|
700.- SEÑOR, DIOS NUESTRO (Ps 8) Señor,
Dios nuestro, ¡qué
admirable es tu nombre en
toda la tierra! (bis) 1. Cuando
contemplo el cielo, obra de tus dedos, la
luna y las estrellas que has creado, ¿qué
es el hombre, para que te acuerdes de él, el
ser humano, para darle poder? (bis) 2. Lo
hiciste poco inferior a los ángeles, lo
coronaste de gloria y dignidad; le
diste el mando sobre las obras de tus manos. Todo
lo sometiste bajo sus pies. 3. Rebaños
de ovejas y toros y
hasta las bestias del campo, las
aves del cielo, los peces del mar, todo
lo sometiste bajo sus pies. 701.- EL SEÑOR ES MI HEREDAD (Ps 15) Tú
eres mi Señor, ningún
bien tengo sin ti. Tú
eres mi Señor, no
hay felicidad fuera de ti. 1. El
Señor es la porción de mi herencia. Tú
eres quien mi suerte guarda. Cayeron
mis cordeles en parajes amenos, y
me encanta mi heredad. 2. Bendigo
al Señor que me aconseja, aún
de noche me instruye. Tengo
siempre a Yahvé ante mis ojos, pues
con él no vacilo. 3. Por
eso mi corazón se alegra, en
ti descansa seguro. Me
enseñarás el camino de la vida, a
tu derecha, delicias por siempre. 702.- ME ENCANTA MI HEREDAD (Ps 15) (Me
encanta) me encanta mi heredad; con
él a mi derecha no vacilaré. Aleluya. 1. Protégeme,
Dios mío, que me refugio en ti. (Yo
digo) yo digo al Señor: Tú eres mi bien. Los
dioses y señores de la tierra no
me satisfacen. 2. Multiplican
las estatuas de dioses extraños, no
derramaré sus libaciones con mis manos, ni
tomaré sus nombres en mis labios. 3. El
Señor es mi heredad y mi copa, (mi
suerte) mi suerte está en tu mano. Me
ha tocado un lote hermoso, me
encanta mi heredad. 4. Bendeciré
al Señor que me aconseja, hasta
de noche me instruye internamente. Tengo
siempre presente al Señor, con
él a mi derecha no vacilaré. 5. Por
eso se me alegra el corazón, (se
gozan) se gozan mis entrañas y
mi carne descansa serena. Porque
no me entragarás a la muerte, ni
dejarás a tu fiel conocer la corrupción. 6. Me
enseñarás el sendero de la vida; me
saciarás de gozo en tu presencia, de
alegría perpetua a tu derecha. 703.- ALABANZA AL DIOS CREADOR DEL UNIVERSO (Ps 18A) El
cielo proclama la gloria de Dios, pregona
el firmamento la obra de sus manos; el
día al día le pasa el mensaje, la
noche a la noche se lo susurra. 1. Sin
que hablen, sin que pronuncien, sin
que resuene su voz, a
toda la tierra alcanza su pregón y
hasta el límite del orbe su lenguaje. Allí
le ha puesto su tienda al sol. El
sale como esposo de su alcoba, contento
como un héroe, a
recorrer su camino. Asoma
por un extremo del firmamento, su
órbita llega al otro extremo, nada
se libra de su calor. 704.- EL SEÑOR ES MI PASTOR (Ps 22) El
Señor es mi pastor, nada
me habrá de faltar. 1. El
Señor es mi Pastor, ¿qué
me puede faltar? En
las verdes praderas, El
me lleva a reposar. Condúceme
a las aguas del solaz y
mi alma reconforta. 2. El
me guía por sendas de justicia, por
amor de su nombre. En
oscura quebrada yo no temo, porque
estás junto a mí. Tu
cayado, la vara de tu diestra: son
ellos mi confianza. 3. Para
mí, tú dispones una mesa frente
a mis adversarios. Has
ungido con óleo mi cabeza, y
mi cáliz rebosa. De
bienes y de gracias gozaré, en
tu casa mientras viva. 4. Demos
gloria al Padre Poderoso; a
Jesús, el Señor; al
Espíritu que habita en nuestras almas, nuestro
Consolador: Al
Dios que es, que era y que vendrá, por
los siglos de los siglos. Gustad
y ved qué
bueno es el Señor, dichoso
el que se acoge a él. (bis) 1. Bendigo
al Señor en todo momento, su
alabanza está siempre en mi boca. Mi
alma se gloría en el Señor, que
los humildes lo escuchen y se alegren. 2. Proclamad
conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos
juntos su nombre. Yo
consulté al Señor y me respondió, me
libró de todas mis ansias. 3. Contempladlo
y quedaréis radiantes, vuestro
rostro no se avergonzará. Si
el afligido invoca al Señor, él lo escucha y
salva de sus angustias. 4. Todos
sus santos, temed al Señor, porque
nada les falta a los que le temen. Los
ricos empobrecen y pasan hambre, los
que buscan al Señor no carecen de nada. 5. Guarda
tu lengua del mal y
tus labios de la falsedad; apártate
del mal y obra el bien, busca
la paz y corre tras ella. 706.- EL SEÑOR ES MI LUZ (Ps 26) El
Señor es mi luz y mi salvación, el
Señor es la defensa de mi vida; si
el Señor es mi luz, ¿a quién temeré? ¿Quién
me hará temblar? 1. Una
cosa pido al Señor: habitar
por siempre en su casa; gozar
de la ternura del Señor, todos
los días de mi vida. 2. No
me escondas tu rostro, Señor, buscaré
todo el día tu rostro; si
mi padre y mi madre me abandonan, el
Señor me acogerá. 3. Oh,
Señor, enséñame el camino, guíame
por la senda verdadera. Gozaré
de la dicha del Señor en
la tierra de la vida. Mi
boca te cantará jubilosa: tú
eres un festín para mí. 1. Oh
Dios, tú eres mi Dios, yo te busco; mi
alma tiene sed de ti. 2. Lo
mismo que la tierra sin agua, mi
alma tiene sed de ti. 3. Señor,
yo quiero ir a tu templo, por
ver tu gloria y tu poder. 4. Tu
amor vale más que la vida, mis
labios cantarán sin fin. 5. Mis
manos se alzarán en tu nombre, mi
vida cantará tu amor. 6. De
noche viene a mí tu recuerdo y
va mi pensamiento a ti. 7. Mi
alma está aferrada a tu diestra, mi
alcázar eres tú, Señor. 708.- AL MODO QUE
Mi
alma tiene sed de Dios: ¿cuándo
iré a contemplarlo? 1. Al
modo que la cierva desea los
arroyos de las aguas, así
mi alma te desea a ti, oh Señor. 2. Mi
alma tiene sed del Señor, del
Dios de mi vida. ¿Cuándo
iré a contemplar el rostro del Señor? 3. Mis
lágrimas me sirven de pan de
día y de noche al oír que me dicen cada día: “Tu
Dios, ¿dónde está?”. |