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XIV. YO
NO SOY SOBERBIO, ¿QUIÉN DIJO ESO?
Hablamos de soberbia y nos referimos a
una actitud de arrogancia, y los soberbios se auto califican en sus hechos
de grandiosos, magníficos, o estupendos, y disfrutan placenteramente en la
contemplación de sus cualidades propias, con menosprecio a los demás.
Soberbia, es uno de los siete pecados
capitales. Consiste en una estima de sí mismo, o amor propio indebido, que
busca la atención y el honor y se pone uno en antagonismo con Dios (CIC
1866)
La soberbia es el amor excesivo de la
propia excelencia. Santo Tomás, sin embargo, confirmando la opinión de San
Gregorio, lo considera el rey de todos los vicios, y pone en su lugar la
vanagloria como uno de los pecados capitales. Al darle esta preeminencia lo
toma en su significado más formal y completo. Entiende que es esa
estructura mental en la que un hombre, a través del amor a la propia valía,
aspira a alejarse de la sujeción a Dios Todopoderoso, y no hace caso de la
órdenes de los superiores.
Un profesor, les cuenta el testimonio
de su vida de estudiante a sus alumnos. Según el para servir de ejemplo.
Entonces les narró como él fue un estudiante responsable, como él era más
puntual que nadie para llegar a clase. Lo más importante que les hizo saber,
fue las estupendas calificaciones que él había obtenido y sin estudiar
mucho, solo cultivando su natural inteligencia. Finalmente les dice, que
gracias a Dios, el no necesito ayuda de los demás, y que su personalidad
era triunfadora, de mucho éxito. Dijo además que se sentía bien consigo
mismo, y se felicitaba se mejor que los demás.
Luego se sienta sobre su pupitre, mira
a sus alumnos y dice: Bien, ya les he hablado de una parte de mi vida,
entonces vamos ahora a hablar de ustedes, por favor participen todos. Para
empezar, comenten ustedes ¿Que les ha parecido mi vida de estudiante?
Dice San Agustín; “La soberbia no es
grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está
sano”
El cuento del profesor, creado para
ilustrar el tema de la soberbia, nos recuerda un maestro presuntuoso,
talvez ridículamente engreído, cercano al típico profesor carente de razón
o entendimiento. En otras palabras, esta el deseo excesivo de mostrar las
propias cualidades y de que sean reconocidas y alabadas. Simple vanidad.
En todo caso la soberbia es mucho más
de lo que refleja la actitud del profesor. Pero hay que estar atentos,
porque por lo general la soberbia no muestra la cara, siempre esta bajo una
mascara. Es decir, la soberbia esta al acecho, observando a escondidas y
con cuidado para no ser descubierta.
La soberbia, finge cualidades, ideas o
sentimientos contrarios a los que verdaderamente tiene. Descubramos esta
fiesta de mascaras que utiliza la soberbia para contaminar la vida de los
hombres.
Estas son presentadas como un ideal principal,
carácter íntimo o esencia de algo, esto es como un cierto espíritu.
Espíritu de Servicio: Es una persona
abnegada y muy generosa, que nunca piensa en sí misma, sin embargo,
manifiesta con gran pena “si no fuera por mí, nada se haría, soy la única
que hace algo”
Espíritu de Justicia: Es una persona
muy preocupada de que se haga justicia, pero no logra disimular el
resentimiento o la indignación producida por el desengaño
o por las ofensas, no conoce el perdón ni es capaz de calmar el
disgusto o pena causados por algo que considera una falta de afecto o una
desconsideración
Espíritu de verdad; Es una persona que
defiende la verdad a toda costa y no es capaz de medir su vehemencia. Actúa
y se comporta sin tener en cuenta
los derechos de los demás. Tiene un deseo irresistible de imponerse o
dominar con mucha diferencia. Se creen siempre poseedor de la verdad y caen
en el mal de llevar la contraria a todo.
Espíritu de la sabiduría: Es una
persona intelectual, su severidad excesiva y escrupulosa, solo el sabe como
se interpreta todo, exige exactitud y rigidez en el cumplimiento de una
ley, una norma o una regla, su actitud es orgullosa y generalmente
despectiva con los demás
Espíritu de la enseñanza: Es una persona
de mucho empeño e interés por enseñar, sus consejos son de los mejor, ellas
son ejemplo de los que enseñan. Es una persona que dice las cosas por el
bien de los demás. Son paternalistas y hacen sentir al aconsejado su
superioridad y suficiencia.
Espíritu de coherencia; Es una persona
que busca la conexión, relación o unión en todo, pero ella ajusta los
criterios a su conveniencia e impone cambiarle el principio a las personas,
para que su forma de pensar parezca buena.
Espíritu de generosidad: Es una persona
generosa, los regala todo, sus obsequios son magníficos, aparatoso, lujoso.
Todo lo que da lo hace para que los demás lo vean generosidad, humillando
muchas veces al que recibe.
Pareciera que la soberbia esta en todo
y no nos salvamos de ellas. Pero además descubrimos que todos tenemos
manifestaciones de soberbia. Pero no nos sintamos ofendidos por esta última
afirmación. Revisemos ese aire de dignidad y esa susceptibilidad, y no nos
sintamos dolidos o enfadaos. Hagamos sí, un esfuerzo para descubrirla y
amansarla, mitigarla o hacerla más suave y soportable.
Francisco de Quevedo y Villegas,
escribe: “Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla.”
El soberbio es autosuficiente, porque
él cree que se basta a si mismo, que no necesita a nadie, ni de Dios ni de
los demás. Además goza de gran autocomplacencia al sentirse muy satisfecho
de si mismo, entonces se gloria de si mismo, el solo se auto alaba y se
complace de todo.
El soberbio es orgulloso, se cree
superior, por lo que trata de forma despectiva y desconsiderada a los
demás, es decir es altanero, con actitud despreciativa hacia los demás en
palabras, gestos y miradas. Además es vanidoso, aparenta lo que no es, todo
lo que hace es una actuación para quedar bien, a costa de todo incluso de
la verdad.
El soberbio no trepida y no tiene
vergüenza para hacerse dueño de los meritos que no le corresponden, se
apropia del éxito ajeno, y acomoda y adapta las cosas para sacar provecho
de las iniciativas que no le pertenecen. Además pone todo su esfuerzo para vanagloriarse
y presumir llamado la atención y arrogarse ventajas y beneficios, incluso derechos especiales
que no goza todo el mundo.
El soberbio es aquel que desea imponer
su propio juicio y gusto personal. Pero aún más, el quiere a toda costa que
todos aprueben, acepten y apoyen sus opiniones, sus gusto e iniciativas,
pero sin aceptar la de los demás. Además impone su orgullo, con cierta
rebeldía, para que todo se haga como él quiere, y se molesta y muestra
enojo si le contradicen.
El soberbio mira con malos ojos
cualidades y éxitos de otros, entonces es envidioso y busca desanimar al
que va bien, manifiesta su deseo de fracaso a otro que no es él. Pero
además es egoísta, y busca ser el punto central, interesado solo por si
mismo y sus bienes y cosas.
El soberbio es desconfiado, sospecha de
todo, complica todo lo que puede, enreda las expresiones de los demás, es
burlón e irónico, lastima y ridiculiza a otros. También su juicio es duro,
terco, juzga despreciativamente al que puede e interpreta siempre mal los
actos de las personas. Además vive cavilando, le da vuelta una y otra vez a
las cosas y complicándola mucho mas de lo que es.
El soberbio es ambicioso, se empeña a
toda costa en triunfar, pasa por encima de cualquiera que se oponga a su
éxito, busca todas las formas para sentirse bien consigo mismo. Es poderoso
y mejor que los demás. Es calculador y para tener beneficios, reflexiona
con cuidado y atención si va a tener perjuicios. Todo lo hace por
conveniencia.
El soberbio es desconfiado, esta siempre
preocupado de que no le vayan a engañar. Esta siempre manifestando
abiertamente como los demás se equivocan, esta pendiente de los errores
ajenos, crítica los defectos de los demás. Su intención siempre es dejar
mal a la otra persona ante los otros. Es el tipo de persona capaz de emitir
juicios temerarios y negativos sobre otros, sin importar si se tiene
fundamento en la verdad.
Talvez se puede decir que este es un
crudo análisis del soberbio, o quizás cruel, áspero, despiadado por que
intenta mostrar con realismo lo que puede resultar desagradable o afectar a
la sensibilidad de quien lo lee.
Pero la verdad que aún hay más, porque
es soberbio el que se desanima ante los propios errores y fracasos, como el
que hace suya una actitud de desaliento, de
pesimismo y de reproche. En efecto, la falta de aceptación personal,
es decir, no estar conforme consigo mismo y por eso auto reprocharse y
reprocharle a Dios por ser como se es, también es soberbia.
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