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XXI. CÓMO
ENSEÑAR A ORAR A LOS NIÑOS
Cuando era muy pequeño, esto es, desde
la fecha que aún tengo recuerdos, no podía dormir si no se sentaba mi madre
en mi cama junto a mí. Soy el segundo de 6 hermanos, lo primero era oír
algún cuento o historia, y luego la infaltable oración antes de dormir.
“Jesusito de mi vida, eres niño como yo, déjame ser tu amigo, yo te entrego
mi corazón, y tú me das tu amor, cuídame al dormir por favor” o la bien
conocida oración “Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni
de noche ni de día”, luego me persignaba y a dormir.
Cuando conversamos de este tema entre
adultos ya de mi edad, a muchos les trae bellos recuerdos esta costumbre, y
no encontramos mucha explicación porque no es un hábito como lo fue antes.
Cuando asistimos a la santa misa, la
proporción de edad de los fieles que vemos es más o menos un setenta por
ciento de adultos mayores, y en el treinta por ciento restante no son todos
adolescentes, tal vez la minoría, creo que eso es consecuencia de esta
falta de enseñanza de orar que tienen los niños, es una de las tantas
razones por la cual debemos retomar esta costumbre tan bella, porque así se
iniciaba la comunicación de los padres con los hijos, es el primer
catecismo, es la primera enseñanza de amor por Jesús. No es esto nada de
difícil, empecemos de nuevo.
Comencemos de una manera muy familiar y
sencilla, oremos con nuestros hijos junto a su cama, ambos padres, y seguro
que nuestros hijos y nosotros dormiremos con una gran paz interior. No
busquemos ninguna oración complicada, lo más sencillo y natural posible, y
estaremos sembrando la más hermosa de las semillas en el corazón de
nuestros hijos, y ésta podrá dar los frutos que el Señor nos pide.
“En un jardín de hermosas flores, el
Señor dejó caer una semilla, y encargó a su hijo el riego y el cuidado, así
fue como germinó la más bella de todas, el Señor la está ahora esperando en
su mesa, sólo él sabe cuándo, por qué y para qué” (PSADB-1990)
No olvidemos poner en un lugar
destacado en la habitación donde duermen los niños, alguna imagen de Jesús,
a mí me agrada más en las que está en brazos de su Madre la Virgen María.
Importante que tengan a la vista algún
recuerdo de su Bautismo, la fecha de su nacimiento a la vida como hijos de
Dios y luego si lo han hecho, de su primera comunión. Una pregunta me he
hecho siempre, ¿por qué no se pone una foto del día de matrimonio en la
habitación de los hijos?
Percibir la presencia de Dios, de
Jesús, de la Virgen
María, desde pequeño, nos reconforta y nos da paz, nos
hace sensible en nuestra fe, porque si los hijos por ejemplo observan a sus
padres que están tomados de la mano, con los ojos cerrados en comunicación
con Dios, seguro de que, ellos harán lo mismo, y de verdad percibirán al
Señor, recuerden que él nos dijo, si dos o más se reúnen en mi nombre yo
estaré dentro de ellos.
Creo que esta experiencia es imborrable
en nuestros niños, Dios Padre, Dios Hijo, el Espíritu Santo, mi padre, mi
madre, mis hermanos, junto a junto a
mí orando en casa, que confianza para quedar en las manos de Dios.
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