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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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Santa Teresa de Los Andes |
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SUS
ESCRITOS I ÍNDICE 1. CARTA 65:
A una "Amiga" 2. CARTA 82:
A Elena Salas González 3. CARTA
114: A su hermana Rebeca 4. CARTA 121 . A Inés Salas Pereira 5. CARTA 138
(I). A una "Amiga" 6. CARTA
149: A Elisa Valdés Ossa y la fe
tambaleante de su hermano querido. I. ORACIÓN 1. CARTA 65: A UNA "AMIGA" Oración es ser casita de Dios. Vida orante permanente. Querida hermanita, En cuanto a lo que me dices te hable de las Carmelitas y..., lo haré
para otra carta, pues veo que primero está que te resuelvas a ser de Dios.
Después te dirá dónde le debes servir. En todas partes puedes ser santa, con
tal que observes perfectamente Me dices que quieres ser la casita de Dios. Me alegro mucho por ello,
pues veo por eso que lo quieres. Sor Isabel de En el cielo se hace siempre la voluntad de Dios, ya que N. Señor nos
enseñó a decir: "Hágase tu Voluntad así en la tierra como en el
cielo". ¿Quieres que te diga con franqueza que -yo lo sé por
experiencia-, si hay algo que le gusta a Dios, es que nos abandonemos, pero
completamente, a su divina voluntad; pero de tal manera, mi querida
hermanita, que no podamos decir "quiero" porque le hemos dado
nuestro querer a Dios? Por ejemplo: deseamos salir: "Señor, si Tú lo
quieres, saldré; si no, no, y me quedaré feliz". Si por el contrario,
tenemos que salir a paseo y no tenemos ganas: "Cómo Tú lo quieres, iré
feliz, pues me ayudará a amarte". En pedirle por nuestras familias y por nosotras, decirle siempre:
"Estos son los seres que quiero en Ti; Tú ves sus necesidades. Si quieres
Tú, Señor, remédialas". Y quedarnos tranquilas con su divina voluntad.
No pedirle nada, sino decirle "dame lo que Tú quieras". Esta es la
mayor gloria de Dios, y no te niego que cuesta, pues a veces, sin darse
cuenta uno, le pide; pero decirle: "no, Señor, lo que quiero, sino lo
que Tú quieras". Dime también si haces oración y cuánto rato. Examínate después cómo la
has hecho y apunta las inspiraciones de N. Señor que has recibido en ella,
para que las leas y no se te olviden. Cuánto te latearán mis cartas,
hermanita; perdóname y reza para que cumpla lo que te he dicho, si Dios lo
quiere que yo lo haré por ti. El otro día hicimos un paseo precioso a caballo. Fuimos muy lejos, a
un lugar muy pintoresco. No sabemos si mañana haremos otro a navegar en el
río Loncomilla. Todo lo que veo me lleva a amar a
Jesús, que lo ha hecho todo, y a glorificarlo por sus obras. Rezo por tu abuelita. ¿Cómo está? Ojalá, si
Dios lo quiere, se mejore. Vivamos unidas en el Corazón de Jesús. A?Dios, casita de Dios. Juana,
H. de M. 2. CARTA 82: A ELENA SALAS GONZÁLEZ Oración continua que produce virtudes El Espíritu Santo sea en el alma de mi Elena Tu cartita me ha revelado tu alma y me ha venido a confirmar en el
concepto que de ti me había formado... Demos gracias a Dios por haber juntado
nuestras almas con el lazo de la verdadera amistad aquella que comprende que
la verdadera amistad consiste en perfeccionarse mutuamente y en acercarse más
a Dios. Te hablaré lo que me dicte N. Señor, en cuya presencia estoy. El me
inspirará, pues de otro modo ¿qué cosa buena puede salir de mí? También he
pedido la bendición a La vocación es el favor más grande que Dios hace a la criatura. El te
va a hacer su esposa. Tú serás esposa de Dios. Ese ser infinito va a unirse
con un ser finito. Ese ser eterno, con un ser limitado, un ser impotente, un
ser que ha sido sacado de la nada. ¿Qué somos sino nada? ¿Qué podemos por
nosotras mismas? Nada. Si Dios no obra en nosotros, no podemos obrar. Si no
nos da la vida, no podemos vivir. Todo es El; nosotros, nada. Mas El se baja d nosotros, dice que quiere nuestro amor. A
El, todopoderoso, ¿de que le sirve que lo amen
criaturas tan miserables como nosotras. Mi querida Elena, piensa que, a pesar del amor que nos demuestra,
nosotros lo ofendemos, nos rebelamos contra sus mandatos. Y Dios a pesar de
todo eso, nos ama, nos elige como a esposas suyas. ¿No es esto para morir de
amor? Te aseguro que a veces deseo morir porque 12 vida para mi es
insoportable viendo que El me ama y yo le ofendo. No parece que le amo, pues
el amor se manifiesta en las obras, y El dijo: "Aquel que me ama
verdaderamente, ese tal cumple mi palabra". Es cierto que lo amamos más
que a otros, a lo menos deseamos amarlo. El se contenta con nuestros deseos. Mas hay tantos que no solo lo olvidan, sino que lo
aborrecen... Así, pues, consolémosle. Y para esto vivamos íntimamente unidas
a El, ya que aquel que ama tiende a unirse con el objeto amado. Una fusión de
dos almas se hace por medio del amor. Que el fuego del amor consuma en mi
Elena todas las imperfecciones, para que as, pueda formarse en ella la imagen
de su Cristo. Es preciso pues, que la miseria, la
criatura sea consumida para que solo quede Dios. Tú amas luego tu fin es la
unión, y para esto te diré lo que yo creo conveniente, aunque no sé si yerro.
Pero, en fin, a mi me ha dado buen resultado. De seguro habrás leído en el Evangelio de San Juan, capitulo 14,
versículo 23: "Aquel que me ama y observa mi doctrina, mi Padre lo amará
y vendremos a él y haremos mansión dentro de él". Pero para ser mansión
de Dios es necesario cumplir su doctrina, practicar las virtudes. La 1ª
virtud -creo- ha de ser la pureza. Has de tratar de purificarte lo más pronto
posible de tus faltas, pedirle inmediatamente perdón a N. Señor. Además,
tratar constantemente de desarraigar nuestros defectos dominantes por los
actos contrarios a esos defectos. Aunque es imposible que nos veamos libres
de ellos inmediatamente, Dios ve nuestros deseos y se contenta con que
queramos purificarnos de ellos. Una vez formulado este deseo, hermanita
querida, decirle a N. Señor que venga a morar en nuestra alma, que, aunque es
muy pobre y todavía no está muy pura, haremos lo posible por tenerla siempre
lo más agradable a sus ojos. Dile en seguida que se la das, que quieres ella
sea su refugio, su asilo contra sus enemigos. Que viva allí contigo; que,
aunque muchas veces lo ofenderás, nunca será con la voluntad sino por
flaqueza. Que tú lo amas y que deseas vivir en íntima unión con El. Cuando
tenemos un amigo en nuestra casa, no lo dejamos solo, sino que, si estamos
muy ocupadas, tratamos de irle a hablar de vez en cuando. Así lo harás con
Jesús. Antes de principiar cualquiera obra le dirás que se la ofreces a El,
sólo por amor, no con intención de que las criaturas te vean, sino para
servirle y porque le amas. Después lo adorarás, le dirás que lo amas, que te
perdone tus faltas y en seguida obrarás junto con El como si estuvieras en
Nazaret. Así vivirás con Dios y podrás hablarle sin que nadie lo sepa. Al
principio te costará recogerte, pero después será habitual en ti estar con
Dios. También procurarás ver tu nada y la grandeza de Dios, para que,
conociéndote y conociéndolo, te desprecies más tú y ames más a Dios. Esta es la base de la humildad, la que se llama especulativa porque
reside en nuestro entendimiento. De ella se deriva la práctica porque,
humillándonos delante de Dios, al conocer nuestra bajeza, nos gusta que las
criaturas nos desprecien y nos admiramos no lo hagan cuando somos tan malas
para con Dios. Hay que ser muy humilde, porque sin la humildad todas las
demás virtudes son hipocresía. Para adquirir la humildad: 1 ? Tenemos que tratar de no hablar ni en pro
ni en contra del yo, sino que despreciarlo. 2 ? Humillarnos delante de las demás personas
siempre que lo creyéremos conveniente, y para esto hacer cosas que nos
humillen, como sería obedecer a una sirviente, a un
hermano más chico. 3 ? Cuando seamos humilladas darle gracias a
Dios y decirse: "esto y mucho más merezco por mis pecados", y seguir muy
amable con la persona. 4 ? Tratar de servir a aquellas personas que
nos sean antipáticas o a aquellas que notemos son
poco cariñosas con nosotras, para así humillarnos. También es necesaria la obediencia. Obedecer inmediatamente sin
examinar si son inferiores o superiores, si tienen razón o no, sino como
obedecía Jesús: porque era la voluntad de Dios. Po;
último te recomendaré la caridad con el prójimo. El amor a nuestros
semejantes es la medida del amor de Dios No ver la criatura?
sólo a Dios en su alma, ya que en el bautismo nos hicieron templos de Mi querida hermanita, es verdad que no viviremos juntas; pero tú
vivirás en Dios y yo también. Allí, en ese abismo del amor, viviremos unidas.
Todo en Dios es indivisible; nosotras lo seremos también. Nos llama Dios por
diferentes caminos, pero ¿qué importa si el término es El? Tú, mientras
estamos aquí en la tierra, serás Marta; salvarás las almas inmolándote por
ellas. Servirás a N. Señor en la persona de las alumnas o en las hijas de
Maria o en las niñitas pobres. Mientras, yo, como Magdalena, permaneceré a
los pies de N. Señor contemplándolo, amándolo. Mi vida será oración,
sacrificio y amor, que reúne las dos cosas. No creas que, porque he elegido ser carmelita, no crea son muy
perfectas las del Sdo. Corazón. He dudado mucho
entre los dos, pero por mi carácter y aptitudes creo quiere Dios sea
carmelita. Mi vida será la del cielo. Viviré ya sólo para Dios, en Dios y por
Dios, sin mezcla de criatura alguna. Mi ocupación será orar por el mundo,
salvar las almas por la oración. Santa Teresa salvó más almas que San
Francisco Javier. Seré una pobre carmelita a quien despreciará el mundo.
Pero, ¿qué me puede importar el mundo cuando estoy crucificada para él? Sólo
me acordaré del mundo para rogar por él. Me dices que sufriré más. En busca
de la cruz voy. Dudaba si ser del Sdo. Corazón
porque creía podía sufrir más allí. Pero N. Señor me dio a entender sufriría
más en el Carmen. Allá, pues, voy. En Me dices que rece por ti. ¿Me podré olvidar de mi hermanita? Yo rezaré
mientras tú salves las almas. Nuestra acción será en común. ¿Consientes?.Te encargo muy especialmente hagas meditación. Ella
consiste en mirar a N. Señor cuando andaba aquí en la tierra, y ver cómo
obraba y obrar nosotros conforme a El. Hay otro modo de oración que encuentro
más sencillo: hablar con N. Señor como quien habla con un amigo, pedirle sus
consejos, prometerle que no le ofenderás, decirle que lo amas, etc... Fija el tiempo de oración, ya sean diez minutos o
quince minutos como quieras tú. Pero represéntate siempre a N. Señor allí en
tu alma; lo mismo cuando comulgues. Podrás también convidar a tu casita a Escríbeme largo contándome todo lo que puedas decirme? yo no lo digo a nadie. A?Dios. Te abraza tu hermana Juana, H. de M. 3. CARTA 114: A SU HERMANA REBECA .
12 DE JULIO DE 1919: Orar es saber que Dios nos ama y responder a ese amor. Mi querida hermanita: Que Jesús sea el único
dueño de tu corazón. ¡Cómo ruego por ti, mi pichita querida, para
que seas completamente de Jesús! Ahora ya no hay diferencia entre nosotras.
La casita de nuestras almas no tiene más que un solo dueño, un mismo Sol que
las ilumina, y este dueño es nuestro Jesús. ¡Cómo se enternece mi alma al
pronunciar este nombre santo! ¡Cómo me lleno de una alegría inexplicable!
Quisiera que a ti te sucediera lo mismo ¡Encierra tanto esta sola palabra:
Amor Infinito de un Dios humanado, de un Dios anonadado por nosotros...! En
este instante, mi alma se halla bajo el peso infinito de su amor. ¡Es tan
bueno para con nosotros, criaturas tan miserables...! Estoy con El solo en mi
celdita. Todo un Dios con su criatura. Estoy sumergida en El. Perdida en su
inmensidad. Compenetrada por su sabiduría. Viviendo porque El es mi principio
de vida, mi todo. Cada día que pasa, hermanita, comprendo mejor que "solo Dios
basta". Esa es la máxima que tengo sobre mi cruz. Que también sea la
tuya. Búscalo a El y lo encontrarás todo. Las criaturas ¿qué nos pueden dar,
si no tienen más que miseria? Despréndete de ellas: Busca a Dios allí, en el
fondo de tu alma y, cuando estés triste, expónselo todo y quedarás alegre;
porque El te dará a conocer que, siendo Dios, sufrió más por ti que todo lo
que los hombres han sufrido. Y no sólo esto, sino que ha sufrido
infinitamente. Obra por amor a El. No busques el agrado de las criaturas. ¡Se equivocan tanto en sus juicios...! Mientras que Dios te penetra en
cada instante cual si fueras la única criatura existente. Piensa que,
mientras tú duermes, mientras tú obras y vives, hay un Ser infinito que se
ocupa de darte vida, de amarte con un amor eterno infinito... ¡Cómo quisiera
penetrarte de estos pensamientos que hacen que todo desaparezca, para no
tener nada ante sí, sino a Dios! Entonces, ¡qué paz, qué alegría
experimentamos! Se comprende, pues nuestro centro es El. Entonces vivimos
vida de amor, vida de cielo... Para esto, hermanita, hemos sido creadas: para alabar y amar a Dios.
Todo lo demás, es nada, es vanidad. Si cada mañana al comulgar nos
preparáramos un poco mejor, ¡cómo nos aprovecharíamos de nuestra comunión...!
¡Cómo pasaríamos el día entero en éxtasis de amor para con ese Dios inmenso,
majestuoso, hecho alimento de nuestras almas! En el cielo, hermanita, los
ángeles lo contemplan faz a faz, pero nosotros los hombres lo poseemos cada
uno, nos identificamos con El. En esos momentos en que mi alma está unida a
Dios, cesa todo para mí. Me faltan palabras, hermanita, para expresar la
dicha divina que experimento. Siento al Infinito, al Eterno, al Santo
todopoderoso, al sapientísimo Dios, unido con la nada pecadora. Entonces
adoro y más amo. Entonces es cuando el alma se siente pura. Está en la fuente
de la santidad. Una verdadera esposa ama a su esposo y no lo contraría en nada, antes
busca en todo el agradarle. Cumplamos, pues, nosotras la voluntad de Dios en
todo, aunque a veces se presente de una manera mortificante; aunque a veces
se presente contrariando nuestro propio parecer y juicio. Esto es amar a
Dios. Esto es vivir correspondiendo a ese amor infinito, divino. Cuando
tropieces con alguna dificultad en el camino del deber, piensa que Dios te
mira y que ve tu repugnancia por obrar, midiendo tu amor para recompensártelo
después. Piensa que Dios te está amando en ese momento infinitamente, se está
ocupando de ti como si no existiera en el mundo criatura alguna; que te está
sosteniendo para que vivas, ¿y podrás dejar de obrar ante la consideración de
semejante bondad? Oh hermanita, vivamos amando el Amor. Seamos hostias de alabanza a 4. CARTA 121 . A INÉS SALAS
PEREIRA Dios se te manifiesta y te enamoras Agosto de 1919 Mi Inés tan querida: Que Jesús sea el astro de tu nueva vida. Por fin, tengo el gusto de conversar con mi querida hermanita, que
quizás ha atribuido mi silencio a falta de cariño. Si lo has creído, peor
para ti; porque, como muchas veces te lo he dicho, cuando quiero es para
siempre. Sobre todo, una carmelita no olvida jamás. Desde su celdita acompaña
a las almas que en el mundo quiso. Pueden echarla a ella al olvido; pero ella
sólo mira esa alma que vale la sangre de su Esposo Divino. ¡Cómo quisiera
trasladarme a tu lado para acompañarte en los momentos tristes en que estás!
Por eso voy a hablarte mirándolo a El, para que El irradie todo lo que debo
decirte para consolarte y alentarte a emprender tu nueva vida. Vengo del coro donde he pasado una hora dentro de su Corazón. Una hora
perdida en Cuán bien experimento que El es el único Bien que nos puede
satisfacer, el único ideal que nos puede enamorar enteramente. Lo encuentro
todo en El. Me gozo hasta lo íntimo de verlo tan hermoso, de sentirme siempre
unida a El, ya que Dios es inmenso y está en todas partes. Nadie puede
separarme. Su esencia divina es mi vida. Dios en cada momento me sostiene, me
alimenta. Todo cuanto veo me habla de su poderío infinito y de su amor.
Uniéndome a su Ser Divino me santifico, me perfecciono, me divinizo. Por fin,
te diré que es inmutable, que no cambia y que su amor para mí es infinito...
amor eterno, incomprensible, que lo hizo humanarse, que lo hizo convertirse
en pan por estarse junto a mí, por sufrir y consolarme. Si tú te das a la oración, conseguirás que Dios se te manifieste y te
enamore de El. En la oración nuestra alma lo busca. Y si es con ansias de
conocerlo y de amarlo, Jesús levanta un tanto el velo que lo encubre y
muestra su divina Faz radiante de hermosura y suavidad. Otras veces abre la
herida de su Corazón, y nos señala los tesoros de sus infinitas bondades y de
su amor. Y otras veces deja oír su dulce voz que deja al alma deshecha en
amor y arrepentimiento. Tu corazón desea amar y con locura. ¿No crees tú que un hombre es
demasiado pequeño y miserable para ser digno de un tal amor, ya que cuanto
más amamos, necesitamos y ansiamos más el sacrificio, y sacrificarse por
demostrar a un hombre, a una criatura, nuestro amor, es perder el mérito, la
nobleza del sacrificio ? Amemos al Amor eterno, al Amor infinito, inmutable. Amemos locamente a
Dios, ya que El en su eternidad nos amó. Sin necesidad de nosotros nos creó.
Toda la obra de su poder fue dirigida para el hombre. Todo lo puso a
disposición de nosotros. Continuamente nos sostiene y alimenta. Y para no
separarse de nosotros en la eternidad, nos dio su Unigénito Hijo. Dios se
hizo criatura. Padeció y murió por nosotros. Dios se hizo alimento de sus
criaturas. ¿Has profundizado alguna vez esta locura infinita de amor? Créeme
que siento mi alma deshecha de gratitud y amor. Mi vida la paso contemplando
esa Bondad incomprensible, y me duele el alma al ver que el Amor no es
conocido. Me abismo en su grandeza, en su sabiduría. Pero cuando pienso en su
Bondad, mi corazón no puede decir nada. Lo adoro... Vas a salir a un nuevo campo de batalla. Adiéstrate para luchar. Que
tu divisa sea esta: "Dios siempre en vista y 'yo' siempre en
sacrificio". Tus armas, la comunión y la oración. Tu alimento, la
voluntad de Dios. Tu Capitán, Jesús. Tu bandera, la humildad. Es preciso que
te sacrifiques en todo momento. La vida de familia, para que sea vida de
unión, ha de ser un sacrificio continuado. Considérate la última de todos, y
aún trata de servir a las sirvientes. Ayúdalas cuando estén enfermas, y
cuando estén en cama, dales por tu propia mano los remedios. Cuando las veas
de mal humor, consuélalas con N. Señor. Léeles algún libro de algún santo y
otro libro entretenido para no cansarlas. Así las atraerás y llevarás a Dios.
Con tus hermanos chicos sé muy cariñosa. No los retes sin causa justa. Juega
con ellos y enséñales el rezo, a leer, escribir, etc., y hazte respetar,
dándoles buen ejemplo. Que no te vean desobedeciendo ni de mal humor jamás.
En cuanto a lo que debes ser con tu papá y mamá, sólo te digo que seas un
ángel de consuelo: ser, ante todo, muy cariñosa; ayudarlos en lo que puedas,
y obedecerles ciegamente en todo, pues no te mandarán hacer una acción menos
buena. Vence siempre el respeto humano en sociedad. Ten una opinión fija, y
no cedas cuando los demás no juzgan rectamente. En Penétrate bien con Quién hablas y quién es la que habla. Ten presencia
de Dios. Ofrécelo todo a El y has muchos actos de amor. Todos los días haz tu
examen de conciencia a los pies de Ojalá puedas alguna vez venirme a ver, para que
conozcas este palomarcito que tiene su puerta sólo abierta para el cielo.
Reza por mí, porque soy como siempre y más mala. Tu indigna Teresa de Jesús, Carmelita 5. CARTA 138 (I). A UNA "AMIGA" Orar es seguimiento consciente de Jesús. Qué es contemplar. Grados de oración. Respecto a lo que me preguntas de la oración, te diré, primeramente,
que yo, como tú, no sabía lo que era contemplar, y aún creo no saberlo; pero
no me importa, pues la contemplación es un don que Dios hace a ciertas almas,
y es una mirada llena de amor Dios o a Jesús. Dios les descubre, en esa
mirada, alguna de sus perfecciones adorables y, al conocerlas, el alma se
llena de amor. Esto es lo que he entendido en los libros que tratan de
oración; no sé si me equivoco. Pero, para ser carmelita, no se necesita tener
contemplación, pues lo esencial en ella es el amor a Jesús; por lo tanto, en
ese amor se encierra el deseo ardiente de conocerlo y asemejarse a El, y el
único medio es la oración mental. En la oración hay muchos grados y modos diversos con los cuales el
alma, conociendo a Dios, se une a El. El primer grado es la meditación que
consiste en reflexionar sobre una verdad. Eso tú lo sabes mejor que yo. Lo
esencial de la oración es inflamar la voluntad en amor de Dios, pues si esto
se consigue, se tiene fuerza para obrar la virtud. Ahora bien, hay otro modo de oración, y es el de la locución. Esto
consiste en sentir interiormente una voz que parece ser, ya de N. Señor o de Hay otros modos de oración, pero sería muy largo de explicar. Lo único
que te diré es que, cuando un alma se da a Dios por entero, El se le
manifiesta de tal modo que el alma va descubriendo en El horizontes infinitos
y, por lo tanto, amándolo y uniéndose más a El. Quiero hablarte del Oficio Divino. Tú sabes que es el grito incesante
que Esos mismos salmos son los que Jesús, cuando vivía en A Dios. Vive con El. Lo tienes en tu alma, y con El está tu Teresa de Jesús, Carmelita 6. CARTA 149: A ELISA VALDÉS OSSA Orar es vivir a presión el amor, también en los momentos difíciles. El Carmelo es clima orante. Mi Isabelita querida. Que Jesús se posesione cada vez mas de tu ser.
Cuánto tiempo por contestarte para hablar íntimamente con mi hermanita...
Pero siempre la misma disculpa del tiempo. Ya más de 6 meses en el Carmen, Isabelita. 6 meses de cielo que no han
sido turbados por nada de lo de la tierra. 6 meses viviendo escondida en mi
Verbo adorado, escuchando su Palabra de vida, contemplando su hermosura
infinita. Si pudiera hacerte comprender el vacío inmenso en que vivo respecto
de todo lo del mundo, me envidiarías. Es Jesús, mi Isabel, el único atractivo
de mi vida. Es El, con sus encantos y suavidad lo que me hace olvidarlo todo.
Sin embargo, hay momentos -créeme- que se sufre. Y no creas que son sufrimientos de cualquiera especie los de una
carmelita. Mas, sufriendo es como se goza, ¿no es verdad, mi hermanita? Sobre
todo cuando es Jesús el mismo que la crucifica, que la despedaza, se
encuentra una feliz en ser su juguete de amor. Tú demasiado comprendes el
lenguaje de la cruz; por eso no necesito decirte que la ames, que es en ella
donde se efectúa la transformación del alma en Dios. Mas
no creas por esto que yo sufro, pues créeme que deseo sufrir mucho más. Lo
mejor es amar la volunad de Dios. Allí encontramos
la cruz mejor que en ninguna parte. Allí crece este árbol bendito rectamente,
sin impedimento, pues es sin la elección nuestra, sin satisfacción alguna.
¿Sientes en tu alma ese amor por la divina voluntad? Trata de sentirlo, ya
que tu nombre ?Isabel de Sí, mi Isabelita; podemos vivir en comunión perpetua con el Amor
uniéndonos a su voluntad. Que no encuentre resistencia en nuestra alma. Debe
en ella reinar siempre el ambiente de la fe. En este aire puro no se pierde
esa voz de Dios que debe imperar en nuestra alma. Que ella sea como una
participación de El. Dios, en sí, obra siempre lo que quiere; que nosotras,
perdidas como nadas en su inmensidad, obremos también lo que El quiere. ¿Cómo
seremos más semejantes a El, si no es obrando su divina voluntad? Al quererla
y al abrazarnos con ella, queremos y practicamos un bien querido
infinitamente por Dios, un bien que lleva en sí la razón eterna; un bien en
que existe la sabiduría eterna; un bien en que existe el poder infinito, un
bien en que existe, concentrado, todo el amor, la santidad de nuestro Dios.
Al ejecutar ese bien, ¿acaso no obramos conforme a Dios? Al obrar conforme a
Dios, somos otro Dios; en una palabra, somos El. Quisiera, mi Isabel, hablarte de mi Jesús, quisiera encenderte en su
amor, ya que yo no lo amo lo bastante; pero soy incapaz de ello. Quisiera,
hermanita, que vieras en Jesús, en el Verbo, el amor que nos ha demostrado;
pero no me atrevo a franquear ese abismo infinito en el que me pierdo, sobre
todo, que tú lo has sondeado más que yo. No miremos en El nada más que amor;
ya que Dios es amor. El amor es su esencia, en el amor se hallan todas sus
perfecciones infinitas. Después de pascua te contaré cómo se pasa aquí en el Carmen navidad. ¿Te
acuerdas, el año pasado, que Jesús naciendo hizo nacer en mi alma la paz? Te
tendré esa noche bien al ladito de El, o mejor, le pediré que te deje besar
sus piececitos. Mi Dios eterno, infinito, espíritu
puro, naciendo niño en un pobre portal. ¡Qué misterio de amor, qué éxtasis
sería el de A Dios. Corto, porque si no, jamás terminaría... Fíjate que me han
dado una ermita. Estoy feliz. Todavía no sé si tendré un nacimiento o si una
gruta. Reza para que sea lo que más me aproveche. Mañana tendré retiro.
"Sola con El solo". A Dios. Vivamos unidas a El. Te abraza tu
humilde y pobre hermana que te pide una limosna de oraciones Teresa de Jesús,
Carmelita Respecto a lo que me dices te diga del Oficio... Es imposible lo reces
afuera; toma muchas horas. Además tiene muchas complicaciones que yo aún no
sé; pues cada día tiene su santo y cada tiempo sus rezos especiales. Lo que
podrías rezar sería el Oficio parvo de Fuente: www.santuarioteresadelosandes.cl |
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