CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

LITURGIA DE LAS HORAS

SEMANA  I  DEL SALTERIO

SEMANA  II  DEL SALTERIO

 

 

VOLVER AL INDICE PRINCIPAL

 

SEMANA II DEL SALTERIO

DOMINGO

LUNES

MARTES

MIERCOLES

JUEVES

VIERNES

SABADO

 


 


 

SEMANA II

 

DOMINGO II

 

I Vísperas (D. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

¡Luz que te entregas!,

¡luz que te niegas!,

a tu busca va el pueblo de noche:

alumbra su senda.

 

Dios de la luz, presencia ardiente

sin meridiano ni frontera:

vuelves la noche mediodía,

ciegas al sol con tu derecha.

 

Como columna de la aurora,

iba en la noche tu grandeza;

te vio el desierto, y destellaron

luz de tu gloria las arenas.

 

Cerró la noche sobre Egipto

como cilicio de tinieblas;

para tu pueblo amanecías

bajo los techos de las tiendas.

 

Eres la Luz, pero en tu rayo

lanzas el día o la tiniebla:

ciegas los ojos del soberbio,

curas al pobre su ceguera.

 

Cristo Jesús, tú que trajiste

fuego a la entraña de la tierra,

guarda encendida nuestra lámpara

hasta la aurora de tu vuelta. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Domingo II de Adviento: Alégrate y goza, nueva Sión, porque tu Rey llega con mansedumbre a salvar nuestras almas.


 

Domingo II después de Navidad: La Virgen concibió por la palabra de Dios, permaneció virgen, dio a luz al Rey de reyes.

 

Domingo II de Cuaresma: Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta y se transfiguró delante de ellos.

 

Domingo de Ramos: A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis; ahora, flagelado, me lleváis para ser crucificado.

 

Domingo VI de Pascua: El que realiza la verdad se acerca a la luz. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Aleluya.

 

Salmo 118,105-112

XIV (Nun)

Himno a la ley divina

 

Éste es mi mandamiento:

que os améis unos a otros.

(Jn 15,12)

 

Lámpara es tu palabra para mis pasos,

luz en mi sendero;

lo juro y lo cumpliré:

guardaré tus justos mandamientos;

¡estoy tan afligido!

Señor, dame vida según tu promesa.

 

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,

enséñame tus mandatos;

mi vida está siempre en peligro,

pero no olvido tu voluntad;

los malvados me tendieron un lazo,

pero no me desvié de tus decretos.

 

Tus preceptos son mi herencia perpetua,

la alegría de mi corazón;

inclino mi corazón a cumplir tus leyes,

siempre y cabalmente.

 

Domingo II de Adviento: Alégrate y goza, nueva Sión, porque tu Rey llega con mansedumbre a salvar nuestras almas.

 

Domingo II después de Navidad: La Virgen concibió por la palabra de Dios, permaneció virgen, dio a luz al Rey de reyes.


 

Domingo II de Cuaresma: Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta y se transfiguró delante de ellos.

 

Domingo de Ramos: A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis; ahora, flagelado, me lleváis para ser crucificado.

 

Domingo VI de Pascua: El que realiza la verdad se acerca a la luz. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Domingo II de Adviento: Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes: «Mirad, nuestro Rey viene en persona y nos salvará.» Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: Festejad a Jerusalén; el Señor ha derivado hacia ella, como un río, la paz.

 

Domingo II de Cuaresma: Su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

 

Domingo de Ramos: El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes.

 

Domingo VI de Pascua: El Señor, rotas las ataduras de la muerte, ha resucitado. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Aleluya.

 

Salmo 15

El Señor es el lote de mi heredad

 

Dios resucitó a Jesús rompiendo

las ataduras de la muerte. (Hch 2,24)

 

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;

yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»

Los dioses y señores de la tierra

no me satisfacen.

 

Multiplican las estatuas

de dioses extraños;

no derramaré sus libaciones con mis manos,

ni tomaré sus nombres en mis labios.

 

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;

mi suerte está en tu mano:

me ha tocado un lote hermoso,

me encanta mi heredad.


 

Bendeciré al Señor, que me aconseja,

hasta de noche me instruye internamente.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré.

 

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa serena.

Porque no me entregarás a la muerte,

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

 

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha.

 

Domingo II de Adviento: Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes: «Mirad, nuestro Rey viene en persona y nos salvará.» Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: Festejad a Jerusalén; el Señor ha derivado hacia ella, como un río, la paz.

 

Domingo II de Cuaresma: Su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

 

Domingo de Ramos: El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes.

 

Domingo VI de Pascua: El Señor, rotas las ataduras de la muerte, ha resucitado. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Domingo II de Adviento: La ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

 

Domingo II después de Navidad: Nos ha nacido Cristo, Dios de Dios, Luz de Luz, el que era en el principio.

 

Domingo II de Cuaresma: Moisés y Elías hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.

 

Domingo de Ramos: El Señor Jesús se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

 

Domingo VI de Pascua: ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Aleluya.


 

Tiempo ordinario: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

 

Cántico: Flp 2,6-11

Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual

 

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

al contrario, se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

 

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,

y una muerte de cruz.

 

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;

de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Domingo II de Adviento: La ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

 

Domingo II después de Navidad: Nos ha nacido Cristo, Dios de Dios, Luz de Luz, el que era en el principio.

 

Domingo II de Cuaresma: Moisés y Elías hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.

 

Domingo de Ramos: El Señor Jesús se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

 

Domingo VI de Pascua: ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

 

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE


 

Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros. (Col 1,2b-6a)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. De la salida del sol hasta su ocaso, * Alabado sea el nombre del Señor. De la salida.

 

V/. Su gloria sobre los cielos. * Alabado sea el nombre del Señor. Gloria al Padre. De la salida.

 

La antífona para el cántico evangélico según el ciclo dominical.

 

PRECES

 

Demos gracias al Señor, que ayuda y protege al pueblo que se ha escogido como heredad y, recordando su amor para con nosotros, supliquémosle, diciendo:

Escúchanos, Señor, que confiamos en ti.

 

Padre lleno de amor, te pedimos por el papa (…) y por nuestro obispo (…);

—protégelos con tu fuerza y santifícalos con tu gracia.

 

Que los enfermos vean en sus dolores una participación de la pasión de tu Hijo,

—para que así tengan también parte en su consuelo.

 

Mira con piedad a los que no tienen techo donde cobijarse

—y haz que encuentren pronto el hogar que desean.

 

Dígnate dar y conservar los frutos de la tierra,

—para que a nadie falte el pan de cada día.

 

(o bien:

Guarda, Señor, de todo mal a nuestro país,

—para que goce siempre de paz y prosperidad.)

 

Ten, Señor, piedad de los difuntos

—y ábreles la puerta de tu mansión eterna.

 

Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que nos enseñó el Señor: Padre nuestro.


 

La oración según el ciclo dominical.

 

Invitatorio (D. II)

 

Ant. T. O.: Pueblo del Señor, rebaño que él guía, venid, adorémosle. Aleluya.

 

Laudes (D. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario y pascual:

 

Somos el pueblo de la Pascua,

Aleluya es nuestra canción,

Cristo nos trae la alegría;

levantemos el corazón.

 

El Señor ha vencido al mundo,

muerto en la cruz por nuestro amor,

resucitado de la muerte

y de la muerte vencedor.

 

Él ha venido a hacernos libres

con libertad de hijos de Dios,

él desata nuestras cadenas;

alegraos en el Señor.

 

Sin conocerle muchos siguen

rutas de desesperación,

no han escuchado la noticia

de Jesucristo Redentor.

 

Misioneros de la alegría,

de la esperanza y del amor,

mensajeros del Evangelio,

somos testigos del Señor.

 

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,

gloria a Dios Hijo Salvador,

gloria al Espíritu divino:

tres personas y un solo Dios. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Domingo II de Adviento: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.


 

Domingo II después de Navidad: En las tinieblas brilla una luz, porque ha nacido el Salvador de todos los hombres. Aleluya.

 

Domingo II de Cuaresma: La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.

 

Domingo de Ramos: Una gran multitud de gente, que había ido a la fiesta, aclamaba al Señor: «Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.»

 

Domingo VI de Pascua: Éste es el día en que actuó el Señor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.

 

 

Salmo 117

Himno de acción de gracias después de la victoria

 

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros,

los arquitectos, y que se ha convertido

en piedra angular. (Hch 4,11)

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

 

Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia.

 

Diga la casa de Aarón:

eterna es su misericordia.

 

Digan los fieles del Señor:

eterna es su misericordia.

 

En el peligro grité al Señor,

y me escuchó, poniéndome a salvo.

 

El Señor está conmigo: no temo;

¿qué podrá hacerme el hombre?

El Señor está conmigo y me auxilia,

veré la derrota de mis adversarios.

 

Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres,

mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los jefes.


 

Todos los pueblos me rodeaban,

en el nombre del Señor los rechacé;

me rodeaban cerrando el cerco,

en el nombre del Señor los rechacé;

me rodeaban como avispas,

ardiendo como fuego en las zarzas,

en el nombre del Señor los rechacé.

 

Empujaban y empujaban para derribarme,

pero el Señor me ayudó;

el Señor es mi fuerza y mi energía,

él es mi salvación.

 

Escuchad: hay cantos de victoria

en las tiendas de los justos:

«La diestra del Señor es poderosa,

la diestra del Señor es excelsa,

la diestra del Señor es poderosa.»

 

No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor.

Me castigó, me castigó el Señor,

pero no me entregó a la muerte.

 

Abridme las puertas del triunfo,

y entraré para dar gracias al Señor.

 

—Ésta es la puerta del Señor:

los vencedores entrarán por ella.

 

—Te doy gracias porque me escuchaste

y fuiste mi salvación.

 

La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

 

Éste es el día en que actuó el Señor:

sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Señor, danos la salvación;

Señor, danos prosperidad.

 

—Bendito el que viene en nombre del Señor,

os bendecimos desde la casa del Señor;

el Señor es Dios, él nos ilumina.


 

—Ordenad una procesión con ramos

hasta los ángulos del altar.

 

Tú eres mi Dios, te doy gracias;

Dios mío, yo te ensalzo.

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

 

Domingo II de Adviento: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: En las tinieblas brilla una luz, porque ha nacido el Salvador de todos los hombres. Aleluya.

 

Domingo II de Cuaresma: La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.

 

Domingo de Ramos: Una gran multitud de gente, que había ido a la fiesta, aclamaba al Señor: «Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.»

 

Domingo VI de Pascua: Éste es el día en que actuó el Señor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Domingo II de Adviento: Sedientos todos, acudid por agua; buscad al Señor mientras se le encuentra. Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: Ensalcemos con himnos al Señor, nuestro Dios, Aleluya.

 

Domingo II de Cuaresma: Cantemos el himno de los tres jóvenes, que cantaban en el horno bendiciendo al Señor.

 

Domingo de Ramos: Con los ángeles y los niños cantemos al triunfador de la muerte: «Hosanna en el cielo.»

 

Domingo VI de Pascua: Bendito eres en la bóveda del cielo: a ti, Señor, alabanza por los siglos. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.

 

Cántico: Dn 3,52-57

Que la creación entera alabe al Señor

 

¡Bendito el Creador por siempre! (Rm 1,25)


 

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito tu nombre, santo y glorioso:

a él gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres sobre el trono de tu reino:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines

sondeas los abismos:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres en la bóveda del cielo;

a ti honor y alabanza por los siglos.

 

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

 

Domingo II de Adviento: Sedientos todos, acudid por agua; buscad al Señor mientras se le encuentra. Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: Ensalcemos con himnos al Señor, nuestro Dios, Aleluya.

 

Domingo II de Cuaresma: Cantemos el himno de los tres jóvenes, que cantaban en el horno bendiciendo al Señor.

 

Domingo de Ramos: Con los ángeles y los niños cantemos al triunfador de la muerte: «Hosanna en el cielo.»

 

Domingo VI de Pascua: Bendito eres en la bóveda del cielo: a ti, Señor, alabanza por los siglos. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Domingo II de Adviento: Mirad: el Señor vendrá con poder para iluminar los ojos de sus siervos. Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande.

 

Domingo II de Cuaresma: Alabad al Señor en su fuerte firmamento.


 

Domingo de Ramos: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.

 

Domingo VI de Pascua: Rendid homenaje a Dios, que está sentado en el trono, diciendo: «¡Amén. Aleluya!»

 

Tiempo ordinario: Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya.

 

Salmo 150

Alabad al Señor

 

Salmodiad con el espíritu, salmodiad

con toda vuestra mente, es decir, glorificad

a Dios con el cuerpo y con el alma. (Hesiquio)

 

Alabad al Señor en su templo,

alabadlo en su fuerte firmamento.

 

Alabadlo por sus obras magníficas,

alabadlo por su inmensa grandeza.

 

Alabadlo tocando trompetas,

alabadlo con arpas y cítaras,

 

alabadlo con tambores y danzas,

alabadlo con trompas y flautas,

 

alabadlo con platillos sonoros,

alabadlo con platillos vibrantes.

 

Todo ser que alienta alabe al Señor.

 

Domingo II de Adviento: Mirad: el Señor vendrá con poder para iluminar los ojos de sus siervos. Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande.

 

Domingo II de Cuaresma: Alabad al Señor en su fuerte firmamento.

 

Domingo de Ramos: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.

 

Domingo VI de Pascua: Rendid homenaje a Dios, que está sentado en el trono, diciendo: «¡Amén. Aleluya!»

 

Tiempo ordinario: Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:


 

LECTURA BREVE

 

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos.      (Ez 36,25-27)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Te damos gracias, oh Dios, * Invocando tu nombre. Te damos gracias.

 

V/. Contando tus maravillas. * Invocando tu nombre. Gloria al Padre. Te damos gracias.

 

La antífona para el cántico evangélico según el ciclo dominical.

 

PRECES

 

Demos gracias a nuestro Salvador, que ha venido al mundo para ser «Dios-con-nosotros», y digámosle confiadamente:

Cristo, Rey de la gloria, sé nuestra luz y nuestro gozo.

 

Señor Jesús, Sol que nace de lo alto y primicia de la resurrección futura,

—haz que, siguiéndote a ti, no vivamos nunca en sombra de muerte, sino que tengamos siempre la luz de la vida.

 

Que sepamos descubrir, Señor, cómo todas las criaturas están llenas de tus perfecciones,

—para que así, en todas ellas, sepamos contemplarte a ti.

 

No permitas, Señor, que hoy nos dejemos vencer por el mal,

—antes danos tu fuerza para que venzamos al mal a fuerza de bien.

 

Tú que, al ser bautizado en el Jordán, fuiste ungido con el Espíritu Santo,

—asístenos durante este día, para que actuemos movidos por este mismo Espíritu de santidad.

 

Por Jesús nos llamamos y somos hijos de Dios; por ello, nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

 

La oración según el ciclo dominical.

 

Hora intermedia (D. II)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. En verdes praderas me hace recostar el Señor. Aleluya.


 

Salmo 22

El buen pastor

 

El Cordero será su pastor,

y los conducirá hacia fuentes

de aguas vivas. (Ap 7,17)

 

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

 

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas;

me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

 

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan.

 

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término.

 

Ant. En verdes praderas me hace recostar el Señor. Aleluya.

 

 

Ant. 2. Grande es en Israel la fama del Señor. Aleluya.

 

Salmo 75,2-7

Acción de gracias por la victoria

 

Verán al Hijo del hombre

venir sobre las nubes. (Mt 24,30)

 

Dios se manifiesta en Judá,

su fama es grande en Israel;

su tabernáculo está en Jerusalén,

su morada en Sión:

allí quebró los relámpagos del arco,

el escudo, la espada y la guerra.


 

Tú eres deslumbrante, magnífico,

con montones de botín conquistados.

Los valientes duermen su sueño,

y a los guerreros no les responden sus brazos.

Con un bramido, oh Dios de Jacob,

inmovilizaste carros y caballos.

 

Ant. Grande es en Israel la fama del Señor. Aleluya.

 

Ant. 3. La tierra teme sobrecogida, cuando Dios se pone en pie para juzgar. Aleluya.

 

Salmo 75,8-13

 

Tú eres terrible: ¿quién resiste frente a ti

al ímpetu de tu ira?

Desde el cielo proclamas la sentencia:

la tierra teme sobrecogida,

cuando Dios se pone en pie para juzgar,

para salvar a los humildes de la tierra.

 

La cólera humana tendrá que alabarte,

los que sobrevivan al castigo te rodearán.

Haced votos al Señor y cumplidlos,

y traigan los vasallos tributo al Temible:

él deja sin aliento a los príncipes,

y es temible para los reyes del orbe.

 

Ant. La tierra teme sobrecogida, cuando Dios se pone en pie para juzgar. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos: y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado. (Rm 5,1-2.5)

 

V/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

R/. Anunciaré tu fidelidad por todas las edades.


 

Sexta

LECTURA BREVE

 

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. (Rm 8,26)

 

V/. Que llegue mi clamor a tu presencia, Señor.

R/. Con tus palabras dame inteligencia.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

Dios es quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros. Él nos ha ungido, él nos ha sellado, y ha puesto en nuestros corazones, como prenda suya, el Espíritu. (2Co 1,21-22)

 

V/. El Señor es mi luz y mi salvación.

R/. El Señor es la defensa de mi vida.

 

La oración según el ciclo dominical.

 

 

II Vísperas (D. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Nos dijeron de noche

que estabas muerto,

y la fe estuvo en vela

junto a tu cuerpo.

 

La noche entera

la pasamos queriendo

mover la piedra.

 

Con la vuelta del sol,

volverá a ver la tierra

la gloria del Señor.

 

No supieron contarlo

los centinelas:

nadie supo la hora

ni la manera.


 

Antes del día,

se cubrieron de gloria

tus cinco heridas.

 

Con la vuelta del sol,

volverá a ver la tierra

la gloria del Señor.

 

Si los cinco sentidos

buscan el sueño,

que la fe tenga el suyo

vivo y despierto.

 

La fe velando,

para verte de noche

resucitando.

 

Con la vuelta del sol,

volverá a ver la tierra

la gloria del Señor. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Domingo II de Adviento: Mirad: viene el Señor con gran poder sobre las nubes del cielo. Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: Nos ilumina el día la nueva redención, del cumplimiento de las antiguas promesas, del anuncio de la felicidad eterna.

 

Domingo II de Cuaresma: Extenderá el Señor el poder de tu cetro, entre esplendores sagrados.

 

Domingo de Ramos: Herido y humillado, la diestra de Dios lo exaltó.

 

Domingo VI de Pascua: Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y lo sentó a su derecha en el cielo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Cristo, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.

 

Salmo 109, 1-5.7

El Mesías, Rey y Sacerdote

 

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga

de sus enemigos estrado de sus pies. (1Co 15,25)


 

Oráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos

estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

 

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno,

según el rito de Melquisedec.»

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

 

Domingo II de Adviento: Mirad: viene el Señor con gran poder sobre las nubes del cielo. Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: Nos ilumina el día la nueva redención, del cumplimiento de las antiguas promesas, del anuncio de la felicidad eterna.

 

Domingo II de Cuaresma: Extenderá el Señor el poder de tu cetro, entre esplendores sagrados.

 

Domingo de Ramos: Herido y humillado, la diestra de Dios lo exaltó.

 

Domingo VI de Pascua: Dios resucitó a Cristo de entre los muertos y lo sentó a su derecha en el cielo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Cristo, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Domingo II de Adviento: Aparecerá el Señor y no faltará: si tarda, no dejéis de esperarlo, pues llegará y no tardará. Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: Enseñó el Señor su gracia y su lealtad.

 

Domingo II de Cuaresma: Adoramos a un solo Dios, que hizo el cielo y la tierra.


 

Domingo de Ramos: La sangre de Cristo nos ha purificado, llevándonos al culto del Dios vivo.

 

Domingo VI de Pascua: Abandonasteis los ídolos y os volvisteis al Dios vivo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.

Salmo 113B

Himno al Dios verdadero

Abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios,

para servir al Dios vivo y verdadero. (1Ts 1,9)

 

No a nosotros, Señor, no a nosotros,

sino a tu nombre da la gloria,

por tu bondad, por tu lealtad.

¿Por qué han de decir las naciones:

«Donde está su Dios»?

 

Nuestro Dios está en el cielo,

lo que quiere lo hace.

Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,

hechura de manos humanas:

 

tienen boca, y no hablan;

tienen ojos, y no ven;

tienen orejas, y no oyen;

tienen nariz, y no huelen;

 

tienen manos, y no tocan;

tienen pies, y no andan;

no tiene voz su garganta:

que sean igual los que los hacen,

cuantos confían en ellos.

 

Israel confía en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.

La casa de Aarón confía en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.

Los fieles del Señor confían en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.

 

Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,

bendiga a la casa de Israel,

bendiga a la casa de Aarón;

bendiga a los fieles del Señor,

pequeños y grandes.


 

Que el Señor os acreciente,

a vosotros y a vuestros hijos;

benditos seáis del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

El cielo pertenece al Señor,

la tierra se la ha dado a los hombres.

 

Los muertos ya no alaban al Señor,

ni los que bajan al silencio.

Nosotros, sí, bendeciremos al Señor

ahora y por siempre.

 

Domingo II de Adviento: Aparecerá el Señor y no faltará: si tarda, no dejéis de esperarlo, pues llegará y no tardará. Aleluya.

 

Domingo II después de Navidad: Enseñó el Señor su gracia y su lealtad.

 

Domingo II de Cuaresma: Adoramos a un solo Dios, que hizo el cielo y la tierra.

 

Domingo de Ramos: La sangre de Cristo nos ha purificado, llevándonos al culto del Dios vivo.

 

Domingo VI de Pascua: Abandonasteis los ídolos y os volvisteis al Dios vivo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.

Antífona 3

Domingo II de Adviento: El Señor es nuestro legislador, el Señor es nuestro rey: él vendrá y nos salvará.

 

Domingo II después de Navidad: El Señor, el rey de los reyes, ha nacido por nosotros en la tierra: mirad, ha llegado ya la salvación del mundo y la redención de los hombres. Aleluya.

 

Domingo VI de Pascua: Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

Cántico: Cf. Ap 19,1-2.5-7

Las bodas del Cordero

 

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,

porque sus juicios son verdaderos y justos.

R/. Aleluya.


 

Aleluya.

Alabad al Señor, sus siervos todos,

los que le teméis, pequeños y grandes.

R/. Aleluya.

 

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

alegrémonos y gocemos y démosle gracias.

R/. Aleluya.

 

Aleluya.

Llegó la boda del Cordero,

su esposa se ha embellecido.

R/. Aleluya.

 

Domingo II de Adviento: El Señor es nuestro legislador, el Señor es nuestro rey: él vendrá y nos salvará.

 

Domingo II después de Navidad: El Señor, el rey de los reyes, ha nacido por nosotros en la tierra: mirad, ha llegado ya la salvación del mundo y la redención de los hombres. Aleluya.

 

Domingo VI de Pascua: Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

***

Domingo II de Cuaresma: Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.

 

Domingo de Ramos: Cargado con nuestros pecados, subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.

 

Cántico: Cf. 1P 2,21b-24

La pasión voluntaria de Cristo, el siervo de Dios

 

Cristo padeció por nosotros,

dejándonos un ejemplo

para que sigamos sus huellas.

 

Él no cometió pecado

ni encontraron engaño en su boca;

cuando lo insultaban,

no devolvía el insulto;

en su pasión no profería amenazas;

al contrario,

se ponía en manos del que juzga justamente.

 

Cargado con nuestros pecados, subió al leño,

para que, muertos al pecado,

vivamos para la justicia.

Sus heridas nos han curado.

 

Domingo II de Cuaresma: Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.

 

Domingo de Ramos: Cargado con nuestros pecados, subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Debemos dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os escogió como primicias para salvaros, consagrándoos con el Espíritu y dándoos fe en la verdad. Por eso os llamó por medio del Evangelio que predicamos, para que sea vuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo. (2Ts 2,13-14)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Nuestro Señor * Es grande y poderoso. Nuestro Señor.

 

V/. Su sabiduría no tiene medida. * Es grande y poderoso. Gloria al Padre. Nuestro Señor.

 

La antífona para el cántico evangélico según el ciclo dominical.

 

PRECES

 

Demos gloria y honra a Cristo, que puede salvar definitivamente a los que, por medio de él, se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder a favor nuestro, y digámosle con plena confianza:

Acuérdate de tu pueblo, Señor.

 

Señor Jesús, Sol de justicia que ilumina nuestras vidas, al llegar al umbral de la noche, te pedimos por todos los hombres;

—que todos lleguen a gozar eternamente de tu luz, que no conoce el ocaso.

 

Guarda, Señor, la alianza sellada con tu sangre,

—y santifica a tu Iglesia, para que sea siempre inmaculada y santa.

 

Acuérdate de esta comunidad aquí reunida,

—y que tú elegiste como morada de tu gloria.


 

Que los que están en camino tengan un viaje feliz

—y regresen a sus hogares con salud y alegría.

 

Acoge, Señor, las almas de los difuntos

—y concédeles tu perdón y la vida eterna.

 

Terminemos nuestras preces con la oración que nos enseñó el Señor: Padre nuestro.

 

La oración según el ciclo dominical.

 

subir

 

LUNES II

 

Invitatorio (L. II)

 

Ant. T. O.: Aclamemos al Señor con cantos.

 

 

Laudes (L. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Hoy que sé que mi vida es un desierto,

en el que nunca nacerá una flor,

vengo a pedirte, Cristo jardinero,

por el desierto de mi corazón.

 

Para que nunca la amargura sea

en mi vida más fuerte que el amor,

pon, Señor, una fuente de alegría

en el desierto de mi corazón.

 

Para que nunca ahoguen los fracasos

mis ansias de seguir siempre tu voz,

pon, Señor, una fuente de esperanza

en el desierto de mi corazón.

 

Para que nunca busque recompensa

al dar mi mano o al pedir perdón,

pon, Señor, una fuente de amor puro

en el desierto de mi corazón.


 

Para que no me busque a mí cuando te busco

y no sea egoísta mi oración,

pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra

en el desierto de mi corazón. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

 

Lunes Santo: Dijo Jesús: «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»

 

Tiempo pascual: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Aleluya.

 

Salmo 41

Deseo del Señor y ansias de contemplar el templo

 

El que tenga sed, y quiera, que venga

a beber el agua viva. (Ap 22,17)

 

Como busca la cierva

corrientes de agua,

así mi alma te busca

a ti, Dios mío;

 

tiene sed de Dios,

del Dios vivo:

¿cuándo entraré a ver

el rostro de Dios?

 

Las lágrimas son mi pan

noche y día,

mientras todo el día me repiten:

«¿Dónde está tu Dios?»

 

Recuerdo otros tiempos,

y desahogo mi alma conmigo:

cómo marchaba a la cabeza del grupo,

hacia la casa de Dios,

entre cantos de júbilo y alabanza,

en el bullicio de la fiesta.

 

¿Por qué te acongojas, alma mía,

por qué te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

«Salud de mi rostro, Dios mío.»


 

Cuando mi alma se acongoja,

te recuerdo

desde el Jordán y el Hermón

y el Monte Menor.

 

Una sima grita a otra sima

con voz de cascadas:

tus torrentes y tus olas

me han arrollado.

 

De día el Señor

me hará misericordia,

de noche cantaré la alabanza

del Dios de mi vida.

 

Diré a Dios: «Roca mía,

¿por qué me olvidas?

¿Por qué voy andando, sombrío,

hostigado por mi enemigo?»

 

Se me rompen los huesos

por las burlas del adversario;

todo el día me preguntan:

«¿Dónde está tu Dios?”»

 

¿Por qué te acongojas, alma mía,

por qué te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

«Salud de mi rostro, Dios mío.”»

 

Fuera del tiempo pascual: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

 

Lunes Santo: Dijo Jesús: «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»

 

Tiempo pascual: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

 

Lunes Santo: Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera.

 

Tiempo pascual: Llena, Señor, a Sión de tu majestad, y al templo, de tu gloria. Aleluya.


 

Cántico, Si 36,1-7.13-16

Súplica en favor de la ciudad santa de Jerusalén

 

Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti,

único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.

(Jn 17,3)

 

Sálvanos, Dios del universo,

infunde tu terror a todas las naciones;

amenaza con tu mano al pueblo extranjero,

para que sienta tu poder.

 

Como les mostraste tu santidad al castigarnos,

muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:

para que sepan, como nosotros lo sabemos,

que no hay Dios fuera de ti.

 

Renueva los prodigios, repite los portentos,

exalta tu mano, robustece tu brazo.

 

Reúne a todas las tribus de Jacob

y dales su heredad como antiguamente.

 

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,

de Israel a quien nombraste tu primogénito;

ten compasión de tu ciudad santa,

de Jerusalén, lugar de tu reposo.

 

Llena a Sión de tu majestad,

y al templo de tu gloria.

 

Fuera del tiempo pascual: Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

 

Lunes Santo: Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera.

 

Tiempo pascual: Llena, Señor, a Sión de tu majestad, y al templo, de tu gloria. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

 

Lunes Santo: El que inició y completa nuestra fe, Jesús, soportó la cruz, despreciando a la ignominia, y ahora está sentado a la derecha de Dios.

 

Tiempo pascual: La gloria de Dios ilumina la ciudad y su lámpara es el Cordero. Aleluya.


 

Salmo 18 A (2-7)

Alabanza al Dios creador del universo

 

Nos visitará el sol que nace de lo alto,

para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

(Lc 1,78.79)

 

El cielo proclama la gloria de Dios,

el firmamento pregona la obra de sus manos:

el día al día le pasa el mensaje,

la noche a la noche se lo susurra.

 

Sin que hablen, sin que pronuncien,

sin que resuene su voz,

a toda la tierra alcanza su pregón

y hasta los límites del orbe su lenguaje.

 

Allí le ha puesto su tienda al sol:

él sale como el esposo de su alcoba,

contento como un héroe, a recorrer su camino.

 

Asoma por un extremo del cielo,

y su órbita llega al otro extremo:

nada se libra de su calor.

 

Fuera del tiempo pascual: Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

 

Lunes Santo: El que inició y completa nuestra fe, Jesús, soportó la cruz, despreciando a la ignominia, y ahora está sentado a la derecha de Dios.

 

Tiempo pascual: La gloria de Dios ilumina la ciudad y su lámpara es el Cordero. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Cuando encontraba palabras tuyas, las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor, Dios de los ejércitos. (Jr 15,16)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Aclamad, justos, al Señor, * Que merece la alabanza de los buenos. Aclamad.

 

V/. Cantadle un cántico nuevo. * Que merece la alabanza de los buenos. Gloria al Padre. Aclamad.


 

Benedictus, ant.: Bendito sea el Señor, porque nos ha visitado y redimido.

 

PRECES

 

Nuestro salvador ha hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que ofrezcamos sacrificios que Dios acepta. Invoquémosle, pues, diciendo:

Consérvanos en tu servicio, Señor.

 

Señor Jesús, sacerdote eterno, que has querido que tu pueblo participara de tu sacerdocio,

—haz que ofrezcamos siempre sacrificios espirituales, agradables a Dios.

 

Danos, Señor, la abundancia de los frutos del Espíritu

—la comprensión, la servicialidad, la amabilidad.

 

Haz que aprendamos a amarte y lleguemos a poseerte a ti, que eres el mismo amor,

—y que sepamos obrar siempre lo recto, para que también nuestras acciones te glorifiquen.

 

Haz que busquemos siempre el bien de nuestros hermanos

—y los ayudemos a progresar en su salvación.

 

Con el gozo que nos da el sabernos hijos de Dios, digamos con confianza: Padre nuestro.

 

Oración

Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día, sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Hora intermedia (L. II)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

 

Salmo 118,41-48

VI (Vau)

 

Señor, que me alcance tu favor,

tu salvación según tu promesa:

así responderé a los que me injurian,

que confío en tu palabra;

no quites de mi boca las palabras sinceras,

porque yo espero en tus mandamientos.


 

Cumpliré sin cesar tu voluntad,

por siempre jamás;

andaré por un camino ancho,

buscando tus decretos;

comentaré tus preceptos ante los reyes,

y no me avergonzaré.

 

Serán mi delicia tus mandatos,

que tanto amo;

levantaré mis manos hacia ti

recitando tus mandatos.

 

Ant. Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

 

Ant. 2. Mi alimento es hacer la voluntad del Padre.

 

Salmo 39,2-9

Acción de gracias y petición de auxilio

 

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,

pero me has preparado un cuerpo.

(Hb 10,5)

 

Yo esperaba con ansia al Señor;

él se inclinó y escuchó mi grito:

 

me levantó de la fosa fatal,

de la charca fangosa;

afianzó mis pies sobre roca,

y aseguró mis pasos;

 

me puso en la boca un cántico nuevo,

un himno a nuestro Dios.

Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos

y confiaron en el Señor.

 

Dichoso el hombre que ha puesto

su confianza en el Señor,

y no acude a los idólatras,

que se extravían con engaños.

 

Cuántas maravillas has hecho,

Señor, Dios mío,

cuántos planes en favor nuestro;

nadie se te puede comparar.

Intento proclamarlas, decirlas,

pero superan todo número.


 

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,

y, en cambio, me abriste el oído;

no pides sacrificio expiatorio,

entonces yo digo: «Aquí estoy

—como está escrito en mi libro—

para hacer tu voluntad.»

 

Dios mío, lo quiero,

y llevo tu ley en las entrañas.

 

Ant. Mi alimento es hacer la voluntad del Padre.

 

Ant. 3. Yo soy pobre, pero el Señor se cuida de mí.

 

Salmo 39,10-14.17-18

He proclamado tu salvación

ante la gran asamblea;

no he cerrado los labios:

Señor, tú lo sabes.

 

No me he guardado en el pecho tu defensa,

he contado tu fidelidad y tu salvación,

no he negado tu misericordia y tu lealtad

ante la gran asamblea.

 

Tú, Señor, no me cierres tus entrañas,

que tu misericordia y tu lealtad

me guarden siempre,

porque me cercan desgracias sin cuento.

 

Se me echan encima mis culpas,

y no puedo huir;

son más que los pelos de mi cabeza,

y me falta el valor.

 

Señor, dígnate librarme;

Señor, date prisa en socorrerme.

 

Alégrense y gocen contigo

todos los que te buscan;

digan siempre: «Grande es el Señor»

los que desean tu salvación.

 

Yo soy pobre y desgraciado,

pero el Señor se cuida de mí;

tú eres mi auxilio y mi liberación:

Dios mío, no tardes.


 

Ant. Yo soy pobre, pero el Señor se cuida de mí.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días —oráculo del Señor—: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. (Jr 31,33)

 

V/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

R/. No me arrojes lejos de tu rostro.

 

Oración

 

Oh Dios, Padre lleno de bondad, tú has querido que los hombres trabajáramos de tal forma que, cooperando unos con otros, alcanzáramos éxitos cada vez más logrados; ayúdanos, pues, a vivir en medio de nuestros trabajos sintiéndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Sexta

LECTURA BREVE

 

Haré con ellos alianza eterna, y no cesaré de hacerles bien. Pondré en sus corazones mi temor, para que no se aparten de mí. (Jr 32,40)

 

V/. De Dios viene mi salvación y mi gloria.

R/. Él es mi refugio.

 

Oración

 

Señor, tú eres el dueño de la viña y de los sembrados, tú el que repartes las tareas y distribuyes el justo salario a los trabajadores; ayúdanos a soportar el peso del día y el calor de la jornada sin quejarnos nunca de tus planes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

Vosotros sois mis ovejas, ovejas de mi rebaño, y yo soy vuestro Dios      —oráculo del Señor—. (Ez 34,31)

 

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

V/. En verdes praderas me hace recostar.


 

Oración

 

Tú nos has convocado, Señor, en tu presencia en aquella misma hora en que los apóstoles subían al templo para la oración de la tarde; concédenos que las súplicas que ahora te dirigimos en nombre de Jesús, tu Hijo, alcancen la salvación a cuantos invocan este nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Vísperas (L. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Ahora que la noche es tan pura,

y que no hay nadie más que tú,

dime quién eres.

 

Dime quién eres y por qué me visitas,

por qué bajas a mí que estoy tan necesitado

y por qué te separas sin decirme tu nombre.

 

Dime quién eres tú que andas sobre la nieve;

tú que, al tocar las estrellas, las haces palidecer de hermosura;

tú que mueves el mundo tan suavemente,

que parece que se me va a derramar el corazón.

 

Dime quién eres; ilumina quién eres;

dime quién soy también, y por qué la tristeza de ser hombre;

dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón,

tú que andas sobre la nieve.

 

Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad,

ahora que brota mi vida y te llamo como nunca.

Sosténme entre tus manos, sosténme en mi tristeza,

tú que andas sobre la nieve. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Eres el más bello de los hombres; en tus labios se derrama la gracia.

 

Lunes Santo: Sin figura, sin belleza, lo vimos sin aspecto atrayente.

 

Tiempo pascual: Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.


 

Salmo 44,2-10

Las nupcias del Rey

 

¡Que llega el Esposo,

salid a recibirlo! (Mt 25,6)

 

Me brota del corazón un poema bello,

recito mis versos a un rey;

mi lengua es ágil pluma de escribano.

 

Eres el más bello de los hombres,

en tus labios se derrama la gracia,

el Señor te bendice eternamente.

 

Cíñete al flanco la espada, valiente:

es tu gala y tu orgullo;

cabalga victorioso por la verdad y la justicia,

tu diestra te enseñe a realizar proezas.

Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,

se acobardan los enemigos del rey.

 

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre,

cetro de rectitud es tu cetro real;

has amado la justicia y odiado la impiedad:

por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido

con aceite de júbilo

entre todos tus compañeros.

 

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,

desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,

de pie a tu derecha está la reina,

enjoyada con oro de Ofir.

 

Fuera del tiempo pascual: Eres el más bello de los hombres; en tus labios se derrama la gracia.

 

Lunes Santo: Sin figura, sin belleza, lo vimos sin aspecto atrayente.

 

Tiempo pascual: Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: ¡Que llega el Esposo, salid a recibirlo!

 

Lunes Santo: Le daré una multitud como parte, porque expuso su vida a la muerte.

 

Tiempo pascual: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero. Aleluya.

 

Salmo 44,11-18

 

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna;

prendado está el rey de tu belleza:

póstrate ante él, que él es tu señor.

La ciudad de Tiro viene con regalos,

los pueblos más ricos buscan tu favor.

 

Ya entra la princesa, bellísima,

vestida de perlas y brocado;

la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,

la siguen sus compañeras:

la traen entre alegría y algazara,

van entrando en el palacio real.

 

«A cambio de tus padres, tendrás hijos,

que nombrarás príncipes por toda la tierra.»

 

Quiero hacer memorable tu nombre

por generaciones y generaciones,

y los pueblos te alabarán

por los siglos de los siglos.

 

Fuera del tiempo pascual: ¡Que llega el Esposo, salid a recibirlo!

 

Lunes Santo: Le daré una multitud como parte, porque expuso su vida a la muerte.

 

Tiempo pascual: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Cuando llegó el momento culminante, Dios recapituló todas las cosas en Cristo.

 

Lunes Santo: Dios nos ha concedido generosamente su gracia en su querido Hijo; por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención.

 

Tiempo pascual: De su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Aleluya.

 

Cántico Ef 1,3-10

El Dios salvador

 

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

 

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante él por el amor.

 

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

 

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

 

Éste es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas

del cielo y de la tierra.

 

Fuera del tiempo pascual: Cuando llegó el momento culminante, Dios recapituló todas las cosas en Cristo.

 

Lunes Santo: Dios nos ha concedido generosamente su gracia en su querido Hijo; por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención.

 

Tiempo pascual: De su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

No cesamos de dar gracias a Dios, porque al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros los creyentes. (1Ts 2,13)


 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Suba mi oración * Hasta ti, Señor. Suba.

V/. Como incienso en tu presencia. * Hasta ti, Señor. Gloria al Padre. Suba.

 

Magníficat, ant.: Proclame siempre mi alma tu grandeza, oh Dios mío.

 

PRECES

 

Glorifiquemos a Cristo, que ama a la Iglesia y le da alimento y calor, y digámosle suplicantes:

Atiende, Señor, los deseos de tu pueblo.

 

Señor Jesús, haz que todos los hombres se salven

—y lleguen al conocimiento de la verdad.

 

Guarda con tu protección al papa (…) y a nuestro obispo (…),

—ayúdalos con el poder de tu brazo.

 

Ten compasión de los que buscan trabajo,

—y haz que consigan un empleo digno y estable.

 

Sé, Señor, refugio del oprimido

—y su ayuda en los momentos de peligro.

 

Te pedimos por el eterno descanso de los que durante su vida ejercieron el ministerio para bien de tu Iglesia:

—que también te celebren eternamente en tu reino.

 

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

 

Oración

 

Dios todopoderoso y eterno, que has querido asistirnos en el trabajo que nosotros, tus pobres siervos, hemos realizado hoy, al llegar al término de este día, acoge nuestra ofrenda de la tarde, en la que te damos gracias por todos los beneficios que de ti hemos recibido. Por nuestro Señor Jesucristo.

subir

 

 

MARTES II

 

Invitatorio (Ma. II)

 

Ant. T. O.: Venid, adoremos al Señor, Dios grande.


 

Laudes (Ma. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Porque, Señor, yo te he visto

y quiero volverte a ver,

quiero creer.

 

Te vi, sí, cuando era niño

y en agua me bauticé,

y, limpio de culpa vieja,

sin velos te pude ver.

 

Devuélveme aquellas puras

transparencias de aire fiel,

devuélveme aquellas niñas

de aquellos ojos de ayer.

 

Están mis ojos cansados

de tanto ver luz sin ver;

por la oscuridad del mundo,

voy como un ciego que ve.

 

Tú que diste vista al ciego

y a Nicodemo también,

filtra en mis secas pupilas

dos gotas frescas de fe. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

 

Martes Santo: Defiende mi causa, Señor, sálvame del hombre traidor y malvado.

 

Tiempo pascual: Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo. Aleluya.

 

Salmo 42

Deseo del templo

 

Yo he venido al mundo como luz.

(Jn 12,46)


 

Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa

contra gente sin piedad,

sálvame del hombre traidor y malvado.

 

Tú eres mi Dios y protector,

¿por qué me rechazas?,

¿por qué voy andando sombrío,

hostigado por mi enemigo?

 

Envía tu luz y tu verdad:

que ellas me guíen

y me conduzcan hasta tu monte santo,

hasta tu morada.

 

Que yo me acerque al altar de Dios,

al Dios de mi alegría;

que te dé gracias al son de la cítara,

Dios, Dios mío.

 

¿Por qué te acongojas, alma mía,

por qué te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

«Salud de mi rostro, Dios mío.»

 

Fuera del tiempo pascual: Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

 

Martes Santo: Defiende mi causa, Señor, sálvame del hombre traidor y malvado.

 

Tiempo pascual: Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.

 

Martes Santo: Te encargaste de defender mi causa y de salvar mi vida, Señor, Dios mío.

 

Tiempo pascual: Tú, Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía. Aleluya.

 

Cántico, Is 38,10-14.16b-20

Angustias de un moribundo y alegría de la curación

 

Yo soy el que vive; estaba muerto,

y tengo las llaves de la muerte. (Ap 1,18)


 

Yo pensé: «En medio de mis días

tengo que marchar hacia las puertas del abismo;

me privan del resto de mis años.»

 

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor

en la tierra de los vivos,

ya no miraré a los hombres

entre los habitantes del mundo.

 

Levantan y enrollan mi vida

como una tienda de pastores.

Como un tejedor, devanaba yo mi vida,

y me cortan la trama.»

 

Día y noche me estás acabando,

sollozo hasta el amanecer.

Me quiebras los huesos como un león,

día y noche me estás acabando.

 

Estoy piando como una golondrina,

gimo como una paloma.

Mis ojos mirando al cielo se consumen:

¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!

 

Me has curado, me has hecho revivir,

la amargura se me volvió paz

cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía

y volviste la espalda a todos mis pecados.

 

El abismo no te da gracias,

ni la muerte te alaba,

ni esperan en tu fidelidad

los que bajan a la fosa.

 

Los vivos, los vivos son quienes te alaban:

como yo ahora.

El padre enseña a sus hijos tu fidelidad.

 

Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas

todos nuestros días en la casa del Señor.

 

Fuera del tiempo pascual: Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.

 

Martes Santo: Te encargaste de defender mi causa y de salvar mi vida, Señor, Dios mío.

 

Tiempo pascual: Tú, Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía. Aleluya.


 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Oh Dios, tú mereces un himno en Sión.+

 

Martes Santo: Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

 

Tiempo pascual: Tú has cuidado de nuestra tierra y la has enriquecido sin medida. Aleluya.

 

Salmo 64

Solemne acción de gracias

 

Cuando se habla de Sión debe

entenderse de la ciudad eterna.

(Orígenes)

 

Oh Dios, tú mereces un himno en Sión,

+ y a ti se te cumplen los votos,

porque tú escuchas las súplicas.

 

A ti acude todo mortal

a causa de sus culpas;

nuestros delitos nos abruman,

pero tú los perdonas.

 

Dichoso el que tú eliges y acercas

para que viva en tus atrios:

que nos saciemos de los bienes de tu casa,

de los dones sagrados de tu templo.

 

Con portentos de justicia nos respondes,

Dios, salvador nuestro;

tú, esperanza del confín de la tierra

y del océano remoto;

 

tú que afianzas los montes con tu fuerza,

ceñido de poder;

tú que reprimes el estruendo del mar,

el estruendo de las olas

y el tumulto de los pueblos.

 

Los habitantes del extremo del orbe

se sobrecogen ante tus signos,

y a las puertas de la aurora y del ocaso

las llenas de júbilo.


 

Tú cuidas de la tierra, la riegas

y la enriqueces sin medida;

la acequia de Dios va llena de agua,

preparas los trigales;

 

riegas los surcos, igualas los terrones,

tu llovizna los deja mullidos,

bendices sus brotes;

coronas el año con tus bienes,

tus carriles rezuman abundancia;

 

rezuman los pastos del páramo,

y las colinas se orlan de alegría;

las praderas se cubren de rebaños,

y los valles se visten de mieses,

que aclaman y cantan.

 

Fuera del tiempo pascual: Oh Dios, tú mereces un himno en Sión.

 

Martes Santo: Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

 

Tiempo pascual: Tú has cuidado de nuestra tierra y la has enriquecido sin medida. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. (1Ts 5,4-5)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Señor, escucha mi voz, * He esperado en tus palabras. Señor.

 

V/. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio. * He esperado en tus palabras. Gloria al Padre. Señor.

 

Benedictus, ant.: De la mano de todos los que nos odian, sálvanos, Señor.

 

PRECES

 

Bendigamos a nuestro Salvador, que, con su resurrección, ha iluminado al mundo, y digámosle suplicantes:

Guárdanos, Señor, en tu camino.


 

Señor Jesús, al consagrar nuestra oración matinal a la memoria de tu santa resurrección,

—te pedimos que la esperanza de participar en tu gloria ilumine todo nuestro día.

 

Te ofrecemos, Señor, los deseos y proyectos de nuestra jornada:

—dígnate aceptarlos y bendecirlos como primicias de nuestro día.

 

Concédenos crecer hoy en tu amor,

—a fin de que todo sirva para nuestro bien y el de nuestros hermanos.

 

Haz, Señor, que el ejemplo de nuestra vida resplandezca como una luz ante los hombres,

—para que todos den gloria al Padre que está en los cielos.

 

Porque deseamos que la luz de Cristo alumbre a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros: Padre nuestro.

 

Oración

 

Señor Jesucristo, luz verdadera que alumbras a todo hombre y le muestras el camino de la salvación, concédenos la abundancia de tu fuerza, para que preparemos delante de ti caminos de justicia y de paz. Tú que vives y reinas.

 

Hora intermedia (Ma. II)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. En tierra extranjera guardé tus decretos.

 

Salmo 118,49-56

VII (Zain)

 

Recuerda la palabra que diste a tu siervo,

de la que hiciste mi esperanza;

éste es mi consuelo en la aflicción:

que tu promesa me da vida;

los insolentes me insultan sin parar,

pero yo no me aparto de tus mandatos.

 

Recordando tus antiguos mandamientos,

Señor, quedé consolado;

sentí indignación ante los malvados,

que abandonan tu voluntad;

tus leyes eran mi canción

en tierra extranjera.


 

De noche pronuncio tu nombre,

Señor, y, velando, tus preceptos;

esto es lo que a mí me toca:

guardar tus decretos.

 

Ant. En tierra extranjera guardé tus decretos.

 

Ant. 2. El Señor cambiará la suerte de su pueblo, y nosotros gozaremos.

 

Salmo 52

Necedad de los pecadores

 

Todos pecaron y todos están privados

de la gloria de Dios. (Rm 3,23)

 

Dice el necio para sí:

«No hay Dios.»

Se han corrompido cometiendo execraciones,

no hay quien obre bien.

 

Dios observa desde el cielo

a los hijos de Adán,

para ver si hay alguno sensato

que busque a Dios.

 

Todos se extravían

igualmente obstinados,

no hay uno que obre bien,

ni uno solo.

 

—Pero ¿no aprenderán los malhechores

que devoran a mi pueblo como pan

y no invocan al Señor?

 

Pues temblarán de espanto,

porque Dios esparce los huesos del agresor,

y serán derrotados,

porque Dios los rechaza.

 

¡Ojalá venga desde Sión

la salvación de Israel!

Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,

se alegrará Jacob y gozará Israel.

 

Ant. El Señor cambiará la suerte de su pueblo, y nosotros gozaremos.

 

Ant. 3. Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida.


 

Salmo 53,3-6.8-9

Petición de auxilio

 

El profeta pide verse libre de sus enemigos

por el nombre del Señor. (Casiano)

 

Oh Dios, sálvame por tu nombre,

sal por mí con tu poder.

Oh Dios, escucha mi súplica,

atiende a mis palabras;

 

porque unos insolentes se alzan contra mí,

y hombres violentos me persiguen a muerte,

sin tener presente a Dios.

 

Pero Dios es mi auxilio,

el Señor sostiene mi vida.

 

Te ofreceré un sacrificio voluntario,

dando gracias a tu nombre, que es bueno;

porque me libraste del peligro,

y he visto la derrota de mis enemigos.

 

Ant. Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. (1Co 12,4-6)

 

V/. La salvación está ya cerca de los fieles del Señor.

R/. Y la gloria habitará en nuestra tierra.

 

Oración

 

Dios todopoderoso y eterno, que a la hora de tercia enviaste tu Espíritu Defensor a los apóstoles, derrama también sobre nosotros este Espíritu de amor, para que, ante los hombres, demos siempre fiel testimonio de aquel amor que has querido que fuera el distintivo de los discípulos de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


 

Sexta

LECTURA BREVE

 

Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. (1Co 12,12-13)

 

V/. Padre santo, guárdanos en tu nombre.

R/. Para que seamos completamente uno.

 

Oración

 

Oh Dios, que revelaste a Pedro tu plan de salvar a todas las naciones, danos tu gracia, para que todas nuestras acciones sean agradables a tus ojos y útiles a tu designio de amor y salvación universal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

Dios organizó los miembros del cuerpo de modo que no haya divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos se felicitan. (1Co 12,24b.25-26)

 

V/. Señor, Dios nuestro, reúnenos de entre los gentiles.

R/. Daremos gracias a tu santo nombre.

 

Oración

 

Oh Dios, que enviaste un ángel al centurión Cornelio, para que le revelara el camino de la salvación, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres, para que, junto con todos nuestros hermanos, incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Vísperas (Ma. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

La noche no interrumpe

tu historia con el hombre;

la noche es tiempo

de salvación.


 

De noche descendía tu escala misteriosa

hasta la misma piedra donde Jacob dormía.

 

La noche es tiempo

de salvación.

 

De noche celebrabas la Pascua con tu pueblo,

mientras en las tinieblas volaba el exterminio.

 

La noche es tiempo

de salvación.

 

Abrahán contaba tribus de estrellas cada noche;

de noche prolongabas la voz de la promesa.

 

La noche es tiempo

de salvación.

 

De noche, por tres veces, oyó Samuel su nombre,

de noche eran los sueños tu lengua más profunda.

 

La noche es tiempo

de salvación.

 

De noche, en un pesebre, nacía tu Palabra;

de noche lo anunciaron el ángel y la estrella.

 

La noche es tiempo

de salvación.

 

La noche fue testigo de Cristo en el sepulcro;

la noche vio la gloria de su resurrección.

 

La noche es tiempo

de salvación.

 

De noche esperaremos tu vuelta repentina,

y encontrarás a punto la luz de nuestra lámpara.

 

La noche es tiempo

de salvación. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: No podéis servir a Dios y al dinero.

 

Martes Santo: Oía el cuchicheo de la gente: «Pavor en torno.» Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado.


 

Tiempo pascual: Buscad los bienes de allá arriba, no los de la tierra. Aleluya.

 

Salmo 48,2-13

Vanidad de las riquezas

 

Difícilmente entrará un rico

en el reino de los cielos. (Mt 19,23)

 

Oíd esto, todas las naciones;

escuchadlo, habitantes del orbe:

plebeyos y nobles, ricos y pobres;

 

mi boca hablará sabiamente,

y serán muy sensatas mis reflexiones;

prestaré oído al proverbio

y propondré mi problema al son de la cítara.

 

¿Por qué habré de temer los días aciagos,

cuando me cerquen y acechen los malvados,

que confían en su opulencia

y se jactan de sus inmensas riquezas,

si nadie puede salvarse

ni dar a Dios un rescate?

 

Es tan caro el rescate de la vida,

que nunca les bastará

para vivir perpetuamente

sin bajar a la fosa.

 

Mirad: los sabios mueren,

lo mismo que perecen los ignorantes y necios,

y legan sus riquezas a extraños.

 

El sepulcro es su morada perpetua

y su casa de edad en edad,

aunque hayan dado nombre a países.

 

El hombre no perdura en la opulencia,

sino que perece como los animales.

 

Fuera del tiempo pascual: No podéis servir a Dios y al dinero.

 

Martes Santo: Oía el cuchicheo de la gente: «Pavor en torno.» Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado.

 

Tiempo pascual: Buscad los bienes de allá arriba, no los de la tierra. Aleluya.


 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

 

Martes Santo: Sé tú mi fiador ante ti mismo, pues, ¿quién, si no, será mi garante?

 

Tiempo pascual: El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya.

 

Salmo 48,14-21

 

Éste es el camino de los confiados,

el destino de los hombres satisfechos:

son un rebaño para el abismo,

la muerte es su pastor,

y bajan derechos a la tumba;

se desvanece su figura,

y el abismo es su casa.

 

Pero a mí, Dios me salva,

me saca de las garras del abismo

y me lleva consigo.

 

No te preocupes si se enriquece un hombre

y aumenta el fasto de su casa:

cuando muera, no se llevará nada,

su fasto no bajará con él.

 

Aunque en vida se felicitaba:

«Ponderan lo bien que lo pasas»,

irá a reunirse con sus antepasados,

que no verán nunca la luz.

 

El hombre rico e inconsciente

es como un animal que perece.

 

Fuera del tiempo pascual: «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

 

Martes Santo: Sé tú mi fiador ante ti mismo, pues, ¿quién, si no, será mi garante?

 

Tiempo pascual: El Señor me salva de las garras del abismo. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

 

Martes Santo: Fuiste degollado, Señor, y con tu sangre nos compraste para Dios.

 

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

 

Cántico Ap 4,11;5,9.10.12

Himno de los redimidos

 

Eres digno, Señor, Dios nuestro,

de recibir la gloria, el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

 

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y con tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes,

y reinan sobre la tierra.

 

Digno es el Cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,

la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

 

Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Martes Santo: Fuiste degollado, Señor, y con tu sangre nos compraste para Dios.

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto. (Rm 3,23-25a)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Me saciarás de gozo * En tu presencia, Señor. Me saciarás.

 

V/. De alegría perpetua a tu derecha. * En tu presencia, Señor. Gloria al Padre. Me saciarás.


 

Magníficat, ant.: Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

 

PRECES

 

Alabemos a Cristo, pastor y guardián de nuestras vidas, que vela siempre con amor por su pueblo, y, poniendo en él nuestra esperanza, digámosle suplicantes:

Protege a tu pueblo, Señor.

 

Pastor eterno, protege a nuestro obispo (…)

—y a todos los pastores de la Iglesia.

 

Mira con bondad a los que sufren persecución

—y líbralos de todas sus angustias.

 

Compadécete de los pobres y necesitados

—y da pan a los hambrientos.

 

Ilumina a los cuerpos legislativos de las naciones,

—para que en todo legislen con sabiduría y equidad.

 

No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre

—y admítelos en el banquete de las bodas eternas.

 

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común de todos: Padre nuestro.

 

Oración

 

Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche, humildemente te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia, ilumine siempre nuestras vidas, para que así merezcamos gozar un día de aquella luz en la que tú habitas eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

subir

 

MIÉRCOLES II

 

Invitatorio (Mi. II)

 

Ant. T. O.: Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.

 

Laudes (Mi. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:


 

Estáte, Señor, conmigo

siempre, sin jamás partirte,

y, cuando decidas irte,

llévame, Señor, contigo;

porque el pensar que te irás

me causa un terrible miedo

de si yo sin ti me quedo,

de si tú sin mí te vas.

 

Llévame en tu compañía,

donde tú vayas, Jesús,

porque bien sé que eres tú

la vida del alma mía;

si tú vida no me das,

yo sé que vivir no puedo,

ni si yo sin ti me quedo,

ni si tú sin mí te vas.

 

Por eso, más que a la muerte,

temo, Señor, tu partida

y quiero perder la vida

mil veces más que perderte;

pues la inmortal que tú das

sé que alcanzarla no puedo

cuando yo sin ti me quedo,

cuando tú sin mí te vas. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios?

 

Miércoles Santo: En mi angustia te busco, Señor mío, y extiendo las manos sin descanso.

 

Tiempo pascual: Te vio el mar, oh Dios, mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.

 

Salmo 76

Recuerdo del pasado glorioso de Israel

 

Nos aprietan por todos lados,

pero no nos aplastan. (2Co 4,8)


 

Alzo mi voz a Dios gritando,

alzo mi voz a Dios para que me oiga.

 

En mi angustia te busco, Señor mío;

de noche extiendo las manos sin descanso,

y mi alma rehúsa el consuelo.

Cuando me acuerdo de Dios, gimo,

y meditando me siento desfallecer.

 

Sujetas los párpados de mis ojos,

y la agitación no me deja hablar.

Repaso los días antiguos,

recuerdo los años remotos;

de noche lo pienso en mis adentros,

y meditándolo me pregunto:

 

«¿Es que el Señor nos rechaza para siempre

y ya no volverá a favorecernos?

¿Se ha agotado ya su misericordia,

se ha terminado para siempre su promesa?

¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,

o la cólera cierra sus entrañas?»

 

Y me digo: «¡Qué pena la mía!

¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!»

Recuerdo las proezas del Señor;

sí, recuerdo tus antiguos portentos,

medito todas tus obras

y considero tus hazañas.

 

Dios mío, tus caminos son santos:

¿qué dios es grande como nuestro Dios?

 

Tú, oh Dios, haciendo maravillas,

mostraste tu poder a los pueblos;

con tu brazo rescataste a tu pueblo,

a los hijos de Jacob y de José.

 

Te vio el mar, oh Dios,

te vio el mar y tembló,

las olas se estremecieron.

 

Las nubes descargaban sus aguas,

retumbaban los nubarrones,

tus saetas zigzagueaban.


 

Rodaba el estruendo de tu trueno,

los relámpagos deslumbraban el orbe,

la tierra retembló estremecida.

 

Tú te abriste camino por las aguas,

un vado por las aguas caudalosas,

y no quedaba rastro de tus huellas:

 

mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,

por la mano de Moisés y de Aarón.

 

Fuera del tiempo pascual: Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es tan grande como nuestro Dios?

 

Miércoles Santo: En mi angustia te busco, Señor mío, y extiendo las manos sin descanso.

 

Tiempo pascual: Te vio el mar, oh Dios, mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece.

 

Miércoles Santo: Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él.

 

Tiempo pascual: El Señor da la muerte y la vida. Aleluya.

 

Cántico, 1S 2,1-10

Alegría de los humildes en Dios

 

Derriba del trono a los poderosos y enaltece

a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes.

(Lc 1,52-53)

 

Mi corazón se regocija por el Señor,

mi poder se exalta por Dios;

mi boca se ríe de mis enemigos,

porque gozo con tu salvación.

No hay santo como el Señor,

no hay roca como nuestro Dios.

 

No multipliquéis discursos altivos,

no echéis por la boca arrogancias,

porque el Señor es un Dios que sabe;

él es quien pesa las acciones.


 

Se rompen los arcos de los valientes,

mientras los cobardes se ciñen de valor;

los hartos se contratan por el pan,

mientras los hambrientos engordan;

la mujer estéril da a luz siete hijos,

mientras la madre de muchos queda baldía.

 

El Señor da la muerte y la vida,

hunde en el abismo y levanta;

da la pobreza y la riqueza,

humilla y enaltece.

 

Él levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para hacer que se siente entre príncipes

y que herede un trono de gloria;

pues del Señor son los pilares de la tierra,

y sobre ellos afianzó el orbe.

 

Él guarda los pasos de sus amigos,

mientras los malvados perecen en las tinieblas,

porque el hombre no triunfa por su fuerza.

 

El Señor desbarata a sus contrarios,

el Altísimo truena desde el cielo,

el Señor juzga hasta el confín de la tierra.

Él da fuerza a su Rey,

exalta el poder de su Ungido.

 

Fuera del tiempo pascual: Mi corazón se regocija por el Señor, que humilla y enaltece.

 

Miércoles Santo: Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él.

 

Tiempo pascual: El Señor da la muerte y la vida. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor reina, la tierra goza.+

 

Miércoles Santo: Dios ha hecho a Cristo para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención.

 

Tiempo pascual: Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya.


 

Salmo 96

Gloria del Señor, rey de justicia

 

Este salmo canta la salvación del mundo y la

conversión de todos los pueblos. (S. Atanasio)

 

El Señor reina, la tierra goza,

+ se alegran las islas innumerables.

Tiniebla y nube lo rodean,

justicia y derecho sostienen su trono.

 

Delante de él avanza fuego,

abrasando en torno a los enemigos;

sus relámpagos deslumbran el orbe,

y, viéndolos, la tierra se estremece.

 

Los montes se derriten como cera

ante el dueño de toda la tierra;

los cielos pregonan su justicia,

y todos los pueblos contemplan su gloria.

 

Los que adoran estatuas se sonrojan,

los que ponen su orgullo en los ídolos;

ante él se postran todos los dioses.

 

Lo oye Sión, y se alegra,

se regocijan las ciudades de Judá

por tus sentencias, Señor;

 

porque tú eres, Señor,

altísimo sobre toda la tierra,

encumbrado sobre todos los dioses.

 

El Señor ama al que aborrece el mal,

protege la vida de sus fieles

y los libra de los malvados.

 

Amanece la luz para el justo,

y la alegría para los rectos de corazón.

Alegraos, justos, con el Señor,

celebrad su santo nombre.

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor reina, la tierra goza.

 

Miércoles Santo: Dios ha hecho a Cristo para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención.


 

Tiempo pascual: Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada? En todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. (Rm 8,35.37)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Bendigo al Señor * En todo momento. Bendigo.

 

V/. Su alabanza está siempre en mi boca. * En todo momento. Gloria al Padre. Bendigo.

 

Benedictus, ant.: Sirvamos con santidad al Señor, todos nuestros días.

 

PRECES

 

Oremos al Señor Jesucristo, que prometió estar con su Iglesia todos los días, hasta el fin del mundo, y digámosle confiados:

Quédate con nosotros, Señor.

 

Quédate con nosotros, Señor, durante todo el día;

—que el sol de tu gracia nunca decline en nuestras vidas.

 

Te consagramos este día como oblación agradable a tus ojos,

—y proponemos no hacer ni aprobar nada defectuoso.

 

Que en todas nuestras palabras y acciones seamos hoy luz del mundo y sal de la tierra

—para cuantos nos contemplen.

 

Que la gracia del Espíritu Santo habite en nuestros corazones y resplandezca en nuestras obras,

—para que así permanezcamos en tu amor y en tu alabanza.

 

Terminemos nuestra oración diciendo juntos las palabras del Señor y pidiendo al Padre que nos libre de todo mal: Padre nuestro.

 

Oración

 

Envía, Señor, a nuestros corazones la abundancia de tu luz, para que, avanzando siempre por el camino de tus mandatos, nos veamos libres de todo error. Por nuestro Señor Jesucristo.


 

Hora intermedia (Mi. II)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. He examinado mi camino, para enderezar mis pies a tus preceptos.

 

Salmo 118,57-64

VIII (Heth)

 

Mi porción es el Señor;

he resuelto guardar tus palabras;

de todo corazón busco tu favor:

ten piedad de mí, según tu promesa;

he examinado mi camino, 

para enderezar mis pies a tus preceptos.

 

Con diligencia, sin tardanza,

observo tus mandatos;

los lazos de los malvados me envuelven,

pero no olvido tu voluntad;

a media noche me levanto para darte gracias

por tus justos mandamientos.

 

Me junto con tus fieles,

que guardan tus decretos;

Señor, de tu bondad está llena la tierra;

enséñame tus leyes.

 

Ant. He examinado mi camino, para enderezar mis pies a tus preceptos.

 

Ant. 2. Me asalta el temor y el terror; hazme caso y respóndeme, Señor.

 

Salmo 54,2-12

Oración ante la traición de un amigo

 

Jesús empezó a sentir terror y angustia.

(Mc 14,33)

 

Dios mío, escucha mi oración,

no te cierres a mi súplica;

hazme caso y respóndeme,

me agitan mis ansiedades.

 

Me turba la voz del enemigo,

los gritos del malvado:

descargan sobre mí calamidades

y me atacan con furia.


 

Se me retuercen dentro las entrañas,

me sobrecoge un pavor mortal,

me asalta el temor y el terror,

me cubre el espanto,

 

y pienso: «¡Quién me diera alas de paloma

para volar y posarme!

Emigraría lejos,

habitaría en el desierto,

 

me pondría en seguida a salvo de la tormenta,

del huracán que devora, Señor;

del torrente de sus lenguas.»

 

Violencia y discordia veo en la ciudad:

día y noche hacen la ronda

sobre sus murallas;

 

en su recinto, crimen e injusticia;

dentro de ella calamidades;

no se apartan de su plaza

la crueldad y el engaño.

 

Ant. Me asalta el temor y el terror; hazme caso y respóndeme, Señor.

 

Ant. 3. Yo invoco a Dios, y el Señor me salva.

 

Salmo 54,13-15.17-24

 

Si mi enemigo me injuriase,

lo aguantaría;

si mi adversario se alzase contra mí,

me escondería de él;

 

pero eres tú, mi compañero,

mi amigo y confidente,

a quien me unía una dulce intimidad:

juntos íbamos entre el bullicio

por la casa de Dios.

 

Pero yo invoco a Dios,

y el Señor me salva:

por la tarde, en la mañana, al mediodía,

me quejo gimiendo.


 

Dios escucha mi voz:

su paz rescata mi alma

de la guerra que me hacen,

porque son muchos contra mí.

 

Dios me escucha, los humilla

el que reina desde siempre,

porque no quieren enmendarse

ni temen a Dios.

 

Levantan la mano contra su aliado,

violando los pactos;

su boca es más blanda que la manteca,

pero desean la guerra;

sus palabras son más suaves que el aceite,

pero son puñales.

 

Encomienda a Dios tus afanes,

que él te sustentará;

no permitirá jamás

que el justo caiga.

 

Tú, Dios mío, los harás bajar a ellos

a la fosa profunda.

Los traidores y sanguinarios

no cumplirán ni la mitad de sus años.

Pero yo confío en ti.

 

Ant. Yo invoco a Dios, y el Señor me salva.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Di a vuestros jueces las siguientes normas: «Escuchad y resolved según justicia los pleitos de vuestros hermanos, entre sí o con emigrantes. No seáis parciales en la sentencia, oíd por igual a pequeños y grandes; no os dejéis intimidar por nadie, que la sentencia es de Dios.» (Dt 1,16-17a)

 

V/. El Señor es justo y ama la justicia.

R/. Los buenos verán su rostro.


 

Oración

Señor, Padre santo, Dios fiel, que enviaste el Espíritu Santo prometido, para que congregara a los hombres que el pecado había disgregado, ayúdanos a ser, en medio del mundo, fermento de unidad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Sexta

LECTURA BREVE

 

Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos —oráculo del Señor—. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes. (Is 55,8-9)

 

V/. Señor de los ejércitos, ¿quién como tú?

R/. El poder y la fidelidad te rodean.

 

Oración

Dios todopoderoso y lleno de amor, que, a mitad de nuestra jornada, concedes un descanso a nuestra fatiga, contempla complacido el trabajo que hoy hemos empezado, remedia nuestras deficiencias y haz que nuestras obras te sean agradables. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón. (1S 16,7b)

 

V/. Señor, sondéame y conoce mi corazón.

R/. Guíame por el camino eterno.

 

Oración

Señor Jesucristo, que, por la salvación de los hombres, extendiste tus brazos en la cruz, haz que todas nuestras acciones te sean agradables y sirvan para manifestar al mundo tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

Vísperas (Mi. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Padre: has de oír

este decir

que se me abre en los labios como flor.


 

Te llamaré

Padre, porque

la palabra me sabe a más amor.

 

Tuyo me sé,

pues me miré

en mi carne prendido tu fulgor.

Me has de ayudar

a caminar,

sin deshojar mi rosa de esplendor.

 

Por cuanto soy

gracias te doy:

por el milagro de vivir.

Y por el ver

la tarde arder,

por el encantamiento de existir.

 

Y para ir,

Padre, hacia ti,

dame tu mano suave y tu amistad.

Pues te diré:

solo no sé

ir rectamente hacia tu claridad.

 

Tras el vivir,

dame el dormir

con los que aquí anudaste a mi querer.

dame, Señor,

hondo soñar.

¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

 

Miércoles Santo: Dijeron los impíos: «Atropellemos al justo, que se opone a nuestras acciones.»

 

Tiempo pascual: Que no tiemble vuestro corazón, tan sólo creed en mí. Aleluya.

Salmo 61

La paz en Dios

 

Que el Dios de la esperanza

colme vuestra fe de paz. (Rm 15,13)


 

Sólo en Dios descansa mi alma,

porque de él viene mi salvación;

sólo él es mi roca y mi salvación,

mi alcázar: no vacilaré.

 

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre

todos juntos, para derribarlo

como a una pared que cede

o a una tapia ruinosa?

 

Sólo piensan en derribarme de mi altura,

y se complacen en la mentira:

con la boca bendicen,

con el corazón maldicen.

 

Descansa sólo en Dios, alma mía,

porque él es mi esperanza;

sólo él es mi roca y mi salvación,

mi alcázar: no vacilaré.

 

De Dios viene mi salvación y mi gloria,

él es mi roca firme,

Dios es mi refugio.

 

Pueblo suyo, confiad en él,

desahogad ante él vuestro corazón,

que Dios es nuestro refugio.

 

Los hombres no son más que un soplo,

los nobles son apariencia;

todos juntos en la balanza subirían

más leves que un soplo.

 

No confiéis en la opresión,

no pongáis ilusiones en el robo;

y aunque crezcan vuestras riquezas,

no les deis el corazón.

 

Dios ha dicho una cosa,

y dos cosas que he escuchado:

 

«Que Dios tiene el poder

y el Señor tiene la gracia;

que tú pagas a cada uno

según sus obras.»


 

Fuera del tiempo pascual: Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

 

Miércoles Santo: Dijeron los impíos: «Atropellemos al justo, que se opone a nuestras acciones.»

 

Tiempo pascual: Que no tiemble vuestro corazón, tan sólo creed en mí. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

 

Miércoles Santo: Él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

 

Tiempo pascual: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.

 

Salmo 66

Que todos los pueblos alaben al Señor

 

Sabed que la salvación de Dios

se envía a los gentiles. (Hch 28,28)

 

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

ilumine su rostro sobre nosotros;

conozca la tierra tus caminos,

todos los pueblos tu salvación.

 

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

 

Que canten de alegría las naciones,

porque riges el mundo con justicia,

riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra.

 

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

 

La tierra ha dado su fruto,

nos bendice el Señor, nuestro Dios.

Que Dios nos bendiga; que le teman

hasta los confines del orbe.

 

Fuera del tiempo pascual: Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.


 

Miércoles Santo: Él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

 

Tiempo pascual: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

 

Miércoles Santo: Por Cristo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

 

Tiempo pascual: Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

 

Cántico Col 1,12-20

Himno a Cristo, primogénito de toda criatura

y primer resucitado de entre los muertos

 

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

 

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

 

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda criatura;

porque por medio de él

fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por él y para él.

 

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

 

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:

los del cielo y los de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

Fuera del tiempo pascual: Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

 

Miércoles Santo: Por Cristo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

 

Tiempo pascual: Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, para dar su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros. (1P 5,5b-7)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Guárdanos, Señor, * Como a las niñas de tus ojos. Guárdanos.

 

V/. A la sombra de tus alas escóndenos. * Como a las niñas de tus ojos. Gloria al Padre. Guárdanos.

 

Magníficat, ant.: Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

 

PRECES

 

Aclamemos, hermanos, a Dios, nuestro salvador, que se complace en enriquecernos con sus dones, y digámosle con fe:

Multiplica la gracia y la paz, Señor.

 

Dios eterno, mil años en tu presencia son como un ayer que pasó;

—ayúdanos a recordar siempre que nuestra vida es como hierba que florece por la mañana, y por la tarde se seca.

 

Alimenta a tu pueblo con el maná, para que no perezca de hambre,

—y dale el agua viva, para que nunca más tenga sed.

 

Que tus fieles busquen los bienes de arriba y aspiren a ellos,

—y te glorifiquen también con su trabajo y su descanso.

 

Concede, Señor, buen tiempo a las cosechas,

—para que la tierra dé fruto abundante.

 

(o bien:

Líbranos, Señor, de todo peligro,

—y bendice nuestros hogares [nuestra comunidad].)


 

Que los difuntos puedan contemplar tu faz,

—y que nosotros tengamos un día parte en su felicidad.

 

Confiemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre, terminando esta oración con las palabras que el Señor nos enseñó: Padre nuestro.

 

Oración

 

Oh Dios, tu nombre es santo, y tu misericordia llega a tus fieles de generación en generación; atiende, pues, las súplicas de tu pueblo y haz que pueda proclamar eternamente tu grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

subir

 

JUEVES II

 

Invitatorio (J. II)

 

Ant. T. O.: Entrad en la presencia del Señor con vítores.

 

 

Laudes (J. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Alfarero del hombre, mano trabajadora

que, de los hondos limos iniciales,

convocas a los pájaros a la primera aurora,

al pasto, los primeros animales.

 

De mañana te busco, hecho de luz concreta,

de espacio puro y tierra amanecida.

De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta

de los sonoros ríos de la vida.

 

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;

tus manos son recientes en la rosa;

se espesa la abundancia del mundo a mediodía,

y estás de corazón en cada cosa.

 

No hay brisa, si no alientas, monte, si no estás dentro,

ni soledad en que no te hagas fuerte.

Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro:

Tú, por la luz, el hombre, por la muerte.


 

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte

dejar tanta hermosura en tanta guerra!

Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte

de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Despierta tu poder, Señor, y ven a salvarnos.

 

Jueves Santo: Mira, Señor, fíjate que estoy en peligro, respóndeme en seguida.

 

Tiempo pascual: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Aleluya.

 

Salmo 79

Ven, Señor, a visitar tu viña

 

Ven, Señor Jesús. (Ap 22,20)

 

Pastor de Israel, escucha,

tú que guías a José como a un rebaño;

tú que te sientas sobre querubines, resplandece

ante Efraín, Benjamín y Manasés;

despierta tu poder y ven a salvarnos.

 

Oh Dios, restáuranos,

que brille tu rostro y nos salve.

 

Señor, Dios de los ejércitos,

¿hasta cuándo estarás airado

mientras tu pueblo te suplica?

 

Les diste a comer llanto,

a beber lágrimas a tragos;

nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos,

nuestros enemigos se burlan de nosotros.

 

Dios de los ejércitos, restáuranos,

que brille tu rostro y nos salve.

 

Sacaste una vid de Egipto,

expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;

le preparaste el terreno, y echó raíces

hasta llenar el país;


 

su sombra cubría las montañas,

y sus pámpanos, los cedros altísimos;

extendió sus sarmientos hasta el mar,

y sus brotes hasta el Gran Río.

 

¿Por qué has derribado su cerca

para que la saqueen los viandantes,

la pisoteen los jabalíes

y se la coman las alimañas?

 

Dios de los ejércitos, vuélvete:

mira desde el cielo, fíjate,

ven a visitar tu viña,

la cepa que tu diestra plantó,

y que tú hiciste vigorosa.

 

La han talado y le han prendido fuego;

con un bramido hazlos perecer.

Que tu mano proteja a tu escogido,

al hombre que tú fortaleciste.

No nos alejaremos de ti:

danos vida, para que invoquemos tu nombre.

 

Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos,

que brille tu rostro y nos salve.

 

Fuera del tiempo pascual: Despierta tu poder, Señor, y ven a salvarnos.

 

Jueves Santo: Mira, Señor, fíjate que estoy en peligro, respóndeme en seguida.

 

Tiempo pascual: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Anunciad a toda la tierra que el Señor hizo proezas.

 

Jueves Santo: Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré.

 

Tiempo pascual: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador. Aleluya.

 

Cántico, Is 12,1-6

Acción de gracias del pueblo salvado

 

El que tenga sed, que venga a mí,

y que beba. (Jn 7,37)


 

Te doy gracias, Señor,

porque estabas airado contra mí,

pero ha cesado tu ira

y me has consolado.

 

Él es mi Dios y Salvador:

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

él fue mi salvación.

Y sacaréis aguas con gozo

de las fuentes de la salvación.

 

Aquel día diréis:

«Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas,

proclamad que su nombre es excelso.

 

Tañed para el Señor, que hizo proezas,

anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión:

“Qué grande es en medio de ti

el Santo de Israel.”»

 

Fuera del tiempo pascual: Anunciad a toda la tierra que el Señor hizo proezas.

 

Jueves Santo: Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré.

 

Tiempo pascual: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.+

 

Jueves Santo: El Señor nos alimentó con flor de harina, nos sació con miel silvestre.

 

Tiempo pascual: El Señor nos alimentó con flor de harina. Aleluya.

 

Salmo 80

Solemne renovación de la alianza

 

Que ninguno de vosotros tenga

un corazón malo e incrédulo. (Hb 3,12)

 

Aclamad a Dios, nuestra fuerza;

+ dad vítores al Dios de Jacob:

 

acompañad, tocad los panderos,

las cítaras templadas y las arpas;

tocad la trompeta por la luna nueva,

por la luna llena, que es nuestra fiesta.

 

Porque es una ley de Israel,

un precepto del Dios de Jacob,

una norma establecida para José

al salir de Egipto.

 

Oigo un lenguaje desconocido:

«Retiré sus hombros de la carga,

y sus manos dejaron la espuerta.

 

Clamaste en la aflicción, y te libré,

te respondí oculto entre los truenos,

te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.

 

Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;

¡ojalá me escuchases, Israel!

 

No tendrás un dios extraño,

no adorarás un dios extranjero;

yo soy el Señor, Dios tuyo,

que te saqué del país de Egipto;

abre la boca que te la llene.»

 

Pero mi pueblo no escuchó mi voz,

Israel no quiso obedecer:

los entregué a su corazón obstinado,

para que anduviesen según sus antojos.

 

¡Ojalá me escuchase mi pueblo

y caminase Israel por mi camino!:

en un momento humillaría a sus enemigos

y volvería mi mano contra sus adversarios;

 

los que aborrecen al Señor te adularían,

y su suerte quedaría fijada;

te alimentaría con flor de harina,

te saciaría con miel silvestre.

 

Fuera del tiempo pascual: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

 

Jueves Santo: El Señor nos alimentó con flor de harina, nos sació con miel silvestre.

 

Tiempo pascual: El Señor nos alimentó con flor de harina. Aleluya.


 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

No reina Dios por lo que uno come o bebe, sino por la justicia, la paz y la alegría que da el Espíritu Santo; y el que sirve así a Cristo agrada a Dios, y lo aprueban los hombres. En resumen: esmerémonos en lo que favorece la paz y construye la vida común. (Rm 14,17-19)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Velando * Medito en ti, Señor. Velando.

 

V/. Porque fuiste mi auxilio. * Medito en ti, Señor. Gloria al Padre. Velando.

 

Benedictus, ant.: Anuncia a tu pueblo, Señor, la salvación, y perdónanos nuestros pecados.

 

PRECES

 

Bendito sea Dios, nuestro Padre, que mira siempre con amor a sus hijos y nunca desatiende sus súplicas; digámosle con humildad:

Ilumina nuestros ojos, Señor.

 

Te damos gracias, Señor, porque nos has alumbrado con la luz de Jesucristo;

—que esta claridad ilumine hoy todos nuestros actos.

 

Que tu sabiduría nos guíe en nuestra jornada;

—así andaremos en una vida nueva.

 

Que tu amor nos haga superar con fortaleza las adversidades

—para que te sirvamos con generosidad de espíritu.

 

Dirige y santifica nuestros pensamientos, palabras y obras en este día,

—y danos un espíritu dócil a tus inspiraciones

 

Dirijamos ahora, todos juntos, nuestra oración al Padre, y digámosle: Padre nuestro.

 

Oración

 

Humildemente te pedimos, a ti, Señor, que eres la luz verdadera y la fuente misma de toda luz, que, meditando fielmente tu ley, vivamos siempre en tu caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.


 

Hora intermedia (J. II)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Más estimo yo los preceptos de tu boca, Señor, que miles de monedas de oro y plata.

 

Salmo 118,65-72

IX (Teth)

 

Has dado bienes a tu siervo,

Señor, con tus palabras;

enséñame a gustar y a comprender,

porque me fío de tus mandatos;

antes de sufrir, yo andaba extraviado,

pero ahora me ajusto a tu promesa.

 

Tú eres bueno y haces el bien;

instrúyeme en tus leyes;

los insolentes urden engaños contra mí,

pero yo custodio tus leyes;

tienen el corazón espeso como grasa,

pero mi delicia es tu voluntad.

 

Me estuvo bien el sufrir,

así aprendí tus mandamientos;

más estimo yo los preceptos de tu boca

que miles de monedas de oro y plata.

 

Ant. Más estimo yo los preceptos de tu boca, Señor, que miles de monedas de oro y plata.

 

Ant. 2. En Dios confío y no temo lo que pueda hacerme un mortal.

 

Salmo 55,2-7b.9-14

Confianza en la palabra de Dios

 

En este salmo aparece Cristo

en su pasión. (S. Jerónimo)

 

Misericordia, Dios mío, que me hostigan,

me atacan y me acosan todo el día;

todo el día me hostigan mis enemigos,

me atacan en masa.

 

Levántame en el día terrible,

yo confío en ti.


 

En Dios, cuya promesa alabo,

en Dios confío y no temo:

¿qué podrá hacerme un mortal?

 

Todos los días discuten y planean

pensando sólo en mi daño;

buscan un sitio para espiarme,

acechan mis pasos y atentan contra mi vida.

 

Anota en tu libro mi vida errante,

recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío.

 

Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco,

y así sabré que eres mi Dios.

 

En Dios, cuya promesa alabo,

en el Señor, cuya promesa alabo,

en Dios confío y no temo;

¿qué podrá hacerme un hombre?

 

Te debo, Dios mío, los votos que hice,

los cumpliré con acción de gracias;

porque libraste mi alma de la muerte,

mis pies de la caída;

para que camine en presencia de Dios

a la luz de la vida.

 

Ant. En Dios confío y no temo lo que pueda hacerme un mortal.

 

Ant. 3. Tu bondad, Señor, es más grande que los cielos.

 

Salmo 56

Oración matutina de un afligido

 

Este salmo canta la pasión del Señor.

(S. Agustín)

 

Misericordia, Dios mío, misericordia,

que mi alma se refugia en ti;

me refugio a la sombra de tus alas

mientras pasa la calamidad.

 

Invoco al Dios altísimo,

al Dios que hace tanto por mí:

desde el cielo me enviará la salvación,

confundirá a los que ansían matarme,

enviará su gracia y su lealtad.


 

Estoy echado entre leones

devoradores de hombres;

sus dientes son lanzas y flechas,

su lengua es una espada afilada.

 

Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria.

 

Han tendido una red a mis pasos

para que sucumbiera;

me han cavado delante una fosa,

pero han caído en ella.

 

Mi corazón está firme, Dios mío,

mi corazón está firme.

Voy a cantar y a tocar:

despierta, gloria mía;

despertad, cítara y arpa;

despertaré a la aurora.

 

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;

tocaré para ti ante las naciones:

por tu bondad, que es más grande que los cielos;

por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

 

Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria.

 

Ant. Tu bondad, Señor, es más grande que los cielos.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo.» (Ga 5,13-14)

 

V/. Correré, Señor, por el camino de tus mandatos.

R/. Cuando me ensanches el corazón.

 

Oración

Señor, tú que a la hora de tercia enviaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración, concédenos también a nosotros tener parte en los dones de este Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

Sexta

LECTURA BREVE

 

Andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu, y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais. (Ga 5,16-17)

 

V/. Tú eres bueno, Señor, y haces el bien.

R/. Instrúyeme en tus leyes.

 

Oración

 

Dios todopoderoso y eterno, ante ti no existe ni la oscuridad ni las tinieblas; haz, pues, brillar sobre nosotros la claridad de tu luz, para que, guardando tus preceptos, caminemos fielmente por tus sendas con el corazón ensanchado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu. (Ga 5,22-23a.25)

 

V/. Indícame, Señor, el camino que he de seguir.

R/. Tu espíritu, que es bueno, me guíe por tierra llana.

 

Oración

 

Contempla, Señor, a tu familia en oración y haz que, imitando los ejemplos de paciencia de tu Hijo, no decaiga nunca ante la adversidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Vísperas (J. II)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Tras el temblor opaco de las lágrimas,

no estoy yo solo.

Tras el profundo velo de mi sangre,

no estoy yo solo.

 

Tras la primera música del día,

no estoy yo solo.

Tras la postrera luz de las montañas,

no estoy yo solo.


 

Tras el estéril gozo de las horas,

no estoy yo solo.

Tras el augurio helado del espejo,

no estoy yo solo.

 

No estoy yo solo; me acompaña, en vela,

la pura eternidad de cuanto amo.

Vivimos junto a Dios eternamente.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

 

Jueves Santo: El primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra, nos ha convertido en un reino para Dios, su Padre.

 

Tiempo pascual: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. Aleluya.

 

Salmo 71,1-11

Poder real del Mesías

 

Abriendo sus cofres, le ofrecieron

regalos: oro, incienso y mirra. (Mt 2,11)

 

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

 

Que los montes traigan paz,

y los collados justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos del pobre

y quebrante al explotador.

 

Que dure tanto como el sol,

como la luna, de edad en edad;

que baje como lluvia sobre el césped,

como llovizna que empapa la tierra.


 

Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna;

que domine de mar a mar,

del Gran Río al confín de la tierra.

 

Que en su presencia se inclinen sus rivales;

que sus enemigos muerdan el polvo;

que los reyes de Tarsis y de las islas

le paguen tributo.

 

Que los reyes de Saba y de Arabia

le ofrezcan sus dones;

que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan.

 

Fuera del tiempo pascual: Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

 

Jueves Santo: El primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra, nos ha convertido en un reino para Dios, su Padre.

 

Tiempo pascual: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Socorrerá el Señor a los hijos del pobre, rescatará sus vidas de la violencia.

 

Jueves Santo: El Señor librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector.+

 

Tiempo pascual: Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.

 

Salmo 71,12-20

 

Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

+ él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres;

él rescatará sus vidas de la violencia,

su sangre será preciosa a sus ojos.

 

Que viva y que le traigan el oro de Saba;

que recen por él continuamente

y lo bendigan todo el día.


 

Que haya trigo abundante en los campos,

y susurre en lo alto de los montes;

que den fruto como el Líbano,

y broten las espigas como hierba del campo.

 

Que su nombre sea eterno,

y su fama dure como el sol;

que él sea la bendición de todos los pueblos,

y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

el único que hace maravillas;

bendito por siempre su nombre glorioso;

que su gloria llene la tierra.

¡Amén, amén!

 

Fuera del tiempo pascual: Socorrerá el Señor a los hijos del pobre, rescatará sus vidas de la violencia.

 

Jueves Santo: El Señor librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector.

 

Tiempo pascual: Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

 

Jueves Santo: Los santos vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron.

 

Tiempo pascual: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre. Aleluya.

 

Cántico Ap 11, 17-18;12,10b-12a

El juicio de Dios

 

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar.

 

Se encolerizaron las gentes,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que sean juzgados los muertos,

y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.


 

Ahora se estableció la salud y el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

 

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero

y por la palabra del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

Por esto, estad alegres, cielos,

y los que moráis en sus tiendas.

 

Fuera del tiempo pascual: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

 

Jueves Santo: Los santos vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron.

 

Tiempo pascual: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente. Mirad que habéis vuelto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la palabra de Dios viva y duradera. (1P 1,22-23)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. El Señor es mi pastor, * Nada me falta. El Señor.

 

V/. En verdes praderas me hace recostar. * Nada me falta. Gloria al Padre. El Señor.

 

Magníficat, ant.: A los hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.

 

PRECES

 

Elevemos nuestros corazones agradecidos a nuestro Dios y Salvador, que ha bendecido a su pueblo con toda clase de bienes espirituales, y digámosle con fe:

Bendice a tu pueblo, Señor.


 

Dios todopoderoso y lleno de misericordia, protege al papa (...) y a nuestro obispo (...),

—a los que tú mismo has elegido para guiar a la Iglesia.

 

Protege, Señor, nuestros pueblos y ciudades

—y aleja de ellos todo mal.

 

Multiplica, como renuevos de olivo alrededor de tu mesa, hijos que se consagren a tu reino,

—siguiendo a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia.

 

Conserva el propósito de las que han consagrado a ti su virginidad,

—para que sigan al Cordero divino adondequiera que vaya.

 

Haz que los difuntos descansen en tu paz eterna

—y que se afiance nuestra unión con ellos por la comunión de los santos.

 

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, acudamos confiadamente a nuestro Padre: Padre nuestro.

 

Oración

 

Al ofrecerte, Señor, nuestra alabanza vespertina, te pedimos humildemente que, meditando tu ley día y noche, consigamos un día la luz y el premio de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

subir

 

VIERNES II

 

Invitatorio (V. II)

 

Ant. T. O.: El Señor es bueno, bendecid su nombre.

 

Laudes (V. II)

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Por el dolor creyente que brota del pecado;

por haberte querido de todo corazón;

por haberte, Dios mío, tantas veces negado,

tantas veces pedido, de rodillas, perdón.

 

Por haberte perdido; por haberte encontrado.

Porque es como un desierto nevado mi oración;

porque es como la hiedra sobre un árbol cortado

el recuerdo que brota cargado de ilusión.


 

Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,

primero amargamente, lleno de flor después,

y que a mi viejo tronco poco a poco me enlace,

 

y que mi vieja sombra se derrame a tus pies.

¡Porque es como la rama donde la savia nace,

mi corazón, Dios mío, sueña que tú lo ves! Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias, Señor.

 

Tiempo pascual: ¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados. Aleluya.

 

Salmo 50

Misericordia, Dios mío

 

Renovaos en la mente y en el espíritu

y vestíos de la nueva condición humana.

 (Ef 4,23-24)

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa;

lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.

 

Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado:

contra ti, contra ti solo pequé,

cometí la maldad que aborreces.

 

En la sentencia tendrás razón,

en el juicio resultarás inocente.

Mira, en la culpa nací,

pecador me concibió mi madre.

 

Te gusta un corazón sincero,

y en mi interior me inculcas sabiduría.

Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

lávame: quedaré más blanco que la nieve.

 

Hazme oír el gozo y la alegría,

que se alegren los huesos quebrantados.

Aparta de mi pecado tu vista,

borra en mí toda culpa.


 

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso:

enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti.

 

Líbrame de la sangre, oh Dios,

Dios, Salvador mío,

y cantará mi lengua tu justicia.

Señor me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza.

 

Los sacrificios no te satisfacen:

si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;

un corazón quebrantado y humillado,

tú no lo desprecias.

 

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,

reconstruye las murallas de Jerusalén:

entonces aceptarás los sacrificios rituales,

ofrendas y holocaustos,

sobre tu altar se inmolarán novillos.

 

Fuera del tiempo pascual: Un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias, Señor.

 

Tiempo pascual: ¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados. Aleluya.

 

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: En tu juicio, Señor, acuérdate de la misericordia.

 

Tiempo pascual: Tú, Señor, has salido con Cristo a salvar a tu pueblo. Aleluya.

 

Cántico, Ha 3,2-4.13a.15-19

Justicia de Dios

 

Levantaos, alzad la cabeza:

se acerca vuestra liberación. (Lc 21,28)


 

Señor, he oído tu fama,

me ha impresionado tu obra.

En medio de los años, realízala;

en medio de los años, manifiéstala;

en el terremoto, acuérdate de la misericordia.

 

El Señor viene de Temán;

el Santo, del monte Farán:

su resplandor eclipsa el cielo,

la tierra se llena de su alabanza;

su brillo es como el día,

su mano destella velando su poder.

 

Sales a salvar a tu pueblo,

a salvar a tu ungido;

pisas el mar con tus caballos,

revolviendo las aguas del océano.

 

Lo escuché y temblaron mis entrañas,

al oírlo se estremecieron mis labios;

me entró un escalofrío por los huesos,

vacilaban mis piernas al andar;

gimo ante el día de angustia

que sobreviene al pueblo que nos oprime.

 

Aunque la higuera no echa yemas

y las viñas no tienen fruto,

aunque el olivo olvida su aceituna

y los campos no dan cosechas,

aunque se acaban las ovejas del redil

y no quedan vacas en el establo,

yo exultaré con el Señor,

me gloriaré en Dios, mi salvador.

 

El Señor soberano es mi fuerza,

él me da piernas de gacela

y me hace caminar por las alturas.

 

Fuera del tiempo pascual: En tu juicio, Señor, acuérdate de la misericordia.

 

Tiempo pascual: Tú, Señor, has salido con Cristo a salvar a tu pueblo. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Glorifica al Señor, Jerusalén.+


 

Tiempo pascual: Alaba a tu Dios, Sión, que ha puesto paz en tus fronteras. Aleluya.

 

Salmo 147,12-20

Acción de gracias por la restauración de Jerusalén

 

Ven acá, voy a mostrarte a la novia,

a la esposa del Cordero (Ap 21,9)

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;

+ alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

 

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz;

manda la nieve como lana,

esparce la escarcha como ceniza;

 

hace caer el hielo como migajas

y con el frío congela las aguas;