|
Caminando con San José Pedro Sergio Antonio Donoso Brant SAN
JOSE, EL
CUSTODIO DEL REDENTOR |
|
|
|
Escribió Santa Teresa de Jesus: Y tomé por abogado y
señor al glorioso san José y me encomendé mucho a él. Vi claro que, tanto de
esta necesidad como de otras mayores, de perder la fama y el alma, este padre
y señor mío me libró mejor de lo que yo lo sabía pedir. No me acuerdo hasta
hoy de haberle suplicado nada que no me lo haya concedido (V 6,6). Y somos muchos los que podemos decir cosas similares |
|
Es cosa que espanta las grandes mercedes que me
ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, y de los peligros de
que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece que
les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; pero a este glorioso
santo tengo experiencia de que socorre en todas, y quiere el Señor darnos a
entender, que así como le estuvo sometido en la tierra, pues como tenía
nombre de padre, siendo custodio, le podía mandar, así en el cielo hace
cuanto le pide. Y esto lo han
comprobado algunas personas, a quienes yo decía que se encomendasen a él,
también por experiencia; y aun hay muchas que han comenzado a tenerle
devoción, habiendo experimentado esta verdad (V 6, 6) |
|
|
EL SECRETO DE JOSE Hemos llegado
al mes de diciembre y ya pronto estaremos celebrando la Navidad, que es una
fiesta entrañable y afectuosa de la conmemoración del nacimiento de un Niño
muy especial, Jesús nuestro Redentor. Estas fiestas son vividas intensamente
por todos en la familia. Nos acordamos muy afectuosamente en estas
celebraciones, de san José, esposo de María, Madre de Jesús, por tanto me
parece muy oportuno hablar de maravilloso santo, que tuvo la dicha de tener
al Dios Jesús junto a su pecho apoyado tiernamente junto a su corazón, José
le enseñó a caminar, talvez le fabricó sus sandalias, le enseñó oraciones,
salmos, lo llevo a la Sinagoga entre tantas actividades que realizo con EL. José
era el esposo legítimo de Maria, y ella esperaba un hijo que no era como
consecuencia de la relación conyugal con su esposa. El matrimonio de José con
María, tenía una misión importante, ser padre del hijo de María, José es un
"justo" elegido por Dios para esta misión “El
origen de Jesús como Cristo fue así: estando desposada María, su madre, con
José, antes de que conviviesen, se halló encinta por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, siendo justo y no queriendo denunciarla (o revelarlo),
resolvió separarse secretamente (Mt 1,18-19).” María
no le dice a José lo ocurrido en ella, no interfiere en los planes de Dios
para con José y así espera que Dios envíe un ángel para revelarle su designio
sobre ella, y sobre él. Sin
embargo José, en silencio sufre las dudas, pero aguarda la intervención de
Dios, sabiendo que el embarazo de María se debe a la acción del Espíritu
Santo, José decide "apartarse ante el misterio". José,
comprendiendo que Dios está actuando, decide no interferir en el designio de
Dios con María. Por ello decide apartarse de María en secreto. José,
es justo, pero no ante la ley de su pueblo, es ante Dios, aceptando
totalmente su voluntad, es así como le lleva alejarse de María en secreto, el
no revela el misterio de la concepción virginal del Hijo de Dios en María. El
secreto de José, lo guarda en su corazón, es algo maravilloso, es algo
precioso, no se pregunta en ningún caso si María es culpable de algo, ¿pero
porque tiene dudas? Porque José necesita saber como actuar frente a este
misión, su esposa esta en cinta por obra del Espíritu Santo. En el
secreto ve la salida José, esto es separarse de ella secretamente, el se da
cuenta que Dios puso la mano en su esposa, y tiene respeto por la santidad de
María. Talvez
José, se consideraba indigno estar junto a María, cuya maravillosa y superior
dignidad admiraba, y temió ante la profundidad del misterio, y quiso dejarla
secretamente. Sin
embargo, José, con gran respeto hacia María, en quien el Espíritu Santo ha
obrado grandes cosas, deja todo en las manos de Dios. Así fue que en el
momento decisivo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: No
temas recibir en tu casa a María, tu esposa" (Mt 1,20). José, es un
hombre sencillo, y siente temor ante la presencia y acción de Dios en María,
es por eso que el ángel le dice: "No temas recibir en tu casa a María, tu
esposa; pues, ciertamente, lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo.
Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su
pueblo de sus pecados" (v20-21). José no
es el padre carnal del hijo de María, él recibe la misión de hacer de padre a
Jesús. José, acogiendo la voluntad de Dios, actúa como esposo de María y como
padre legal de Jesús. En
José, encontramos un hombre sencillo, de gran respeto, humilde, que supo
acoger en secreto este misterio de la acción de Dios en María y así fue que
el hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, recibir a su esposa,
respetarla, cuidarla, acompañarla siempre, participar del nacimiento del
Hijo, a quien “puso por nombre Jesús" (Mt 1,24-25). El
Secreto de José, un acto de amor al Padre Dios |
|
|
REDEMPTORIS CUSTOS El día
15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, del año 1989, el
Santo Padre Juan Pablo II, nos entrega su Exhortación Apostólica sobre la
figura y la misión de san José. Inicia
Juan Pablo II esta Exhortación Apostólica 1. Llamado a ser el Custodio del
Redentor, "José... hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó
consigo a su mujer" (Mt 1, 24). Desde los primeros siglos, los Padres de
la Iglesia, inspirándose en el Evangelio, han subrayado que san José, al
igual que cuidó amorosamente de María y se dedicó con gozoso empeño a la
educación de Jesucristo. Finaliza
esta exhortación diciendo: La Iglesia transforma estas exigencias en oración.
Y recordando que Dios ha confiado los primeros misterios de la salvación de
los hombres a la fiel custodia de San José, le pide que le conceda colaborar
fielmente en la obra de la salvación, que le dé un corazón puro, como san
José, que se entregó por entero a servir al Verbo Encarnado, y que "por
el ejemplo y la intercesión de san José, servidor fiel y obediente, vivamos
siempre consagrados en justicia y santidad" (48). Hace ya cien años el
Papa León XIII exhortaba al mundo católico a orar para obtener la protección
de san José, patrono de toda la Iglesia…….
Deseo vivamente que el presente recuerdo de
la figura de san José renueve también en nosotros la intensidad de la oración
que hace un siglo mi Predecesor recomendó dirigirle. Para leer completamente la Exhortación Apostólica |
|
|
«José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a
María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará
a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús, porque salvará al pueblo de
sus pecados» (Mt 1,20_21). |
|
|
SAN JOSE, EL CUSTODIO DEL REDENTOR Textos de Jesús Marti Ballester |
|
|
En la cuestión 29 de la 3ª parte de la Suma Teológica
trata santo Tomás de San José y afirma, siguiendo a San Agustín y a san Ambrosio,
al Crisóstomo y a san Jerónimo, que entre María y José hubo verdadero
matrimonio. La doctrina más reciente sobre San José es la de Juan Pablo II,
en su Exhortación Apostólica "Redemptoris Custos", de 15 de agosto
1989. En el evangelio de Mt 1, 20: "José, hijo de David,
no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es del
Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque
él salvará a su pueblo de sus pecados", se halla el núcleo central de la
verdad bíblica sobre san José. José es esposo de María y padre virginal de Jesús. La
intimidad de José con María y con Jesús, es causa de que José viva envuelto
en sacramento permanente de Dios; si pues vive con el autor de la gracia y
con la llena de gracia, ¿hasta dónde alcanzará la gracia, al que, habiendo
sido elegido para esposo y padre de las dos criaturas más amadas del Padre
celeste, debe también haber recibido los dones que eran requeridos por esa
misión delicada y excelsa?
San José cooperó a la constitución del orden hipostático
de modo verdadero y singular, aunque extrínseco, moral y mediato; y su
cooperación a la conservación de la unión hipostática, fue directa, inmediata
y necesaria. Y pertenece al orden de la unión hipostática, no físicamente
como la Madre de Dios, pero sí moral y jurídicamente, afirma Bover. Graciosa y plásticamente, el fecundo autor de las
alegorías, san Francisco de Sales, comenta: Si una paloma deja caer un dátil
en el jardín de san José, y nace una palmera, ¿acaso ésta no pertenece a san
José, cuyo es el jardín? El Redentor es realmente de su padre virginal por
derecho de accesión. Es una lástima que el Catecismo de la IC no dedique ni un
solo párrafo a san José, habiendo sido tan ensalzado por Juan Pablo II en la Exhortación
ya citada, dedicada al Santo Patriarca en el centenario de la Encíclica de
León XIII "Quamquam pluries" de 15 agosto 1889.
Según el Angélico, cuanto más una cosa se aproxima a la
causa que la ha producido, más participa de su influencia. Ninguna criatura,
excepto Jesús y María, se ha aproximado más a Dios que San José, por su
predestinación a esposo de María y Padre virginal de Jesús.
Consiguientemente, la santidad de san José excede a la de todas las criaturas
humanas y angélicas. Admirables debieron de ser las virtudes escondidas del
padre de Jesús, la humildad y la obediencia: "José, hijo de David, no
temas recibir en tu casa a María, tu esposa, pues lo que ella ha concebido es
obra del Espíritu Santo" (Mt 1, 20). Y "José hizo lo que el ángel
le había mandado y tomó consigo a su mujer" (Ib 24). La tomó con todo el
misterio de su maternidad; la tomó junto con el Hijo, que llegaría al mundo
por obra del Espíritu Santo. Admirable disponibilidad, y entrega absoluta al
designio divino, que pide el servicio de su paternidad, para que, como en el
principio de la humanidad, exista, ante la humanidad nueva, también una
pareja, que constituya el vértice desde el cual se difunda la santidad a toda
la tierra. "Con la potestad paterna sobre Jesús, Dios ha
otorgado también a José el amor correspondiente, aquel amor que tiene su
fuente en el Padre, "de quien toma nombre toda familia en el cielo y en
la tierra" (Ef 3, 15) (RC 8). Indescriptible nos resulta a los humanos la manifestación
del amor y la ternura, la atención y la constante solicitud afectuosa de José
con aquellas criaturas inefablemente amadas. Misterios de la Circuncisión,
con José cumpliendo su derecho y su deber de padre, "le pondrás por
nombre Jesús"; de la presentación en el templo: "Su padre y su
madre estaban admirados de lo que se decía de El" (Lc 2, 30); de la
huida a Egipto: "Toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto"; de
Jesús en el templo: "Tu padre y yo, angustiados, te andábamos
buscando" (Lc 2, 48). En realidad así se pensaba: "Jesús era, según
se creía, hijo de José" Lc 3, 23). Y el misterio de la vida oculta de
Nazaret, donde José ve crecer al Niño en edad, en sabiduría y en gracia. El
misterio del cuidado de Jesús, criarle, alimentarle, trabajar para él,
vestirle y educarle. Y viendo cómo ese niño, que es su hijo, que es su Dios,
y cómo su esposa, más santa que él, le obedecen a él y se le confían, y oran
juntos, y juntos van a la sinagoga, y juntos pasean y se distraen y juntos
trabajan. Y juntos aman, y juntos viven y juntos redimen al mundo. ¡Qué
maravilla y cuánto amor! Juan Pablo II, en la "Redemptoris Custos", al
señalar el clima de profunda contemplación en que vivía San José, dice:
"Esto explica por qué Santa Teresa de Jesús, la gran reformadora del
Carmelo contemplativo, se hizo promotora de la renovación del culto a San
José en la cristiandad occidental"(25). Los teólogos han tardado muchos siglos en caer en la
cuenta de la figura ingente de san José, absorbidos y preocupados por las
controversias, en sus estudios trinitarios, cristológicos y mariológicos,
apenas repararon en el papel excepcional del humilde carpintero de nazaret:
"nunca- escribe Marceliano Llamera en el prólogo a la "teología de
san José" de su hermano bonifacio- las intuiciones cordiales han llevado
tanta delantera a la teología como en el caso de san José. la
especulación católica, entretenida con Jesús y María, tardó mucho en reparar
en el humilde patriarca. Era ya el siglo XVI, y en los conventitos teresianos
se sabía más de san José que en las aulas de salamanca y de Alcalá. Santa
Teresa sabía más de san José que báñez. Pero, al fin, ha de ser báñez quien
dé la razón a santa Teresa para que se reconozca que la tiene. una vez pregunté a una viejecita excepcionalmente devota
del santo patriarca por qué lo era tanto, y me contestó: ¿no ve usted que
lleva al niño en sus brazos?".
DOCTRINA DE SANTO TOMAS Es doctrina del angélico que cuanto más una cosa se
aproxima a la causa que la ha producido más participa de su influencia. ninguna
criatura, excepto Jesús y María, se ha aproximado más a Dios que san José,
pues, en la cuestión 29 de la 3ª parte de la suma teológica sostiene que, por
su predestinación a esposo de María, entre María y José hubo verdadero
matrimonio, siguiendo a san Juan Crisóstomo, san jerónimo, san agustín y a
san Ambrosio, y como padre virginal de Jesús, en virtud de la cual será él
quien le imponga el nombre designado por el ángel, la santidad de san José
excede a la de todas las criaturas humanas y angélicas. En efecto, como
esposo de María y padre virginal de Jesús, su intimidad con María y con
Jesús, le hace vivir envuelto en sacramento permanente de Dios. Conviviviendo
pues, con el autor de la gracia y con la llena de gracia, ¿hasta dónde
alcanzará la gracia, al que, habiendo sido elegido para esposo y padre de las
dos criaturas más amadas del padre celeste, debe también haber recibido los
dones que eran requeridos por esa misión delicada y excelsa?
COOPERACION DE SAN JOSE AL ORDEN HIPOSTATICO San José cooperó a la constitución del orden hipostático
de modo verdadero y singular, aunque extrínseco, moral y mediato; y su
cooperación a la conservación de la unión hipostática, fue directa, inmediata
y necesaria, y pertenece al orden de la unión hipostática, no físicamente
como la madre de Dios, pero sí moral y jurídicamente, afirma Bover graciosa y
plásticamente, el fecundo autor de las alegorías, san francisco de sales,
comenta: si una paloma deja caer un dátil en el jardín de san José, y nace
una palmera, ¿acaso ésta no pertenece a san José, cuyo es el jardín? el
redentor es realmente de su padre virginal por derecho de accesión es una
lástima que el catecismo de la IC no dedique ni un solo párrafo a san José,
habiendo sido tan ensalzado por Juan Pablo II en la exhortación, dedicada al
santo patriarca, en el centenario de la encíclica de león XIII "quamquam
pluries".
LA "REDEMPTORIS CUSTOS" DE JUAN PABLO II La doctrina más reciente sobre san José es la de Juan
pablo II, en su exhortación apostólica "Redemptoris Custos" de 15
de agosto 1989, que hace derivar toda la grandeza de san José del evangelio
de mt 1, 20: "José, hijo de david, no temas tomar contigo a María tu
mujer, porque lo engendrado en ella es del espíritu santo, dará a luz un
hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus
pecados". En estas palabras se halla el núcleo central de la verdad
bíblica sobre san José. Admirables debieron de ser las virtudes escondidas
del padre de Jesús, la humildad y la obediencia, testificada en las palabras
del evangelio: "José hizo lo que el ángel le había mandado y tomó
consigo a su mujer" (ib 24). la tomó con todo
el misterio de su maternidad; la tomó junto con el hijo, que llegaría al
mundo por obra del espíritu santo. admirable disponibilidad, y entrega
absoluta al designio divino, que pide el servicio de su paternidad, para que,
como en el principio de la humanidad, exista, ante la humanidad nueva,
también una pareja, que constituya el vértice desde el cual se difunda la
santidad a toda la tierra.
INTIMIDAD DE SAN JOSE CON MARIA Y CON JESÚS "Con la potestad paterna sobre Jesús, Dios ha
otorgado también a José el amor correspondiente, aquel amor que tiene su
fuente en el padre, "de quien toma nombre toda familia en el cielo y en
la tierra" (ef 3,15) (rc 8). Indescriptible nos resulta a los humanos la
manifestación del amor y la ternura, la atención y la constante solicitud
afectuosa de José con aquellas criaturas inefablemente amadas. Misterios de
la circuncisión, con José cumpliendo su derecho y su deber de padre, "le
pondrás por nombre Jesús"; de la presentación en el templo: "su
padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de el" (lc 2,30);
de la huida a Egipto: "toma al niño y a su madre y huye a Egipto";
de Jesús en el templo: "tu padre y yo, angustiados, te andábamos
buscando" (lc 2,48). "Jesús era, según se creía, hijo de José"
(lc 3,23). en realidad así se pensaba en su entorno
social. el misterio de la vida oculta de nazaret,
donde José ve crecer al niño en edad, en sabiduría y en gracia. el misterio del cuidado de Jesús, criarle, alimentarle,
trabajar para él, vestirle y educarle. y viendo cómo
ese niño, que es su hijo, que es su Dios, y cómo su esposa, más santa que él,
le obedecen a él y se le confían, y oran juntos, y juntos van a la sinagoga,
y juntos pasean y se distraen y juntos trabajan. y
juntos aman, y juntos viven y juntos redimen al mundo. ¡qué
maravilla y cuánto amor! Juan Pablo II, en la "Redemptoris Custos",
al señalar el clima de profunda contemplación en que vivía san José, dice:
"esto explica por qué santa teresa de Jesús, la gran reformadora del
carmelo contemplativo, se hizo promotora de la renovación del culto a san
José en la cristiandad occidental".
COMO MARIA FUE ELEGIDA MADRE DEL REDENTOR, JOSE LO FUE
PARA SER SU ESPOSO Y PADRE LEGAL DE JESÚS. Jesús es hijo de david, porque José, su padre legal y
María, su madre, son descendientes del rey david: “ve y dile a mi siervo
david: estableceré después de tí a un descendiente tuyo, un hijo de tus
entrañas y consolidaré tu reino” (2 sam 7,4). como María recibió una
anunciación por la cual se le notificaba que iba a ser madre de Dios, José
también tuvo su anunciación en la que se le anunciaba que iba a ser el padre
legal del hijo de Dios, e hijo de María, su esposa, a quienes tendrá que
cuidar, alimentar, proteger, defender, con quienes convivirá y acompañará. en el momento más amargo de su vida, cuando está dispuesto
a dejar a María al verla encinta, le dice el ángel: "José, hijo de david,
no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en
ella viene del Espíritu Santo dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre,
Jesús, porque el salvará al pueblo de sus pecados" mt 1,16. al ser la imposición del nombre derecho del padre, el
ángel está afirmando la paternidad de José. sin
esperarlo, se ve inmerso en la familia trinitaria como Abraham, a quien se le
pidió el sacrificio de su hijo, José estaba dispuesto a dejar a su esposa
María, que era como morir en vida: “al encontrarse con el Dios que da vida a
los muertos, y llama a la existencia lo que no existe, Abraham creyó” (rom
4,13).
JOSE, UN HOMBRE JOVEN Aunque la imaginería se empeñó equivocadamente en
representarnos a un hombre anciano para dejar a salvo la virginidad de María,
la realidad fue más hermosa, porque José era un joven fuerte y lleno de vida,
que amaba profundamente a su novia María. con una
gran delicadeza y ternura, y con gran sentido de responsabilidad, acató por
la fe los caminos de Dios. el anuncio de su vocación
le causó una alegría inmensa. y comprendió la gran
confianza que depositaba el padre al elegirlo padre de su hijo, asociándolo
al orden hipostático, y se entregó totalmente a la misión que le confiaba y
pondrá todas sus fuerzas al servicio de Jesús y de María trabajará y sufrirá,
pero también gozará. recibirá las humillaciones de
belén, cuando no le quieran dar posada, y sufrirá más por María y el niño que viene, que por
él buscará la gruta para que María pueda dar a luz. la
limpiará, buscará la comida, leña para el fuego y luz para iluminar la cueva
oscura.
DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSE El será el primero en ver al hijo de Dios, niño recién
nacido; en oír sus llantos, su noble y sensible corazón se sobrecogerá contemplando
la pobreza con que viene al mundo el hijo de Dios y su hijo. Jesús, como
todos los niños, tiene que aprender a caminar, a hablar, a leer, a recitar
los textos de la escritura, el “Schema, Israel”, fijándose en los ojos de su
padre. y después, Egipto, como Abraham: “sal de tu
tierra y de la casa de tu padre” huída rápida para salvar al niño, tiene que
exiliarse, país desconocido, lengua extraña, tierra idólatra, sin medios,
buscando el modo de ganar la vida, muere herodes. y
el ángel le anuncia que ha muerto el que quería matar al niño. y vuelta a su tierra. Pero al enterarse que en judea
reinaba arquelao, hijo de herodes, creyó que estaría más seguro en galilea, y
se encaminó a Nazaret siempre peregrinando y sin ninguna comodidad, ve crecer
al niño, ya se lo lleva al taller. Le enseña a manejar las herramientas, a
cortar los troncos, a trabajar la madera. a coger el
martillo, hace puertas, ensambla yugos y arados, pule taburetes y encaja
ventanas, también trabaja la huerta, y está al servicio de todos, y a veces
tiene que discutir su jornal. Es pobre, pero justo, se suda en el pequeño taller.
JOSE, EDUCADOR DE JESÚS José educa a Jesús, que va creciendo. José le va
enseñando la belleza de los campos, las higueras que apuntan sus brotes en la
primavera, las vides con sus pámpanos y racimos. le explica la necesidad de
la poda para que den uvas, le muestra las ovejas en el ganado, y las que se
escapan, la belleza de los lirios del campo, la cizaña en el trigo, la
semilla sembrada en la tierra, el aspecto del cielo, si rojo, o azul, si raso
o con nubes, el peligro de la tormenta, la gallina y los polluelos, lo que
después improvisará en sus parábolas y predicación, se lo enseñó su padre.
“les estaba sujeto”. es decir, no hacía nada sin
contar con sus padres, con deferencia respetuosa, con sencillez y docilidad.
Jesús ama a su padre. ¡y cómo ama José a Jesús!
"por el paterno amor con que abrazasteis al niño Jesús", escribió
el papa león XIII, expresando el inmenso cariño y ternura de José por su hijo
Jesús. Jesús va a la sinagoga cogido de la mano de su padre. Jesús ora en
familia con José y María, dice de su padre santa teresa del niño Jesús, que
bastaba verle rezar para saber cómo rezan los santos. ¡qué
sería ver rezar a José, el más santo de los santos! la vida de José es una
vida de oración y de trabajo, de hogar y de amor, de austeridad y de pobreza,
pero de alegría inmensa como consecuencia de la profundidad de su vida
interior y de saberse entregado por completo al primer hogar cristiano, semilla
de la iglesia, de la cual es también patrono. "proteged a la iglesia
santa de Dios, la preciosa herencia de Jesucristo". el
papa Sixto IV decretó en 1480 la fiesta de san José.
OH! JERUSALEN "Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén
por las fiestas de pascua cuando Jesús tuvo doce años, subieron a la fiesta
según la costumbre" (lc 2,41) la caravana ha partido de la fuente de
Nazaret y su alma de niño ha comenzado a estremecerse al comenzar el viaje. un muchacho en oriente, a su edad, es tan maduro como uno
de 16 ó 20 en occidente los caminos de Jerusalén estaban atestados de gente,
que caminaba a pie, o a caballo de asnos y de camellos. el
polvo subía al aire y se esparcía por los campos, por los olivos verdes, por
las alquerías cúbicas. la gente cantaba salmos al
borde de los caminos los comerciantes vendían frutas y pan en las alforjas
sonaban los timbales y los platillos en una de esas caravanas va Jesús de 12
años a los 13 quedará constituido miembro de pleno derecho del pueblo
sacerdotal. nunca un niño se ha parecido tanto a su madre cuanto más iba
creciendo, más se le parecía cuando sea un adulto, toda su naturaleza humana
reflejada en su cuerpo, en actitudes, biológicas y espirituales, será el puro
espejo de su madre sólo su cuerpo, sus cromosomas y genes, son los que han
formado aquella naturaleza bella y armoniosa que le hacía el propio retrato
de su madre sus mismos ojos profundos, sus mismas manos sus gestos idénticos.
Jesús observa con mirada penetrante. Jerusalén es una ciudad en fiestas
cuando entra en el templo y ve que la sangre de los corderos viene corriendo
desde el altar de los holocaustos, experimenta una inmensa emoción aquellos
miles de corderos degollados, le representan a él... ¡qué momento más
intenso! nunca en la historia un muchacho ha sentido una conmoción como la
suya. María, que conocía como nadie la intimidad de su hijo, le observaba,
extasiado en Dios, su padre, su vida, su amor. a las
tres de la tarde comenzó el sacrificio vespertino. a
Jesús le saltaba el corazón en el pecho adorable contemplaba por primera vez
el cortejo de los oficiantes dispuestos a sacrificar los corderos vio al
sacerdote con el cuchillo en la mano, hundirlo en el cuello del cordero vio
correr la sangre y derramarla los
sacerdotes sobre el altar. el amor le subía en
oleadas por su ser entero no se queda en el templo por casualidad, sino que
su alma hambrienta lo necesitaba ni sus padres habían descubierto el
terremoto espiritual producido en la conciencia humana de su hijo.
EL REGRESO, NO SE HA PERDIDO, SE HA QUEDADO "Y cuando terminaron, se volvieron; pero el niño
Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres estos, creyendo
que estaba en la caravana, caminaron una jornada, y se pusieron a buscarlo
entre los parientes y los conocidos; al no encontrarlo se volvieron a
Jerusalén en su busca". miles de peregrinos van
saliendo de Jerusalén hombres por un lado, mujeres por otro y los niños con
unos o con otros. Los caminos se llenaban de gente; las caravanas se
mezclaban cuando se reunieron para el descanso, Jesús no apareció. José y
María fueron preguntando a parientes y conocidos, alarmándose progresivamente
y nadie había visto al niño durante todo el camino!
desolación. Hay que volver a Jerusalén, aquella misma noche en Jerusalén
preguntan en la casa donde habían comido el cordero pascual, entre conocidos
y amigos cuando María ve a un muchacho, se sobresalta en su alma se ha
desatado un huracán de angustia y dolor: "una espada de dolor te
atravesará el corazón". ¿a dónde te escondiste,
amado, / y me dejaste con gemido?...como el ciervo huiste / habiéndome herido
/ salí tras tí clamando / y eras ido...después de tres días de busca y de
agonía, lo encontraron por fin, en el templo. los
rabinos que comentaban la escritura los días festivos, ofrecían la
oportunidad a los forasteros de que les escucharan en estas ocasiones. era como un cursillo o unos ejercicios espirituales.
TU PADRE Y YO TE BUSCABAMOS "Hijo, ¿por qué nos has tratado así? mira que tu padre
y yo te buscábamos angustiados" (lc 2,41). la
palabra padre en labios de María, tiene una significación plena en el orden
espiritual, moral y afectivo. María le da la preferencia a José le honra, le
pone delante. ni en el orden ontológico ni el de la
santidad le corresponde esa preferencia, pero sí en el orden jurídico
familiar y social. la frase "nos has tratado
así", indica la unión de corazones; José es verdadero esposo de María y
está unido a ella en el dolor como hay unión de corazones, sufren juntos por
la pérdida y separación de Jesús.
LA PERDIDA DE JESÚS Cuando perdemos a Jesús, sufrimos me diréis que hay
muchas personas que están apartadas de Dios y no sufren por ello. sí que sufren, aunque no se dan cuenta puede uno no darse
cuenta de que está tragando veneno, pero se envenena sin darse cuenta dicen
que el sida puede estar latente en un organismo durante años cuando se
quebrantan los mandamientos se produce un desequilibrio, un desquiciamiento
de la persona. se da la esquizofrenia, que consiste
en la disociación del deber y del hacer los mandatos de Dios no son
arbitrarios el sabe lo que nos conviene y lo que nos daña por eso manda lo
que nos conviene y prohíbe lo que nos daña. la
ausencia, la pérdida de Jesús causa dolor, angustia: "te buscábamos
angustiados" el amor espiritual es más fuerte que el natural. "los
amores de la tierra le tienen usurpado el nombre" al amor, dice santa
teresa. "el que ama con amor espiritual, dice
san Juan de avila, necesitaría dos corazones: uno de carne para amar; otro de
hierro para recibir los golpes por la pérdida de los hijos espirituales”. el corazón de María estaba ya desbordado de amargura
cuando prorrumpe en estas palabras de queja, reprensión cariñosa y
respetuosa. ¿por qué nos has tratado así, a los dos?
unidos en la misma duda. y unidos en la misma
acción: "te buscábamos angustiados". José y María, como Abraham,
tienen que recibir la herida dolorosísima de la separación del hijo:
"¿por qué me buscabais? ¿no sabíais que yo
debía estar en la casa de mi padre?". -¿qué dice? ¿Qué lenguaje es
éste?- este Jesús no es el Jesús que ellos conocían. Jesús ha marcado una
línea clara de separación. se les exige el
desprendimiento total. la noche del espíritu, que
María vivirá en el calvario, se le adelanta a José en este momento. la colaboración de José a la redención alcanza ahora mismo
un nuevo dolor. y así fue en toda su vida. en el viaje a belén, en la noche del nacimiento, en el día
de la presentación en el templo, en la huída a Egipto, ante la profecía de Simeón,
en nazaret, en el templo con los doctores.
CUANDO DIOS BUSCA… Dios creó el mundo hermoso para dárselo al hombre, al que
quiere feliz con el y para siempre. los hombres no
acaban de conocer cuánto les ama Dios y buscando ser felices se hacen más
esclavos. el hombre pecó y sigue pecando. y se esclavizó. se han hecho un
Dios a la medida de sus deseos, dirá Nietzche: "si es verdad que Dios
hizo al hombre a su imagen y semejanza, le salió bien, porque el hombre ha
hecho a Dios a su imagen y semejanza". los
hombres hacen Dios lo que desean que sea su Dios, el becerro de oro, o el
dinero de plástico, o el sexo, o el poder, o la vanidad, o todo a la vez. pero Dios sigue buscando a ese hombre que se ha perdido.
Jesús deseaba ya derramar su sangre, viendo la sangre profética en el templo
para comprar el encuentro de los hombres, y como José y María seguirá
buscando... cuando hemos perdido la cartera, el carnet, o el pasaporte, los
buscamos con desespero me acuerdo de aquellos padres del niño autista perdido
en los pirineos, buscando angustiados a su hijo. y
de tantos otros… Jesús, encarnación del amor del padre, explicó tres
parábolas de búsqueda: una mujer perdió una moneda. cosa
inanimada. un pastor perdió una oveja, animal
desprovisto del instinto de orientación, de entre cien que tenía. y la de la conversión. el padre
no busca al hijo, sino espera que actúe su razón y su amor. y le ofrece su casa, su abrazo y su amor. amor que busca, que perdona, que crea esa es su alegría. la alegría del encuentro, que es evidente en las tres.
ITINERARIO DE LA HUIDA Conocemos el proceso del huído: mucho dinero, muchos
amigos. gastos fastuosos, derroche de sus
facultades, de su afectividad, de su sueño, se le apodera la pereza, va
perdiendo la ilusión para los deberes serios, comienzan a mermar sus
caudales, empiezan a desfilar los amigos falsos, que no le encuentran ya tan
manirroto. en el fondo cada día menos alegría, se
ensombrece su rostro, se acaba su campechanía y su capacidad de desenfado
pasa hambre, va a cuidar cerdos, y no le dejan hartarse de bellotas como
ellos. y de pronto, piensa en su padre, en su casa,
en sus criados que comen pan y él ni siquiera bellotas. ¿qué
hará su padre si él regresa a casa? ¿qué dirá la
gente, si él, que se marchó con tanta fanfarronería y altivez, regresa
humillado y roto, empobrecido y mugriento? pero, el hambre y la miseria son
ya tan grandes, que pasa por todo: "me pondré en camino a donde está mi
padre, reconoceré que he pecado" (lc 15,1) y le diré que disponga de mí
como de un criado en su casa, a su lado, junto a él. Jesús está revelando el
corazón del padre. "cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y se
conmovió, y echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo".
profundos sollozos de alegría, vestido nuevo y anillo de bodas en el dedo,
sandalias sin estrenar, sacrificio del ternero más gordo, y el banquete para
llegar a descubrir la revelación de la misericordia de Dios hace falta una
larga evolución espiritual, a través de muchos acontecimientos dolorosos y muchas
desilusiones amarguras y fracasos.
JOSE AYUDA A BUSCAR A LOS PECADORES Dios tiene el corazón en un puño cuando a alguno de sus
hijos le envuelve el pecado. se ha perdido es como el
pastor que cuenta las ovejas, 97, 98, 99, ¿y la 100? sufre porque sabe que
ella sufre. Dios sufre porque sabe que el pecador es ese hijo que pasa
hambre, que lo ha perdido todo, menos su dignidad de hombre y de hijo. y el padre es fiel. lo busca. envía sus profetas, sus sacerdotes, en busca de la oveja
perdida. "las ovejas que me ha dado mi padre nadie las arrebatará de mi
mano". los 90 millones de niños que son destrozados en el seno de sus
madres, los miles de niños víctimas de la prostitución infantil, del
asesinato en las calles, “los meninos da rua”, los enfermos del sida, los
drogadictos, los esclavos de la inmoralidad y de la droga del sexo, las
víctimas de todas las guerras de la historia, los esclavizados por el orgullo
y la soberbia, por la envidia que les carcome las entrañas... el terrorismo,
la delincuencia juvenil, la inseguridad ciudadana: el hombre de nuestro
tiempo está sometido como en ninguna otra época a enormes tensiones que ponen
en peligro su equilibrio psicológico la higiene acabó con las pestes; las
vacunas con las enfermedades contagiosas; la técnica con la servidumbre del
trabajo físico. pero el nuevo estilo de vida
propiciado por la revolución industrial, ha hecho del hombre moderno un
pelele vulnerable y desmadejado, en manos de esos invisibles agresores que
son la ansiedad, la depresión, la esquizofrenia. hoy
que el mundo está loco, hace falta como en ningún otro tiempo un momento de
reflexión para el cultivo del espíritu. Dios lo busca. Dios los quiere
liberar, pacificar, que se reúnan en su familia, que pertenezcan al reino
suyo de paz y amor, no quiere que sean niños perdidos. y
los busca, busca a Adán, ¿dónde estás?
busca a Caín, ¿qué has hecho con tu hermano?
JOSE, PADRE DE FAMILIA, LLORADO POR SU HIJO JESÚS. La paternidad de José va más allá de la de todos los
padres terrenales, aún sin ser su filiación carnal, ya que en él se refleja
la paternidad de Dios mismo constituyéndolo en cabeza de la familia con un
corazón a la medida del hijo de Dios y de su madre María. Así pues, Dios dio
a María a José por esposo no sólo para su apoyo en la vida sino para hacerlo
participar del sagrado vínculo del matrimonio la familia santa de nazaret
trabaja, cumpliendo el mandato del creador: "comerás del fruto de tu
trabajo"; allí la fecundidad es mirada y valorada como bendición del
señor: "tu mujer como parra fecunda; tus hijos como brotes de olivo,
alrededor de tu mesa donde Dios derrama su bendición: "que el señor te
bendiga y veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida"
(sal 127). Cuando ya no era tan necesario, por ser Jesús adulto y capaz de
proteger a su madre, José, se sintió cansado con un cansancio que hasta
entonces no conocía, agotada su vida en el taller, sintió frío y Jesús y
María, alarmados y llenos de pena, corrieron a su lado y asistido por ellos
cuidadosamente y con inmenso cariño, murió en la paz de Dios. Jesús, que
lloró con tanta emoción ante el sepulcro de Lázaro, ¿cómo lloraría al morir
su padre, a quien tanto amaba? y las lágrimas de su esposa María, se unieron
a las de su hijo, porque se les iba el esposo y el padre, compañero de la
peregrinación. Por eso, por el consuelo que tuvo al morir en brazos de su
hijo y de su esposa, es el patrono de los agonizantes. Jesús, José y María,
asistidnos en nuestra última agonía,
vio la siembra y supo que se acercaba la cosecha, que no pudo ver. |
|
|
EFICACIA DE LA INTERCESION DE SAN JOSE Santa teresa experimentó la eficacia de la intercesión de
san José y "se hizo promotora de su devoción en la cristiandad
occidental" y, principalmente, quiere que lo tomemos como maestro de
oración. José, padre de Jesús, que entregó al redentor su juventud, su
castidad limpia, su santidad, su silencio y su acción, puede hacer suyo el
sal 88: "el me invocará: tú eres mi padre, mi Dios, mi roca
salvadora". |
|
|
DIOS NO NECESITA NUESTRAS OBRAS SINO NUESTRO AMOR San José nos enseña que lo importante no es realizar
grandes cosas, sino hacer bien la tarea que corresponde a cada uno. "Dios
no necesita nuestras obras, sino nuestro amor" (santa teresa del niño
Jesús), la grandeza de san José reside en la sencillez de su vida: la vida de
un obrero manual de una pequeña aldea de galilea que gana el sustento para sí
y los suyos con el esfuerzo de cada día; la vida de un hombre que, con su
ejemplaridad y su amor abnegado, presidió una familia en la que el Mesías
crecía en edad, en sabiduría y en gracia ante Dios y los hombres (lc 2,52).
No consta que san José hiciera nada extraordinario, pero sí sabemos que fue
un eslabón fundamental en la historia de la salvación de la humanidad la
realización del plan divino de salvación discurre por el cauce de la historia
humana a través, a veces, de figuras señeras como Abraham, Moisés, David,
Isaías, pablo; o de hombres sencillos como el humilde carpintero de nazaret.
Lo que importa ante Dios es la fe y el amor con que cada cual teje el tapiz
de su vida en la urdimbre de sus ocupaciones normales y corrientes. Dios no
nos preguntará si hicimos grandes obras, sino si hicimos bien y con amor la
tarea que debíamos hacer. el evangelio apenas si nos dice nada de san José,
poquísimo nos dice de su vida, y nada de su muerte, que debió de ocurrir en
nazaret poco antes de la vida pública de Jesús; sólo Mateo escribe de José
una lacónica frase que resume su santidad: era un hombre justo. acostumbrados a tantos superlativos, esta palabra tan
corta nos dice muy poco a nosotros, tan barrocos. Pero a un israelita decía
mucho. la palabra "justo” ciñe como una aureola
el nombre de José como los nombres de Abel (he 11,4), de Noé (gn 6,9), de
Tobías (tb 7,6), de Zacarías e Isabel (lc 1,6), de Juan bautista (mc 6,20), y
del mismo Jesús (lc 23,47). “justo”, en lenguaje bíblico, designa al hombre
bueno en quien Dios se complace. el salmo 91,13 dice
que “el justo florece como la palmera” la esbelta y elegante palmera, tan
común en oriente, es una bella imagen de la misión de san José. así como la palmera ofrece al beduino su sombra protectora
y sus dátiles, así se alza san José en la santa casa de nazaret ofreciendo
amparo y sustento a sus dos amores: Jesús y María.
EL TRABAJO ORDINARIO La santidad de José consiste en la heroicidad del
monótono quehacer diario. sin llamar la atención,
cumplió el programa de quien es "justo” con Dios mediante el fiel
cumplimiento de las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad; y con el
prójimo por medio de su apertura constante al servicio de los demás como se
construye la casa ladrillo a ladrillo, el edificio de la santidad se va
realizando minuto a minuto, haciendo lo que Dios quiere. “san José es la
prueba de que, para ser bueno y auténtico seguidor de cristo, no es necesario
hacer "grandes cosas", sino practicar las virtudes humanas,
sencillas, pero verdaderas y auténticas” (Pablo VI).
EL SANTO DEL SILENCIO | |