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Caminando
con Jesús Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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En tales circunstancias, el Apóstol Pedro escribió
esta Carta desde Roma (5. 13), quizá poco antes de la persecución de Nerón
(64 d. C.). Lo hizo con el fin de alentar a los cristianos a profundizar cada
vez más su compromiso bautismal (3. 21), abandonando definitivamente las
malas costumbres (4. 3) y desmintiendo con el testimonio de su conducta las
calumnias de los paganos. De allí que la preocupación central de Las repetidas alusiones al Bautismo (1. 3, 22-23; 2.
2; 3. 21) hacen pensar que Pedro, al escribir su exhortación, se inspiró en
la catequesis y en la liturgia bautismal de Saludo inicial 1 1 Pedro,
Apóstol de Jesucristo, saluda a los que viven como extranjeros, dispersos en
el Ponto, en Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, a los que han sido elegidos
2 según la previsión de Dios Padre, y han sido santificados por el Espíritu
para obedecer a Jesucristo y recibir la aspersión de su sangre. A ustedes,
gracia y paz en abundancia. EL RENACIMIENTO
BAUTISMAL La idea central de esta
primera parte es la regeneración espiritual realizada en el Bautismo. Los cristianos
hemos renacido a una nueva y gozosa esperanza, que no es el fruto de la
imaginación o de los esfuerzos humanos, sino un don gratuito que Dios concede
por medio de Jesucristo, "el
Cordero" inmolado y resucitado (1. 18-21). Así llegamos a ser los destinatarios
de la salvación anunciada por los Profetas, la que alcanzará su plenitud
cuando el Señor se manifieste al fin de los tiempos (1. 8-10). El Apóstol
invita a bendecir a Dios por esta Buena Noticia capaz de alegrarnos en medio
de todos los sufrimientos y contrariedades de la vida presente (1. 3). Pero mientras
aguardamos la consumación de nuestra esperanza, debemos vivir santamente. Es
lo que corresponde a quienes fuimos llamados por Dios, que es la santidad
misma (1. 15-16). Eso exige, de una manera especial, que nos amemos
fraternalmente "con un corazón
puro" y libre de toda maldad (1. 22 - 2. 1). Tanto más cuanto que, al
renacer espiritualmente, el cristiano se ha convertido en miembro del nuevo "Pueblo
de Dios", un Pueblo sacerdotal fundado sobre Jesucristo. A ese
Pueblo, que es La esperanza cristiana 3 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor
Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la
resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, El mensaje revelado a los Profetas 10 Esta salvación ha sido el objeto de la búsqueda y
la investigación de los profetas que vaticinaron sobre la gracia destinada a
ustedes. 11 Ellos trataban de descubrir el tiempo y las circunstancias
señaladas por el Espíritu de Cristo, que estaba presente en ellos, y
anunciaba anticipadamente los sufrimientos reservados a Cristo y la gloria
que les seguiría. Exhortación a la santidad 13 Por lo tanto, manténganse con el espíritu alerta,
vivan sobriamente y pongan toda su esperanza en la gracia que recibirán
cuando se manifieste Jesucristo. 14 Como hijos obedientes, no procedan de
acuerdo con los malos deseos que tenían antes, mientras vivían en la
ignorancia. 15 Así como aquel que los llamó es santo, también ustedes sean
santos en toda su conducta, 16 de acuerdo con lo que está escrito: Sean
santos, porque yo soy santo. 17 Y ya que ustedes llaman Padre a aquel que, sin
hacer acepción de personas, juzga a cada uno según sus obras, vivan en el
temor mientras están de paso en este mundo. 18 Ustedes saben que fueron
rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes
corruptibles, como el oro y la plata, 19 sino con la sangre
preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, 20 predestinado
antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien
de ustedes. 21 Por él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha
glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en
Dios. El amor fraterno 22 Por su obediencia a la verdad, ustedes se han
purificado para amarse sinceramente como hermanos. Ámense constantemente los
unos a los otros con un corazón puro, 23 como quienes han sido engendrados de
nuevo, no por un germen corruptible, sino incorruptible: El nuevo Pueblo de Dios 2 1
Renuncien a toda maldad y a todo engaño, a la hipocresía, a la envidia y a
toda clase de maledicencia. 2 Como niños recién nacidos, deseen la leche pura
de 4 Al acercarse a él, la piedra viva, rechazada por
los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios, 5 también ustedes, a
manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer
un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por
Jesucristo. 6 Porque dice 7 Por lo tanto, a ustedes, los que creen, les
corresponde el honor. En cambio, para los incrédulos, la piedra que los
constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: 8 piedra
de tropiezo y roca de escándalo. Ellos tropiezan porque no creen en 9 Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un
sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las
maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz: 10
ustedes, que antes no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de
Dios; ustedes, que antes no habían obtenido misericordia, ahora la
han alcanzado. EL TESTIMONIO DEL
CRISTIANO EN EL MUNDO La esperanza a la que
hemos renacido espiritualmente, lejos de confundirse con una actitud
resignada y pasiva, debe convertirse en el motor de un nuevo estilo de vida:
este es el tema de la segunda parte de Esta esperanza tiene
que resplandecer sobre todo en medio de las persecuciones. Así lo recuerda
Pedro a los creyentes de La conducta entre los paganos 11 Queridos míos, yo los exhorto, como a gente de
paso y extranjeros: no cedan a los deseos carnales que combaten contra el
alma. 12 Observen una buena conducta en medio de los paganos y así, los
mismos que ahora los calumnian como a malhechores, al ver sus buenas obras,
tendrán que glorificar a Dios el día de su Visita. Los deberes hacia las autoridades 13 Respeten a toda autoridad humana como quiere el
Señor: 14 ya sea al rey, porque es el soberano, ya sea a los gobernadores,
como delegados por él para castigar a los que obran el mal y recompensar a
los que practican el bien. 15 La voluntad de Dios es que ustedes, practicando
el bien, pongan freno a la ignorancia de los insensatos. 16 Procedan como
hombres verdaderamente libres, obedeciendo a Dios, y no como quienes hacen de
la libertad una excusa para su malicia. 17 Respeten a todo el mundo, amen a
sus hermanos, teman a Dios, honren al rey. Los deberes hacia los patrones 18 Servidores, traten a sus señores con el debido respeto,
no solamente a los buenos y comprensivos, sino también a los malos. 19 Porque
es una gracia soportar, con el pensamiento puesto en Dios, las penas que se
sufren injustamente. 20 En efecto, ¿qué gloria habría en soportar el castigo
por una falta que se ha cometido? Pero si a pesar de hacer el bien, ustedes
soportan el sufrimiento, esto sí es una gracia delante de Dios. El ejemplo de Cristo Los deberes de los esposos 3 1
También las mujeres sean dóciles a su marido, para que si alguno de ellos se
resiste a creer en 7 Los maridos, a su vez, comprendan que deben
compartir su vida con un ser más débil, como es la mujer: trátenla con el
respeto debido a coherederas de la gracia que da El espíritu fraternal 8 En fin, vivan todos unidos, compartan las
preocupaciones de los demás, ámense como hermanos, sean misericordiosos y
humildes. 9 No devuelvan mal por mal, ni injuria por injuria: al contrario,
retribuyan con bendiciones, porque ustedes mismos están llamados a heredar
una bendición. 10 El que ama la vida y desea gozar de días
felices, guarde su lengua del
mal y sus labios de
palabras mentirosas; 11 apártese del mal y
practique el bien; busque la paz y siga
tras ella. 12 Porque los ojos del
Señor miran al justo y sus oídos están
atentos a su plegaria, pero él rechaza a los
que hacen el mal. La actitud frente a la persecución 13 ¿Quién puede hacerles daño si se dedican a
practicar el bien? 14 Dichosos ustedes, si tienen que sufrir por la justicia.
No teman ni se inquieten: 15 por el contrario, glorifiquen en
sus corazones a Cristo, el Señor. Estén siempre dispuestos a
defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que
ustedes tienen. 16 Pero háganlo con delicadeza y respeto, y con tranquilidad
de conciencia. Así se avergonzarán de sus calumnias los que difaman el buen
comportamiento de ustedes como creyentes en Cristo. 17 Es preferible sufrir
por hacer el bien, si esta es la voluntad de Dios, que por hacer el mal. La resurrección de Cristo y el Bautismo 18 Cristo murió una vez por nuestros pecados –siendo
justo, padeció por los injustos– para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte
en su carne, fue vivificado en el Espíritu. 19 Y entonces fue a hacer su
anuncio a los espíritus que estaban prisioneros, Las costumbres paganas 4 1 Y ya
que Cristo sufrió en su carne, compenétrense también ustedes de esta
convicción: el que ha sufrido en la carne ha roto con el pecado. Porque el
que sufre en la carne está libre del pecado, 2 para vivir el resto de su vida
mortal, no según los deseos humanos, sino según la voluntad de Dios. 3 Ya han
vivido bastante tiempo conforme al criterio de los paganos, entregándose a
toda clase de desenfrenos, a los malos deseos, a las borracheras, a los
excesos en la comida, a las orgías y al culto ilícito de los ídolos. 4 Ahora
los paganos se extrañan de que ustedes no se precipiten con ellos hacia ese
desborde de libertinaje, y se deshacen en injurias contra ustedes. 5 De esto,
tendrán que rendir cuenta a aquel que juzgará a los vivos y a los muertos. 6
Porque La proximidad del tiempo final 7 Ya se acerca el fin de todas las cosas: por eso,
tengan la moderación y la sobriedad necesarias para poder orar. 8 Sobre todo,
ámense profundamente los unos a los otros, porque el amor cubre todos los
pecados. 9 Practiquen la hospitalidad, sin quejarse. 10 Pongan al
servicio de los demás los dones que han recibido, como buenos administradores
de la multiforme gracia de Dios. 11 El que ha recibido el don de El gozo en la persecución 12 Queridos míos, no se extrañen de la violencia que
se ha desatado contra ustedes para ponerlos a prueba, como si les sucediera
algo extraordinario. 13 Alégrense en la medida en que puedan compartir los
sufrimientos de Cristo. Así, cuando se manifieste su gloria, ustedes también
desbordarán de gozo y de alegría. 14 Felices si son ultrajados por el nombre
de Cristo, porque el Espíritu de gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre
ustedes. 15 Que nadie tenga que sufrir como asesino, ladrón, malhechor o delator.
16 Pero si sufre por ser cristiano, que no se avergüence y glorifique a Dios
por llevar ese nombre. 17 Porque ha llegado el tiempo en que comenzará el
juicio, empezando por la casa de Dios. Ahora bien, si el juicio comienza por
nosotros, ¿cuál será la suerte de los que se niegan a creer en EXHORTACIÓN A LOS
PASTORES Y A LOS FIELES La última parte de Los deberes de los jefes de la comunidad 5 1
Exhorto a los presbíteros que están entre ustedes, siendo yo presbítero como
ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo y copartícipe de la gloria que
va a ser revelada. 2 Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado;
velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por
un interés mezquino, sino con abnegación; 3 no pretendiendo dominar a los que
les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el Rebaño. 4 Y
cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de
gloria. Últimas exhortaciones 5 De la misma manera, ustedes, los jóvenes,
sométanse a los presbíteros. Que cada uno se revista de sentimientos de
humildad para con los demás, porque Dios se opone a los orgullosos y da su
ayuda a los humildes. 6 Humíllense bajo la mano poderosa de Dios, para
que él los eleve en el momento oportuno. 7 Descarguen en él todas sus
inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes. 8 Sean sobrios y estén siempre alerta, porque su
enemigo, el demonio, ronda como un león rugiente, buscando a quién
devorar. 9 Resístanlo firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos dispersos
por el mundo padecen los mismos sufrimientos que ustedes. 10 El Dios de toda
gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo, después que hayan
padecido un poco, los restablecerá y confirmará, los hará fuertes e
inconmovibles. 11 ¡A él sea la gloria y el poder eternamente! Amén. Despedida 12 Les escribo estas palabras por medio de Silvano,
a quien considero un hermano fiel, para exhortarlos y atestiguar que esta es
la verdadera gracia de Dios: permanezcan adheridos a ella. 13 1 7. "El
día de 11. Cristo
ha inspirado también a los profetas del Antiguo Testamento; lo cual pone en
evidencia el íntimo vínculo que existe entre 16. Lev.
19. 2. Ver Mt. 5. 48. 18. Is.
52. 3. 24-25. Is.
40. 6-8. 2 2. "La
leche pura de 3. Sal.
34. 9. 6. Is. 28.
16. 7. Sal.
118. 22. Ver nota Mt. 21. 42. 8. Is. 8.
14. 9. Éx. 19.
5-6. Ver Col. 1. 12-13. 10. Texto
inspirado en Os. 1. 6, 9; 2. 3, 25. 11. Sal.
39. 13. 12. Ver
Mt. 5. 16. "El día de su Visita": en el lenguaje bíblico, esta
expresión designa generalmente las intervenciones favorables de Dios, y aquí
se refiere al día en que Dios visitará a los paganos con su gracia. 13-17. Ver
nota Rom. 13. 1-7. 16. Gál.
5. 13; Sant. 2. 12. 18. Ver Ef. 6. 5-9; 21. Ver
Jn. 13. 15; 1 Cor. 11. 1; Flp. 2. 5; Heb. 12. 2. 22. Is. 53. 9. 24. Is. 53. 12, 5. Ver nota Hech. 3. 13-14. 25. Is.
53. 6; Ez. 34. 15-16. Ver Lc. 15. 4-7. 3 1-7. Ver
Ef. 5. 22-33; Col. 3. 18-19. " 6. Gn. 18.
12 (texto griego). 10-12. Sal.
34. 13-17. 14-15. Is.
8. 12-13 (texto griego). Ver Mt. 5. 10. 19. El
texto no explicita el contenido de este "anuncio" hecho por Cristo,
pero se trata probablemente de una proclamación de su victoria sobre el poder
de la muerte. Algunos Padres de 20. Ver
Gn. 6. 13 - 7. 16. 21. Ver
Rom. 6. 3-5; Col. 2. 12. 22. Ver
Ef. 1. 20-21; Col. 2. 15. 4 6. Este
versículo, según parece, vuelve sobre el tema ya tratado en 3. 19, pero ahora
la perspectiva es más amplia. Sin explicar de qué manera, se afirma en él que
la acción salvadora de Cristo beneficia incluso a aquellos que no han
recibido el anuncio de 8. Prov.
10. 12. Ver Sant. 5. 20. 10. "La
multiforme gracia de Dios" otorga los dones extraordinarios del Espíritu
Santo, llamados también "carismas". Ver Rom. 12. 3-8; 1 Cor. 12.
4-11. 17. La
"casa de Dios" es 18. Prov.
11. 31 (texto griego). 5 1. Ver
notas Hech. 11. 30; 14. 23. 5. Prov.
3. 34. 7. Sal.
55. 23 (texto griego). 8. Sal.
22. 14. 12. "Silvano":
ver nota 2 Cor. 1. 19. 13. "Babilonia"
es aquí una designación despectiva de Roma, como en Apoc. 17 - 18. Pedro llama a Marcos su "hijo" porque lo
había iniciado en la fe cristiana. Ver nota Hech. 12. 12. 14. "Beso
de amor fraternal": ver nota Rom. 16. 16. |
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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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