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CAMINANDO CON JESUS Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant |
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LITURGIA DE LAS HORAS SEMANA
I DEL SALTERIO |
SEMANA I DOMINGO I Oración
del atardecer I
Vísperas (D. I) La
invocación inicial como en el Ordinario (Textos comunes), p. 007. HIMNO Tiempo
ordinario: Como una ofrenda de la tarde, elevamos nuestra oración; con el alzar de nuestras manos, levantamos el corazón. Al declinar la luz del día, que recibimos como don, con las alas de la plegaria, levantamos el corazón. Haz que la senda de la vida la recorramos con amor y, a cada paso del camino, levantemos el corazón. Cuando sembramos de esperanza, cuando regamos con dolor, con las gavillas en las manos, levantemos el corazón. Gloria a Dios Padre, que nos hizo, gloria a Dios Hijo Salvador, gloria al Espíritu divino: tres Personas y un solo Dios. Amén. SALMODIA Antífona 1
Domingo
I de Adviento:
Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.» Domingo
I de Cuaresma:
Acepta, Señor, nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde; que éste
sea hoy nuestro sacrificio, y que te sea agradable, Señor, Dios nuestro. Domingo
V de Cuaresma:
Meteré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Domingo
V de Pascua: El
alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya. Tiempo
ordinario: Suba mi
oración, Señor, como incienso en tu presencia. Salmo
140, 1-9
Oración ante el peligro
Por manos del ángel subió a la presencia de Dios
el humo de los perfumes, junto con las oraciones
de los santos. (Ap 8,4)
Señor, te estoy llamando, ven de
prisa, escucha mi voz cuando te llamo. Suba mi oración como incienso en tu
presencia, el alzar de mis manos como ofrenda
de la tarde. Coloca, Señor, una guardia en mi
boca, un centinela a la puerta de mis
labios; no dejes inclinarse mi corazón a la
maldad, a cometer crímenes y delitos; ni que con los hombres malvados participe en banquetes. Que el justo me golpee, que el
bueno me reprenda, pero que el ungüento del impío no
perfume mi cabeza; yo seguiré rezando en sus
desgracias. Sus jefes cayeron despeñados, aunque escucharon mis palabras
amables; como una piedra de molino, rota por
tierra, están esparcidos nuestros huesos a
la boca de la tumba. Señor, mis ojos están vueltos a ti, en ti me refugio, no me dejes
indefenso; guárdame del lazo que me han
tendido, de la trampa de los malhechores. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo. como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (El versículo Gloria al Padre se
dice habitualmente al final de todos los salmos y cánticos, a no ser que se
indique lo contrario.) Domingo
I de Adviento:
Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.» Domingo
I de Cuaresma:
Acepta, Señor, nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde; que éste
sea hoy nuestro sacrificio, y que te sea agradable, Señor, Dios nuestro. Domingo
V de Cuaresma:
Meteré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Domingo
V de Pascua: El
alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya. Tiempo
ordinario: Suba mi
oración, Señor, como incienso en tu presencia. Antífona
2
Domingo
I de Adviento:
Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día habrá
una gran luz. Aleluya. Domingo
I de Cuaresma: Entonces
clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy.» Domingo
V de Cuaresma:
Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de
Cristo Jesús, mi Señor. Domingo
V de Pascua: Me
sacaste de Tiempo
ordinario: Tú eres
mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida. Salmo
141
Tú eres mi refugio
Todo lo que
describe el salmo se realizó en el Señor
durante su pasión. (S. Hilario) A voz en grito clamo al Señor, a voz en grito suplico al Señor; desahogo ante él mis afanes, expongo ante él mi angustia, mientras me va faltando el aliento. Pero tú conoces mis senderos, y que en el camino por donde avanzo me han escondido una trampa. Mira a la derecha, fíjate: nadie me hace caso; no tengo adónde huir, nadie mira por mi vida. A ti grito, Señor; te digo: «Tú eres mi refugio y mi lote en el país de la vida.» Atiende a mis clamores, que estoy agotado; líbrame de mis perseguidores, que son más fuertes que yo. Sácame de la prisión, y daré gracias a tu nombre: me rodearán los justos cuando me devuelvas tu favor. Domingo
I de Adviento:
Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día habrá
una gran luz. Aleluya. Domingo
I de Cuaresma:
Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí
estoy.» Domingo
V de Cuaresma:
Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de
Cristo Jesús, mi Señor. Domingo
V de Pascua: Me
sacaste de Tiempo
ordinario: Tú eres
mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida. Antífona
3
Domingo
I de Adviento:
Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres. Domingo
I de Cuaresma:
Cristo murió por los pecados, el inocente por los culpables, para conducirnos
a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue
devuelto a la vida. Domingo
V de Cuaresma: Él,
a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Domingo
V de Pascua: El
Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos
los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya. Tiempo
ordinario: El Señor
Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos. Cántico:
Flp 2,6-11
Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual
Cristo, a pesar de su condición
divina, no hizo alarde de su categoría de
Dios; al con | ||||||||||||||