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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Edición especial comentada para ayudar a
comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Esta SEGUNDA CARTA DE SAN PEDRO fue escrita bastante
tiempo después de la primera, probablemente por un discípulo del Apóstol y al
estilo de un "testamento" espiritual atribuido al mismo. Sus
destinatarios están indicados de una manera muy vaga (1. 1). El autor comienza por recordar el sentido de la
vocación cristiana. Como partícipe de "la naturaleza divina"
(1. 4), el discípulo de Cristo está llamado a vivir santamente, en
conformidad con la palabra apostólica y profética. En esa palabra inspirada
por el Espíritu Santo se funda, en efecto, la predicación cristiana (1. 16,
19-21). A continuación, lanza una dura invectiva contra los
falsos maestros espirituales que corrompen la fe y las costumbres de la
comunidad, y los amenaza con los castigos que recayeron sobre los ángeles
rebeldes y sobre los grandes pecadores del Antiguo Testamento (2. 1-22). Toda
esta parte reproduce casi textualmente Finalmente, el autor previene contra el escepticismo
de algunos frente al retraso de Saludo inicial 1 1 Simón
Pedro, servidor y Apóstol de Jesucristo, saluda a todos aquellos que, por la
justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, han recibido una fe tan
preciosa como la nuestra. 2 Lleguen a ustedes la gracia y la paz en
abundancia, por medio del conocimiento de Dios y de Jesucristo, nuestro
Señor. Llamado a la santidad 3 Su poder divino, en efecto, nos ha concedido
gratuitamente todo lo necesario para la vida y la piedad, haciéndonos conocer
a aquel que nos llamó por la fuerza de su propia gloria. 4 Gracias a ella, se
nos han concedido las más grandes y valiosas promesas, a fin de que ustedes
lleguen a participar de la naturaleza divina, sustrayéndose a la corrupción
que reina en el mundo a causa de los malos deseos. 5 Por esta misma razón, pongan todo el empeño
posible en unir a la fe, la virtud; a la virtud, el conocimiento; 6 al
conocimiento, la templanza; a la templanza, la perseverancia; a la
perseverancia, la piedad; El testimonio apostólico 12 Por eso yo les recordaré siempre estas cosas,
aunque ustedes ya las saben y están bien convencidos de la verdad que ahora
poseen. 13 Me parece justo que los mantenga despiertos, recordándoles esto
mientras yo viva en esta tienda de campaña, 14 porque sé que muy pronto
tendré que dejarla, como me lo ha hecho saber nuestro Señor Jesucristo. 15 Y
haré todo lo posible para que, después de mi partida, ustedes se acuerden
siempre de estas cosas. 16 Porque no les hicimos conocer el poder y La palabra profética 19 Así hemos visto confirmada la palabra de los
profetas, y ustedes hacen bien en prestar atención a ella, como a una lámpara
que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y aparezca el lucero
de la mañana en sus corazones. 20 Pero tengan presente, ante todo, que nadie
puede interpretar por cuenta propia una profecía de Los falsos maestros 2 1 En el
pueblo de Israel hubo también falsos profetas. De la misma manera, habrá
entre ustedes falsos maestros que introducirán solapadamente desviaciones
perniciosas, y renegarán del Señor que los redimió, atrayendo sobre sí mismos
una inminente perdición. 2 Muchos imitarán su desenfreno, y por causa de
ellos, el camino de la verdad será objeto de blasfemias. 3 Llevados por la
ambición, y valiéndose de palabras engañosas, ellos se aprovecharán de
ustedes. Pero hace mucho que el juicio los amenaza y la perdición los acecha. Las lecciones del pasado 4 Porque Dios no perdonó a los ángeles que pecaron,
sino que los precipitó en el infierno y los sumergió en el abismo de las
tinieblas, donde están reservados para el Juicio. 5 Tampoco perdonó al mundo
antiguo, sino que desencadenó el diluvio sobre una tierra poblada de impíos,
preservando sólo a ocho personas, entre ellas a Noé, el heraldo de la
justicia. 6 También condenó a la destrucción y redujo a cenizas a las
ciudades de Sodoma y Gomorra, para que sirvieran de ejemplo a los impíos del
futuro. 7 En cambio, libró a Lot, el justo, que estaba afligido por la
conducta licenciosa de esos hombres sin ley: 8 porque teniendo que vivir en
medio de ellos, su alma de justo se sentía constantemente torturada por las
iniquidades que veía y escuchaba. 9 El Señor, en efecto, sabe librar de la
prueba a los hombres piadosos, y reserva a los culpables para que sean
castigados en el día del Juicio, 10 sobre todo, a los que, llevados por sus
malos deseos, corren detrás de los placeres carnales y desprecian La perversidad de los falsos maestros Estos hombres audaces y arrogantes no tienen miedo
de blasfemar contra los ángeles caídos, 11 mientras que los ángeles
superiores en fuerza y en poder no pronuncian ningún juicio injurioso contra
ellos en la presencia del Señor. 12 Pero ellos, como animales irracionales,
destinados por naturaleza a ser capturados y destruidos, hablan
injuriosamente de lo que ignoran, y perecerán como esos mismos animales, 13
sufriendo así el castigo en pago de su iniquidad. Ellos se deleitan
entregándose a la depravación en pleno día; son hombres viciosos y
corrompidos, que se gozan en engañarlos mientras comen con ustedes. 14 Son
seres malditos, cuyos ojos no pueden mirar a una mujer sin desearla; seres insaciables
de pecado, que seducen a las almas débiles y cuyos corazones sólo conocen la
codicia. 15 Ellos abandonaron el camino recto, extraviándose tras los pasos
de Balaam, hijo de Bosor, que se dejó seducir por un salario injusto; 16 pero
él encontró quien le reprochara su falta: un animal de carga pronunció
palabras humanas y puso freno a la insensatez del profeta. 17 Los que obran así son fuentes sin agua, nubes
arrastradas por el huracán: a ellos les está reservada la densidad de las
tinieblas. 18 Con sus palabras altisonantes y vacías, atraen, por medio de
los deseos desenfrenados de la carne, a los que apenas acaban de librarse de
los que viven en el error. 19 Les prometen la libertad, siendo ellos mismos
esclavos de la corrupción: porque uno es esclavo de aquello que lo domina. 20
En efecto, si alguien se aleja de los vicios del mundo, por medio del
conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y después se deja enredar y
dominar de nuevo por esos vicios, su estado final llega a ser peor que el
primero. 21 Más le hubiera valido no conocer el camino de la justicia que,
después de haberlo conocido, apartarse del santo mandamiento que le fue
transmitido. 22 En él se cumple lo que dice justamente el proverbio: El
perro volvió a comer lo que había vomitado, y este otro: "La puerca
recién lavada se revuelca en el barro". El Día del Señor 3 1
Queridos hermanos, esta es la segunda carta que les escribo. En las dos les
he recomendado algunas cosas, para que tengan un criterio exacto. 2 No
olviden lo que ha sido anunciado por los santos profetas, así como tampoco el
mandamiento del Señor y Salvador, que los Apóstoles les han transmitido. 3 Sepan, en primer lugar, que en los últimos días
vendrán hombres burlones y llenos de sarcasmo, que viven de acuerdo con sus
pasiones, 4 y que dirán: "¿Dónde está la promesa de su Venida? Nuestros
padres han muerto y todo sigue como al principio de la creación". 5 Al
afirmar esto, ellos no tienen en cuenta que hace mucho tiempo hubo un cielo,
y también una tierra brotada del agua que tomó consistencia en medio de las
aguas por la palabra de Dios. 8 Pero ustedes, queridos hermanos, no deben ignorar
que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día.
9 El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan,
sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino
que todos se conviertan. 10 Sin embargo, el Día del Señor llegará como un
ladrón, y ese día, los cielos desaparecerán estrepitosamente; los elementos
serán desintegrados por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella,
será consumida. La preparación para 11 Ya que todas las cosas se desintegrarán de esa
manera, ¡qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, 12 esperando y
acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y
los elementos quedarán fundidos por el fuego. 13 Pero nosotros, de acuerdo
con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde
habitará la justicia. 14 Por eso, queridos hermanos, mientras esperan
esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni
reproche. 15 Tengan en cuenta que la paciencia del Señor es para nuestra
salvación, como les ha escrito nuestro hermano Pablo, conforme a la sabiduría
que le ha sido dada, 16 y lo repite en todas las cartas donde trata este
tema. En ellas hay pasajes difíciles de entender, que algunas personas
ignorantes e inestables interpretan torcidamente –como, por otra parte, lo
hacen con el resto de 17 Hermanos míos, ustedes están prevenidos.
Manténganse en guardia, no sea que, arrastrados por el extravío de los que
hacen el mal, pierdan su firmeza. 18 Crezcan en la gracia y en el
conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria,
ahora y en la eternidad! 1 3. Sobre
la "gloria" de Dios, ver nota Lc. 2. 9. 13.
"Tienda de campaña": ver nota 2 Cor. 5. 1. 18. La
"montaña santa" es el lugar de la transfiguración. Ver Mt. 17. 5. 20-21. En
ningún otro escrito del Nuevo Testamento se afirma tan explícitamente el
carácter inspirado de 2 4. Este
"Juicio" ratificará la sentencia que ya fue pronunciada. 5. Ver Gn.
6 - 8. 6-8. Ver
Gn. 19. 10. Probablemente,
se trata de la "Soberanía" de Cristo. Ver Jds. v. 8. 11. Ver
Jds. vs. 9-10. 16. Ver
Núm. 22. 28-33. 22. Prov.
26. 11. El segundo refrán no es bíblico. 3 3. Ver 1
Tim. 4. 1. 8. Sal.
90. 4. 10. "El
Día del Señor": ver nota Hech. 2. 17-21. "Como un ladrón": ver Mt. 24. 42-44; 1
Tes. 5. 2. "Por el fuego": Pedro se inspira en el
tema popular de la purificación del mundo por el "fuego", para
referirse al motivo fundamental de la esperanza cristiana (v. 13), que es la
renovación final de todas las cosas. Ver nota Rom. 8. 19. 13. Ver
Is. 65. 17; 66. 22; Apoc. 21. 1. La "justicia" designa un orden
donde todas las cosas están sometidas plenamente a la voluntad de Dios. Ver
nota Rom. 1. 17. 15-16. En
este pasaje se encuentra la primera mención de una colección de Cartas de
Pablo considerada como parte integrante de las Escrituras canónicas. Los
pasajes de las mismas que se prestaban a falsas interpretaciones eran, sin
duda, los relativos a la segunda Venida del Señor (1 Tes. 4. 13 - 5. 11;
2 Tes. 1. 7-10; 2. 1-12), y a la libertad cristiana (Rom. 7; Gál. 5). En
estos últimos, especialmente, algunos buscaban la justificación del
libertinaje moral. |
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Texto Biblico suministrado desde la
pagina de www.clerus.org edición
para el estudio en Internet de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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