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CAMINANDO CON JESUS Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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LITURGIA DE LAS HORAS SEMANA
I DEL SALTERIO |
I
Vísperas (D. III) HIMNO Tiempo
ordinario: Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos. Él es nuestra salvación, nuestra gloria para siempre. Si con él morimos, viviremos con
él; si con él sufrimos, reinaremos con
él. En él nuestras penas, en él nuestro
gozo; en él la esperanza, en él nuestro
amor. En el toda gracia, en él nuestra
paz; en él nuestra gloria, en él la
salvación. Amén. SALMODIA Antífona 1
Domingo
III de Adviento:
Alégrate, Jerusalén, porque viene a ti el Salvador. Aleluya. Domingo
III de Cuaresma:
«Convertíos y creed en el Evangelio», dice el Señor. Domingo
III y VII de Pascua:
El Señor se eleva sobre los cielos y levanta del polvo al desvalido. Aleluya. Tiempo
ordinario: De la
salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. Salmo
112
Alabado sea el nombre del Señor
Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes. (Lc 1,52)
Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre: de la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los
pueblos, su gloria sobre los cielos. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo; a la estéril le da un puesto en la
casa, como madre feliz de hijos. Domingo
III de Adviento:
Alégrate, Jerusalén, porque viene a ti el Salvador. Aleluya. Domingo
III de Cuaresma:
«Convertíos y creed en el Evangelio», dice el Señor. Domingo
III y VII de Pascua:
El Señor se eleva sobre los cielos y levanta del polvo al desvalido. Aleluya. Tiempo
ordinario: De la
salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. Antífona
2
Domingo
III de Adviento:
Yo soy el Señor: mi hora está cerca, mi salvación no tardará. Domingo
III de Cuaresma:
Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. Domingo
III y VII de Pascua:
Rompiste mis cadenas, Señor, te ofreceré un sacrificio de alabanza. Aleluya. Tiempo
ordinario: Alzaré
la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor. Salmo
115,10-19
Acción de gracias en el templo
Por medio
de Jesús ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio
de alabanza. (Hb 13,15) Tenía fe, aun cuando dije: «¡Qué desgraciado soy!» Yo decía en mi apuro: «Los hombres son unos mentirosos.» ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de
alabanza, invocando tu nombre, Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. Domingo
III de Adviento:
Yo soy el Señor: mi hora está cerca, mi salvación no tardará. Domingo
III de Cuaresma: Te
ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. Domingo
III y VII de Pascua:
Rompiste mis cadenas, Señor, te ofreceré un sacrificio de alabanza. Aleluya. Tiempo
ordinario: Alzaré
la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor. Antífona
3
Domingo
III de Adviento:
Envía, Señor, al Cordero que dominará la tierra, desde la peña del desierto
al monte de Sión. Domingo
III de Cuaresma:
Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego libremente y tengo poder para
recuperarla. Domingo
III y VII de Pascua:
El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para
todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya. Tiempo
ordinario: El
Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los siglos. Cántico:
Flp 2,6-11
Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual
Cristo, a pesar de su condición
divina, no hizo alarde de su categoría de
Dios; al contrario, se despojó de su
rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre
cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a
la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el
«Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda
rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el
abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de
Dios Padre. Domingo
III de Adviento:
Envía, Señor, al Cordero que dominará la tierra, desde la peña del desierto
al monte de Sión. Domingo
III de Cuaresma:
Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego libremente y tengo poder para
recuperarla. Domingo
III y VII de Pascua:
El Hijo de Dios aprendió, sufriendo, a obedecer, y se ha convertido para
todos los que le obedecen en autor de salvación eterna. Aleluya. Tiempo
ordinario: El
Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos de los
siglos. Tiempo ordinario: LECTURA BREVE Que el Dios de la
paz, que hizo subir de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas,
nuestro Señor Jesús, en virtud de la sangre de la alianza eterna, os ponga a
punto en todo bien, para que cumpláis su voluntad. Él realizará en nosotros
lo que es de su agrado, por medio de Jesucristo; a él la gloria por los
siglos de los siglos. Amén. (Hb
13,20-21) RESPONSORIO BREVE R/. Cuántas son * Tus obras, Señor.
Cuántas. V/. Y todas las hiciste con
sabiduría. * Tus obras, Señor. Gloria al Padre. Cuántas. La
antífona para el cántico evangélico según el ciclo dominical. PRECES Recordando la bondad
de Cristo, que se compadeció del pueblo hambriento y obró en favor suyo los
prodigios de su amor, digámosle con fe: Muéstranos,
Señor, tu amor. Reconocemos, Señor, que todos los
beneficios que hoy hemos recibido proceden de tu bondad; —haz que no tornen a ti vacíos,
sino que den fruto, con un corazón noble de nuestra parte. Oh Cristo, luz y salvación de todos
los pueblos, protege a los que dan testimonio de ti en el mundo, —y enciende en ellos el fuego de tu
Espíritu. Haz, Señor, que todos los hombres
respeten la dignidad de sus hermanos, —y que todos juntos edifiquemos un
mundo cada vez más humano. A ti, que eres el médico de las
almas y de los cuerpos, —te pedimos que alivies a los
enfermos y des la paz a los agonizantes, visitándolos con tu bondad. Dígnate agregar los difuntos al
número de tus escogidos, —cuyos nombres están escritos en el
libro de la vida. Porque Jesús ha
resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir: Padre
nuestro. La
oración según el ciclo dominical. Invitatorio (D. III) Ant.
T. O.: Venid,
aclamemos al Señor, demos vítores a Laudes (D. III) HIMNO Tiempo
ordinario y pascual: Cristo, alegría del mundo, resplandor de la gloria del Padre. ¡Bendita la mañana que anuncia tu esplendor al
universo! En el día primero, tu resurrección alegraba el corazón del Padre. En el día primero, vio que todas las cosas eran buenas porque participaban de tu gloria. La mañana celebra tu resurrección y se alegra con claridad de Pascua. Se levanta la tierra como un joven discípulo en tu
busca, sabiendo que el sepulcro está
vacío. En la clara mañana, tu sagrada luz se difunde como una gracia nueva. Que nosotros vivamos como hijos de luz y no pequemos contra la claridad de tu presencia. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén. SALMODIA Antífona 1
Domingo
III de Adviento:
Vendrá el Señor y no tardará: iluminará lo escondido en las tinieblas y se manifestará
a todos los hombres. Aleluya. Domingo
III de Cuaresma:
Tus mandatos, Señor, son fieles y seguros, más que la voz de aguas
caudalosas. Domingo
III y VII de Pascua:
El Señor reina, vestido de majestad. Aleluya.+ Tiempo
ordinario: El
Señor es admirable en el cielo. Aleluya. Salmo
92
Gloria del Dios creador
Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias
(Ap 19,6.7)
El Señor reina, vestido de
majestad, + el Señor, vestido y ceñido de
poder: así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno. Levantan los ríos, Señor, levantan los ríos su voz, levantan los ríos su fragor; pero más que la voz de aguas
caudalosas, más potente que el oleaje del mar, más potente en el cielo es el
Señor. Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu
casa, Señor, por días sin término. Domingo
III de Adviento:
Vendrá el Señor y no tardará: iluminará lo escondido en las tinieblas y se
manifestará a todos los hombres. Aleluya. Domingo
III de Cuaresma:
Tus mandatos, Señor, son fieles y seguros, más que la voz de aguas
caudalosas. Domingo
III y VII de Pascua:
El Señor reina, vestido de majestad. Aleluya. Tiempo
ordinario: El Señor
es admirable en el cielo. Aleluya. Antífona
2
Domingo
III de Adviento:
Los montes y las colinas se abajarán, lo torcido se enderezará y lo escabroso
se igualará; ven, Señor, no tardes. Aleluya. Domingo
III de Cuaresma:
Manantiales, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Domingo
III y VII de Pascua:
La creación se verá liberada, para entrar en la libertad gloriosa de los
hijos de Dios. Aleluya. Tiempo
ordinario: Eres
alabado, Señor, y ensalzado por los siglos. Aleluya. Cántico:
Dn 3,57-88.56
Toda la creación alabe al Señor
Alabad al
Señor, sus siervos todos. (Ap 19,5) Criaturas todas del Señor, bendecid
al Señor, ensalzadlo con himnos por los
siglos. Ángeles del Señor, bendecid al
Señor; cielos, bendecid al Señor. Aguas del espacio, bendecid al
Señor; ejércitos del Señor, bendecid al
Señor. Sol y luna, bendecid al Señor; astros del cielo, bendecid al
Señor. Lluvia y rocío, bendecid al Señor; vientos todos, bendecid al Señor. Fuego y calor, bendecid al Señor; fríos y heladas, bendecid al Señor. Rocíos y nevadas, bendecid al
Señor; témpanos y hielos, bendecid al
Señor. Escarchas y nieves, bendecid al
Señor; noche y día, bendecid al Señor. Luz y tinieblas, bendecid al Señor; rayos y nubes, bendecid al Señor. Bendiga la tierra al Señor, ensálcelo con himnos por los
siglos. Montes y cumbres, bendecid al
Señor; cuanto germina en la tierra,
bendiga al Señor. Manantiales, bendecid al Señor; mares y ríos, bendecid al Señor; Cetáceos y peces, bendecid al
Señor; aves del cielo, bendecid al Señor. Fieras y ganados, bendecid al
Señor, ensalzadlo con himnos por los
siglos. Hijos de l | ||||||||||||||