CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

LITURGIA DE LAS HORAS

SEMANA  I  DEL SALTERIO

SEMANA  I  DEL SALTERIO


 

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SEMANA I DEL SALTERIO

DOMINGO

LUNES

MARTES

MIERCOLES

JUEVES

VIERNES

SABADO

 

SEMANA I

 

DOMINGO I

 

Oración del atardecer

 

I Vísperas (D. I)

 

La invocación inicial como en el Ordinario (Textos comunes), p. 007.

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Como una ofrenda de la tarde,

elevamos nuestra oración;

con el alzar de nuestras manos,

levantamos el corazón.

 

Al declinar la luz del día,

que recibimos como don,

con las alas de la plegaria,

levantamos el corazón.

 

Haz que la senda de la vida

la recorramos con amor

y, a cada paso del camino,

levantemos el corazón.

 

Cuando sembramos de esperanza,

cuando regamos con dolor,

con las gavillas en las manos,

levantemos el corazón.

 

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,

gloria a Dios Hijo Salvador,

gloria al Espíritu divino:

tres Personas y un solo Dios. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Domingo I de Adviento: Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.»

 

Domingo I de Cuaresma: Acepta, Señor, nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que te sea agradable, Señor, Dios nuestro.


 

Domingo V de Cuaresma: Meteré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

 

Domingo V de Pascua: El alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.

 

Salmo 140, 1-9

Oración ante el peligro

 

Por manos del ángel subió a la presencia de Dios

el humo de los perfumes, junto con las oraciones

de los santos. (Ap 8,4)

 

Señor, te estoy llamando, ven de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.

Suba mi oración como incienso en tu presencia,

el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

 

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,

un centinela a la puerta de mis labios;

no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,

a cometer crímenes y delitos;

ni que con los hombres malvados

participe en banquetes.

 

Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,

pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;

yo seguiré rezando en sus desgracias.

 

Sus jefes cayeron despeñados,

aunque escucharon mis palabras amables;

como una piedra de molino, rota por tierra,

están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

 

Señor, mis ojos están vueltos a ti,

en ti me refugio, no me dejes indefenso;

guárdame del lazo que me han tendido,

de la trampa de los malhechores.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

(El versículo Gloria al Padre se dice habitualmente al final de todos los salmos y cánticos, a no ser que se indique lo contrario.)


 

Domingo I de Adviento: Anunciad a los pueblos y decidles: «Mirad, viene Dios, nuestro Salvador.»

 

Domingo I de Cuaresma: Acepta, Señor, nuestro corazón contrito, y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que te sea agradable, Señor, Dios nuestro.

 

Domingo V de Cuaresma: Meteré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

 

Domingo V de Pascua: El alzar de mis manos suba a ti, Señor, como ofrenda de la tarde. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.

 

 

Antífona 2

 

Domingo I de Adviento: Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día habrá una gran luz. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy.»

 

Domingo V de Cuaresma: Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

 

Domingo V de Pascua: Me sacaste de la Prisión: por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida.

 

Salmo 141

Tú eres mi refugio

 

Todo lo que describe el salmo se realizó

en el Señor durante su pasión. (S. Hilario)

 

A voz en grito clamo al Señor,

a voz en grito suplico al Señor;

desahogo ante él mis afanes,

expongo ante él mi angustia,

mientras me va faltando el aliento.

 

Pero tú conoces mis senderos,

y que en el camino por donde avanzo

me han escondido una trampa.


 

Mira a la derecha, fíjate:

nadie me hace caso;

no tengo adónde huir,

nadie mira por mi vida.

 

A ti grito, Señor;

te digo: «Tú eres mi refugio

y mi lote en el país de la vida.»

 

Atiende a mis clamores,

que estoy agotado;

líbrame de mis perseguidores,

que son más fuertes que yo.

 

Sácame de la prisión,

y daré gracias a tu nombre:

me rodearán los justos

cuando me devuelvas tu favor.

 

Domingo I de Adviento: Mirad: el Señor vendrá, y todos sus santos vendrán con él; en aquel día habrá una gran luz. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: «Aquí estoy.»

 

Domingo V de Cuaresma: Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

 

Domingo V de Pascua: Me sacaste de la Prisión: por eso doy gracias a tu nombre. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida.

 

Antífona 3

 

Domingo I de Adviento: Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

 

Domingo I de Cuaresma: Cristo murió por los pecados, el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

 

Domingo V de Cuaresma: Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.

 

Domingo V de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.


 

Tiempo ordinario: El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.

 

Cántico: Flp 2,6-11

Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual

 

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

al contrario, se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

 

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,

y una muerte de cruz.

 

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;

de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Domingo I de Adviento: Vendrá el Señor con gran poder, y lo contemplarán todos los hombres.

 

Domingo I de Cuaresma: Cristo murió por los pecados, el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

 

Domingo V de Cuaresma: Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.

 

Domingo V de Pascua: El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos.

 

 

Tiempo ordinario:

(Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua en el Propio del tiempo.)


 

LECTURA BREVE

 

¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén. (Rm 11,33-36)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Cuántas son * Tus obras, Señor. Cuantas.

 

V/. Y todas las hiciste con sabiduría. * Tus obras, Señor. Gloria al Padre. Cuántas.

 

La antífona para el cántico evangélico según el ciclo dominical, pp. 436ss.

 

PRECES

 

Glorifiquemos a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y supliquémosle, diciendo:

Escucha a tu pueblo, Señor.

 

Padre todopoderoso, haz que florezca en la tierra la justicia

—y que tu pueblo se alegre en la paz.

 

Que todos los pueblos entren a formar parte de tu reino,

—y obtengan así la salvación.

 

Que los esposos cumplan tu voluntad, vivan en concordia

—y sean siempre fieles a su mutuo amor.

 

Recompensa, Señor, a nuestros bienhechores

—y concédeles la vida eterna.

 

Acoge con amor a los que han muerto víctimas del odio, de la violencia o de la guerra

—y dales el descanso eterno.

 

Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que nos enseñó el Señor: Padre nuestro.

 

La oración según el ciclo dominical, pp. 436ss.

 

La conclusión de la Hora como en el Ordinario (Textos comunes), p. 009.

 

Invitatorio (D. I)

 

(Antífonas para los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua en el Propio del tiempo o en el Ordinario (Textos comunes), p. 004.)

 

Ant. T. O.: Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya. +

 

El salmo invitatorio, pp. 005ss.

 

 

Oración de la mañana

 

Laudes (D. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario y pascual:

 

Es domingo; una luz nueva

resucita la mañana

con su mirada inocente,

llena de gozo y de gracia.

 

Es domingo; la alegría

del mensaje de la Pascua

es la noticia que llega

siempre y que nunca se gasta.

 

Es domingo; la pureza

no sólo la tierra baña,

que ha penetrado en la vida

por las ventanas del alma.

 

Es domingo; la presencia

de Cristo llena la casa:

la Iglesia, misterio y fiesta,

por él y en él convocada.

 

Es domingo; «éste es el día

que hizo el Señor», es la Pascua,

día de la creación

nueva y siempre renovada.

 

Es domingo; de su hoguera

brilla toda la semana

y vence oscuras tinieblas

en jornadas de esperanza.


 

Es domingo; un canto nuevo

toda la tierra le canta

al Padre, al Hijo, al Espíritu,

único Dios que nos salva. Amén.

 

SALMODIA

 

(La salmodia de este Domingo I es la utilizada en todas las festividades del calendario.)

 

Antífona 1

 

Domingo I de Adviento: Aquel día, los montes destilarán dulzura y las colinas manarán leche y miel. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote.

 

Domingo V de Cuaresma: Tú, Señor, fuiste mi auxilio.

 

Domingo V de Pascua: El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya.

 

Salmo 62, 2-9

El alma sedienta de Dios

 

Madruga por Dios

todo el que rechaza

las obras de las tinieblas.

 

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua.

 

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

 

Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos.


 

En el lecho me acuerdo de ti

y velando medito en ti,

porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti,

y tu diestra me sostiene.

 

Domingo I de Adviento: Aquel día, los montes destilarán dulzura y las colinas manarán leche y miel. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: Toda mi vida te bendeciré, Señor, y alzaré las manos invocándote.

 

Domingo V de Cuaresma: Tú, Señor, fuiste mi auxilio.

 

Domingo V de Pascua: El que tenga sed, que venga a beber de balde el agua viva. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Domingo I de Adviento: Los montes y las colinas aclamarán en presencia del Señor, y los árboles de los bosques aplaudirán, porque viene el Señor y reinará eternamente. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: Cantad y ensalzad a Dios por los siglos.

 

Domingo V de Cuaresma: Líbranos con tu poder maravilloso y sálvanos del poder de la muerte.

 

Domingo V de Pascua: Rendid homenaje al Señor, que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: En medio de las llamas, los tres jóvenes, unánimes, cantaban: «Bendito sea el Señor.» Aleluya.

 

Cántico: Dn 3,57-88.56

Toda la creación alabe al Señor

 

Alabad al Señor,

 sus siervos todos.

(Ap 19,5)

 

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.


 

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;

cielos, bendecid al Señor.

 

Aguas del espacio, bendecid al Señor;

ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

 

Sol y luna, bendecid al Señor;

astros del cielo, bendecid al Señor.

 

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

vientos todos, bendecid al Señor.

 

Fuego y calor, bendecid al Señor;

fríos y heladas, bendecid al Señor.

 

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

témpanos y hielos, bendecid al Señor.

   

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

noche y día, bendecid al Señor.

 

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;

rayos y nubes, bendecid al Señor.

 

Bendiga la tierra al Señor,

ensálcelo con himnos por los siglos.

 

Montes y cumbres, bendecid al Señor;

cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

 

Manantiales, bendecid al Señor;

mares y ríos, bendecid al Señor;

 

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

aves del cielo, bendecid al Señor.

 

Fieras y ganados, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;

bendiga Israel al Señor.

 

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;

siervos del Señor, bendecid al Señor.

 

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.


 

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,

ensalcémoslo con himnos por los siglos.

 

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,

alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

 

Al final de este cántico no se dice Gloria al Padre.

 

Domingo I de Adviento: Los montes y las colinas aclamarán en presencia del Señor, y los árboles de los bosques aplaudirán, porque viene el Señor y reinará eternamente. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: Cantad y ensalzad a Dios por los siglos.

 

Domingo V de Cuaresma: Líbranos con tu poder maravilloso y sálvanos del poder de la muerte.

 

Domingo V de Pascua: Rendid homenaje al Señor, que hizo el cielo, la tierra, el mar y los manantiales. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: En medio de las llamas, los tres jóvenes, unánimes, cantaban: «Bendito sea el Señor.» Aleluya.

 

Antífona 3

Domingo I de Adviento: Vendrá el gran profeta y renovará a Jerusalén. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: El Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

 

Domingo V de Cuaresma: Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.

 

Domingo V de Pascua: Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Que los hijos de Sión se alegren por su Rey. Aleluya.

 

Salmo 149

Alegría de los santos

 

Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios,

se alegran por su Rey, Cristo, el Señor. (Hesiquio)

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

que se alegre Israel por su Creador,

los hijos de Sión por su Rey.


 

Alabad su nombre con danzas,

cantadle con tambores y cítaras;

porque el Señor ama a su pueblo

y adorna con la victoria a los humildes.

 

Que los fieles festejen su gloria

y canten jubilosos en filas:

con vítores a Dios en la boca

y espadas de dos filos en las manos:

 

para tomar venganza de los pueblos

y aplicar el castigo a las naciones,

sujetando a los reyes con argollas,

a los nobles con esposas de hierro.

 

Ejecutar la sentencia dictada

es un honor para todos sus fieles.

 

Domingo I de Adviento: Vendrá el gran profeta y renovará a Jerusalén. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: El Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

 

Domingo V de Cuaresma: Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.

 

Domingo V de Pascua: Los fieles festejan la gloria del Señor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Que los hijos de Sión se alegren por su Rey. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén. (Ap 7,10.12)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Cristo, Hijo de Dios vivo, * Ten piedad de nosotros. Cristo.

 

V/. Tú que estás sentado a la derecha del Padre, * Ten piedad de nosotros. Gloria al Padre. Cristo.

 

La antífona para el cántico evangélico según el ciclo dominical, pp. 436ss.


 

PRECES

 

Glorifiquemos al Señor Jesús, luz que alumbra a todo hombre y Sol de justicia que no conoce ocaso, y digámosle:

¡Oh Señor, vida y salvación nuestra!

 

Creador del universo, al darte gracias por el nuevo día que ahora empieza,

—te pedimos que el recuerdo de tu santa resurrección sea nuestro gozo durante este domingo.

 

Que tu Espíritu Santo nos enseñe a cumplir tu voluntad,

—y que tu sabiduría dirija hoy nuestras acciones.

 

Que, al celebrar la eucaristía de este domingo, tu palabra nos llene de gozo,

—y la participación en tu banquete haga crecer nuestra esperanza.

 

Que sepamos contemplar las maravillas que tu generosidad nos concede,

—y vivamos durante todo el día en acción de gracias.

 

Digamos ahora, todos juntos, la oración que nos enseñó el mismo Señor: Padre nuestro.

 

La oración según el ciclo dominical, pp. 436ss.

 

Hora intermedia (D. I)

 

Tercia, Sexta, Nona

 

El himno como en el Ordinario (Textos comunes), pp. 010ss.

 

SALMODIA

 

(La salmodia de este Domingo I es la utilizada en todas las solemnidades o festividades del calendario que caen en domingo.)

 

(Antífonas para los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua en el Propio del tiempo o en el Ordinario (Textos comunes), p. 021.)

 

Ant. 1. Mejor es refugiarse en el Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya.

 

Salmo 117,1-9

Himno de acción de gracias después de la victoria

 

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros,

los arquitectos, y que se ha convertido

en piedra angular. (Hch 4,11)


 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

 

Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia.

 

Diga la casa de Aarón:

eterna es su misericordia.

 

Digan los fieles del Señor:

eterna es su misericordia.

 

En el peligro grité al Señor,

y me escuchó, poniéndome a salvo.

 

El Señor está conmigo: no temo;

¿qué podrá hacerme el hombre?

El Señor está conmigo y me auxilia,

veré la derrota de mis adversarios.

 

Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres,

mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los jefes.

 

Ant. Mejor es refugiarse en el Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya.

 

 

Ant. 2. El Señor es mi fuerza y mi energía. Aleluya.

 

Salmo 117,10-18

 

Todos los pueblos me rodeaban,

en el nombre del Señor los rechacé;

me rodeaban cerrando el cerco,

en el nombre del Señor los rechacé;

me rodeaban como avispas,

ardiendo como fuego en las zarzas,

en el nombre del Señor los rechacé.

 

Empujaban y empujaban para derribarme,

pero el Señor me ayudó;

el Señor es mi fuerza y mi energía,

él es mi salvación.


 

Escuchad: hay cantos de victoria

en las tiendas de los justos:

«La diestra del Señor es poderosa,

la diestra del Señor es excelsa,

la diestra del Señor es poderosa.»

 

No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor.

Me castigó, me castigó el Señor,

pero no me entregó a la muerte.

 

Ant. El Señor es mi fuerza y mi energía. Aleluya.

 

Ant. 3. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Aleluya.

 

Salmo 117,19-29

 

Abridme las puertas del triunfo,

y entraré para dar gracias al Señor.

 

—Ésta es la puerta del Señor:

los vencedores entrarán por ella.

 

—Te doy gracias porque me escuchaste

y fuiste mi salvación.

 

La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

 

Éste es el día en que actuó el Señor:

sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Señor, danos la salvación;

Señor, danos prosperidad.

 

—Bendito el que viene en nombre del Señor,

os bendecimos desde la casa del Señor;

el Señor es Dios, él nos ilumina.

 

—Ordenad una procesión con ramos

hasta los ángulos del altar.

 

Tú eres mi Dios, te doy gracias;

Dios mío, yo te ensalzo.

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.


 

Ant. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Aleluya.

 

Para las otras Horas, la salmodia complementaria, pp. 430ss.

 

El resto de la Hora, para los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, en el Propio del tiempo.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. (1Jn 4,16)

 

V/. Inclina, oh Dios, mi corazón a tus preceptos.

R/. Dame vida con tu palabra.

 

Sexta

LECTURA BREVE

 

Lo que uno siembre, eso cosechará. El que siembra para la carne, de ella cosechará corrupción; el que siembra para el espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. (Ga 6,7b-8)

 

V/. Tu palabra, Señor, es eterna.

R/. Tu fidelidad de generación en generación.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

No nos cansemos de hacer el bien, que, si no desmayamos, a su tiempo cosecharemos. En una palabra: mientras tenemos ocasión, trabajemos por el bien de todos, especialmente por el de la familia de la fe. (Ga 6,9-10)

 

V/. Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.

R/. Y guardaré tus leyes.

 

La oración según el ciclo dominical, pp. 436ss.

 

Oración del atardecer

 

II Vísperas (D. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario y pascual:


 

Quédate con nosotros;

la noche está cayendo.

 

¿Cómo te encontraremos

al declinar el día,

si tu camino no es nuestro camino?

Deténte con nosotros;

la mesa está servida,

caliente el pan y envejecido el vino.

 

¿Cómo sabremos que eres

un hombre entre los hombres,

si no compartes nuestra mesa humilde?

Repártenos tu cuerpo,

y el gozo irá alejando

la oscuridad que pesa sobre el hombre.

 

Vimos romper el día

sobre tu hermoso rostro,

y al sol abrirse paso por tu frente.

Que el viento de la noche

no apague el fuego vivo

que nos dejó tu paso en la mañana.

 

Arroja en nuestras manos,

tendidas en tu busca,

las ascuas encendidas del Espíritu;

y limpia, en lo más hondo

del corazón del hombre,

tu imagen empañada por la culpa. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Domingo I de Adviento: Hija de Sión, alégrate; salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.

 

Domingo V de Cuaresma: Lo mismo que fue elevada la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre.

 

Domingo V de Pascua: Resucitó el Señor y está sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.


 

Salmo 109, 1-5.7

El Mesías, Rey y Sacerdote

 

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga

de sus enemigos estrado de sus pies. (1Co 15,25)

 

Oráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos

estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

 

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno,

según el rito de Melquisedec.»

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

 

Domingo I de Adviento: Hija de Sión, alégrate; salta de gozo, hija de Jerusalén. Aleluya.

 

Domingo I de Cuaresma: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.

 

Domingo V de Cuaresma: Lo mismo que fue elevada la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre.

 

Domingo V de Pascua: Resucitó el Señor y está sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Domingo I de Adviento: Vendrá nuestro Rey, Cristo, el Señor: el Cordero de quien Juan anunció la venida.

 

Domingo I de Cuaresma: Ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.


 

Domingo V de Cuaresma: El Señor de los ejércitos es protección liberadora, rescate salvador.

 

Domingo V de Pascua: Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

 

Salmo 113A

Israel librado de Egipto: las maravillas del Éxodo

 

Reconoced que también vosotros,

los que renunciasteis al mundo,

habéis salido de Egipto. (S. Agustín)

 

Cuando Israel salió de Egipto,

los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,

Judá fue su santuario,

Israel fue su dominio.

 

El mar, al verlos, huyó,

el Jordán se echó atrás;

los montes saltaron como carneros;

las colinas, como corderos.

 

¿Qué te pasa, mar, que huyes,

y a ti, Jordán, que te echas atrás?

¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;

colinas, que saltáis como corderos?

 

En presencia del Señor se estremece la tierra,

en presencia del Dios de Jacob;

que transforma las peñas en estanques,

el pedernal en manantiales de agua.

 

Domingo I de Adviento: Vendrá nuestro Rey, Cristo, el Señor: el Cordero de quien Juan anunció la venida.

 

Domingo I de Cuaresma: Ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

 

Domingo V de Cuaresma: El Señor de los ejércitos es protección liberadora, rescate salvador.

 

Domingo V de Pascua: Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.


 

Antífona 3

 

Domingo I de Adviento: Llego en seguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno según sus propias obras.

 

Domingo V de Pascua: Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

 

Cántico: Cf. Ap 19,1-2.5-7

Las bodas del Cordero

 

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,

porque sus juicios son verdaderos y justos.

R/. Aleluya.

 

Aleluya.

Alabad al Señor, sus siervos todos,

los que le teméis, pequeños y grandes.

R/. Aleluya.

 

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

alegrémonos y gocemos y démosle gracias.

R/. Aleluya.

 

Aleluya.

Llegó la boda del Cordero,

su esposa se ha embellecido.

R/. Aleluya.

 

Domingo I de Adviento: Llego en seguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno según sus propias obras.

 

Domingo V de Pascua: Aleluya. Reina nuestro Dios, gocemos y démosle gracias. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

 

***

Domingo I de Cuaresma: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que está escrito acerca del Hijo del hombre.

 

Domingo V de Cuaresma: Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes, sus cicatrices nos curaron.


 

Cántico: Cf. 1P 2,21b-24

La pasión voluntaria de Cristo, el siervo de Dios

 

Cristo padeció por nosotros,

dejándonos un ejemplo

para que sigamos sus huellas.

 

Él no cometió pecado

ni encontraron engaño en su boca;

cuando lo insultaban,

no devolvía el insulto;

en su pasión no profería amenazas;

al contrario,

se ponía en manos del que juzga justamente.

 

Cargado con nuestros pecados, subió al leño,

para que, muertos al pecado,

vivamos para la justicia.

Sus heridas nos han curado.

 

Domingo I de Cuaresma: Mirad, estamos subiendo a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que está escrito acerca del Hijo del hombre.

 

Domingo V de Cuaresma: Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes, sus cicatrices nos curaron.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. (2Co 1,3-4)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Bendito eres, Señor, * En la bóveda del cielo. Bendito.

V/. Digno de gloria y alabanza por los siglos. * En la bóveda del cielo. Gloria al Padre. Bendito.

 

La antífona para el cántico evangélico según el ciclo dominical, pp. 436ss.

 

PRECES

Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia, y digámosle confiadamente:

Venga a nosotros tu reino, Señor.


 

Señor, haz de tu Iglesia instrumento de concordia y de unidad entre los hombres

—y signo de salvación para todos los pueblos.

 

Protege, con tu bazo poderoso, al papa y a todos los obispos

—y concédeles trabajar en unidad, amor y paz.

 

A los cristianos concédenos vivir íntimamente unidos a ti, nuestra cabeza,

—y que demos testimonio en nuestras vidas de la llegada de tu reino.

 

Concede, Señor, al mundo el don de la paz

—y haz que en todos los pueblos reine la justicia y el bienestar.

 

Otorga a los que han muerto una resurrección gloriosa

—y haz que gocemos un día, con ellos, de la felicidad eterna.

 

Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor: Padre nuestro.

 

La oración según el ciclo dominical, pp. 436ss.

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LUNES

 

LUNES I

 

Invitatorio (L. I)

 

Ant. T. O.: Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.

 

Laudes (L. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Mis ojos, mis pobres ojos

que acaban de despertar

los hiciste para ver,

no sólo para llorar.

 

Haz que sepa adivinar

entre las sombras la luz,

que nunca me ciegue el mal

ni olvide que existes tú.

 

Que cuando llegue el dolor,

que yo sé que llegará,

no se me enturbie el amor,

ni se me nuble la paz.


 

Sostén ahora mi fe,

pues, cuando llegue a tu hogar,

con mis ojos te veré

y mi llanto cesará. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

 

Tiempo pascual: Se alegrarán los que se acogen a ti. Aleluya.

 

Salmo 5, 2-10.12-13

Oración de la mañana de un justo perseguido

 

Se alegrarán eternamente los que acogieron

al Verbo en su interior. El Verbo habita en ellos.

 

Señor, escucha mis palabras,

atiende a mis gemidos,

haz caso de mis gritos de auxilio,

Rey mío y Dios mío.

 

A ti te suplico, Señor;

por la mañana escucharás mi voz,

por la mañana te expongo mi causa,

y me quedo aguardando.

 

Tú no eres un Dios que ame la maldad,

ni el malvado es tu huésped,

ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

 

Detestas a los malhechores,

destruyes a los mentirosos;

al hombre sanguinario y traicionero

lo aborrece el Señor.

 

Pero yo, por tu gran bondad,

entraré en tu casa,

me postraré ante tu templo santo

con toda reverencia.

 

Señor, guíame con tu justicia,

porque tengo enemigos;

alláname tu camino.


 

En su boca no hay sinceridad,

su corazón es perverso;

su garganta es un sepulcro abierto,

mientras halagan con la lengua.

 

Que se alegren los que se acogen a ti,

con júbilo eterno;

protégelos, para que se llenen de gozo

los que aman tu nombre.

 

Porque tú, Señor, bendices al justo,

y como un escudo lo rodea tu favor.

 

Fuera del tiempo pascual: A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

 

Tiempo pascual: Se alegrarán los que se acogen a ti. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.

 

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, tú eres rey y soberano de todo. Aleluya.

 

Cántico, 1Cro 29,10-13

Sólo a Dios honor y gloria

 

Bendito sea Dios, Padre de

nuestro Señor Jesucristo. (Ef 1,3)

 

Bendito eres, Señor,

Dios de nuestro padre Israel,

por los siglos de los siglos.

 

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,

la gloria, el esplendor, la majestad,

porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,

tú eres rey y soberano de todo.

 

De ti viene la riqueza y la gloria,

tú eres Señor del universo,

en tu mano está el poder y la fuerza,

tú engrandeces y confortas a todos.

 

Por eso, Dios nuestro,

nosotros te damos gracias,

alabando tu nombre glorioso.


 

Fuera del tiempo pascual: Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso.

 

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, tú eres rey y soberano de todo. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

 

Tiempo pascual: El Señor se sienta como rey eterno. Aleluya.

 

Salmo 28

Manifestación de Dios en la tempestad

 

Vino una voz del cielo que decía:

«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto»

(Mt 3,17)

 

Hijos de Dios, aclamad al Señor,

aclamad la gloria y el poder del Señor,

aclamad la gloria del nombre del Señor,

postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

 

La voz del Señor sobre las aguas,

el Dios de la gloria ha tronado,

el Señor sobre las aguas torrenciales.

 

La voz del Señor es potente,

la voz del Señor es magnífica,

la voz del Señor descuaja los cedros,

el Señor descuaja los cedros del Líbano.

 

Hace brincar al Líbano como a un novillo,

al Sarión como a una cría de búfalo.

 

La voz del Señor lanza llamas de fuego,

la voz del Señor sacude el desierto,

el Señor sacude el desierto de Cadés.

 

La voz del Señor retuerce los robles,

el Señor descorteza las selvas.

En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»

 

El Señor se sienta por encima del aguacero,

el Señor se sienta como rey eterno.

El Señor da fuerza a su pueblo,

el Señor bendice a su pueblo con la paz.


 

Fuera del tiempo pascual: Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

 

Tiempo pascual: El Señor se sienta como rey eterno. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a ésos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan. Por vuestra parte, hermanos, no os canséis de hacer el bien. (2Ts 3,10b-13)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Bendito sea el Señor * Ahora y por siempre. Bendito.

 

V/. El único que hace maravillas. * Ahora y por siempre. Gloria al Padre. Bendito.

 

Benedictus, ant.: Bendito sea el Señor, Dios nuestro.

 

PRECES

 

Proclamemos la grandeza de Cristo, lleno de gracia y del Espíritu Santo, y acudamos a él, diciendo:

Concédenos, Señor, tu Espíritu.

 

Concédenos, Señor, un día lleno de paz, de alegría y de inocencia,

—para que, llegados a la noche, con gozo y limpios de pecado, podamos alabarte nuevamente.

 

Que baje hoy a nosotros tu bondad

—y haga prósperas las obras de nuestras manos.

 

Muéstranos tu rostro propicio y danos tu paz,

—para que durante todo el día sintamos cómo tu mano nos protege.

 

Mira con bondad a cuantos se han encomendado a nuestras oraciones

—y enriquécelos con toda clase de bienes del cuerpo y del alma.

 

Terminemos nuestra oración con la plegaria que nos enseñó el Señor: Padre nuestro.

 

Oración

Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo.


 

Hora intermedia (L. I)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. La ley del Señor alegra el corazón y da luz a los ojos.

 

Salmo 18 B (8-15)

Himno a Dios, autor de la ley

 

Sed perfectos

como vuestro Padre celestial

es perfecto. (Mt, 5,48)

 

La ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma,

el precepto del Señor es fiel

e instruye al ignorante.

 

Los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida

y da luz a los ojos.

 

La voluntad del Señor es pura

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente justos.

 

Más preciosos que el oro,

más que el oro fino;

más dulces que la miel

de un panal que destila.

 

Aunque tu siervo vigila

para guardarlos con cuidado,

¿quién conoce sus faltas?

Absuélveme de lo que se me oculta.

 

Preserva a tu siervo de la arrogancia,

para que no me domine:

así quedaré libre e inocente

del gran pecado.

 

Que te agraden las palabras de mi boca,

y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,

Señor, roca mía, redentor mío.

 

Ant. La ley del Señor alegra el corazón y da luz a los ojos.


 

 

Ant. 2. Se levantará el Señor para juzgar a los pueblos con justicia.

 

Salmo 7,2-10

Oración del justo calumniado

 

Mirad que el juez

está ya a la puerta (St 5,9)

 

Señor, Dios mío, a ti me acojo,

líbrame de mis perseguidores y sálvame,

que no me atrapen como leones

y me desgarren sin remedio.

 

Señor, Dios mío: si soy culpable,

si hay crímenes en mis manos,

si he causado daño a mi amigo,

si he protegido a un opresor injusto,

que el enemigo me persiga y me alcance,

que me pisotee vivo por tierra,

apretando mi vientre contra el polvo.

 

Levántate, Señor, con tu ira,

álzate con furor contra mis adversarios,

acude, Dios mío, a defenderme

en el juicio que has convocado.

Que te rodee la asamblea de las naciones,

y pon tu asiento en lo más alto de ella.

El Señor es juez de los pueblos.

 

Júzgame, Señor, según mi justicia,

según la inocencia que hay en mí.

Cese la maldad de los culpables,

y apoya tú al inocente,

tú que sondeas el corazón y las entrañas,

tú, el Dios justo.

 

Ant. Se levantará el Señor para juzgar a los pueblos con justicia.


 

Ant. 3. Dios es un juez que salva a los rectos de corazón.

 

Salmo 7,11-18

 

Mi escudo es Dios,

que salva a los rectos de corazón.

Dios es un juez justo,

Dios amenaza cada día:

si no se convierten, afilará su espada,

tensará el arco y apuntará.

Apunta sus armas mortíferas,

prepara sus flechas incendiarias.

 

Mirad: concibió el crimen, está preñado de maldad,

y da a luz el engaño.

Cavó y ahondó una fosa,

caiga en la fosa que hizo;

recaiga su maldad sobre su cabeza,

baje su violencia sobre su cráneo.

 

Yo daré gracias al Señor por su justicia,

tañendo para el nombre del Señor Altísimo.

 

Ant. Dios es un juez que salva a los rectos de corazón.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama tiene cumplido el resto de la ley. Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera. (Rm 13,8.10)

 

V/. No rechaces a tu siervo, que tú eres mi auxilio.

R/. No me abandones, Dios de mi salvación.

 

Oración

 

Oh Dios, Padre lleno de bondad, tú has querido que los hombres trabajáramos de tal forma que, cooperando unos con otros, alcanzáramos éxitos cada vez más logrados; ayúdanos, pues, a vivir en medio de nuestros trabajos sintiéndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

Sexta

LECTURA BREVE

 

Sed todos prontos para escuchar, lentos para hablar y lentos para la ira. Porque la ira del hombre no produce la justicia que Dios quiere. Hay quien se cree religioso y no tiene a raya su lengua; pero se engaña, su religión es vacía. (St 1,19-20.26)

 

V/. Bendigo al Señor en todo momento.

R/. Su alabanza está siempre en mi boca.

 

Oración

 

Señor, tú eres el dueño de la viña y de los sembrados, tú el que repartes las tareas y distribuyes el justo salario a los trabajadores; ayúdanos a soportar el peso del día y el calor de la jornada sin quejarnos nunca de tus planes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

Tomad en serio vuestro proceder en esta vida. Ya sabéis con qué os rescataron: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha. (1P 1,17-19)

 

V/. Sálvame, Señor, ten misericordia de mí.

R/. En la asamblea bendeciré al Señor.

 

Oración

 

Tú nos has convocado, Señor, en tu presencia en aquella misma hora en que los apóstoles subían al templo para la oración de la tarde; concédenos que las súplicas que ahora te dirigimos en nombre de Jesús, tu Hijo, alcancen la salvación a cuantos invocan este nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Vísperas (L. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Hora de la tarde,

fin de las labores.

Amo de las viñas,

paga los trabajos de tus viñadores.


 

Al romper el día,

nos apalabraste.

Cuidamos tu viña

del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas,

nos lo das de balde,

que a jornal de gloria

no hay trabajo grande.

 

Das al vespertino

lo que al mañanero.

Son tuyas las horas

y tuyo el viñedo.

A lo que sembramos

dale crecimiento.

Tú que eres la viña,

cuida los sarmientos. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor se complace en el pobre.

 

Tiempo pascual: Tened valor: yo he vencido al mundo. Aleluya.

 

Salmo 10

El Señor, esperanza del justo

 

Dichosos los que tienen hambre

y sed de la justicia, porque

ellos quedarán saciados. (Mt 5,6)

 

Al Señor me acojo, ¿por qué me decís:

«Escapa como un pájaro al monte,

porque los malvados tensan el arco,

ajustan las saetas a la cuerda,

para disparar en la sombra contra los buenos?

Cuando fallan los cimientos,

¿qué podrá hacer el justo?»

 

Pero el Señor está en su templo santo,

el Señor tiene su trono en el cielo,

sus ojos están observando,

sus pupilas examinan a los hombres.


 

El Señor examina a inocentes y culpables,

y al que ama la violencia él lo odia.

Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,

les tocará en suerte un viento huracanado.

 

Porque el Señor es justo y ama la justicia:

los buenos verán su rostro.

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor se complace en el pobre.

 

Tiempo pascual: Tened valor: yo he vencido al mundo. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

 

Tiempo pascual: Se hospedará en tu tienda, habitará en tu monte santo. Aleluya.

 

Salmo 14

¿Quién es justo ante el Señor?

 

Os habéis acercado al monte Sión,

ciudad del Dios vivo (Hb 12,22)

 

Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda

y habitar en tu monte santo?

 

El que procede honradamente

y practica la justicia,

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua,

 

el que no hace mal a su prójimo

ni difama al vecino,

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor,

 

el que no retracta lo que juró

aun en daño propio,

el que no presta dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

 

El que así obra nunca fallará.

 

Fuera del tiempo pascual: Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.


 

Tiempo pascual: Se hospedará en tu tienda, habitará en tu monte santo. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

 

Tiempo pascual: Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Aleluya.

 

Cántico Ef 1,3-10

El Dios salvador

 

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

 

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante él por el amor.

 

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

 

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

 

Éste es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas

del cielo y de la tierra.

 

Fuera del tiempo pascual: Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.


 

Tiempo pascual: Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Conseguid un conocimiento perfecto de la voluntad de Dios, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría. (Col 1,9b-11)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Sáname, Señor, * Porque he pecado contra ti. Sáname.

 

V/. Yo dije: Señor, ten misericordia. * Porque he pecado contra ti. Gloria al Padre. Sáname.

 

Magníficat, ant.: Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.

 

PRECES

 

Demos gracias a Dios, nuestro Padre, que, recordando siempre su alianza, no cesa de bendecirnos, y digámosle con ánimo confiado:

Trata con bondad a tu pueblo, Señor.

 

Salva a tu pueblo, Señor,

—y bendice tu heredad.

 

Congrega en la unidad a todos los cristianos,

—para que el mundo crea en Cristo, tu enviado.

 

Derrama tu gracia sobre nuestros familiares y amigos:

—que difundan en todas partes la fragancia de Cristo.

 

Muestra tu amor a los agonizantes:

—que puedan contemplar tu salvación.

 

Ten piedad de los que han muerto

—y acógelos en el descanso de Cristo.

 

Terminemos nuestra oración con la plegaria que nos enseñó el Señor: Padre nuestro.


 

Oración

 

Nuestro humilde servicio, Señor, proclame tu grandeza, y, ya que por nuestra salvación te dignaste mirar la humillación de la Virgen María, te rogamos nos enaltezcas llevándonos a la plenitud de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.

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MARTES

 

MARTES I

 

Invitatorio (Ma. I)

 

Ant. T. O.: Venid, adoremos al Señor, Dios soberano.

 

Laudes (Ma. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

En esta luz del nuevo día

que me concedes, oh Señor,

dame mi parte de alegría

y haz que consiga ser mejor.

 

Dichoso yo, si al fin del día

un odio menos llevo en mí,

si una luz más mis pasos guía

y si un error más yo extinguí.

 

Que cada tumbo en el sendero

me vaya haciendo conocer

cada pedrusco traicionero

que mi ojo ruin no supo ver.

 

Que ame a los seres este día,

que a todo trance ame la luz,

que ame mi gozo y mi agonía,

que ame el amor y ame la cruz. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.


 

Tiempo pascual: El que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos. Aleluya.

 

Salmo 23

Entrada solemne de Dios en su templo

 

Las puertas del cielo se abren

ante Cristo que, como hombre,

sube al cielo. (San Ireneo)

 

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

el orbe y todos sus habitantes:

él la fundó sobre los mares,

él la afianzó sobre los ríos.

 

—¿Quién puede subir al monte del Señor?

¿Quién puede estar en el recinto sacro?

 

—El hombre de manos inocentes

y puro corazón,

que no confía en los ídolos

ni jura contra el prójimo en falso.

Ése recibirá la bendición del Señor,

le hará justicia el Dios de salvación.

 

—Éste es el grupo que busca al Señor,

que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria.

 

—¿Quién es ese Rey de la gloria?

—El Señor, héroe valeroso;

el Señor, héroe de la guerra.

 

¡Portones!, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria.

 

—¿Quién es ese Rey de la gloria?

—El Señor, Dios de los ejércitos.

Él es el Rey de la gloria.

 

Fuera del tiempo pascual: El hombre de manos inocentes y puro corazón subirá al monte del Señor.


 

Tiempo pascual: El que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos. Aleluya.

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Ensalzad con vuestras obras al Rey de los siglos.

 

Tiempo pascual: Ensalzad al Rey del cielo y alegraos de su grandeza. Aleluya.

 

Cántico, Tb 13,1-10a

Dios castiga y salva

 

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor

Jesucristo, que en su gran misericordia nos ha hecho

 nacer de nuevo para una esperanza viva. (1P 1,3)

 

Bendito sea Dios, que vive eternamente,

y cuyo reino dura por los siglos:

él azota y se compadece,

hunde hasta el abismo y saca de él,

y no hay quien escape de su mano.

 

Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles,

porque él nos dispersó entre ellos.

Proclamad allí su grandeza,

ensalzadlo ante todos los vivientes:

que él es nuestro Dios y Señor,

nuestro padre por todos los siglos.

 

Él nos azota por nuestros delitos,

pero se compadecerá de nuevo,

y os congregará de entre las naciones

por donde estáis dispersados.

 

Si volvéis a él de todo corazón

y con toda el alma,

siendo sinceros con él,

él volverá a vosotros

y no os ocultará su rostro.

 

Veréis lo que hará con vosotros,

le daréis gracias a boca llena,

bendeciréis al Señor de la justicia

y ensalzaréis al rey de los siglos.

 

Yo le doy gracias en mi cautiverio,

anuncio su grandeza y su poder

a un pueblo pecador.


 

Convertíos, pecadores,

obrad rectamente en su presencia:

quizá os mostrará benevolencia

y tendrá compasión.

 

Ensalzaré a mi Dios, al rey del cielo,

y me alegraré de su grandeza.

Que todos alaben al Señor

y le den gracias en Jerusalén.

 

Fuera del tiempo pascual: Ensalzad con vuestras obras al Rey de los siglos.

 

Tiempo pascual: Ensalzad al Rey del cielo y alegraos de su grandeza. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor merece la alabanza de los buenos.

 

Tiempo pascual: La misericordia del Señor llena la tierra. Aleluya.

 

Salmo 32

Himno al poder y a la providencia de Dios

 

Por medio de la Palabra

se hizo todo. (Jn 1,3)

 

Aclamad, justos, al Señor,

que merece la alabanza de los buenos.

 

Dad gracias al Señor con la cítara,

tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;

cantadle un cántico nuevo,

acompañando los vítores con bordones:

 

que la palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales;

él ama la justicia y el derecho,

y su misericordia llena la tierra.

 

La palabra del Señor hizo el cielo;

el aliento de su boca, sus ejércitos;

encierra en un odre las aguas marinas,

mete en un depósito el océano.

 

Tema al Señor la tierra entera,

tiemblen ante él los habitantes del orbe:

porque él lo dijo, y existió,

él lo mandó, y surgió.


 

El Señor deshace los planes de las naciones,

frustra los proyectos de los pueblos;

pero el plan del Señor subsiste por siempre,

los proyectos de su corazón, de edad en edad.

 

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se escogió como heredad.

 

El Señor mira desde el cielo,

se fija en todos los hombres;

desde su morada observa

a todos los habitantes de la tierra:

él modeló cada corazón,

y comprende todas sus acciones.

 

No vence el rey por su gran ejército,

no escapa el soldado por su mucha fuerza,

nada valen sus caballos para la victoria,

ni por su gran ejército se salva.

 

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre.

 

Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

con él se alegra nuestro corazón,

en su santo nombre confiamos.

 

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor merece la alabanza de los buenos.

 

Tiempo pascual: La misericordia del Señor llena la tierra. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Ya es hora de despertaros del sueño. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad.        (Rm 13,11b.12-13a)


 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Dios mío, peña mía, * Refugio mío, Dios mío. Dios mío.

 

V/. Mi alcázar, mi libertador. * Refugio mío, Dios mío. Gloria al Padre. Dios mío.

 

Benedictus, ant.: El Señor nos suscitó una fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus profetas.

 

PRECES

 

Ya que hemos sido llamados a participar de una vocación celestial, bendigamos por ello a Jesús, el sumo sacerdote de la fe que profesamos, y supliquémosle, diciendo:

Señor, nuestro Dios y nuestro Salvador.

 

Rey todopoderoso, que por el bautismo has hecho de nosotros un sacerdocio real,

—haz que nuestra vida sea un continuo sacrificio de alabanza.

 

Ayúdanos, Señor, a guardar tus mandatos,

—para que, por la fuerza del Espíritu Santo, nosotros permanezcamos en ti, y tú en nosotros.

 

Danos tu sabiduría eterna,

—para que nos asista en nuestros trabajos.

 

Concédenos ser la alegría de cuantos nos rodean

—y fuente de esperanza para los decaídos.

 

Como hijos que somos  de Dios, dirijámonos a nuestro Padre con la oración que Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

 

Oración

 

Escucha, Señor, nuestras súplicas matinales y, con la luz de tu misericordia, alumbra la oscuridad de nuestro corazón: que los que hemos sido iluminados por tu claridad no andemos nunca tras las obras de las tinieblas. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Hora intermedia (Ma. I)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.


 

Salmo 118,1-8

I (Aleph)

Meditación sobre la palabra de Dios revelada en la ley

 

En esto consiste el amor a Dios:

en que guardemos

sus mandamientos. (1Jn 5,3)

 

Dichoso el que, con vida intachable,

camina en la voluntad del Señor;

dichoso el que, guardando sus preceptos,

lo busca de todo corazón;

el que, sin cometer iniquidad,

anda por sus senderos.

 

Tú promulgas tus decretos

para que se observen exactamente.

Ojalá esté firme mi camino,

para cumplir tus consignas;

entonces no sentiré vergüenza

al mirar tus mandatos.

 

Te alabaré con sincero corazón

cuando aprenda tus justos mandamientos.

Quiero guardar tus leyes exactamente,

tú, no me abandones.

 

Ant. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

 

Ant. 2. Se alegra mi corazón con tu auxilio.

 

Salmo 12

Súplica del justo que confía en el Señor

 

Que el Dios de la esperanza

colme vuestra fe de alegría.

(Rm 15,13)

¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome?

¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?

¿Hasta cuándo he de estar preocupado,

con el corazón apenado todo el día?

¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo?

 

Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;

da luz a mis ojos

para que no me duerma en la muerte,

para que no diga mi enemigo: «Le he podido»,

ni se alegre mi adversario de mi fracaso.


 

Porque yo confío en tu misericordia:

alegra mi corazón con tu auxilio,

y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

 

Ant. Se alegra mi corazón con tu auxilio.

 

Ant. 3. Dios nos encerró a todos en el pecado para tener misericordia de todos.

 

Salmo 13

Corrupción y necedad del impío

 

Si creció el pecado,

más desbordante fue la gracia.

 (Rm 5,20)

 

Dice el necio para sí:

«No hay Dios.»

Se han corrompido cometiendo execraciones,

no hay quien obre bien.

 

El Señor observa desde el cielo

a los hijos de Adán,

para ver si hay alguno sensato

que busque a Dios.

 

Todos se extravían

igualmente obstinados,

no hay uno que obre bien,

ni uno solo.

 

—Pero ¿no aprenderán los malhechores,

que devoran a mi pueblo como pan

y no invocan al Señor?

 

Pues temblarán de espanto,

porque Dios está con los justos.

Podéis burlaros de los planes del desvalido,

pero el Señor es su refugio.

 

¡Ojalá venga desde Sión

la salvación de Israel!

Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,

se alegrará Jacob y gozará Israel.

 

Ant. Dios nos encerró a todos en el pecado para tener misericordia de todos.

 

Tiempo ordinario:


 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto. (Jr 17,7-8)

 

V/. El Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable.

R/. ¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti!

 

Oración

 

Dios todopoderoso y eterno, que a la hora de tercia enviaste tu Espíritu Defensor a los apóstoles, derrama también sobre nosotros este Espíritu de amor, para que, ante los hombres, demos siempre fiel testimonio de aquel amor que has querido que fuera el distintivo de los discípulos de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Sexta

LECTURA BREVE

 

Dichoso el que encuentra sabiduría, el que alcanza inteligencia: adquirirla vale más que la plata, y su renta más que el oro; es más valiosa que las perlas, ni se le comparan las joyas. (Pr 3,13-15)

 

V/. Te gusta un corazón sincero.

R/. En mi interior me inculcas sabiduría.

 

Oración

 

Oh Dios, que revelaste a Pedro tu plan de salvar a todas las naciones, danos tu gracia, para que todas nuestras acciones sean agradables a tus ojos y útiles a tu designio de amor y salvación universal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

Dichoso el hombre a quien corrige Dios: no rechaces el escarmiento del Todopoderoso, porque él hiere y venda la herida, golpea y cura con su mano. (Jb 5,17-18)

 

V/. Trata con misericordia a tu siervo, Señor.

R/. Enséñame tus leyes.


 

Oración

 

Oh Dios, que enviaste un ángel al centurión Cornelio, para que le revelara el camino de la salvación, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres, para que, junto con todos nuestros hermanos, incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Vísperas (Ma. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

 

Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva;

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

 

Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se quede

desentendidamente frío.

 

Guarda mi fe del enemigo

(¡tantos me dicen que estás muerto!…).

Tú que conoces el desierto,

dame tu mano y ven conmigo. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor da la victoria a su Ungido.

 

Tiempo pascual: Ahora se estableció el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo. Aleluya.

 

Salmo 19

Oración por la victoria del rey

 

Cuantos invoquen el nombre

del Señor se salvarán. (Hch 2,21)


 

Que te escuche el Señor el día del peligro,

que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;

que te envíe auxilio desde el santuario,

que te apoye desde el monte Sión.

 

Que se acuerde de todas tus ofrendas,

que le agraden tus sacrificios;

que cumpla el deseo de tu corazón,

que dé éxito a todos tus planes.

 

Que podamos celebrar tu victoria

y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;

que el Señor te conceda todo lo que pides.

 

Ahora reconozco que el Señor

da la victoria a su Ungido,

que lo ha escuchado desde su santo cielo,

con los prodigios de su mano victoriosa.

 

Unos confían en sus carros,

otros en su caballería;

nosotros invocamos el nombre

del Señor, Dios nuestro.

 

Ellos cayeron derribados,

nosotros nos mantenemos en pie.

 

Señor, da la victoria al rey

y escúchanos cuando te invocamos.

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor da la victoria a su Ungido.

 

Tiempo pascual: Ahora se estableció el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

 

Tiempo pascual: Has asumido, Señor, el poder y comenzaste a reinar. Aleluya.

 

Salmo 20,2-8.14

Acción de gracias por la victoria del rey

 

El Señor resucitado recibió la vida,

años que se prolongan sin término.

(S. Ireneo)


 

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,

¡y cuanto goza con tu victoria!

Le has concedido el deseo de su corazón,

no le has negado lo que pedían sus labios.

 

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,

y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.

Te pidió vida, y se la has concedido,

años que se prolongan sin término.

 

Tu victoria ha engrandecido su fama,

lo has vestido de honor y majestad.

Le concedes bendiciones incesantes,

lo colmas de gozo en tu presencia;

porque el rey confía en el Señor,

y con la gracia del Altísimo no fracasará.

 

Levántate, Señor, con tu fuerza,

y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

 

Fuera del tiempo pascual: Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

 

Tiempo pascual: Has asumido, Señor, el poder y comenzaste a reinar. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

 

Tiempo pascual: Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió. Aleluya.

 

Cántico Ap 4,11;5,9.10.12

Himno de los redimidos

 

Eres digno, Señor, Dios nuestro,

de recibir la gloria, el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

 

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y con tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes,

y reinan sobre la tierra.


 

Digno es el Cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,

la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

 

Fuera del tiempo pascual: Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

 

Tiempo pascual: Que te sirva toda la creación, porque tú lo mandaste, y existió. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! Queridos, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. (1Jn 3,1a.2)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Tu palabra, Señor, es eterna, * Más estable que el cielo. Tu palabra.

 

V/. Tu fidelidad de generación en generación. * Más estable que el cielo. Gloria al Padre. Tu palabra.

 

Magníficat, ant.: Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

 

PRECES

 

Alabemos a Cristo, que mora en medio de nosotros, el pueblo adquirido por él, y supliquémosle, diciendo:

Por el honor de tu nombre, escúchanos, Señor.

 

Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que las gobiernan:

—que todos los hombres sean fieles a tu voluntad y trabajen por el bien y la paz.

 

Tú que hiciste cautiva nuestra cautividad,

—devuelve la libertad de los hijos de Dios a todos aquellos hermanos nuestros que sufren esclavitud en el cuerpo o en el espíritu.

 

Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus esperanzas

—y que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de su vida.

 

Que los niños imiten tu ejemplo

—y crezcan siempre en sabiduría y en gracia.


 

Acoge a los difuntos en tu reino,

—donde también nosotros esperamos reinar un día contigo.

 

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre: Padre nuestro.

 

Oración

 

Te damos gracias, Señor, Dios todopoderoso, porque has permitido que llegáramos a esta noche; te pedimos quieras aceptar con agrado el alzar de nuestras manos como ofrenda de la tarde. Por nuestro Señor Jesucristo.

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MIERCOLES

 

MIÉRCOLES I

 

Invitatorio (Mi. I)

 

Ant. T. O.: Adoremos al Señor, creador nuestro.

 

 

Laudes (Mi. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Buenos días, Señor, a ti el primero

encuentra la mirada

del corazón, apenas nace el día:

tú eres la luz y el sol de mi jornada.

 

Buenos días, Señor, contigo quiero

andar por la vereda:

tú, mi camino, mi verdad, mi vida;

tú, la esperanza firme que me queda.

 

Buenos días, Señor, a ti te busco,

levanto a ti las manos

y el corazón, al despertar la aurora:

quiero encontrarte siempre en mis hermanos.

 

Buenos días, Señor resucitado,

que traes la alegría

al corazón que va por tus caminos,

¡vencedor de tu muerte y de la mía!


 

Gloria al Padre de todos, gloria al Hijo,

y al Espíritu Santo;

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos te alabe nuestro canto. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

 

Tiempo pascual: En ti, Señor, está la fuente viva. Aleluya.

 

Salmo 35

Depravación del malvado y bondad de Dios

 

El que me sigue no camina en tinieblas,

sino que tendrá la luz de la vida. (Jn 8,12)

 

El malvado escucha en su interior

un oráculo del pecado:

«No tengo miedo a Dios,

ni en su presencia.»

Porque se hace la ilusión de que su culpa

no será descubierta ni aborrecida.

 

Las palabras de su boca son maldad y traición,

renuncia a ser sensato y a obrar bien;

acostado medita el crimen,

se obstina en el mal camino,

no rechaza la maldad.

 

Señor, tu misericordia llega al cielo,

tu fidelidad hasta las nubes;

tu justicia hasta las altas cordilleras,

tus sentencias son como el océano inmenso.

 

Tú socorres a hombres y animales;

¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,

los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

 

se nutren de lo sabroso de tu casa,

les das a beber del torrente de tus delicias,

porque en ti está la fuente viva,

y tu luz nos hace ver la luz.


 

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,

tu justicia con los rectos de corazón;

que no me pisotee el pie del soberbio,

que no me eche fuera la mano del malvado.

 

Han fracasado los malhechores;

derribados no se pueden levantar.

 

Fuera del tiempo pascual: Tu luz, Señor, nos hace ver la luz.

 

Tiempo pascual: En ti, Señor, está la fuente viva. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.

 

Tiempo pascual: Enviaste tu Espíritu, Señor, y existió la creación. Aleluya.

 

Cántico, Jdt 16,12a.13-15

Dios, creador del mundo y protector de su pueblo

 

Entonaron un cántico nuevo. (Ap 5,9)

 

¡Alabad a mi Dios con tambores,

elevad cantos al Señor con cítaras,

ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza,

ensalzad e invocad su nombre!

Porque el Señor es un Dios quebrantador de guerras,

su nombre es el Señor.

 

Cantaré a mi Dios un cántico nuevo:

Señor, tú eres grande y glorioso,

admirable en tu fuerza, invencible.

 

Que te sirva toda la creación,

porque tú lo mandaste, y existió;

enviaste tu aliento, y la construiste,

nada puede resistir a tu voz.

 

Sacudirán las olas los cimientos de los montes,

las peñas en tu presencia se derretirán como cera,

pero tú serás propicio a tus fieles.

 

Fuera del tiempo pascual: Señor, tú eres grande, tu fuerza es invencible.

 

Tiempo pascual: Enviaste tu Espíritu, Señor, y existió la creación. Aleluya.


 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

 

Tiempo pascual: Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Aleluya.

 

Salmo 46

El Señor es rey de todas las cosas

 

Está sentado a la derecha

del Padre, y su reino no tendrá fin.

 

Pueblos todos, batid palmas,

aclamad a Dios con gritos de júbilo;

porque el Señor es sublime y terrible,

emperador de toda la tierra.

 

Él nos somete los pueblos

y nos sojuzga las naciones;

él nos escogió por heredad suya:

gloria de Jacob, su amado.

 

Dios asciende entre aclamaciones;

el Señor, al son de trompetas:

tocad para Dios, tocad,

tocad para nuestro Rey, tocad.

 

Porque Dios es el rey del mundo:

tocad con maestría.

Dios reina sobre las naciones,

Dios se sienta en su trono sagrado.

 

Los príncipes de los gentiles se reúnen

con el pueblo del Dios de Abrahán;

porque de Dios son los grandes de la tierra,

y él es excelso.

 

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios con gritos de júbilo.

 

Tiempo pascual: Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

No hagas a otro lo que a ti no te agrada. Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo. Pide consejo al sensato y no desprecies un consejo útil. Bendice al Señor Dios en todo momento, y pídele que allane tus caminos y que te dé éxito en tus empresas y proyectos. (Tb 4,16-17.19-20)


 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Inclina, Señor, * Mi corazón a tus preceptos. Inclina.

 

V/. Dame vida con tu palabra. * Mi corazón a tus preceptos. Gloria al Padre. Inclina.

 

Benedictus, ant.: Ten misericordia de nosotros, Señor, y recuerda tu santa alianza.

 

PRECES

 

Demos gracias a Cristo con alabanzas continuas, porque no se desdeña de llamar hermanos a los que santifica con su gracia. Por tanto, supliquémosle:

Santifica a tus hermanos, Señor.

 

Concédenos, Señor, que con el corazón puro consagremos el principio de este día en honor de tu resurrección,

—y que santifiquemos el día entero con trabajos que sean de tu agrado.

 

Tú que, para que aumente nuestra alegría y se afiance nuestra salvación, nos das este nuevo día, signo de tu amor,

—renuévanos hoy y siempre para gloria de tu nombre.

 

Haz que sepamos descubrirte a ti en todos nuestros hermanos,

—sobre todo en los que sufren y en los pobres.

 

Haz que durante este día estemos en paz con todo el mundo,

—y a nadie devolvamos mal por mal.

 

Tal como nos enseñó el Señor, terminemos nuestra oración, diciendo: Padre nuestro.

 

Oración

 

Señor, Dios salvador nuestro, danos tu ayuda, para que siempre deseemos las obras de la luz y realicemos la verdad: así los que de ti hemos nacido como hijos de la luz seremos tus testigos ante los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Hora intermedia (Mi. I)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes.


 

Salmo 118,9-16

II (Beth)

 

¿Cómo podrá un joven andar honestamente?

Cumpliendo tus palabras.

Te busco de todo corazón,

no consientas que me desvíe de tus mandamientos.

En mi corazón escondo tus consignas,

así no pecaré contra ti.

 

Bendito eres, Señor,

enséñame tus leyes.

Mis labios van enumerando

los mandamientos de tu boca;

mi alegría es el camino de tus preceptos,

más que todas las riquezas.

 

Medito tus decretos,

y me fijo en tus sendas;

tu voluntad es mi delicia,

no olvidaré tus palabras.

 

Ant. Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes.

 

 

Ant. 2. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, Señor.

 

Salmo 16,1-9

Dios, esperanza del inocente perseguido

 

En los días de su vida mortal presentó

oraciones y súplicas, y fue escuchado.

(Hb 5,7)

 

Señor, escucha mi apelación,

atiende a mis clamores,

presta oído a mi súplica,

que en mis labios no hay engaño:

emane de ti la sentencia,

miren tus ojos la rectitud.

 

Aunque sondees mi corazón,

visitándolo de noche,

aunque me pruebes al fuego,

no encontrarás malicia en mí.


 

Mi boca no ha faltado

como suelen los hombres;

según tus mandatos, yo me he mantenido

en la senda establecida.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,

y no vacilaron mis pasos.

 

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;

inclina el oído y escucha mis palabras.

Muestra las maravillas de tu misericordia,

tú que salvas de los adversarios

a quien se refugia a tu derecha.

 

Guárdame como a las niñas de tus ojos,

a la sombra de tus alas escóndeme

de los malvados que me asaltan,

del enemigo mortal que me cerca.

 

Ant. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, Señor.

 

Ant. 3. Levántate, Señor, y líbrame.

 

Salmo 16,10-15

 

Han cerrado sus entrañas

y hablan con boca arrogante;

ya me rodean sus pasos,

se hacen guiños para derribarme,

como un león ávido de presa,

como un cachorro agazapado en su escondrijo.

 

Levántate, Señor, hazle frente, doblégalo,

que tu espada me libre del malvado,

y tu mano, Señor, de los mortales;

mortales de este mundo: sea su lote esta vida;

de tu despensa les llenarás el vientre,

se saciarán sus hijos

y dejarán a sus pequeños lo que sobra.

 

Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,

y al despertar me saciaré de tu semblante.

 

Ant. Levántate, Señor, y líbrame.

 

Tiempo ordinario:


 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Estad interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. (1P 1,13-14)

 

V/. Señor, enséñame tus caminos.

R/. Instrúyeme en tus sendas.

Oración

Señor, Padre santo, Dios fiel, que enviaste el Espíritu Santo prometido, para que congregara a los hombres que el pecado había disgregado, ayúdanos a ser, en medio del mundo, fermento de unidad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Sexta

LECTURA BREVE

 

El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo.» (1P 1,15-16)

 

V/. Que tus sacerdotes se vistan de gala.

R/. Que tus fieles vitoreen.

Oración

Dios todopoderoso y lleno de amor, que, a mitad de nuestra jornada, concedes un descanso a nuestra fatiga, contempla complacido el trabajo que hoy hemos empezado, remedia nuestras deficiencias y haz que nuestras obras te sean agradables. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

Someteos a Dios y enfrentaos con el diablo, que huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y Dios se acercará a vosotros. Humillaos ante el Señor, que él os levantará. (St 4,7-8a.10)

 

V/. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles.

R/. En los que esperan en su misericordia.

 

Oración

Señor Jesucristo, que, por la salvación de los hombres, extendiste tus brazos en la cruz, haz que todas nuestras acciones te sean agradables y sirvan para manifestar al mundo tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


 

Vísperas (Mi. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Amo, Señor, tus sendas, y me es suave la carga

(la llevaron tus hombros) que en mis hombros pusiste;

pero a veces encuentro que la jornada es larga,

que el cielo ante mis ojos de tinieblas se viste,

 

que el agua del camino es amarga…, es amarga,

que se enfría este ardiente corazón que me diste;

y una sombría y honda desolación me embarga,

y siento el alma triste hasta la muerte triste…

 

El espíritu débil y la carne cobarde,

lo mismo que el cansado labriego, por la tarde,

de la dura fatiga quisiera reposar…

 

Mas entonces me miras…, y se llena de estrellas,

Señor, la oscura noche; y detrás de tus huellas,

con la cruz que llevaste, me es dulce caminar.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?+

 

Tiempo pascual: La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador. Aleluya.

Salmo 26,1-6

Confianza ante el peligro

 

Ésta es la morada de Dios

con los hombres. (Ap 21,3)

 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

+ El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar?

 

Cuando me asaltan los malvados

para devorar mi carne,

ellos, enemigos y adversarios,

tropiezan y caen.


 

Si un ejército acampa contra mí,

mi corazón no tiembla;

si me declaran la guerra,

me siento tranquilo.

 

Una cosa pido al Señor,

eso buscaré:

habitar en la casa del Señor

por los días de mi vida;

gozar de la dulzura del Señor,

contemplando su templo.

 

Él me protegerá en su tienda

el día del peligro;

me esconderá en lo escondido de su morada,

me alzará sobre la roca;

 

y así levantaré la cabeza

sobre el enemigo que me cerca;

en su tienda ofreceré

sacrificios de aclamación:

cantaré y tocaré para el Señor.

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

 

Tiempo pascual: La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

 

Tiempo pascual: Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Aleluya.

 

Salmo 26,7-14

 

Algunos, poniéndose en pie,

daban testimonio contra Jesús.

(Mc 14,57)

 

Escúchame, Señor, que te llamo;

ten piedad, respóndeme.

 

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»

Tu rostro buscaré, Señor,

no me escondas tu rostro.


 

No rechaces con ira a tu siervo,

que tú eres mi auxilio;

no me deseches, no me abandones,

Dios de mi salvación.

 

Si mi padre y mi madre me abandonan,

el Señor me recogerá.

 

Señor, enséñame tu camino,

guíame por la senda llana,

porque tengo enemigos.

 

No me entregues a la saña de mi adversario,

porque se levantan contra mí testigos falsos,

que respiran violencia.

 

Espero gozar de la dicha del Señor

en el país de la vida.

 

Espera en el Señor, sé valiente,

ten ánimo, espera en el Señor.

 

Fuera del tiempo pascual: Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

 

Tiempo pascual: Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

 

Tiempo pascual: Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Aleluya.

 

Cántico Col 1,12-20

Himno a Cristo, primogénito de toda criatura

y primer resucitado de entre los muertos

 

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

 

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.


 

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda criatura;

porque por medio de él

fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por él y para él.

 

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

 

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:

los del cielo y los de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

Fuera del tiempo pascual: Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

 

Tiempo pascual: Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Llevad a la práctica la ley y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. El que se concentra en la ley perfecta, la de la libertad, y es constante, no para oír y olvidarse, sino para ponerla por obra, éste será dichoso al practicarla. (St 1,22.25)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Sálvame, Señor, * Y ten misericordia de mí. Sálvame.

V/. No arrebates mi alma con los pecadores. * Y ten misericordia de mí. Gloria al Padre. Sálvame.

 

Magníficat, ant.: El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

 

PRECES

 

Que en todo sea glorificado el nombre del Señor, que atiende a su pueblo elegido con infinito amor. A él suba nuestra oración:

Muestra, Señor, tu caridad.


 

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia:

—guárdala de todo mal y haz que crezca en tu amor.

 

Que todos los pueblos, Señor, te reconozcan como el único Dios verdadero,

—y a Jesucristo como el Salvador que tú has enviado.

 

A nuestros parientes y bienhechores concédeles tus bienes,

—y que tu bondad les dé la vida eterna.

 

Te pedimos, Señor, por los trabajadores que sufren:

—alivia sus dificultades y haz que todos los hombres reconozcan su dignidad.

 

En tu misericordia, acoge a los que hoy han muerto

—y dales posesión de tu reino.

 

Unidos fraternalmente, como hermanos de una misma familia, invoquemos a nuestro Padre: Padre nuestro.

 

Oración

 

Escucha, Señor, nuestras súplicas y protégenos durante el día y durante la noche; tú que eres inmutable, danos siempre firmeza a los que vivimos sujetos a la sucesión de los tiempos y las horas. Por nuestro Señor Jesucristo.

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JUEVES

 

JUEVES I

 

Invitatorio (J. I)

 

Ant. T. O.: Venid, adoremos al Señor, porque él es nuestro Dios.

 

Laudes (J. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Comienzan los relojes

a maquinar sus prisas;

y miramos el mundo.

Comienza un nuevo día.

 

Comienzan las preguntas,

la intensidad, la vida;

se cruzan los horarios.

Qué red, qué algarabía.


 

Mas tú, Señor, ahora

eres calma infinita.

Todo el tiempo está en ti

como en una gavilla.

 

Rezamos, te alabamos,

porque existes, avisas;

porque anoche en el aire

tus astros se movían.

 

Y ahora toda la luz

se posó en nuestra orilla. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.

 

Tiempo pascual: Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

 

Salmo 56

Oración matutina de un afligido

 

Este salmo canta la pasión del Señor. (S. Agustín)

 

Misericordia, Dios mío, misericordia,

que mi alma se refugia en ti;

me refugio a la sombra de tus alas

mientras pasa la calamidad.

 

Invoco al Dios altísimo,

al Dios que hace tanto por mí:

desde el cielo me enviará la salvación,

confundirá a los que ansían matarme,

enviará su gracia y su lealtad.

 

Estoy echado entre leones

devoradores de hombres;

sus dientes son lanzas y flechas,

su lengua es una espada afilada.

 

Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria.

 

Han tendido una red a mis pasos

para que sucumbiera;

me han cavado delante una fosa,

pero han caído en ella.


 

Mi corazón está firme, Dios mío,

mi corazón está firme.

Voy a cantar y a tocar:

despierta, gloria mía;

despertad, cítara y arpa;

despertaré a la aurora.

 

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;

tocaré para ti ante las naciones:

por tu bondad, que es más grande que los cielos;

por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

 

Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria.

 

Fuera del tiempo pascual: Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.

 

Tiempo pascual: Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

 

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor.

 

Tiempo pascual: El Señor redimió a su pueblo. Aleluya.

 

Cántico, Jr 31,10-14

Felicidad del pueblo redimido

 

Jesús iba a morir… para reunir a los

hijos de Dios dispersos. (Jn 11,51.52)

 

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,

anunciadla en las islas remotas:

«El que dispersó a Israel lo reunirá,

lo guardará como un pastor a su rebaño;

porque el Señor redimió a Jacob,

lo rescató de una mano más fuerte.»

 

Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,

afluirán hacia los bienes del Señor:

hacia el trigo y el vino y el aceite,

y los rebaños de ovejas y de vacas;

su alma será como un huerto regado,

y no volverán a desfallecer.


 

Entonces se alegrará la doncella en la danza,

gozarán los jóvenes y los viejos;

convertiré su tristeza en gozo,

los alegraré y aliviaré sus penas;

alimentaré a los sacerdotes con enjundia,

y mi pueblo se saciará de mis bienes.

 

Fuera del tiempo pascual: «Mi pueblo se saciará de mis bienes», dice el Señor.

 

Tiempo pascual: El Señor redimió a su pueblo. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios.+

 

Tiempo pascual: Éste es nuestro Dios por siempre jamás. Aleluya.

 

Salmo 47

Himno a la gloria de Dios en Jerusalén

 

Me transportó en éxtasis a un monte altísimo,

y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén. (Ap 21,10)

 

Grande es el Señor y muy digno de alabanza

en la ciudad de nuestro Dios,

+ su monte santo, altura hermosa,

alegría de toda la tierra:

 

el monte Sión, vértice del cielo,

ciudad del gran rey;

entre sus palacios,

Dios descuella como un alcázar.

 

Mirad: los reyes se aliaron

para atacarla juntos;

pero, al verla, quedaron aterrados

y huyeron despavoridos;

 

allí los agarró un temblor

y dolores como de parto;

como un viento del desierto,

que destroza las naves de Tarsis.

 

Lo que habíamos oído lo hemos visto

en la ciudad del Señor de los ejércitos,

en la ciudad de nuestro Dios:

que Dios la ha fundado para siempre.


 

Oh Dios, meditamos tu misericordia

en medio de tu templo:

como tu renombre, oh Dios, tu alabanza

llega al confín de la tierra;

 

tu diestra está llena de justicia:

el monte Sión se alegra,

las ciudades de Judá se gozan

con tus sentencias.

 

Dad la vuelta en torno a Sión,

contando sus torreones;

fijaos en sus baluartes,

observad sus palacios,

 

para poder decirle a la próxima generación:

«Éste es el Señor, nuestro Dios.»

Él nos guiará por siempre jamás.

 

Fuera del tiempo pascual: Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios.

 

Tiempo pascual: Éste es nuestro Dios por siempre jamás. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Así dice el Señor: «El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies: ¿Qué templo podréis construirme o qué lugar para mi descanso? Todo esto lo hicieron mis manos, todo es mío —oráculo del Señor—. En ése pondré mis ojos: en el humilde y el abatido que se estremece ante mis palabras.»          (Is 66,1­2)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Te invoco de todo corazón, * Respóndeme, Señor. Te invoco.

 

V/. Guardaré tus leyes. * Respóndeme, Señor. Gloria al Padre. Te invoco.

 

Benedictus, ant.: Sirvamos al Señor con santidad, y nos librará de nuestros enemigos.

 

PRECES

 

Demos gracias a Cristo, que nos ha dado la luz del día, y supliquémosle, diciendo:

Bendícenos y santifícanos, Señor.


 

Tú que te entregaste como víctima por nuestros pecados,

—acepta los deseos y proyectos de este día.

 

Tú que nos alegras con la claridad del nuevo día,

—sé tú mismo el lucero brillante de nuestros corazones.

 

Haz que seamos bondadosos y comprensivos con los que nos rodean,

—para que logremos así ser imágenes de tu bondad.

 

En la mañana haznos escuchar tu gracia,

—y que tu gozo sea hoy nuestra fortaleza.

 

Fieles a la recomendación del Salvador, digamos con filial confianza: Padre nuestro.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, humildemente acudimos a ti al empezar el día, a media jornada y al atardecer, para pedirte que, alejando de nosotros las tinieblas del pecado, nos hagas alcanzar la luz verdadera que es Cristo. Que vive y reina contigo.

 

Hora intermedia (J. I)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Ábreme los ojos, Señor, y contemplaré las maravillas de tu voluntad.

 

Salmo 118,17-24

III (Ghimel)

 

Haz bien a tu siervo: viviré

y cumpliré tus palabras;

ábreme los ojos, y contemplaré

las maravillas de tu voluntad;

soy un forastero en la tierra:

no me ocultes tus promesas.

 

Mi alma se consume, deseando

continuamente tus mandamientos;

reprendes a los soberbios,

malditos los que se apartan de tus mandatos.

 

Aleja de mí las afrentas y el desprecio,

porque observo tus preceptos;

aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,

tu siervo medita tus leyes;

tus preceptos son mi delicia,

tus decretos son mis consejeros.


 

Ant. Ábreme los ojos, Señor, y contemplaré las maravillas de tu voluntad.

 

 

Ant. 2. Haz, Señor, que camine con lealtad.

 

Salmo 24,1-11

Oración por toda clase de necesidades

 

La esperanza no defrauda. (Rm 5,5)

 

A ti, Señor, levanto mi alma;

Dios mío, en ti confío,

no quede yo defraudado,

que no triunfen de mí mis enemigos;

pues los que esperan en ti no quedan defraudados,

mientras que el fracaso malogra a los traidores.

 

Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas:

haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,

y todo el día te estoy esperando.

 

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

no te acuerdes de los pecados

ni de las maldades de mi juventud;

acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor.

 

El Señor es bueno y es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes.

 

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad

para los que guardan su alianza y sus mandatos.

Por el honor de tu nombre, Señor,

perdona mis culpas, que son muchas.

 

Ant. Haz, Señor, que camine con lealtad.

 

 

Ant. 3. Mírame, oh Dios, y líbrame, que estoy solo y afligido.


 

Salmo 24,12-22

 

¿Hay alguien que tema al Señor?

Él le enseñará el camino escogido:

su alma vivirá feliz,

su descendencia poseerá la tierra.

 

El Señor se confía con sus fieles

y les da a conocer su alianza.

Tengo los ojos puestos en el Señor,

porque él saca mis pies de la red.

 

Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí,

que estoy solo y afligido.

Ensancha mi corazón oprimido

y sácame de mis tribulaciones.

 

Mira mis trabajos y mis penas

y perdona todos mis pecados;

mira cuántos son mis enemigos,

que me detestan con odio cruel.

 

Guarda mi vida y líbrame,

no quede yo defraudado de haber acudido a ti.

La inocencia y la rectitud me protegerán,

porque espero en ti.

 

Salva, oh Dios, a Israel

de todos sus peligros.

 

Ant. Mírame, oh Dios, y líbrame, que estoy solo y afligido.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

El Señor formó las montañas, creó el viento, descubre al hombre su pensamiento, hace la aurora y el crepúsculo y camina sobre el dorso de la tierra; se llama Señor, Dios de los ejércitos. (Am 4,13)

 

V/. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor.

R/. Ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Oración

Señor, tú que a la hora de tercia enviaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración, concédenos también a nosotros tener parte en los dones de este Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

Sexta

LECTURA BREVE

 

El Señor creó las Pléyades y Orión, convierte las sombras en aurora, el día en noche oscura; convoca las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra; se llama El Señor. (Am 5,8)

 

V/. Honor y majestad lo preceden.

R/. Fuerza y esplendor están en su templo.

 

Oración

 

Dios todopoderoso y eterno, ante ti no existe ni la oscuridad ni las tinieblas; haz, pues, brillar sobre nosotros la claridad de tu luz, para que, guardando tus preceptos, caminemos fielmente por tus sendas con el corazón ensanchado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

El Señor construye en el cielo su escalinata y cimenta su bóveda sobre la tierra; convoca las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra; se llama El Señor. (Am 9,6)

 

V/. El cielo proclama la gloria de Dios.

R/. El firmamento pregona la obra de sus manos.

 

Oración

 

Contempla, Señor, a tu familia en oración y haz que, imitando los ejemplos de paciencia de tu Hijo, no decaiga nunca ante la adversidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Vísperas (J. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Éste es el tiempo en que llegas,

Esposo, tan de repente,

que invitas a los que velan

y olvidas a los que duermen.

 

Salen cantando a tu encuentro

doncellas con ramos verdes

y lámparas que guardaron

copioso y claro el aceite.


 

¡Cómo golpean las necias

las puertas de tu banquete!

¡Y cómo lloran a oscuras

los ojos que no han de verte!

 

Mira que estamos alerta,

Esposo, por si vinieres,

y está el corazón velando,

mientras los ojos se duermen.

 

Danos un puesto a tu mesa,

Amor que a la noche vienes,

antes que la noche acabe

y que la puerta se cierre. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

 

Tiempo pascual: Cambiaste mi luto en danzas. Aleluya.

 

Salmo 29

Acción de gracias por la curación de un enfermo

en peligro de muerte

 

Cristo, después de su gloriosa resurrección,

da gracias al Padre. (Casiodoro)

 

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

 

Señor, Dios mío, a ti grité,

y tú me sanaste.

Señor, sacaste mi vida del abismo,

me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

 

Tañed para el Señor, fieles suyos,

dad gracias a su nombre santo;

su cólera dura un instante;

su bondad, de por vida;

al atardecer nos visita el llanto;

por la mañana, el júbilo.


 

Yo pensaba muy seguro:

«No vacilaré jamás.»

Tu bondad, Señor, me aseguraba

el honor y la fuerza;

pero escondiste tu rostro,

y quedé desconcertado.

 

A ti, Señor, llamé,

supliqué a mi Dios:

«¿Qué ganas con mi muerte,

con que yo baje a la fosa?

 

¿Te va a dar gracias el polvo,

o va a proclamar tu lealtad?

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;

Señor, socórreme.»

 

Cambiaste mi luto en danzas,

me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;

te cantará mi alma sin callarse.

Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

 

Fuera del tiempo pascual: Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por siempre.

 

Tiempo pascual: Cambiaste mi luto en danzas. Aleluya.

 

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

Tiempo pascual: Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Aleluya.

 

Salmo 31

Acción de gracias de un pecador perdonado

 

David llama dichoso al hombre a quien Dios otorga

la justificación prescindiendo de sus obras. (Rm 4,6)

 

Dichoso el que está absuelto de su culpa,

a quien le han sepultado su pecado;

dichoso el hombre a quien el Señor

no le apunta el delito.


 

Mientras callé se consumían mis huesos,

rugiendo todo el día,

porque día y noche tu mano

pesaba sobre mí;

mi savia se me había vuelto un fruto seco.

 

Había pecado, lo reconocí,

no te encubrí mi delito;

propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,

y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

 

Por eso, que todo fiel te suplique

en el momento de la desgracia:

la crecida de las aguas caudalosas

no lo alcanzará.

 

Tú eres mi refugio, me libras del peligro,

me rodeas de cantos de liberación.

 

—Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,

fijaré en ti mis ojos.

 

No seáis irracionales como caballos y mulos,

cuyo brío hay que domar con freno y brida;

si no, no puedes acercarte.

 

Los malvados sufren muchas penas;

al que confía en el Señor,

la misericordia lo rodea.

 

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;

aclamadlo, los de corazón sincero.

 

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito.

 

Tiempo pascual: Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

 

Tiempo pascual: ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos? Aleluya.


 

Cántico Ap 11, 17-18;12,10b-12a

El juicio de Dios

 

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar.

 

Se encolerizaron las gentes,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que sean juzgados los muertos,

y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

 

Ahora se estableció la salud y el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

 

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero

y por la palabra del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

Por esto, estad alegres, cielos,

y los que moráis en sus tiendas.

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor le dio el poder, el honor y el reino, y todos los pueblos le servirán.

 

Tiempo pascual: ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los santos? Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe —de más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego— llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo. No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación. (1P 1,6-9)


 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. El Señor nos alimentó * Con flor de harina. El Señor.

 

V/. Nos sació con miel silvestre. * Con flor de harina. Gloria al Padre. El Señor.

 

Magníficat, ant.: El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.

 

PRECES

 

Invoquemos a Dios, nuestro refugio y nuestra fortaleza, y digámosle:

Mira a tus hijos, Señor.

 

Dios de amor, que has hecho alianza con tu pueblo,

—haz que recordemos siempre tus maravillas.

 

Que los sacerdotes, Señor, crezcan en la caridad

—y que los fieles vivan en la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

 

Haz que siempre edifiquemos la ciudad terrena unidos a ti,

—no sea que en vano se cansen los que la construyen.

 

Manda, Señor, trabajadores a tu mies,

—para que tu nombre sea conocido en el mundo.

 

A nuestros familiares y bienhechores difuntos dales un lugar entre los santos

—y haz que nosotros un día nos encontremos con ellos en tu reino.

 

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

 

Oración

 

Tú, Señor, que iluminas la noche y haces que después de las tinieblas amanezca nuevamente la luz, haz que, durante la noche que ahora empieza, nos veamos exentos de toda culpa y que, al clarear el nuevo día, podamos reunirnos otra vez en tu presencia, para darte gracias nuevamente. Por nuestro Señor Jesucristo.

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VIERNES

 

VIERNES I

 

Invitatorio (V. I)

 

Ant. T. O.: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.


 

 

Laudes (V. I)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Así: te necesito

de carne y hueso.

Te atisba el alma en el ciclón de estrellas,

tumulto y sinfonía de los cielos;

y, a zaga del arcano de la vida,

perfora el caos y sojuzga el tiempo,

y da contigo, Padre de las causas,

Motor primero.

 

Mas el frío conturba en los abismos,

y en los días de Dios amaga el vértigo.

¡Y un fuego vivo necesita el alma

y un asidero!

 

Hombre quisiste hacerme, no desnuda

inmaterialidad de pensamiento.

Soy una encarnación diminutiva;

el arte, el resplandor que toma cuerpo:

la palabra es la carne de la idea:

¡encarnación es todo el universo!

¡Y el que puso esta ley en nuestra nada

hizo carne su verbo!

Así: tangible, humano,

fraterno.

 

Ungir tus pies, que buscan mi camino,

sentir tus manos en mis ojos ciegos,

hundirme, como Juan, en tu regazo,

y —Judas sin traición— darte mi beso.

 

Carne soy, y de carne te quiero.

¡Caridad que viniste a mi indigencia,

qué bien sabes hablar en mi dialecto!

Así, sufriente, corporal, amigo,

¡cómo te entiendo!

¡Dulce locura de misericordia:

los dos de carne y hueso!

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.


 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

 

Tiempo pascual: Acuérdate de mí, Señor, cuando llegues a tu reino. Aleluya.

 

Salmo 50

Misericordia, Dios mío

 

Renovaos en la mente y en el espíritu

y vestíos de la nueva condición humana.

 (Ef 4,23-24)

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa;

lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.

 

Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado:

contra ti, contra ti solo pequé,

cometí la maldad que aborreces.

 

En la sentencia tendrás razón,

en el juicio resultarás inocente.

Mira, en la culpa nací,

pecador me concibió mi madre.

 

Te gusta un corazón sincero,

y en mi interior me inculcas sabiduría.

Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

lávame: quedaré más blanco que la nieve.

 

Hazme oír el gozo y la alegría,

que se alegren los huesos quebrantados.

Aparta de mi pecado tu vista,

borra en mí toda culpa.

 

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu.


 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso:

enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti.

 

Líbrame de la sangre, oh Dios,

Dios, Salvador mío,

y cantará mi lengua tu justicia.

Señor me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza.

 

Los sacrificios no te satisfacen:

si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;

un corazón quebrantado y humillado,

tú no lo desprecias.

 

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,

reconstruye las murallas de Jerusalén:

entonces aceptarás los sacrificios rituales,

ofrendas y holocaustos,

sobre tu altar se inmolarán novillos.

 

Fuera del tiempo pascual: Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

 

Tiempo pascual: Acuérdate de mí, Señor, cuando llegues a tu reino. Aleluya.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

 

Tiempo pascual: Es verdad: tú eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya.+

Cántico, Is 45,15-26

Que los pueblos todos se conviertan al Señor

 

Al nombre de Jesús toda rodilla se doble.

(Flp 2,10)

 

Es verdad: tú eres un Dios escondido,

el Dios de Israel, el Salvador.

Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,

se van avergonzados los fabricantes de ídolos;

mientras el Señor salva a Israel

con una salvación perpetua,

para que no se avergüencen ni se sonrojen nunca jamás.


 

Así dice el Señor, creador del cielo

—él es Dios—,

él modeló la tierra

la fabricó y la afianzó;

no la creó vacía,

sino que la formó habitable:

«Yo soy el Señor, y no hay otro.»

 

No te hablé a escondidas,

en un país tenebroso,

no dije a la estirpe de Jacob:

«Buscadme en el vacío.»

 

Yo soy el Señor que pronuncia sentencia

y declara lo que es justo.

Reuníos, venid, acercaos juntos,

supervivientes de las naciones.

No discurren los que llevan su ídolo de madera

y rezan a un dios que no puede salvar.

 

Declarad, aducid pruebas,

que deliberen juntos:

¿Quién anunció esto desde antiguo,

quién lo predijo desde entonces?

¿No fui yo, el Señor?

—No hay otro Dios fuera de mí—.

 

Yo soy un Dios justo y salvador,

y no hay ninguno más.

 

Volveos hacia mí para salvaros,

confines de la tierra,

pues yo soy Dios, y no hay otro.

 

Yo juro por mi nombre,

de mi boca sale una sentencia,

una palabra irrevocable.

«Ante mí se doblará toda rodilla,

por mí jurará toda lengua»;

dirán: «Sólo el Señor

tiene la justicia y el poder.»

 

A él vendrán avergonzados

los que se enardecían contra él;

con el Señor triunfará y se gloriará

la estirpe de Israel.


 

Fuera del tiempo pascual: Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

 

Tiempo pascual: Es verdad: tú eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Entrad con vítores en la presencia del Señor.

 

Tiempo pascual: Servid al Señor con alegría. Aleluya.

 

Salmo 99

Alegría de los que entran en el templo

 

El Señor manda que los redimidos

entonen un himno de victoria.

(San Atanasio)

 

Aclama al Señor, tierra entera,

servid al Señor con alegría,

entrad en su presencia con vítores.

 

Sabed que el Señor es Dios:

que él nos hizo y somos suyos,

su pueblo y ovejas de su rebaño.

 

Entrad por sus puertas con acción de gracias,

por sus atrios con himnos,

dándole gracias y bendiciendo su nombre:

 

«El Señor es bueno,

su misericordia es eterna,

su fidelidad por todas las edades.»

 

Fuera del tiempo pascual: Entrad con vítores en la presencia del Señor.

 

Tiempo pascual: Servid al Señor con alegría. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen. No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. (Ef 4,29-32)


 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. En la mañana * Hazme escuchar tu gracia. En la mañana.

 

V/. Indícame el camino que he de seguir. * Hazme escuchar tu gracia. Gloria al Padre. En la mañana.

 

Benedictus, ant.: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

 

 

PRECES

 

Adoremos a Cristo que salvó al mundo con su cruz, y supliquémosle, diciendo:

Concédenos, Señor, tu misericordia.

 

Oh Cristo, que con tu claridad eres nuestro sol y nuestro día,

—haz que, desde el amanecer, desaparezca de nosotros todo sentimiento malo.

 

Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y obras,

—a fin de que nuestro día sea agradable ante tus ojos.

 

Aparta de nuestros pecados tu vista

—y borra en nosotros toda culpa.

 

Por tu cruz y tu resurrección,

—llénanos del gozo del Espíritu Santo.

 

Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó: Padre nuestro.

 

Oración

 

Oh Dios, que has iluminado las tinieblas de nuestra ignorancia con la luz de tu Palabra: acrecienta en nosotros la fe que tú mismo nos has dado; que ninguna tentación pueda nunca destruir el ardor de la fe y de la caridad que tu gracia ha encendido en nuestro espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

Hora intermedia (V. I)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Correré por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón.


 

Salmo 118,25-32

IV (Daleth)

 

Mi alma está pegada al polvo:

reanímame con tus palabras;

te expliqué mi camino, y me escuchaste:

enséñame tus leyes;

instrúyeme en el camino de tus decretos,

y meditaré tus maravillas.

 

Mi alma llora de tristeza,

consuélame con tus promesas;

apártame del camino falso,

y dame la gracia de tu voluntad;

escogí el camino verdadero,

deseé tus mandamientos.

 

Me apegué a tus preceptos,

Señor, no me defraudes;

correré por el camino de tus mandatos

cuando me ensanches el corazón.

 

Ant. Correré por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón.

 

 

Ant. 2. Confiando en el Señor, no me he desviado.

 

Salmo 25

Oración confiada del inocente

 

Dios nos eligió en la persona de Cristo

para que fuésemos santos e irreprochables

ante él por el amor. (Ef 1,4)

 

Hazme justicia, Señor, que camino en la inocencia;

confiando en el Señor, no me he desviado.

 

Escrútame, Señor, ponme a prueba,

sondea mis entrañas y mi corazón,

porque tengo ante los ojos tu bondad,

y camino en tu verdad.

 

No me siento con gente falsa,

no me junto con mentirosos;

detesto las bandas de malhechores,

no tomo asiento con los impíos.


 

Lavo en la inocencia mis manos,

y rodeo tu altar, Señor,

proclamando tu alabanza,