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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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Santa Teresa de Los Andes |
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SUS
ESCRITOS VII ÍNDICE 1. DIARIO
10: Llamada al Carmelo, en las redes del amor. 2. DIARIO
13: Discernimiento con 3. DIARIO
35: Jesús le dice lo que le espera en el Carmelo. 4. CARTA
101: A Elisa Valdés Ossa. Convento del Espíritu
Santo, 14 de mayo de 1919. Qué es ser
carmelita. 5. CARTA
116: Cómo es su vida en el Carmelo. 6. CARTA 103 : A Herminia Valdés Ossa. Habla de
temas espirituales y materiales. 7. CARTA Identidad de
la carmelita. 8. CARTA 138
(II): A una amiga. La carmelita
es una crucificada. VII. EL CARMELO 1. DIARIO 10: LLAMADA AL CARMELO, EN LAS REDES DEL AMOR. [Julio 13, 1915] Hoy cumplo quince años ¡Quince años! La edad en que
todos quisieran estar: los niños por ser considerados como más grandes, y los
ancianos y los que han pasado esta edad, que tienen veinticinco años,
quisieran volver a esta edad por ser la más feliz. Pero yo pienso: quince
años, quince años que Dios me ha conservado la vida. Me la dio en 1900. Me
prefirió entre millares de seres para crearme a mí. En 1914, el año que pasó
estuve enferma a la muerte, y me dio la vida otra vez. ¿Qué [he] hecho yo de
mi parte, para este favor tan grande y para que Dios me haya dado la vida dos
veces? ¡Quince años! ¿En qué me he ocupado en estos quince años? ¿Qué he
hecho yo para agradar a ese Rey omnipotente a ese Creador misericordioso que
me creó? ¿Por qué me prefirió entre tantas criaturas? El porvenir no se me ha
revelado; pero Jesús me ha descorrido la cortina y he divisado las hermosas
playas del Carmelo. ¡Cuántas veces no le he pedido a Dios que
me lleve de este mundo, y El casi ha accedido a mis súplicas y me ha mandado
enfermedades de las cuales creían que no salvaba. Pero Jesús me ha enseñado
que no debo pedir esto y me ha puesto como término de mi viaje nueve años más
en el bendito puerto del Carmelo. Estos quince años, que para una chiquilla es la edad más peligrosa, es
la entrada en la mar tempestuosa del mundo. Pero yo que estoy en los quince
años, Jesús ha tomado el mando de mi barquilla y la ha retirado del encuentro
de las otras naves. Me ha mantenido solitaria con El. Por eso, mi corazón,
conociendo a este Capitán, ha caído en el anzuelo del amor, y aquí me tiene
cautiva en él. ¡Oh! cuánto amo esta prisión y a este Rey Poderoso que me tiene
cautiva a este Capitán que en medio de los oleajes del océano, no ha
permitido que naufrague. Jesús me alimenta cotidianamente con su Carne adorable y, junto con
este manjar, escucho una voz dulce y suave como los ecos armoniosos de los
ángeles del cielo. Esta es la voz que me guía, que suelta las velas del barco
de mi alma para que no sucumba, y para que no se hunda. Siempre siento esa
voz querida que es la de mi Amado, la voz de Jesús en el fondo del alma mía;
y en mis penas, en mis tentaciones, El es mi Consolador, El es mi Capitán. Condúceme siempre Jesús mío, por el camino de 2. DIARIO 13: DISCERNIMIENTO CON También le dije que yo deseaba entrar al Carmelo. Y ella me preguntó:
¿Y la salud? ¿Podrá resistir? ¡Ay; no me acuerdo de este cuerpo miserable!
Quisiera volar y él no puede. ¡Cuánto te aborrezco, vaso de corrupción que te
opones a los deseos de mi alma! Eres delicado. Te hacen mal las austeridades,
y necesitas que te regaloneen. Pero mi Jesús hará lo que quiera. Cúmplase en
todo su santa voluntad. Esta cruel incertidumbre es una especie de agonía
para mi alma. Mejor. Porque así puedo unirme mejor a mi Jesús en el Huerto y
consolarlo un poco. Es el cáliz que me acerca a los labios, pero que creo no
me lo hará apurar. 3. DIARIO 35: JESÚS LE DICE LO QUE LE ESPERA EN EL
CARMELO. Octubre 30 [1917]. He servido como Hermana todo el día. He gozado,
pues me figuraba servir a Jesús. Hablé hoy bastante con Jesús. Me hizo ver la
necesidad que tiene la carmelita de vivir siempre al pie de en las luchas del alma, etc. Como Jesús que
dijo en la cruz: "Dios mío, ¿por qué me habéis abandonado?". La
vida de la carmelita no es otra cosa: amar, llegar a la unión más perfecta
con Dios, e inmolarse y sacrificarse en todo, ya que el sacrificio es la
oblación del amor. 4. CARTA 101: A ELISA VALDÉS OSSA. CONVENTO DEL ESPÍRITU
SANTO, 14 DE MAYO DE 1919. Qué es ser carmelita. Que Jesús sea el confidente de mi hermanita Isabel: "Magnificat anima mea Dominum" [Engrandece mi alma al Señor]. Estas son
las únicas palabras que brotan de mi corazón al ponerlo en contacto con el
tuyo, mi hermanita querida. En este momento siento
mi alma desbordante de gratitud para con Dios. ¿Con qué le pagaré, hermanita
mía? Hoy hacen ocho días que morí para el mundo para vivir escondida en el
infinito Corazón de mi Jesús. Hermanita, soy feliz; pero la criatura más
feliz del mundo. Estoy comenzando mi vida de cielo, de adoración, de alabanza
y amor continuo. Me parece que estoy ya en la eternidad, porque el tiempo no
se siente aquí en el Carmen. Estamos sumergidas en el seno del Dios
Inmutable. Mi Isabelita querida, quiera Dios concederte algún día el ser
carmelita. Por mucho que idealices este nombre, sólo será tu pensamiento una
vaga sombra de lo que es realmente. Yo así lo he palpado. Hermanita querida,
lo único que me pregunto: ¿por qué a mí que soy tan perversa y miserable, me
ha elegido para estar tan unida a El, mientras a ti te deja en el mundo
siendo mejor que esta tu infeliz hermana? Isabel, el amor de Dios es infinito
y, por lo tanto, incomprensible. Anonadémonos ante sus inescrutables
designios. Me dices te diga mi opinión acerca de tu vocación. Me río al ver a
quién se lo preguntas. ¿Qué confianza, hermanita mía, puedes tener en mí?
Pero en fin, ya que me lo preguntas, te diré que yo creo que, por ahora, tu
misión está en el seno de los tuyos, cerca de tu papá. Puedes ser,
entretanto, carmelita en el mundo. Dios quiere lo seas. El te dará la fuerza
y gracia que necesitas para serlo. Que, en ese desierto de amor, Jesús
encuentre un oasis en su Isabelita. Que en esas tinieblas del mundo,
encuentre el foco de amor de tu corazón puro. ¡Qué grande es tu misión,
hermanita! Pero también es una misión de lucha continua. Abrázate con toda tu
alma a la cruz que tu divino Esposo pone sobre tus hombros. Te considera fuerte,
varonil, ya que te la da -y bien pesada por cierto-, pero es porque te ama
infinitamente. Agradécele tanto bien. Mi hermanita Isabel, seamos pues carmelitas; pero en toda la extensión
de la palabra. Es la vocación más grande, ya que nuestro divino Maestro se lo
dijo a Magdalena: "Has escogido la mejor parte". La carmelita, tal como yo la concibo, no es sino una víctima adorante.
Seamos víctimas, Isabelita querida, hostias, pero muy puras. Vivamos
completamente sumidas en Dios. Yo te diré lo que hago para esto: considero mi
alma como un cielo donde reside Vivir siempre muy alegres. Dios es alegría infinita. Ser muy
indulgentes para los demás y con nosotras mismas muy estrictas. El otro día
dijeron a este respecto un pensamiento que me gustó mucho: "ser topo
para con el prójimo y lince para consigo misma"; es decir, no ver los
defectos ajenos sino los nuestros. Mi Isabelita querida, es esto lo que Dios me ha inspirado y, como
nuestras almas están muy unidas, te lo participo a ti. Tú puedes hacer todo
esto en el mundo perfectamente. No dejes ningún día tu oración, aunque sea
sólo por la mañana cuando vayas a misa, no importa que no sea la hora entera.
Tu intención particular han de ser los sacerdotes y
los pecadores. Lee el Camino de Perfección de Nuestra Santa Madre, aunque sea
una página. Para otra vez te mandaré mi reglamento. Dile a Únete a mí a las 11 am hasta ¼ para las 12 am. Y a las 5 hasta ¼ para las 7 pm.
A esas horas estoy en oración en el coro. Haré lo que me dices respecto a 5. CARTA 116: CÓMO ES SU VIDA EN EL CARMELO. J.M.J.T Convento del Espiritu
Santo, 20 de julio de 1919 R.P. Artemio Colom,
Córdoba [Argentina]. Reverendo Padre: Que la gracia del Espíritu Santo sea en el alma de
Vuestra Reverencia. Tantos días han pasado sin poder contestar su atenta cartita para
agradecerle todas sus oraciones con el más filial y respetuoso
agradecimiento. Ya tiene a su hija pecadora en el Carmelo, separada por
completo del mundo, realizando así el ideal de toda su vida; ideal que, a
medida que pasa el tiempo, me parece más hermoso. Me pregunto de continuo por
qué Dios me ha amado tanto, siendo yo tan pecadora, tan ingrata a sus
numerosos beneficios. Y sólo encuentro la razón en su Bondad infinita. Nadie,
si no es El, podrá amar a una criatura tan despreciable como soy. Mis esfuerzos todos se dirigen a ser una santa carmelita, y creo que
lo que Dios quiere de mí para alcanzar esta santidad es un recogimiento
continuo: que nada ni nadie pueda distraerme de El. No me pide nada más que
esto, porque allí, en esa unión íntima de mi alma
con mi Dios, se encuentra para mí el ejercicio de todas las virtudes. Primero
que todo, encuentro la renuncia completa de todo mi ser, pues cuanto más me
aísle de mí misma, más me internaré en El. Trato, pues, de negarme en todo
para llegar a poseer al Todo, según nos enseña nuestro Padre San Juan. Hay días que consigo vivir enteramente para Dios. Entonces es cuando
me siento en el cielo. Entonces es cuando comprendo que "sólo Dios nos
basta". Fuera de El no hay felicidad posible. No se imagina, Rdo. Padre,
lo que N. Señor se revela a mi alma, a pesar de ser tan miserable, y no
comprendo cómo he amado a N. Señor sin conocerlo; tanta es la distancia que
tengo y tenía de Dios. Mi oración es cada vez más sencilla. Apenas me pongo en oración,
siento que toda mi alma se sumerge en Dios, y encuentro una paz, una
tranquilidad tan grande como me es imposible describir. Entonces mi alma
percibe ese silencio divino, y cuanto más profunda es esa quietud y
recogimiento, [más] se me revela Dios. Es una noticia muy clara y rápida. No
es reflexionando; antes me turbo cuando reflexiono. Cuando esta noticia es muy
clara, siento como que mi alma quisiera salir de mi
ser. Mi cuerpo no lo siento. Estoy como insensible; y dos veces no me he podido mover de mi sitio,
pues estaba como enclavada en el suelo. Otra vez, una hermanita me fue a
hablar, y sentí un estremecimiento terrible en todo mi ser, y lo que me dijo
lo oí como de muy lejos, sin comprender sino hasta después lo que me dijo.
Siento que mi alma está abrasada en amor de Dios y como que El me comunicara
su fuego abrasador. Un Padre a quien le consulté acerca de mi oración me dijo que, cuando
sintiera ese arrobamiento de todo mi ser, debía rechazar el pensamiento de
Dios. Lo hice por obedecer, pero era el sufrimiento más terrible, y a veces
no lo conseguía. También, que debía principiar mi oración por meditar en Jesucristo;
y yo sentía que no podía, pues Dios me atraía el alma. Por fin, el Padre Avertano, carmelita, que
es actualmente mi confesor, me dijo que no debía resistir a Dios, sino seguir
sus inspiraciones. Así lo he hecho. Después de tener esta oración de quietud,
cuando he sido más fuertemente atraída por Dios, me vienen tentaciones muy
grandes. A veces, me parece que todo lo que me pasa son ilusiones. Otras
veces, que es el demonio que me engaña para hacerme creer que soy
extraordinaria. Otras veces, me siento agobiada por mis miserias y abandonada
de Dios; y por fin, la más terrible es la tentación contra la fe: quedo en
completa oscuridad, dudando hasta de la existencia de Dios. Antes de ayer fue esta tentación tan grande, que no podía ni aún
rezar, pues era peor. Entonces creí había consentido en la tentación, y que
estaba en pecado mortal; pero no me importaba ni aún esto, pues me decía que
el pecado mortal eran invenciones. Anduve todo el día así y al mismo tiempo
decía que se hiciera la voluntad de Dios. En la noche le dije a nuestra Madre
que yo no comulgaría; sin embargo, ella quería sufriese yo sola y no trató de
consolarme, pues creyó que la tentación pasaría como otras veces. Al día siguiente, tenía fe y me dije que estaba en pecado mortal. Y
como nuestra Madre juzgó que era prudente no exigirme que comulgara, pues yo
no quería, me quedé sin comulgar, aunque tenía hambre de Jesús. Me sentía
condenada. Dios se me representaba como un Juez terrible. Lloré tanto, que ya
no sabía lo que tenía. Cuando nuestra Madre se me acercaba para consolarme,
yo me retiraba, pues veía que estaba ella con Dios y yo con el demonio Me
tranquilicé cuando me aseguró que no estaba en pecado. Sin embargo, vi claramente que Dios no había querido venir ese día a
mi alma. Ya la tentación pasó, y me ha dejado muy humilde, no sólo delante de
Dios, sino delante de mis hermanitas (pues se cercioraron que no había
comulgado y que me había tenido que confesar). Pero después de estas oscuridades Dios se comunica más a mi alma. Ayer
ya no sabía dónde estaba, aun después de la oración; y aunque mi pensamiento
no está permanentemente en Dios, me siento muy unida a El y, apenas pienso en
El, mi alma se siente fuertemente atraída. Yo no sé si esto es ilusión o no.
Lo único que veo es que ando con mucho recogimiento, sé mortificarme y
vencerme más y soy más humilde. Dios es demasiado bueno con esta infeliz
pecadora; a pesar que tanto lo ofende, no deja de amarla. Después que comulgo, me siento en el cielo, y dominada por el amor
infinito de mi Dios. A veces mi solo consuelo en este destierro es la
comunión, donde me uno íntimamente con El. Siento ansias de morirme por
poseerlo sin temor de perderlo por el pecado. Este deseo me hace huir de las
menores imperfecciones, pues ellas me separan del Ser infinitamente Santo. También N. Señor se me representa a veces interiormente, y me habla.
Como una semana lo vi en agonía, pero de un modo
tal como jamás lo había ni aún soñado. Sufrí mucho, pues traía la imagen
perpetuamente, y me pidió que lo consolara. Después fue el Sagrado Corazón en
el tabernáculo con el rostro muy triste; y por último, el día del Sagrado
Corazón, se me representó con una ternura y belleza tal, que abrasaba mi alma
en su amor, no pudiendo resistir. Sin embargo, en cuanto a las imágenes y
hablas interiores no hago caso, si no es al efecto bueno que producen en mí,
para no aficionarme a ellas, y aún trato de rechazarlas. En cuanto a Dios no
me lo represento en ninguna forma, para ir a El por fe. Todo esto pasa en mi
alma. Juzgue su Reverencia si no voy errada, pues vivo con este temor. Mi toma de hábito quizás sea el 15 de octubre, pues Nuestra Madrecita
pidió al Nuncio me suprimiera un mes. Le aseguro que ardo de deseos de verme
con el hábito de nuestra Madre del Carmen. Sin embargo, me confundo al ver
que no tengo las virtudes de una religiosa. Créame que, al ver a mis
hermanitas tan santas, me avergüenzo de verme tan miserable. Trato de adquirir las virtudes: ser obediente hasta en lo más mínimo,
caritativa con mis hermanitas y sobre todo, ser humilde. Para esto procuro no
hablar ni en pro ni en contra de mí misma, y sólo humillarme delante de
Nuestra Madrecita. Procuro no disculparme, aunque sin razón me reprendan, y
si alguna hermana me humilla, me estimulo en servirla y en ser más atenta con
ella. Siempre quiero negarme y renunciarme en todo, para así unirme más a
Dios. El día del Sagrado Corazón solicité licencia de nuestra Madre para
hacer los tres votos hasta mi toma de hábito. Mi ideal de carmelita es ser
hostia, ser inmolada constantemente por las almas, y mi fin principal es
sacrificarme porque el amor del Corazón de Jesús sea conocido. Créame, Rdo.
Padre, que no sé lo que me pasa al contemplar a Nuestro Dios desterrado en
los tabernáculos por el amor de sus criaturas, las cuales lo olvidan y
ofenden. Quisiera vivir hasta el fin del mundo sufriendo junto al divino
Prisionero. Nada le he dicho del Oficio Divino, oficio de ángeles. Me creo en el
cielo cuando estoy en el coro cantando las alabanzas de Agradeciendo 6. CARTA 103 : A HERMINIA VALDÉS
OSSA. Habla de temas espirituales y materiales. Mi hermanita muy querida en el Corazón de Jesús: Aunque sean unas cuantas líneas, te quiero escribir para consolarte.
¿Por qué te encuentras tan sola? ¿No estamos siempre muy unidas en el Divino
Maestro? ¿Acaso crees que la carmelita ya no tiene corazón para querer a
aquella que forma parte de su propio ser...? Siempre vas conmigo a todas
partes; siempre seguimos obrando juntas. No temas que te olvide. Te he
querido demasiado para olvidarte tan ligero; mucho más que antes te quiero,
porque el amor no sólo está en las palabras sino en las obras. Ahora obro,
ahora me sacrifico por ti para que conozcas la voluntad de Dios. Ojalá, hermanita querida, que ese corazón que siempre
traigo junto al mío, no lata sino por Jesús. Que nuestro amor sea el mismo.
Que no pertenezcamos nada más que a nuestro Dueño soberano. El es el único
capaz de saciarnos. Su amor es infinito. No tiene límites. ¡Oh, si pudieras por un momento ver cómo me ama mi Jesús! Parece que
no existiera otra criatura en el mundo a quien amar, pues su amor se me
manifiesta hasta en los menores detalles. ¡Cómo quisiera que lo amaras!
¡Quién pudiera abrir los ojos de tu alma para que vieras su infinita belleza
que arrebata, para que comprendieras su amor infinito que extasía! Todo un
Dios mendigando el amor de criaturas miserables, de nadas criminales. Medita,
hermanita, todos los días, ya sea en Ahora voy a cumplir con lo que te dije de mis encargos. Cómprame, por
caridad, hilo y las cosas necesarias para hacer canastitos tejidos: cola,
pintura café, y me mandas decir cómo se encolan, porque se me ha olvidado. Ojalá también me hicieras un modelo pequeño, o me puedes
mandar el canastito dorado; pero lo quiero muy pronto, porque es para el día
de nuestra Madrecita. También te agradecería me enviaras yeso para hacer esos
medallones y [dijeras] todo cómo se hacen; y los santos que dejé, es decir,
las estampitas. Aunque tengan dedicatoria no importa. Te recuerdo también le
pidas a mi papacito lo que te dije antes y todo lo que tú puedas, ¿no? Cuando mi mamacita me envíe las rosas y claveles, ojalá
me consiguieras buvardia blanca, que tiene muy rico
olor y se parece al jazmín, y mándame las violetas de Persia, porque tenemos
un oratorio muy bonito con Adiós, pichita querida. No muestres esta
carta. Saludos para mi mamacita y papacito, y a cada uno de mis hermanos a
quienes no nombro por estar apurada. Adiós, linda. Recibe de parte mía y de
Jesús muchos cariños. Tu indigna Teresa de Jesús, Carmelita Dale muchos besos a 7. CARTA Identidad de la carmelita. Convento del Espíritu Santo, septiembre 14 de 1919 Que el Espíritu Santo sea en tu alma, mi hermanita tan querida: ... Te participaré que la votación para mi toma de hábito se efectuó el
día de Consigue que te traigan para mi toma de hábito, pues me encantaría
verte. Sobre todo, para que presenciaras la felicidad de ser carmelita, la
cual para mí toma mayores proporciones. Si antes consideraba mi vocación por
encima de todas, hoy día la aprecio el doble más;
pues he visto y me he cerciorado que el ideal de santidad de una carmelita es
mayor que el de otra cualquiera religiosa. Vivimos sólo para Jesús. Y así como los ángeles en el cielo cantan
incesantemente sus alabanzas, la carmelita los secunda aquí en la tierra, ya
sea cerca del sagrario donde está prisionero el Dios?Amor, ya en lo íntimo del cielo de su alma, donde
la fe le dice que Dios mora. La vocación nuestra tiene por objeto el amor,
que es lo más grande que posee el corazón del hombre. Ese amor reside dentro
de su alma desde el día en que puso Jesús en ella el germen de la vocación.
Es una hoguera donde el alma se consume y se funde con su Dios. Esa hoguera
no deja nada a su paso. Todo lo hace desaparecer, aun las criaturas, para
irse a unir al fuego infinito del amor que es Dios. Por eso busca la soledad
para que nada le impida la unión con Aquel por quien todo lo deja. Un alma
cuando ama verdaderamente -aun se ve esto en los cariños humanos- no quiere
estar sino con la persona amada, mirarla siempre, expresar aquello que pasa
en los corazones y estrecharse más y más. Por eso es que nosotras, amando a
Jesús con toda nuestra alma, sólo deseamos contemplarlo y hablarle a solas
para cambiar sus ideas y sentimientos divinos por los nuestros miserables. ¡Qué cosa más rica es para el alma que ama
pasar la vida junto al Sagrario. El, prisionero por su amor, y ella también.
Nada los separa. Ninguna preocupación. Sólo deben amarse y perderse la
criatura en su Bien infinito. El le abre su Corazón, y allí la hace vivir
olvidada de todo lo del mundo, porque le revela sus encantos infinitos, a la
vista de los cuales todo lo demás es vanidad. El la estrecha y la une a sí. Y
el alma, perdida y enloquecida ante la ternura de todo un Dios, desprecia las
criaturas, y sólo quiere vivir sola con el Amor. Ay hermanita querida,
dichosas nosotras que hemos sido elegidas para ser las esposas predilectas de
Jesús, sin las cuales El no puede pasar, pues encuentra en ellas un amor
verdadero, ya que la carmelita le hace la más completa donación de todo. Ella
le consagra su inteligencia despreciando las ciencias humanas; su memoria,
olvidando todo lo del mundo; su familia, etc. Su voluntad la depone
completamente, pues ella no tiene autoridad sobre nadie y hasta para tomar un
alfiler tiene que pedir licencia. Su corazón se lo consagra enteramente,
desposeyéndose de todo por la pobreza más completa y negándose la más mínima
comodidad. Por fin, su cuerpo se lo ofrece en sacrificio, sometiéndose a las
más rudas penitencias. ¿Qué queda de ella? La nada, y aún su nada la sepulta
en silencio dentro del Corazón adorable de su Dios. Allí, como Un alma unida e identificada con Jesús lo puede todo. Y me parece que
sólo por la oración se puede alcanzar esto. Aunque otros digan que por el
apostolado y la oración se salvan las almas, yo creo que es mucho más
difícil, pues esto necesita una gran unión con el Redentor; pues salvar almas
no es otra cosa que darles a Jesús, y el que no lo posee, no puede dar nada.
Por lo general las almas en la vida activa llegan más difícilmente a unirse
enteramente [a Dios], ya que las cosas exteriores y el trato constante con el
mundo la hacen distraerse y apartarse de Jesús. Además me parece puede
mezclarse el amor propio cuando se palpan los triunfos, peligro que ¡Qué hermosa es nuestra vocación, querida hermanita! Somos redentoras
de almas en unión con nuestro Salvador. Somos las hostias donde Jesús mora.
En ellas vive, ora y sufre por el mundo pecador. ¿No
fue ésta la vida de la más perfecta de las criaturas, ¡Oh, si supieras las ternuras que encierra su adorable Corazón! Es
Dios, y se acerca a sus nadas criminales, a esas criaturas que un tiempo
atrás sólo sabían ofenderlo, y que todavía sólo le corresponden ingratamente.
¿Cómo no amarlo hasta el delirio, cómo no despreciarlo todo ante el espectáculo
de sus encantos y bellezas infinitas? El reúne todas las bellezas de las
criaturas, tanto las físicas como las intelectuales y las bellezas del
corazón elevadas a un grado infinito. ¿Qué se puede buscar que no esté en
Jesús? Por Dios, cuánto me he extendido; pero perdóname, hermanita. Cuando
hablo de mi vocación de carmelita y de Jesús, no puedo detenerme. Sin
embargo, hay frases y expresiones del alma que no se pueden escribir.
Perdóname, pero creo te gustará, pues yo creo que a ti te pasará lo mismo.
Escríbeme largo y con confianza. Acuérdate que somos hermanas. Hoy -14 de septiembre- principian los ayunos de ¡Qué pena me dio esta mañana no poder renovar los votos! Sin embargo,
pensaba que ya soy sólo de Jesús y que El sólo me basta. ¡Qué feliz se siente
el alma cuando se ve libre de todo lo del mundo y de las criaturas! Esta
felicidad se compra al precio de la sangre del corazón; pues no te niego que
el romper los lazos de la familia cuesta mucho. Sin embargo, créeme que, si
posible fuera volver atrás y tuviera de nuevo que hacer el sacrificio, creo
que, aunque tuviera que pasar por el fuego, lo haría, pues nada son los
sacrificios efectuados con la dicha de ser carmelita. Por eso quiero
prevenirte para la lucha que tienes que sostener en contra de lo que te pide
la naturaleza y el corazón. Créeme que, para llegar a este cielito, hay que
dejar a un lado lo que se siente y seguir el impulso de la fe. Reflexiona
así: yo tengo vocación para carmelita; en serlo está mi felicidad, pues sólo
en Dios se encuentra la satisfacción de mi alma; así pues, quiero ser
carmelita, quiero ser sola para Ti, Jesús, cueste lo que costare
. Así el alma, fortalecida, no sucumbirá cuando la vida de familia,
las comodidades del mundo se le presenten; cuando todas las personas insistan
en que te vas a enterrar viva y tan chiquilla; cuando te digan que esperes un
poco más; que examines si tienes verdadera vocación, conociendo el mundo,
etc.; cuando, en fin, el demonio te pinta las horribles austeridades del
Carmen y la falta de salud, todo le dice a uno no te vayas; pero, si existe
en esa alma amor, nada la detendrá. Jesús la espera, quiere poseerla por
completo, quiere encontrar en ella su descanso y su consuelo, haciéndola
hostia. Créeme, hermanita, que ahora me río de ver todo lo que el demonio me
presentó antes de venirme. Hasta hacerme dudar que tenía
vocación de carmelita, cuando toda mi vida no deseé otra cosa. Pero, gracias
a Jesús que me dio luz para reconocer las tentaciones, estoy aquí. Todo esto te lo digo, Chelita, para
prevenirte; pues el demonio no descansa. Por ahora procura conocer a Jesús.
Anda siempre en su presencia. Míralo constantemente, pues nuestra Sta. Madre dice que es imposible que, en esa mirada, el
alma toda no se inflame en amor. Es preciso que te enamores bien. Pídele
después de comulgar ese amor. Amándolo, sabrás vencerte y sacrificarte.
Amándolo, te conservarás pura. Ten siempre como modelo a A Dios, hermanita. Vivamos en El, para que, identificadas, podamos ser
hostias de alabanza a Teresa de Jesús, Carmelita. 8. CARTA 138 (II): A UNA AMIGA. La carmelita es una crucificada. Pax Christi. Que la
gracia del Espíritu Santo sea en tu alma, querida X: ... Por lo general, todas las chiquillas se forman un ideal del
compañero que elegirán y, cuando llega la ocasión, amoldan ese ideal al
individuo, queriendo encontrar en él lo que ellas soñaron. Pero, tristemente, el roce y trato de los años va poco a poco quitando
la venda de los ojos, y quedando sólo, no el retrato ideal, sino el real, o
sea, las miserias humanas en toda su plenitud. Mas dime, ¿hay algo bueno,
bello, verdadero que podamos concebir que en Jesús no esté, no ya en un grado
superior, sino infinito? Sabiduría, para la cual no hay nada secreto; poder,
para el cual nada existe imposible (la esfera en que obra es la nada);
verdad, que excluye absolutamente lo que no es (El dijo: "YO SOY EL QUE
SOY"); justicia, que lo hace encarnarse para satisfacer el pecado, el
desorden del hombre; providencia, que siempre vela y sostiene; misericordia,
que jamás deja de perdonar; bondad, que olvida las ofensas de sus criaturas;
amor, que reúne todas las ternuras de una madre, del hermano, del esposo, y
que, haciéndolo salir del abismo de su grandeza, lo liga estrechamente a sus
criaturas; belleza, que extasía... ¿Qué otra cosa imaginas allí en lo íntimo
del alma que no esté realmente en grado infinito en este Hombre?Dios? ¿Temes acaso que el abismo de la grandeza de Dios y el de tu nada
jamás podrán unirse? Existe en El Amor; y esta pasión lo hizo encarnarse para
que, viendo un Hombre?Dios,
no temieran acercarse a El... Esta pasión hízolo
convertirse en pan, para poder asimilar y hacer desaparecer nuestra nada en
su Ser infinito. Esta pasión le hizo dar su vida, muriendo muerte de cruz. ¿Temes acercarte a El? Míralo rodeado por los niños. Los acaricia, los
estrecha contra su corazón. Míralo en medio de su rebaño fiel, cargando sobre
sus hombros a la oveja infiel. Míralo sobre la tumba de Lázaro y oye lo que
le dice a Magdalena: "Mucho se le ha perdonado porque ha amado
mucho". ¿Qué descubres en estos rasgos del Evangelio, sino un Corazón
bueno, dulce, tierno, compasivo, un Corazón, en fin, de un Dios? Muchas preguntan: "¿Dónde seguiré a Jesús?" La medida del
amor marcará el sitio donde deben colocarse. Y esto quiero explicarte. ¿Cuál
es lo esencial en la vida religiosa? La unión, o sea, la semejanza con Jesús,
el esposo del alma. Ahora volvamos a una comparación vulgar. De un matrimonio
se dice que es unido cuando siempre se ve a él y a ella juntos; cuando existe
entre ellos un mismo parecer, un mismo modo de obrar; cuando los dos se aman
tanto que todo lo que puede impedirles estar juntos, no lo sufren. Ahora
bien, entre Jesús y ciertas almas pasa eso. Existe un amor tan grande que
siempre el alma vive en presencia del Amado. No puede sufrir que ninguna cosa
creada se lo impida; por eso busca la soledad. Una vez que el alma entra al claustro, Jesús sale a recibirla; pero
sale con su cruz y se la da como prenda de su amor. La esposa debe vivir
siempre en el palacio del Calvario. Allí no se admite nada del mundo. Allí no
se respira nada carnal. Allí el demonio no puede penetrar . La carmelita es una crucificada. Como [en] Jesús, en ella no haya que
no esté llagado, mortificado. El pensamiento, que libre del hombre, lo
encadena en Dios. Su entendimiento sólo debe conocer a Jesús. Las ciencias
humanas las desprecia. La memoria la ofrece en holocausto, olvidando todo lo
del mundo: las imágenes de los seres queridos, para sólo recordar a Jesús. La
voluntad la sacrifica en aras de la obediencia a sus superioras. La carmelita
tiene que pedir licencia aún para recoger una pajita .
Los bienes temporales son despreciados. Los afectos del corazón son sacrificados por la castidad. Una
carmelita es un alma de oración. Por lo tanto, si tiene el más pequeño apego
a una criatura, ya sea racional o irracional, o ya sea algún objeto
preferido, no podrá en la oración levantar su corazón, porque el pensamiento
la llevará al objeto del cariño. Debe, pues, ser un ángel que siempre
permanezca en oración. Su cuerpo lo inmola por los ayunos, los cilicios, las disciplinas. Por
todas partes la cruz. Aún en el trato íntimo con Dios, cuántas veces Jesús la
deja sensiblemente abandonada y bajo el peso de sus propias miserias,
combatida por tentaciones. Entonces es cuando se sufre, pues es Dios mismo
quien purifica el alma por medio del dolor. Dime por dónde puede buscarse a
la carmelita que no se le encuentre en el altar del sacrificio. Es inmolada
cual hostia santa: en silencio. Su acción, su obra redentora, ¿no es acaso
semejante a la de Jesús?hostia?
Ella salva a las almas por la oración y el sacrificio. Tras las rejas de su
claustro, escondida, olvidada por el mundo, ella detiene la justicia de Dios.
Ella es la savia por donde Dios hace circular su gracia en las almas. Lo que me hace amar más aún mi vocación es el ver que la vida de una
carmelita es semejante a la de Fuente: www.santuarioteresadelosandes.cl |
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