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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds |
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DEDICADO
A SAN JUAN DE LA CRUZ |
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"A la
tarde te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado y
deja tu condición". |
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"¡Oh
dulcísimo amor de Dios mal conocido! El que halló sus venas, descansó!" |
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"Mira que
no reina Dios sino en el alma pacífica y desinteresada" |
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"Aunque
el camino es llano y suave para quienes tienen buena voluntad: quien camina,
caminará poco y con trabajo si no tiene buenos pies y ánimo y porfía animoso en eso
mismo." |
"Siempre
el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría a los mortales, mas ahora que
la malicia va descubriendo mas su cara, mucho mas los descubre" |
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¡Oh llama de amor viva, que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva, acaba ya si quieres, rompe la tela deste dulce encuentro. |
"Gocémonos,
Amado, y vámonos a
ver en tu hermosura, al monte y al
collado do mana el
agua pura. Entremos más
adentro en la espesura" |
¡Cuán manso y
amoroso recuerdas en mi seno, donde
secretamente solo moras! Y en tu
aspirar sabroso de bien y gloria lleno ¡cuán delicadamente me enamoras! |
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En dónde te
escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo
huiste, habiéndome herido; salí tras ti
clamando, y eras ido. |
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ORACION Señor, Dios
nuestro, que hiciste a tu presbítero San Juan de |
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SAN JUAN DE Juan de Yepes nació en Fontiveros (Ávila) en el año se cree- 1542.
Entró carmelita en Medina del Campo, y en 1567 fue ordenado sacerdote en
Salamanca. En ese verano se encontró en Medina con La intuición de Brilla con luz propia en el Carmelo y en Sus libros reflejan la enseñanza de su dirección y de sus
instrucciones. Al comienzo está el poema, inabarcable casi en el análisis por
lo inspirado; la alegoría, el símbolo. Sigue el comentario, con libertad,
analítico, pero que puede ser tan inspirado por la profundidad teológica o
por la súbita revelación poética. Ante toda enseñanza o comentario está la
imagen viva de Cristo. Como fundamento y sentido de toda ascesis y camino
espiritual recomienda traer un ordinario apetito de imitar a Cristo en todas
sus cosas, conformándose con su vida, la cual debe considerar para saberla
imitar (1S 13,3). En una clasificación convencional, imperfecta (que no da cuenta de la
unidad y profundidad de su pensamiento), se consideran más bien obras
ascéticas sus libros Subida del Monte Carmelo y Noche oscura. Escritos de
elevación mística son el Cántico Espiritual o Canciones que tratan del
ejercicio de amor entre el alma y el Esposo Cristo y Sutil analista del alma humana con su destino y tendencias, la obra
escrita de San Juan de Murió en Übeda, en la noche del 13 al 14 de diciembre de 1591. Su
cuerpo reposa en Segovia. Beatificado el 25 de enero de 1675 y canonizado en
1726, dos siglos más tarde, el 24 de agosto de 1926, Pío XI le declaró doctor
de |
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LECTURA DIRECTA |
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COLABORACIONES |
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ACERCAMIENTO A
SAN JUAN DE LA CRUZ P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d. |
SAN JUAN DE
LA CRUZ Y LA VIRGEN MARIA |
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LIBROS EN PDF |
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VER PRESENTACION DEL ICONO DE
SAN JUAN DE LA CRUZ |
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ORACIÓN I Vuestro emblema fue siempre padecer y ser despreciado.
¡Oh, si pudiese yo al menos resignarme en mis tribulaciones, ya que no soy
tan generoso como tu en el padecer y ser despreciado! A ti, pues, que en
tantos sufrimientos fuisteis siempre paciente, resignado y gozoso, a ti me
encomiendo para que me enseñéis a resignarme en mis muchas penas. Tampoco me
faltan fuertes pesares y pesadas cruces, y muy a menudo cansado y desalentado
me quedo..., me abato..., y caigo. Ten compasión de mí, y ayúdame a llevar con
resignación y gozo mis cruces, con la mirada siempre vuelta al cielo. Os tomo
por protector mío, por mi maestro y mi guía aquí en la tierra, para ser
vuestro compañero en la patria del Paraíso. Amén. |
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ORACIÓN II Glorioso Padre nuestro San Juan de |
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ORACIÓN III Omnipotente Dios
y Señor, que al bendito San Juan le concedisteis ser amante fervoroso de los
trabajos, desprecios y cruz de vuestro Santísimo Hijo, y una abnegación
perfecta de sus pasiones y apetitos; concédenos, Señor, por sus méritos y
ruegos, que, imitando ahora sus virtudes, merezcamos en el Cielo ser
compañeros de su gloria por los siglos de los siglos. Amén. |
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FONTIVEROS |
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Vivo sin
vivir en mí, En mí
yo no vivo ya, Esta vida,
que yo vivo Estando
ausente de ti, El
pez que del agua sale, |
Cuando
me empiezo aliviar Y si
me gozo, Señor, Sácame
de aquesta muerte, Lloraré
mi muerte ya, |

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¡Oh
llama de amor viva, ¡Oh
cauterio suave! |
¡Oh
lámparas de fuego, ¡Cuán
manso y amoroso |

TIEMPO DE
ADVIENTO
Lecturas de la
liturgia de las horas
LUNES SEGUNDO
DE ADVIENTO
PRIMERA LECTURA
Del Libro del
Profeta Isaías 24, 1-18
SEGUNDA LECTURA
Del Tratado de
San Juan de
(Libro 2, Cap.
22, Núms. 3-4)
Dios nos ha
hablado en Cristo
La principal
causa por la cual en la ley antigua eran lícitas las preguntas que se hacían
Dios, y convenía que los profetas y sacerdotes quisiesen visiones y revelaciones
de Dios, era porque entonces no estaba aún fundada la fe ni establecida la
ley evangélica; y así, era menester que preguntasen a Dios y que Él hablase,
ahora por palabras, ahora por visiones y revelaciones, ahora en figuras y
semejanzas, ahora en otras muchas maneras de significaciones. Porque todo lo
que respondía y hablaba y obraba y revelaba eran misterios de nuestra fe y
cosas tocantes a ella o enderezadas a ella. Pero ya que está fundada la fe en
Cristo y manifiesta la ley evangélica en esta era de gracia, no hay para qué
preguntarle de aquella manera, ni para que Él hable ya ni responda como
entonces.
Porque en
darnos, como nos dio, a su Hijo –que es una Palabra suya, que no tiene otra-,
todo nos lo habló junto y de una vez en toda esta sola Palabra, y no tiene
más que hablar.
Y éste es el
sentido de aquella autoridad, con que San Pablo quiere inducir a los hebreos
a que se aparten de aquellos modos primeros y tratos con Dios de la ley de
Moisés, y pongan los ojos en Cristo solamente, diciendo: Lo que antiguamente
habló Dios en los profetas a nuestros padres de muchos modos y maneras, ahora
a la postre, en estos días, nos lo ha hablado en el Hijo todo de una vez.
En lo cual da a
entender el Apóstol, que Dios ha quedado ya como mudo, y no tiene más que
hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado
en Él todo, dándonos el todo, que es su Hijo.
Por lo cual, el
que ahora quisiese preguntar a Dios o querer alguna visión o revelación, no
sólo haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin
querer otra cosa o novedad. Porque le podría responder Dios de esta manera:
«Si te tengo ya hablado todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no
tengo otra cosa que te pueda revelar o responder que sea más que eso, pon los
ojos sólo en Él ; porque en Él te lo tengo puesto todo y dicho y revelado, y
hallarás en Él aún más de lo que pides y deseas.
Porque desde el
día que bajé con mi espíritu sobre Él en el monte Tabor, diciendo: Éste es mi
amado Hijo en que me he complacido; a Él oíd, ya alcé yo la mano de todas
esas maneras de enseñanzas y respuestas, y se la di a Él; oídle a Él, porque
yo no tengo más fe que revelar, más cosas que manifestar. Que si antes
hablaba, era prometiéndoos a Cristo; y si me preguntaban, eran las preguntas
encamindas a la petición y esperanza de Cristo, en que habían de hallar todo
bien, como ahora lo da a entender toda la doctrina de los evangelistas y
apóstoles. »