 2. 9 CARTAS
"CATÓLICAS" Además de las Cartas
paulinas, el Nuevo Testamento contiene otras siete Cartas, que llevan los nombres
de Santiago, Pedro, Juan y Judas, el hermano de Santiago. La mayor parte de
ellas no están dirigidas a comunidades concretas o a personas particulares,
sino que tienen una destinación más universal y tratan cuestiones generales.
En realidad, no son "cartas" propiamente dichas, sino
"homilías" presentadas en estilo epistolar. Por este motivo,
después del siglo IV, fueron agrupadas bajo el título de CARTAS
"CATÓLICAS", es decir, "universales". Estas Cartas fueron
escritas cuando ya el Cristianismo primitivo había entrado en una nueva
etapa. Las comunidades cristianas se habían extendido por casi todas las
provincias del Imperio Romano, y habían comenzado a experimentar la presión y
las reacciones adversas del ambiente pagano. Aunque no estuvieron sometidas a
una constante persecución, ellas vivían dolorosamente conscientes de su
precaria situación en una sociedad hostil. A estas dificultades provenientes
del exterior, se sumaban otras de carácter interno. En estas nuevas
circunstancias, CARTA
DE SANTIAGO A pesar de su presentación en forma epistolar, Santiago insiste, sobre todo, en la necesidad de
probar la autenticidad de la fe por medio de las "obras", haciendo
fructificar " Y para el autor de esta Carta, como para Pablo (Rom.
13. 8-10; Gál. 5. 14), " Saludo inicial 1 1
Santiago, servidor de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus
de La actitud frente a las pruebas 2 Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean
sometidos a cualquier clase de pruebas, 3 sabiendo que la fe, al ser probada,
produce la paciencia. 4 Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas,
a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les
falte nada. 5 Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que la
pida a Dios, y la recibirá, porque él la da a todos generosamente, sin exigir
nada en cambio. 6 Pero que pida con fe, sin vacilar, porque el que vacila se
parece a las olas del mar levantadas y agitadas por el viento. 7 El que es
así no espere recibir nada del Señor, 8 ya que es un hombre interiormente
dividido e inconstante en su manera de proceder. 9 Que el hermano de condición humilde se gloríe
cuando es exaltado, 10 y el rico se alegre cuando es humillado, porque pasará
como una flor del campo: 11 apenas sale el sol y calienta con fuerza, la
hierba se seca, su flor se marchita y desaparece su hermosura. Lo mismo
sucederá con el rico en sus empresas. 12 Feliz el hombre que soporta la
prueba, porque después de haberla superado, recibirá la corona de Vida que el
Señor prometió a los que lo aman. La tentación 13 Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta:
Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie, 14 sino que cada uno
es tentado por sus malos deseos, que lo atraen y lo seducen. 15 De ellos nace
el pecado, y este, una vez cometido, engendra la muerte. Dios, fuente de todo bien 16 No se engañen, queridos hermanos. 17 Todo lo que
es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros
luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación. 18 Él ha querido
engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de
su creación. Necesidad de practicar 19 Tengan bien presente, hermanos muy queridos, que
debemos estar dispuestos a escuchar y ser lentos para hablar y para
enojarnos. 20 La ira del hombre nunca realiza la justicia de Dios. 21 Dejen
de lado, entonces, toda impureza y todo resto de maldad, y reciban con
docilidad La verdadera religiosidad 26 Si alguien cree que es un hombre religioso, pero
no domina su lengua, se engaña a sí mismo y su religiosidad es vacía. 27 La
religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en
ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no
contaminarse con el mundo. Contra la acepción de personas 2 1
Hermanos, ustedes que creen en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no hagan
acepción de personas. 2 Supongamos que cuando están reunidos, entra un hombre
con un anillo de oro y vestido elegantemente, y al mismo tiempo, entra otro
pobremente vestido. 3 Si ustedes se fijan en el que está muy bien vestido y
le dicen: "Siéntate aquí, en el lugar de honor", y al pobre le
dicen: "Quédate allí, de pie", o bien: "Siéntate a mis
pies", 4 ¿no están haciendo acaso distinciones entre ustedes y actuando
como jueces malintencionados? La dignidad de los pobres 5 Escuchen, hermanos muy queridos: ¿Acaso Dios no ha
elegido a los pobres de este mundo para enriquecerlos en la fe y hacerlos
herederos del Reino que ha prometido a los que lo aman? 6 Y sin embargo,
¡ustedes desprecian al pobre! ¿No son acaso los ricos los que los oprimen a
ustedes y los hacen comparecer ante los tribunales? 7 ¿No son ellos los que
blasfeman contra el Nombre tan hermoso que ha sido pronunciado sobre ustedes? El cumplimiento de 8 Por lo tanto, si ustedes cumplen La fe y las obras 14 ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que
tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? 15 ¿De qué sirve
si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el
alimento necesario, 16 les dice: "Vayan en paz, caliéntense y coman",
y no les da lo que necesitan para su cuerpo? 17 Lo mismo pasa con la fe: si
no va acompañada de las obras, está completamente muerta. 18 Sin embargo, alguien puede objetar: "Uno
tiene la fe y otro, las obras". A ese habría que responderle:
"Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de
las obras, te demostraré mi fe". 19 ¿Tú crees que hay un solo Dios?
Haces bien. Los demonios también creen, y sin embargo, tiemblan. 20 ¿Quieres
convencerte, hombre insensato, de que la fe sin obras es estéril? 21 ¿Acaso
nuestro padre Abraham no fue justificado por las obras, cuando ofreció a
su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿Ves cómo la fe no estaba separada de
las obras, y por las obras alcanzó su perfección? 23 Así se cumplió 24 Como ven, el hombre no es justificado sólo por la
fe, sino también por las obras. 25 ¿Acaso Rahab, la prostituta, no fue
justificada por las obras, cuando recibió a los mensajeros y les hizo tomar
otro camino? 26 De la misma manera que un cuerpo sin alma está muerto, así
está muerta la fe sin las obras. Los pecados de la lengua 3 1
Hermanos, que no haya muchos entre ustedes que pretendan ser maestros,
sabiendo que los que enseñamos seremos juzgados más severamente, 2 porque
todos faltamos de muchas maneras. Si alguien no falta con palabras es un hombre
perfecto, porque es capaz de dominar toda su pesona. 3 Cuando ponemos un
freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dominamos todo su
cuerpo. 4 Lo mismo sucede con los barcos: por grandes que sean y a pesar de
la violencia de los vientos, mediante un pequeño timón, son dirigidos adonde
quiere el piloto. 5 De la misma manera, la lengua es un miembro pequeño, y
sin embargo, puede jactarse de hacer grandes cosas. Miren cómo una pequeña
llama basta para incendiar un gran bosque. 6 También la lengua es un fuego:
es un mundo de maldad puesto en nuestros miembros, que contamina todo el
cuerpo, y encendida por el mismo infierno, hace arder todo el ciclo de la
vida humana. 7 Animales salvajes y pájaros, reptiles y peces de toda clase,
han sido y son dominados por el hombre. 8 Por el contrario, nadie puede
dominar la lengua, que es un flagelo siempre activo y lleno de veneno mortal.
9 Con ella bendecimos al Señor, nuestro Padre, y con ella maldecimos a los
hombres, hechos a imagen de Dios. 10 De la misma boca salen la bendición y la
maldición. Pero no debe ser así, hermanos. 11 ¿Acaso brota el agua dulce y la
amarga de una misma fuente? 12 ¿Acaso, hermanos, una higuera puede producir
aceitunas, o higos una vid? Tampoco el mar puede producir agua dulce. La verdadera y la falsa sabiduría 13 El que se tenga por sabio y prudente, demuestre
con su buena conducta que sus actos tienen la sencillez propia de la
sabiduría. 14 Pero si ustedes están dominados por la rivalidad y por el
espíritu de discordia, no se vanagloríen ni falten a la verdad. 15 Semejante
sabiduría no desciende de lo alto sino que es terrena, sensual y demoníaca.
16 Porque donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase
de maldad. 17 En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo,
pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia
y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. 18 Un fruto de justicia
se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz. Exhortación a eliminar las discordias 4 1 ¿De
dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es
precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? 2 Ustedes
ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no
alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen,
porque no piden. 3 O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único
fin de satisfacer sus pasiones. 4 ¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que
haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere
ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios. 5 No piensen que Los juicios contra el prójimo 11 Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El
que habla en contra de un hermano o lo condena, habla en contra de La inseguridad del mañana 13 Y ustedes, los que ahora dicen: "Hoy o
mañana iremos a tal ciudad y nos quedaremos allí todo el año, haremos negocio
y ganaremos dinero", 14 ¿saben acaso qué les pasará manaña? Porque su
vida es como el humo, que aparece un momento y luego se disipa. 15 Digan más
bien: "Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello". 16
Ustedes, en cambio, se glorían presuntuosamente, y esa jactancia es mala. 17 El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete
pecado. Advertencia a los ricos 5 1
Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a
sobrevenir. 2 Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están
roídos por la polilla. 3 Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa
herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un
fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final! 4
Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está
clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor
del universo. 5 Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer,
y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. 6 Han condenado y han
matado al justo, sin que él les opusiera resistencia. Exhortación a la constancia 7 Tengan paciencia, hermanos, hasta que llegue el
Señor. Miren cómo el sembrador espera el fruto precioso de la tierra,
aguardando pacientemente hasta que caigan las lluvias del otoño y de la
primavera. 8 Tengan paciencia y anímense, porque El juramento 12 Pero ante todo, hermanos, no juren ni por el
cielo, ni por la tierra, ni de ninguna manera: que cuando digan
"sí", sea sí; y cuando digan "no", sea no, para no ser
condenados. La eficacia de la oración 13 Si alguien está afligido, que ore. Si está
alegre, que cante salmos. 14 Si está enfermo, que llame a los presbíteros de La corrección fraterna 19 Hermanos míos, si uno de ustedes se desvía de la
verdad y otro lo hace volver, 20 sepan que el que hace volver a un pecador de
su mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de
numerosos pecados. 1 5. Esta
"sabiduría" es el discernimiento espiritual que permite asignar a
cada cosa su verdadero valor y vivir en conformidad con la voluntad de Dios.
Ver 3. 13-18. 10-11. Is.
40. 6-7. 12. Dn.
12. 12. 17. El
"Padre de los astros luminosos" es Dios, creador de las luces
celestiales (Gn. 1. 14-18) y fuente de toda luz espiritual. A diferencia de
los astros que se oscurecen periódicamente, Dios es constante en su amor por
los hombres. Ver 1 Tim. 6. 16; 1 Ped. 2. 9; 1 Jn. 1. 5. 19. Ecli.
5. 11; Prov. 10. 19. 21-23. " 25. La
"Ley perfecta, que nos hace libres" es 2 5. Ver
Mt. 5. 3. 7. "El
Nombre tan hermoso" es el de Cristo, único medio de salvación. Ver Hech.
2. 21; 4. 12. 8. Lev.
19. 18. Ver Mt. 22. 34-40; Rom. 13. 9; Gál. 5. 14. 11. Éx.
20. 13-14; Deut. 5. 17-18. 12. Ver
nota 1. 25. 21. Gn.
22. 9. 23. Gn.
15. 6; 2 Crón. 20. 7; Is. 41. 8. 25. Ver
Jos. 2. 4. 4 4. "¡Corazones
adúlteros!" se debe entender en el sentido bíblico de infieles a Dios.
Ver nota Mt. 12. 39. 5. La
frase, tal como aparece citada, no se encuentra en 6. Prov.
3. 34. 5 5. El
"día de la matanza" es una expresión profética (Jer. 12. 3) que
designa el día del Juicio final, en el que Dios hará valer su justicia sobre
el mundo pecador. 7. Las
"lluvias del otoño" que hacen germinar las semillas, y las "de
la primavera" que hacen madurar las plantas, son una imagen de 11. Sal.
103. 8; 111. 4. Ver Jb. 1. 20-22. 12. Ver
Mt. 5. 34-37. 14-15. En
este texto bíblico se funda el rito de Sobre los "presbíteros", ver notas Hech.
11. 30; 14. 23. 16. "Confiesen
mutuamente sus pecados": con esta exhortación se recomienda una práctica
penitencial –la confesión de los pecados– que los primeros cristianos tomaron
de la liturgia judía. Dicha confesión consistía en un reconocimiento general
de los propios pecados, realizado comunitariamente, para que la oración común
ayudara a obtener el perdón divino. 17-18. Ver
1 Rey. 17 - 18. 20. Prov.
10. 12. Ver 1 Ped. 4. 8. "Salvará su vida de la muerte": el texto
no especifica con claridad si esta frase se refiere al pecador que se convierte
o al que lo aleja del pecado. Ver Ez. 3. 20-21; 1 Tim. 4. 16. |
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Texto Biblico suministrado desde la
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edición para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant |
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