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San Pedro de Alcántara 1499-1562 Patrono de y copatrono
de Extremadura, España.
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santos se buscan y se ayudan. San Pedro contó entre sus amigos a San
Francisco de Borja y Santa Teresa de Avila. Cronología de san Pedro de Alcántara 1499
Nace en Alcántara (Cáceres), sus padres son Alonso Garabito y María Vilela de Sanabria. Su nombre de pila: JUAN DE SANABRIA. 1507 Queda huérfano de padre. 1509 Su madre se casa en segundas nupcias con el
también viudo don Alonso Barrantes, de cuyo matrimonio nacieron dos hijos. 1511-1515 Estudia en 1515
Toma el hábito en Santa María o San Francisco de los Majaretes, Extremadura.
Cambió su nombre por Pedro. Después de profeso es trasladado al convento de
San Francisco de Belvis de Monroy.
Aquí conoció a 1521 Es
destinado al convento de San Gabriel de Badajoz. 1522-1524
Es ordenado de subdiácono, diácono y sacerdote. 2 de
febrero de 1529 Muere en Alcántara su padrastro Alonso Barrantes. Diciembre
de 1532 Es elegido en guardián de San Onofre de 1534 Es nombrado por la provincia procurador,
juntamente con los guardianes de Monteceli y de los
Angeles, ante los obispos de Coria y Plasencia 1537 Es llamado a Portugal por el rey don Juan
III. Octubre
de 1538 Es elegido en el Capítulo
provincial de Madre de Dios de Alburquerque Ministro provincial de San
Gabriel y recibe la fundación del convento de Nuestra Señora de Marzo
de 1541 Sale para el Capítulo general
de Mantua, no pudiendo continuar su viaje más allá
de Barcelona, por haber enfermado con grave indisposición. Aquí conoció y
trabó estrecha amistad con el virrey de Cataluña quién llegó también a ser
santo: Francisco de Borja. 1541-1542 A finales del primero o principios de 1542
marcha a Portugal. Llega a las montañas de 3 de
octubre de 1544 Es elegido por segunda
vez Definidor de la provincia en el Capítulo de Madre de Dios de
Alburquerque. Funda un Beaterio de doncellas en Jerez de los Caballeros.
Muere también su madre en Alcántara, dejando su testamento hecho en 1540 13 de
febrero de 1549 Escribe san Francisco
de Borja desde Gandía una carta a san Pedro de
Alcántara y se ofrece para apoyar las pretensiones del santo con el Papa
Julio III sobre el porvenir de la custodia de 1550 Viaja otra vez a Portugal para asegurar el
porvenir de la custodia y la fundación de la futura provincia de 4 de
octubre de 1554 Se celebró Capítulo
general en San Francisco de los Majaretes. Quedó en él sin oficio. Se le dio
autorización a Pedro para hacer vida eremítica en Santa Cruz de Paniagua o de
las Cebollas y en el Palancar. 22 de
agosto de 1557. Francisco de Borja
escribe a Pdero de Alcántara desde Jarandilla, prometiéndole visitarle en su eremitorio del Palancar. Lo cumplió con toda probabilidad en noviembre a
su regreso a Plasencia. 21 de
septiembre de 1558. Muere el emperador Carlos V en el monasterio de Yuste.
Había intentado escoger en su vida y retiro a Pedro de Alcántara por confesor
y director de su conciencia. 17-25
de agosto de 1560 Estancia en Ávila de
fray Pedro, llamado por doña Guiomar de Ulloa, para
tratar de la fundación del convento en la dehesa de "Aldea del
Palo" (Zamora). Con este motivo conoció a Teresa de Ahumada, empezando
su interminable amistad espiritual con la reformadora del Carmelo. Se
entendieron admirablemente, dando Teresa cuenta detallada de su conciencia a
Pedro, que la aprobó y serenó con sus consejos y experiencias (Vida, cap.30, n.7) 14 de
abril de 1562 Carta de Pedro de
Alcántara a Teresa de Jesús, estante en Toledo, desde Ávila, en la que le
recomienda las fundaciones de conventos sin renta con el mejor encomio de la
dama pobreza. Le da consejos prudentes para su gobierno Agosto
de 1562 Escribe al obispo de Ávila, D.
Alvaro de Mendoza, para que recibiese y amparase a Teresa de Jesús en sus
fundaciones 14 de
octubre de 1562 Última carta del
alcantarino a Teresa de Jesús animándola en las persecuciones que sufría por
la fundación del convento de San José de Ávila 18 de
octubre de 1562 Muere Pedro de Alcántara
en Arenas (Ávila) "el domingo por la mañana, día de san Lucas, de 1562;
a la edad de 63 años y de hábito 47" 18 de
abril de 1622 Es beatificado por el
Papa Gregorio XV por su breve "In sede Principis
Apostolorum" 19 de
octubre de 1622 La villa de Arenas y
su comarca hacen solemne juramento y voto para guardar como día de fiesta el
aniversario de la muerte de san Pedro y le eligen por Patrono principal,
autorizados por el obispo de Ávila 28 de
abril de 1669 Es canonizado por
Clemente IX 22 de
octubre de 1674 Es elegido Patrono
principal de la diócesis y ciudad de Coria. 23 de
diciembre de 1675 Clemente X extiende
el rescripto de aprobación del Patronato de san Pedro sobre la diócesis de
Coria y su catedral. 31 de
mayo de 1826 D. Pedro de Alcántara,
primer Emperador de Brasil, proclama a san Pedro de Alcántara como
"principal patrón de todo el Imperio de Brasil". 22 de
febrero de 1962 Juan XXIII declara a
San Pedro de Alcántara Patrón principal, juntamente con Santa María de
Guadalupe, de toda la región extremeña.por su breve
"Commune patriae solum". NOVENA EN HONOR A SAN PEDRO
DE ALCÁNTARA ORACIÓN PREPARATORIA Dios y
Señor nuestro, que nos dais en vuestros Santos admirables ejemplos de
virtudes, y que en el bienaventurado San Pedro de Alcántara nos presentáis un
modelo acabado de oración, de humildad, de penitencia y de caridad ardiente;
haced que nosotros nos esforcemos por imitarle en tan eximias disposiciones,
para que, practicando un gran amor a Dios y al prójimo (1 Corintios 13,
1-13), unido a DÍA
PRIMERO Glorioso
San Pedro de Alcántara, que sintiendo en tu alma un hambre grande de Cielo,
supiste renunciar a todas las riquezas y goces del mundo, danos fuerza y
decisión para apartar de nosotros cuanto dificulta nuestra futura salvación.
Amén. (Récese
un Padrenuestro, Avemaría y Gloria, y luego pídase la gracia que se desea
alcanzar). (Y por último dígase el Responsorio y DÍA
SEGUNDO Admirable
San Pedro de Alcántara, que esforzándote día tras día, fuiste labrando en tu
alma la efigie de una gran santidad, enséñanos a todos a ser verdaderos
santos, llevando una vida prácticamente cristiana o en gracia de Dios. Amén. DÍA
TERCERO Penitentísimo San
Pedro de Alcántara, tú que tuviste siempre la convicción de que sin
mortificación nadie se ve libre de pecados, fortalece nuestro ánimo para que
sepamos imitar decididamente tu esforzado espíritu de sacrificio. Amén. DÍA
CUARTO Devotísimo
San Pedro de Alcántara, cuyos fervores en la oración te arrastraron cientos de
veces al éxtasis y los arrobamientos, mueve nuestra alma, hacia la práctica
de toda buena obra y ayúdanos en las sequedades de espíritu y en todas las
contradicciones de la vida. Amén. DÍA
QUINTO Misericordioso
San Pedro de Alcántara, tan solícito siempre por las necesidades de cuerpo y
alma de tus prójimos, haznos ver que sin la caridad no seremos discípulos de
Cristo ni podremos entrar en el Cielo. Amén. DÍA
SEXTO Preclaro
adalid San Pedro de Alcántara, que acometiste la gran Reforma de DÍA
SÉPTIMO Gran
enamorado de Nuestra Señora, San Pedro de Alcántara, que entraste de franciscano
en un convento puesto bajo el patrocinio de DÍA
OCTAVO Valiente
e invicto amador de DÍA
NOVENO Bendito
San Pedro de Alcántara, hijo insigne de Soberano
Redentor a quien
Pedro sirvió fiel todo el
tiempo de su vida de modo
que detenida fue vuestra ira por él. Haced,
Dios mío, el favor de que
sea concedida nuestra
súplica rendida por su mérito y tu amor. Pues a
Teresa, Señor, disteis
palabra cumplida de que,
el que en su nombre pida todo lo
obtendría de Vos. Haced,
Dios mío el favor... Rogad,
Pedro, por nosotros a la
divina Bondad, para
que así consigamos su soberana Piedad.
Amén. ORACION
FINAL Ruega
por nosotros, San Pedro, de, Alcántara. Para que seamos dignos de las
promesas de Jesucristo. OREMOS:
¡Oh Dios y Señor, que te dignaste ilustrar al bienaventurado San Pedro de
Alcántara, tu confesor, con el don de penitencia admirable y contemplación
altísima! Concédenos propicio que, apoyados en sus méritos, y mortificados en
la carne, merezcamos ser participantes de los celestiales dones y alcanzar la
gracia que os pedirnos en esta novena. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Portentoso
San Pedro de Alcántara, ruega
por nosotros SAN PEDRO DE
ALCÁNTARA PENITENTE Y AMIGO DE SANTA TERESA DE JESÚS San
Pedro de Alcántara: maravilloso penitente: alcánzanos de Dios la gracia de
dominar nuestro cuerpo con las debidas mortificaciones, para que él no
esclavice a nuestra alma con pecados y malas inclinaciones. Una
palabra amable es tan agradable como un buen regalo (S. Biblia 18,17). Estando
estudiando en la universidad de Salamanca se entusiasmó por la vida de los
franciscanos porque le parecían gente muy desprendida de lo material y muy
dedicada a lo espiritual. Pidió ser admitido como franciscano y eligió para
irse a vivir al convento donde estaban los religiosos más observantes y
estrictos de esa comunidad. En el
noviciado lo pusieron de portero, hortelano, barrendero y cocinero. Pero en
este último oficio sufría frecuentes regaños por ser bastante distraído. Llegó a
mortificarse tan ásperamente en el comer y el beber que perdió el sentido del
gusto y así todos los alimentos le sabían igual. Dormía sobre un duro cuero
en el puro suelo. Pasaba horas y horas de rodillas, y si el cansancio le
llegaba, apoyaba la cabeza sobre un clavo en la pared y así dormía unos
minutos, arrodillado. Pasaba noches enteritas sin dormir ni un minuto,
rezando y meditando. Por eso ha sido elegido protector de los celadores y
guardias nocturnos. Con el tiempo fue disminuyendo estas terribles
mortificaciones porque vio que le arruinaban su salud. Fue
nombrado superior de varios conventos y siempre era un modelo para todos sus
súbditos en cuanto al cumplimiento exacto de los reglamentos de la comunidad.
Pero el trabajo en el cual más éxitos obtenía era el
de la predicación. Dios le había dado la gracia de conmover a los oyentes, y
muchas veces bastaba su sola presencia para que muchos empezaran a dejar su
vida llena de vicios y comenzaran una vida virtuosa. Prefería siempre los
auditorios de gente pobre, porque le parecía que eran los que más voluntad
tenían de convertirse. La gente decía que mientras predicaba parecía estar
viendo al invisible y estar escuchando mensajes del cielo. Pidió a
sus superiores que lo enviaran al convento más solitario que tuviera la
comunidad. Lo mandaron al convento de Lapa, en terrenos deshabitados, y allá
compuso un hermoso libro acerca de la oración, que fue sumamente estimado por
Santa Teresa y San Francisco de Sales, y ha sido traducido a muchos idiomas. Deseando
San Pedro de Alcántara que los religiosos fueran más mortificados y se
dedicaran por más tiempo a la oración y la meditación, fundó una nueva rama
de franciscanos, llamados de "estricta observancia" (o
"Alcantarinos"). El Sumo Pontífice aprobó dicha congregación y
pronto hubo en muchos sitios, conventos dedicados a llevar a la santidad a
sus religiosos por medio de una vida de gran penitencia. El santo fue atacado
muy fuertemente por esta nueva fundación, pero a pesar de tantos ataques, su
nueva comunidad progresó notablemente. En 1560
San Pedro Alcántara se encontró con Santa Teresa, la cual estaba muy
angustiada porque algunas personas le decían que las visiones que ella tenía
eran engaños del demonio. Guiado por su propia experiencia en materia de
visiones, San Pedro entendió perfectamente el caso de esta santa y le dijo
que sus visiones venían de Dios y habló en favor de ella con otros sacerdotes
que la dirigían. Santa Teresa en su autobiografía cuenta así algunos datos
que el gran penitente le contó a ella. Dice así: "Me
dijo que en los últimos años no había dormido sino unas poquísimas horas cada
noche. Que al principio su mayor mortificación consistía en vencer el sueño,
por lo cual tenía que pasar la noche de rodillas o de pie. Que en estos 40
años jamás se cubrió la cabeza en los viajes aunque el sol o la lluvia fueran
muy fuertes. Siempre iba descalzo y su único vestido era un
túnica de tela muy ordinaria. Me dijo que cuando el frío era muy intenso,
entonces se quitaba el manto y abría la puerta y la ventana de su habitación,
para que luego al cerrarlas y ponerse otra vez el manto lograra sentir un
poquito más de calor. Estaba acostumbrado a comer sólo cada tres días y se
extrañó de que yo me maravillase por eso, pues
decía, que eso era cuestión de acostumbrarse uno a no comer. Un compañero
suyo me contó que a veces pasaba una semana sin comer, y esto sucedía cuando
le llegaba los éxtasis y los días de oración más profunda pues entonces sus
sentidos no se daban cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Cuando yo lo
conocí ya era muy viejo y su cuerpo estaba tan flaco que parecía más bien
hecho de raíces y de cortezas de árbol, que de carne. Era un hombre muy
amable, pero sólo hablaba cuando le preguntaban algo. Respondía con pocas
palabras, pero valía la pena oírlo, porque lo que decía hacía mucho
bien"... Formidable retrato de un santo hecho por una santa. Los
últimos años de su vida los dedicó San Pedro de Alcántara en gran parte a
ayudar a Santa Teresa a la fundación de la comunidad de Hermanas Carmelitas
que ella había fundado, y dicen que buena parte de los éxitos que la santa
logró en la extensión de su nueva comunidad se debió a que este gran
penitente se valió de toda su influencia para ganar amigos en favor de la
comunidad de las Carmelitas. Cuenta
Santa Teresa que San Pedro de Alcántara se le apareció a ella después de
muerto y le dijo: "Felices sufrimientos y penitencias en la tierra, que
me consiguieron tan grandes premios en el cielo". Murió
de rodillas diciendo aquellas palabras del Salmo: "¡Que alegría cuando
me dijeron vamos a la casa del Señor!". Santa
Teresa escribió: "Lo he visto varias veces en la gloria y me ha
conseguido enormes favores de Dios". |