Caminando con Jesús

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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

 

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VINCULOS DE LA PAGINA

 

CANTICO ESPIRITUAL

 

EPISTOLARIO

 

CARTA A HESIQUIO

LAS CAUTELAS

 

SUBIDA DEL MONTE CARMELO

 

AVISOS ESPIRITUALES

POESIA

 

SAN JUAN DE LA CRUZ EL DOCTOR DEL AMOR

 

DEDICADO A SAN JUAN DE LA CRUZ

 

 

 

 

En dónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando, y eras ido.

 

ORACION

Señor, Dios nuestro, que hiciste a tu presbítero San Juan de la Cruz modelo perfecto de negación de sí mismo y de amor a la cruz; ayúdanos a imitar su vida en la tierra para llegara gozar de tu gloria en el cielo. Amén.

 

“Quiero que vivas siempre con Dios en el fondo de tu alma... Tienes que poseer a Dios para darlos a las almas”. (c 160)

 

Algunos pensamientos de

San Juan de la Cruz

 

 "A la tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición".

 

"¡Oh dulcísimo amor de Dios mal conocido! El que halló sus venas, descansó!"

 

"Mira que no reina Dios sino en el alma pacífica y desinteresada"

 

"Siempre el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría a los mortales, mas ahora que la malicia va descubriendo mas su cara, mucho mas los descubre"

 

"Aunque el camino es llano y suave para quienes tienen buena voluntad: quien camina, caminará poco y con trabajo si no tiene buenos pies  y ánimo y porfía animoso en eso mismo."

 

 

 

SUMA DE LA PERFECCIÓN

 

Olvido de lo criado,

memoria del Criador,

atención a lo nterior,

y estarse amando al Amado.

LETRILLAS

NAVIDEÑA

 

Del Verbo divino

la Virgen  reñada

viene de camino:

¡si le dais posada!

BIOGRAFIA RESUMIDA

 

1542: Nace (el 24.6.?) en Fontiveros (Avila), de Gonzalo de Yepes y Catalina Alvarez.

1548: Va a vivir a Arévalo.

1551: Se traslada a vivir a Medina del Campo.

1559-63: Cursa humanidades en los jesuitas de Medina.

1563: Viste el hábito carmelitano con el nombre de Fr. Juan de San Matías, en Medina del Campo.

1564-68: Profesa y estudia en Salamanca en la Universidad y en el Colegio de San Andrés.

1567: Se ordena sacerdote y celebra su Primera Misa en Medina.

1567: En septiembre se encuentra con Santa Teresa, quien le habla del proyecto de la Re forma de la Orden, también entre los Padres.

1568.28.11: En Duruelo empieza la Reforma con el P. Antonio de Jesús Heredia.

1568-71: Maestro de novicios en Duruelo, Mancera y Pastrana.

1569: Se abre el convento de Pastrana y el Santo va allí para suavizar la excesiva dureza.

1570: La comunidad de Duruelo pasa a Mancera

1571: Abril. Es nombrado Rector del Colegio de Alcalá.

1572-77: Confesor y Vicario de la Encarnación (Avila).

1577: La noche del 3 al 4 de diciembre es llevado a la cárcel de Toledo, en la que permanece hasta el 15 de agosto de 1578.

1578: Octubre. Prior del Calvano (Jaén).

1579: Rector del colegio de Baeza.

1581: Marzo. En el Capítulo de Alcalá es nombra do tercer Definidor, Provincial y Prior de Granada.

1583: Mayo. Es reelegido Prior de Granada.

1585: Mayo. En Lisboa es elegido segundo Definidor y en octubre le nombran Vicario Provincial de Andalucía.

1586: Hace las fundaciones de Padres de Córdoba, Manchuela (Jaén) y Caravaca (Murcia).

1587: En el Capítulo de Valladolid le nombran por tercera vez Pnor de Granada.

1588: Junio. En el Primer Capítulo General celebrado en Madrid es nombrado Primer Definidor General, Prior de Segovia y Tercer Consejero de la Consulta.

1591: Junio. Asiste al Capítulo General en Madrid y cesa en todos sus cargos.

1591: 14 de diciembre: Muere en Ubeda (Jaén), a las 12 de la noche, a los 49 años.

1593: Mayo. Es trasladado su cuerpo de Ubeda a Segovia.

1618: Primera edición de sus obras en Alcalá.

1675: El 25 de Enero fue Beatificado por Clemente X.

1726: El 27 de diciembre fur Canonizado por Benedicto XIII.

1926: El 24 de Agosto fue Declarado Doctor Místico por Pío Xl.

1952: El 21 de marzo Es proclamado patrono de los poetas es pañoles.

San Juan de la Cruz, Maestro en la fe y testigo del Dios vivo

Autor:

Jesús Martí Ballester

Con este mismo epígrafe del título ha dirigido Juan Pablo II una Carta Apostólica al General de los Carmelitas Descalzos con —ocasión del IV Centenario de la muerte de San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia.

Ya en 1982 el Papa, en su visita a España, nos había dicho a los españoles: “Leed continuamente las obras de los grandes Maestros del espíritu. ¡Cuántos tesoros de amor y de fe tenéis al alcance de vuestra mano en vuestro bello idioma!”.

En Segovia, junto al sepulcro de San Juan de la Cruz, dijo de él: “San Juan de la Cruz, Maestro de la fe, gran maestro de los senderos que conducen a la unión con Dios, teólogo y místico, poeta y artista”.

El mismo Juan Pablo II, joven Karol Wojtyla de diecinueve años, acababa de perder a su padre, único miembro de su familia que le quedaba y con quien vivía.

Su padre murió en soledad sin la compañía de su hijo. ¡Cómo trituró su muerte el corazón del joven sensible y profundamente re1igioso! Karol lloró amargamente.

—“Me ha ocurrido por tres veces una gran tristeza: Todos ellos mi madre, mi hermano, mi padre, se fueron de este mundo sin que —yo tuviera el consuelo de acompañarles en el último instante”.

Aparece ahora en la vida de Karol una figura importante, Jan Tyranowski, que estaba ejerciendo en amplios círculos de Cracovia una influencia poderosa.

Era sastre de oficio, pero trabajaba en las canteras con Karol. Era un verdadero místico. El inició a Wojtyla en la lectura de San Juan de la Cruz.

Con él se reunía lo más esperanzador de la juventud polaca. Estudiaban a San Juan y a Sta. Teresa de Jesus.

De aquella escuela clandestina en plena invasión nazi, no sólo surgió Wojtyla: es un gran sector de Polonia el que debe en gran parte su firme fe, adulta y compacta, en la vorágine de las más terribles borrascas, al influjo del Doctor Místico.

Se comprende que cuando Karol Wojtyla llega a Roma a hacer su Doctorado en Teología, enviado por el Cardenal Sapieha, Arzobispo de Cracovia, elija a San Juan, para estudiar y escribir su tesis: “El acto de fe en San Juan de la Cruz”, bajo la dirección del P. Garrigou—Lagrange.

Y en el marco tomista de los pensadores polacos actuales, también hay que situar a Kalinowski, profesor de la Universidad de Lublín y, hasta hace unos días exiliado en Francia, y Swiezaws, comisionado por el Episcopado polaco como autor laico en el Concilio Vaticano II, como dos personalidades importantes, en cuya obra y planteamientos, aparece clara la huella del estudio y lectura —profunda de San Juan de la Cruz, plenamente asimilado.

Con ellos, y más que ellos, Juan Pablo II está cimentado para decirnos que, cuando elaboraba su tesis, “intuía que síntesis de San Juan de la Cruz contiene no solamente una sólida doctrina teológica sino, sobre todo, una exposición de la vida cristiana en sus aspectos básicos, como son la comunión con Dios, la dimensión contemplativa de la oración, la fuerza teologal de la misión apostólica y la tensión de la esperanza cristiana”.

San Juan de la Cruz nos ha dejado una gran síntesis de espiritualidad y de experiencia mística cristiana.

 

 

 

ORACIÓN I

Vuestro emblema fue siempre padecer y ser despreciado. ¡Oh, si pudiese yo al menos resignarme en mis tribulaciones, ya que no soy tan generoso como tu en el padecer y ser despreciado! A ti, pues, que en tantos sufrimientos fuisteis siempre paciente, resignado y gozoso, a ti me encomiendo para que me enseñéis a resignarme en mis muchas penas. Tampoco me faltan fuertes pesares y pesadas cruces, y muy a menudo cansado y desalentado me quedo..., me abato..., y caigo. Ten compasión de mí, y ayúdame a llevar con resignación y gozo mis cruces, con la mirada siempre vuelta al cielo. Os tomo por protector mío, por mi maestro y mi guía aquí en la tierra, para ser vuestro compañero en la patria del Paraíso. Amén.

 

ORACIÓN II

Glorioso Padre nuestro San Juan de la Cruz, a quien el Señor quiso destinar para compartir con la Santa Madre Teresa los trabajos de la insigne Reforma de la Orden del Carmelo, hasta poblar a España de monasterios de descalzos que hicieron célebre vuestro nombre, y venerada vuestra memoria: yo os felicito porque os cupo tan gran dicha, así como por la felicidad de que gozáis en el cielo, en justo premio de tantas y tan grandes virtudes; y os pido, Santo Padre mío, me alcancéis de Dios un gran amor a la Sacratísima Virgen María, que fue el principal distintivo de vuestra gloriosa vida, para que, sirviéndola aquí en la tierra, pueda gozar de ella con Vos en el Cielo. Amén.

Oración

Omnipotente Dios y Señor, que al bendito San Juan le concedisteis ser amante fervoroso de los trabajos, desprecios y cruz de vuestro Santísimo Hijo, y una abnegación perfecta de sus pasiones y apetitos; concédenos, Señor, por sus méritos y ruegos, que, imitando ahora sus virtudes, merezcamos en el Cielo ser compañeros de su gloria por los siglos de los siglos. Amén.

NOVENA A SAN JUAN DE LA CRUZ

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TIEMPO DE ADVIENTO

Lecturas de la liturgia de las horas

LUNES SEGUNDO DE ADVIENTO

PRIMERA LECTURA

Del Libro del Profeta Isaías 24, 1-18

SEGUNDA LECTURA

Del Tratado de San Juan de la Cruz, Presbítero, Subida al Monte Carmelo

(Libro 2, Cap. 22, Núms. 3-4)

Dios nos ha hablado en Cristo

La principal causa por la cual en la ley antigua eran lícitas las preguntas que se hacían Dios, y convenía que los profetas y sacerdotes quisiesen visiones y revelaciones de Dios, era porque entonces no estaba aún fundada la fe ni establecida la ley evangélica; y así, era menester que preguntasen a Dios y que Él hablase, ahora por palabras, ahora por visiones y revelaciones, ahora en figuras y semejanzas, ahora en otras muchas maneras de significaciones. Porque todo lo que respondía y hablaba y obraba y revelaba eran misterios de nuestra fe y cosas tocantes a ella o enderezadas a ella. Pero ya que está fundada la fe en Cristo y manifiesta la ley evangélica en esta era de gracia, no hay para qué preguntarle de aquella manera, ni para que Él hable ya ni responda como entonces.

Porque en darnos, como nos dio, a su Hijo –que es una Palabra suya, que no tiene otra-, todo nos lo habló junto y de una vez en toda esta sola Palabra, y no tiene más que hablar.

Y éste es el sentido de aquella autoridad, con que San Pablo quiere inducir a los hebreos a que se aparten de aquellos modos primeros y tratos con Dios de la ley de Moisés, y pongan los ojos en Cristo solamente, diciendo: Lo que antiguamente habló Dios en los profetas a nuestros padres de muchos modos y maneras, ahora a la postre, en estos días, nos lo ha hablado en el Hijo todo de una vez.

En lo cual da a entender el Apóstol, que Dios ha quedado ya como mudo, y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en Él todo, dándonos el todo, que es su Hijo.

Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios o querer alguna visión o revelación, no sólo haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra cosa o novedad. Porque le podría responder Dios de esta manera: «Si te tengo ya hablado todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra cosa que te pueda revelar o responder que sea más que eso, pon los ojos sólo en Él ; porque en Él te lo tengo puesto todo y dicho y revelado, y hallarás en Él aún más de lo que pides y deseas.

Porque desde el día que bajé con mi espíritu sobre Él en el monte Tabor, diciendo: Éste es mi amado Hijo en que me he complacido; a Él oíd, ya alcé yo la mano de todas esas maneras de enseñanzas y respuestas, y se la di a Él; oídle a Él, porque yo no tengo más fe que revelar, más cosas que manifestar. Que si antes hablaba, era prometiéndoos a Cristo; y si me preguntaban, eran las preguntas encamindas a la petición y esperanza de Cristo, en que habían de hallar todo bien, como ahora lo da a entender toda la doctrina de los evangelistas y apóstoles. »

Publicado en www.corazones.org

LIBROS ESCRITOS POR EL PADRE JESUS MARTI BALLESTER

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Una Nueva Lectura del

Cántico Espiritual

Llama de amor viva y otros escritos breves

Subida al Monte Carmelo Leído Hoy

Noche Oscura Leído Hoy

Llama de Amor Viva Leído Hoy

Cántico Espìritual Leído Hoy

 

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SAN JUAN DE LA CRUZ,  Y SU CIRCUNSTANCIA

Autor: Padre Jesús Martí Ballester

 

Cuando España no era aún una realidad política, nació en Castilla, en Fontiveros de Avila un niño llamado Juan. Era el año 1542.

 

Las Indias —América— había sido ya descubierta y era considerada aquí como una provincia grande de Castilla. Allá pretenderá también San Juan al fin de sus días llegar.

 

De Fontiveros a Arévalo y de Arévalo a Medina del Campo, populosa y villa, la más activa y rica, de toda Castilla.

 

Aquella Castilla desangrada por la costosa presencia de los ejércitos de Carlos V en toda Europa, y por la política internacional de Felipe II, estaba poblada de pobres y de gentes arruinadas por los impuestos y por las cosechas mermadas y por las epidemias. Por todas partes bullía una invasión de mendigos impresionante.

 

Castilla se marcha a Europa con el afán de poner una pica en Flandes. Castilla se va a las Indias por ver si puede hacer “las Américas”. Castilla semeja una moza todo eldía asomada a la ventana, como quien no tiene dentro nada que hacer, escribe Pemán en “Cisneros”.

 

La infraalimentación por una parte y por otra la rudimentaria medicina proporcionan a aquellas gentes menos audaces que se quedan, una esperanza de vida de 27 años.

 

Juan de la Cruz ha nacido, pues, y crecido en una circunstancia de pobreza y de miseria.

 

Sin embargo, contrasta tanta penuria con el gran florecimiento cultural y político de España que hace de este siglo XVI su “siglo de oro”.

 

En el ámbito social y político, en efecto, el ciudadano español se mue

 

ve en el mundo entero. En España no se pone el sol. Europa y América, Africa y Filipinas son sus dominios.

 

Hay una creatividad prodigiosa de arte y de cultura. Las universidades pasan de 11 a 32. Las Facultades de Teología de 10 a 23. La Arquitectura produce dos catedrales en el mismo siglo, las de Segovia y Salamanca, el plateresco de aquella Universidad y el herreriano solemne y austero de El Escorial.

 

En las letras brillan escritores egregios de fama universal: Fray Luis de León y Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y Góngora. Lope de Vega y Cervantes. Ellos solos ya merecerían la gloria de la designación a su siglo de “siglo de Oro”.

 

Pero hay más. Hay una efervescencia en el discurrir de todo este siglo de ardor religioso en el mundo de la fe y del espíritu, que es el que más afecta a San Juan de la Cruz.

 

Le afecta más que el de la cultura literaria, porque ésta para él. Sólo es un medio de expresión y comunicación de lo que lleva en el más profundo centro.

 

Le afecta porque él se va a ver inmerso en ese mundo, en ese clima, en esa circunstancia, a la vez que él va a ser parte activa y creativa e incentiva de la misma.

 

Es la circunstancia que más íntimamente le toca, y la que él más profundamente centra.

 

Tanto en el pueblo como en las élites existen verdaderos deseos de renovación espiritual.

 

Hasta las Ordenes religiosas ha llegado la onda expansiva del Concilio de Trento demandando reforma a la Iglesia, consiguientemente, de una manera especial, a ellas.

 

Están en la calle temas como oración, recogimiento, evangelización y difusión de la mística.

 

Temas propugnados por santos y hombres de Dios escritores tales como Francisco de Osuna, mentor de la evolución oracional de Sta. Teresa, Fray Luis de Granada, predicador y escritor, San Juan de Avila también extraordinario e influyente predicador, Cisneros que era hermano del Cardenal y Abad de Monserrat, y autor celebradísimo de un tratado completo sobre la oración, inspirado en la devotio moderna.

 

Santos Fundadores como San Ignacio influencian al pueblo con las primeras hornadas de la Compañía, aunque el mismo Ignacio tuvo que experimentar en la cárcel lo “peligroso que era predicar a Cristo a los cristianos”.

 

Que es también con lo que hay que contar: a un extremo y otro de la espiritualidad floreciente surgen los alumbrados y dejados, por exceso, y por la ortodoxia desmesurada, Inquisición institucionalizada y los conservadores por libre, siempre a la caza de herejías. Como San Ignacio, Santa Teresa no escapó de las redes de la Inquisición, víctima de la malquerencia de sujetos frustrados en sus propias filas.

 

Esta es la circunstancia de San Juan de la Cruz, contemporáneo también de quince o veinte santos españoles, canonizados después. Juan de la Cruz participó y se vio inmerso en la miseria del pueblo más bajo, entró en el campo de la cultura literaria y teológica y se vio envuelto por la Madre Teresa en la inmensa tarea de la renovación de la vida religiosa. Y también sufrió sus consecuencias de modo dramático. Encarcelado como San Juan de Avila, el Arzobispo Carranza y Fray Luis de León, de todo sabrá absorber elementos vitales, y con todo hay que contar para comprenderle y seguir la evolución de sus obras, cumbre de la mística.

FONTIVEROS

  

 

SAN JUAN DE LA CRUZ PROSISTA Y POETA

Autor: Padre Jesús Martí Ballester

"Pasó ante el Señor un viento huracanado, que agrietaba los montes y rompía los peñascos: en el viento no estaba el Señor. Vino después un terremoto, y en el terremoto no estaba el Señor. Después vino un fuego, y en el fuego no estaba el Señor. Después se escuchó un susurro. Elías al oírlo se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la gruta. Una voz le preguntó: ¿qué te trae por aquí, Elías?. Era el Señor". (1 Reyes19,4).

Si Juan de la Cruz florece poeta en Castilla, culminará como escritor en Andalucía. En la cárcel, como poeta, dirige al Amado sus endechas y quejidos y alborozos, en Beas de Segura (Jaén) entrega a los hombres su magisterio denso y breve. Y en Granada, entre los trinos de los ruiseñores de la Alhambra, la poesía de sus cantos engendrará y fecundará sus cuatro tratados en prosa. Prosa declaratoria y magisterial de los poemas célicos. Había escrito en la cárcel de Toledo 31 estrofas del Cántico espiritual. Las estrofas 32-34 las escribe en Beas mientras conversa y ora con sus hijas espirituales. Y las estrofas 35-39 brotaron como surtidor cristalino e irisado puesto en movimiento por la respuesta de la Hermana Francisca de la Madre de Dios a la pregunta de San Juan:

-- ¿En qué trae su oración, hermana?

Ella le ha contestado:

-- En mirar la hermosura de Dios y holgarme de que la tenga.

Se alegró tanto de oír esta respuesta que, durante varios días, decía cosas sublimes y muy elevadas de la hermosura de Dios, que a todos causaban admiración. Y brotó espontánea la estrofa:

"Gocémonos, Amado,

y vámonos a ver en tu hermosura,

al monte y al collado

do mana el agua pura.

Entremos más adentro en la espesura"

 

LA HERMOSURA, LA BELLEZA, LA ARMONIA

Cuando a sus cinco años cayó en la charca de lodo en Medina y la Virgen le pedía las manos para sacarlo del fango, el niño se resistía a dárselas porque las llevaba sucias. Las monjas de Beas han saboreado ya la plenitud de sus poemas; han escuchado sus pláticas y charlas en el locutorio; conocen sus orientaciones atinadas y fecundas en orden a la dirección de su espíritu. Cuando han comenzado a conocerle, le ruegan que les dé todas aquellas sugerencias por escrito, para poderlas actualizar mejor y para que su palabra se haga presencia permanente.

Comenzó a escribir billetes con aforismos espirituales que les aprovecharan en su vida de unión con Dios, y estas breves pinceladas se convirtieron en el germen de sus grandes obras. El no se propuso nunca ser un escritor profesional, pero llevaba un tesoro en el estuche de su cuerpecillo --medio fraile-- y viviendo, experimentando y observando, se hizo capaz de atender las demandas de sus hermanos y hermanas que solicitaban el consejo de su experiencia. Así nacieron los escritos breves que integran el bloque de prosa: Dichos de luz y amor, Cautelas y Cartas.

 

POESÍA Y PROSA. VERSOS Y DOCTRINA.

San Juan ha dado a la humanidad una gavilla de poesías que, caso inaudito, le han colocado, siendo tan pocas, en el lírico sublime del Olimpo de los poetas. Escribe Antonio Machado:

 

¡Oh, el más poeta de los santos todos...

y el más santo de todos los poetas"!.

 

Y Dámaso Alonso afirma: "Vista la poesía de San Juan de la Cruz "desde esta ladera", San Juan de la Cruz es el mejor de los poetas de lengua hispánica" Y lo dice "desde esta ladera", quiere decir con criterio profano, técnico, poético, conceptual, no religioso, ni místico, que le sobrepasa. Con los cuatro poemas mayores, van otros escritos breves: La fonte, el pastorcico, diez romances y cinco glosas.

 

Un manojo de versos le sube a la cumbre, porque no es la cantidad la que se valora, sino la calidad, oro macizo, piedras preciosas, "hermosas margaritas". Nos ha dejado además, un río caudaloso de prosa sustancial, exposición de una teología con un Dios deslumbrante y una antropología con un hombre sumamente engrandecido y deslumbrador. Una doctrina impagable, fruto de un mistagogo en plenitud de magisterio.

 

LOS QUE ESTÁN EN CONTRA

¿Qué les diremos a los escritores famosos y galardonados que le han ridiculizado?. Pues que no está hecha la miel para la boca del asno. Que lean, si son capaces, sus obras, y que hablen después, si saben.-¿Por qué, pues, si la Subida y la Llama y el Cántico y la Noche son tan sublimes, se siente alergia ante ellas y se huye de ellas como de la muerte, como diría él?. Esta respuesta nos llevaría a una radiografía sociológica de la vivencia del hecho cristiano y antropocéntrica y trivial, cuando debe ser mistérica y teocéntrica. Se teme al místico porque se ignora que el cristiano es místico, por mistérico, desde el bautismo. Está sumergido en el misterio. Y para desvalorizar, se ridiculiza y se hace caricatura, en lugar de presentar, estudiar, la realidad. San Juan ha sido caricaturizado. Se ha visto un lado del prisma y no su conjunto y, ése, exagerado o incompleto. Resultado, un San Juan de la Cruz deformado y, por tanto deforme, exagerado. Cuando no puede ser más evangélico, ni más cristocéntrico. El que en Granada salió escritor, como poeta en Toledo.

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VIVO SIN VIVIR EN MI

Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero, porque no muero.

En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo,
pues sin él, y sin mí quedo,
¿este vivir qué será?
mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo, porque no muero.

Esta vida, que yo vivo
es privación de vivir,
y así es continuo morir,
hasta que viva contigo:
oye mi Dios, lo que digo,
que esta vida no la quiero,
que muero, porque no muero.

Estando ausente de ti,
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer,
la mayor que nunca vi?
lástima tengo de mí,
pues de fuerte persevero,
que muero, porque no muero.

El pez que del agua sale,
Aún de alivio no carece,
que la muerte que padece,
al fin la muerte le vale;
¿qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo, más muero?

Cuando me empiezo aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento,
el no te poder gozar:
todo es para más penar,
y mi mal es tan entero,
que muero, porque no muero.

Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte,
se me dobla mi dolor,
viviendo en tanto pavor,
y esperando, como espero,
me muero, porque no muero.

Sácame de aquesta muerte,
mi Dios, y dame la vida,
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte,
mira que muero por verte,
y de tal manera espero,
que muero, porque no muero.

Lloraré mi muerte ya,
y lamentaré mi vida,
en tanto, que detenida
por mis pecados está:
¡oh mi Dios, cuándo será,
cuando yo diga de vero
vivo ya, porque no

¡OH LLAMA DE AMOR VIVA!

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres,
rompe la tela deste dulce encuentro.

¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida la has trocado.
»

¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba escuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras!
Y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
¡cuán delicadamente me enamoras!

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SAN JUAN DE LA CRUZ EN EL SENO DE LA CONTEMPLACIÓN

Autor: Padre Jesús Martí Ballester

 

San Juan de la Cruz siente una divina urgencia por lle­var al alma a la contemplación que es conducirla al trabajo amoroso de Dios santificador. Mientras el alma esta razonando o usando la imaginación no esta en contacto directo con Dios, porque su inteligencia y voluntad están movidas por motivaciones naturales. Cuando el alma trasciende esas actividades de las potencias naturales es cuando empieza a actuar la fe y con ella la acción de Dios ya es directa. Se realiza entonces la comunicación de sustancia a sustancia.

En la meditación el alma daba mordiscos al coco en su corteza. Se cansaba y no saboreaba. Y no se nutría. Quedaba agotada y exhausta.

Ahora en la contemplación ya logra romper, por gracia de Dios, la dura corteza de la fruta, puede paladear su rica pulpa beber el líquido sabroso que, a la vez que la refrigera, la nutre y la tonifica y la hace fuerte.

¡Dichoso momento en el cual el Espíritu de Dios obra tales maravillas en el alma que la van a ir transformando, si es constante ella, si sabe aprovechar esos momentos, hasta el punto de no parecer ella, sino Dios!

Y llegará a poder decir:

--Vivo yo pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí

En esa fuerza sorberá actividad. En esa bebida se sentirá con energías para acometer la corrección de sus defectos. En esos momentos el Espíritu sembrará las virtudes que, tras un proceso de calor y de maduraci6n, se irán haciendo fuertes y realizando la transfiguración, que humanamente no tiene explicación, ni se esperaba jamás. Pero lo que a las fuerzas del hombre era imposible no lo es a las de Dios. Y es Dios quien ahora está obrando y realizando lo que El desea realizar desde siempre, pero el alma le detenía por­que no empleaba rectamente su libertad, que El respetaba. Una vez que el alma se ha abierto a la gracia, cuando, con su ayuda logró romper la dura y difícil corteza, ya está Dios derramando vida, infundiendo vida y haciendo labor de Dios, que a su tiempo se manifestará. Y esa manifestación nos hará ver la diferencia que hay de obra divina a obra humana. Y nos hará lamentar el tiempo que perdimos y el tiempo que pierden los hombres por no acertar a encontrar el manantial del agua viva que nos exalta y embellece. Que nos mejora y sublima. Que nos empuja a obrar, a amar, a hablar, a callar, a orar, con gemidos silenciosos e inefables al Dios de la paz y de la santa soledad.

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