Escultura de San Pedro de Alcántara de

Pedro de Mena (1628-1688)

 

San Pedro de Alcántara

1499-1562

Patrono de la Diócesis de Coria-Cáceres

y copatrono de Extremadura, España.

 

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Los santos se buscan y se ayudan. San Pedro contó entre sus amigos a San Francisco de Borja y Santa Teresa de Avila.

 

Cronología de san Pedro de Alcántara

 

1499 Nace en Alcántara (Cáceres), sus padres son Alonso Garabito y María Vilela de Sanabria. Su nombre de pila: JUAN DE SANABRIA.

1507  Queda huérfano de padre.

1509  Su madre se casa en segundas nupcias con el también viudo don Alonso Barrantes, de cuyo matrimonio nacieron dos hijos.

1511-1515  Estudia en la Universidad de Salamanca.

1515 Toma el hábito en Santa María o San Francisco de los Majaretes, Extremadura. Cambió su nombre por Pedro. Después de profeso es trasladado al convento de San Francisco de Belvis de Monroy. Aquí conoció a la Maldonado y a los condes de Deleitosa, tan bienhechores del convento.

1521 Es destinado al convento de San Gabriel de Badajoz.

1522-1524 Es ordenado de subdiácono, diácono y sacerdote.

2 de febrero de 1529 Muere en Alcántara su padrastro Alonso Barrantes.

Diciembre de 1532  Es elegido en guardián de San Onofre de la Lapa (Badajoz), donde escribe el "Tratado de la oración y de la meditación".

1534  Es nombrado por la provincia procurador, juntamente con los guardianes de Monteceli y de los Angeles, ante los obispos de Coria y Plasencia

1537  Es llamado a Portugal por el rey don Juan III.

Octubre de 1538  Es elegido en el Capítulo provincial de Madre de Dios de Alburquerque Ministro provincial de San Gabriel y recibe la fundación del convento de Nuestra Señora de la Esperanza de Villanueva del Fresno (Badajoz)

Marzo de 1541  Sale para el Capítulo general de Mantua, no pudiendo continuar su viaje más allá de Barcelona, por haber enfermado con grave indisposición. Aquí conoció y trabó estrecha amistad con el virrey de Cataluña quién llegó también a ser santo: Francisco de Borja.

1541-1542  A finales del primero o principios de 1542 marcha a Portugal. Llega a las montañas de la Arrábida y construye con los demás religiosos las ermitas y recibe la visita del Ministro general, que aprueba el género de vida y funda la custodia de la Arrábida. Edifica también el convento de Palhâes, siendo su primer guardián y el primer Maestro de novicios de la custodia.

3 de octubre de 1544  Es elegido por segunda vez Definidor de la provincia en el Capítulo de Madre de Dios de Alburquerque. Funda un Beaterio de doncellas en Jerez de los Caballeros. Muere también su madre en Alcántara, dejando su testamento hecho en 1540

13 de febrero de 1549  Escribe san Francisco de Borja desde Gandía una carta a san Pedro de Alcántara y se ofrece para apoyar las pretensiones del santo con el Papa Julio III sobre el porvenir de la custodia de la Arrábida

1550   Viaja otra vez a Portugal para asegurar el porvenir de la custodia y la fundación de la futura provincia de la Arrábida

4 de octubre de 1554  Se celebró Capítulo general en San Francisco de los Majaretes. Quedó en él sin oficio. Se le dio autorización a Pedro para hacer vida eremítica en Santa Cruz de Paniagua o de las Cebollas y en el Palancar.

22 de agosto de 1557.  Francisco de Borja escribe a Pdero de Alcántara desde Jarandilla, prometiéndole visitarle en su eremitorio del Palancar. Lo cumplió con toda probabilidad en noviembre a su regreso a Plasencia.

21 de septiembre de 1558. Muere el emperador Carlos V en el monasterio de Yuste. Había intentado escoger en su vida y retiro a Pedro de Alcántara por confesor y director de su conciencia.

17-25 de agosto de 1560  Estancia en Ávila de fray Pedro, llamado por doña Guiomar de Ulloa, para tratar de la fundación del convento en la dehesa de "Aldea del Palo" (Zamora). Con este motivo conoció a Teresa de Ahumada, empezando su interminable amistad espiritual con la reformadora del Carmelo. Se entendieron admirablemente, dando Teresa cuenta detallada de su conciencia a Pedro, que la aprobó y serenó con sus consejos y experiencias (Vida, cap.30, n.7)

14 de abril de 1562  Carta de Pedro de Alcántara a Teresa de Jesús, estante en Toledo, desde Ávila, en la que le recomienda las fundaciones de conventos sin renta con el mejor encomio de la dama pobreza. Le da consejos prudentes para su gobierno

Agosto de 1562  Escribe al obispo de Ávila, D. Alvaro de Mendoza, para que recibiese y amparase a Teresa de Jesús en sus fundaciones

14 de octubre de 1562   Última carta del alcantarino a Teresa de Jesús animándola en las persecuciones que sufría por la fundación del convento de San José de Ávila

18 de octubre de 1562   Muere Pedro de Alcántara en Arenas (Ávila) "el domingo por la mañana, día de san Lucas, de 1562; a la edad de 63 años y de hábito 47"

18 de abril de 1622  Es beatificado por el Papa Gregorio XV por su breve "In sede Principis Apostolorum"

19 de octubre de 1622  La villa de Arenas y su comarca hacen solemne juramento y voto para guardar como día de fiesta el aniversario de la muerte de san Pedro y le eligen por Patrono principal, autorizados por el obispo de Ávila

28 de abril de 1669  Es canonizado por Clemente IX

22 de octubre de 1674  Es elegido Patrono principal de la diócesis y ciudad de Coria.

23 de diciembre de 1675   Clemente X extiende el rescripto de aprobación del Patronato de san Pedro sobre la diócesis de Coria y su catedral.

31 de mayo de 1826   D. Pedro de Alcántara, primer Emperador de Brasil, proclama a san Pedro de Alcántara como "principal patrón de todo el Imperio de Brasil".

22 de febrero de 1962   Juan XXIII declara a San Pedro de Alcántara Patrón principal, juntamente con Santa María de Guadalupe, de toda la región extremeña.por su breve "Commune patriae solum".

 

NOVENA EN HONOR A SAN PEDRO DE ALCÁNTARA

 

ORACIÓN PREPARATORIA

Dios y Señor nuestro, que nos dais en vuestros Santos admirables ejemplos de virtudes, y que en el bienaventurado San Pedro de Alcántara nos presentáis un modelo acabado de oración, de humildad, de penitencia y de caridad ardiente; haced que nosotros nos esforcemos por imitarle en tan eximias disposiciones, para que, practicando un gran amor a Dios y al prójimo (1 Corintios 13, 1-13), unido a la Cruz o mortificación (Lucas, 14, 27) y vida de oración, o piedad (Mt., 26, 41), que son importantísimos medios para salvarnos, consigamos, como San Pedro, llegar a la mayor perfección o santidad en la tierra y después a la más excelsa gloria eterna en el Cielo. Amén.

 

DÍA PRIMERO

Glorioso San Pedro de Alcántara, que sintiendo en tu alma un hambre grande de Cielo, supiste renunciar a todas las riquezas y goces del mundo, danos fuerza y decisión para apartar de nosotros cuanto dificulta nuestra futura salvación. Amén.

 

(Récese un Padrenuestro, Avemaría y Gloria, y luego pídase la gracia que se desea alcanzar).

    (Y por último dígase el Responsorio y la Oración Final).

 

DÍA SEGUNDO

Admirable San Pedro de Alcántara, que esforzándote día tras día, fuiste labrando en tu alma la efigie de una gran santidad, enséñanos a todos a ser verdaderos santos, llevando una vida prácticamente cristiana o en gracia de Dios. Amén.

 

DÍA TERCERO

Penitentísimo San Pedro de Alcántara, tú que tuviste siempre la convicción de que sin mortificación nadie se ve libre de pecados, fortalece nuestro ánimo para que sepamos imitar decididamente tu esforzado espíritu de sacrificio. Amén.

 

DÍA CUARTO

Devotísimo San Pedro de Alcántara, cuyos fervores en la oración te arrastraron cientos de veces al éxtasis y los arrobamientos, mueve nuestra alma, hacia la práctica de toda buena obra y ayúdanos en las sequedades de espíritu y en todas las contradicciones de la vida. Amén.

 

DÍA QUINTO

Misericordioso San Pedro de Alcántara, tan solícito siempre por las necesidades de cuerpo y alma de tus prójimos, haznos ver que sin la caridad no seremos discípulos de Cristo ni podremos entrar en el Cielo. Amén.

 

DÍA SEXTO

Preclaro adalid San Pedro de Alcántara, que acometiste la gran Reforma de la Orden Franciscana empezando por reformar a fondo la propia vida, haznos mirar hacia dentro de nuestra conciencia, para comenzar allí la reforma que ansiamos ver en el mundo. Amén.

 

DÍA SÉPTIMO

Gran enamorado de Nuestra Señora, San Pedro de Alcántara, que entraste de franciscano en un convento puesto bajo el patrocinio de la Santa Madre de Dios, María Santísima, y designaste con títulos marianos los Conventos por ti fundados, contágianos tu filial e intenso amor a la Virgen, nuestra Madre celestial. Amén.

 

DÍA OCTAVO

Valiente e invicto amador de la Santa Cruz, San Pedro de Alcántara, que supiste clavarte en ella cada día de tu vida, haznos perder el miedo a la cruz y descubrir en nuestros cotidianos trabajos y sufrimientos las astillas o méritos inmensos de esa Cruz que besamos con devoción Amén.

 

DÍA NOVENO

Bendito San Pedro de Alcántara, hijo insigne de la Madre Iglesia, y hoy florón y gloria de la Cristiandad universal, infunde en nosotros un vivo y práctico amor a la Iglesia de Jesucristo, arca de nuestra eterna salvación. Amén.

 

RESPONSORIO

 

Soberano Redentor

a quien Pedro sirvió fiel

todo el tiempo de su vida

de modo que detenida

fue vuestra ira por él.

 

Haced, Dios mío, el favor

de que sea concedida

nuestra súplica rendida

por su mérito y tu amor.

 

Pues a Teresa, Señor,

disteis palabra cumplida

de que, el que en su nombre pida

todo lo obtendría de Vos.

 

Haced, Dios mío el favor...

 

Rogad, Pedro, por nosotros

a la divina Bondad,

para que así consigamos

su soberana Piedad. Amén.

ORACION FINAL

Ruega por nosotros, San Pedro, de, Alcántara. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

OREMOS: ¡Oh Dios y Señor, que te dignaste ilustrar al bienaventurado San Pedro de Alcántara, tu confesor, con el don de penitencia admirable y contemplación altísima! Concédenos propicio que, apoyados en sus méritos, y mortificados en la carne, merezcamos ser participantes de los celestiales dones y alcanzar la gracia que os pedirnos en esta novena. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Portentoso San Pedro de Alcántara,

ruega por nosotros

 

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SAN PEDRO DE ALCÁNTARA PENITENTE Y AMIGO DE SANTA TERESA DE JESÚS

 

San Pedro de Alcántara: maravilloso penitente: alcánzanos de Dios la gracia de dominar nuestro cuerpo con las debidas mortificaciones, para que él no esclavice a nuestra alma con pecados y malas inclinaciones.

Una palabra amable es tan agradable como un buen regalo (S. Biblia 18,17).

Estando estudiando en la universidad de Salamanca se entusiasmó por la vida de los franciscanos porque le parecían gente muy desprendida de lo material y muy dedicada a lo espiritual. Pidió ser admitido como franciscano y eligió para irse a vivir al convento donde estaban los religiosos más observantes y estrictos de esa comunidad.

En el noviciado lo pusieron de portero, hortelano, barrendero y cocinero. Pero en este último oficio sufría frecuentes regaños por ser bastante distraído.

Llegó a mortificarse tan ásperamente en el comer y el beber que perdió el sentido del gusto y así todos los alimentos le sabían igual. Dormía sobre un duro cuero en el puro suelo. Pasaba horas y horas de rodillas, y si el cansancio le llegaba, apoyaba la cabeza sobre un clavo en la pared y así dormía unos minutos, arrodillado. Pasaba noches enteritas sin dormir ni un minuto, rezando y meditando. Por eso ha sido elegido protector de los celadores y guardias nocturnos. Con el tiempo fue disminuyendo estas terribles mortificaciones porque vio que le arruinaban su salud.

Fue nombrado superior de varios conventos y siempre era un modelo para todos sus súbditos en cuanto al cumplimiento exacto de los reglamentos de la comunidad. Pero el trabajo en el cual más éxitos obtenía era el de la predicación. Dios le había dado la gracia de conmover a los oyentes, y muchas veces bastaba su sola presencia para que muchos empezaran a dejar su vida llena de vicios y comenzaran una vida virtuosa. Prefería siempre los auditorios de gente pobre, porque le parecía que eran los que más voluntad tenían de convertirse. La gente decía que mientras predicaba parecía estar viendo al invisible y estar escuchando mensajes del cielo.

Pidió a sus superiores que lo enviaran al convento más solitario que tuviera la comunidad. Lo mandaron al convento de Lapa, en terrenos deshabitados, y allá compuso un hermoso libro acerca de la oración, que fue sumamente estimado por Santa Teresa y San Francisco de Sales, y ha sido traducido a muchos idiomas.

Deseando San Pedro de Alcántara que los religiosos fueran más mortificados y se dedicaran por más tiempo a la oración y la meditación, fundó una nueva rama de franciscanos, llamados de "estricta observancia" (o "Alcantarinos"). El Sumo Pontífice aprobó dicha congregación y pronto hubo en muchos sitios, conventos dedicados a llevar a la santidad a sus religiosos por medio de una vida de gran penitencia. El santo fue atacado muy fuertemente por esta nueva fundación, pero a pesar de tantos ataques, su nueva comunidad progresó notablemente.

En 1560 San Pedro Alcántara se encontró con Santa Teresa, la cual estaba muy angustiada porque algunas personas le decían que las visiones que ella tenía eran engaños del demonio. Guiado por su propia experiencia en materia de visiones, San Pedro entendió perfectamente el caso de esta santa y le dijo que sus visiones venían de Dios y habló en favor de ella con otros sacerdotes que la dirigían. Santa Teresa en su autobiografía cuenta así algunos datos que el gran penitente le contó a ella. Dice así:

"Me dijo que en los últimos años no había dormido sino unas poquísimas horas cada noche. Que al principio su mayor mortificación consistía en vencer el sueño, por lo cual tenía que pasar la noche de rodillas o de pie. Que en estos 40 años jamás se cubrió la cabeza en los viajes aunque el sol o la lluvia fueran muy fuertes. Siempre iba descalzo y su único vestido era un túnica de tela muy ordinaria. Me dijo que cuando el frío era muy intenso, entonces se quitaba el manto y abría la puerta y la ventana de su habitación, para que luego al cerrarlas y ponerse otra vez el manto lograra sentir un poquito más de calor. Estaba acostumbrado a comer sólo cada tres días y se extrañó de que yo me maravillase por eso, pues decía, que eso era cuestión de acostumbrarse uno a no comer. Un compañero suyo me contó que a veces pasaba una semana sin comer, y esto sucedía cuando le llegaba los éxtasis y los días de oración más profunda pues entonces sus sentidos no se daban cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Cuando yo lo conocí ya era muy viejo y su cuerpo estaba tan flaco que parecía más bien hecho de raíces y de cortezas de árbol, que de carne. Era un hombre muy amable, pero sólo hablaba cuando le preguntaban algo. Respondía con pocas palabras, pero valía la pena oírlo, porque lo que decía hacía mucho bien"... Formidable retrato de un santo hecho por una santa.

Los últimos años de su vida los dedicó San Pedro de Alcántara en gran parte a ayudar a Santa Teresa a la fundación de la comunidad de Hermanas Carmelitas que ella había fundado, y dicen que buena parte de los éxitos que la santa logró en la extensión de su nueva comunidad se debió a que este gran penitente se valió de toda su influencia para ganar amigos en favor de la comunidad de las Carmelitas.

Cuenta Santa Teresa que San Pedro de Alcántara se le apareció a ella después de muerto y le dijo: "Felices sufrimientos y penitencias en la tierra, que me consiguieron tan grandes premios en el cielo".

Murió de rodillas diciendo aquellas palabras del Salmo: "¡Que alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor!".

Santa Teresa escribió: "Lo he visto varias veces en la gloria y me ha conseguido enormes favores de Dios".

 

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