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Caminando
con Jesús Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant Edición
especial comentada para ayudar a comprender mejor las Sagradas Escrituras |
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Y
vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia
el Anciano y lo hicieron acercar hasta él. Y le fue dado el dominio, la
gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su
dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido. Dn.
7. 13-14 Después
vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera
tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más. Vi Apoc. 21. 1-2, 5 APOCALIPSIS El último de los escritos del Nuevo
Testamento es un mensaje profético, destinado a reavivar la fe y la esperanza
de los cristianos perseguidos. Lleva el título de APOCALIPSIS, palabra griega
que significa "Revelación", y contiene una "Revelación de
Jesucristo" comunicada "a su servidor Juan" por
medio de un "Ángel" (1. 1-3). El Libro está redactado en el estilo
llamado "apocalíptico", muy utilizado en el mundo judío de esa
época, y presenta evidentes analogías con el de otros escritos bíblicos y
extrabíblicos. Dicho estilo tiene su origen en los oráculos proféticos que
anunciaban el Reino mesiánico y la manifestación del Día del Señor, y
encuentra su expresión más característica en el libro de Daniel. La historia de las interpretaciones
del Apocalipsis es muy variada y hasta contradictoria. El hecho es
explicable, dadas las grandes dificultades que encierra esta obra. Para no
caer en interpretaciones fantasiosas y arbitrarias, es necesario tener en
cuenta que las visiones, en especial los números y los colores, son de
carácter más bien simbólico que descriptivo. Pero, a pesar de sus muchas
oscuridades, el sentido profundo del Apocalipsis es sumamente claro: este
célebre Libro anuncia el triunfo de Dios sobre todos los poderes que se
oponen a su designio salvífico, y recuerda las promesas indefectibles hechas
a Prólogo 1 1 Revelación de Jesucristo, que le fue confiada por
Dios para enseñar a sus servidores lo que tiene que suceder pronto. Él
envió a su Ángel para transmitírsela a su servidor Juan. 2 Este atestigua que
todo lo que vio es Palabra de Dios y testimonio de Jesucristo. 3 Feliz el que
lea, y felices los que escuchen las palabras de esta profecía y tengan en
cuenta lo que está escrito en ella, porque el tiempo está cerca. "LO QUE SUCEDE":CARTA A
LAS SIETE IGLESIAS DE ASIA El libro del Apocalipsis se inicia
con una serie de Cartas dirigidas a siete Iglesias de la provincia romana de
Asia, actualmente inexistentes. En realidad, el número siete es simbólico y
dichas Iglesias representan el conjunto de las comunidades cristianas de esa
región. Todas las Cartas tienen un estilo semejante y están escritas en
nombre del mismo Jesucristo, a quien se le dan diversos títulos, entre ellos
el de "Hijo de Dios" (2.
18). Es él quien pasa revista a la conducta de aquellas comunidades,
alabándolas unas veces por sus virtudes, y enjuiciándolas otras a causa de
sus infidelidades. Salvadas las distancias, el
mensaje de estas Cartas vale para las Iglesias de todas las épocas. ¿Acaso
ellas no están siempre expuestas a toda suerte de dificultades, tanto
externas como internas? Es inevitable, y la historia lo atestigua de sobra,
que el Cuerpo visible de Cristo sufra persecuciones, desviaciones e
imperfecciones. Ahora como entonces, el Señor exhorta a los creyentes en él a
mantenerse fieles al fervor de los comienzos, mediante una constante
renovación. La corona de esta fidelidad será la participación en el triunfo
de Cristo, "el Primero que
resucitó de entre los muertos" (1. 5). Saludo y doxología 4 Yo, Juan, escribo a las siete
Iglesias de Asia. Llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de aquel que
es, que era y que viene, y de los siete Espíritus que están delante de su
trono, 5 y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primero que resucitó de
entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra. Él nos amó y nos
purificó de nuestros pecados, por medio de su sangre, 6 e hizo de nosotros un
Reino sacerdotal para Dios, su Padre. ¡A él sea la gloria y el poder por
los siglos de los siglos! Amén. 7 ¡Miren! Él viene entre las nubes y
todos lo verán, aun aquellos que lo habían traspasado. Por él se golpearán
el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén. 8 Yo soy el
Alfa y Visión preparatoria 9 Yo, Juan, hermano de ustedes, con
quienes comparto las tribulaciones, el Reino y la espera perseverante en
Jesús, estaba en la isla de Patmos, a causa de 17 Al ver esto, caí a sus pies, como
muerto, pero él, tocándome con su mano derecha, me dijo: "No temas: yo
soy el Primero y el Último, el Viviente. 18 Estuve
muerto, pero ahora vivo para siempre y tengo la llave de Carta a 2 1 Escribe al Ángel de Carta a 8 Escribe al Ángel de Carta a 12 Escribe al Ángel de Carta a 18 Escribe al Ángel de Carta a 3 1 Escribe al Ángel de Carta a 7 Escribe al Ángel de Carta a 14 Escribe al Ángel de "LO QUE SUCEDERÁ":LAS
VISIONES PROFÉTICAS La segunda parte del Apocalipsis
–bastante más extensa que la primera– está orientada hacia el gran "Día
del Señor", cuando se manifieste la soberanía de Dios y del Mesías (12.
10). Varias visiones proféticas anuncian y preludian la llegada de ese Día en
una forma simbólica y muchas veces desconcertante. El trasfondo histórico de
esas visiones es la persecución desatada contra los cristianos por el poder
impe-rial de Roma, a fines del siglo I. Dentro de ese marco, los capítulos 4
- 11 tratan de los últimos tiempos, teniendo en vista el Juicio de Dios sobre
Israel, que culminó con la destrucción de Jerusalén. Y en los capítulos 12 -
13 –los más importantes del Libro– se describe el enfrentamiento de las
fuerzas del mal con el nuevo Pueblo de Dios. En un primer momento, la
victoria pertenece a las primeras, personificadas en el Imperio Romano, pero
al fin será de Cristo y de sus elegidos. Babilonia –la ciudad del mal– será
reemplazada por ¡Cuántas veces se ha repetido esta
lucha a lo largo de la historia! De allí la perenne actualidad del
Apocalipsis, que no es un Libro para "intimidar" sino para
"animar" a los creyentes. Llegará la hora del Juicio de Dios sobre
todas las naciones. Y con ella, la consumación de LOS PRELIMINARES DEL GRAN DÍA DEL
SEÑOR La visión del trono de Dios 4 1 Después tuve la siguiente visión: Había una puerta
abierta en el cielo, y la voz que había escuchado antes, hablándome como una
trompeta, me dijo: "Sube aquí, y te mostraré las cosas que deben
suceder en seguida". 2 En ese mismo momento, fui arrebatado por el
Espíritu y vi en el cielo un trono, en el cual alguien estaba sentado.
3 El que estaba sentado tenía el aspecto de una piedra de jaspe y de ágata.
Rodeando el trono, vi un arco iris que tenía el aspecto de la esmeralda. 4 Y
alrededor de él, había otros veinticuatro tronos, donde estaban sentados
veinticuatro Ancianos, con túnicas blancas y coronas de oro en la cabeza. 5
Del trono salían relámpagos, voces y truenos, y delante de él ardían
siete lámparas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios. 6 Frente al
trono, se extendía como un mar transparente semejante al cristal. En medio
del trono y alrededor de él, había cuatro Seres Vivientes, llenos de ojos
por delante y por detrás. 7 El primer Ser Viviente era semejante a un
león; el segundo, a un toro; el tercero tenía rostro humano; y el
cuarto era semejante a un águila en pleno vuelo. 8 Cada uno
de los cuatro Seres Vivientes tenía seis alas y estaba lleno de
ojos por dentro y por fuera. Y repetían sin cesar, día y noche: "Santo, santo, santo es el
Señor Dios, el Todopoderoso, el que era, el que es y el que
viene". 9 Y cada vez que los Seres Vivientes
daban gloria, honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, al
que vive por los siglos de los siglos, 10 los veinticuatro Ancianos se
postraban ante él para adorarlo, y ponían sus coronas delante del trono,
diciendo: 11 "Tú eres digno, Señor y Dios
nuestro, de recibir la gloria, el honor y el
poder. Porque has creado todas las cosas: ellas existen y fueron creadas por tu
voluntad". El Cordero y el Libro de los siete
sellos 5 1 Después vi en la mano derecha de aquel que estaba
sentado en el trono, un libro escrito por dentro y por fuera, y
sellado con siete sellos. 2 Y vi a un Ángel poderoso que proclamaba en alta
voz: "¿Quién es digno de abrir el libro y de romper sus sellos?". 3
Pero nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de ella, era capaz de
abrir el libro ni de leerlo. 4 Y yo me puse a llorar porque nadie era digno
de abrir el libro ni de leerlo. 5 Pero uno de los Ancianos me dijo: "No
llores: ha triunfado el León de la tribu de Judá, el Retoño de
David, y él abrirá el libro y sus siete sellos". 6 Entonces vi un Cordero que parecía
haber sido inmolado: estaba de pie entre el trono y los cuatro Seres
Vivientes, en medio de los veinticuatro Ancianos. Tenía siete cuernos y siete
ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados a toda la tierra.
7 El Cordero vino y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba
sentado en el trono. 8 Cuando tomó el libro, los cuatro Seres Vivientes y los
veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero. Cada uno tenía un arpa, y
copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los Santos, 9 y
cantaban un canto nuevo, diciendo: "Tú eres digno de tomar el libro y de romper los sellos, porque has sido inmolado, y por medio de tu Sangre, has rescatado para Dios a hombres de todas las familias, lenguas, pueblos y naciones. 10 Tú has hecho de ellos un Reino
sacerdotal para nuestro Dios, y ellos reinarán sobre la
tierra". 11 Y después oí la voz de una
multitud de Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Seres Vivientes y
de los Ancianos. Su número se contaba por miles y millones, 12 y
exclamaban con voz potente: "El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la
riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza". 13 También oí que todas las criaturas
que están en el cielo, sobre la tierra, debajo de ella y en el mar, y todo lo
que hay en ellos, decían: "Al que está sentado sobre el
trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y poder, por los siglos de los siglos". 14 Los cuatro Seres Vivientes decían:
"¡Amén!", y los Ancianos se postraron en actitud de adoración. La apertura de los seis primeros
sellos 6 1 Después vi que el Cordero abría el primero de los
siete sellos, y oí al primero de los cuatro Seres Vivientes que decía con voz
de trueno: "Ven". 2 Y vi aparecer un caballo blanco. Su jinete
tenía un arco, recibió una corona y salió triunfante, para seguir venciendo. 3 Cuando el Cordero abrió el segundo sello,
oí al segundo de los Seres Vivientes que decía: "Ven". 4 Y vi
aparecer otro caballo, rojo como el fuego. Su jinete recibió el poder de
desterrar la paz de la tierra, para que los hombres se mataran entre sí; y se
le dio una gran espada. 5 Cuando el Cordero abrió el tercer
sello, oí al tercero de los Seres Vivientes que decía: "Ven". Y vi
aparecer un caballo negro. Su jinete tenía una balanza en la mano; 6 y oí una
voz en medio de los cuatro Seres Vivientes, que decía: "Se vende una ración
de trigo por un denario y tres raciones de cebada por un denario. Y no eches
a perder el aceite y el vino". 7 Cuando el Cordero abrió el cuarto
sello, oí al cuarto de los Seres Vivientes que decía: "Ven". 8 Y vi
aparecer un caballo amarillo. Su jinete se llamaba "Muerte", y el
Abismo de la muerte lo seguía. Y recibió poder sobre la cuarta parte de la
tierra, para matar por medio de la espada, del hambre, de la peste y de
las fieras salvajes. 9 Cuando el Cordero abrió el quinto
sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido inmolados a causa
de 12 Y cuando el Cordero abrió el sexto
sello, vi que se produjo un violento terremoto. El sol se puso negro como
ropa de luto y la luna quedó como ensangrentada; 13 los astros del cielo
cayeron sobre la tierra, como caen los higos verdes cuando la
higuera es sacudida por un fuerte viento. 14 El cielo se replegó como un
pergamino que se enrolla, y todas las montañas y las islas fueron
arrancadas de sus sitios. 15 Los reyes y los grandes de la tierra, los jefes
militares, los ricos y los poderosos, los esclavos y los hombres libres, todos
se escondieron en las cavernas y entre las rocas de las montañas, 16 y decían
a las montañas y a las rocas: "Caigan sobre nosotros, y
ocúltennos de la mirada de aquel que está sentado en el trono y de la ira del
Cordero". 17 Porque ha llegado el gran Día de su ira, y ¿quién podrá
resistir? Los elegidos de Dios 7 1 Después de esto, vi a cuatro Ángeles que estaban
de pie en los cuatro puntos cardinales y sujetaban a los cuatro
vientos para que no soplaran sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre los
árboles. 2 Luego vi a otro Ángel que subía del Oriente, llevando el sello del
Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Ángeles que habían
recibido el poder de dañar a la tierra y al mar: 3 "No dañen a la
tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la
frente de los servidores de nuestro Dios". 4 Oí entonces el número
de los que habían sido marcados: eran 144.000, pertenecientes a todas las
tribus de Israel. 5 Doce mil de la tribu de Judá, doce mil de la tribu de Rubén, doce mil de la tribu de Gad, 6 doce mil de la tribu de Aser, doce mil de la tribu de Neftalí, doce mil de la tribu de Manasés, 7 doce mil de la tribu de Simeón, doce mil de la tribu de Leví, doce mil de la tribu de Isacar, 8 doce mil de la tribu de Zabulón, doce mil de la tribu de José, doce mil de la tribu de Benjamín. El triunfo de los elegidos 9 Después de esto, vi una enorme
muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones,
familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del
Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y
exclamaban con voz potente: 10 "¡La salvación viene de
nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!". 11 Y todos los Ángeles que estaban
alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se
postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, 12
diciendo: "¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y
fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!". 13 Y uno de los Ancianos me preguntó:
"¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas
blancas?". 14 Yo le respondí: "Tú lo sabes, señor". Y él me
dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado
sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero. 15 Por eso
están delante del trono de Dios y le rinden culto día y noche en su Templo.
El que está sentado en el trono habitará con ellos: 16 nunca más padecerán
hambre ni sed, ni serán agobiados por el sol o el calor. 17 Porque el
Cordero que está en medio del trono será su Pastor y los conducirá hacia
los manantiales de agua viva. Y Dios secará toda lágrima de sus
ojos". La apertura del séptimo sello 8 1 Y cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se produjo
en el cielo un silencio, que duró alrededor de media hora. 2 En seguida, vi a
los siete Ángeles que están delante de Dios, y ellos recibieron siete
trompetas. 3 Y vino otro Ángel que se ubicó junto al altar con un incensario
de oro y recibió una gran cantidad de perfumes, para ofrecerlos junto con la
oración de todos los santos, sobre el altar de oro que está delante del
trono. 4 Y el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos,
subió desde la mano del Ángel hasta la presencia de Dios. 5 Después el Ángel
tomó el incensario, lo llenó con el fuego del altar y lo arrojó sobre
la tierra. Y hubo truenos, gritos, relámpagos y un temblor de tierra. 6 Y los
siete Ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. Las cuatro primeras trompetas 7 Cuando el primer Ángel tocó la
trompeta, cayó sobre la tierra granizo y fuego mezclado con sangre: la
tercera parte de la tierra fue consumida, junto con la tercera parte de los
árboles y toda la hierba verde. 8 Cuando el segundo Ángel tocó la
trompeta, se precipitó sobre el mar una masa incandescente, grande como una
montaña: la tercera parte del mar se convirtió en sangre; 9 murió la tercera
parte de los seres vivientes que habitan en sus aguas, y fue destruida la
tercera parte de las naves. 10 Cuando el tercer Ángel tocó la
trompeta, un astro enorme que ardía como una antorcha cayó del cielo sobre la
tercera parte de los ríos y de los manantiales. 11 El astro se llamaba
"Ajenjo". La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y
murieron muchos hombres que bebieron de esas aguas, porque se habían vuelto
amargas. 12 Cuando el cuarto Ángel tocó la
trompeta, se oscureció la tercera parte del sol, de la luna y de las
estrellas. El día perdió la tercera parte de su luz, y lo mismo sucedió con
la noche. 13 Y después vi y oí a un águila que
volaba en el cielo y decía con voz potente: "¡Ay de los habitantes de la
tierra, cuando resuenen las trompetas que ya se disponen a tocar los otros
tres Ángeles!". La quinta trompeta 9 1 Cuando el quinto Ángel tocó la trompeta, vi una
estrella que había caído del cielo a la tierra. La estrella recibió la llave
del pozo del Abismo, 2 y cuando abrió el pozo, comenzó a subir un humo,
como el de un gran horno, que oscureció el sol y el aire. 3 Del humo
salieron langostas que se expandieron por toda la tierra, y estas recibieron
un poder como el que tienen los escorpiones de la tierra. 4 Se les ordenó que
no dañaran las praderas ni las plantas ni los árboles, sino solamente a los
hombres que no llevaran la marca de Dios sobre la frente. 5 Se les permitió,
no que los mataran, sino que los atormentaran durante cinco meses, con un
dolor parecido al que produce la picadura del escorpión. 6 En aquellos días
los hombres buscarán la muerte, y no la encontrarán; querrán morir,
pero la muerte huirá de ellos. 7 Las langostas parecían caballos
equipados para la guerra: tenían en su cabeza algo parecido a coronas doradas
y su rostro era semejante al rostro humano. 8 Su cabello era como el de las
mujeres y sus dientes como dientes de leones. 9 Su tórax parecía una
coraza de hierro; y el zumbido de sus alas era como el ruido de carros
de muchos caballos corriendo al combate. 10 Tenían colas con un
aguijón como los escorpiones, y en ellas residía el poder para dañar a los
hombres durante cinco meses. 11 Su rey era el Ángel del Abismo, cuyo nombre
es "Destructor": "Abadón", en hebreo, y
"Apolión", en griego. 12 La primera calamidad ha pasado,
pero sepan que todavía faltan dos más. La sexta trompeta 13 Cuando el sexto Ángel tocó la trompeta,
escuché una voz que provenía de los cuatro ángulos del altar de oro que está
delante de Dios. 14 Y esa voz dijo al sexto Ángel, al que tenía la trompeta:
"Suelta a los cuatro Ángeles que están encadenados junto al gran río
Éufrates". 15 Y fueron soltados los cuatro Ángeles que estaban
preparados para la hora, el día, el mes y el año en que debían exterminar a
una tercera parte de los hombres. 16 Su ejército constaba de doscientos
millones de jinetes: yo pude oír este número. 17 En la visión vi así a los
caballos y a los jinetes: los jinetes llevaban corazas de fuego, de jacinto y
de azufre; la cabeza de los caballos se parecía a la de los leones, y su boca
vomitaba fuego, humo y azufre. 18 Una tercera parte de los hombres fue
exterminada por estas tres plagas: el fuego, el humo y el azufre que salía de
la boca de los caballos. 19 Porque el poder de esos caballos reside en su
boca y en sus colas: sus colas son como serpientes, que tienen cabezas con
las cuales hacen daño. 20 Y el resto de los hombres que no habían sido
dañados por las plagas, no se arrepintieron de sus obras ni dejaron de
adorar a los demonios y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de
piedra y de madera, que son incapaces de ver, de oír y de caminar. 21 No,
ellos no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus maleficios, ni de sus
fornicaciones, ni de sus robos. Inminencia del castigo final 10 1 Luego vi descender del cielo a
otro Ángel poderoso, envuelto en una nube, con un arco iris sobre su cabeza.
Su rostro era como el sol, sus piernas parecían columnas de fuego, 2 y en su
mano tenía abierto un libro pequeño. Puso su pie derecho sobre el mar y el
izquierdo sobre la tierra, 3 y gritó con voz potente, semejante al rugido
del león. Entonces, los siete truenos hicieron resonar sus voces. 4 Una
vez que estos hablaron, yo me dispuse a escribir, pero una voz del cielo me
ordenó: "Guarda en secreto lo que han dicho los siete truenos y no lo
escribas". 5 Y el Ángel que yo había visto de pie sobre el mar y sobre
la tierra, levantó su mano derecha hacia el cielo, 6 y juró por
aquel que vive por los siglos de los siglos, por el que ha creado el
cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, diciendo: "¡Se
acabó el tiempo de la espera! 7 Pero el día en que suene la trompeta del
séptimo Ángel y se escuche su voz, se cumplirá el misterio de Dios,
conforme al anuncio que él hizo a sus servidores, los profetas". El pequeño libro 8 Y la voz que había oído desde el
cielo me habló nuevamente, diciéndome: "Ve a tomar el pequeño libro que
tiene abierto en la mano el Ángel que está de pie sobre el mar y sobre la
tierra". 9 Yo corrí hacia el Ángel y le rogué que me diera el pequeño
libro, y él me respondió: "Toma y cómelo; será amargo para tu estómago,
pero en tu boca será dulce como la miel". 10 Yo tomé el pequeño libro de
la mano del Ángel y lo comí: en mi boca era dulce como la miel, pero
cuando terminé de comerlo, se volvió amargo en mi estómago. 11 Entonces se me
dijo: "Es necesario que profetices nuevamente acerca de una multitud de
pueblos, de naciones, de lenguas y de reyes". Los dos testigos 11 1 Después recibí una vara para medir, semejante a
un bastón, mientras me decían: "Levántate y mide el Templo de Dios, el
altar y a los adoradores que encuentres allí. 2 No tengas en cuenta el atrio
exterior del Templo ni lo midas, porque ha sido entregado a los paganos, y
ellos pisotearán 7 Y cuando hayan acabado de dar
testimonio, 11 Pero después de estos tres días y
medio, un soplo de vida de Dios entró en ellos y los hizo poner de
pie, y un gran temor se apoderó de los espectadores. 12 Entonces
escucharon una voz potente que les decía desde el cielo: "Suban aquí".
Y ellos subieron al cielo en la nube, a la vista de sus enemigos. 13 En ese
momento se produjo un violento temblor de tierra que derrumbó la décima parte
de 14 La segunda calamidad ha pasado,
pero sepan que la tercera está por llegar. La séptima trompeta 15 Cuando el séptimo Ángel tocó la
trompeta, resonaron en el cielo unas voces potentes que decían: "El dominio
del mundo ha pasado a manos de nuestro Señor y de su Mesías, y él reinará por
los siglos de los siglos". 16 Y los veinticuatro Ancianos que estaban
sentados en sus tronos, delante de Dios, se postraron para adorarlo,
diciendo: 17 "Te damos gracias, Señor,
Dios todopoderoso -el que es y el que era- porque has ejercido tu inmenso poder y has establecido tu Reino. 18 Los paganos se habían
enfurecido, pero llegó el tiempo de tu ira, así como también el momento de juzgar
a los muertos y de recompensar a tus servidores,
los profetas, y a los santos y a todos aquellos
que temen tu Nombre -pequeños y grandes- y el momento de exterminar a los que corrompían la tierra". El Arca de 19 En ese momento se abrió el Templo de
Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de su Alianza, y hubo
rayos, voces, truenos y un temblor de tierra, y cayó una fuerte granizada. La visión de 12 1 Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer
revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas
en su cabeza. 2 Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.
3 Y apareció en el cielo otro signo: un enorme Dragón rojo como el fuego, con
siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema. 4 Su cola
arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó
sobre la tierra. El Dragón se puso delante de 7 Entonces se libró una batalla en el
cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron contra el Dragón, y este
contraatacó con sus ángeles, 8 pero fueron vencidos y expulsados del cielo. 9
Y así fue precipitado el enorme Dragón, la antigua Serpiente, llamada Diablo
o Satanás, y el seductor del mundo entero fue arrojado sobre la tierra con
todos sus ángeles. 10 Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: "Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que día y noche los acusaba
delante de nuestro Dios. 11 Ellos mismos lo han vencido, gracias a la sangre del Cordero y al testimonio que dieron de él, porque despreciaron su vida hasta la
muerte. 12 ¡Que se alegren entonces el cielo
y sus habitantes, pero ay de ustedes, tierra y mar, porque el Diablo ha descendidohasta
ustedes con todo su furor, sabiendo que le queda poco
tiempo!". 13 El Dragón, al verse precipitado
sobre la tierra, se lanzó en persecución de 13 1 Entonces vi que emergía del mar una Bestia
con siete cabezas y diez cuernos. En cada cuerno tenía una diadema, y sobre
sus cabezas había leyendas con nombres blasfemos. 2 Parecía una pantera,
pero tenía las patas como las de un oso y la boca como la de un
león. El Dragón le cedió su poder y su trono con un inmenso imperio. 3
Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero su llaga mortal ya estaba
cicatrizada. Toda la tierra, maravillada, siguió a 11 En seguida vi surgir de la tierra
otra Bestia que tenía dos cuernos como los de un cordero, pero hablaba como
un dragón. 12 Esta Bestia ejercía todo el poder de la primera y estaba a su
servicio; y logró que la tierra y sus habitantes adoraran a la primera
Bestia, a aquella cuya llaga mortal se había cicatrizado. 13 También
realizaba grandes prodigios, llegando a hacer descender fuego del cielo sobre
la tierra a la vista de todos. 14 Y por los prodigios que realizaba al
servicio de la primera Bestia, sedujo a los habitantes de la tierra para que
fabricaran una imagen en honor de aquella que fue herida por la espada y
sobrevivió. 15 También se le permitió dar vida a la imagen de 18 Para esto se precisa sutileza. El
que tenga inteligencia calcule la cifra de El Cordero y su cortejo 14 1 Después vi al Cordero que estaba de pie sobre el
monte Sión, acompañado de ciento cuarenta y cuatro mil elegidos, que tenían
escrito en la frente el nombre del Cordero y de su Padre. 2 Oí entonces una
voz que venía del cielo, semejante al estrépito de un torrente y al ruido de
un fuerte trueno, y esa voz era como un concierto de arpas: 3 los elegidos
cantaban un canto nuevo delante del trono de Dios, y delante de los cuatro
Seres Vivientes y de los Ancianos. Y nadie podía aprender este himno, sino
los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra. 4
Estos son los que no se han contaminado con mujeres y son vírgenes. Ellos siguen
al Cordero donde quiera que vaya. Han sido los primeros hombres
rescatados para Dios y para el Cordero. 5 En su boca nunca hubo mentira
y son inmaculados. Los tres Ángeles 6 Luego vi a otro Ángel que volaba en
lo más alto del cielo, llevando una Buena Noticia, la eterna, la que él debía
anunciar a los habitantes de la tierra, a toda nación, familia, lengua y
pueblo. 7 El proclamaba con voz potente: "Teman a Dios y glorifíquenlo, porque ha llegado la hora de su
Juicio: adoren a aquel que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales". 8 Un segundo Ángel lo siguió,
anunciando: "Ha caído, ha caído la gran Babilonia, la que ha dado
de beber a todas las naciones el vino embriagante de su
prostitución". 9 Un tercer Ángel lo siguió, diciendo
con voz potente: "El que adore a El Hijo del hombre 14 Y vi una nube blanca, sobre
la cual estaba sentado alguien que parecía Hijo de hombre, con una
corona de oro en la cabeza y una hoz afilada en la mano. 15 En seguida salió
del Templo otro Ángel y gritó con voz potente al que estaba sentado sobre la
nube: "Empuña tu hoz y siega, porque ha llegado el tiempo de la cosecha
y los sembrados de la tierra están maduros". 16 Y el que
estaba sentado sobre la nube pasó su hoz sobre la tierra, y esta quedó
segada. 17 Entonces otro Ángel salió del
Templo que está en el cielo, llevando también una hoz afilada. 18 Y salió del
altar otro Ángel –el que tiene poder sobre el fuego– y gritó con voz potente
al que tenía la hoz afilada: "Empuña tu hoz y cosecha los racimos de la
viña de la tierra, porque han llegado a su madurez". 19 El Ángel pasó la
hoz afilada sobre la tierra, cosechó la viña y arrojó los racimos en la
inmensa cuba de la ira de Dios. 20 La cuba fue pisoteada en las afueras de la
ciudad, y de la cuba salió tanta sangre, que llegó a la altura de los frenos
de los caballos en una extensión de unos trescientos kilómetros. Los siete Ángeles de las siete
plagas 15 1 Después vi en el cielo otro signo grande y
admirable: siete Ángeles que llevaban las siete últimas plagas, con las
cuales debía consumarse la ira de Dios. 2 También vi como un mar de cristal,
mezclado de fuego. Los que habían vencido a "¡Grandes y admirables son tus obras, Señor, Dios todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los pueblos! ¿Quién dejará de temerte, Señor, quién no alabará tu Nombre? 4 Sólo tú eres santo, y todas las naciones vendrán a
adorarte, porque se ha manifestado la justicia de
tus actos". 5 Después de esto, vi abrirse en el
cielo el Templo, el tabernáculo del Testimonio. 6 De él salieron los siete
Ángeles que tenían las siete plagas, y estaban vestidos de lino puro y
resplandeciente, y ceñidos con cinturones de oro. 7 Entonces, uno de los
cuatro Seres Vivientes entregó a los siete Ángeles siete copas colmadas de la
ira del Dios que vive por los siglos de los siglos. 8 Y el Templo se llenó
del humo que procede de la gloria de Dios y de su poder, de manera que
nadie pudo entrar al Templo hasta que cesaron las siete plagas de los
siete Ángeles. Las seis primeras copas 16 1 Y oí una voz potente que provenía del Templo y
ordenaba a los siete Ángeles: "Vayan y derramen sobre la tierra las
siete copas de la ira de Dios". 2 El primer Ángel fue y derramó su
copa sobre la tierra, provocando una llaga maligna y dolorosa en todos los
hombres que llevaban la marca de 3 El segundo derramó su copa sobre el
mar: este se convirtió en sangre, como si se hubiera cometido un crimen, y
perecieron todos los seres vivientes que había en el mar. 4 El tercero derramó su copa sobre
los ríos y sobre los manantiales, y estos se convirtieron en sangre. 5 Y oí
al Ángel de las aguas que decía: "Tú, el que es y el que era, el Santo,
obras con justicia al castigarlos así: 6 se merecían que les dieras de beber
la misma sangre de los santos y de los profetas que ellos han
derramado". 7 Y escuché al altar, que decía: "Sí, Señor, Dios
todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos". 8 El cuarto Ángel derramó su copa
sobre el sol, y se le permitió quemar a los hombres con fuego: 9 los hombres
fueron abrasados por un calor ardiente, pero en lugar de arrepentirse y dar
gloria a Dios, blasfemaron contra su Nombre, que tiene poder sobre estas
plagas. 10 El quinto derramó su copa sobre el
trono de 12 El sexto derramó su copa sobre el
gran río Éufrates, y sus aguas se secaron, dejando paso libre a los reyes de
Oriente. Los espíritus impuros 13 Después vi que salían de la boca
del Dragón, de La séptima copa 17 El séptimo Ángel derramó su copa
en el aire, y desde el Templo resonó una voz potente que venía del trono y
decía: "Ya está". 18 Y hubo relámpagos, voces, truenos y un
violento terremoto como nunca había sucedido desde que los hombres viven
sobre la tierra. 19 La gran Ciudad se partió en tres y las ciudades paganas
se derrumbaron. Dios se acordó de la gran Babilonia y le dio de beber la copa
donde fermenta el vino de su ira. 20 Todas las islas desaparecieron y no se
vieron más las montañas. 21 Cayeron del cielo sobre los hombres piedras de
granizo que pesaban unos cuarenta kilos, y ellos blasfemaron contra Dios por
esa terrible plaga. EL CASTIGO DE BABILONIA La gran Babilonia 17 1 Después vino uno de los siete Ángeles que tenían
las siete copas y me dijo: "Acompáñame, y te mostraré cómo va a ser
castigada la famosa Prostituta que está sentada a la orilla de los grandes
ríos. 2 Los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los habitantes
del mundo se han embriagado con el vino de su prostitución". 3 Entonces
me llevó en espíritu al desierto, y allí vi a una mujer sentada sobre una
Bestia escarlata. El simbolismo de 8 Las siete cabezas son las siete colinas,
sobre las cuales está sentada la mujer. 10 También simbolizan a siete reyes:
cinco de ellos han caído, uno vive y el otro todavía no ha llegado, pero
cuando llegue, durará poco tiempo. 11 En cuanto a 15 Los ríos –continuó diciéndome el
Ángel– a cuya orilla está sentada La caída de Babilonia 18 1 Después vi que otro Ángel descendía del cielo con
gran poder, mientras la tierra se iluminaba con su resplandor. 2 Y
gritó con voz potente: "¡Ha caído, ha caído Babilonia, la grande!
Se ha convertido en refugio de demonios, en guarida de toda clase de
espíritus impuros y en nido de aves impuras y repugnantes. 3 Porque todos los
pueblos han bebido el vino embriagante de su prostitución, los reyes de la
tierra han fornicado con ella y los comerciantes del mundo se han enriquecido
con su lujo desenfrenado". 4 En seguida oí otra voz que venía
del cielo y decía: "Ustedes, que son mi pueblo, huyan de esa ciudad,
para no hacerse cómplices de sus pecados ni ser castigados con sus plagas. 5
Porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo y Dios se ha
acordado de sus iniquidades. 6 Páguenle con su propia moneda,
retribúyanle el doble de lo que ha hecho, sírvanle una porción doble en la
copa de sus brebajes. 7 Provóquenle tormentos y dolor en la medida de su
fastuosidad y de su lujo. Porque ella se jacta, diciendo: Estoy sentada
como una reina, no soy viuda y jamás conoceré el duelo. 8 Por eso, en
un solo día, caerán sobre ella las plagas que merece: peste, llanto y
hambre. Y será consumida por el fuego, porque el Señor Dios que la ha
condenado es poderoso". Lamentaciones de los amigos de
Babilonia 9 Los reyes de la tierra, que
fornicaron con ella y compartieron su vida lujosa, al ver la humareda del
incendio, llorarán y se lamentarán por ella, 10 manteniéndose a distancia
ante el horror de sus tormentos: "¡Ay, ay! ¡La gran Ciudad, Babilonia, la ciudad poderosa! Bastó una hora para que recibieras tu
castigo". 11 También los comerciantes de la
tierra lloran y están de duelo por ella, porque ya nadie les compra sus
mercancías: 12 objetos de oro y de plata; piedras preciosas, perlas, telas de
lino y de púrpura, de seda y de escarlata; maderas aromáticas; objetos de
marfil, de maderas finas, de bronce, de hierro y de mármol; 13 canela,
ungüento perfumado, perfumes, mirra e incienso; vino, aceite, harina y trigo;
animales de carga, ovejas, caballos y carros; esclavos y seres humanos... 14 "Ya no verás más los frutos
que tanto deseabas: has perdido esos productos delicados y espléndidos, y
nunca más se los encontrará". 15 Los que traficaban con esos
productos y se habían enriquecido a costa de ella, se mantendrán a distancia
ante el horror de sus tormentos, llorando y lamentándose: 16 "¡Ay, ay! ¡La gran Ciudad! Estaba vestida de lino fino, de
púrpura y de escarlata, resplandeciente de oro, de piedras
preciosas y de perlas. 17 ¡Y en una hora fue arrasadatanta
riqueza!". Los capitanes, los que navegan por
las costas, los marinos y todos los que viven del mar, se mantuvieron a
distancia, 18 y contemplando la humareda del incendio, exclamaban:
"¡Ninguna ciudad se podía comparar a la gran Ciudad!". 19 Y
echándose tierra sobre su cabeza, llorando y lamentándose, decían: "¡Ay, ay! ¡La gran Ciudad! Con su opulencia se enriquecieron todos los que poseían barcos en el
mar. ¡Y en una hora ha sido
arrasada!". La alegría de los santos 20 "Que se alegre el cielo a
causa de su ruina, y alégrense ustedes, los santos, los apóstoles y los
profetas, porque al condenarla, Dios les ha hecho justicia". 21 Y un Ángel poderoso tomó una
piedra del tamaño de una rueda de molino y la arrojó al mar, diciendo:
"Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la gran Ciudad, y nunca más se
la verá". 22 Ya no se escuchará dentro de ti el canto de los que tocan el arpa y
de los músicos, de los flautistas y de los
trompetistas; ya no se encontrarán artesanos de los
diversos oficios, ni se escuchará el sonido de la
rueda del molino. 23 No volverá a brillar la luz de
la lámpara, ni tampoco se escuchará la voz de
los recién casados. Porque tus comerciantes eran los
grandes de la tierra, y con tus encantos sedujiste a todos
los pueblos. 24 En ella fue derramada la sangre de
los profetas y de los santos, y de todos aquellos que han sido inmolados en
la tierra. Las bodas del Cordero 19 1 Después oí algo parecido al clamor de una enorme
multitud que estaba en el cielo, y exclamaba: "¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, 2 porque sus juicios son verdaderos y
justos. Él ha condenado a la famosa
Prostituta que corrompía la tierra con su
lujuria, y ha vengado en ella la sangre de sus
servidores". 3 Y volvieron a decir:
"¡Aleluya! La humareda de 5 Luego salió del trono una voz que
decía: "Alaben a nuestro Dios, ustedes, sus servidores, los que lo
temen, pequeños y grandes". 6 Y oí algo parecido al clamor de una
enorme multitud, al estruendo de una catarata y al estallido de violentos
truenos. Y decían: "¡Aleluya! Porque el Señor, nuestro Dios, el Todopoderoso, ha establecido su
Reino. 7 Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios, porque han llegado las bodas del
Cordero: su esposa ya se ha preparado, 8 y la han vestido con lino fino de blancura resplandeciente". El lino simboliza las buenas acciones
de los santos. 9 Después el Ángel me dijo: "Escribe esto: Felices los
que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero". Y agregó:
"Estas son verdaderas palabras de Dios". 10 Entonces yo caí a sus
pies para adorarlo, pero él me advirtió: "¡Cuidado! No lo hagas, porque
yo soy tu compañero de servicio y el de tus hermanos que poseen el testimonio
de Jesús. El testimonio de Jesús es el espíritu profético. ¡Es a Dios a quien
debes adorar!". EL TRIUNFO DEFINITIVO DE CRISTO El primer combate 11 Luego vi el cielo abierto y
apareció un caballo blanco. Su Jinete se llama "Fiel" y
"Veraz"; él juzga y combate con justicia. 12 Sus ojos son
como una llama ardiente y su cabeza está cubierta de numerosas diademas.
Lleva escrito un nombre que solamente él conoce 13 y está vestido con un
manto teñido de sangre. Su nombre es: " 17 Después vi a un Ángel que estaba
de pie sobre el sol y gritaba con gran fuerza a todas las aves que
volaban en el cielo: "Vengan a reunirse para el gran festín
de Dios, 18 para devorar la carne de los reyes, de los grandes capitanes,
de los poderosos, de los caballos y de sus jinetes; la carne de todos, libres
y esclavos, pequeños y grandes". 19 En seguida vi a El reino de mil años 20 1 Luego vi que un Ángel descendía del cielo,
llevando en su mano la llave del Abismo y una enorme cadena. 2 Él capturó al
Dragón, la antigua Serpiente –que es el Diablo o Satanás– y lo encadenó por
mil años. 3 Después lo arrojó al Abismo, lo cerró con llave y lo selló, para
que el Dragón no pudiera seducir a los pueblos paganos hasta que se
cumplieran los mil años. Transcurridos esos mil años, será soltado por un
breve tiempo. 4 Entonces vi unos tronos, y los que
se sentaron en ellos recibieron autoridad para juzgar. También vi las
almas de los que habían sido decapitados a causa del testimonio de Jesús y de
El segundo combate 7 Y cuando se cumplan esos mil años,
Satanás será liberado de su prisión. 8 Saldrá para seducir a los pueblos que
están en los cuatro extremos de la tierra, a Gog y Magog, a fin de
reunirlos para la batalla. Su número será tan grande como las arenas del mar,
9 y marcharán sobre toda la extensión de la tierra, para rodear el campamento
de los santos, El Juicio de las naciones 11 Después vi un gran trono blanco y
al que estaba sentado en él. Ante su presencia, el cielo y la tierra
desaparecieron sin dejar rastros. 12 Y vi a los que habían muerto, grandes y
pequeños, de pie delante del trono. Fueron abiertos los libros, y
también fue abierto el Libro de 13 El mar devolvió a los muertos que
guardaba: El cielo nuevo y la tierra nueva: 21 1 Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva,
porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no
existe más. 2 Vi 5 Y el que estaba sentado en el trono
dijo: "Yo hago nuevas todas las cosas". Y agregó: "Escribe que
estas palabras son verdaderas y dignas de crédito. 6 ¡Ya está! Yo soy el Alfa
y Descripción de la nueva Jerusalén 9 Luego se acercó uno de los siete
Ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas plagas, y me
dijo: "Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero". 10
Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró 15 El que me estaba hablando tenía
una vara de oro para medir La felicidad de los elegidos 22 1 Después el Ángel me mostró un río de agua de vida,
claro como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero, 2 en
medio de la plaza de 3 Ya no habrá allí ninguna
maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en 6 Después me dijo: "Estas
palabras son verdaderas y dignas de crédito. El Señor Dios que inspira a los
profetas envió a su mensajero para mostrar a sus servidores lo que tiene
que suceder pronto. 7 ¡Volveré pronto! Feliz el que cumple las palabras
proféticas de este Libro". 8 Soy yo, Juan, el que ha visto y
escuchado todo esto. Y cuando terminé de oír y de ver, me postré a los pies
del Ángel que me había mostrado todo eso, para adorarlo. 9 Pero él me dijo:
"¡Cuidado! No lo hagas, porque yo soy tu compañero de servicio, el de
tus hermanos los profetas, y el de todos aquellos que conservan fielmente las
palabras de este Libro. ¡Es a Dios a quien debes adorar!". 10 Y agregó: "No mantengas
ocultas las palabras proféticas de este Libro porque falta poco tiempo. 11 Que
el pecador siga pecando, y el que está manchado se manche más aún; que el
hombre justo siga practicando la justicia, y el santo siga santificándose. 12
Pronto regresaré trayendo mi recompensa, para dar a cada uno según sus
obras. 13 Yo soy el Alfa y Epílogo 16 Yo, Jesús, he enviado a mi
mensajero para dar testimonio de estas cosas a las Iglesias. Yo soy el Retoño
de David y su descendencia, 17 El Espíritu y 18 Yo advierto a todos los que
escuchan las palabras proféticas de este Libro: "Si alguien pretende
agregarles algo, Dios descargará sobre él las plagas descritas en este Libro.
19 Y al que se atreva a quitar alguna palabra de este Libro profético, Dios
le quitará su parte del árbol de la vida y de 20 El que garantiza estas cosas
afirma: "¡Sí, volveré pronto!". ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús! 21 Que la gracia del Señor Jesús
permanezca con todos. Amén. 1 1. Dn. 2. 28. 4. "Aquel que es, que era y que viene" es la
extensión del nombre divino revelado a Moisés: "Yo soy el que soy"
(Éx. 3. 14). 5. Is. 55. 4; Sal. 89. 28. "Testigo": ver
nota Hech. 22. 20. 6. Éx. 19. 6. Ver 1 Ped. 2. 9. 7. Dn. 7. 13; Zac. 12. 10, 14. Ver Jn. 19. 37; Mt. 24.
30. 8. "El Alfa y 9. "Patmos" es una pequeña isla, situada
cerca de Éfeso, que los romanos usaban como lugar de deportación. 10. "El Día del Señor": ver nota Mt. 28. 1. 13. Dn. 7. 13; 10. 5. "Hijo de hombre": ver
nota Mt. 8. 20. 14. Dn. 7. 9. 15. Dn. 10. 6; Ez. 43. 2. 16. La "espada de doble filo" simboliza el
poder de 17. Is. 44. 6; 48. 12. Ver 2. 8; 22. 13. 18. El "Abismo" es la morada de los muertos.
Ver nota Sal. 6. 6. 19. Dn. 2. 28. 20. "Los Ángeles de las siete Iglesias": según
las antiguas concepciones judías, tanto el mundo material cuanto las personas
y las comunidades estaban regidas por ángeles. Ver 7. 1; 14. 18; 16. 5; nota
1 Cor. 11. 10. 2 5. "Sacaré tu candelabro de su lugar"
significa que si Éfeso no se convierte, perderá su jerarquía de Iglesia
principal. 6. "Nicolaítas": secta de tendencias morales
licenciosas. 7. Gn. 2. 9; 3. 22-24. Comer del "árbol de la
vida" significa participar de 8. Is. 44. 6; 48. 12. "Esmirna" es un puerto
situado a cincuenta kilómetros al norte de Éfeso. 9. "Sinagoga de Satanás": título injurioso
aplicado a los judíos que hostilizaban a los cristianos. 10. Dn. 1. 12, 14. 11. La "segunda muerte" es la condenación
eterna, es decir, la privación definitiva de Dios. Ver 20. 6, 14; 21. 8. 12. "Pérgamo" se encontraba a unos setenta
kilómetros al norte de Esmirna. 13. Además de numerosos santuarios paganos, Pérgamo
tenía un templo consagrado al culto del Emperador. La expresión "lugar
donde habita Satanás" designa probablemente este templo. 14. Ver Núm. 25. 1-2; 31. 16. 17. Is. 62. 2. La "piedra blanca", color de
gozo y de victoria, es una especie de contraseña que recibirán los elegidos
para entrar en el Reino celestial. "Maná escondido": ver nota
Jn. 6. 32-33. 18. "Tiatira" era una ciudad situada a unos
sesenta y cinco kilómetros al sudeste de Pérgamo. 20. "Jezabel": ver 1 Rey. 16. 31; 2 Rey. 9.
22, 30-37. Aquí Jezabel es un nombre simbólico aplicado a una profetisa de
los nicolaítas. 23. Sal. 7. 10; 62. 13. 26-27. Sal. 2. 8-9. 28. La "Estrella de la mañana" es un símbolo
de poder (Is. 14. 12), y aquí representa la gloria de Jesús resucitado, a la
que son asociados los creyentes en él. Ver 22. 16. 3 1. "Sardes" se encontraba a unos cincuenta y
cinco kilómetros al sudeste de Tiatira, y era una de las ciudades más
antiguas de Asia Menor. 5. En el "Libro de 7. Is. 22. 22. "Filadelfia" era una ciudad
situada a unos cuarenta y cinco kilómetros al sudeste de Sardes, en una
región muy fértil. 8. "Puerta que nadie puede cerrar": ver nota
1 Cor. 16. 9. 9. Is. 45. 14; 60. 14; 43. 4. 11. "Volveré pronto": ver Mt. 24. 27. 12. Is. 62. 2. "Columna": símbolo de los
elegidos que tendrán un lugar honorífico y estable en el Templo celestial. El
Nuevo Testamento presenta frecuentemente a la comunidad cristiana como un
Templo, cuya piedra angular es Jesucristo. Ver 1 Cor. 3. 10-11; Ef. 2. 19-22;
1 Ped. 2. 4-9. 14. "Laodicea" estaba situada a sesenta y
cinco kilómetros al sudeste de Filadelfia. "Amén" se usa como nombre
aplicado a Jesús. Ver nota 2 Cor. 1. 20. 19. Prov. 3. 12. 20. "Cenaremos juntos": imagen de intimidad y
felicidad. Ver nota Mt. 8. 11. 4 2. Is. 6. 1. 3. La gloria de Dios se revela como una irradiación
luminosa, comparable al resplandor de las piedras preciosas. 4. Aunque resulta difícil determinar con exactitud
quiénes son estos "veinticuatro Ancianos", es posible describir sus
funciones: son sacerdotes de la liturgia celestial, porque alaban y adoran a
Dios (v. 10; 5. 8-9; 11. 16; 19. 4) y le presentan las súplicas de los
fieles. Los "tronos" y las "coronas" simbolizan su
participación en el poder real de Dios: lo asisten en el gobierno del mundo y
se interesan en el destino de 5. Éx. 19. 16. Ver Sal. 18. 8-16. 6-8. Ez. 1. 5-10; Is. 6. 3. 9. Dn. 4. 31. 5 1. Ez. 2. 9-10. Se trata de un rollo de papiro donde
están escritos los designios de Dios sobre el mundo, develados en los caps.
6-9. Ver Is. 29. 11; Dn. 12. 4, 9. 5. Gn. 49. 9; Is. 11. 1, 10. "El León de la tribu
de Judá" y "el Retoño de David" son títulos que se refieren al
Mesías. Ver nota Mt. 1. 1. 6. Zac. 4. 10. Ver Jn. 1. 29. Los "siete
cuernos" representan la plenitud del poder y los "siete ojos",
el conocimiento perfecto. 7. Ver Is. 6. 1. 9. "Familias, lenguas, pueblos y naciones":
esta fórmula aparece en varias ocasiones para significar todo el género
humano. Ver Dn. 3. 4, 7. 10. Éx. 19. 6. Ver 1 Ped. 2. 9. 11. Dn. 7. 10. 6 1. La escena descrita presenta algunas semejanzas con
Zac. 1. 8-10; 6. 1-3. 2. El "jinete" que monta un "caballo
blanco" representa al pueblo de los partos, que ocupaba la región
oriental del Éufrates y constituía una amenaza constante para las fronteras
del Imperio Romano. Su arma característica era el "arco". El color
del caballo y la "corona" son signos de victoria. 6. "Denario": ver nota Mt. 18. 28. El precio
aquí indicado es exorbitante, debido a la gran escasez. 8. Ez. 14. 21. 12-14. Como en la literatura profética, las catástrofes
cósmicas manifiestan el Juicio de Dios. Ver Jl. 2. 10. 13-14. Is. 34. 4. 15. Is. 2. 10, 19. 16. Os. 10. 8. Ver Lc. 23. 30. 17. Jl. 2. 11; 3. 4. Ver notas Mt. 3. 7; Hech. 2. 17-21. 7 1. Ez. 7. 2. 3. Ez. 9. 4. Los que hayan sido marcados con el
"sello" estarán bajo la protección especial de Dios. Ver Éx. 39.
30. 4. El número "144.000" –12 por 12 por 1.000–
representa simbólicamente a todo el Pueblo de Dios, que estaba dividido en
doce tribus. 9. Los mártires cristianos entran a tomar posesión de
la gloria celestial. Las "túnicas blancas" y las "palmas"
simbolizan la santidad, la alegría y el triunfo. Ver notas 2. 17; 6. 2. 14. La "gran tribulación" son las
persecuciones de que eran objeto los cristianos. 15. Ver Éx. 33. 7-11; Ez. 37. 27; Zac. 2. 14. 16. Is. 49. 10. 17. Is. 49. 10; 25. 8. Ver Sal. 23; Ez. 34. 11-31; Jn.
10. 11-16. 8 1-2. La apertura del "séptimo
sello" provoca una nueva serie de catástrofes que se van produciendo a
medida que suenan las "siete trompetas". Un "silencio"
solemne precede y anuncia la intervención divina. Ver Sof. 1. 7; Hab. 2. 20;
Zac. 2. 17. Los "siete Ángeles": ver
Tob. 12. 15. 3. El "altar de oro" corresponde al altar de
los perfumes que estaba en el Templo de Jerusalén. Ver Éx. 30. 1; 1 Rey. 6.
20-21. 5. Ez. 10. 2. 9 1. La "estrella" es un ángel enviado por Dios
para infligir un nuevo castigo a los perseguidores de El "Abismo" designa aquí el
lugar donde están retenidos los ángeles caídos en espera del castigo final.
Ver 20. 1. 2. Gn. 19. 28; Éx. 19. 18. 3. Las "langostas" son un símbolo bíblico de
la devastación. Ver Jl. 1 - 2. 5. "Cinco meses" es lo que dura la vida de
una langosta. 6.
Jb.
3. 21. 7.
Jl.
2. 4. 8.
Jl.
1. 6. 9.
Jl.
2. 5. 20.
Is.
17. 8; Sal. 135. 15-17; Dn. 5. 4. 10 2. El "libro pequeño" contiene un mensaje de
consuelo. 3. Am. 3. 8. Los "truenos" son la voz de
Dios. 5-6. Dn. 12. 7; Éx. 20. 11. 7. Am. 3. 7. "Se cumplirá el misterio de
Dios": alusión al establecimiento definitivo del Reino. Ver Rom. 16. 25-26. 9-10. Ez. 3. 3. Este mensaje es "amargo" porque
anuncia el Juicio de Dios, y "dulce" porque proclama la salvación
que proviene de él. 11 2. Alusión a Dn. 7. 25; 12. 7. Los "cuarenta y dos
meses" corresponden a los tres años y medio que duró la persecución de
Antíoco IV Epífanes contra el pueblo de Israel (168- 3. "Dos testigos": es posible que se trate de
los Apóstoles Pedro y Pablo. 4. Zac. 4. 3, 11, 14. 6. Alusión a los relatos de Moisés y de Elías. Ver Éx.
7. 17-20; 1 Rey. 17. 1. 7. Dn. 7. 21. La "Bestia" es una
personificación del Imperio Romano que perseguía a los cristianos, y se la
presenta con más detalles en el cap. 13. 8. "Sodoma y Egipto" son figuras de los
poderes hostiles a Dios. 11. Ez. 37. 5, 10. 13. El número "siete mil" simboliza a las
personas de todas las categorías sociales. 18. Sal. 2. 1; Am. 3. 7; Sal. 115. 13. 19. En el Templo de Salomón, "el Arca de 12 1. La "Mujer" representa al Pueblo de Dios.
La liturgia y la tradición aplican este texto a 3. El "Dragón" es Satanás con todos los
atributos de su poder. 4. Dn. 8. 10. El "hijo" es el Mesías,
Jesucristo. 5. Is. 66. 7; Sal. 2. 9. 6. "Mil doscientos sesenta días" son cuarenta
y dos meses. Ver nota 11. 2. 7. Dn. 12. 1. "Miguel" es el jefe de los
ejércitos celestiales. 9. El "seductor" es el mismo Satanás. Ver Gn.
3; Jn. 8. 44. 14. Dn. 7. 25. Ver nota 11. 2. El "águila"
simboliza la rapidez de la ayuda divina. 13 1. Dn. 7. 3. Ver nota 11. 7. 2. Dn. 7. 4-6. 4. "¿Quién se le puede igualar?": esta
expresión es una réplica del nombre de "Miguel" (12. 7), que
significa: "¿Quién como Dios?". 5. Dn. 7. 8, 11. 7. Dn. 7. 6, 21. 10. Jer. 15. 2. 11. La "otra Bestia" es una potencia de orden
intelectual y religioso, y personifica a las religiones paganas de Asia Menor
que amenazaban contaminar la fe cristiana. 15. Dn. 3. 6. 18. En griego y en hebreo, cada una de las letras del
alfabeto tiene un valor numérico (a = 1, b = 2, etc.), y por eso se puede
establecer una correspondencia entre las letras y las cifras. Se ha discutido
mucho sobre el significado simbólico de la cifra "666". Probablemente,
representa al emperador Nerón, que se hacía adorar como un dios. Dado que el
número 7 es símbolo de perfección, la cifra 666 representaría la imperfección
por antonomasia: es "una cifra humana", no divina. 14 1. Ver nota 7. 4. 4. Jer. 2. 2-3. Esta expresión tiene un sentido
metafórico: se llama "vírgenes" a los mártires que soportaron la
persecución sin caer en la idolatría, que en el Antiguo Testamento se designa
con el nombre de fornicación o adulterio. Ver nota Mt. 12. 39. 5. Sof. 3. 13. 7. Éx. 20. 11. 8. Is. 21. 9; Jer. 25. 15. 10. Gn. 19. 24. 11. Is. 34. 10. 14. Dn. 7. 13. Ver 1. 13. La "corona" indica
la victoria, y la "hoz", el juicio y el castigo. 15. Jl. 4. 13. 19. La imagen de la "cuba" para representar la
"ira de Dios" está tomada de Is. 63. 3. 15 3. Jer. 10. 7. Ver Deut. 32. 4; Sal. 145. 17. El canto
de Moisés (Éx. 15) celebra la victoria del Pueblo de Dios sobre el Faraón.
Aquí los vencedores de 4.
Sal.
86. 9. 8.
1
Rey. 8. 10-11; Is. 6. 4. 16
2. Ver Éx. 9. 8-11. 4. Ver Éx. 7. 14-24. 12. Los "reyes de Oriente" son los reyes de
los partos. Ver nota 6. 2. 13. El "falso profeta" es la "otra"
Bestia descrita en 13. 11-17. 15. Este versículo parece estar fuera de contexto, ya
que interrumpe la continuidad de la descripción de la sexta plaga. 16. "Armagedón" es la transcripción de una
expresión hebrea que significa "montaña de Meguido". Allí fue
derrotado y perdió la vida el rey Josías (2 Rey. 23. 29-30). Ese lugar
perdura como símbolo del desastre final de los ejércitos enemigos. 18. Dn. 12. 1. Ver Mc. 13. 19. 21. Estos fenómenos cósmicos son la manifestación de la
ira divina. Ver Éx. 9. 22-26. 17 1. Jer. 51. 13. "La famosa Prostituta" es 9. Se trata de las "siete colinas" de Roma. 12. Dn. 7. 24. 14. Deut. 10. 17; Sal. 136. 3; 2 Mac. 13. 4. "Señor
de los señores y Rey de los reyes" son dos títulos de Dios que se
confieren a Cristo. Ver 19. 16; 1 Tim. 6. 15. 16.
Ez.
16. 39-41; 23. 25-29. 18
1. Ez. 43. 2. 2.
Is.
21. 9; Jer. 50. 39. 4.
Ver
Is. 48. 20; 52. 11. 5.
Jer.
51. 9. 6.
Jer.
50. 15. 7-8.
Is.
47. 8-9. 22-23. Jer. 25. 10. 19 3. Is. 34. 10. 5. Sal. 115. 13. 7. "Las bodas del Cordero" simbolizan la
unión definitiva de Cristo con 9. Ver Mt. 22. 1-4. 11. Is. 11. 4. El color "blanco" del caballo
simboliza la victoria. 13. Is. 63. 1. " 15. Sal. 2. 9. 16. Ver nota 17. 14. 17-18. Ez. 39. 17. 21. Ez. 39. 20. 20 1. "Abismo": ver nota 9. 1. 2. "Mil años": número simbólico que indica un
tiempo muy largo. Ver 2 Ped. 3. 8. 4. Dn. 7. 22. De la interpretación literal de este
versículo nació la teoría llamada "milenarismo", según la cual,
Cristo vendrá a la tierra para reinar durante mil años. En realidad, el
versículo tiene un sentido simbólico. 6. Ver nota 2. 11. 8. Ez. 38. 2. "Gog y Magog" significan las
naciones paganas coaligadas por Satanás contra 9. Ez. 38. 22. 12. Dn. 7. 10. En los "libros" están escritas
las acciones de los hombres. Sobre el "Libro de 21 1. Is. 65. 17. Ver Rom. 8. 19-23; 2 Ped. 3. 13. "El mar ya no existe más":
de esta manera se indica la derrota absoluta del mal, representado
simbólicamente por el "mar". Ver nota Mt. 8. 26. 2. "Como una novia": una vez más se repite la
imagen nupcial, tan frecuente en los escritos bíblicos. Ver Is. 61. 10;
62. 4-5; Os. 2. 21-22; 3.
Ez.
37. 27; Is. 8. 10. 4.
Is.
25. 8. 7.
2
Sam. 7. 14. 10.
Ez.
40. 2. 11.
Is.
60. 1-2. La descripción de este
versículo y de los siguientes tiende a exaltar la grandeza y la belleza de la
nueva Jerusalén. 12. Ez. 48. 31. 13. Ez. 48. 31-35. 15. Ver 11. 1. 16-17. La forma cuadrangular simboliza en este caso la
perfección. En el original griego, las medidas
son 12.000 estadios y 144 codos: estos números tienen evidentemente un valor
simbólico, ya que son múltiplos de doce. Ver nota 7. 4. 19. La maravillosa profusión de piedras preciosas exalta
la belleza de 22. El hecho de que falte el Templo significa el fin de 24. Is. 60. 3. Alusión a la conversión de los pueblos
paganos. 25. Is. 60. 11. 26. Is. 60. 5. 22 1. El "río de agua de vida" simboliza la
fuente de 2. Ez. 47. 12. 3. Zac. 14. 11. La "maldición" es la
sentencia divina que condena a una ciudad al exterminio total. 6.
Dn.
2. 28. Ver 1. 1. 12.
Is.
40. 10; Sal. 62. 13. 13.
Is.
44. 6; 48. 12. 16. Is. 11. 1, 10. Ver nota Mt. 1. 1. 17. Is. 55. 1. 20. Ver nota 1 Cor. 16. 22. Así como la lluvia y la nieve
descienden del cielo y no vuelven a él sin haber
empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho
germinar, para que dé la semilla al
sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale
de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo
quiero y cumple la misión que yo le
encomendé. Is. 55. 10-11 Ámense constantemente los unos a
los otros con un corazón puro, como quienes han sido engendrados
de nuevo, no por un germen corruptible, sino
incorruptible: Esta es 1 Ped. 1. 22-23, 25 |
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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Para
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