CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

LITURGIA DE LAS HORAS

SEMANA  I  DEL SALTERIO

SEMANA  IV   DEL SALTERIO

 

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SEMANA IV DEL SALTERIO

DOMINGO

LUNES

MARTES

MIERCOLES

JUEVES

VIERNES

SABADO



 

DOMINGO IV

 

I Vísperas (D. IV)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

No sé de dónde brota la tristeza que tengo.

Mi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce,

sobre el agua del tiempo, por donde voy y vengo,

casi fuera de madre, derramado en el cauce.

 

Lo mejor de mi vida es dolor. Tú sabes

cómo soy; tú levantas esta carne que es mía;

tú, esta luz que sonrosa las alas de las aves;

tú, esta noble tristeza que llaman alegría.

 

Tú me diste la gracia para vivir contigo;

tú me diste las nubes como el amor humano;

y, al principio del tiempo, tú me ofreciste el trigo,

con la primera alondra que nació de tu mano.

 

Como el último rezo de un niño que se duerme

y, con la voz nublada de sueño y de pureza,

se vuelve hacia el silencio, yo quisiera volverme

hacia ti, y en tus manos desmayar mi cabeza.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Domingo IV de Adviento: Mirad: vendrá el deseado de todos los pueblos, y se llenará de gloria la casa del Señor. Aleluya.

 

Domingo IV de Cuaresma: Vamos alegres a la casa del Señor.

 

Domingo IV de Pascua: Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Desead la paz a Jerusalén.


 

Salmo 121

La ciudad santa de Jerusalén

 

Os habéis acercado al monte Sión,

ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo.

(Hb 12,22)

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

 

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor,

 

según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David.

 

Desead la paz a Jerusalén:

«Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios.»

 

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir: «La paz contigo.»

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

 

Domingo IV de Adviento: Mirad: vendrá el deseado de todos los pueblos, y se llenará de gloria la casa del Señor. Aleluya.

 

Domingo IV de Cuaresma: Vamos alegres a la casa del Señor.

 

Domingo IV de Pascua: Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Desead la paz a Jerusalén.

 

Antífona 2

 

Domingo IV de Adviento: Ven, Señor, y no tardes: perdona los pecados de tu pueblo, Israel.

 

Domingo IV de Cuaresma: Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.


 

Domingo IV de Pascua: Con tu sangre nos compraste para Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Desde la aurora hasta la noche, mi alma aguarda al Señor.

 

Salmo 129

Desde lo hondo a ti grito, Señor

 

Él salvará a su pueblo de los pecados.

(Mt 1,21)

Desde los hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz;

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica.

 

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto.

 

Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela a la aurora.

 

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela a la aurora;

porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa;

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos.

 

Domingo IV de Adviento: Ven, Señor, y no tardes: perdona los pecados de tu pueblo, Israel.

 

Domingo IV de Cuaresma: Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.

 

Domingo IV de Pascua: Con tu sangre nos compraste para Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Desde la aurora hasta la noche, mi alma aguarda al Señor.

 

Antífona 3

 

Domingo IV de Adviento: Mirad: se cumple ya el tiempo en el que Dios envía a su Hijo al mundo.

 

Domingo IV de Cuaresma: Dios, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo.


 

Domingo IV de Pascua: ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

Cántico: Flp 2,6-11

Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual

 

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

al contrario, se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

 

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,

y una muerte de cruz.

 

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;

de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Domingo IV de Adviento: Mirad: se cumple ya el tiempo en el que Dios envía a su Hijo al mundo.

 

Domingo IV de Cuaresma: Dios, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo.

 

Domingo IV de Pascua: ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones. Ante todo, tened presente que ninguna predicción de la Escritura está a merced de interpretaciones personales; porque ninguna predicción antigua aconteció por designio humano; hombres como eran, hablaron de parte de Dios, movidos por el Espíritu Santo. (2P 1,19-21)


 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. De la salida del sol hasta su ocaso, * Alabado sea el nombre del Señor. De la salida.

 

V/. Su gloria sobre los cielos. * Alabado sea el nombre del Señor. Gloria al Padre. De la salida.

 

La antífona para el cántico evangélico según el ciclo dominical.

 

PRECES

 

Invoquemos a Cristo, alegría de cuantos se refugian en él, y digámosle:

Míranos y escúchanos, Señor.

 

Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, que nos has librado de nuestros pecados por tu sangre,

—no permitas que olvidemos nunca tus beneficios.

 

Haz que aquellos a quienes elegiste como mensajeros de tu Evangelio

—sean siempre fieles y celosos administradores de los misterios del reino.

 

Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan las naciones,

—para que atiendan con interés a los pobres y postergados.

 

Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier segregación por causas de raza, color, condición social, lengua o religión,

—y haz que todos reconozcan su dignidad y respeten sus derechos.

 

A los que han muerto en tu amor, dales también parte en tu felicidad,

—con María y con todos tus santos.

 

Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

 

La oración según el ciclo dominical.

 

 

Invitatorio (D. IV)

 

Ant. T. O.: Pueblo del Señor, rebaño que él guía, venid, adorémosle. Aleluya.

 

Laudes (D. IV)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:


 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu,

salimos de la noche y estrenamos la aurora;

saludamos el gozo de la luz que nos llega

resucitada y resucitadora.

 

Tu mano acerca el fuego a la tierra sombría,

y el rostro de las cosas se alegra en tu presencia;

silabeas el alba igual que una palabra;

tú pronuncias el mar como sentencia.

 

Regresa, desde el sueño, el hombre a su memoria,

acude a su trabajo, madruga a sus dolores;

le confías la tierra, y a la tarde la encuentras

rica de pan y amarga de sudores.

 

Y tú te regocijas, oh Dios, y tú prolongas

en sus pequeñas manos tus manos poderosas;

y estáis de cuerpo entero los dos así creando,

los dos así velando por las cosas.

 

¡Bendita la mañana que trae la noticia

de tu presencia joven, en gloria y poderío,

la serena certeza con que el día proclama

que el sepulcro de Cristo está vacío! Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Domingo IV de Adviento: Tocad la trompeta en Sión, porque está cerca el día del Señor. Mirad: viene a salvarnos. Aleluya.

 

(Si este domingo coincide con el 24 de diciembre: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo, Israel.)

 

Domingo IV de Cuaresma: Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.

 

Domingo IV de Pascua: No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya.

 

Salmo 117

Himno de acción de gracias después de la victoria


 

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros,

los arquitectos, y que se ha convertido

en piedra angular. (Hch 4,11)

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

 

Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia.

 

Diga la casa de Aarón:

eterna es su misericordia.

 

Digan los fieles del Señor:

eterna es su misericordia.

 

En el peligro grité al Señor,

y me escuchó, poniéndome a salvo.

 

El Señor está conmigo: no temo;

¿qué podrá hacerme el hombre?

El Señor está conmigo y me auxilia,

veré la derrota de mis adversarios.

 

Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres,

mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los jefes.

 

Todos los pueblos me rodeaban,

en el nombre del Señor los rechacé;

me rodeaban cerrando el cerco,

en el nombre del Señor los rechacé;

me rodeaban como avispas,

ardiendo como fuego en las zarzas,

en el nombre del Señor los rechacé.

 

Empujaban y empujaban para derribarme,

pero el Señor me ayudó;

el Señor es mi fuerza y mi energía,

él es mi salvación.

 

Escuchad: hay cantos de victoria

en las tiendas de los justos:

«La diestra del Señor es poderosa,

la diestra del Señor es excelsa,

la diestra del Señor es poderosa.»


 

No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor.

Me castigó, me castigó el Señor,

pero no me entregó a la muerte.

 

Abridme las puertas del triunfo,

y entraré para dar gracias al Señor.

 

—Ésta es la puerta del Señor:

los vencedores entrarán por ella.

 

—Te doy gracias porque me escuchaste

y fuiste mi salvación.

 

La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

 

Éste es el día en que actuó el Señor:

sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Señor, danos la salvación;

Señor, danos prosperidad.

 

—Bendito el que viene en nombre del Señor,

os bendecimos desde la casa del Señor;

el Señor es Dios, él nos ilumina.

 

—Ordenad una procesión con ramos

hasta los ángulos del altar.

 

Tú eres mi Dios, te doy gracias;

Dios mío, yo te ensalzo.

 

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

 

Domingo IV de Adviento: Tocad la trompeta en Sión, porque está cerca el día del Señor. Mirad: viene a salvarnos. Aleluya.

 

(Si este domingo coincide con el 24 de diciembre: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo, Israel.)

 

Domingo IV de Cuaresma: Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.


 

Domingo IV de Pascua: No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Domingo IV de Adviento: Vendrá el Señor, salid a su encuentro, diciendo: «Grande es tu origen, y tu reino no tendrá fin: Dios fuerte, dominador, príncipe de la paz.» Aleluya.

 

(Si este domingo coincide con el 24 de diciembre: Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.)

 

Domingo IV de Cuaresma: Capaz eres, Señor, de liberarnos de la mano del poderoso; líbranos, Señor, Dios nuestro.

 

Domingo IV de Pascua: Bendito tu nombre, santo y glorioso. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Aleluya. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.

 

Cántico: Dn 3,52-57

Que la creación entera alabe al Señor

 

¡Bendito el Creador por siempre! (Rm 1,25)

 

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito tu nombre, santo y glorioso:

a él gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres sobre el trono de tu reino:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines

sondeas los abismos:

a ti gloria y alabanza por los siglos.

 

Bendito eres en la bóveda del cielo;

a ti honor y alabanza por los siglos.

 

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.


 

Domingo IV de Adviento: Vendrá el Señor, salid a su encuentro, diciendo: «Grande es tu origen, y tu reino no tendrá fin: Dios fuerte, dominador, príncipe de la paz.» Aleluya.

 

(Si este domingo coincide con el 24 de diciembre: Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.)

 

Domingo IV de Cuaresma: Capaz eres, Señor, de liberarnos de la mano del poderoso; líbranos, Señor, Dios nuestro.

 

Domingo IV de Pascua: Bendito tu nombre, santo y glorioso. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Aleluya. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.

Antífona 3

 

Domingo IV de Adviento: Tu Palabra omnipotente, Señor, vendrá desde su trono real. Aleluya.

 

(Si este domingo coincide con el 24 de diciembre: «Mañana será el día de vuestra salvación», dice el Señor, Dios de los ejércitos.)

 

Domingo IV de Cuaresma: Alabad al Señor por sus obras magníficas.

 

Domingo IV de Pascua: Dad gloria a nuestro Dios; sus obras son perfectas, sus caminos son justos. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Todo ser que alienta alabe al Señor. Aleluya.

 

Salmo 150

Alabad al Señor

 

Salmodiad con el espíritu, salmodiad

con toda vuestra mente, es decir, glorificad

a Dios con el cuerpo y con el alma. (Hesiquio)

 

Alabad al Señor en su templo,

alabadlo en su fuerte firmamento.

 

Alabadlo por sus obras magníficas,

alabadlo por su inmensa grandeza.

 

Alabadlo tocando trompetas,

alabadlo con arpas y cítaras,

 

alabadlo con tambores y danzas,

alabadlo con trompas y flautas,

 

alabadlo con platillos sonoros,

alabadlo con platillos vibrantes.


 

Todo ser que alienta alabe al Señor.

 

Domingo IV de Adviento: Tu Palabra omnipotente, Señor, vendrá desde su trono real. Aleluya.

 

(Si este domingo coincide con el 24 de diciembre: «Mañana será el día de vuestra salvación», dice el Señor, Dios de los ejércitos.)

 

Domingo IV de Cuaresma: Alabad al Señor por sus obras magníficas.

 

Domingo IV de Pascua: Dad gloria a nuestro Dios; sus obras son perfectas, sus caminos son justos. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Todo ser que alienta alabe al Señor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Es doctrina segura: Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.    (2Tm 2,8.11-13)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Te damos gracias, oh Dios, * Invocando tu nombre. Te damos gracias.

 

V/. Contando tus maravillas. * Invocando tu nombre. Gloria al Padre. Te damos gracias.

 

La antífona para el cántico evangélico según el ciclo dominical.

 

PRECES

 

Dios nos ama y sabe lo que nos hace falta; aclamemos, pues, su poder y su bondad, abriendo, gozosos, nuestros corazones a la alabanza:

Te alabamos, Señor, y confiamos en ti.

 

Te bendecimos, Dios todopoderoso, Rey del universo, porque a nosotros, injustos y pecadores, nos has llamado al conocimiento de la verdad;

—Haz que te sirvamos con santidad y justicia.

 

Vuélvete hacia nosotros, oh Dios, tú que has querido abrirnos la puerta de tu misericordia,

—y haz que nunca nos apartemos del camino que lleva a la vida.

 

Ya que hoy celebramos la resurrección del Hijo de tu amor,

—haz que este día transcurra lleno de gozo espiritual.


 

Da, Señor, a tus fieles el espíritu de oración y de alabanza,

—para que en toda ocasión te demos gracias.

 

Movidos ahora todos por el mismo Espíritu que nos da Cristo resucitado, acudamos a Dios, de quien somos verdaderos hijos, diciendo: Padre nuestro.

 

La oración según el ciclo dominical.

 

Hora intermedia (D. IV)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. El que come este pan vivirá para siempre. Aleluya.

 

Salmo 22

El buen pastor

 

El Cordero será su pastor,

y los conducirá hacia fuentes

de aguas vivas. (Ap 7,17)

 

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

 

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas;

me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

 

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan.

 

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa.

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término.

 

Ant. El que come este pan vivirá para siempre. Aleluya.

 

Ant. 2. Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya.


 

Salmo 75,2-7

Acción de gracias por la victoria

 

Verán al Hijo del hombre

venir sobre las nubes. (Mt 24,30)

 

Dios se manifiesta en Judá,

su fama es grande en Israel;

su tabernáculo está en Jerusalén,

su morada en Sión:

allí quebró los relámpagos del arco,

el escudo, la espada y la guerra.

 

Tú eres deslumbrante, magnífico,

con montones de botín conquistados.

Los valientes duermen su sueño,

y a los guerreros no les responden sus brazos.

Con un bramido, oh Dios de Jacob,

inmovilizaste carros y caballos.

 

Ant. Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya.

 

Ant. 3. Haced votos y traed tributo al Señor, vuestro Dios. Aleluya.

 

Salmo 75,8-13

 

Tú eres terrible: ¿quién resiste frente a ti

al ímpetu de tu ira?

Desde el cielo proclamas la sentencia:

la tierra teme sobrecogida,

cuando Dios se pone en pie para juzgar,

para salvar a los humildes de la tierra.

 

La cólera humana tendrá que alabarte,

los que sobrevivan al castigo te rodearán.

Haced votos al Señor y cumplidlos,

y traigan los vasallos tributo al Temible:

él deja sin aliento a los príncipes,

y es temible para los reyes del orbe.

 

Ant. Haced votos y traed tributo al Señor, vuestro Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE


 

¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Él habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo! (1Co 6,19-20)

 

V/. Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor.

R/. Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.

 

Sexta

LECTURA BREVE

 

¿Qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma.  (Dt 10,12)

 

V/. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

R/. El que procede honradamente y tiene intenciones leales.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

Es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina; las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos. (Ct 8,6b-7a)

 

V/. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.

R/. Escudo mío, mi fuerza salvadora.

 

La oración según el ciclo dominical.

 

II Vísperas (D. IV)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Cuando la muerte sea vencida

y estemos libres en el reino,

cuando la nueva tierra nazca

en la gloria del nuevo cielo,

cuando tengamos la alegría

con un seguro entendimiento

y el aire sea como una luz

para las almas y los cuerpos,

entonces, sólo entonces,

estaremos contentos.


 

Cuando veamos cara a cara

lo que hemos visto en un espejo

y sepamos que la bondad

y la belleza están de acuerdo,

cuando, al mirar lo que quisimos,

lo veamos claro y perfecto

y sepamos que ha de durar,

sin pasión sin aburrimiento,

entonces, sólo entonces,

estaremos contentos.

 

Cuando vivamos en la plena

satisfacción de los deseos,

cuando el Rey nos ame y nos mire,

para que nosotros le amemos,

y podamos hablar con él

sin palabras, cuando gocemos

de la compañía feliz

de los que aquí tuvimos lejos,

entonces, sólo entonces,

estaremos contentos.

 

Cuando un suspiro de alegría

nos llene, sin cesar, el pecho,

entonces —siempre, siempre—, entonces

seremos bien lo que seremos.

 

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,

gloria a Dios Hijo, que es su Verbo,

gloria al Espíritu divino,

gloria en la tierra y en el cielo. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Domingo IV de Adviento: Contemplad cuán glorioso es el que viene a salvar a todos los pueblos.

 

Domingo IV de Cuaresma: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos.

 

Domingo IV de Pascua: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya.


 

Salmo 109, 1-5.7

El Mesías, Rey y Sacerdote

 

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga

de sus enemigos estrado de sus pies. (1Co 15,25)

 

Oráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos

estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

 

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

 

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno,

según el rito de Melquisedec.»

 

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

 

Domingo IV de Adviento: Contemplad cuán glorioso es el que viene a salvar a todos los pueblos.

 

Domingo IV de Cuaresma: Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos.

 

Domingo IV de Pascua: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Domingo IV de Adviento: Lo torcido se endereza, lo escabroso se iguala: ven, Señor, y no tardes más. Aleluya.

 

Domingo IV de Cuaresma: Dichoso el que se apiada en el Señor; jamás vacilará.

 

Domingo IV de Pascua: En las tinieblas brilla como una luz el que es justo. Aleluya.


 

Tiempo ordinario: Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

 

Salmo 111

Felicidad del justo

Caminad como hijos de la luz:

toda bondad, justicia y verdad

son fruto de la luz. (Ef 5,8-9)

Dichoso quien teme al Señor

y ama de corazón sus mandatos.

Su linaje será poderoso en la tierra,

la descendencia del justo será bendita.

 

En su casa habrá riquezas y abundancia,

su caridad es constante, sin falta.

En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

 

Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará,

su recuerdo será perpetuo.

 

No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor,

hasta que vea derrotados a sus enemigos.

 

Reparte limosna a los pobres;

su caridad es constante, sin falta,

y alzará la frente con dignidad.

 

El malvado, al verlo, se irritará,

rechinará los dientes hasta consumirse.

La ambición del malvado fracasará.

 

Domingo IV de Adviento: Lo torcido se endereza, lo escabroso se iguala: ven, Señor, y no tardes más. Aleluya.

 

Domingo IV de Cuaresma: Dichoso el que se apiada en el Señor; jamás vacilará.

 

Domingo IV de Pascua: En las tinieblas brilla como una luz el que es justo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.


 

Antífona 3

 

Domingo IV de Adviento: Se dilatará su principado con una paz sin límites. Aleluya.

 

Domingo IV de Pascua: Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

 

Cántico: Cf. Ap 19,1-2.5-7

Las bodas del Cordero

 

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,

porque sus juicios son verdaderos y justos.

R/. Aleluya.

 

Aleluya.

Alabad al Señor, sus siervos todos,

los que le teméis, pequeños y grandes.

R/. Aleluya.

 

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,

alegrémonos y gocemos y démosle gracias.

R/. Aleluya.

 

Aleluya.

Llegó la boda del Cordero,

su esposa se ha embellecido.

R/. Aleluya.

 

Domingo IV de Adviento: Se dilatará su principado con una paz sin límites. Aleluya.

 

Domingo IV de Pascua: Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.

 

Tiempo ordinario: Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

 

***

 

Domingo IV de Cuaresma: Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.


 

Cántico: Cf. 1P 2,21b-24

La pasión voluntaria de Cristo, el siervo de Dios

 

Cristo padeció por nosotros,

dejándonos un ejemplo

para que sigamos sus huellas.

 

Él no cometió pecado

ni encontraron engaño en su boca;

cuando lo insultaban,

no devolvía el insulto;

en su pasión no profería amenazas;

al contrario,

se ponía en manos del que juzga justamente.

 

Cargado con nuestros pecados, subió al leño,

para que, muertos al pecado,

vivamos para la justicia.

Sus heridas nos han curado.

 

Domingo IV de Cuaresma: Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Vosotros os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a millares de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.   (Hb 12,22-24)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Nuestro Señor * Es grande y poderoso. Nuestro Señor.

 

V/. Su sabiduría no tiene medida. * Es grande y poderoso. Gloria al Padre. Nuestro Señor.

 

La antífona para el cántico evangélico según el ciclo dominical.

 

PRECES

 

Alegrándonos en el Señor, de quien viene todo don, digámosle:

Escucha, Señor, nuestra oración.


 

Padre y Señor de todos, que enviaste a tu Hijo al mundo para que tu nombre fuese glorificado, desde donde sale el sol hasta el ocaso,

—fortalece el testimonio de tu Iglesia entre los pueblos.

 

Haznos dóciles a la predicación de los apóstoles,

—y sumisos a la verdad de nuestra fe.

 

Tú que amas a los justos,

—haz justicia a los oprimidos.

 

Liberta a los cautivos, abre los ojos a los ciegos,

—endereza a los que ya se doblan, guarda a los peregrinos.

 

Haz que los que duermen ya el sueño de la paz

—lleguen, por tu Hijo, a la santa resurrección.

 

Unidos entre nosotros y con Jesucristo, y dispuestos a perdonarnos siempre unos a otros, dirijamos al Padre nuestra súplica confiada: Padre nuestro.

 

La oración según el ciclo dominical.

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LUNES IV

 

Invitatorio (L. IV)

 

Ant. T. O.: Aclamemos al Señor con cantos.

 

Laudes (L. IV)

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Crece la luz bajo tu hermosa mano,

Padre celeste, y suben

los hombres matutinos al encuentro

de Cristo Primogénito.

 

Él hizo amanecer en tu presencia

y enalteció la aurora

cuando no estaba el hombre sobre el mundo

para poder cantarla.

 

Él es principio y fin del universo,

y el tiempo, en su caída,

se acoge al que es la fuerza de las cosas

y en él rejuvenece.


 

Él es la luz profunda, el soplo vivo

que hace posible el mundo

y anima, en nuestros labios jubilosos,

el himno que cantamos.

 

He aquí la nueva luz que asciende y busca

su cuerpo misterioso;

he aquí, en el ancho sol de la mañana,

el signo de su gloria.

 

Y tú que nos lo entregas cada día,

revélanos al Hijo,

potencia de tu diestra y Primogénito

de toda criatura. Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor.

 

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

 

Tiempo pascual: Baje a nosotros la bondad del Señor. Aleluya.

 

Salmo 89

Baje a nosotros la bondad del Señor

 

Para el Señor un día es como mil años,

y mil años como un día. (2P 3,8)

 

Señor, tú has sido nuestro refugio

de generación en generación.

 

Antes que naciesen los montes

o fuera engendrado el orbe de la tierra,

desde siempre y por siempre tú eres Dios.

 

Tú reduces el hombre a polvo,

diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»

Mil años en tu presencia

son un ayer, que pasó;

una vela nocturna.

 

Los siembras año por año,

como hierba que se renueva:

que florece y se renueva por la mañana,

y por la tarde la siegan y se seca.


 

¡Cómo nos ha consumido tu cólera

y nos ha trastornado tu indignación!

Pusiste nuestras culpas ante ti,

nuestros secretos ante la luz de tu mirada:

y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,

y nuestros años se acabaron como un suspiro.

 

Aunque uno viva setenta años,

y el más robusto hasta ochenta,

la mayor parte son fatiga inútil,

porque pasan aprisa y vuelan.

 

¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,

quién ha sentido el peso de tu cólera?

Enséñanos a calcular nuestros años,

para que adquiramos un corazón sensato.

 

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuando?

Ten compasión de tus siervos;

por la mañana sácianos de tu misericordia,

y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

 

Danos alegría, por los días en que nos afligiste,

por los años en que sufrimos desdichas.

Que tus siervos vean tu acción,

y sus hijos tu gloria.

 

Baje a nosotros la bondad del Señor

y haga prósperas las obras de nuestras manos.

 

Fuera del tiempo pascual: Por la mañana sácianos de tu misericordia, Señor.

 

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

 

Tiempo pascual: Baje a nosotros la bondad del Señor. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor.

 

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.+

 

Tiempo pascual: Convertiré ante ellos la tiniebla en luz. Aleluya.


 

Cántico, Is 42,10-16

Cántico nuevo al Dios vencedor y salvador

 

Cantan un cántico nuevo delante

del trono de Dios. (Ap 14,3)

 

Cantad al Señor un cántico nuevo,

llegue su alabanza hasta el confín de la tierra;

+ muja el mar y lo que contiene,

las costas y sus habitantes;

 

alégrese el desierto con sus tiendas,

los cercados que habita Cadar;

exulten los habitantes de Petra,

clamen desde la cumbre de las montañas;

den gloria al Señor,

anuncien su alabanza en las costas.

 

El Señor sale como un héroe,

excita su ardor como un guerrero,

lanza el alarido,

mostrándose valiente frente al enemigo.

 

«Desde antiguo guardé silencio,

me callaba, aguantaba;

como parturienta, grito,

jadeo y resuello.

 

Agostaré montes y collados,

secaré toda su hierba,

convertiré los ríos en yermo,

desecaré los estanques;

conduciré a los ciegos

por el camino que no conocen,

los guiaré por senderos que ignoran;

ante ellos convertiré la tiniebla en luz,

lo escabroso en llano.»

 

Fuera del tiempo pascual: Llegue hasta el confín de la tierra la alabanza del Señor.

 

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

 

Tiempo pascual: Convertiré ante ellos la tiniebla en luz. Aleluya.


 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

Tiempo pascual: El Señor todo lo que quiere lo hace. Aleluya.

 

Salmo 134,1-12

Himno a Dios, realizador de maravillas

 

Vosotros sois… un pueblo adquirido por Dios

para proclamar las hazañas del que os llamó a salir

de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa. (1P 2,9)

 

Alabad el nombre del Señor,

alabadlo, siervos del Señor,

que estáis en la casa del Señor,

en los atrios de la casa de nuestro Dios.

 

Alabad al Señor porque es bueno,

tañed para su nombre, que es amable.

Porque él se escogió a Jacob,

a Israel en posesión suya.

 

Yo sé que el Señor es grande,

nuestro dueño más que todos los dioses.

El Señor todo lo que quiere lo hace:

en el cielo y en la tierra,

en los mares y en los océanos.

 

Hace subir las nubes desde el horizonte,

con los relámpagos desata la lluvia,

suelta a los vientos de sus silos.

 

Él hirió a los primogénitos de Egipto,

desde los hombres hasta los animales.

Envió signos y prodigios

—en medio de ti, Egipto—

contra el Faraón y sus ministros.

 

Hirió de muerte a pueblos numerosos,

mató a reyes poderosos:

a Sijón, rey de los amorreos,

a Hog, rey de Basán,

y a todos los reyes de Canaán.

Y dio su tierra en heredad,

en heredad a Israel, su pueblo.


 

Fuera del tiempo pascual: Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

 

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

 

Tiempo pascual: El Señor todo lo que quiere lo hace. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Recordad cómo fueron probados nuestros padres para ver si verdaderamente servían a su Dios. Recordad cómo fue probado Abrahán, nuestro padre; y, purificado por muchas tribulaciones, llegó a ser amigo de Dios. Del mismo modo, Isaac, Jacob, Moisés y todos los que agradaron a Dios, le permanecieron fieles en medio de muchos padecimientos. (Jdt 8,21b-23)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Aclamad, justos, al Señor, * Que merece la alabanza de los buenos. Aclamad.

 

V/. Cantadle un cántico nuevo. * Que merece la alabanza de los buenos. Gloria al Padre. Aclamad.

 

Benedictus, ant.: Bendito sea el Señor, porque nos ha visitado y redimido.

 

PRECES

 

Ya que Cristo escucha y salva a cuantos en él se refugian, acudamos a él, diciendo:

Te alabamos, Señor, esperamos en ti.

 

Te damos gracias, Señor, por el gran amor con que nos amaste;

—continúa mostrándote con nosotros rico en misericordia.

 

Tú que, con el Padre, sigues actuando siempre en el mundo,

—renueva todas las cosas con la fuerza de tu Espíritu.

 

Abre nuestros ojos y los de nuestros hermanos,

—para que podamos contemplar hoy tus maravillas.

 

Ya que nos llamas hoy a tu servicio,

—haznos buenos administradores de tu múltiple gracia a favor de nuestros hermanos.

 

Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo: Padre nuestro.


 

Oración

 

Oh Dios, que encomendaste al hombre la guarda y el cultivo de la tierra, y creaste la luz del sol en su servicio, concédenos hoy que, con tu luz, trabajemos sin desfallecer para tu gloria y para el bien de nuestro prójimo. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Hora intermedia (L. IV)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Asegura, Señor, mis pasos con tu promesa.

 

Salmo 118,129-136

XVII (Phe)

Meditación de la palabra de Dios en su ley

 

Amar es cumplir la ley entera.

(Rm 13,10)

 

Tus preceptos son admirables,

por eso los guarda mi alma;

la explicación de tus palabras ilumina,

da inteligencia a los ignorantes;

abro la boca y respiro,

ansiando tus mandamientos.

 

Vuélvete a mí y ten misericordia,

como es tu norma con los que aman tu nombre;

asegura mis pasos con tu promesa,

que ninguna maldad me domine;

líbrame de la opresión de los hombres,

y guardaré tus decretos.

 

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,

enséñame tus leyes;

arroyos de lágrimas bajan de mis ojos

por los que no cumplen tu voluntad.

 

Ant. Asegura, Señor, mis pasos con tu promesa.

 

Ant. 2. Uno solo es legislador y juez; ¿quién eres tú para juzgar al prójimo?

 

Salmo 81

Invectivas contra los jueces inicuos

 

No juzguéis antes de tiempo;

dejad que venga el Señor. (1Co 4,5)


 

Dios se levanta en la asamblea divina;

rodeado de ángeles, juzga:

«¿Hasta cuándo daréis sentencia injusta,

poniéndoos de parte del culpable?

 

Proteged al desvalido y al huérfano,

haced justicia al humilde y al necesitado,

defended al pobre y al indigente,

sacándolos de las manos del culpable.»

 

Ellos, ignorantes e insensatos, caminan a oscuras,

mientras vacilan los cimientos del orbe.

 

Yo declaro: «Aunque seáis dioses,

e hijos del Altísimo todos,

moriréis como cualquier hombre,

caeréis, príncipes, como uno de tantos.»

 

Levántate, oh Dios, y juzga la tierra,

porque tú eres el dueño de todos los pueblos.

 

Ant. Uno solo es legislador y juez; ¿quién eres tú para juzgar al prójimo?

 

Ant. 3. Llamé al Señor, y él me respondió.

 

Salmo 119

Deseo de la paz

 

Estad firmes en la tribulación,

sed asiduos en la oración. (Rm 12,12)

 

En mi aflicción llamé al Señor,

y él me respondió.

Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,

de la lengua traidora.

 

¿Qué te va a dar o a mandarte Dios,

lengua traidora?

Flechas de arquero,

afiladas con ascuas de retama.

 

¡Ay de mí, desterrado en Masac,

acampado en Cadar!

Demasiado llevo viviendo

con los que odian la paz;

cuando yo digo: «Paz»,

ellos dicen: «Guerra».


 

Ant. Llamé al Señor, y él me respondió.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Sed para mí santos, porque yo, el Señor, soy santo, y os he separado de entre los pueblos para que seáis míos. (Lv 20,26)

 

V/. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor.

R/. El pueblo que él se escogió como heredad.

 

Oración

 

Oh Dios, Padre lleno de bondad, tú has querido que los hombres trabajáramos de tal forma que, cooperando unos con otros, alcanzáramos éxitos cada vez más logrados; ayúdanos, pues, a vivir en medio de nuestros trabajos sintiéndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Sexta

LECTURA BREVE

 

Tú, Dios nuestro, eres bueno y fiel, tienes mucha paciencia y gobiernas el universo con misericordia. Conocerte a ti es justicia perfecta, y acatar tu poder es la raíz de la inmortalidad. (Sb 15,1.3)

 

V/. Tú, Señor, Dios clemente y misericordioso.

R/. Lento a la cólera, rico en piedad y leal.

 

Oración

 

Señor, tú eres el dueño de la viña y de los sembrados, tú el que repartes las tareas y distribuyes el justo salario a los trabajadores; ayúdanos a soportar el peso del día y el calor de la jornada sin quejarnos nunca de tus planes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

¡Ánimo, hijos! Gritad a Dios para que os libre del poder enemigo. Yo espero que el Eterno os salvará, el Santo ya me llena de alegría, porque muy pronto el Eterno, vuestro Salvador, tendrá misericordia de vosotros.            (Ba 4,21-22)

 

V/. Recuerda, Señor, tu ternura.

R/. Y tu misericordia, que son eternas.


 

Oración

 

Tú nos has convocado, Señor, en tu presencia en aquella misma hora en que los apóstoles subían al templo para la oración de la tarde; concédenos que las súplicas que ahora te dirigimos en nombre de Jesús, tu Hijo, alcancen la salvación a cuantos invocan este nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Vísperas (L. IV)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Y dijo el Señor Dios en el principio:

«¡Que sea la luz!» Y fue la luz primera.

 

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

 

Y dijo Dios: «¡Que exista el firmamento!»

Y el cielo abrió su bóveda perfecta.

 

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

 

Y dijo Dios: «¡Que existan los océanos,

y emerjan los cimientos de la tierra!»

 

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

 

Y dijo Dios: «¡Que brote hierba verde,

y el campo dé semillas y cosechas!»

 

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

 

Y dijo Dios: «¡Que el cielo se ilumine,

y nazca el sol, la luna y las estrellas.»

 

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!


 

Y dijo Dios: «¡Que bulla el mar de peces;

de pájaros, el aire del planeta!»

 

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

 

Y dijo Dios: «¡Hagamos hoy al hombre,

a semejanza nuestra, a imagen nuestra!»

 

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya!

 

Y descansó el Señor el día séptimo.

Y el hombre continúa su tarea.

 

Y vio el Señor

que las cosas eran buenas.

¡Aleluya! Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

 

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

 

Tiempo pascual: El que es de Cristo es una criatura nueva. Aleluya.

 

Salmo 135,1-9

Himno pascual

 

Alabar a Dios es narrar sus maravillas.

(Casiodoro)

 

Dad gracias al Señor porque es bueno:

porque es eterna su misericordia.

 

Dad gracias al Dios de los dioses:

porque es eterna su misericordia.

 

Dad gracias al Señor de los señores:

porque es eterna su misericordia.

 

Sólo él hizo grandes maravillas:

porque es eterna su misericordia.


 

Él hizo sabiamente los cielos:

porque es eterna su misericordia.

 

Él afianzó sobre las aguas la tierra:

porque es eterna su misericordia.

 

Él hizo lumbreras gigantes:

porque es eterna su misericordia.

 

El sol que gobierna el día:

porque es eterna su misericordia.

 

La luna que gobierna la noche:

porque es eterna su misericordia.

 

Fuera del tiempo pascual: Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

 

Lunes antes del 24 de diciembre: Mirad, vendrá el Señor, príncipe de los reyes de la tierra; ¡dichosos los que están preparados para salir a su encuentro!

 

Tiempo pascual: El que es de Cristo es una criatura nueva. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

 

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

 

Tiempo pascual: Amemos a Dios, porque él nos amó primero. Aleluya.

 

Salmo 135,10-26

 

Él hirió a Egipto en sus primogénitos:

porque es eterna su misericordia.

 

Y sacó a Israel de aquel país:

porque es eterna su misericordia.

 

Con mano poderosa, con brazo extendido:

porque es eterna su misericordia.

 

Él dividió en dos partes el mar Rojo:

porque es eterna su misericordia.

 

Y condujo por en medio a Israel:

porque es eterna su misericordia.


 

Arrojó en el mar Rojo al Faraón:

porque es eterna su misericordia.

 

Guió por el desierto a su pueblo:

porque es eterna su misericordia.

 

Él hirió a reyes famosos:

porque es eterna su misericordia.

 

Dio muerte a reyes poderosos:

porque es eterna su misericordia.

 

A Sijón, rey de los amorreos:

porque es eterna su misericordia.

 

Y a Hog, rey de Basán:

porque es eterna su misericordia.

 

Les dio su tierra en heredad:

porque es eterna su misericordia.

 

En heredad a Israel su siervo:

porque es eterna su misericordia.

 

En nuestra humillación, se acordó de nosotros:

porque es eterna su misericordia.

 

Y nos libró de nuestros opresores:

porque es eterna su misericordia.

 

Él da alimento a todo viviente:

porque es eterna su misericordia.

 

Dad gracias al Dios del cielo:

porque es eterna su misericordia.

 

Fuera del tiempo pascual: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente.

 

Lunes antes del 24 de diciembre: Cantad al Señor un cántico nuevo, llegue su alabanza hasta el confín de la tierra.

 

Tiempo pascual: Amemos a Dios, porque él nos amó primero. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Cuando llegó el momento culminante, Dios recapituló todas las cosas en Cristo.


 

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

 

Tiempo pascual: De su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Aleluya.

Cántico Ef 1,3-10

El Dios salvador

 

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

 

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante él por el amor.

 

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

 

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

 

Éste es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas

del cielo y de la tierra.

 

Fuera del tiempo pascual: Cuando llegó el momento culminante, Dios recapituló todas las cosas en Cristo.

 

Lunes antes del 24 de diciembre: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?

 

Tiempo pascual: De su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Aleluya.


 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre. (1Ts 3,12-13)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Suba mi oración * Hasta ti, Señor. Suba.

 

V/. Como incienso en tu presencia. * Hasta ti, Señor. Gloria al Padre. Suba.

 

Magníficat, ant.: Proclame siempre mi alma tu grandeza, oh Dios mío.

 

PRECES

 

Llenos de confianza en Jesús, que no abandona nunca a los que se acogen a él, invoquémoslo, diciendo:

Escúchanos, Dios nuestro.

 

Señor Jesucristo, tú que eres nuestra luz, ilumina a tu Iglesia,

—para que predique a los paganos el gran misterio que veneramos, manifestado en la carne.

 

Guarda a los sacerdotes y ministros de la Iglesia,

—y haz que, después de predicar a los otros, sean hallados fieles, ellos también, en tu servicio.

 

Tú que, por tu sangre, diste la paz al mundo.

—aparta de nosotros el pecado de discordia y el azote de la guerra.

 

Ayuda, Señor, a los que uniste con la gracia del matrimonio,

—para que su unión sea efectivamente signo del misterio de la Iglesia.

 

Concede, por tu misericordia, a todos los difuntos el perdón de sus faltas,

—para que sean contados entre tus santos.

 

Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de Dios: Padre nuestro.

Oración

 

Quédate con nosotros, Señor Jesús, porque atardece; sé nuestro compañero de camino, levanta nuestros corazones, reanima nuestra débil esperanza; así, nosotros, junto con nuestros hermanos, podremos reconocerte en las Escrituras y en la fracción del pan. Tú que vives y reinas.

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MARTES IV

 

Invitatorio (Ma. IV)

 

Ant. T.O.: Venid, adoremos al Señor, Dios grande.

 

Laudes (Ma. IV)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Señor de nuestras horas, Origen, Padre, Dueño,

que, con el sueño, alivias y, en la tregua de un sueño,

tu escala tiendes a Jacob:

al filo de los gallos, en guardia labradora,

despiertan en los montes los fuegos de la aurora,

y de tus manos sube el sol.

 

Incendia el cielo en sombras el astro matutino,

y el que pecó en tinieblas recobra su camino

en la inocencia de la luz.

Convoca brazo y remo la voz de la marea,

y llora Pedro, el duro patrón de Galilea,

cimiento y roca de Jesús.

 

El gallo nos increpa; su canto al sol dispara,

desvela al soñoliento, y al que pecó lo encara

con el fulgor de la verdad;

a su gozosa alerta, la vida se hace fuerte,

renace la esperanza, da un paso atrás la muerte,

y el mundo sabe a pan y a hogar.

 

Del seno de la tierra, convocas a tu Ungido,

y el universo entero, recién amanecido,

encuentra en Cristo su esplendor.

Él es la piedra viva donde se asienta el mundo,

la imagen que lo ordena, su impulso más profundo

hacia la nueva creación.

 

Por él, en cuya sangre se lavan los pecados,

estamos a tus ojos recién resucitados

y plenos en su plenitud.

Y, con el gozo nuevo de la criatura nueva,

al par que el sol naciente, nuestra oración se eleva

en nombre del Señor Jesús. Amén.


 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

 

Tiempo pascual: El que cumple la voluntad de mi Padre entrará en el reino de los cielos. Aleluya.

 

Salmo 100

Propósitos de un príncipe justo

 

Si me amáis, guardaréis mis

mandamientos. (Jn 14,15)

 

Voy a cantar la bondad y la justicia,

para ti es mi música, Señor;

voy a explicar el camino perfecto:

¿cuándo vendrás a mí?

 

Andaré con rectitud de corazón

dentro de mi casa;

no pondré mis ojos

en intenciones viles.

 

Aborrezco al que obra mal,

no se juntará conmigo;

lejos de mí el corazón torcido,

no aprobaré al malvado.

 

Al que en secreto difama a su prójimo

lo haré callar;

ojos engreídos, corazones arrogantes

no los soportaré.

 

Pongo mis ojos en los que son leales,

ellos vivirán conmigo;

el que sigue un camino perfecto,

ése me servirá.

 

No habitará en mi casa

quien comete fraudes;

el que dice mentiras

no durará en mi presencia.


 

Cada mañana haré callar

a los hombres malvados,

para excluir de la ciudad del Señor

a todos los malhechores.

 

Fuera del tiempo pascual: Para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

 

Tiempo pascual: El que cumple la voluntad de mi Padre entrará en el reino de los cielos. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: No apartes de nosotros tu misericordia, Señor.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

 

Tiempo pascual: Que toda la tierra conozca, Señor, tu bondad para con nosotros. Aleluya.

 

Cántico, Dn 3,26-29.34-41

Oración de Azarías en el horno

 

Arrepentíos y convertíos para que

se borren vuestros pecados. (Hch 3,19)

 

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,

digno de alabanza y glorioso es tu nombre.

 

Porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros

y todas tus obras son verdad,

y rectos tus caminos,

y justos todos tus juicios.

 

Porque hemos pecado y cometido iniquidad

apartándonos de ti, y en todo hemos delinquido.

Por el honor de tu nombre,

no nos desampares para siempre,

no rompas tu alianza,

no apartes de nosotros tu misericordia.


 

Por Abrahán, tu amigo;

por Isaac, tu siervo;

por Israel, tu consagrado;

a quienes prometiste

multiplicar su descendencia

como las estrellas del cielo,

como la arena de las playas marinas.

 

Pero ahora, Señor, somos el más pequeño

de todos los pueblos;

hoy estamos humillados por toda la tierra

a causa de nuestros pecados.

 

En este momento no tenemos príncipes,

ni profetas, ni jefes;

ni holocausto, ni sacrificios,

ni ofrendas, ni incienso;

ni un sitio donde ofrecerte primicias,

para alcanzar misericordia.

 

Por eso, acepta nuestro corazón contrito

y nuestro espíritu humilde,

como un holocausto de carneros y toros

o una multitud de corderos cebados.

 

Que éste sea hoy nuestro sacrificio,

y que sea agradable en tu presencia:

porque los que en ti confían

no quedan defraudados.

 

Ahora te seguimos de todo corazón,

te respetamos y buscamos tu rostro.

 

Fuera del tiempo pascual: No apartes de nosotros tu misericordia, Señor.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

 

Tiempo pascual: Que toda la tierra conozca, Señor, tu bondad para con nosotros. Aleluya.

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Te cantaré, Dios mío, un cántico nuevo.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.


 

Tiempo pascual: El Señor es el baluarte donde me pongo a salvo. Aleluya.

 

Salmo 143,1-10

Oración por la victoria y la paz

Todo lo puedo en aquél

que me conforta. (Flp 4,13)

Bendito el Señor, mi Roca,

que adiestra mis manos para el combate,

mis dedos para la pelea;

 

mi bienhechor, mi alcázar,

baluarte donde me pongo a salvo,

mi escudo y mi refugio,

que me somete los pueblos.

 

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?;

¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?

El hombre es igual que un soplo;

sus días, una sombra que pasa.

 

Señor, inclina tu cielo y desciende;

toca los montes, y echarán humo;

fulmina el rayo y dispérsalos;

dispara tus saetas y desbarátalos.

 

Extiende la mano desde arriba:

defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,

de la mano de los extranjeros,

cuya boca dice falsedades,

cuya diestra jura en falso.

 

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,

tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:

para ti que das la victoria a los reyes,

y salvas a David, tu siervo.

 

Fuera del tiempo pascual: Te cantaré, Dios mío, un cántico nuevo.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

 

Tiempo pascual: El Señor es el baluarte donde me pongo a salvo. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

LECTURA BREVE

 

Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde. (Is 55,1)


 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Señor, escucha mi voz, * He esperado en tus palabras. Señor.

 

V/. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio. * He esperado en tus palabras. Gloria al Padre. Señor.

 

Benedictus, ant.: De la mano de todos los que nos odian, sálvanos, Señor.

 

PRECES

 

Dios nos otorga el gozo de poder alabarlo en este comienzo del día, reavivando con ello nuestra esperanza. Invoquémosle, pues, diciendo:

Escúchanos, Señor, por la gloria de tu nombre.

 

Dios y Padre de nuestro Salvador Jesucristo, te damos gracias porque, por mediación de tu Hijo,

—nos has dado la sabiduría y la inmortalidad.

 

Concédenos un corazón humilde,

—para que seamos sumisos unos a otros con respeto cristiano.

 

Derrama tu Espíritu en nosotros, tus siervos,

—para que nuestra caridad fraterna no sea una farsa.

 

Tú que has dispuesto que el hombre dominara el mundo con su esfuerzo,

—haz que nuestro trabajo te glorifique y santifique a nuestros hermanos.

 

Ya que Dios nos muestra siempre su amor de Padre, velando amorosamente por nosotros, nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

 

Oración

 

Aumenta, Señor, nuestra fe, para que la alabanza que sale de nuestros labios vaya siempre acompañada de frutos de vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

Hora intermedia (Ma. IV)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.

 

Salmo 118,137-144

XVIII (Sade)


 

Señor, tú eres justo,

tus mandamientos son rectos;

has prescrito leyes justas

sumamente estables;

me consume el celo,

porque mis enemigos olvidan tus palabras.

 

Tu promesa es acrisolada,

y tu siervo la ama;

soy pequeño y despreciable,

pero no olvido tus decretos;

tu justicia es justicia eterna,

tu voluntad es verdadera.

 

Me asaltan angustias y aprietos,

tus mandatos son mi delicia;

la justicia de tus preceptos es eterna,

dame inteligencia, y tendré vida.

 

Ant. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.

 

Ant. 2. Llegue, Señor, hasta ti mi súplica.

 

Salmo 87,2-8

Oración de un hombre gravemente enfermo

Ésta es vuestra hora:

la del poder de las tinieblas.

(Lc 22,53)

Señor, Dios mío, de día te pido auxilio,

de noche grito en tu presencia;

llegue hasta ti mi súplica,

inclina tu oído a mi clamor.

 

Porque mi alma está colmada de desdichas,

y mi vida está al borde del abismo;

ya me cuentan con los que bajan a la fosa,

soy como un inválido.

 

Tengo mi cama entre los muertos,

como los caídos que yacen en el sepulcro,

de los cuales ya no guardas memoria,

porque fueron arrancados de tu mano.

 

Me has colocado en lo hondo de la fosa,

en las tinieblas del fondo;

tu cólera pesa sobre mí,

me echas encima todas tus olas.


 

Ant. Llegue, Señor, hasta ti mi súplica.

 

Ant. 3. Te pido auxilio, Señor, no me escondas tu rostro.

 

Salmo 87,9-19

 

Has alejado de mí a mis conocidos,

me has hecho repugnante para ellos:

encerrado, no puedo salir,

y los ojos se me nublan de pesar.

 

Todo el día te estoy invocando,

tendiendo las manos hacia ti.

¿Harás tú maravillas por los muertos?

¿Se alzarán las sombras para darte gracias?

 

¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,

o tu fidelidad en el reino de la muerte?

¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla,

o tu justicia en el país del olvido?

 

Pero yo te pido auxilio,

por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.

¿Por qué, Señor, me rechazas

y me escondes tu rostro?

 

Desde niño fui desgraciado y enfermo,

me doblo bajo el peso de tus terrores,

pasó sobre mí tu incendio,

tus espantos me han consumido:

 

me rodean como las aguas todo el día,

me envuelven todos a una;

alejaste de mí amigos y compañeros:

mi compañía son las tinieblas.

 

Ant. Te pido auxilio, Señor, no me escondas tu rostro.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. (1Jn 3,17-18)


 

V/. Dichoso el que se apiada y presta.

R/. Su recuerdo será perpetuo.

Oración

 

Dios todopoderoso y eterno, que a la hora de tercia enviaste tu Espíritu Defensor a los apóstoles, derrama también sobre nosotros este Espíritu de amor, para que, ante los hombres, demos siempre fiel testimonio de aquel amor que has querido que fuera el distintivo de los discípulos de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Sexta

LECTURA BREVE

 

El precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda, ni inalcanzable; el mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo. (Dt 30,11.14)

 

V/. Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor.

R/. Luz en mi sendero.

 

Oración

 

Oh Dios, que revelaste a Pedro tu plan de salvar a todas las naciones, danos tu gracia, para que todas nuestras acciones sean agradables a tus ojos y útiles a tu designio de amor y salvación universal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.               (Is 55,10-11)

 

V/. El Señor envía su mensaje a la tierra.

R/. Y su palabra corre veloz.

 

Oración

 

Oh Dios, que enviaste un ángel al centurión Cornelio, para que le revelara el camino de la salvación, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres, para que, junto con todos nuestros hermanos, incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

Vísperas (Ma. IV)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Atardece, anochece, el alma cesa

de agitarse en el mundo

como una mariposa sacudida.

 

La sombra fugitiva ya se esconde.

Un temblor vagabundo

en la penumbra deja su fatiga.

 

Y rezamos, muy juntos,

hacia dentro de un gozo sostenido,

Señor, por tu profundo

ser insomne que existe y nos cimienta.

 

Señor, gracias, que es tuyo

el universo aún; y cada hombre

hijo es, aunque errabundo,

al final de la tarde, fatigado,

se marche hacia lo oscuro

de sí mismo; Señor, te damos gracias

por este ocaso último.

 

Por este rezo súbito. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

 

Tiempo pascual: Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya.

 

Salmo 136,1-6

Junto a los canales de Babilonia

 

Este destierro y esclavitud material

hay que tomarlo como símbolo

de la esclavitud espiritual. (S. Hilario)


 

Junto a los canales de Babilonia

nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;

en los sauces de sus orillas

colgábamos nuestras cítaras.

 

Allí los que nos deportaron

nos invitaban a cantar;

nuestros opresores, a divertirlos:

«Cantadnos un cantar de Sión.»

 

¡Cómo cantar un cántico del Señor

en tierra extranjera!

Si me olvido de ti, Jerusalén,

que se me paralice la mano derecha;

 

que se me pegue la lengua al paladar

si no me acuerdo de ti,

si no pongo a Jerusalén

en la cumbre de mis alegrías.

 

Fuera del tiempo pascual: Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Saldrá el Señor de su santuario, y vendrá a salvar a su pueblo.

 

Tiempo pascual: Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

 

Tiempo pascual: En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya.

 

Salmo 137

Acción de gracias

 

Los reyes de la tierra llevarán a la

ciudad santa su esplendor. (cf. Ap 21,24)

 

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

delante de los ángeles tañeré para ti,

me postraré hacia tu santuario,

daré gracias a tu nombre:


 

por tu misericordia y tu lealtad,

porque tu promesa supera a tu fama;

cuando te invoqué, me escuchaste,

acreciste el valor en mi alma.

 

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,

al escuchar el oráculo de tu boca;

canten los caminos del Señor,

porque la gloria del Señor es grande.

 

El Señor es sublime, se fija en el humilde,

y de lejos conoce al soberbio.

 

Cuando camino entre peligros,

me conservas la vida;

extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,

y tu derecha me salva.

 

El Señor completará sus favores conmigo:

Señor, tu misericordia es eterna,

no abandones la obra de tus manos.

 

Fuera del tiempo pascual: Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el Salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas, que con nosotros está Dios. Aleluya.

 

Tiempo pascual: En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

 

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

 

Cántico Ap 4,11;5,9.10.12

Himno de los redimidos

 

Eres digno, Señor, Dios nuestro,

de recibir la gloria, el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.


 

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y con tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes,

y reinan sobre la tierra.

 

Digno es el Cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,

la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

 

Fuera del tiempo pascual: Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

 

Martes antes del 24 de diciembre: Conozca la tierra, Señor, tus caminos, todos los pueblos tu salvación.

 

Tiempo pascual: Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria y el esplendor. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. (Col 3,16)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Me saciarás de gozo * En tu presencia, Señor. Me saciarás.

 

V/. De alegría perpetua a tu derecha. * En tu presencia, Señor. Gloria al Padre. Me saciarás.

 

Magníficat, ant.: Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

 

PRECES

 

Invoquemos a Cristo, que da fuerza y poder a su pueblo, diciendo:

Señor, escúchanos.

 

Cristo, fortaleza nuestra, que nos has llamado a la luz de tu verdad,

—concede a todos tus fieles fidelidad y constancia.

 

Haz, Señor, que los que gobiernan el mundo lo hagan conforme a tu querer,

—y que sus decisiones vayan encaminadas a la consecución de la paz.


 

Tú que, con cinco panes, saciaste a la multitud,

—enséñanos a socorrer con nuestros bienes a los hambrientos.

 

Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del bienestar de su nación,

—sino que piensen también en los otros pueblos.

 

Cuando vengas aquel día, para que en tus santos se manifieste tu gloria,

—da a nuestros hermanos difuntos la resurrección y la vida feliz.

 

Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que nos enseñó Jesús y oremos al Padre, diciendo: Padre nuestro.

 

Oración

 

Puestos en oración ante ti, Señor, imploramos tu clemencia y te pedimos que los sentimientos de nuestro corazón concuerden siempre con las palabras de nuestra boca. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

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MIÉRCOLES IV

 

Invitatorio (Mi. IV)

 

Ant. T. O.: Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.

 

Laudes (Mi. IV)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,

tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;

tan sólo tú eres digno de toda bendición,

y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

 

Loado seas por toda criatura, mi Señor,

y en especial loado por el hermano sol,

que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,

y lleva por los cielos noticia de su autor.

 

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,

y las estrellas claras, que tu poder creó,

tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,

y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!


 

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,

que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!

Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,

y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!

 

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,

la hermana madre tierra, que da en toda ocasión

las hierbas y los frutos y flores de color,

y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

 

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor

los males corporales y la tribulación:

¡felices los que sufren en paz con el dolor,

porque les llega el tiempo de la consolación!

 

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!

Ningún viviente escapa a su persecución;

¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!

¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

 

¡No probarán la muerte de la condenación!

Servidle con ternura y humilde corazón.

Agradeced sus dones, cantad su creación.

Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Dios mío, mi corazón está firme.+

 

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todo poderoso a salvar a su pueblo.

 

Tiempo pascual: Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

 

Salmo 107

Alabanza al Señor y petición de auxilio

 

Porque Cristo se ha elevado sobre el cielo,

su gloria se anuncia sobre toda la tierra. (Arnobio)

 

Dios mío, mi corazón está firme,

+ para ti cantaré y tocaré, gloria mía.

Despertad, cítara y arpa

despertaré a la aurora.


 

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;

tocaré para ti ante las naciones:

por tu bondad, que es más grande que los cielos;

por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

 

Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria;

para que se salven tus predilectos,

que tu mano salvadora nos responda.

 

Dios habló en su santuario:

«Triunfante, ocuparé Siquén,

parcelaré el valle de Sucot;

 

mío es Galaad, mío Manasés,

Efraín es yelmo de mi cabeza,

Judá es mi cetro;

 

Moab, una jofaina para lavarme;

sobre Edom echo mi sandalia,

sobre Filistea canto victoria.»

 

Pero, ¿quién me guiará a la plaza fuerte,

quién me conducirá a Edom,

si tú, oh Dios, nos has rechazado

y no sales ya con nuestras tropas?

 

Auxílianos contra el enemigo,

que la ayuda del hombre es inútil.

Con Dios haremos proezas,

él pisoteará a nuestros enemigos.

 

Fuera del tiempo pascual: Dios mío, mi corazón está firme.

 

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todo poderoso a salvar a su pueblo.

 

Tiempo pascual: Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.

 

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

 

Tiempo pascual: El Señor ha hecho brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos. Aleluya.

 

Cántico, Is 61,10-62,5

Alegría del profeta ante la nueva Jerusalén

 

Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén…, arreglada

como una novia que se adorna para su esposo. (Ap 21,2)

 

Desbordo de gozo con el Señor,

y me alegro con mi Dios:

porque me ha vestido un traje de gala

y me ha envuelto en un manto de triunfo,

como novio que se pone la corona,

o novia que se adorna con sus joyas.

 

Como el suelo echa sus brotes,

como un jardín hace brotar sus semillas,

así el Señor hará brotar la justicia

y los himnos ante todos los pueblos.

 

Por amor de Sión no callaré,

por amor de Jerusalén no descansaré,

hasta que rompa la aurora de su justicia,

y su salvación llamee como antorcha.

 

Los pueblos verán tu justicia,

y los reyes tu gloria;

te pondrán un nombre nuevo,

pronunciado por la boca del Señor.

 

Serás corona fúlgida en la mano del Señor

y diadema real en la palma de tu Dios.

 

Ya no te llamarán «Abandonada»,

ni a tu tierra «Devastada»;

a ti te llamarán «Mi favorita»,

y a tu tierra «Desposada»,

porque el Señor te prefiere a ti,

y tu tierra tendrá marido.

 

Como un joven se casa con su novia,

así te desposa el que te construyó;

la alegría que encuentra el marido con su esposa,

la encontrará tu Dios contigo.

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.

 

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.


 

Tiempo pascual: El Señor ha hecho brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Alabaré al Señor mientras viva.

 

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

 

Tiempo pascual: El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión. Aleluya.

 

Salmo 145

Felicidad de los que esperan en Dios

 

Alabemos al Señor mientras vivimos,

es decir, con nuestras obras. (Arnobio)

 

Alaba, alma mía, al Señor:

alabaré al Señor mientras viva,

tañeré para mi Dios mientras exista.

 

No confiéis en los príncipes,

seres de polvo que no pueden salvar;

exhalan el espíritu y vuelven al polvo,

ese día perecen sus planes.

 

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,

el que espera en el Señor, su Dios,

que hizo el cielo y la tierra,

el mar y cuanto hay en él;

 

que mantiene su fidelidad perpetuamente,

que hace justicia a los oprimidos,

que da pan a los hambrientos.

 

El Señor liberta a los cautivos,

el Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos.

 

El Señor guarda a los peregrinos,

sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

 

El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sión, de edad en edad.


 

Fuera del tiempo pascual: Alabaré al Señor mientras viva.

 

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

 

Tiempo pascual: El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo. (Dt 4,39-40a)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Bendigo al Señor * En todo momento. Bendigo.

 

V/. Su alabanza está siempre en mi boca. * En todo momento. Gloria al Padre. Bendigo.

 

Benedictus, ant.: Sirvamos con santidad al Señor, todos nuestros días.

 

PRECES

 

Cristo, reflejo de la gloria del Padre, nos ilumina con su palabra; acudamos, pues, a él, diciendo:

Rey de la gloria, escúchanos.

 

Bendito seas, Señor, que iniciaste y completas nuestra fe,

—porque nos llamaste a salir de la tiniebla y a entrar en tu luz maravillosa.

 

Tú que abriste los ojos de los ciegos y diste oído a los sordos,

—ayuda también nuestra falta de fe.

 

Haz, Señor, que permanezcamos siempre en tu amor,

—y que este amor nos guarde fraternalmente unidos.

 

Ayúdanos para que resistamos en la tentación, aguantemos en la tribulación

—y te demos gracias en la prosperidad.

 

Dejemos que el Espíritu de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones, se una a nuestro espíritu, para clamar: Padre nuestro.

 

Oración

 

Recuerda, Señor, tu santa alianza, consagrada con el nuevo sacramento de la sangre del Cordero, para que tu pueblo obtenga el perdón de sus pecados y un aumento constante de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.


 

Hora intermedia (Mi. IV)

 

SALMODIA

 

Ant. 1. A ti grito, Señor, esperando tus palabras.

 

Salmo 118, 145-152

XIX (Coph)

 

Te invoco de todo corazón:

respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;

a ti grito: sálvame,

y cumpliré tus decretos;

me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,

esperando tus palabras.

 

Mis ojos se adelantan a las vigilias,

meditando tu promesa;

escucha mi voz por tu misericordia,

con tus mandamientos dame vida;

ya se acercan mis inicuos perseguidores,

están lejos de tu voluntad.

 

Tú, Señor, estás cerca,

y todos tus mandatos son estables;

hace tiempo comprendí que tus preceptos

los fundaste para siempre.

 

Ant. A ti grito, Señor, esperando tus palabras.

 

Ant. 2. Sabe el Señor que los pensamientos del hombre son insustanciales.

 

Salmo 93,1-11

Invocación de la justicia de Dios contra los opresores

 

El Señor venga todo esto…,

Dios no nos ha llamado a una vida impura,

sino sagrada. (1Ts 4,6.7)

 

Dios de la venganza, Señor,

Dios de la venganza, resplandece.

Levántate, juzga la tierra,

paga su merecido a los soberbios.

 

¿Hasta cuándo, Señor, los culpables,

hasta cuándo triunfarán los culpables?

Discursean profiriendo insolencias,

se jactan los malhechores;


 

trituran, Señor, a tu pueblo,

oprimen a tu heredad;

asesinan a viudas y forasteros,

degüellan a los huérfanos,

y comentan: «Dios no lo ve,

el Dios de Jacob no se entera.»

 

Enteraos, los más necios del pueblo,

ignorantes, ¿cuándo discurriréis?

El que plantó el oído ¿no va a oír?;

el que formó el ojo ¿no va a ver?;

 

el que educa a los pueblos ¿no va a castigar?;

el que instruye al hombre ¿no va a saber?

Sabe el Señor que los pensamientos del hombre

son insustanciales.

 

Ant. Sabe el Señor que los pensamientos del hombre son insustanciales.

 

Ant. 3. El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.

 

Salmo 93,12-23

 

Dichoso el hombre a quien tú educas,

al que enseñas tu ley,

dándole descanso tras los años duros,

mientras al malvado le cavan la fosa.

 

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,

ni abandona su heredad:

el justo obtendrá su derecho,

y un porvenir los rectos de corazón.

 

¿Quién se pone a mi favor contra los perversos,

quién se coloca a mi lado frente a los malhechores?

Si el Señor no me hubiera auxiliado,

ya estaría yo habitando en el silencio.

 

Cuando me parece que voy a tropezar,

tu misericordia, Señor, me sostiene;

cuando se multiplican mis preocupaciones,

tus consuelos son mi delicia.

 

¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo

que dicta injusticias en nombre de la ley?


 

Aunque atenten contra la vida del justo

y condenen a muerte al inocente,

el Señor será mi alcázar,

Dios será mi roca de refugio.

 

Él les pagará su iniquidad,

los destruirá por sus maldades,

los destruirá el Señor, nuestro Dios.

 

Ant. El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

 

Que nadie busque su propio interés, sino el ajeno. De todas formas, cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. (1Co 10,24.31)

 

V/. Es bueno dar gracias al Señor.

R/. Y tocar para tu nombre, oh Altísimo.

 

Oración

 

Señor, Padre santo, Dios fiel, que enviaste el Espíritu Santo prometido, para que congregara a los hombres que el pecado había disgregado, ayúdanos a ser, en medio del mundo, fermento de unidad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Sexta

LECTURA BREVE

 

Todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Col 3,17)

 

V/. Te ofreceré un sacrificio de alabanza.

R/. Invocando tu nombre, Señor.

 

Oración

 

Dios todopoderoso y lleno de amor, que, a mitad de nuestra jornada, concedes un descanso a nuestra fatiga, contempla complacido el trabajo que hoy hemos empezado, remedia nuestras deficiencias y haz que nuestras obras te sean agradables. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 

Nona

LECTURA BREVE

 

Lo que hacéis, hacedlo con toda el alma, como para servir al Señor y no a los hombres: sabiendo que recibiréis del Señor en recompensa la herencia. Servid a Cristo Señor. (Col 3,23-24)

 

V/. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa.

R/. Mi suerte está en tu mano.

 

Oración

 

Señor Jesucristo, que, por la salvación de los hombres, extendiste tus brazos en la cruz, haz que todas nuestras acciones te sean agradables y sirvan para manifestar al mundo tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

Vísperas (Mi. IV)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Todo en estado de oración parece.

La santidad, que empapa todo el aire,

rebosa de los cielos como de ánfora,

y se filtra en las venas del deseo.

 

Todo sube en afán contemplativo,

como a través de transparencia angélica,

y lo más puro que hay en mí despierta,

sorbido por vorágine de altura.

 

Tiene alas la tarde, unción y llama.

Todo yo en la plegaria he naufragado;

se levantan mis manos como lámparas;

por el silencio, el corazón respira.

 

Se ha encendido el crepúsculo en mi frente,

y la lumbre de Dios transe mi carne.

Gloria al Padre, y al Hijo. y al Espíritu,

por los siglos de los siglos. Amén.

 

SALMODIA

 

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Señor, tu saber me sobrepasa.


 

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todo poderoso a salvar a su pueblo.

 

Tiempo pascual: La noche será clara como el día. Aleluya.

 

Salmo 138,1-12

Dios está en todas partes y lo ve todo

 

¿Quién conoció la mente del Señor?

¿Quién fue su consejero? (Rm 11,34)

 

Señor, tú me sondeas y me conoces;

me conoces cuando me siento o me levanto,

de lejos penetras mis pensamientos;

distingues mi camino y mi descanso,

todas mis sendas te son familiares.

 

No ha llegado la palabra a mi lengua,

y ya, Señor, te la sabes toda.

Me estrechas detrás y delante,

me cubres con tu palma.

Tanto saber me sobrepasa,

es sublime, y no lo abarco.

 

¿Adónde iré lejos de tu aliento,

adónde escaparé de tu mirada?

Si escalo el cielo, allí estás tú;

si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

 

si vuelo hasta el margen de la aurora,

si emigro hasta el confín del mar,

allí me alcanzará tu izquierda,

me agarrará tu derecha.

 

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,

que la luz se haga noche en torno a mí»,

ni la tiniebla es oscura para ti,

la noche es clara como el día.

 

Fuera del tiempo pascual: Señor, tu saber me sobrepasa.

 

Miércoles antes del 24 de diciembre: Desde Sión vendrá el Señor todo poderoso a salvar a su pueblo.

 

Tiempo pascual: La noche será clara como el día. Aleluya.


 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

 

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

 

Tiempo pascual: Yo conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. Aleluya.

 

Salmo 138,13-18.23-24

 

Tú has creado mis entrañas,

me has tejido en el seno materno.

Te doy gracias,

porque me has escogido portentosamente,

porque son admirables tus obras;

conocías hasta el fondo de mi alma,

no desconocías mis huesos.

 

Cuando, en lo oculto, me iba formando,

y entretejiendo en lo profundo de la tierra,

tus ojos veían mis acciones,

se escribían todas en tu libro;

calculados estaban mis días

antes que llegase el primero.

 

¡Qué incomparables encuentro tus designios,

Dios mío, qué inmenso es su conjunto!

Si me pongo a contarlos, son más que arena;

si los doy por terminados, aún me quedas tú.

 

Señor, sondéame y conoce mi corazón,

ponme a prueba y conoce mis sentimientos,

mira si mi camino se desvía,

guíame por el camino eterno.

 

Fuera del tiempo pascual: Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

 

Miércoles antes del 24 de diciembre: Por amor de Sión no callaré, hasta que amanezca como una aurora su Justo.

 

Tiempo pascual: Yo conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. Aleluya.

 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.


 

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

 

Tiempo pascual: Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

Cántico Col 1,12-20

Himno a Cristo, primogénito de toda criatura

y primer resucitado de entre los muertos

 

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

 

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

 

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda criatura;

porque por medio de él

fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por él y para él.

 

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

 

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:

los del cielo y los de la tierra,

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

Fuera del tiempo pascual: Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

 

Miércoles antes del 24 de diciembre: El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres.

 

Tiempo pascual: Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE


 

En esto sabemos que conocemos a Cristo: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: “Yo lo conozco”, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él. (1Jn 2,3-6)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Guárdanos, Señor, * Como a las niñas de tus ojos. Guárdanos.

 

V/. A la sombra de tus alas escóndenos. * Como a las niñas de tus ojos. Gloria al Padre. Guárdanos.

 

Magníficat, ant.: Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

 

PRECES

 

Aclamemos, alegres, al Padre, cuya bondad para con su pueblo es más grande que los cielos, y digámosle:

Alégrense todos los que esperan en ti, Señor.

 

Acuérdate, Señor, que enviaste tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo;

—haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación.

 

Tú que hiciste a tus sacerdotes ministros de Cristo y dispensadores de tus misterios,

—concédeles un corazón leal, ciencia y caridad.

 

Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos

—sigan con fidelidad a tu Hijo.

 

Tú que, en el principio, creaste hombre y mujer,

—guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor.

 

Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores,

—concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas.

 

Movidos por el Espíritu Santo y llenos de su amor, dirijamos al Padre nuestra oración: Padre nuestro.

 

Oración

 

Acuérdate, Señor, de tu misericordia y, ya que a los hambrientos los colmas de bienes celestiales, socorre nuestra indigencia con la abundancia de tus riquezas. Por nuestro Señor Jesucristo.


 

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JUEVES IV

 

Invitatorio (J. IV)

 

Ant. T. O.: Entrad en la presencia del Señor con vítores.

 

Laudes (J. IV)

 

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

¡Nacidos de la luz!, ¡hijos del día!

Vamos hacia el Señor de la mañana;

su claridad disipa nuestras sombras

y llena el corazón de regocijo.

 

Que nuestro Dios, el Padre de la gloria,

limpie la oscuridad de nuestros ojos

y nos revele, al fin, cuál es la herencia

que nos legó en el Hijo Primogénito.

 

¡Honor y gloria a Dios, Padre celeste,

por medio de su Hijo Jesucristo

y el don de toda luz, el Santo Espíritu,

que vive por los siglos de los siglos! Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

 

Tiempo pascual: Por tu nombre, Señor, consérvame vivo. Aleluya.

 

Salmo 142,1-11

Lamentación y súplica ante la angustia

 

El hombre no se justifica por cumplir la ley,

sino por creer en Cristo Jesús. (Ga 2,16)

 

Señor, escucha mi oración;

tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;

tú, que eres justo, escúchame.

No llames a juicio a tu siervo,

pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.


 

El enemigo me persigue a muerte,

empuja mi vida al sepulcro,

me confina a las tinieblas

como a los muertos ya olvidados.

Mi aliento desfallece,

mi corazón dentro de mí está yerto.

 

Recuerdo los tiempos antiguos,

medito todas tus acciones,

considero las obras de tus manos

y extiendo mis brazos hacia ti:

tengo sed de ti como tierra reseca.

 

Escúchame en seguida, Señor,

que me falta el aliento.

No me escondas tu rostro,

igual que a los que bajan a la fosa.

 

En la mañana hazme escuchar tu gracia,

ya que confío en ti.

Indícame el camino que he de seguir,

pues levanto mi alma a ti.

 

Líbrame del enemigo, Señor,

que me refugio en ti.

Enséñame a cumplir tu voluntad,

ya que tú eres mi Dios.

Tu espíritu, que es bueno,

me guíe por tierra llana.

 

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;

por tu clemencia, sácame de la angustia.

 

Fuera del tiempo pascual: En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

 

Tiempo pascual: Por tu nombre, Señor, consérvame vivo. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor hará derivar hacia Jerusalén, como un río, la paz.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.


 

Tiempo pascual: Volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón. Aleluya.

 

Cántico, Is 66,10-14a

Consuelo y gozo para la ciudad santa

 

La  Jerusalén de arriba es libre;

ésa es nuestra madre. (Ga 4,26)

 

Festejad a Jerusalén, gozad con ella,

todos los que la amáis,

alegraos de su alegría,

los que por ella llevasteis luto;

mamaréis a sus pechos

y os saciaréis de sus consuelos,

y apuraréis las delicias

de sus ubres abundantes.

 

Porque así dice el Señor:

«Yo haré derivar hacia ella,

como un río, la paz,

como un torrente en crecida,

las riquezas de las naciones.

 

Llevarán en brazos a sus criaturas

y sobre las rodillas las acariciarán;

como a un niño a quien su madre consuela,

así os consolaré yo,

y en Jerusalén seréis consolados.

 

Al verlo, se alegrará vuestro corazón,

y vuestros huesos florecerán como un prado.»

 

Fuera del tiempo pascual: El Señor hará derivar hacia Jerusalén, como un río, la paz.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

 

Tiempo pascual: Volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón. Aleluya.

 

Antífona 3

 

Fuera del tiempo pascual: Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

 

Tiempo pascual: El Señor reconstruye Jerusalén y sana los corazones destrozados. Aleluya.


 

Salmo 146 (1-11)

Poder y bondad de Dios

 

A ti, oh Dios, te alabamos;

a ti, Señor, te reconocemos.

 

Alabad al Señor, que la música es buena;

nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

 

El Señor reconstruye Jerusalén,

reúne a los deportados de Israel;

él sana los corazones destrozados,

venda sus heridas.

 

Cuenta el número de las estrellas,

a cada una la llama por su nombre.

Nuestro Señor es grande y poderoso,

su sabiduría no tiene medida.

El Señor sostiene a los humildes,

humilla hasta el polvo a los malvados.

 

Entonad la acción de gracias al Señor,

tocad la cítara para nuestro Dios,

que cubre el cielo de nubes,

preparando la lluvia para la tierra;

 

que hace brotar hierba en los montes,

para los que sirven al hombre;

que da su alimento al ganado

y a las crías de cuervo que graznan.

 

No aprecia el vigor de los caballos,

no estima los jarretes del hombre:

el Señor aprecia a sus fieles,

que confían en su misericordia.

 

Fuera del tiempo pascual: Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

 

Tiempo pascual: El Señor reconstruye Jerusalén y sana los corazones destrozados. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE


 

Los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. (Rm 8,18-21)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Velando * Medito en ti, Señor. Velando.

 

V/. Porque fuiste mi auxilio. * Medito en ti, Señor. Gloria al Padre. Velando.

 

Benedictus, ant.: Anuncia a tu pueblo, Señor, la salvación, y perdónanos nuestros pecados.

 

PRECES

 

Invoquemos a Dios, de quien viene la salvación para su pueblo, diciendo:

Escúchanos, Señor.

 

Bendito seas Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que, en tu gran misericordia, nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva,

—por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.

 

Tú que en Cristo renovaste al hombre, creado a imagen tuya,

—haz que seamos imagen de tu Hijo.

 

Derrama en nuestros corazones, lastimados por el odio y la envidia,

—tu Espíritu de amor.

 

Concede hoy trabajo a quienes lo buscan, pan a los hambrientos, alegría a los tristes,

—a todos la gracia y la salvación.

 

Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto, nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

Oración

 

Concédenos, Señor, que nos sea siempre anunciada la salvación, para que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos te sirvamos fielmente con santidad y justicia todos nuestros días. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

Hora intermedia (J. IV)

SALMODIA

 

Ant. 1. «Si me amáis, guardaréis mis mandatos», dice el Señor.


 

Salmo 118,153-160

XX (Res)

 

Mira mi abatimiento y líbrame,

porque no olvido tu voluntad;

defiende mi causa y rescátame,

con tu promesa dame vida;

la justicia está lejos de los malvados

que no buscan tus leyes.

 

Grande es tu ternura, Señor,

con tus mandamientos dame vida;

muchos son los enemigos que me persiguen,

pero yo no me aparto de tus preceptos;

viendo a los renegados, sentía asco,

porque no guardan tus mandatos.

 

Mira cómo amo tus decretos,

Señor, por tu misericordia dame vida;

el compendio de tu palabra es la verdad,

y tus justos juicios son eternos.

 

Ant. «Si me amáis, guardaréis mis mandatos», dice el Señor.

 

Ant. 2. Que el Señor te bendiga, y veas la paz todos los días de tu vida.

 

Salmo 127

Paz doméstica en el hogar del justo

 

«Que el Señor te bendiga desde Sión»,

es decir, desde su Iglesia. (Arnobio)

 

Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

 

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien;

tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

 

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa:

ésta es la bendición del hombre

que teme al Señor.


 

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida;

que veas a los hijos de tus hijos.

¡Paz a Israel!

 

Ant. Que el Señor te bendiga, y veas la paz todos los días de tu vida.

 

Ant. 3. El Señor peleará a tu favor.

Salmo 128

Esperanza de un pueblo oprimido

 

La Iglesia habla de los sufrimientos

que tiene que tolerar. (S. Agustín)

 

¡Cuánta guerra me han hecho desde mi juventud

—que lo diga Israel—,

cuánta guerra me han hecho desde mi juventud,

pero no pudieron conmigo!

 

En mis espaldas metieron el arado

y alargaron los surcos.

Pero el Señor, que es justo,

rompió las coyundas de los malvados.

 

Retrocedan avergonzados,

los que odian a Sión;

sean como la hierba del tejado,

que se seca y nadie la siega;

 

que no llena la mano del segador

ni la brazada del que agavilla;

ni le dicen los que pasan:

«Que el Señor te bendiga.»

 

Os bendecimos en el nombre del Señor.

 

Ant. El Señor peleará a tu favor.

 

Tiempo ordinario:

 

Tercia

LECTURA BREVE

Éste es el mandamiento de Dios: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.          (1Jn 3,23-24)


 

V/. Apoya tú al inocente, Señor.

R/. Tú que sondeas el corazón y las entrañas.

 

Oración

 

Señor, tú que a la hora de tercia enviaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración, concédenos también a nosotros tener parte en los dones de este Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Sexta

LECTURA BREVE

 

Amad la justicia, los que regís la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas, y se revela a los que no desconfían. (Sb 1,1-2)

 

V/. Confía en el Señor y haz el bien.

R/. Habita tu tierra y practica la lealtad.

 

Oración

 

Dios todopoderoso y eterno, ante ti no existe ni la oscuridad ni las tinieblas; haz, pues, brillar sobre nosotros la claridad de tu luz, para que, guardando tus preceptos, caminemos fielmente por tus sendas con el corazón ensanchado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Nona

LECTURA BREVE

 

Quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. (Hb 12,1b-2)

 

V/. Mi alma espera en el Señor.

R/. Espera en su palabra.

 

Oración

 

Contempla, Señor, a tu familia en oración y haz que, imitando los ejemplos de paciencia de tu Hijo, no decaiga nunca ante la adversidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Vísperas (J. IV)

HIMNO

 

Tiempo ordinario y pascual:


 

Porque anochece ya,

porque es tarde, Dios mío,

porque temo perder

las huellas del camino,

no me dejes tan solo

y quédate conmigo.

 

Porque he sido rebelde

y he buscado el peligro

y escudriñé curioso

las cumbres y el abismo,

perdóname, Señor,

y quédate conmigo.

 

Porque ardo en sed de ti

y en hambre de tu trigo,

ven, siéntate a mi mesa,

bendice el pan y el vino.

¡Qué aprisa cae la tarde!

¡Quédate al fin conmigo! Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Tú eres, Señor, mi bienhechor, mi refugio donde me pongo a salvo.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

 

Tiempo pascual: El Señor es el baluarte donde me pongo a salvo. Aleluya.

 

Salmo 143,1-8

Oración por la victoria y la paz

 

Su brazo se adiestró en la pelea cuando venció

al mundo; dijo, en efecto: «Yo he vencido al mundo».

(S. Hilario)

 

Bendito el Señor, mi Roca,

que adiestra mis manos para el combate,

mis dedos para la pelea;

 

mi bienhechor, mi alcázar,

baluarte donde me pongo a salvo,

mi escudo y mi refugio,

que me somete los pueblos.


 

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?;

¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?

El hombre es igual que un soplo;

sus días, una sombra que pasa.

 

Señor, inclina tu cielo y desciende;

toca los montes, y echarán humo;

fulmina el rayo y dispérsalos;

dispara tus saetas y desbarátalos.

 

Extiende la mano desde arriba:

defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,

de la mano de los extranjeros,

cuya boca dice falsedades,

cuya diestra jura en falso.

 

Fuera del tiempo pascual: Tú eres, Señor, mi bienhechor, mi refugio donde me pongo a salvo.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

 

Tiempo pascual: El Señor es el baluarte donde me pongo a salvo. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

 

Tiempo pascual: Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.

 

Salmo 143,9-15

 

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,

tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:

para ti que das la victoria a los reyes,

y salvas a David, tu siervo.

 

Defiéndeme de la espada cruel,

sálvame de las manos de extranjeros,

cuya boca dice falsedades,

cuya diestra jura en falso.


 

Sean nuestros hijos un plantío,

crecidos desde su adolescencia;

nuestras hijas sean columnas talladas,

estructura de un templo.

 

Que nuestros silos estén repletos

de frutos de toda especie;

que nuestros rebaños a millares

se multipliquen en las praderas,

y nuestros bueyes vengan cargados;

que no haya brechas ni aberturas,

ni alarma en nuestras plazas.

 

Dichoso el pueblo que esto tiene,

dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

 

Fuera del tiempo pascual: Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

 

Tiempo pascual: Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

 

Tiempo pascual: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre. Aleluya.

 

Cántico Ap 11, 17-18;12,10b-12a

El juicio de Dios

 

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar.

 

Se encolerizaron las gentes,

llegó tu cólera,

y el tiempo de que sean juzgados los muertos,

y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

y a los pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.


 

Ahora se estableció la salud y el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

 

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero

y por la palabra del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

Por esto, estad alegres, cielos,

y los que moráis en sus tiendas.

 

Fuera del tiempo pascual: Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

 

Jueves antes del 24 de diciembre: Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

 

Tiempo pascual: Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y siempre. Aleluya.

 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Permaneced cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que escuchasteis. Es el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo. (Cf. Col 1,23)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. El Señor es mi pastor, * Nada me falta. El Señor.

 

V/. En verdes praderas me hace recostar. * Nada me falta. Gloria al Padre. El Señor.

 

Magníficat, ant.: A los hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.

 

PRECES

 

Invoquemos  a Cristo, luz del mundo y alegría de todo ser viviente, y digámosle confiados:

Concédenos, Señor, la salud y la paz.

 

Luz indeficiente y Palabra eterna del Padre, que has venido a salvar a todos los hombres,

—ilumina a los catecúmenos de la Iglesia con la luz de tu verdad.


 

No lleves cuenta de nuestros delitos, Señor,

—pues de ti procede el perdón.

 

Señor, que has querido que la inteligencia del hombre investigara los secretos de la naturaleza,

—haz que la ciencia y las artes contribuyan a tu gloria y al bienestar de todos los hombres.

 

Protege, Señor, a los que se han consagrado en el mundo al servicio de sus hermanos;

—que, con libertad de espíritu y sin desánimos, puedan realizar su ideal.

 

Señor, que abres y nadie cierra,

—lleva a tu luz a los que han muerto con la esperanza de la resurrección.

 

Porque todos nos sabemos hermanos, hijos de un mismo Dios, confiadamente nos atrevemos a decir: Padre nuestro.

 

Oración

 

Acoge benigno, Señor, nuestra súplica vespertina y haz que, siguiendo las huellas de tu Hijo, fructifiquemos con perseverancia en buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo.

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VIERNES IV

 

Invitatorio (V. IV)

 

Ant. T. O.: El Señor es bueno, bendecid su nombre.

 

Laudes (V. IV)

HIMNO

 

Tiempo ordinario:

 

Eres la luz y siembras claridades;

abres los anchos cielos, que sostiene

como columna el brazo de tu Padre.

 

Arrebatada en rojos torbellinos,

el alba apaga estrellas lejanísimas;

la tierra se estremece de rocío.

 

Mientras la noche cede y se disuelve,

la estrella matinal, signo de Cristo,

levanta el nuevo día y lo establece.


 

Eres la luz total, día a día,

el Uno en todo, el Trino todo en Uno:

¡gloria a tu misteriosa teofanía! Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

 

Fuera del tiempo pascual: Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

 

Viernes antes del 24 de diciembre: De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

 

Tiempo pascual: Cristo se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima. Aleluya.

 

Salmo 50

Misericordia, Dios mío

 

Renovaos en la mente y en el espíritu

y vestíos de la nueva condición humana.

(Ef 4,23-24)

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa;

lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.

 

Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado:

contra ti, contra ti solo pequé,

cometí la maldad que aborreces.

 

En la sentencia tendrás razón,

en el juicio resultarás inocente.

Mira, en la culpa nací,

pecador me concibió mi madre.

 

Te gusta un corazón sincero,

y en mi interior me inculcas sabiduría.

Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

lávame: quedaré más blanco que la nieve.

 

Hazme oír el gozo y la alegría,

que se alegren los huesos quebrantados.

Aparta de mi pecado tu vista,

borra en mí toda culpa.


 

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso:

enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti.

 

Líbrame de la sangre, oh Dios,

Dios, Salvador mío,

y cantará mi lengua tu justicia.

Señor me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza.

 

Los sacrificios no te satisfacen:

si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;

un corazón quebrantado y humillado,

tú no lo desprecias.

 

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,

reconstruye las murallas de Jerusalén:

entonces aceptarás los sacrificios rituales,

ofrendas y holocaustos,

sobre tu altar se inmolarán novillos.

 

Fuera del tiempo pascual: Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

 

Viernes antes del 24 de diciembre: De Sión vendrá el Señor que ha de reinar: su nombre será Emmanuel.

 

Tiempo pascual: Cristo se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima. Aleluya.

 

Antífona 2

 

Fuera del tiempo pascual: Alégrate, Jerusalén, porque en ti se reunirán todos los pueblos.

 

Viernes antes del 24 de diciembre: Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

 

Tiempo pascual: Jerusalén, ciudad de Dios, una luz esplendente te iluminará. Aleluya.

 

Cántico, Tb 13,10-13.15.16b-17a

Acción de gracias por la liberación del pueblo

 

Me enseñó la ciudad santa, Jerusalén,

que traía la gloria de Dios. (Ap 21,10.11)

Que todos alaben al Señor

y le den gracias en Jerusalén.

Jerusalén, ciudad santa,

él te castigó por las obras de tus hijos,

pero volverá a apiadarse del pueblo justo.

 

Da gracias al Señor como es debido

y bendice al rey de los siglos,

para que su templo

sea reconstruido con júbilo,

 

para que él alegre en ti

a todos los desterrados,

y ame en ti a todos los desgraciados,

por los siglos de los siglos.

 

Una luz esplendente iluminará

a todas las regiones de la tierra.

Vendrán a ti de lejos muchos pueblos,

y los habitantes del confín de la tierra

vendrán a visitar al Señor, tu Dios,

con ofrendas para el rey del cielo.

 

Generaciones sin fin

cantarán vítores en tu recinto,

y el nombre de la elegida

durará para siempre.

 

Saldrás entonces con júbilo

al encuentro del pueblo justo,

porque todos se reunirán

para bendecir al Señor del mundo.

 

Dichosos los que te aman,

dichosos los que te desean la paz.

 

Bendice, alma mía, al Señor,

al rey soberano,

porque Jerusalén será reconstruida,

y, allí, su templo para siempre.

 

Fuera del tiempo pascual: Alégrate, Jerusalén, porque en ti se reunirán todos los pueblos.


 

Viernes antes del 24 de diciembre: Perseverad constantes, a vosotros vendrá el auxilio del Señor.

 

Tiempo pascual: Jerusalén, ciudad de Dios, una luz esplendente te iluminará. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

 

Viernes antes del 24 de diciembre: Yo miro atento al Señor; espero en Dios, mi salvador.

 

Tiempo pascual: Vi la nueva Jerusalén, que descendía del cielo. Aleluya.

 

Salmo 147,12-20

Acción de gracias por la restauración de Jerusalén

 

Ven acá, voy a mostrarte a la novia,

a la esposa del Cordero (Ap 21,9)

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

 

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz;

manda la nieve como lana,

esparce la escarcha como ceniza;

 

hace caer el hielo como migajas

y con el frío congela las aguas;

envía una orden, y se derriten;

sopla su aliento, y corren.

 

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos.

 

Fuera del tiempo pascual: Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

 

Viernes antes del 24 de diciembre: Yo miro atento al Señor; espero en Dios, mi salvador.

 

Tiempo pascual: Vi la nueva Jerusalén, que descendía del cielo. Aleluya.


 

Tiempo ordinario:

 

LECTURA BREVE

 

Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí. (Ga 2,19b-20)

 

RESPONSORIO BREVE

 

R/. Invoco al Dios Altísimo, * Al Dios que hace tanto por mí. Invoco.

 

V/. Desde el cielo me enviará la salvación. * Al Dios que hace tanto por mí. Gloria al Padre. Invoco.

 

Benedictus, ant.: Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto.

 

PRECES

 

Confiados en Dios, que cuida con solicitud de todos los que ha creado y redimido con la sangre de su Hijo, invoquémosle, diciendo:

Escucha, Señor, y ten piedad.

 

Dios misericordioso, asegura nuestros pasos en el camino de la verdadera santidad,

—y haz que busquemos siempre todo lo que es verdadero, justo y amable.

 

Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre,

—no rompas tu alianza, Señor.

 

Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde,

—porque los que en ti confían no quedan defraudados.

 

Tú que has querido que participáramos en la misión profética de Cristo,

—haz que proclamemos ante el mundo tus hazañas.

 

Dirijámonos al Padre con las mismas palabras que nos enseñó el Señor: Padre nuestro.

 

Oración

 

Te pedimos, Señor, tu gracia abundante, para que nos ayude a seguir el camino de tus mandatos, y así gocemos de tu consuelo en esta vida y alcancemos la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.