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XXII. LA
IMPORTANCIA DE MARIA EN LA FAMILIA
Estamos siendo testigo de una de las
situaciones más tristes del ser humano, la peor pesadilla y la más
dolorosa, crisis y agonía en los matrimonios, y lo más increíble son los remedios
que le estamos dando, que lo único que hace es aumentar la pena y el
sufrimiento angustioso de todos sus miembros.
Si fuéramos capaces de mirar como ha
tratado Dios a la familia, y seguir ese modelo familiar en forma
consecuente, podríamos recuperar la salud del matrimonio y ser testigo del
fin de la angustia y el temor de muchos hombres, mujeres y niños. Cuando
Dios preparó el plan de salvación de los hombres, nos envío a su hijo y lo
hizo como parte de una familia y como hijo de María.
En efecto, Jesús podría haber aparecido
de otra forma, haber sido encontrado como un niño abandonado, haber sido
adoptado por los esposos José y María, o haber llegado como un peregrino,
pero Dios no lo quiso así, el nació como todos, de una mujer. Además nació en
el mismo pueblo que pecó contra Dios, para confirmar el carácter de
Redentor para recuperar y salvar a los hombres.
Dios le otorgo un gran valor a la
familia, Jesús nace de una mujer, es alimentado y cuidado en el seno de
ella, y creció como lo hacen muchos niños, con amor familiar entregado por
sus padres, la Virgen
Maria y San José, y no puede ser de otra forma, porque el
ambiente más apropiado para el crecimiento, formación y desarrollo
emocional de un niño es la familia y especialmente con una vida ordenada,
fiel, de mutua preocupación y cuidado, e intenso amor.
Las escuelas entregan la instrucción
educacional de un niño, pero los ejemplos de cómo vivir en el amor se
aprenden en la familia, con respeto de los padres a los hijos y estos a sus
padres, que son nuestro prójimo mas inmediato, entonces como consecuencia
aprendemos a cumplir los mandatos de Dios, como honrar padre y madre, no
matar dando luz a todo ser que se esta concibiendo, no deseando la mujer
del prójimo con ejemplos de fidelidad conyugal, amando al prójimo como a
nosotros mismos, actitudes básicas que demuestran que entendemos que lo
primero es amar a Dios sobre todas las cosas.
En efecto, en la familia nace y reside
el más apropiado sitio para aprender todos los buenos valores con los cuales
ha de vivir alguien que ama a Dios, entonces la organización social de los
hombres tiene su sitio mas importante en la familia, allí el amor enseña la
diferencia de lo bueno y lo malo con lo cual se enfrentará el hombre en el
ambiente externo, en una unión matrimonial fuerte se implanta desde muy
temprana edad firmemente los valores con los cuales los hombres aprenderán
a convivir en forma armoniosa en la sociedad.
La pérdida progresiva de las cualidades
morales va produciendo la agonía de la familia, la ausencia de interés por
la vida familiar, va debilitando cada vez más esta institución del
matrimonio que viene de Dios, adoptando de esta forma una actitud
irreverente, a lo cual no podemos ser permisivos.
Entonces así como el padre, la madre
cumple el mas importante papel de su vida al participar en la familia, por
ella se desarrolla y se forma un niño, entregándole no solo las necesidades
básicas, también las del amor, que es la fuente de vida de todo ser. Es así
como Dios pensó como debía formarse su Hijo, es así como también le entregó
a la mujer un don especial, la maternidad, pero no solo para engendrar,
sino que para formar, educar, cuidar y participar activamente en la primera
etapa de vida de sus hijos.
Dios eligió a una mujer que con su actitud
nos demostró que efectivamente era digna de ser Madre de Dios, y con esto
nos damos cuenta como para Dios todos somos importantes, y que para El no
es preferente el nivel socio-económico de sus hijos, y así la mujer que da
a luz al Hijo de Dios, es sencilla y simple, pero muy importante para Él,
así lo explica San Lucas [Lc, 1,28-29-30-31] Llegó el ángel hasta ella y le
dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».María quedó muy
conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal
saludo. Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el
favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás
el nombre de Jesús.
Así, no quedo duda de que María fue
favorecida y muy importante para Dios y luego para todo el mundo, y ella
desde que recibió la visita del ángel en la anunciación, demostró su amor y
fidelidad al Padre. Pureza e inocencia de corazón quedo a la vista del
ángel Gabriel, es así como María dijo al ángel: « ¿Cómo puede ser eso, si yo
soy virgen?» [Lc 1,34] y el ángel le contesto: «El Espíritu Santo
descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por
eso el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios. María,
dispuesta a totalmente a Dios, responde: «Yo soy la servidora del Señor,
hágase en mí tal como has dicho». [Lc 1,38], de esta forma María nos enseñó
su fe y su obediencia.
María nos muestra su humildad, su
respeto y amor a Dios, con su obediencia, y lo hizo a través de toda su vida,
y acompaño a su Hijo con lealtad y amor en todos los momentos, allí estuvo
ella al pie de la cruz, hasta el último segundo, a pesar de que muchos ya
habían abandonado a su Hijo. María participó en el plan de Dios para
nuestra salvación al ser Madre de Jesús, porque no ver en ella entonces la
ayuda necesaria para la salvación de los males de la familia, como esposa y
madre modelo, acompañado de un ejemplo de esposo, San José, también ejemplo
de padre con su hijo.
Sobran meritos para confiar en María la
ayuda que necesitamos en nuestra familia, ella asumió perfectamente el
papel de madre y esposa, y lo continuó dando este ejemplo a través de toda
su vida terrenal.
Cuando nace Jesús, José esposo de
María, esta presente, dando un gran valor a la presencia directa del esposo
en el parto de su mujer, así muchos están hoy en el parto de sus hijos, me
parece una actitud gratificante para todo matrimonio. “Fueron
apresuradamente y hallaron a María y a José con el recién nacido acostado
en el pesebre”. [Lc 2,16].
Los esposos Maria y José están siempre
unidos, cuando su hijo corre peligro por la medida de Herodes de asesinar a
los niños, José le da protección a su familia y huye a Egipto y cuando
muere Herodes, él los trae de regreso a Nazaret, cuando hay que cumplir con
lo dispuesto en las leyes, lo hacen juntos; “ Asimismo, cuando llegó el día
en que, de acuerdo a la Ley
de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación, llevaron al niño a
Jerusalén para presentarlo al Señor” [Lc 2, 22] .
En efecto, la preocupación por la
familia, la vida unida de los padres de Jesús esta presente en los
Evangelios, “Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la
fiesta de la Pascua.
[Lc 2, 41]. Lo triste de hoy día, es que los padres salen a actividades que
pueden compartir, separados del resto de la familia, no cultivando la
riqueza de la vida en común, de la grata compañía de los seres queridos, no
dando continuidad a esa forma de ser durante el noviazgo, cuando queremos
involucrar a nuestra pareja en todo y no queremos estar en ningún instante
separado. “Cuando Jesús cumplió los doce años, subió también con ellos a la
fiesta, pues así había de ser” [Lc 2, 22].
La preocupación por los hijos decae
cada vez más, ellos salen y no hay preocupación por saber lo que hacen,
entonces luego nos encontramos con sorpresas sobre lo que aprenden fuera de
casa que no siempre es de buena orientación, cuantos niños se ven
abandonados en las calles, cuantos padres no saben lo que sus hijos hacen,
parece que muchos, y esta irresponsabilidad esta trayendo graves
consecuencias en la formación, y lo peor es que los hijos al ver que a sus
padres no les importa ni lo que piensan, toman actitudes rebeldes difíciles
de controlar. Nuevamente los padres de Jesús nos muestran que ellos se
sienten angustiados si no saben de su hijo, cuando Jesús se queda en el
templo asombrando a los maestro de la Ley, sus padres lo buscaban y al hallarlo, le
hicieron saber su preocupación; “Sus padres se emocionaron mucho al verlo;
su madre le decía: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos
estado muy angustiados mientras te buscábamos». [Lc 2, 48].
La tarea de María como madre, fue
siempre abnegada, generosa, nunca pensando en si misma, dio a luz, amamanto
y alimento; crió y acompañó a Jesús por tres décadas, y cuando su Hijo
partió a la casa del Padre, su presencia fue de gran relevancia, y ella
asume un nuevo papel de importancia, ser nuestra Madre; “Cerca de la cruz
de Jesús estaba su madre, con María, la hermana de su madre, esposa de Cleofás,
y María Magdalena. Jesús, al ver a la Madre y junto a ella al discípulo que más
quería, dijo a la Madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo». Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu
madre». Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa.».[Jn 19,
25-27].
Entonces María es hecha nuestra Madre
espiritual, esposa ejemplar, ejemplo de vida familiar, y como madre
nuestra, ella nos cuida y esta con nosotros sus hijos de la misma forma
como lo hizo con Jesús, y esta dispuesta y siempre lista para oír nuestras
súplicas, cada una de nuestras peticiones y elevarlas a su Hijo, y Jesús
esta dispuesto a acoger lo que le pida su madre. En las bodas de Cana,
sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin
vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino». Jesús le
respondió: «Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? Aún no ha llegado mi
hora».Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga».
Había allí seis recipientes de piedra, de los que usan los judíos para sus
purificaciones, de unos cien litros de capacidad cada uno. Jesús dijo:
«Llenen de agua esos recipientes». Y los llenaron hasta el borde. «Saquen
ahora, les dijo, y llévenle al mayordomo». Y ellos se lo llevaron. [Jn 2,
3-8].
«Hagan lo que él les diga», [Jn 2, 4],
es lo que debemos recibir de María, esto es sigan las enseñanzas de Jesús,
hagamos lo que nos dice Cristo en los Evangelios, es la respuesta
inmediata, y es la forma mas segura de caminar por buenos caminos, y así
ella nos indica cual es la salvación que necesitamos, buscamos, María no
muestra y nos pide ir al Hijo y él nos lleva al Padre.
Toda buena madre es buena esposa, dos
requisitos importantes en la familia, y Maria nos enseña, y además es el
medio para llevarnos a Jesús, el cuidó a su hijo y nos cuidará a nosotros,
así Maria adquiere gran importancia en nuestras vidas, especialmente en
nuestra vida familiar y la debemos tener en cuenta. No podemos ir a venerar
a nuestra Madre, si estamos por otra parte siendo permisivos con la crianza
de nuestros hijos, no podemos ir a María si estamos alentando la separación
de los esposos, no podemos ir a ella, y no tomarla como modelo de vida
familiar, pero si podemos recurrir para pedir su intersección por nuestra
necesidades, especialmente las que María Santísima conoce muy bien, como
debe ser una familia.
Recemos a la Virgen María, y
pidámosle por la recuperación de la vida familiar, y por la unidad de la
familia, nos traerá mucha paz y amor a nuestros corazones.
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