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II. EL PRIMER PASO LA NECESIDAD DE
ARREPENTIRSE
ESTA IMPLÍCITA EN LOS EVANGELIOS
Siento una gran pena por haber hecho
algunas cosas malas, y por haber dejado de hacer algunas cosas buenas. No
dejo se arrepentirme de todos mis pecados y mis faltas, desde las mas
insignificante y por supuesto, las mas grandes. Hace mucho que deseo
cumplir el compromiso de no hacer algo que ofenda al hombre, porque todo lo
que es faltar a los hombres, también es faltar a Dios. Hace tiempo que he
querido cambiar, y para esto, es necesario mi arrepentimiento,
El arrepentirse requiere transformación
y exige un cambio de actitud, además es una experiencia necesaria para
llegar a conocer a Jesucristo, en otras palabras quien no se
arrepiente, por mucho que intente
conocerle, no lo podrá conocer ni podrá ir al Reino de los Cielos. Jesús
dijo "¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha
acercado!" (Mt 4,17).
El no arrepentirse, es vivir
esclavizado en la mentira, y ser esclavo es carecer de libertad, y Dios nos
quiere libre y para ser libre, debemos se consecuente con la Palabra de Jesucristo,
quien nos dijo «Ustedes serán verdaderos discípulos míos si perseveran en
mi palabra; entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres». (Jn
8, 31-32)
Jesús, nos otorga la gracia de
liberarnos de la esclavitud del pecado, para eso debemos comenzar por el
arrepentimiento. Jesús les contestó: «En verdad, en verdad les digo: el que
vive en el pecado es esclavo del pecado. Pero el esclavo no se quedará en
la casa para siempre; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por
tanto, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres. Es así,
como el arrepentimiento es el camino hacia la libertad.
El amor al arrepentimiento, es el odio
al pecado, este tipo de odio, es un sentimiento de rechazo y antipatía que
nos podemos permitir. El arrepentimiento es el primer paso al camino con el
encuentro con el Señor. El arrepentimiento es reconciliarse con Dios.
Tengo la convicción plena, que todo el
mundo necesita arrepentirse, ¿alguien se siente libre de culpas? Para
reconocerse creyente, hay que reconocerse como pecadores, y si decimos que
no tenemos pecado ¿hasta que punto estamos diciendo la verdad? “Si decimos
que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no Está
en nosotros.” (1 Juan 1,8).
Confesar nuestras faltas, es buscar la
amistad de Jesús, y es querer limpiarnos de nuestras impureza, “Si
confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad.”, (1 Juan 1,9)
No se puede predicar el Evangelio y
vivir distinto a el, quien lo haga, finge cualidades, ideas o sentimientos
contrarios a los que verdaderamente tiene. Lo peor, es que no estamos
siendo consecuente con su Palabra, “le hacemos a él mentiroso, y su palabra
no Está en nosotros” (1 Juan 1,10). Es decir, su Palabra no habita en nosotros, no
conoce nuestro corazón.
Pero Jesús conoce bien los corazones
arrepentidos de sus faltas. En cualquier etapa de nuestra vida que le
mostremos a Jesus un corazón arrepentido, le daremos la oportunidad al
Espíritu Santo para comenzar su obra, y nuestra vida comienza a
cambiar. El arrepentimiento es un
cambio en la forma de pensar y ver las cosas, es un cambio en la mente y en
el corazón.
Como cristianos, estamos llamados para
dar testimonio de vida en nombre de Jesús. Pero nuestro testimonio debe
incluir un estilo de vida que sea coherente entre lo que decimos y lo que
hacemos, entre lo que predicamos y lo que practicamos, Si no es así,
tenemos un nombre para nosotros, el mismo que Jesús le dijo a los fariseos,
“Hipócritas”.
Luego que Jesús completo su experiencia
de los cuarenta días en el Desierto, Comenzó a predicar y a decir:
"¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!". Es
así como los Evangelios llevan implícito el arrepentimiento. Si Jesús nos
pide esto, ¿Por qué nos debe avergonzar que sea necesario arrepentirnos? En
efecto, si amamos los evangelios, entonces amamos arrepentirnos.
Juan Bautista, predicaba, “Producid,
pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mt 3,8), entonces el
arrepentimiento del Evangelio verdadero, tiene que ser acompañado por sus
frutos. Jesús nos dice “Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7 16), y así
también luego nos agrega “.Así también, todo árbol sano da buenos frutos,
pero el árbol podrido da malos frutos. (Mt 7,17). En otras palabras, si
confesamos creer en lo Evangelios, no olvidemos cuando Jesús nos dice; "El tiempo se ha cumplido, y el
reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!"
(Mc 1,15). Es así, como Jesús nos predica un evangelio del arrepentimiento.
Todo aquel que quiera predicar los
evangelios, tienen la necesidad de arrepentirse, porque estaremos enseñando
un mensaje para el arrepentimiento de todos los hombres, Hoy conocemos bien
cuales son nuestras faltas, tenemos mayor facilidad para conocer lo que nos
corresponde. San Pablo, se estaba dirigiendo al pueblo de Atenas, Grecia y
les estaba explicando el Evangelio de Jesucristo, en ese instante reconoce
la ignorancia de quienes le están escuchando y les dice; “Por eso, aunque
antes Dios Pasó por alto los tiempos de la ignorancia, en este tiempo manda
a todos los hombres, en todos los lugares, que se arrepientan” (Hch 17,30)
Jesús, llamo a sus doce discípulos y
los envió de dos en dos, (Mc 6,7). Entonces ellos salieron y predicaron que
la gente se arrepintiese. (Mc 6,12). Para llevar a delante esta gran
misión, tenemos que ser consecuente con el Evangelio, lejos de toda
hipocresía y cercano a toda la verdad, para honrar a Jesus resucitado,
quien nos dijo: “Así Está escrito, y Así fue necesario que el Cristo
padeciese y resucitase de los muertos al tercer Día; y que en su nombre se
predicase el arrepentimiento y la Remisión de pecados en todas las naciones,
comenzando desde Jerusalén.” (Lc 24, 47-48)
Esto es lo que tenemos que hacer;
“Entonces, cuando oyeron esto, se afligieron de Corazón y dijeron a Pedro y
a los otros Apóstoles: --Hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo:
--Arrepentíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo
para Perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo”
(Hch 2, 379. Pedro nos esta indicando cual es primer paso para liberarnos
del pecado. Así lo ratifica más adelante cuando nos dice; “Por tanto,
Arrepentíos y Convertíos para que sean borrados vuestros pecados” (Hch
3,19)
Pedro nos dice; “El Señor no tarda su
promesa, como algunos la tienen por tardanza; Más bien, es paciente para
con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan
al arrepentimiento” (2 Pedro 3,9). Esta es la voluntad de Dios, esto es lo
que quiere Dios de nosotros, porque El sabe que es lo mejor para nuestra
vida. Porque el Señor es Justo, compasivo y misericordioso, no nos cabe
ninguna duda.
Dios nos quiere arrepentidos, por que
el quiere que sus hijos se salven, “Esto es bueno y aceptable delante de
Dios nuestro Salvador, quien quiere que todos los hombres sean salvos y que
lleguen al conocimiento de la verdad. (1 Timoteo 2, 3-4). La misericordia
de Dios es asombrosa y es para todos los hombres, sin discriminación. El
mismo Pedro quedo sorprendido, así lo comenta; “Así que, si Dios les dio el
mismo don también a ellos, como a nosotros que hemos Creído en el Señor
Jesucristo, ¿quién era yo para poder resistir a Dios? Al Oír estas cosas,
se calmaron y glorificaron a Dios diciendo: --¡Así que también a los
gentiles Dios ha dado arrepentimiento para vida! (Hch 11, 17-18)
Reconozcamos que a pesar de muchos
esfuerzos, nos tentamos en caer en el pecado. Admitamos que auque
reconocemos el llamado a vivir bajo las enseñanzas de los evangelios, le
desobedecemos, aceptar esto de corazón, será agradable a Dios, y El Será
misericordioso con nosotros, expresión total de bondad, El será amable con
nosotros, y nos guiara amorosamente al arrepentimiento. La voluntad de
Dios, es salvarnos, para ello debemos arrepentirnos.
Jesús nos predicó el arrepentimiento en
todas partes. Del mismo modo sano a muchos. Muchos se acercaron Jesús y
fueron sanados. Cuando nos sentimos enfermos, muy rápidamente le pedimos a
Jesús que nos sane, pero cuando se hace necesario pedir el arrepentimiento,
vamos lentos. En otras palabras; ¿Por qué somos tan rápidos para pedirle a
Jesús y tan lentos para darle?
Cuando el Señor nos pide el
arrepentimiento, lo hace para salvarnos, para que podamos ser libres, para
que glorifiquemos su nombre. El pecado tiene sus penas y el arrepentimiento
sus alegrías. En efecto, el pecado es aflicción y dolor en el alma, el
arrepentimiento es gozo. Pablo nos dice; “Ahora me gozo, no porque Hayáis sentido
tristeza, sino porque fuisteis entristecidos hasta el arrepentimiento; pues
habéis sido entristecidos Según Dios, para que Ningún daño sufrierais de
nuestra parte. Porque la tristeza
que es Según Dios genera arrepentimiento para Salvación, de que no hay que
lamentarse; (2 Co 7, 9-10). El Beneficio fue producido por el
arrepentimiento, la salvación y liberación del mal.
Dios no quiere que sintamos sentimiento
de pena y lástima por la desgracia de nosotros mismos. En lugar de eso quiere bendecirnos y
recompensarnos cuando le respondemos por medio del arrepentimiento, si lo
hacemos seremos liberados y entraremos en el gozo de nuestra salvación.
Dios Padre nos ama, Dios Hijo nos ama,
por eso nos llama al arrepentimiento. Aceptemos este llamado del Señor, el
sabe que luchamos para arrepentirnos, el nos ayudara con su gracia. El
arrepentimiento es una decisión de fe en la salvación que nos trajo Jesús.
¿El Beneficio?, la vida eterna, el acceso al Reino de los Cielos
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