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TIEMPOS LITÚRGICOS

 

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500.- PRONTO VIENE EL SEÑOR

 

       Pronto viene el Señor, ¡aleluya!;

       alegraos, oh pueblos, ¡aleluya!

 

1.    Escuchadme, seguidores de justicia,

       oídme, buscadores de Yavé:

       ved la roca en la cual

       fuisteis tallados,

       la cantera que ha sido

       vuestro origen.

 

2.    Contemplad a Abraham

       que es vuestro padre,

       y a Sara que os dio

       a luz entre dolores.

       Sólo a él yo le elegí

       y lo bendije,

       y le multipliqué su descendencia.

 

3.    Pues Yavé a Sión dará consuelo,

       sus ruinas en verdad consolará;

       en vergel tornará su desierto,

       su soledad en paraíso de Yavé.

 

4.    A mi voz atended, todos los pueblos,

       naciones, escuchad,

       prestad oídos;

       que de mí procede la enseñanza,

       y mis leyes serán luz para la tierra.

 

5.    Se aproxima, viene pronto mi justicia

       y viene sin tardar mi salvación.

       Mi brazo hará justicia a la naciones,

       las islas aguardan mi poder.

 

6.    Levantad los ojos hacia el cielo,

       los cielos pasan como humareda,

       contemplad la tierra y vuestras plantas,

       la tierra acabará como un vestido.

 

7.    Morirán como moscas los vivientes,

       pero eterna será mi salvación.

       La justicia del Señor tendrá fin,

       por los siglos de los siglos.

 

 

501.- OID, LOS EXTREMOS DE LA TIERRA

 

       Oíd, los extremos de la tierra,

       que viene el elegido del Señor,

       ¡aleluya!

 

1.    Islas todas, escuchad silenciosas,

       renovad, oh pueblos,

       vuestras fuerzas;

       acercaos y hablad.

 

2.    Viene ya desde el lado de Levante;

       en su mano el poder sobre los reyes

       y a los pueblos domina.

 

3.    Mi siervo a quien sostengo,

       mi Elegido;

       mi anunciado en quien mi alma se complace,

       mi Espíritu está en él.

 

4.    El dará la justicia a las naciones;

       mi Espíritu reposa sobre él;

       no grita ni habla recio.

 

5.    No quebrará la caña trizada,

       ni apagará la mecha que aún humea;

       ni voceará en las plazas.

 

6.    Cantad, cielos; tierra, salta de gozo,

       que Yavé ha consolado a su pueblo,

       tuvo pena de sus males.

 

7.    El vendrá a predicar la buena nueva,

       a sanar a los de herido corazón

       y librar a los cautivos.

 

8.    Abrid, abrid camino al Rey de Paz,

       removed las piedras de las sendas,

       allanad las veredas.

 

9.    Ya viene el Salvador

       al pueblo santo,

       ya reina el Escogido de Yavé,

       en Sión, la deseada.

 

502.- UNA VIRGEN DARA A LUZ

 

       Una Virgen dará a luz

       a su hijo el Emmanuel

       y su nombre es Rey de Paz,

       ¡aleluya! (bis)

 

1.    El pueblo que camina en las tinieblas

       verá un gran resplandor;

       a los que viven en las sombras de la muerte,

       les nacerá la luz.

 

2.    Una Virgen habrá de concebir,

       y un hijo dará a luz;

       su nombre es Emmanuel:

       Dios con nosotros;

       su alimento, leche y miel.

 

3.    Un niño nacerá;

       se nos da un hijo,

       es Príncipe de Paz;

       El tiene en su persona

       el principado

       y al mundo regirá.

 

4.    Su imperio será grande e ilimitado;

       la paz no tendrá fin.

       El trono de David será su asiento,

       en juicio y en justicia.

 

5.    El Espíritu de Dios poseerá,

       su juicio es equidad.

       Su palabra será azote del soberbio,

       sentencia del impío.

 

6.    Y aquel día, día grande de Yavé,

       se verán maravillas;

       el lobo morará junto al cordero,

       serpiente y niño jugarán.

 

7.    Demos gloria al Padre poderoso,

       al Hijo que vendrá

       y al Espíritu que habita

       en nuestras almas,

       por los siglos de los siglos.

 

 

503.- ¡VEN, SALVADOR!

 

       Cielos, lloved vuestra justicia;

       ábrete, tierra,

       haz germinar al Salvador.

 

1.    Oh Señor, Pastor de la casa de Israel,

       que conduces a tu pueblo:

       ven a rescatarnos por el poder de tu brazo.

       ¡Ven pronto, Señor!  ¡Ven, Salvador!

 

2.    Oh Sabiduría salida de la boca del Padre,

       anunciada por profetas:

       ven a enseñarnos el camino de la salvación.

       ¡Ven pronto, Señor!  ¡Ven, Salvador!

 

3.    Hijo de David, estandarte de los pueblos y los reyes,

       a quien clama el mundo  entero:

       ven a liberarnos, Señor, no tardes ya.

       ¡Ven pronto, Señor!  ¡Ven, Salvador!

 

4.    Llave de David y cetro de la casa de Israel,

       tú que reinas sobre el mundo:

       ven a liberar a los que en tinieblas te esperan.

       ¡Ven pronto, Señor!  ¡Ven, Salvador!

 

5.    Oh sol naciente, esplendor de la luz eterna y sol de justicia:

       ven a iluminar a los que yacen

       en sombras de muerte.

       ¡Ven pronto, Señor!  ¡Ven, Salvador!

 

6.    Rey de las naciones y piedra angular de la  Iglesia,

       tú que unes a los pueblos:

       ven a liberar a los hombres que has creado.

       ¡Ven pronto, Señor!  ¡Ven, Salvador!

 

7.    Dios con nosotros y rey salvador de las naciones,

       esperanza de los pueblos:

       ven a liberarnos, Señor, no tardes ya.

       ¡Ven pronto, Señor!  ¡Ven, Salvador!

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504.- VEN, JESUS, VEN

 

1.    Somos pobres peregrinos

       que buscando van tu Paz. (bis)

 

       Ven, Jesús, ven.

       Ven, Jesús, ven.

       Ven, Señor Jesús, ven.

       Ven, Señor Jesús.

 

2.    A calmar a los que lloran

       y sufren persecución;

       ven para todos los pobres

       y limpios de corazón.

 

3.    Ven también para los mansos

       y que saben perdonar;

       para quien busca justicia,

       para los que hacen la paz.

 

4.    A quitar nuestro egoísmo,

       nuestra envidia y vanidad;

       a enseñarnos la alegría

       de servir a los demás.

 

5.    Danos luz en el camino

       hasta nuestro atardecer,

       danos fuerza y paciencia

       para no desfallecer.

 

505.- EL SEÑOR NO TARDARA

 

1.    Cada tarde te he esperado, Señor,

       queriendo y temiendo que llegaras;

       las estrellas me dijeron que venías,

       que en silencio esta noche te aguardara.

 

       El Señor no tardará, el Señor ya volverá:

       ten paciencia si demora.

       Si no viene por la noche,

       tal vez venga con la aurora.

 

2.    ¡Oh Jesús, el deseado de los pueblos!;

       del obrero que trabaja eres el pan,