CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

LITURGIA DE LAS HORAS

SEMANA  I  DEL SALTERIO

SEMANA  I  DEL SALTERIO


 

VOLVER AL INDICE PRINCIPAL

SEMANA I DEL SALTERIO

DOMINGO

LUNES

MARTES

MIERCOLES

JUEVES

VIERNES

SABADO

 

SEMANA I

 

DOMINGO I

 

Oración del atardecer

 

I Vísperas (D. I)

 

La invocación inicial como en el Ordinario (Textos comunes), p. 007.

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Como una ofrenda de la tarde,

elevamos nuestra oración;

con el alzar de nuestras manos,

levantamos el corazón.

 

Al declinar la luz del día,

que recibimos como don,

con las alas de la plegaria,

levantamos el corazón.

 

Haz que la senda de la vida

la recorramos con amor

y, a cada paso del camino,

levantemos el corazón.

 

Cuando sembramos de esperanza,

cuando regamos con dolor,

con las gavillas en las manos,

levantemos el corazón.

 

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,

gloria a Dios Hijo Salvador,

gloria al Espíritu divino:

tres Personas y un solo Dios. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Domingo I de Adviento: Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.»

 

Domingo I de Cuaresma: Acepta, Señor, nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que te sea agradable, Señor, Dios nuestro.


 

Domingo V de Cuaresma: Meteré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

 

Domingo V de Pascua: El alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.

 

Salmo 140, 1-9

Oración ante el peligro

 

Por manos del ángel subió a la presencia de Dios

el humo de los perfumes, junto con las oraciones

de los santos. (Ap 8,4)

 

Señor, te estoy llamando, ven de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.

Suba mi oración como incienso en tu presencia,

el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

 

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,

un centinela a la puerta de mis labios;

no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,

a cometer crímenes y delitos;

ni que con los hombres malvados

participe en banquetes.

 

Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,

pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;

yo seguiré rezando en sus desgracias.

 

Sus jefes cayeron despeñados,

aunque escucharon mis palabras amables;

como una piedra de molino, rota por tierra,

están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

 

Señor, mis ojos están vueltos a ti,

en ti me refugio, no me dejes indefenso;

guárdame del lazo que me han tendido,

de la trampa de los malhechores.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

(El versículo Gloria al Padre se dice habitualmente al final de todos los salmos y cánticos, a no ser que se indique lo contrario.)


 

Domingo I de Adviento: Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.»

 

Domingo I de Cuaresma: Acepta, Señor, nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que te sea agradable, Señor, Dios nuestro.

 

Domingo V de Cuaresma: Meteré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

 

Domingo V de Pascua: El alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.

 

 

Antífona 2

 

Domingo I de Adviento: Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día habrá una gran luz. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy.»

 

Domingo V de Cuaresma: Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

 

Domingo V de Pascua: Me sacaste de la Prisión: por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida.

 

Salmo 141

Tú eres mi refugio

 

Todo lo que describe el salmo se realizó

en el Señor durante su pasión. (S. Hilario)

 

A voz en grito clamo al Señor,

a voz en grito suplico al Señor;

desahogo ante él mis afanes,

expongo ante él mi angustia,

mientras me va faltando el aliento.

 

Pero tú conoces mis senderos,

y que en el camino por donde avanzo

me han escondido una trampa.


 

Mira a la derecha, fíjate:

nadie me hace caso;

no tengo adónde huir,

nadie mira por mi vida.

 

A ti grito, Señor;

te digo: «Tú eres mi refugio

y mi lote en el país de la vida.»

 

Atiende a mis clamores,

que estoy agotado;

líbrame de mis perseguidores,

que son más fuertes que yo.

 

Sácame de la prisión,

y daré gracias a tu nombre:

me rodearán los justos

cuando me devuelvas tu favor.

 

Domingo I de Adviento: Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día habrá una gran luz. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy.»

 

Domingo V de Cuaresma: Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

 

Domingo V de Pascua: Me sacaste de la Prisión: por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida.

 

Antífona 3

 

Domingo I de Adviento: Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

 

Domingo I de Cuaresma: Cristo murió por los pecados, el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

 

Domingo V de Cuaresma: Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.

 

Domingo V de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.


 

Tiempo ordinario: El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.

 

Cántico: Flp 2,6-11

Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual

 

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

al con