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LITURGIA DEL DIA
DE SAN JOSE
Parroquia de la
Sagrada Familia de Vigo
SAN
JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA
El culto a San
José nació de la devoción con que la Edad Media rodeó a la Virgen María y al
Niño Jesús. Si la fiesta del esposo de María y Padre nutricio de Jesús (siglo
XV) cae en Cuaresma, se debe a un motivo fortuito, ya que los calendarios
antiguos mencionaban el 20 de marzo a un mártir del mismo nombre. En algunas
regiones se celebró en Tiempo de Navidad.
La
misión de San José al lado de Jesús y María queda expuesta con claridad en el
prefacio de la misa: José es «el hombre justo», esposo de la Virgen María,
«el servidor fiel y prudente», custodio de la Sagrada Familia, que «haciendo
las veces de padre, cuidará de Jesús». La colecta resume con hondura el
misterio encerrado en sus diversas actividades: «Dios confió los primeros
misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de San
José". Ahora bien, el Señor quiso que San José continuara desempeñando
en la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, la misma función que había asumido
cuando se entregó por entero a servir a Jesús». De igual modo que María,
Madre de Jesús, es la Madre de la Iglesia, así también José, custodio de
Jesús, es el protector de la Iglesia. Por eso pedimos que la Iglesia --cuya
misión consiste en hacer que todos los hombres entren en la plenitud del
misterio de la Encarnación--, «los conserve fielmente por intercesión de San
José».
LITURGIA
DE LA PALABRA
Se
puede elegir entre dos evangelios: el primero relata el anuncio de la
Encarnación hecho a San José, y el segundo describe el episodio de Jesús
hallado en el Templo por sus padres después de tres días de búsqueda. La
primera lectura profetiza que el Mesías seria hijo de David. Ahora bien, si
Jesús es hijo de David, es porque José descendiente de David, había tomado,
cumpliendo fielmente con la Ley, como esposa a una joven de su linaje. La
epístola nos ayuda a adivinar la fe de José por comparación con la de
Abraham, el padre de los creyentes.
Lectura
del libro 2º de Samuel
En aquellos días,
recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo David:
«Cuando hayas llegado al término de tu vida y descanses con tus padres
estableceré después de ti a un descendiente tuyo un hijo de tus entrañas, y
consolidaré su reino. El edificará un templo en mi honor y yo consolidaré su
trono real para siempre. Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo.
Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia ,
tu trono durará por siempre.»
SALMO
RESPONSORIAL 88
R/ Su linaje será
perpetuo.
Cantaré eternamente
las
misericordias del Señor
anunciaré
tu fidelidad
por
todas las edades.
Porque dije: «Tu
misericordia
es
un edificio eterno
más
que el cielo has
afianzado
tu fidelidad".
Sellé una alianza con mi
elegido
jurando
a David mi siervo
Te
fundaré un linaje perpetuo
edificaré
tu trono para todas las edades.
El me invocará: Tú eres
mi padre,
mi
Dios, mi Roca salvadora.
Le
mantendré eternamente mi favor
y
mi alianza con él será estable.
Lectura
de la carta del apóstol San Pablo 22 a los romanos ,4,13-16- 18-22
Hermanos: No fue
la observancia de la ley, sino la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia
la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es
gracia: así la promesa esta asegurada para toda la descendencia, no solamente
para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de
Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así lo dice la Escritura: «Te hago
padre de muchos pueblos".. Al encontrarse con
el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe,
Abrahán creyó.
Apoyado
en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de
muchas naciones, según lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.»
Por lo cual le fue computado como justicia.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 1, 16. 18-21. 24a
Jacob engendró a
José, el esposo de María de la cual nació Jesús llamado Cristo. El nacimiento
de Jesucristo fue de esta manera: la madre de Jesús estaba desposada con
José, y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo, por obra
del Espíritu Santo.
José,
su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en
secreto. Pero apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños
un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en
llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del
Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque
él salvará a su pueblo de los pecados.» Cuando José se despertó, hizo lo que
le había mandado el ángel del Señor.
Oración de los Fieles
Oremos, hermanos y hermanas, al Señor, y pidámosle que se acuerde de
nosotros, obra de sus manos: Respondemos a cada petición:
Escúchanos, Señor.
Para que el Señor, que puso en manos de san José el cuidado de su Verbo hecho
hombre, asista a los pastores de la Iglesia, en manos de los cuales ha
establecido los sacramentos de la gracia y los dones de la salvación,
roguemos al Señor.
Para que el Señor, que ha querido que san José fuera patrono de la Iglesia y
padre de su familia, derrame el espíritu de oración y de generosidad en los
hogares cristianos, a fin de que surjan abundantes vocaciones para el
servicio de la Iglesia y para la predicación del Evangelio, roguemos al
Señor.
Para que el Señor, que puso la tierra al servicio del ser humano y le dio la
misión de cultivarla, conceda a los trabajadores el sustento necesario y una
vida digna y feliz, roguemos al Señor.
Para que el Señor, que permitió que san José fuera turbado por la
incertidumbre y la duda y tuviera que huir de su tierra, venga en auxilio de
los emigrantes y de todos los que viven en medio de dudas y tormentos,
roguemos al Señor.
Para que el Señor, que quiso que san José fuese asistido por Jesús y María en
el momento de su tránsito, sea benigno y misericordioso con los agonizantes y
nos asista en la hora de nuestra muerte, roguemos al Señor.
Que nos ayuden, Señor, los méritos de san José, esposo santísimo de la Madre
de Jesús, y que, por su intercesión, consigamos los bienes que, por nuestra
debilidad, no nos atrevemos a esperar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
Misión de san José
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la solemnidad de san José,
el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios,
el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que,
haciendo las veces de padre, cuidara a tu Hijo unigénito,
concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, nuestro Señor.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…
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